La familia

Libro de la Vida Verdadera

La  familia

No pretexten los padres que por cumplir con los deberes de familia, no pueden pensar en hacer el bien a los demás. 1-2-41

No me digan los varones que se sienten incapaces para enseñar mi Ley. A todos os digo, que en vuestro camino sobran ocasiones para que sembréis mi Semilla, sin perder vuestro tiempo y sin desatender vuestros deberes. 1-2-42

Servidme y Yo os serviré. 1-2-43

También sé deciros que de los padres de familia que sepan elevarse y espiritualizar su vida, haré brotar hijos que traigan la salud y la fuerza en su cuerpo y un mensaje de sabiduría en su espíritu. 1-3-51

Explicad mi palabra y mi lección a la niñez, mirad que mi Doctrina no se detiene ante edades ni sexos; ella es para el espíritu. 1-4-54

Dad mi enseñanza a los niños, simplificándola y poniéndola al alcance de su mente; pero nunca olvidéis que la mejor forma de explicar mis lecciones, será a través de la virtud de vuestra vida en la que ellos verán vuestras obras de caridad, de paciencia, vuestra humildad y espiritualidad. Esa será la mejor forma de doctrinar. 1-4-55

Habladles de Jesús, habladles de María y de todos aquellos hombres y mujeres que han traído al mundo un mensaje de luz, así les trazaréis el camino hacia Mí. 1-4-56

Decidles, que en el día de descanso vuestro espíritu penetra en mi Santuario para glorificarme. Porque seis días dedicáis a vuestros deberes y afectos humanos, para luego descansar uno y de él consagréis unos instantes a la meditación y culto a mi Divinidad. 1-4-57

Enseñad a la niñez a orar por la humanidad, su oración inocente y pura como el perfume de las flores, se elevará hasta mi Espíritu y llegará también a los corazones que sufren. 1-5-87

Preparad a los niños, mostradles el camino para vencer las asechanzas y mañana darán un paso más adelante del que vosotros habéis dado. Si supieseis comprender mi palabra, si ya conocéis el fondo de cada uno de los pensamientos que toman forma a través de los distintos portavoces por los cuales me manifiesto, y si supieseis lo que vale una sola de mis enseñanzas, no seríais tan tímidos para hablar de esta Obra. Os sentiríais capaces de llegar hasta un campo de batalla para que aquellos hombres oyeran la lectura de una lección mía, y en verdad os digo, que les veríais llorar de arrepentimiento a unos y de esperanza a otros. 1-5-88

No dejéis que los niños se pierdan del camino por falta de enseñanza, mirad que sus espíritus evolucionados pueden tropezar en los pedruscos del sendero errado, habiendo sido preparados para cumplir grandes misiones. 1-6-53

Parábola:

“En medio de un huerto floreciente, se encontraba un anciano venerable contemplando lleno de gozo su obra. Una fuente que desbordaba sus aguas cristalinas regaba el cultivado huerto. El anciano quería compartir sus frutos e invitaba a los caminantes a disfrutar de sus bienes. 1-6-54

Hasta él llego un varón enfermo, leproso. El anciano lo miró con amor, lo recibió y le preguntó, ¿qué solicitaba? El caminante le dijo: “No te acerques a mí porque estoy leproso”. El anciano, sin sentir repugnancia, lo hizo pasar, le dio abrigo en su casa y lo alimentó sin preguntarle la causa de su mal. El leproso estando bajo la protección del anciano, limpió su cuerpo y lleno de gratitud le dijo: “Me quedaré contigo; ya que tú me has devuelto la salud, yo te ayudaré a cultivar tus tierras”. 1-6-55

Después llego hasta aquel lugar una mujer, con la desesperación reflejada en el rostro y el anciano le preguntó: “¿Qué necesitáis?” Y ella llorando, contestó: “No puedo ocultar mi falta, he adulterado y he sido arrojada de mi hogar, mis pequeños hijos han quedado abandonados”. El anciano le dijo: “No volváis a caer en adulterio, amad y respetad a vuestro esposo y mientras volvéis a vuestro hogar, bebed de esta agua cristalina y purificaos”. Mas la mujer replicó: “No puedo volver, pero has llegar a mi hogar tu llamado y yo quedaré a tu servicio”. 1-6-56

Pasaron los días, y los pequeños que habían quedado solos, fueron en busca del buen anciano, porque sabían que repartía caridad y a ellos les dijo: “¿Qué buscáis?” Y ellos contestaron: “Hemos quedado solos en el hogar, nuestros padres nos han abandonado y venimos a ti en busca de pan y de abrigo, porque sabemos que en ti los encontraremos”. El anciano les dijo: “Pasad, vuestros padres están conmigo, descansad y reuníos con ellos”. 1-6-57

Todos reunidos, en aquella bendita compañía, recobraron la paz, hubo perdón y reconciliación, y volvieron a la vida cotidiana. El padre regenerado, limpio de su lepra, volvió a cobijar bajo su techo a la mujer y dio calor a los pequeños. Ella, arrepentida y limpia, fue regazo para el varón y cuna para sus hijos. Los pequeños, que creían haber perdido para siempre a sus padres, dieron gracias al anciano por devolvérselos y por permitir que su hogar fuese reedificado”. 1-6-58

En verdad os digo: Si me buscáis en vuestros más grandes problemas, encontraréis siempre solución para ellos. 1-6-59

Yo soy el anciano de la parábola. Venid a Mí, que a nadie rechazo, antes bien, me sirvo de vuestras pruebas para purificaros y acercaros a Mí. Venid todos, recobrad la paz y la salud. Bebed de la fuente cristalina y sed salvos, porque Yo soy el Libro de la Vida y os he presentado una página más para que la estudiéis y seáis fuertes en mi enseñanza. ¿Queréis seguir adelante en este camino? Conoced mi Ley y dad cumplimiento a cada uno de mis preceptos. No deis a vuestro Padre amargura, no me hagáis padecer. Mirad que mi sacrificio es constante; por vuestra duda e incomprensión, me lleváis a cada instante a la cruz. 1-6-60

Si sois hijos, entended y estimad la bondad de vuestros padres. Si sois padres, sabed comprender a vuestros hijos. Si sois esposos, conoceos y amaos el uno al otro, mas si aún no lo sois y esperáis a quien se una a vuestro destino, preparaos para recibirle, para comprenderle. 1-11-31

No quiero que derraméis llanto ni que me hagáis sufrir. Mucho habéis llorado y transitado por el desierto. No heredéis a vuestros hijos esa simiente de sufrimiento que habéis llevado. Dejad que esos seres vengan a contemplar una vida de rectitud, de trabajo y de cumplimiento a mi Ley, para que vean florecer la paz y el bienestar. 1-15-44

Cumplid con mi Ley para que vuestros hijos al formar la nueva generación, alcancen mayor evolución que la que vosotros lograsteis y que vuestras desobediencias no vayan a apartarlos de esta Obra, haciéndolos vivir más alejados de la espiritualidad. 1-23-57

Alimentaos sólo de verdad y rechazad todo lo que no encierra pureza, y de vosotros brotarán los hijos de la luz. 2-37-14

Dejad que la niñez vea en vosotros elevación espiritual, para que tenga en esta vida una senda segura que seguir. 2-37-15

Velad por todos los niños a quienes pueda vuestro corazón brindar un latido de amor, un pensamiento de ternura, y habréis hecho con ellos caridad, con vuestras obras enseñad el amor a toda la humanidad. 2-37-16

Yo velaré por todos aquellos por quienes no podáis velar y no permitiré que la mala simiente que los hombres cultivan en este tiempo, contamine y confunda a aquellos espíritus. 2-37-17

Buscad siempre lo que dé honra y fortaleza a vuestros hijos, y apartad de su camino los errores que pudieran ocasionar para ellos un tropiezo. 2-37-64

Padres de familia: Evitad errores y malos ejemplos; no os exijo perfección, solamente amor y caridad para con vuestros hijos. Preparaos de espíritu y materia, porque en el Más Allá, las grandes legiones de espíritus esperan el instante para encarnar entre vosotros. 2-38-42

Quiero una nueva humanidad que crezca y se multiplique no sólo en número sino en virtud, para que contemplen cercana la Ciudad Prometida y sus hijos alcancen a morar, la Nueva Jerusalén. 2-38-43

Quiero que se llene la Tierra de hombres de buena voluntad, que sean frutos de amor. 2-38-44

Destruid la Sodoma y Gomorra de este tiempo, no dejéis que vuestro corazón se familiarice con sus pecados, ni imitéis a sus moradores. 2-38-45

Los padres de familia se inspirarán a través de la oración para conducir a sus hijos. 2-40-46

Guiad con celo a vuestros hijos, enseñadles a cumplir con las leyes del espíritu y de la materia, y si ellos las infringen, corregidles, porque vosotros como padres me representáis en la Tierra. Recordad entonces a Jesús que lleno de santo enojo, dio una lección para todos los tiempos a los mercaderes de Jerusalén, defendiendo la Causa divina, las leyes inmutables. 2-41-57

Los niños se comunicarán Conmigo, recibirán mis mensajes y os sorprenderán con su adelanto, os enseñarán mi Doctrina de Amor y sus convicciones serán firmes; mas no por ello os sintáis humillados. Si en el seno de vuestro hogar miráis que ellos dan muestra de espiritualidad, conducid sus pasos, dejad que gocen y se extasíen contemplando las elevadas regiones donde viven los justos, y ellos sentirán mientras están transportados, que están cerca de Mí y olvidarán sus dolores. 2-42-6

¿Por qué lloran los padres sintiendo que la familia es un pesado madero que llevan sobre sus hombros? Y otros, ¿por qué están enfermos del espíritu, teniéndome tan cerca? Es que les ha faltado la fe y la confianza en el Maestro, y no han podido regenerarse. 2-42-10

Amaos y vivid en paz en vuestro hogar, porque he contemplado que de cinco que forman una familia, dos están contra tres y tres contra dos. 2-42-57

Para cumplir con esta misión, quiero que este pueblo, al que estoy formando con mi enseñanza, sea el que honre mi Ley y dé testimonios de su Maestro con sus obras y ejemplos. Que en vuestras casas exista la paz, que entre vuestra familia no estén unos contra otros, que no haya riñas entre hermanos ni faltas entre padres e hijos. Cuando la paz comience a existir entre vosotros y vuestro hogar no sea un pequeño campo de batalla, estaréis en el principio de la desaparición de las guerras, porque el que tenga paz en su corazón, la llevará por doquiera. Pensad en vuestros hijos y ved que aún no habéis sabido grabar en sus corazones mi Ley con vuestros ejemplos, y que esas son las nuevas generaciones destinadas a esparcir la luz espiritual entre la humanidad. 2-55-27

Grandes son sus espíritus, mas reconoced que necesitan en la infancia de su vida material, de vuestro amparo y de vuestra guía; principiad esa misión con los pequeños, sed comprensivos y pacientes. Aprended de Mí, que sé esperar siglos, milenios o la eternidad para la evolución y perfeccionamiento de un espíritu; todos sois semejantes al brillante en su origen, al cual hay que pulir con cuidado para que dé hermosos destellos. 2-55-28

Hoy habéis dejado de ser niños y podéis comprender el sentido de mis enseñanzas; también sabéis que vuestro espíritu no nació junto con el cuerpo que poseéis, y que el principio del uno no es el del otro. Esos niños que mecéis en vuestros brazos, llevan inocencia en su corazón, mas en su espíritu encierran un pasado a veces más largo y azaroso que el de sus mismos padres. ¡Cuán grande es la responsabilidad de quienes tienen que cultivar esos corazones, para que su espíritu alcance progreso en el camino! 3-56-31

No por esto miréis con menos amor a vuestros hijos, pensad que no sabéis quiénes son ni lo que han hecho; antes bien, aumentad para ellos vuestra caridad y amor y agradeced a vuestro Padre que haya puesto en vosotros mi misericordia, para convertiros en guías y consejeros de vuestros hermanos espirituales, de cuyos cuerpos pasáis a ser padres por la sangre. 3-56-32

Mi Reino es para los limpios de corazón, por eso ahora que lo sabéis, no apartaréis a nadie de mi presencia, ni al adulto que como pecador llega ante el Maestro, porque él viene a purificarse en mi palabra, ni al niño, porque aunque lo creáis escaso de comprensión en las enseñanzas de mi Obra, posee un espíritu muchas veces más evolucionado que el vuestro. 3-58-5

Mucho de lo que os he hablado en mis lecciones es para que lo cumpláis; mas también reconoced que en vosotros estoy hablando a vuestros hijos. Oíd y analizad, para que vuestra envoltura se doblegue mansamente y ayude a marchar a vuestro espíritu por el sendero que le estoy trazando con mis lecciones de amor. 3-64-18

¿Creéis que si de vuestros labios brota una blasfemia o una palabra obscena, el incrédulo piense que sois discípulos de Cristo, el Verbo Divino? ¿Son por ventura esas palabras y esas frases los proverbios y máximas que os he enseñado? Los niños también os observan, ¿por qué reñís delante de ellos? Ved que con ese ejemplo lo que hacéis es que penetre entre los pequeños la maldad de Caín. Pensad que ellos son vuestros próximos herederos, los que dirán lo que vosotros aprendisteis y lo que fuisteis en el camino de vuestro Dios y Señor. 3-64-42

Padres de familia: Sed sensibles a las manifestaciones de adelanto espiritual de vuestros hijos; observad con amor y caridad a la niñez que se os confía, para que encaucéis a las nuevas generaciones por la senda trazada por mi luz. No las conduzcáis hacia el abismo ni cavéis precipicios para ellas. Estos espíritus no deberán penetrar a la Sodoma y Gomorra de este tiempo. 3-69-4

¡Cuánto padece mi Espíritu Divino cuando encuentro en los hogares la desunión, la mala voluntad y la falta de caridad! Si volvéis al camino del amor, al instante sentiréis la paz de mi presencia. 3-75-9

Presentad delante de vuestros hijos buenos ejemplos que les sirvan de báculo en su camino para continuar su ascensión hacia el Padre. No porque los miréis en la infancia de la materia les concedáis poca importancia espiritual; observadles y veréis cómo sus facultades están más desarrolladas que las vuestras, ellos aprenderán mis enseñanzas por vosotros y luego os enseñarán a analizarlas. 3-81-62

Yo digo a los padres de familia: Así como se preocupan por el futuro material de sus hijos, lo hagan también por su futuro espiritual, por la misión que en ese sentido hayan traído al mundo. 3-81-64

Pensad que esos seres antes de encarnar ya han orado por vosotros, os han protegido y ayudado en vuestra lucha; ahora os corresponde a vosotros sostenerlos en los primeros pasos que, a través de la frágil carne, van dando en la Tierra. 3-81-65

Una nueva humanidad tiene que forjar vuestro espíritu, para ello tiene que luchar contra el mal que envuelve al mundo. Velad por la niñez, fortaleced en el bien a la juventud, porque las nuevas generaciones serán las que continúen vuestras nobles obras. 4-89-64

Si habéis sido buenos hijos y después buenos padres, no temáis ser ante Mí. Si os habéis visto desobedecidos y no podéis corregir al hijo que ha faltado y lleváis por esta causa una herida profunda en vuestro corazón, recordad que Yo he recibido mil y mil veces la ingratitud y el desconocimiento de mis hijos, y entonces imitadme. Sólo Yo juzgo las obras de todos los seres. Los padres me responderán de sus hijos, y éstos, de sus padres. Os he inspirado la virtud para que seáis los cimientos de un mundo sano y fuerte, para que cuando os pregunte por los seres que envíe al seno de vuestro hogar, los presentéis como fragantes rosas y lirios en el jardín que habéis cultivado. 4-95-42

Preparaos para seguir recibiendo en vuestro seno a los hijos que Yo os confíe. Tened pleno conocimiento de vuestra misión y de vuestra responsabilidad, esa luz la hallaréis en mi Doctrina. 4-99-63

Los que vais conduciendo a vuestros hijos a través de esta vida, haced que ellos pasada la edad de la inocencia, penetren en el camino de mi Ley, despertad sus sentimientos, reveladles sus dones e inducidles siempre a lo bueno, y en verdad os digo, que a quien así acercaseis a Mí, será bañado en la luz que brota de ese Fuego divino, que es mi amor. 4-99-65

¡Cuán menesterosos os sentís por momentos! Unos lloran y sin saber por qué, la enfermedad persiste en ellos; otros, siendo padres, se preguntan: “¿Por qué si han velado por su familia y la han cultivado con amor, sólo frutos de incomprensión e ingratitud reciben?” Y las mujeres que han ido en pos de cariño y apoyo en la Tierra, también se preguntan: “¿Por qué en la vida no han podido calmar esa sed de ternura?” Los hermanos, llevando una misma sangre, se sienten distantes, no se aman ni se comprenden.

Os preguntáis la causa de todo esto, y no alcanzáis a comprender por qué fracasa el bien ante vuestros ojos. Y Yo os digo: Cuando el bien de unos llegue a encontrar eco en los otros y su corazón se sienta regocijado por ello; cuando las virtudes o valores espirituales hayan sido debidamente estimados, entonces el hambre, la sed de justicia, de amor y de comprensión, se apartará del corazón de la humanidad. 4-101-49

También os digo, que aquí en la Tierra, no sabéis espiritualmente quiénes sois, ni sabéis quién es el espíritu de vuestra esposa o esposo, de vuestros padres o hijos. Sólo así habéis podido llevar el peso de muchas expiaciones que forman vuestra cruz. Llevad esta cruz con amor, no tratéis de saber por ahora quién o quiénes podéis ser vosotros, conformaos con saber que todos sois hermanos e hijos de un solo Padre, y que entre hermanos, no debe haber enemigos. Amaos los unos a los otros y adelantaréis en el sendero de la evolución. 4-101-50

¡Qué hermoso será cuando estas multitudes, sencillas y humildes, se levanten por los caminos llevando la Buena Nueva de este tiempo, tan lleno de espiritualidad y moral! Recordaréis al padre que se ha convertido en juez de su hijo, que tiene que perdonarlo y amarlo; a la madre que ha desconocido a sus hijos negándoles su regazo, que tiene que abrirles sus brazos y estrecharlos en su corazón, para que también ellos puedan amar; y a los hijos que se levantan contra sus padres, que tienen que venerarlos, porque los padres en la Tierra ocupan mi lugar. Sin rectitud, ¿cómo podrá tener elevación el espíritu? 4-106-57

Mañana tendréis que enseñar y confirmar con hechos vuestras palabras; desde ahora moralizad vuestra vida, reconstruid vuestros hogares y unificad vuestra familia. Que el padre vaya en busca de su hijo que huyó de su hogar y los hijos busquen a quien les abandonó; que la esposa vuelva a los brazos del compañero y que el esposo que había renunciado a sus deberes, busque a la compañera y construyan una nueva y mejor existencia. 4-106-58

¡Hoy mejor que nunca sabéis vuestra responsabilidad ante mi justicia, oh, padres y madres!, porque esos seres que nombráis hijos por vuestra sangre, son espíritus de los cuales me tendréis que responder. 4-106-59

Quiero que la unión de vuestros corazones sea el jardín donde florezcan esas rosas y esos lirios. Acercad a las multitudes a escuchar mi palabra, traedles al banquete, que Yo mismo les serviré. En verdad os digo: Ellos saldrán fuertes después de haber comido el pan de la Vida Verdadera y de haber bebido el vino de mi gracia. 4-106-60

Ancianos, jóvenes, doncellas, niños y padres de familia, pedid que se os dará. Soy fuente de justicia y amor y os presentaré el camino de vuestra vida iluminado con mi luz. 4-110-32

“Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero. 5-118-2

Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; mas de lo que podéis estar seguros, es que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución. 5-118-4

El espíritu, cuando vive la niñez de su envoltura, necesita del apoyo de los mayores, porque su materia es frágil para sostenerle; requiere de la ternura, para que su corazón no se endurezca, y también necesita de ejemplos y enseñanzas que le cultiven y le fortalezcan, mientras llega la hora de poder manifestarse. 5-118-5

Cada espíritu trae su mensaje y para que pueda expresarlo, es preciso que todo sea favorable a su derredor. Cuando el espíritu, después de su largo tránsito de luchas y de pruebas para alcanzar su perfeccionamiento, llega a verse libre de manchas, miserias e ignorancias y es en él sólo la luz, llega a tener semejanza con la pureza de los niños. 5-118-6

El niño sabe intuitivamente que es impotente para luchar por sí mismo, y entonces deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentra al lado de ellos; sólo bien espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, por lo que en su compañía llega a experimentar la felicidad. 5-118-7

¿Cuándo se sentirán así los hombres cuando están Conmigo? ¿Cuándo alcanzará el espíritu humano esa fe, esa pureza y esa confianza que el niño posee en su inocencia? 5-118-8

En verdad os digo, que cuando eso sea, volveréis a escuchar mi dulce palabra diciéndoos: “Dejad que los niños se acerquen a Mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. 5-118-9

No pretexten los padres de familia, que tienen muchos hijos, que su tiempo está dedicado únicamente a ganar el pan de cada día, y por esa causa no pueden pensar en hacer el bien a los demás. 5-129-57

Pensad seriamente en las generaciones que tras de vosotros vienen, pensad en vuestros hijos, a los que, así como les habéis dado el ser material, también tenéis el deber de darles vida espiritual, aquella que es fe, virtud y espiritualidad. 5-138-61

A vosotros, padres de familia, os digo: Guiad a vuestros hijos con amor, enseñadles la caridad, velad celosamente por su virtud, y así alcanzaréis la paz. 5-140-62

La lucha espiritual de este tiempo, la miráis reflejarse en muchos hogares. Matrimonios que no comparten las mismas ideas; unos, en los cuales me sigue el varón, otros en los que es la mujer la que arrastra todo por seguirme llena de fe, mientras el compañero la hiere a cada paso con sus burlas y su incredulidad. Muchas veces al estar juntos en su alcoba, sus espíritus viven distantes uno del otro. Las atenciones y la ternura de otras veces, han dejado paso a las palabras violentas y a las frases hirientes; entonces la flama de la fe, que arde en el corazón, se estremece azotada por la tempestad de las pasiones y de los sentimientos exaltados. 5-141-3

Hay hogares en los cuales a los hijos, a unos en su niñez y a otros en su juventud, les impresiona el ser testigos de esta lucha entre sus padres, y también sienten que en su corazón se levanta la inquietud, la duda, y se preguntan: “¿A quién es al que debo darle la razón? ¿Quién será el poseedor de la verdad? ¿A quién de ellos es al que debo seguir y por cuál consejo debo guiarme?” 5-141-4

Quiero que forméis hogares creyentes del Dios único, hogares que sean templos en donde se practique el amor, la paciencia y la abnegación. En ellos debéis ser maestros de los niños, a quienes debéis rodear de ternura y comprensión, velando por ellos, siguiendo con interés todos sus pasos. Prodigad vuestro amor lo mismo que al que ha sido dotado de hermosura, como a los que aparentemente presentan fealdad. No siempre un rostro bello es el reflejo de un espíritu igualmente hermoso; en cambio, detrás de esas criaturas de aparente fealdad puede esconderse un espíritu lleno de virtud a quien vosotros debéis apreciar. 5-142-73

Hoy sois mis discípulos, mañana lo serán vuestros hijos. 6-144-39

Preparad a vuestros hijos, porque son las generaciones del mañana las que se levantarán sembrando mi Verdad sin mezcla de fanatismo ni de idolatría. 6-173-7

El padre de familia me ha buscado para comunicarme sus cuitas y preocupaciones; sus hijos desconocen su autoridad, le vuelven la espalda y se tornan enemigos del consejo paternal. 7-189-54

Debo advertiros, que es muy delicado el cargo que lleváis; es pesada vuestra cruz, mas si sabéis apurar con fe y paciencia vuestro cáliz y sabéis amar y perdonar a vuestros hermanos y a vuestros hijos, me iréis imitando en el camino y vuestros hijos no se perderán. 7-189-55

Velad por la virtud de vuestra familia y por la paz de vuestro hogar. Mirad cómo hasta los más pobres pueden ser dueños de este tesoro. Reconoced que la familia humana es una representación de la familia espiritual; en ella está el hombre convertido en padre, guardando verdadera semejanza con su Padre Celestial; la mujer, con su corazón maternal lleno de ternura, es imagen del amor de la Madre Divina, y la familia que con su unión forman, es una representación de la familia espiritual del Creador. El hogar es el templo en donde mejor podréis aprender a cumplir mis leyes, cuando los padres han sabido prepararse. 7-199-72

El destino de los padres y de los hijos está en Mí, mas a unos y a otros toca ayudarse mutuamente en sus misiones y en sus restituciones. 7-199-73

¡Cuán liviana sería la cruz y llevadera la existencia si todos los padres y los hijos se amasen! Las pruebas más grandes serían atenuadas por el cariño y la comprensión; su conformidad ante la voluntad divina la verían recompensada con la paz. 7-199-74

Discípulos: Dejad que en la niñez de hoy se infiltre mi Doctrina. Todo aquél que haya comprendido mi palabra, debe preparar a sus pequeños con ideas elevadas y apartar toda maldad del corazón. Sembrad en ellos la semilla del bien que es espiritualidad y así, cuando esta niñez tenga la capacidad suficiente para comprender la fuerza de mi Doctrina, no vacilará en su camino, antes bien, su paso será firme y nadie le podrá engañar. 8-208-59

Espiritualmente habéis recorrido un largo camino y ahora os asombráis ante la intuición y el desarrollo que manifiestan las nuevas generaciones desde su más tierna infancia; son espíritus que han vivido mucho y que ahora vuelven, para caminar delante de la humanidad, unos por las sendas del espíritu y otros por los caminos del mundo, según sus dones y su misión. Mas en todos ellos, la humanidad encontrará la paz. Esos seres de que os hablo serán vuestros hijos. 8-220-14

Cuando os digo que os preparéis, es también para que podáis dejar a vuestros hijos, como testamento, vuestro ejemplo de obediencia, de espiritualidad y fraternidad, vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 9-243-16

Entonces vuestro nombre será bendecido y recordado por las generaciones del mañana, que os amarán a través de la huella de vuestra lucha, de los actos buenos y ejemplos dignos de seguir: ¿Cómo no habéis de ser reconocidos por vuestros hijos, si vosotros sois los que vais limpiando de espinas y cardos el camino, para que ellos no se hieran? Por eso no paséis con indiferencia sobre las asperezas del sendero sin apartar los tropiezos, porque los que vengan tras de vosotros cada vez que encontraran el obstáculo o la espina, os reclamarán y habría quienes os maldijeran. 9-243-17

Tendréis que perfeccionar vuestras prácticas en mi Doctrina, para que los que vengan tras de vosotros, contemplen que fuisteis capaces de cumplir y practicar lo que a muchos parecía imposible; tendréis que demostrar que el Espiritualismo no es una fantasía, ni una Doctrina demasiado adelantada, sino que ella ha venido a manifestarse entre la humanidad a su debido tiempo, cuando el espíritu se encuentra capacitado por su evolución, para comprenderlo y ejecutarlo. 9-243-18

Vengo en este día a escudriñar vuestra siembra, lo que habéis cosechado, y a preguntaros: ¿Cómo habéis conducido a vuestros hijos y si habéis preparado el camino a las generaciones que han de venir? 9-243-58

Vivid en armonía y en paz en el seno de vuestro hogar y de vuestra sociedad, para que puedan seguir vuestro ejemplo muchos de vuestros hermanos que serán conducidos hacia vosotros por seres de luz. 9-245-12

Los niños de ahora serán los apóstoles mañana, y vosotros podéis llegar a serlo desde ahora. No queráis, por vanidad, dejar el recuerdo de vuestro nombre en la hermandad. Imitad a los buenos apóstoles, superadlos si queréis, pero hacedlo sólo por amor a la humanidad. Buscad el bien, trabajad por la paz, señalad siempre el camino de la perfección. 9-247-6

En el Segundo Tiempo gustaba Yo de cruzar por las campiñas, en las cuales los labradores al verme pasar, venían a mi encuentro y con su corazón me hablaban. Mi Espíritu gozaba contemplándoles puros y sencillos. Penetraba en los hogares, a veces en el instante en que los padres con sus pequeños se sentaban a la mesa; al escuchar mi llamado venían hacia Mí, gozosos, invitándome a comer con ellos, me abrían su corazón para pedirme alguna gracia. Yo bendecía a todos y al reunirme con mis discípulos les decía: “Estas familias son una imagen del Reino de los Cielos y estos hogares son como santuarios”. 9-262-61

Hubo ocasiones en las que encontrándome solitario, era descubierto por los niños, quienes, llegando hasta Mí venían a mirarme, a ofrecerme florecillas, a contarme alguna cuita y a ofrendarme sus ósculos. 9-262-62

Las madres se apenaban al encontrar a sus pequeños en mis brazos escuchando mi palabra; los discípulos, creyendo que aquello significaba una falta de respeto hacia el Maestro, trataban de ahuyentarles de mi presencia, entonces hube de decirles: “Dejad a los niños que vengan a Mí, porque para que alcancéis a penetrar en el Reino de los Cielos, es menester tengáis la pureza, la sencillez y simplicidad de los niños”. 9-262-63

Yo me recreaba en aquella inocencia y en aquel candor, como quien deleita su mirada contemplando un capullo próximo a abrirse. 9-262-64

Ellos son también espíritus en capullo, promesas para el mañana, vidas que empiezan a vibrar. 9-262-65

Amo a los espíritus porque son capullos que han de florecer para la vida y para la gloria del Padre. 9-262-66

Yo contemplo que alejáis a los niños, porque creéis que no comprenden mi palabra, y no recordáis que os he dicho, que dentro de esos pequeños cuerpos, habitan grandes espíritus que saben mucho del Padre. No queráis cerrar sus pupilas para la luz de esta Obra, cuando ellos están ansiosos de palpar el cumplimiento de las profecías. Vuestra obra será ratificada por ellos. Este mundo no se detendrá en su evolución hacia la espiritualidad. En diferentes edades os llamo porque el espíritu no tiene edad, ni sexo, su esencia es eterna, es semejante a mi Espíritu. Recreaos con la luz de esos espíritus y velad por su cumplimiento, desde sus primeros pasos. 9-264-59

Pueblo: Cultivad el corazón de la niñez, para que desde su tierna infancia se Amen los unos a los otros y sepan reconocer el camino del amor y de la justicia. 10-283-68

Haced de vuestro hogar un paraíso, en donde los padres me representen, y el amor y el respeto entre unos y otros sea vuestro culto; mas dejad que ese amor no se limite a vuestra familia, para que podáis amar a todos vuestros hermanos, como lo hacéis con vuestros padres o vuestros hijos. 10-284-33

De cierto os digo, que la espiritualidad también se heredará, por lo cual debéis preocuparos en transmitir a vuestros hijos pureza y sensibilidad para lo espiritual; ellos os lo agradecerán, porque supisteis tener caridad, brindándoles un cuerpo sano de pasiones, una mente despejada, un corazón sensitivo y un espíritu despierto al llamado de su Conciencia. 10-289-65

Alimentaos de sanas y santas alegrías, gozad con la presencia de los niños, en quienes habitan ya los espíritus que anuncié a la humanidad para este tiempo, y cuya misión de paz y de luz, se manifiesta en sus hechos, desde sus primeros pasos. Velad porque en ellos se cumpla mi promesa. Ellos son esperanza y cimiento de futuras generaciones, y su destino será un testimonio para los que esperan ansiosamente las señales de que el Reino prometido ya está cerca. 10-301-42

Padres y madres que habéis tenido el privilegio de guiar sobre la Tierra a estas generaciones y a las que están próximas a llegar: ¡Velad y orad por ellas! ¡Preparadles el sendero! Quiero encontrarlas dispuestas a recibir mis nuevas revelaciones. De entre ellas surgirán los profetas que conmuevan al mundo con sus profecías, como lo hicieron los grandes profetas de los tiempos antiguos, los cuales fueron como heraldos en las horas de prueba y como antorchas en medio de las tinieblas. 10-307-63

El Mundo Espiritual, como un inmenso ángel custodio, velará por los pasos de estas criaturas, ayudando con ello a quienes reciban en su seno como a hijos, a estos seres que os anuncio y os prometo. 10-307-64

¿Cómo podrían elevar su vida espiritual, hombres y mujeres si antes no han corregido los grandes errores que existen en su vida humana? 11-312-37

Mi Obra requiere que sus discípulos sepan dar testimonio con la limpidez y la verdad de los actos de su vida. 11-312-38

A unos y a otros pregunto: ¿Tenéis hijos? Pues tened caridad de ellos; si pudieseis contemplar por un momento a esos espíritus, os sentiréis indignos de llamaros sus padres. No les deis malos ejemplos, cuidaos de hacer escándalo delante de los niños. 11-312-39

Yo sé que en este tiempo, como nunca, existen problemas en el seno de los matrimonios, problemas a los que sólo les encuentran una solución: El distanciamiento, la separación. 11-312-40

Si esta humanidad tuviese del conocimiento espiritual la noción necesaria, no incurriría en tan graves errores, porque encontraría en la oración y en la espiritualidad, la inspiración para solucionar los trances más difíciles y vencer las pruebas más duras. 11-312-41

¿Acaso he traído en mis enseñanzas la violencia? ¿Por ventura he usado el látigo para enseñaros? No, discípulos, os he perdonado con dulzura. Vosotros, varones: ¿Ya estáis practicando la paciencia con la compañera? Vosotras, mujeres: ¿Habéis sido pacientes con vuestro esposo? Y ambos esposos: ¿Habéis tenido paciencia para corregir a vuestros hijos? Si habéis practicado en esa forma, me habréis imitado, si no lo habéis hecho así, os perdono, pero os probaré en el camino hasta que salgáis avante. 11-314-65

Con la esencia de mi palabra, formad en el corazón de vuestros hijos un Santuario de espiritualidad, no de fanatismo ni idolatría; conducidlos por la senda de mi Ley. No basta no hacer daño a nadie. Lo justo es no hacer el mal, pero si hacéis el bien, con esto me estaréis agradando. 11-318-47

Dejad esta herencia a vuestros hijos: Mi palabra. Os he dado el poder de crear, de formar una familia, os he concedido un hogar y os he dicho: “Llenadlo de amor, de calor y buen ejemplo”. Si queréis ver en vuestros hijos rectitud, cumplid con mis leyes. Ellos esperan de vosotros y si en el presente tiempo, no comprendieren vuestros consejos y ejemplos, llegará el momento, padres de familia, en que ellos os concedan razón, os veneren y os bendigan. 11-337-53

Yo os invito a tornar a los felices días de los patriarcas. Imaginaos por un momento a vosotros haciendo una vida virtuosa y sencilla como aquélla en que reinó la paz, la bienandanza y la dulzura. Evocad los tiempos venturosos en que el hombre por su fe y su virtud, sabía conservarse sano y fuerte de espíritu y materia, y sabía representarme en la justicia, en la energía y en la fortaleza; aquellos tiempos en que la mujer también llena de virtudes, de ternura, de fortaleza moral, de belleza en su espíritu y en su cuerpo, era regazo y cuna, manantial de bondad y ejemplo de piedad para sus hijos, esposo y padres. 12-339-33

Recordad esos tiempos en que el techo de unos se extendía para abrigar a los demás, en que existía la hospitalidad y la caridad, el amor y el respeto. Cuando volváis a vivir esos días y hagáis vuestro el anhelo de amar y servir al Semejante, de hacer propicia la paz de vuestro pueblo, la paz de vuestro corazón y de vuestro hogar, haré invitación a otros pueblos para participar de esa alegría y allí en vuestra compañía encontrarán hermandad y amistad; en vuestro corazón, sinceridad. Bajo vuestro techo hallarán honradez y moralidad, en vuestra mesa bendiciones y en vuestra palabra luz y verdad, y después de que esos pueblos anhelosos de paz, hayan penetrado en vuestro seno y participado de vuestro ideal espiritual, volverán a sus tierras, por sus largos o cortos caminos, llevando una huella, un ejemplo de espiritualidad y de verdad. Surgirá en ellos el afán de imitaros porque entre vosotros hallaron el secreto de la paz, de la salud, de la alegría que vosotros habéis encontrado en el cumplimiento de mis leyes y en la espiritualidad, que es sencillez, elevación y verdad en todos los actos. 12-339-34

Luchad por los vuestros. Luchad por la fe de las criaturas que he dejado a vuestros cuidados; ellos traen gracia y potestad y darán un paso adelante en el camino de la espiritualidad. Ellos afirmarán vuestras palabras y cuando les faltéis, recordarán la Ley que sus padres practicaron en la Tierra y serán fieles a ella. 12-347-15

Haced que vuestros hijos reconozcan las consecuencias del bien y del mal, hacedles presentes los ejemplos que os he dado, preparadles porque son los que han de servirme el mañana. Quiero encontraros serenos y tranquilos meditando solamente en el bien, para que seáis guiados por mi Luz de Espíritu Santo. 12-350-47

Enseñad a vuestros hijos a buscarme en lo espiritual, decidles que vosotros os sentasteis Conmigo en mi mesa y que ya no sois los idólatras; si ellos me desconocen, vosotros amadles y perdonadles. 12-351-82

Mi paz ha de ser en cada hogar, vuestros hijos serán como simiente de paz, a ellos los guiaréis con rectitud, con amor y caridad, con buenos ejemplos. En cada hogar me aposentaré como Peregrino y allí hablaré a los padres de familia de mi Ley que está en su Conciencia, para que ellos se rijan bajo mi voluntad. 12-353-48

Mi paz sea con vosotros.

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