El Cielo del espíritu

Libro de la Vida Verdadera

El Cielo del espíritu

Escuchad, discípulos: Ese infinito de que os hablo, nunca lo podréis medir con vuestra mente. Ese infinito os habla de ternura, de luz, de pureza, de sabiduría, de amor, de perfección, porque todo ello no tiene principio ni fin, ya que son atributos de Dios. 2-37-25

Yo no tengo un sitio determinado o limitado para habitar en el infinito, porque mi presencia está en todo lo que existe, lo mismo en lo divino, que en lo espiritual o en lo material. De Mí no podréis decir en qué dirección está mi Reino; cuando elevéis vuestra mirada a las alturas, señalando hacia los cielos, hacedlo sólo como algo simbólico, porque vuestro planeta gira sin cesar y en cada movimiento os presenta nuevos cielos y nuevas alturas. 2-37-27

Con todo esto quiero deciros que entre vosotros y Yo, no existe ninguna distancia y que lo único que os separa de Mí, son vuestras obras ilícitas que ponéis entre mi Ley perfecta y vuestro espíritu. 2-37-28

Ciertamente, quiero despertar con mi palabra vuestro interés por la vida espiritual, mas entendedlo, porque os digo: Para llegar a alcanzar aquella vida, debéis llegar a ella por la evolución de vuestro espíritu y no sólo por la de la mente. Que se unan al espíritu, la inteligencia, el corazón, los sentidos y todas vuestras potencias, y alcanzaréis la elevación necesaria para poder mirar el esplendor de vuestro Padre; pero si el espíritu se confía y se entrega a la capacidad del entendimiento, entonces su penetración será limitada, como lo es todo lo humano. 3-74-48

El Cielo no es un sitio determinado del Universo; mi Gloria está en todas partes, en lo espiritual y en lo material. ¿No decís que Dios está en el Cielo, en la Tierra y en todo lugar? Entonces comprended lo que decís para que sepáis que donde está Dios, tiene que estar su Gloria. 3-74-49

Yo quiero que vengáis a habitar en esa Mansión infinita, que lleguéis a un estado de elevación espiritual que doquiera del Universo en donde os encontréis, sintáis la beatitud de lo divino, que disfrutéis de la vida eterna y experimentéis la presencia del Creador. Aquella cumbre sólo la han alcanzado los que me han tomado por ideal, y al amor por camino. 3-74-50

El Cielo es el estado de perfección; Yo os lo he simbolizado como una inmensa y blanca Ciudad que tenéis que conquistar con vuestro valor, con vuestra fe y con vuestra voluntad inquebrantable. Sed soldados de esa causa. Uníos todos los que ya alimentéis ese ideal y marchad paso a paso, ganando batallas en la vida, hasta hacer que aquella Ciudad se rinda a quienes la conquistaron con su amor. Esa Ciudad es vuestro hogar, ese hogar es el Universo sin fin, donde habita el Creador con sus hijos. 3-74-55

Todos deseáis salvaros; todos queréis escapar de las expiaciones del espíritu y todos soñáis con conocer el Cielo; mas Yo os digo, que es bien pequeño el esfuerzo que hacéis por lograr todo esto y que muchas veces, en vez de buscar los medios que podrían ayudaros a conseguirlo, huís de ellos. 6-146-67

Vosotros creéis que el Cielo es una región en el infinito, y que a ella podréis llegar mediante un sincero arrepentimiento de vuestras faltas, en la hora de vuestra muerte material, confiando en que seréis perdonados en aquel instante y conducidos por Mí al Reino de los Cielos. Eso es lo que vosotros creéis. En cambio os digo, que el Cielo no es un sitio, ni una región, ni una mansión, el Cielo del espíritu es su elevación y su perfección, es su estado de pureza. ¿En quién está el permitiros que penetréis en el Cielo, en Mí que siempre os he llamado, o en vosotros que siempre habéis sido tardos? 6-146-68

No limitéis más lo infinito, lo divino. ¿No comprendéis que si el Cielo fuese como creéis, una mansión, una región o un sitio determinado entonces ya no sería infinito? Ya es tiempo de que concibáis lo espiritual de una manera más elevada, aunque vuestra idea no alcance a abarcar toda la realidad, pero que al menos se aproxime a ella. 6-146-69

Tened siempre presente que el espíritu que alcanza los altos grados de la bondad, de la sabiduría, de la pureza y el amor, está más allá del tiempo, del dolor y de las distancias. No está limitado a habitar un sitio, puede estar en todas partes, y encontrar en todo un supremo deleite de existir, de sentir, de saber, de amar y saberse amado. 6-146-70

Ese es el Cielo del espíritu. 6-146-71

Cuántos son los que sueñan en morir, con la esperanza de que ese momento sea el de su llegada ante Mí para adorarme eternamente en el Cielo, sin saber que el camino es infinitamente más largo de lo que ellos han podido creer. Para ascender un peldaño de la Escala que os conducirá hacia mi Seno es necesario haber sabido vivir la Vida humana. La ignorancia es la que hace que muchos confundan la esencia de mis lecciones. 6-164-30

Temen mancharse en el mundo creyendo con ello perder el Cielo para siempre, y están en un error, porque el Cielo nadie lo perderá, la eternidad es la divina oportunidad que vuestro Creador os da para que todos lleguéis a Él. 6-164-31

Otro error está en querer conservarse limpio, no por amor al Padre, no por querer agradar a Quién lo ha formado, sino únicamente por el interés egoísta de conservarse en condiciones de labrarse un lugar para sí, un sitio cómodo y de venturas en la vida eterna de acuerdo con la imagen que de ella se han formado los hombres. 6-164-32

Cree el hombre que los Cielos están tan distantes y altos, que es muy difícil que Yo me manifieste entre estos pequeños, y es porque tienen una vaga noción de lo que es y de lo que quiere decir Cielo. Ignoran que el Cielo es para el espíritu el estado de perfección, de pureza y de luz a que todo espíritu debe llegar, y no un sitio determinado en el espacio. 7-191-37

El espíritu, a medida que se eleva, amplía más y más el mundo o mansión en que habita; así, al llegar a su perfección, dominará el infinito, podrá ir a todas partes, todo en él será luz, armonía con su Padre y con todos; ese será su Cielo, esa será su gloria. ¿A qué más puede aspirar el espíritu, que a la paz eterna, a la sabiduría, a la felicidad de amar y saberse amado? 7-191-38

El Cielo es la felicidad suprema a que llega un espíritu por el camino de su perfeccionamiento, hasta elevarse tanto en sabiduría y amor que alcance un estado de pureza, a donde no llega el pecado ni el dolor. 11-326-38

¿Por ventura creéis que sea indispensable sufrir en la Tierra para merecer el Cielo? No, humanidad, lo único que lográis con el sufrimiento es cierta purificación, porque la verdadera y absoluta pureza del espíritu se logra por medio del amor, que os inspira mi Ley. 11-326-49

¿Qué mérito tiene que algunos que han sufrido mucho en la Tierra, por ese motivo vivan deseando llegar al Cielo? Es natural que si ven que el mundo ya nada tiene que ofrecerles piensen en la vida espiritual. Mérito verdadero es el de aquél que teniéndolo todo en el mundo, en cualquier instante estuviese presto a renunciar a sus posesiones y comodidades, porque entonces sí estaría demostrando su elevación espiritual y testificando que el Cielo o la Gloria, no es el lugar determinado creado por la imaginación de los hombres a través de los tiempos y las Edades, sino un estado del espíritu que puede comenzar a vivir, a experimentar y gozar desde su vida humana, estado que irá siendo más puro y perfecto a medida que el espíritu vaya ascendiendo por la escala que le conduce, desde el Mundo material, hasta la cumbre de la vida espiritual. 11-326-50

Mi paz sea con vosotros.

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