A la juventud

Libro de la Vida Verdadera

A la juventud

Todos los espíritus tenéis en Mí a un Padre Divino, y si os he dado en la vida material padres humanos, es para que den vida a vuestro cuerpo y representen cerca de vosotros a vuestro Padre Celestial. Os he dicho: “Amarás a Dios sobre todo lo creado”, y he agregado: “Honrarás a tu padre y a tu madre”. No descuidéis entonces vuestros deberes; si no habéis reconocido el amor de vuestros padres y aún los tenéis en el mundo, bendecidlos y reconoced sus méritos. 1-9-19

Varones: Huid de los vicios para que vuestra sangre sea semilla fértil y los frutos del mañana sean agradables. 2-52-66

He inspirado al corazón de los jóvenes, mancebos y doncellas, para formar nuevas generaciones, para lo cual los estoy purificando, y si ellos saben cumplir en sus hijos la misión que les he confiado y preparan y conducen a esos espíritus por la senda del bien, Yo me comunicaré con ellos y vosotros en esas nuevas generaciones os apoyaréis y serán continuadores de esta Obra. 2-54-22

Varones: No temáis a las pruebas de la vida ni os dobleguéis bajo el peso de vuestras culpas; dad al espíritu tiempo y fuerzas para el cumplimiento de vuestra misión espiritual y lograréis elevaros siempre en vuestro camino de evolución. 2-66-32

Doncellas: Sólo Yo os comprendo; vuestro corazón se ha abierto a la vida como la corola de las flores; soñáis con el amor, con la ternura, con la dicha y os digo: No soñéis más, despertad que mucho tenéis que prepararos para que cumpláis con la sublime misión que os espera y mucho tenéis que fortaleceros para apurar vuestro cáliz de amargura, pero si vuestro corazón ama, en ese amor hallaréis el báculo y el consuelo para vuestra jornada. 3-67-51

Madres, orad por la humanidad. Doncellas, perseverad en la oración y en la virtud; sois vosotras la fuente de donde brotarán las generaciones del mañana que deberán dar testimonio de mi verdad. 3-71-27

Ha mucho tiempo que se os dijo: “Honrad a vuestro padre y a vuestra madre”, y la mejor forma de honrarlos es llevando una vida recta y virtuosa. 5-118-10

¿Será menester que en este tiempo tenga que recordaros vuestros deberes en la Tierra? Vuestro corazón me dice: “No, Señor, habladnos ahora de la vida espiritual”. Sin embargo, veo que la humanidad no se ha levantado honrando a sus padres; y si no ha cumplido con los primeros mandamientos, ¿cómo podrá cumplir con mis nuevas máximas? 5-118-11

Sobre los cimientos de la Ley, levanté los muros del Santuario con la luz de mi Doctrina que os traje en el Segundo Tiempo, y ahora con mi nueva palabra vengo a terminar la formación del Templo espiritual. 5-118-12

Debo deciros, que aún son débiles vuestros cimientos, porque no vivís de acuerdo con la Ley de los primeros tiempos, porque sólo sobre una verdadera moral y una virtud acrisolada, podréis levantar vuestro Templo interior. 5-118-13

Mi pregunta es ésta: ¿Cómo podréis honrar a vuestro Padre Celestial sin antes haber honrado a vuestros padres en la Tierra? ¿Cómo tratáis de ver a la humanidad como hermana vuestra, si antes no amáis a vuestra familia, formada por vuestros padres, hermanos, esposo o esposa, e hijos? 5-118-14

Honrad con vuestra vida a quienes por mi voluntad os dieron la existencia, y mañana vuestros hijos os honrarán a vosotros. No solamente me glorificáis con obras espirituales, porque también vuestras obras humanas glorifican a mi Espíritu. 5-118-18

Juventud: Orad y practicad mis leyes, porque quiero servirme de vosotros. No encadenéis a vuestro espíritu con las falsas grandezas del mundo. Sed libres, con esa libertad que concedo al hombre dentro de mis preceptos. No sembréis el dolor para que no recojáis esa simiente. 5-140-61

Quiero que desde su más tierna edad, estas criaturas tengan pleno conocimiento de la misión que el futuro les tiene destinado. También he hablado directamente a la juventud para orientarla en el incierto camino de su vida, porque la contemplo como una frágil barquilla en medio de un mar embravecido, y para ayudarla, he levantado ante sus ojos mi Obra como faro luminoso para que la guíe al puerto de salvación. La juventud es la que se encuentra más alejada de Mí. 7-189-48

Mientras el hombre es niño aún, ora y piensa en Dios; lo mismo hace cuando ha traspuesto la cumbre de la montaña de su vida y comienza a hundirse, como el Sol en el ocaso. Pero cuando su corazón es como un ave, que está ansiosa de volar y su carne vibra al contacto de las tentaciones del mundo y se siente fuerte, se aleja entonces de las lecciones divinas, porque no quiere que una Doctrina de humildad, de amor y de sacrificio le llegue a reclamar en cada uno de sus pasos, sus obras, palabras y pensamientos. 7-189-49

Hasta que el corazón humano se sienta naufragar en el mar de sus pasiones, es cuando levanta sus ojos en busca del faro divino, cuya luz le descubre el camino que le conduzca al puerto salvador. 7-189-50

Especialmente le hablo en este día a las doncellas, las que mañana habrán de iluminar con su presencia la vida de un nuevo hogar, que sepan que el corazón de la esposa y el de la madre, son lámparas que iluminan ese santuario, así como el espíritu es quien ilumina el Templo interior. 10-307-31

Desde ahora disponeos para que vuestra vida nueva no os sorprenda, desde ahora id preparando la senda por la que habrán de caminar vuestros hijos, aquellos espíritus que aguardan la hora de acercarse a vuestro seno a tomar forma y vida humana para cumplir una misión. 10-307-32

Sed mis colaboradoras en mis planes de restauración, en mi Obra de regeneración y de justicia. 10-307-33

Apartaos de tantas tentaciones que acechan vuestro paso en este tiempo. Orad por las ciudades pecadoras, donde las mujeres se pierden, los santuarios se profanan y las lámparas se apagan. 10-307-34

Extended con vuestros ejemplos la semilla de vida, de verdad y de luz que contrarresten los efectos de la falta de espiritualidad en la humanidad. 10-307-35

Por eso mirad que a veces, en mis lecciones desciendo de la enseñanza espiritual al consejo, para que os conduzcáis con rectitud dentro de la vida humana. Estoy hablando al corazón del hombre, exhortándole a la regeneración, haciéndole comprender el daño que causan al cuerpo los vicios y el mal que ocasionan al espíritu. Os he dicho que el hombre que se deja dominar por un vicio, se ha olvidado de que el espíritu no debe ser vencido, se ha olvidado de que la verdadera fortaleza consiste en destruir al mal con la virtud. 11-312-33

La inocencia bendita se contamina con la maldad del mundo, la juventud transita en vertiginosa carrera y las doncellas también se han despojado de su pudor, de la castidad, de la honestidad; todas estas virtudes han partido de sus corazones, han alimentado las pasiones mundanas y sólo anhelan los placeres que les conducen al abismo. Vengo a hablaros con toda claridad para que os levantéis y deis un paso firme en la evolución de vuestro espíritu. 12-344-48

Mi paz sea con vosotros.

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