Espíritu y materia

Libro de la Vida Verdadera

Espíritu y materia

¡Qué grande es la responsabilidad del espíritu ante Dios! La carne no tiene contraída esa responsabilidad; ved como llegado la muerte descansa para siempre en la tierra. ¿Hasta cuándo haréis méritos para que vuestro espíritu se haga digno de habitar moradas más perfectas que ésta en que vivís? 2-53-10

Podría el cuerpo vivir sin espíritu, animado tan sólo por la vida material, pero no sería humano. Poseería alma y carecería de Conciencia, pero no sabría guiarse por sí mismo ni sería el ser superior que por medio de la Conciencia, conoce la Ley, distingue el bien del mal y recibe toda revelación divina. 3-59-56

Vosotros engendráis hijos de vuestra carne, mas Yo soy quién distribuye los espíritus en las familias, en los pueblos, en las naciones, en los mundos, y en esa justicia impenetrable para los hombres, se manifiesta mi amor. 3-67-26

Si por un instante los ojos de vuestro cuerpo pudiesen contemplar a vuestro propio espíritu, deslumbrado quedaríais de saber quiénes sois y cómo sois, tendríais respeto y caridad de vosotros mismos y sentiríais un profundo dolor al contemplar por dónde habéis llevado esa luz. 3-73-21

Hoy vengo a deciros quiénes sois porque no os conocéis. Vais diciendo que poseéis espíritu sin saber lo que ello significa, sin tener siquiera fe en que tenéis espíritu porque no lo habéis visto como lo hubierais deseado en vuestro materialismo. Si no lo conocéis, ¿cómo podréis desarrollarlo? No seáis más la cárcel ni el verdugo del espíritu. No sea la materia su dueña y señora. Dejadle que se liberte, que rechace las inclinaciones inmundas de la materia, como quien ahuyenta al lobo que a cada paso le acecha. 3-73-22

Con mi palabra de amor, os demuestro el valor que para Mí tiene vuestro espíritu. Nada existe en la creación material que sea mayor que vuestro espíritu, ni el astro rey con su luz, ni la Tierra con todas sus maravillas, ni ninguna otra criatura es mayor que el espíritu que os he dado, porque él es Partícula divina, es flama que ha brotado del Espíritu Divino. Después de Dios, sólo los espíritus poseen la inteligencia espiritual, la Conciencia, el libre albedrío. Sobre el instinto y las inclinaciones de la carne, se levanta una luz que es vuestro espíritu y sobre esa luz, un guía, un libro y un juez que es la Conciencia. 4-86-68

Yo os descubro una fuente de salud que existe en vosotros, en vuestro espíritu, para que a ella acudáis cuando sea necesario; si sabéis buscarla, encontraréis sus aguas. 5-134-62

Hay quienes están pensando: “¿Y si el hombre siempre fuese sano, como moriría?” A lo cual os respondo: Que no es necesario que vuestro cuerpo esté enfermo para que deje de vivir; basta que el corazón se detenga cuando la hora haya sonado, para que deje de ser. 5-134-63

Habéis aprendido a dar su lugar justo en la vida, a los diferentes valores que forman vuestro ser; sabéis que lo esencial está en el espíritu y que después de él, ocupando un lugar digno en el hombre, se encuentran los sentimientos, la mente, las necesidades corporales. 5-135-41

Quiero que seáis libres espiritualmente, mas no caigáis en el libertinaje que os inspira la materia, porque os la he confiado para que sea el dócil instrumento que ayude a vuestro espíritu en su evolución, pero ha convertido en su siervo al que debía de gobernarla. Vengo a doctrinaros con mi palabra para que no os dejéis arrebatar por la tempestad de vuestras pasiones y sepáis dominaros. 6-143-22

La humanidad, en su materialismo, me dice: “¿Será cierto que existe el reino del espíritu?” Y os contesto: “¡Oh, incrédulos, sois el Tomás del Tercer Tiempo!” Sentir piedad, compasión, ternura, bondad, nobleza, no son atributos de la materia, como tampoco los son las gracias y dones que lleváis ocultos en vosotros mismos. Todos esos sentimientos que lleváis grabados en vuestro corazón y en vuestra mente, todas esas potencias, son del espíritu y no debéis negarlo. La carne es sólo un instrumento limitado, y el espíritu no lo está, él es grande por ser átomo de Dios. 6-147-21

Buscad la mansión del espíritu en el fondo de vuestro ser y la gran sabiduría en la grandeza del amor. 6-147-22

Os sorprendéis de que un espíritu se manifieste o se comunique con vosotros, sin pensar que vosotros también os manifestáis y hasta os comunicáis con otros mundos, en otras moradas. 6-148-75

Vuestro cuerpo no se da cuenta de que vuestro espíritu, en los instantes de orar, se comunica Conmigo, no sabe percibir la aproximación que por medio de ese don tenéis con vuestro Señor, y no solamente con mi Espíritu, sino también con el de vuestros hermanos espirituales a quienes recordáis en los momentos de oración. 6-148-76

Tampoco os dais cuenta de que en vuestro reposo, cuando la materia duerme, el espíritu, según sea su evolución y su espiritualidad, se desprende de su cuerpo para presentarse en lugares distantes, y hasta en moradas espirituales que vuestra mente ni siquiera puede imaginar. 6-148-77

Es densa la oscuridad que os envuelve, y el espíritu necesita libertad; esa libertad viene a dársela mi palabra que hará el prodigio de que el espíritu se reconcilie con la materia al comprender que ambos están unidos por una sola Ley. Entonces obrarán materia y espíritu de acuerdo con la Conciencia, la que os revelará quiénes sois y a dónde vais. 6-155-48

Vuestras obras nacerán de acuerdo con vuestro modo de pensar y si el pensamiento se ilumina con la inspiración del espíritu y éste escucha la voz de la Conciencia, vuestras obras serán perfectas, ya que el espíritu es perfecto en cuanto a su procedencia. 6-155-49

Oís con frecuencia el reclamo de la Conciencia y es porque no habéis armonizado materia y espíritu, con la Ley dada por Mí. 6-155-51

Nunca han marchado todos los seres aquí en el mundo en el mismo nivel espiritual; junto a hombres de una gran elevación, han convivido otros en gran retraso. Debo advertiros que este tiempo tampoco será el único en el que puedan surgir hombres de un espíritu muy elevado. 6-156-30

En todos los tiempos, aun en los más remotos de la historia de la humanidad, habéis tenido ejemplos de hombres de espíritu elevado. ¿Cómo podríais explicaros que desde los primeros tiempos ya hubiese hombres de espíritu evolucionado, si antes no hubiesen pasado por reencarnaciones sucesivas que les ayudaron a elevarse? 6-156-31

Es que el espíritu no nace al mismo tiempo que la envoltura, ni el principio de la humanidad coincide con el del espíritu. En verdad os digo, que no existe un sólo espíritu que haya venido al mundo sin antes haber existido en el Más Allá. Y, ¿quién de vosotros puede medir o conocer el tiempo que haya vivido en otras moradas antes de haber venido a morar la Tierra? 6-156-32

En otros mundos, también gozan los espíritus de libre albedrío y pecan y se desvían, o perseveran en el bien y así logran elevarse, igual que como lo hacéis vosotros en la Tierra. Mas llegado el instante marcado, los que están destinados a venir a este mundo, descienden a él unos para cumplir una noble misión, otros para expiar su restitución; mas según ellos quieran ver esta Tierra, así se les presentará como un paraíso para algunos o como un infierno para otros. Por eso es que, cuando ellos comprenden la misericordia de su Padre, sólo ven una vida maravillosa sembrada de bendiciones y enseñanzas para el espíritu, un camino que los acerca a la Tierra Prometida. 6-156-33

Unos se van de este mundo deseando retornar, otros lo hacen con el temor de tener que volver, y es que vuestro ser aún no ha llegado a comprender la armonía en la que debéis vivir con el Señor. 6-156-34

Estáis morando en la Tierra y tenéis que serviros de los elementos de la Naturaleza para vivir, mas como todos se encuentran bajo una ley, tomadlos dentro de esa misma ley, así daréis al espíritu lo de él, y a vuestro cuerpo lo que a él corresponde. Nada os prohíbo porque nada contraría mis designios divinos, mas tomadlo con moderación. 6-159-17

Benditos sean los que tomen del mundo tan sólo lo que sea necesario para el adelanto de su espíritu y de su materia, porque en esa forma no os parecerá difícil la separación de este mundo, no sentiréis que vuestro espíritu sufra cuando tenga que abandonar su envoltura. 6-164-8

Esta Doctrina viene a daros el conocimiento de lo que es y lo que debe significar para vosotros el espíritu, la Conciencia, los sentimientos, la fe. Cuando uno de vosotros llega a conocer estas enseñanzas, siente que de su corazón emana hacia sus hermanos un respeto y un amor profundo, porque en cada uno de ellos puede ver algo de la presencia de Dios, ve a un hijo del Ser Supremo; en cada uno de sus Semejantes y en el interior de cada uno de los hombres contempla el Templo del Señor. 6-165-47

El que llega a comprender y a considerar como ciertos todos estos conocimientos, ¿osaría profanar ese Templo o llegaría a ser capaz de ofender a ese hermano? 6-165-48

Esa es la lección que quiero que lleguéis a comprender, porque cuando esto sea, estaréis ya sólo a un paso de empezar a practicar el supremo mandamiento que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 6-165-49

¿Cómo podréis llamaros Espiritualistas, mientras no sepáis lo que es un espíritu y lo que significa y vale ante Dios? 6-165-50

Meditad en todo cuanto os he dicho, para que vuestra envoltura fundida en una sola voluntad con vuestro espíritu, deje que éste se manifieste y cumpla con su misión. Veréis entonces que cada uno de vuestros dones es una luz y una fuerza ante el cual se doblegarán las más duras cervices y los más duros corazones; y cuando reciban una prueba de verdadera espiritualidad exclamarán conmovidos: “Éstos si van practicando la Doctrina de Cristo, éstos van predicando la verdad”. 6-165-51

Tomad esta hora como la de vuestra comunión con el Padre. Conversad espiritualmente Conmigo, Yo os escucho, oh, pueblo. Depositad en Mí todas las penas que vais recogiendo por el mundo; lavad con vuestras lágrimas las manchas de vuestro espíritu. Veréis cómo el llanto y la oración van haciendo sentir más liviana la carga de vuestro corazón. Entonces Yo derramaré mi gracia en vosotros con lo cual os haré sentir fuertes. 6-165-52

En verdad os digo, que desde los primeros días de la humanidad, el hombre tuvo la intuición de llevar en sí un ser espiritual, un ser que si bien era invisible, se manifestaba en las distintas obras de su vida. 6-170-56

Vuestro Señor, os ha revelado de tiempo en tiempo, la existencia del espíritu, su esencia y su arcano, porque aun llevándolo en vosotros, es tan denso el velo en que os envuelve vuestra materialidad, que no podéis aún contemplar lo que es más noble y puro en vuestro ser. 6-170-57

Muchas son las verdades que el hombre se ha atrevido a negar, sin embargo, la creencia de la existencia de su espíritu, no ha sido de las que haya combatido más, porque el hombre ha sentido y ha llegado a comprender que negar a su espíritu, sería tanto como negarse a sí mismo. 6-170-58

La materia humana, cuando ha degenerado a causa de sus pasiones, de sus vicios y de su materialismo, se ha convertido en cadena, en venda de oscuridad, en prisión y en obstáculo para el desarrollo del espíritu. A pesar de ello, nunca le ha faltado en sus horas de prueba, un destello de luz interior que venga en su ayuda. 6-170-59

De cierto os digo, que la expresión más elevada y pura del espíritu, es la Conciencia, esa divina luz interior que le hace ser entre todas las criaturas que le rodean, la primera, la más alta, la más grande y la más noble. 6-170-60

“Maestro -me preguntáis en silencio-, ¿por qué sabemos tan poco del espíritu?; ¿por qué sabemos tan poco de nosotros mismos?” 6-170-61

Y os contesto: Porque os habéis dedicado más a lo que os brinda el mundo y no os habéis consagrado al estudio de lo imperecedero, que es vuestro espíritu. El mismo espíritu, ante las bellezas, ante las maravillas y los deleites que le proporciona la vida material, renuncia aunque sea pasajeramente, a los goces que le pueda proporcionar su propio desarrollo. Sin embargo, debo deciros en verdad, que no por ello vayáis a creer que la materia sea más poderosa que el espíritu y que esa sea la causa de que haya descendido hasta materializarse. No, el espíritu es incomparablemente más fuerte y nunca dejará de serlo, mas si ha caído, ha sido voluntariamente, seducido por los atractivos de un mundo que, aunque sea fugazmente, le ofrece a través de los sentidos de la carne una vida fecunda en placeres y en tentaciones. 6-170-62

Es natural que su materialidad le impida el conocerse a sí mismo y no le permita manifestar sus dones a través de su parte humana. Porque la naturaleza material, parece ser la más opuesta a la naturaleza espiritual; sin embargo, cuando en vosotros lleguen a armonizar ambas, llegaréis a ver que vuestra naturaleza material es como un espejo límpido que refleja en toda su belleza lo espiritual y aun lo divino. 6-170-63

Si bien pienso en vuestro espíritu, no me olvido de vuestro cuerpo, débil criatura que necesita de caridad, amor y paciencia, para que llegue a encontrarse en armonía con el espíritu y sirva a su Dios con un átomo de perfección. 6-171-5

Dejad que la alegría de vuestro espíritu se refleje en vuestra materia, que no por ello será alegría insana. ¿Cómo podría estar alegre vuestro espíritu y al mismo tiempo triste vuestro corazón si ambos viven en armonía? 6-174-57

Es bello ese estado cuando proviene del goce del espíritu. Buscad la perfección de vuestras obras, porque en la perfección está la suprema dicha. 6-174-58

¿Por qué estáis tristes? No lo sabéis. Yo si sé que os agobia la tristeza, porque habéis dejado que vuestro espíritu enfermara junto con la materia, y cuando el huracán de las pasiones o las pruebas os azotan o la nieve del invierno os hiela, entonces perdéis toda esperanza y anhelo de vivir. 7-177-56

No todos han sabido comprender que el espíritu es antes que la carne. Y de esa Doctrina de Amor que os entregué, muy pocos frutos me habéis presentado. ¡Cuán frágil es vuestro corazón! Muchos dicen amarme y desconocen los beneficios de mi enseñanza. 7-179-35

El espíritu se sirve del corazón para amar a través de la materia. Si amáis sólo por la ley de la materia, vuestro amor será pasajero, porque ella es limitada, mas cuando améis espiritualmente, ese sentimiento se asemejará al del Padre, que es eterno, perfecto e inmutable. 7-180-25

Toda la vida y todo lo creado están relacionados con el espíritu, porque él posee vida eterna. No os limitéis, amadme y amaos, ya que poseéis esa chispa del Ser que no tiene límites para amar, que es Dios mismo. 7-180-26

Cuando os digo: “Pedid, que se os dará”, me pedís para la materia. En verdad, ¡qué poco me pedís! ¡Pedidme ante todo lo que beneficie a vuestro espíritu! No atesoréis en la Tierra, porque aquí se encuentra el que hurta; atesorad en el Reino del Padre, porque ahí vuestro caudal se encontrará seguro y será para la felicidad y paz de vuestro espíritu. 7-181-68

Los tesoros de la Tierra son las riquezas, el poder y los títulos de falsa grandeza. Los tesoros del espíritu son las buenas obras. 7-181-69

Vuestro espíritu posee la vida eterna que le fue transmitida por el Espíritu Divino, y lo único que en él morirá será la envoltura, la carne, la cual dejará para poder elevarse. También verá morir el pecado, si es que lo lleva consigo, y las tinieblas de la ignorancia caerán de él como fruto sin vida; mas el espíritu, después de cada una de esas muertes que experimentará en sí, sin morir él, se levantará más fuerte, más consciente, más luminoso y puro. 7-186-17

¿Habéis experimentado en vuestra vida alguna pasión material que hubiese abrasado todo vuestro ser, privándoos de escuchar la voz de la Conciencia, de la moral y la razón? Es cuando ha caído el espíritu más bajo, porque es entonces cuando las tentaciones y la fuerza de la bestia del mal, que habita en la carne, lo han dominado. ¿Y, acaso no es cierto que habéis experimentado un gozo y una paz profundas cuando lograsteis libertaros de aquella pasión y vencisteis su influencia? 7-186-18

Esa paz y esa alegría, se deben al triunfo del espíritu sobre la materia, triunfo logrado a costa de una inmensa lucha, de una cruenta batalla interior; mas bastó que el espíritu cobrase fuerza y se irguiese, inducido y aconsejado por la Conciencia, para que al sujetar los impulsos de la carne se librase de seguir dejándose arrastrar hacia el abismo. Ahí, en esa lucha, en esa renunciación, en esa batalla en contra de vosotros mismos, visteis morir algo que habitaba en vuestro interior, sin que fuese él vuestra vida; era tan sólo una insana pasión. 7-186-19

No os pido que me dediquéis todo vuestro tiempo, porque os he confiado deberes y responsabilidades en la Tierra; pero es menester que comprendáis que el cuerpo humano que tanto os amáis, no es más que la capa o envoltura del espíritu; es la materia en la cual se despiertan todas las pasiones. 7-187-19

A esa materia le habéis dejado llenarse de imperfecciones y tentaciones que forja vuestra mente, cuando no veláis y oráis. 7-187-20

Sé que mientras estéis en este mundo, vuestro corazón y vuestros sentimientos latirán para él; pero luchad contra todo lo superfluo, lo vano y lo frívolo. No os aconsejo que os encerréis en claustros, renunciando al mundo y al trato con vuestros Semejantes, porque vuestro amor y servicio a mi Divinidad sería mal entendido. No aspiréis a ser puritanos, olvidando que estáis sujetos a cumplir con las leyes de la Naturaleza. 7-187-21

Cumplid con las leyes a que os ha sujeto el Creador; unas pertenecen al espíritu, otras a la materia, y sólo os mando que renunciéis a lo superfluo, a la vanidad y a la hipocresía. 7-187-22

Luchad por alcanzar la espiritualidad, porque ella significa la Liberación del espíritu. Ajustaos a mis leyes que son amorosas e infalibles y ellas regirán vuestra vida, porque todo cuanto os rodea, ya sea material o espiritual, vive dentro de mi Ley. 7-188-3

El hombre, que es obra perfecta dentro de la Creación, debe vivir de acuerdo con la gracia que he depositado en él. 7-188-4

No vengo a deciros que os apartéis de las obligaciones del mundo, instituidas por Mí para vuestra conservación, satisfacción y perfeccionamiento. Sed equitativos y justos dando lo necesario a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo. 7-188-5

Mi Obra es otra; hasta que os consideré capacitados y conscientes para alcanzar estas enseñanzas, vine a traeros esta gran lección, una de las mayores que a este mundo he dado, para que por medio del espíritu aprendáis a mirar, a interrogar, a comprender y a descubrir. Mas al abriros este horizonte, os he enseñado una Ley que os prohíbe engrandeceros por medio de estos dones y hacer lucro o mal uso de ellos. 7-188-43

Al espíritu, al venir a habitar la Tierra, se le ha concedido como una oportunidad para su desarrollo y perfeccionamiento una materia o cuerpo humano, cuya formación maravillosa y perfecta le permite a través de ella sentir, pensar y moverse a voluntad, de acuerdo con su capacidad espiritual. 7-190-65

De la satisfacción de la carne participa el espíritu, así como en sus sufrimientos se acrisola. Mas también el ser humano es sensible a los deleites y a las penas del espíritu; ambos forman, mientras están enlazados, un solo ser. 7-190-66

Existe perfección en la criatura humana, por eso Cristo, el Verbo, vino a encarnar en un cuerpo de hombre semejante al vuestro; mas no padeció por causa de propias imperfecciones, sino por el pecado de los hombres a quienes elevó con su dolor, con su sacrificio y su palabra, porque habían caído muy bajo. 7-190-67

Cuando el espíritu con toda su fuerza no puede vencer la dureza y la reaciedad de la materia, la caridad misericordiosa del Padre, que fue quien creó el espíritu y la carne, acude a salvaros como hace el buen pastor con la oveja descarriada, porque ninguno de mis hijos se perderá. 7-190-68

Estoy hablando a vuestro espíritu, a ese átomo que nació del Mío, y que por haber brotado de Mí, me pertenece. Así como os dije en aquel tiempo: “Mi Reino no es de este mundo”, a vosotros os digo: “Vuestro reino tampoco está en la Tierra; está más allá de todo lo que muere, de todo lo que cambia y más allá de vuestra mente”. 7-194-50

He dotado al espíritu de inteligencia y voluntad para que tome el camino recto y sepa apartarse de los tropiezos y peligros que cada instante le acechen. He permitido que existan el bien y el mal, para que el hombre, por amor a Mí y por respeto a sí mismo, venza y se aparte del mal. Si hubiese un solo camino y vosotros, inconscientemente, llevados por la fuerza de las leyes naturales, cumplieseis vuestra misión, como lo hacen los astros, los elementos o los seres inferiores, no tendríais ningún mérito en marchar por el camino de la virtud; no habría lucha, aspiraciones, ni experiencias en vuestro espíritu. Y Yo marqué un camino de evolución y os coloqué en el principio de él, para que fueseis ascendiendo por vuestros propios esfuerzos, para que todos conocieseis ese camino, que es el único por el que se puede llegar a Mí. 7-196-17

Os he entregado un cuerpo para que cumpláis una delicada misión en la Tierra. Guiad, oh, espíritus, a ese cuerpo con amor, porque grande será vuestro dolor si no cumpliereis con mi mandato. 7-199-25

Es a vuestro cuerpo a quien debéis guiar y no él quien os retenga en el camino del cumplimiento. 7-199-26

¿Qué es la materia sin el espíritu? Un conjunto de células. El espíritu es la vida de vuestra carne, pero uno y otra proceden de Dios. 7-205-11

¿Habéis pensado alguna vez en que procediendo todo de Dios, Él está en vosotros? ¿Y por qué está en vosotros y para qué? ¿Acaso para permanecer sin manifestarse? No sería Dios, puesto que Él doquiera surge, habla, ilumina, se hace sentir y se manifiesta. No supongáis entonces que Dios está en vosotros para permanecer oculto sin daros su mensaje; no penséis que pueda estar en vosotros sin ideas. Sabed que Dios quiere manifestarse por vosotros en plenitud. 7-205-12

¿Sabríais contestarme si os preguntase por qué está Dios en vosotros? ¿Por qué Él siendo el Todo, está en lo que vosotros llamáis espíritu, en esa parte de vuestro ser? ¿Por qué quiere que seáis un dócil instrumento de su manifestación? Aun no podéis contestarme, discípulos, porque nadie os había enseñado a meditar; por eso no sabéis por qué manifestáis al Padre y por qué Él se expresa a través de vuestras obras; pero si os consagráis con amor al estudio y a la práctica de mi Doctrina, no dudéis de que pronto podáis contestar a éstas y otras preguntas aun más profundas; y cuando hayáis alcanzado la luz de esos conocimientos, sabréis en verdad por qué y para qué habita el Padre en cada uno de sus hijos. 7-205-13

El cuerpo, discípulos, es sólo un estuche, pero en su interior existe un frasco cuyo perfume o esencia es el espíritu, y ¿no creéis que sea injusto que aquel perfume esté encerrado, cuando su aroma podría embalsamar toda una estancia? La estancia podría ser hoy vuestro hogar, mañana será el mundo, después el espacio sin fin. 7-205-25

Así como tomáis del Sol que os alumbra solamente los rayos necesarios para vivir, también os digo, si abusaseis de esa fuerza, os dañaríais porque ella es demasiado grande y fuerte para criaturas como vosotros. 8-220-67

Lo mismo acontece con lo espiritual. Tenéis que tomar de mi Divinidad la parte necesaria a vuestro espíritu, sabiendo que en esa chispa que recibís tendréis toda la fuerza para sentir la inspiración que mueva las fibras de vuestro corazón, la luz que os dé entendimiento y comprensión para cumplir vuestra misión. En ella encontraréis esa armonía que debe existir entre Dios y el hombre. 8-220-68

Os hablo así para ayudaros a comprender esta manifestación, para que elevéis la parte espiritual y vuestra mente reciba la inspiración del Más Allá, el consejo elevado que os enseñe la forma en que debéis vivir. Entonces comprenderéis que la parte más pequeña de vosotros, es la materia que por envoltura tenéis. 8-220-69

Yo soy como un sol, vosotros sois como una chispa de él. Fuisteis creados pequeños para que crecieseis por vuestros méritos desarrollando vuestros dones. Fuisteis puros en un principio, pureza que más tarde manchasteis en las pruebas y en el pecado, porque fuisteis puestos en un camino donde os levantaseis por el esfuerzo de vuestra voluntad, para que en él hicierais méritos y levantaseis cosecha. ¿Qué esfuerzo hubierais hecho por elevaros, si siempre hubieseis habitado en las alturas? ¿Qué anhelo de desarrollaros podría haber en vosotros, si desde el principio hubieseis sido grandes? ¿De qué méritos podría haberos Yo recompensado, si siempre hubieseis sido perfectos? Pero llegasteis a la Tierra y en ella encontrasteis el sentimiento opuesto a la perfección, al bien. Encontrasteis la tentación que induce al mal, la debilidad de la carne, las asechanzas del mundo. Allí comenzó la lucha del espíritu dentro de la envoltura cuya naturaleza era diferente a la suya. El espíritu, desorientado en un principio por el mundo y la Naturaleza de que se veía rodeado, cayó en el letargo, dejando que la materia creciese y obrase de acuerdo con sus condiciones terrenales, con sus pasiones materiales. 8-220-70

Fue necesario que el espíritu viniese entonces a la Tierra a encarnar nuevamente, una vez tras otra, en diferentes materias, más perfectas unas que otras, unas con vida más larga que otras, todas de diferentes inclinaciones, para que el espíritu se formase un concepto de sí mismo, para que adquiriese conocimiento y elevación. Así, paso a paso, pudo llegar el tiempo presente en que pudiera no sólo comprender, sino aún conocer su futuro entre la humanidad y también la vida espiritual que le espera. Quien llega a adquirir amplio conocimiento a través de su lucha, no necesitará para su evolución de nuevas materias, porque estará capacitado para habitar en las moradas espirituales. Así irá escalando peldaño por peldaño la Escala de Perfección hasta llegar a Mí. 8-220-71

Si es tan grande vuestro destino y vuestro espíritu es semejante a Mí, ¿cómo podéis caer en idolatría y hacer con vuestras manos una imagen para adorarme en ella?; ¿por qué no me admiráis mejor a través de esta Naturaleza, ya que no sabéis ir hasta lo espiritual, y os inspiráis en la contemplación de su magnificencia, en la vida que brota y palpita a cada paso que dais, en el sin número de bellezas y maravillas, con que he adornado vuestra morada, en el firmamento donde brillan millares de mundos desconocidos para vosotros y que os hablan de vida, de ley y de obediencia, para que forméis vuestra oración de amor, vuestra acción de gracias y vuestra confesión? 8-220-72

Este es vuestro tiempo, ¡oh, espíritus!; ¡despertad, levantaos, venid a Mí! 8-220-73

Los que escucháis esta palabra o los que la repaséis mañana, al recibir su esencia, dejad todos vuestros problemas, debilidades y deseos, para entregaros a la meditación sobre lo divino que vengo a entregaros. 8-228-17

También el espíritu tiene problemas, y es menester que os preocupéis por resolverlos. ¿Cómo? Dando oportunidad a que la sabiduría penetre en vosotros, esa semilla que con mi cuidado y vuestros esfuerzos germinará y se desarrollará, hasta convertirse en árbol de Vida Eterna. Entonces daréis buenos frutos al mundo que tan necesitado está de ellos. Esa será la realización de mi Obra entre vosotros. 8-228-18

He venido a deciros: “Levántate y anda”, pero ahora lo he dicho con palabra sencilla a vuestro espíritu, mostrándole el camino que conduce al verdadero paraíso, a la eternidad. 8-228-19

Quiero despertaros de vuestro triste letargo, para que sepáis todo lo que al espíritu le está reservado y a enseñaros además a poseerlo. Han pasado años, Eras y Edades sobre este planeta, y la humanidad sigue sin conocer la verdad; aún niega a Cristo, porque para los hombres sólo la vida aparente de cuerpos y formas materiales es la que existe, sólo a ellas les da importancia, dejando pasar desapercibidas las facultades del espíritu sin querer percatarse de ellas. 8-228-20

El hombre, estando formado de espíritu y materia, olvida la importancia de la vida del espíritu que para él debiera ser primordial, y sólo atiende la parte humana, busca en lo material su felicidad, sus deleites, sus satisfacciones y pasiones, y cuando le hablo del espíritu llega a decir que esas enseñanzas son simplemente un conocimiento más; ésa es la causa por la cual queda aletargado en su sendero. 8-228-21

En cambio, el hombre que anhele espiritualizarse, limpia su corazón y su mente, se lava en las aguas del arrepentimiento, se desprende de las ambiciones materiales y siente que los pasos de su vida están iluminados con la luz de Dios. Ese hombre sabe que los que alcanzaron grandeza en el espíritu, se modelaron en el crisol de sus sufrimientos, llegando a ser guías de la humanidad en la Tierra, y más tarde, seres luminosos en el Espacio espiritual, protectores de los hombres, inspiradores y guardianes. Esos espíritus están ligados a los hombres por el amor y así brillan en un firmamento, más allá de lo visible, en la dulce vida espiritual, iluminando con su luz a esta humanidad sin abandonarla nunca. 8-228-22

Es necesario que despertéis para que vuestro espíritu realice los anhelos de manifestarse a través de su cuerpo material. Sabed que por vuestras obras, podéis mostrar el grado de evolución de vuestro espíritu; empezad por ser tolerantes con las flaquezas ajenas, pensad que si ya pasasteis por senderos escabrosos ya habéis corregido vuestros errores, hay otros que aún no los han transitado, y por lo tanto, debéis ser comprensivos para con vuestros Semejantes, ayudándoles a levantarse de sus tropiezos y dándoles la luz de vuestra experiencia. 8-228-23

En verdad os digo, que hermanos mayores vuestros que recorrieron antes el camino por donde ahora transitáis, escalaron la altura espiritual, porque vivieron para amar a sus Semejantes siendo en la Tierra benefactores, médicos y maestros. Por eso os digo, que si obedecieseis los impulsos de vuestro espíritu, estaríais en mejor lugar, y que si no aprovecháis lo que en esta Doctrina vengo a ofreceros, más tarde, en el Mundo espiritual os reclamaré vuestra falta de cumplimiento. No desperdiciéis, por tanto, esta ocasión, trabajad llenos de amor y confianza en mi palabra. 8-228-24

Transformad vuestro ser y vuestra vida, desmaterializad lo que habéis materializado; espiritualizad vuestros sentimientos, pensamientos y obras, sed cada vez más conscientes de la misión del espíritu y con esa transformación dejaréis de ser inútiles para haceros útiles y vuestra vida dará testimonio de mi verdad. 8-228-26

Para todos llegará el momento en que el espíritu sienta deseo ferviente de triunfar sobre la materia, aniquilando el egoísmo para manifestar el amor que del Padre recibió, y la sabiduría y poder con que fue heredado. Cuando el espíritu tome su verdadero sitio en el hombre, éste tendrá semejanza con Cristo. Decir Cristo, es decir amor, poder y sabiduría, verdad y vida. 8-228-27

Hay en vosotros parte de materia que es de la Tierra, y parte espiritual que es del Cielo. Tiempo hay en que el humano se siente materia y tiempo en que se siente espíritu. Cuando dejéis esta materia y paséis al estado espiritual, comprenderéis lo que ahora no habíais comprendido. Vuestro cuerpo aquí quedará, porque pertenece a la Tierra, mas vuestro espíritu volará a elevadas regiones donde seguiréis viviendo para continuar vuestra evolución espiritual. 8-228-69

Si os he dicho que deis a vuestra materia la importancia y el lugar que tiene en vuestro destino, me he referido a que sepáis conducirla para que ella sea instrumento para vuestro perfeccionamiento, porque es vuestro espíritu el que tiene que llegar a Mí. 8-233-5

Haced de vuestro cuerpo un siervo humilde que jamás se interponga entre vuestro espíritu y el Mío; que sepa rendirme el culto que a él toca y deje a vuestro espíritu elevarme el culto que le corresponde. 8-233-23

La espiritualidad bien entendida os dará fuerza y salud. 8-233-24

Mi enseñanza será inolvidable para vuestro espíritu, lo mismo en la Tierra que en el Valle espiritual. Ya nunca más será rebelde en su jornada y estando en contacto con su Padre, siempre podrá escuchar su voz, porque Yo soy la Luz del mundo, el que a Mí viniere no perecerá. 9-243-44

La unión de la carne humana con el espíritu, Yo la hice. Así formé al primer hombre, a quien desde un principio le revelé mi Ley por medio de diferentes manifestaciones, para hacerle reconocer el amor que debe guardar a su Señor y a sus Semejantes. 9-243-45

¿Qué es vuestro cuerpo? Avecillas viajeras, cuyo vuelo tiene poca duración, ave que sin saber canta su pronta desaparición. Pobre cuerpo que mucho pide y mucho desea para sí en su egoísmo. En cambio, el espíritu es el ave invisible al mundo, pero blanca y luminosa, que se eleva más y más según marcha el tiempo, es el ser para quien no existen las edades, los años o los siglos. 9-258-72

Sabéis qué día, qué hora y qué año nacisteis. Mas, ¿sabéis por ventura cuándo surgisteis espiritualmente a la vida? 9-258-73

Elevad el espíritu, esa es la esencia de vuestra vida, ese es vuestro destino y el fin para que fuisteis creados. Elevaos, porque así vendréis a Mí, que tengo mucho que daros, mucho más de lo que en el mundo habéis encontrado. 9-258-74

Si vuestra carne es débil, vuestro espíritu en cambio es fuerte para obedecerme. 9-259-2

Vengo a ofrecer a vuestro espíritu la vestidura de gracia, porque a través del tiempo habéis hecho jirones la que os di. 9-259-3

No veáis en vuestro cuerpo una cadena, un enemigo o un verdugo, ved en vuestra materia una criatura débil a quien debéis fortalecer, porque entonces ella será vuestra sierva, vuestro báculo y vuestro mejor instrumento para cumplir una misión y escalar hacia la montaña. Espiritualizadla sin dejarla caer en fanatismo, para que podáis desprenderos en vuestra oración y llevéis en alas del pensamiento el bálsamo a los enfermos. 9-261-57

El hombre es esclavo de la voluntad de otros, víctima de anatemas, de condenas y amenazas. Mas, ¿qué se ha logrado con ello? Que abandone todos sus anhelos por comprender y alcanzar el más elevado conocimiento que el hombre debe poseer, impedirse a sí mismo el poder llegar a esclarecer lo que absurdamente ha considerado siempre un misterio: La vida espiritual. 9-271-43

¿Creéis que eternamente va a ser un enigma para el hombre en la Tierra, la vida del espíritu? Si así pensáis os encontraréis en un error muy grande. De cierto os digo, que mientras no conozcáis vuestro origen e ignoréis todo lo que al espíritu se relaciona, con todo el adelanto de vuestras ciencias, no pasaréis de ser criaturas que habitan en un mundo pequeño entre plantas y animales, os seguiréis hostilizando por medio de vuestras guerras y sobre vuestra vida seguirá imperando el dolor. 9-271-44

Si no descubrís lo que en vuestro ser lleváis, ni descubrís en vuestros Semejantes al hermano espiritual que en cada uno habita, ¿vais a poder amaros verdaderamente? No, humanidad, aunque digáis que me conocéis y me seguís, si tomáis superficialmente mi Doctrina, vuestra fe, vuestro conocimiento y vuestro amor serán falsos. 9-271-45

La lucha entre el espíritu y la materia, la antigua batalla entre lo eterno y lo temporal. El espíritu frente a la materia. ¿Quién vencerá a quién? Unos dicen: El espíritu; otros dicen: La materia. Yo os digo: Ninguno vencerá. 9-271-63

En esta batalla no se trata de que el espíritu triunfe humillando a la carne, porque si así fuese, su triunfo sería falso. La victoria definitiva será para ambos, cuando materia y espíritu unidos, armonizando y cumpliendo ambos con su destino, marchen bajo un solo ideal, por la senda de justicia y amor, que es el camino trazado por mi Ley. 9-271-64

Mucho es lo que necesita vuestro espíritu. Analizad, ¿cuántas veces por día alimentáis vuestro cuerpo? Si uno de esos alimentos llega a faltaros, os sentís debilitados. Y vuestro espíritu, ¿cuántas veces por día le alimentáis de mi palabra? 9-272-52

Comprended cuán grande es el hambre y la sed espiritual de la humanidad en medio de la aridez de vuestra existencia y así justificaréis mi presencia en Espíritu, para explicaros mi verdad y consolaros en vuestras grandes aflicciones. 9-272-53

Cuando logréis el equilibrio que debe existir entre el espíritu y la carne, veréis cuán fácil es la existencia y qué llano el camino. Paso a paso iréis por la senda, aprovechando todas las oportunidades que la vida os ofrezca para el progreso de vuestro espíritu y cuando lleguéis a los umbrales de la vida espiritual, cuando se acerque la hora de decir adiós al mundo que os dio albergue y al cuerpo que os sirvió de apoyo, que no haya la menor resistencia en el uno o en el otro, que no desee el espíritu alargar la vida de su cuerpo, ni la envoltura retener más tiempo al espíritu. 9-273-5

En verdad os digo, que antes que los mundos fuesen hechos y antes de que el hombre apareciese en la Tierra, ya existía vuestro espíritu. Fueron para él épocas de inocencia, toda una vida en aquellas mansiones de preparación, tiempos en que el espíritu fue instruido para habitar la Tierra, encarnándose en el hombre. 9-274-53

Vuestra mente no recibe las impresiones o los recuerdos del pasado de vuestro espíritu, porque la materia es como un velo espeso que no alcanza a penetrar en la vida del espíritu. ¿Qué cerebro podría recibir las imágenes e impresiones que el espíritu ha recogido en el trayecto de su pasado? ¿Qué inteligencia podría coordinar con ideas humanas lo que le es incomprensible? 9-274-54

Por todo esto no os he permitido hasta ahora saber quiénes sois espiritualmente ni cuál ha sido vuestro pasado. 9-274-55

Haced el propósito de conoceros primero, buscando en el fondo de vuestro ser la esencia y os aseguro que os sentiréis iluminados al descubrir que sois ante todo espíritus, hijos de Dios. 10-277-43

Mi palabra os abre las puertas del conocimiento espiritual, para que atesoréis en vuestro corazón algo de lo que el Padre guarda en su Arcano para sus hijos. 10-277-44

El hombre lleva en sí un espíritu que es depositario de muchos dones y grandezas divinas y es la palabra de Dios, es su Doctrina, la que viene a haceros dignos de alcanzar aquella gracia. 10-277-45

¡Cuánto se ha rebajado la humanidad en su materialismo, cuánto ha tenido que llorar por su indiferencia hacia lo elevado, hacia lo puro y verdadero! 10-277-46

El espíritu tiende hacia la virtud, la envoltura tiende al pecado y ambos luchan sin lograr armonizar, es por eso que he venido con mi palabra a enseñar al uno y a la otra, la forma de unirse en un solo ideal, dando en forma justa lo del espíritu al espíritu y lo del mundo al mundo. En la carne están los instintos, las pasiones y el apego a lo material, porque allí está su origen, por eso necesitáis de una Doctrina que sensibilice las fibras humanas, que ennoblezca el corazón y lo eleve, sin apartarlo del cumplimiento de las leyes que rigen al hombre en la Tierra; por medio de esa Doctrina, sí podrá elevarse el espíritu hacia lo eterno, hacia aquel Reino donde está su origen. Si él llega a triunfar sobre la carne y el mundo, después, cuando esté ya libre de la envoltura humana, le será más fácil escalar de peldaño en peldaño, acercándose cada vez más a su Padre y quedando por lo tanto más y más distante de él, el mundo que habitó y que lo había esclavizado. 10-277-47

Sea el espíritu el que guíe a la mente y no la mente tan sólo guiada por un corazón ambicioso de grandeza humana, la que gobierne vuestra vida. Pensad que si queréis guiaros por lo que ordene vuestro cerebro, lo agotaréis y no podréis ir más allá de donde sus escasas fuerzas se lo permitan. Yo os digo, que cuando anheléis y os sintáis inspirados a hacer el bien, que vuestro corazón y vuestro entendimiento sean guiados por el espíritu y entonces quedaréis maravillados ante el poder de vuestro Padre. 10-286-7

¿Por qué aprisionar a vuestro pensamiento dentro del orbe terrestre, cuando él tiene un mundo de luz más allá de lo material? ¿Por qué sujetar al espíritu a la vida humana, si él tiene un espacio infinito más allá de vuestra mirada y de vuestra mente? 10-288-16

Esos mundos del pensamiento y del espíritu se encuentran vírgenes, ya que no habéis querido llegar hasta ellos porque no habéis sabido orar. 10-288-17

El pensamiento y el espíritu, unidos para orar, crean en el hombre una fuerza superior a toda fuerza humana. 10-288-18

El espíritu, cuando ha logrado armonizar con la mente para alcanzar la verdadera oración, se convierte en un soldado invisible, el cual, apartándose momentáneamente de lo que a su ser toca, se traslada a otros sitios, se liberta de la influencia de la materia y se entrega a su lucha de hacer el bien, de conjurar males y peligros, de llevar un destello de luz, una gota de bálsamo o un hálito de paz a los necesitados. 10-288-20

Por todo lo que os digo, comprended cuánto podréis hacer con el espíritu y con la mente en medio del caos que ha envuelto a esta humanidad. Estáis en un mundo de pensamientos e ideas encontradas, donde las pasiones palpitan por el materialismo y los espíritus navegan entre tinieblas. 10-288-21

Si desde este mundo podéis mirar y saber todo esto, ¿para qué esperar a estar en espíritu? No esperéis a que los días y los tiempos pasen sin contribuir al adelanto y liberación de vuestro espíritu. Haced cuanto esté de vuestra parte y Yo haré lo demás. 10-288-24

Yo soy Poder, por lo tanto, uno de vuestros pensamientos, una de vuestras oraciones puedo transformarla en algo tangible y visible ante vuestros hermanos. 10-288-25

Si por un instante descorréis el velo que impide a vuestra mente conocer vuestro pasado, en verdad os digo, que caeríais postrados ante mi presencia, agobiados de arrepentimiento ante vuestras ingratitudes, desobediencias, infidelidades y falta de fe en mi Obra; pero el mérito está en desarrollar la intuición, en escuchar la Conciencia; en desarrollar al ser que vibra en vosotros y que se llama: Espíritu. 10-289-40

Cuando ya libres de la materia, vengáis a habitar en el Valle espiritual, ese velo que os impidió mirar hacia el pasado, caerá de vuestros ojos y todo lo veréis con diáfana claridad, todo lo recordaréis y lo comprenderéis, mas vuelvo a deciros, que el mérito para vuestro espíritu consiste en tener fe y en no esperar ver o tocar para poder creer. 10-289-41

Cuando el espíritu comienza a triunfar sobre la materia, experimenta una satisfacción muy grande y una confianza plena en sí mismo. 10-292-21

El hombre es un reflejo del Creador, una imagen de Dios, y necesariamente tendrá que asemejarse al Padre del cual brotó; esa semejanza está en el espíritu por estar dotado de los atributos de Dios y tener además vida eterna. La materia o sea el cuerpo humano es tan sólo una fugaz vestidura del espíritu. 10-295-44

Envié a los espíritus a habitar esta Tierra para que en ella encontrasen los medios para su desarrollo, las pruebas para fortalecerles, lecciones para llenarlos de luz, ocasiones sin fin para hacer méritos, los cuales les eleven por sobre esta vida, los liberten de la materia y les conduzcan al Reino espiritual; pero no ha logrado el hombre ganar aún la batalla, no ha dominado a la materia, no ha hecho su siervo al mundo. Por el contrario, se ha dejado dominar por fuerzas y elementos que son inferiores a él; cree el hombre ser el señor del mundo, cuando en realidad no es más que un esclavo de la materia. 10-295-45

Mientras no gane esta batalla, no habrá conquistado la vida espiritual. 10-295-46

Mas no creáis que lo que Yo quiero es que los hombres se aparten de las leyes materiales para dedicarse a lo espiritual exclusivamente, no, pueblo; lo que he creado y ofrecido a la humanidad, quiero que lo toméis para vuestro bien, para vuestra evolución y para vuestra elevación; que lleguéis a dominar sobre la vida material con sus elementos, fuerzas y seres. Mas para lograrlo es menester ir más allá de donde vuestra inteligencia alcanza o sea por medio del espíritu, para que al contemplar vuestros nobles fines, el amor que ponéis en vuestras obras y el lugar que habéis sabido dar a vuestro espíritu, descorra el velo de mi Arcano y os conceda un destello de mi sabiduría que ilumine a vuestro espíritu. 10-295-47

Lo justo es que el espíritu revele la sabiduría a la mente humana y no que la mente sea la que dé luz al espíritu; muchos no entenderán esto que os digo, debido a que ha mucho tiempo que habéis alterado el orden de vuestra vida. 10-295-48

En el cuerpo de cada uno de vosotros, he puesto un átomo de luz que es parte de mi Espíritu y todas esas partículas tienen que volver cuando el tiempo sea llegado, a mi Seno divino. Los espíritus que han encarnado en el resto de la humanidad son iguales a los vuestros y en ellos hay seres que también me buscan, también ellos se saben elevar hacia mi Espíritu para interrogarme. Otros me buscan para preguntarme el por qué de la conmoción que sufre la humanidad y me dicen: “Padre, ¿por qué no nos escucháis?; ¿por qué no sentimos tu fuerza para no debilitar?; ¿acaso no somos tus hijos?” Así me claman los espíritus, mas ellos no saben que se encuentran purificando, no saben que están viviendo el Tercer Tiempo, no saben que están en el tiempo de la resurrección para encarnados y desencarnados. Los hombres se han engrandecido con lo que pertenece a este mundo, se han llenado de soberbia y no han dejado que sus espíritus se eleven a Mí. 10-304-39

En el Segundo Tiempo vine a daros una enseñanza a través de la cual hice comprender a los hombres, que no sólo estaban constituidos de materia, sino que en cada uno de ellos habitaba un ser, cuya vida era superior a la humana y cuya morada no era por siempre en este mundo, sino en un Reino infinitamente más alto que el de la Tierra. Aquella Doctrina, profunda hasta la eternidad, fue sin embargo expresada en forma sencilla y simple, para que todos los hombres la comprendiesen, ya que a todos correspondía conocerla. 11-321-7

Esa Doctrina fue la preparación para que la humanidad hiciese de lleno su entrada en el campo espiritual en este Tercer Tiempo; porque ahora en que nuevamente humanizo mi voz para hacerme oír de los hombres, he llegado a ellos a ampliar aquella lección, a desarrollarla y explicarla, contemplando que esta humanidad ya se encuentra en aptitud de comprender el significado de todo aquello que quedó en principio como una promesa. 11-321-8

Ya descubriréis en vuestro ser algo más que los órganos de vuestro cuerpo, y ellos serán los dones, facultades, potencias y atributos del espíritu, los cuales han dormido en el hombre por muchos siglos. Ni substancia ni forma les encontraréis, por lo que os digo, que no será vuestra ciencia la que descubra ese misterio. 11-321-33

Hasta ahora, sólo lo que habéis encontrado con la mente y palpado con los sentidos, es lo que para vosotros existe; pero vendrá el momento en que comprendáis que los verdaderos valores existen en lo espiritual, en aquella vida que no habéis querido conocer. Entonces se iluminará vuestra existencia con una nueva luz que os irá revelando los más grandes misterios y las más bellas enseñanzas. Yo os bendeciré porque al fin habréis colaborado con vuestro Padre al desenvolvimiento de la vida y a la evolución de vuestro espíritu. 11-321-34

Yo he venido por el espíritu del hombre para rescatarlo de las tinieblas en que ha caminado. La materia es secundaria: Os basta un pan para alimentaros, un techo para cubrir vuestro cuerpo y librarlo de las inclemencias del tiempo, un humilde vestido también y esto es bastante; mas el espíritu, que ha de recorrer un largo camino, que ha de llegar a Mí con grandes méritos para alcanzar las gracias prometidas, aún no ha tenido su oportunidad entre vosotros, todavía está encadenado, todavía clama salvación y liberación a cada instante. En el fondo de vuestro ser se levanta conmoviendo vuestro duro corazón y es menester que sea el que gobierne a la carne y no ésta la que gobierne al espíritu. 11-324-23

La envoltura es solamente vestido, el instrumento que os he dado en la Tierra para que podáis transitar en ella un tiempo. Yo pediré cuentas al espíritu de la materia en el instante en que hayáis dejado esta vestidura. Mas este materialismo en que vivís, esta cárcel en que habéis oprimido a vuestro espíritu, va a abrir sus puertas, va a daros libertad para que podáis vivir muy cerca de Mí y podáis amar con todas las fuerzas de vuestro ser a esta humanidad. 11-324-24

Entre vosotros están los discípulos que a sí mismos se preguntan: “¿Por qué si nuestro espíritu brotó de un Padre todo amor, toda pureza y perfección, no ha podido mantenerse ni perseverar en el bien y en la virtud?” Y os contesto: Yo envié a vuestro espíritu a la Tierra, dotado de todos los atributos que hay en mi Espíritu, y lo formé como hijo semejante a su Creador; le fue confiada una materia para su tránsito sobre la Tierra y esa materia fue el principio de pruebas y de lucha para el espíritu, porque la carne es débil; así tenía que ser, frágil, para probar la fortaleza del espíritu. 11-328-19

La virtud se manifiesta solamente en la prueba. La luz brilla más en las tinieblas, la luz no brilla en la luz y así, era menester que vuestro espíritu fuese probado y acrisolado. Vuestro espíritu tuvo un principio y en su inocencia careció de méritos, careció de experiencia, de desarrollo y de perfección. A él le fue confiada una baja escala para poder ascender a otra más elevada y así seguir por los siete peldaños de la Escala de Perfección, hasta llegar como espíritu perfecto y puro a la presencia del Padre, lleno de luz, evolucionado mediante el desarrollo de todos sus dones, perfeccionado en todas sus potencias, colmado de méritos en la lucha, pleno de conocimiento de sí mismo, de su Padre y de la vida, consciente de dónde había brotado, para qué había sido creado y a dónde había retornado. 11-328-20

Si en la carne, el espíritu encontró el principio de su lucha en el camino terrestre, también encontró un número infinito de pruebas y de tentaciones; unas pruebas palpables y otras invisibles, tentaciones y pruebas tan poderosas que lo hacían caer por medio de la carne, unas visibles y otras solamente perceptibles al espíritu, a la Conciencia, a las fibras del corazón y de la mente. 11-328-21

Probado en todas formas ha sido desde su principio el espíritu. Si ha sido probado con el mal, ¿creéis acaso que el Padre pueda poseer el mal para tentar a sus hijos? De cierto os digo: No, pero el mal también desde vuestro principio existe, lo ha creado la flaqueza, la debilidad del espíritu y de la carne. Los espíritus, por no saber hacer uso de su propia fortaleza y la carne por ceder ante las tentaciones. ¿Qué ha hecho ante esto vuestro Padre? Permitir que los elementos del mal os sometan a pruebas; una y mil veces lo he permitido, para poner a prueba en vosotros mi propia luz que os he confiado, para someter a prueba vuestra propia virtud, que es la mía; para acrisolaros en el dolor, en los trances difíciles, en el caos de la vida; para que a través de esas pruebas y de esos casos difíciles, vuestro espíritu vaya encontrando motivos de perfección, de cumplimiento, ocasiones para mostrar a vuestros hermanos y a vuestro Padre su fortaleza y la perseverancia en mis leyes. 11-328-22

La humanidad es necia y se obstina en su pecado y Yo, en el amor, en el perdón para cada una de mis criaturas que morando están en la Tierra y en el Más Allá. Yo amo a vuestro espíritu, porque él es parte de mi mismo Espíritu, mas a vuestra materia Yo le proporciono lo necesario, para que sea el sostén del espíritu. 11-338-9

Estáis en el tiempo de la lucha y el trabajo, en que debéis de purificaros y de restituir vuestro pasado, porque no es a vuestra carne a quien he confiado la heredad, sino a vuestro espíritu que es el que ha brotado de Mí. 12-346-11

Al espíritu tengo que purificarlo, que limpiarlo para que sea de retorno al Padre para fundirse con mi Espíritu Divino por toda la eternidad, para que goce de mi Reino Celestial. 12-346-12

Mi paz sea con vosotros.

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