El dolor y las pruebas

Libro de la Vida Verdadera

El dolor y las pruebas

Es menester que los ideales de la humanidad se encaminen por sendas de justicia, guiados por la verdad de una enseñanza perfecta, que le revele el sentido de la Vida Eterna y esa enseñanza es esta Doctrina espiritual, la que en el transcurso de los tiempos transformará vuestra vida espiritual y humana. 1-22-21

El hombre por sí solo es incapaz de recibir mi palabra y modificar sus costumbres, tendencias, ambiciones e ideales, por eso he permitido que el dolor por un tiempo les estremezca, mas cuando el cáliz les sea más amargo y reconozcan ante el juez de su Conciencia sus errores, invocarán mi Nombre, me buscarán, volverán a mi redil de amor las ovejas perdidas, y todos mis hijos serán llenos de la Luz de mi Espíritu para empezar una nueva forma de vida. 1-22-22

Si he venido a vosotros es porque os amo. Si os hablo en apariencia con severidad, en mi palabra está mi justicia y mi amor. Si os hago conocer mi verdad, aunque ella a veces os cause dolor, es porque quiero vuestra salvación. 1-22-25

No rechacéis mi palabra, analizadla para que en su esencia encontréis la Doctrina capaz de obrar el milagro de transformar este Valle de lágrimas, hoy convertido en campo de sangrientas batallas entre hermanos, en un Valle de paz en donde sólo viva una familia: La humanidad, practicando las leyes justas, perfectas y amorosas que os he inspirado, porque en el cumplimiento de ellas hallaréis la felicidad. 1-22-26

Las pruebas que encontráis en vuestro paso, no las ha puesto la casualidad, os las he enviado para que hagáis méritos. La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y lo mismo estoy en las grandes que en las pequeñas obras de la Creación; velad y orad para que lleguéis a comprender cuál es el fruto que debéis recoger de cada prueba, para que sea más breve vuestra expiación. Tomad con amor vuestra cruz y Yo haré que llevéis con paciencia vuestra restitución. 1-25-6

La humanidad siempre ha estado sujeta a pruebas, en las que además de purificar su espíritu ha alcanzado la luz de la experiencia, la que en este tiempo le ayudará a comprender las lecciones sabias, justas y perfectas que os da la vida. Es por eso que os he dicho, que debéis de luchar en contra de las tinieblas con vuestra espada de luz, además de permanecer velando y orando para no caer en tentación. 1-27-22

Si queréis profundizaros más en el porqué de vuestras pruebas, recordad que estáis en el tiempo de la restitución de todas vuestras faltas pasadas. Cuando ya tengáis fe en lo que os estoy explicando, una dulce conformidad, una paz infinita invadirán vuestro ser, pensando que el único que conoce vuestro pasado y que puede juzgarlo con amor, soy Yo. 1-27-23

Mirad en este tiempo a los reyes desterrados, a los príncipes sin esperanzas de reinar, a los ricos en la ruina y a los poderosos en el lecho del dolor. ¿Quién sabrá la restitución que existe en las pruebas a que se encuentran sometidos? Solamente Yo; mas quiero que todos sepáis que con arrepentimiento sincero, con buenas obras, con regeneración y espiritualidad, podréis acortar vuestra restitución hasta alcanzar vuestra liberación del dolor y con ello la paz. 1-27-24

Uníos en pensamiento y orad por vuestros hermanos, Yo entenderé vuestras súplicas y premiaré vuestros deseos. Aún sois débiles para olvidar vuestras penas o preocupaciones y pensar en los demás. Os digo: Aceptad esas pruebas con valor y confianza en Mí, ellas no se apartarán de vuestro paso ni se resolverán con vuestra rebeldía o inconformidad. En cambio, con elevación espiritual, con fe, con serenidad, venceréis las más terribles pruebas. Cada abrojo, cada abismo que salvéis, dejará en vuestro espíritu un destello de luz. Quien sabe recibir con preparación sus pruebas, siente que sus momentos de dolor que para otros parecerían eternos, se acortan. 2-38-72

En vuestro espíritu están impresas las señales de las tempestades que por él han pasado; en vuestras plantas están frescas las huellas que en ellas han dejado los cardos del camino, y en todo vuestro ser veo la fatiga de una vida que hoy comprendéis que no puede ser la eterna. 2-50-16

En verdad os digo, que os tocaré con mi vara de amor y haré brotar agua de las rocas. Las culpas y las deudas que por siglos ha venido cargando la humanidad, le serán perdonadas y la paz será en los espíritus. ¡Venid a Mí, oh, enfermos, oh, ciegos del espíritu, mi bálsamo presto está a derramarse en cada uno de vosotros! ¡Venid a Mí los que ayer fuisteis señores y hoy sufrís privaciones, humillaciones y miserias; vosotros, que ayer supisteis de galas y honores y que hoy escondéis vuestras lágrimas en el rincón de vuestra alcoba! ¡Acercaos a Mí, varones que ocultáis el llanto a vuestra mujer y a vuestros hijos, para que no se acobarden ante la vida; abridme vuestro corazón y decidme todas vuestras cuitas! Yo os daré una llave, un pan y una moneda para que vuestra amargura se convierta en alegría. Hoy nada poseéis; el nido en el que vivís y en el que nacieron vuestros hijos, no es vuestro; sois como las aves que no sabéis cómo, pero vivís. 3-71-31

Comprended que si mi justicia os toca, al mismo tiempo mi amor os custodia. 4-87-22

Vengo porque me habéis llamado en el silencio de vuestras luchas y de vuestra desilusión, mas debéis apreciar que he llegado solícito a vuestro llamado, como un pastor acude presuroso al oír el balido de la oveja que se encuentra perdida o que se halla en peligro. 4-90-16

Me preguntáis: “¿Si nada puedo hacer por vosotros?” ¡Ah, mis pequeños, antes de que vosotros me pidáis, Yo he depositado en vuestras manos lo que necesitáis! Pero ocupados en la lucha y caminando sin la luz de la fe, no sabéis sentir mi presencia, ni ver lo que dejo en vuestro espíritu, ni contemplar la luz del nuevo día que sólo espera vuestro despertar para que la veáis brillar en plenitud. 4-100-48

Preguntad a los que han visto realizado el milagro en su vida, interrogad a los que vienen con la alegría reflejada en la faz, ellos con su testimonio os abrirán un libro, donde leeréis una historia que será ejemplo y un estímulo para vuestra fe. 4-100-49

¿Cómo podéis pensar que ame menos al que más sufre? ¿Cómo podéis tomar vuestro dolor como una señal de que no os amo? Si supieseis que precisamente por amor a vosotros he venido. ¿No os he dicho que el justo está a salvo y que el sano no necesita del médico? Si vosotros os sentís enfermos y en vuestro examen a la luz de vuestra Conciencia os juzgáis pecadores, tened la certeza de que es a vosotros a quienes he venido a buscar. 4-100-50

Si creéis que Dios ha llorado alguna vez, de cierto que no habrá sido por los que están disfrutando de su gloria, sino por los que van perdidos o llorando. 4-100-51

He visto a muchos suspirando y sollozando al borde del precipicio, porque su envoltura ha sido reacia e indomable; y su espíritu que lucha por destruir los errores de la carne, se ha elevado en oración para decirme: “Señor, si no venís en mi ayuda, perezco”. Yo me he acercado para doblegar con una palabra o con una prueba aquella materia rebelde, y a dar al espíritu potestad para vencer las pasiones y las flaquezas humanas. 4-101-17

Todos vosotros habéis venido a una nueva encarnación y es tan grande el dolor que apuráis, que me pedís ponga fin a vuestra existencia, mas os pregunto, ¿no sabéis que no podéis dejar de existir y que si hoy padecéis en la Tierra, al pasar vuestro espíritu al Valle espiritual, seguirá viviendo bajo la misma prueba hasta saldar sus deudas o aprender la lección?  Estáis apurando un cáliz muy amargo, porque os encontráis en el final de una Etapa y en el principio de otra. Es el tiempo de la siega en el que estáis recogiendo la cosecha de lo que habéis sembrado a través de la última jornada. Es menester que así sea para que cuando las tierras se encuentren limpias, vuelva Yo a depositar en mis sembradores la semilla del amor, que bien cultivada os de los frutos de paz y redención. 4-103-15

Yo vengo a despertaros para que las pruebas no os sorprendan, para que las tempestades y los huracanes de estos tiempos no aparten de vosotros la luz. 5-115-33

Ciertamente éste es tiempo de pruebas para el cual es necesario estar fuerte y preparado para no sucumbir. 5-115-34

La vida en la Tierra siempre ha sido de prueba y de expiación para el hombre; mas nunca había estado este camino de evolución tan lleno de amargura. 5-115-35

En estos tiempos, no esperan los hombres la edad madura para enfrentarse a la lucha; cuántas criaturas ya conocen desde su niñez los desengaños, el yugo, los azotes, los tropiezos y fracasos. Puedo deciros aún más, en estos tiempos el dolor del hombre comienza antes de nacer, es decir, desde el seno de su madre. 5-115-36

¡Grande es la expiación de los seres que en estos tiempos vienen a la Tierra! Mas debéis pensar que todo el dolor que existe en el mundo, es obra de los hombres. ¿Qué mayor perfección en mi justicia, al dejar que los mismos que sembraron de espinos el camino de la vida, vengan ahora a recogerlos? 5-115-37

Sé que no todos tienen igual parte de culpa en el caos que vivís. Es verdad, mas os digo, que los que no son causantes de la guerra, son responsables de la paz. 5-115-38

Cada día de vuestra existencia, es una página del libro, que cada uno de vosotros está escribiendo. Cada día está señalado con una prueba y cada prueba tiene un significado y una razón. 5-120-41

¿Quién podrá ir por esta vida sin llevar una cruz? ¿Y quién será aquel que llevándola, no caiga a veces agobiado por su peso? 5-133-41

No olvidéis que Yo, vuestro Mesías, vuestro Redentor, también tuve mi cruz en la Tierra y hube de caer una vez tras otra bajo su peso. En verdad os digo, que la carne podrá doblegarse y caer agobiada bajo el peso del dolor, de la fatiga y de la agonía; mas el espíritu no quedará vencido, porque en cada caída, se levantará más alto, en cada queja, bendecirá su destino y de la misma muerte se levantará a la luz de la Vida Verdadera. 5-133-42

Cuando el dolor se presente en vuestro camino, preparaos a recibirle; cuando miréis muy cerca la prueba, orad como lo hizo Jesús en el huerto, la víspera de su muerte y decid como Él: “Padre mío, si fuera posible apartar de Mí este cáliz, pero antes hágase tu voluntad y no la mía”. Velad, mis hijos, que si os preparáis, Yo en muchas ocasiones apartaré de vuestros labios el cáliz de amargura. Mas si la tuvieseis que beber, por vuestra conformidad y sumisión ante mi voluntad divina os revestiré de fuerza para salir avante. 5-141-38

No huyáis de las pruebas, aprended a hacerles frente. 5-142-54

No debéis blasfemar en la dura caminata, cada nuevo dolor es una nueva luz en vuestro corazón, cada prueba hará brotar en vuestro ser las flores de la experiencia. Comprended que si el dolor llega hasta vosotros, es porque lo necesitabais; también debéis comprender que si la alegría llega a posesionarse de vosotros, era porque también la estabais necesitando. 6-144-21

En el camino que se ha marcado a vosotros no hay pruebas que sean inútiles. Todas tienen un fin, que es el de perfeccionar a vuestro espíritu. Las grandes pruebas son siempre para los espíritus grandes. Por eso cuando veáis venir sobre vosotros un torbellino que amenace destruir vuestra tranquilidad, no temáis, id a su encuentro y vencedlo con la potestad que os he entregado. Esperad el tiempo necesario y en vuestra lucha no debilitéis, no queráis conjurarlo en el momento en que aparece ante vosotros; permaneced orando y velando. No os hablo de los elementos de la Naturaleza, sino de aquéllos que sirven de crisol al espíritu y que cuando son bien aprovechados le ayudan a escalar, descubriendo ante él nuevos caminos, le hacen conocer y le despiertan sentimientos que habían permanecido dormidos y que le eran necesarios para que le ayudaran a evolucionar. “Conoceos a vosotros mismos”, os he dicho. Penetrad en vuestro propio ser y haced uso de todas vuestras facultades y potencias, porque hoy necesitáis conocerlo todo y abarcarlo con vuestro espíritu, para que dejéis concluida vuestra obra en la Tierra. 6-148-58

Las pruebas que a diario veis presentarse en vuestra vida, son el yunque donde se está templando vuestro espíritu, donde se acrisolará vuestra virtud y se fortalecerá vuestra fe. 6-149-78

Sin pruebas no habrá méritos, sin méritos no podrá haber galardón. 6-149-79

Comprended que no soy Yo quien depara el dolor, porque soy vuestro Padre que viene a engalanar a vuestro espíritu. Sois vosotros mismos los que vais sembrando el dolor en vuestro sendero y cuando éste os sorprende, me decís: “Señor, ¿por qué nos agobia el dolor?” Mas mirad que Yo sólo vengo a entregaros amor, a bendeciros y a daros mi enseñanza. 6-163-46

Los hombres son como niños que no meditan en la consecuencia de sus actos y es por eso que no llegan a comprender que un tropiezo que encuentren en su camino, sólo es un obstáculo que puso el Maestro para detener su insensata carrera o para evitarles tomar una mala determinación. 6-167-55

Quiero que ya os comportéis como mayores, que meditéis vuestras obras, vuestros actos, que penséis vuestras palabras. Esta es la forma de aplicar la prudencia y la justicia a vuestra vida. Además, debéis reflexionar que la vida es una inmensa y constante prueba para el espíritu. 6-167-56

En mi camino nadie sucumbe y aunque hay ocasiones en que el hombre cae doblegado por el peso de la cruz, una fuerza superior le levanta y da ánimos, esa fuerza proviene de la fe. 6-167-57

Mi amor, como un manto de protección os cubre en las horas de dolor y de justicia que vivís, y mi caridad os hace comprender que el cáliz que bebéis es necesario. 6-169-21

Yo apartaré ese cáliz y os lo cambiaré en vino de Vida Eterna, en cuanto me mostréis vuestros méritos. 6-169-22

A muchos que me han mostrado sus llagas y su cáliz de amargura, Yo podría decirles que nadie les ha llevado al calvario, ellos mismos y por su propia voluntad han sido los que lo han buscado. También podré decirles, que si en la hora suprema de la prueba saben llegar a Mí y saben llamarme, de ellos desaparecerán los clavos, las espinas, la hiel y el vinagre, para surgir a una nueva y mejor vida. 6-169-56

Al oír esto, me preguntan algunos: “Maestro, ¿al hablarnos de esa nueva vida, te refieres a la del Más Allá o a la existencia que debemos de llevar en la Tierra?” A lo cual Yo os contesto, que si resucitáis a la luz, al amor, a la verdad y al bien, no debéis preocuparos del sitio que vais a ocupar. 6-169-57

En vuestra lucha no estáis solos, jamás lo ha estado el hombre, porque Yo le he mostrado siempre el mejor camino, le he acompañado y lo he alentado. 6-173-32

Sois como arbustos, que a veces tienen ramas tan secas y enfermas, que necesitan del corte doloroso de la poda, para apartar vuestros males y haceros recobrar la salud. El médico, al arrancar del árbol humano las ramas enfermas que carcomen un miembro de su cuerpo, gime, tiembla y se acobarda, aun sabiendo que es para apartar de él lo que tiene enfermo, lo que está muerto y amenaza a lo que aún puede vivir. También los rosales, cuando sufren el corte de la poda, vierten su sabia como lágrimas de dolor, pero luego, se cubrirán de más hermosas flores. Mi justicia, mi amor, en forma infinitamente superior, corta el mal en el corazón de mis hijos, a veces sacrificándome Yo mismo. Cuando los hombres me crucificaron, cubrí con mi dulzura y mi perdón a mis verdugos y les di vida. En mis palabras y en mis silencios les llené de luz, les defendí y les salvé. Así corto el mal, deteniéndolo con mi amor y defendiendo y salvando al malhechor. Aquellos perdones fueron, son todavía y serán eternamente veneros de redención. 9-248-5

Las pruebas llegan de una manera tan sutil, que muchas veces ni siquiera os dais cuenta de cuándo llegaron ni cuándo terminaron, ¿qué sería de vosotros, si Yo os anunciase la fecha, el día y la hora para que las esperaseis? 9-251-24

Ciertamente Yo os pruebo, os toco y os juzgo; pero al mismo tiempo os sustento, os perdono y os levanto, jamás saldrá defraudado un espíritu de mi presencia, porque en Mí no cabe la injusticia. 9-253-10

Los hombres de buena voluntad son hijos obedientes a la Ley de su Padre, caminan por el sendero recto y cuando sufren intensamente, elevan su espíritu hasta mi Espíritu, en demanda de perdón y de paz. Ellos saben que muchas veces es necesario el dolor y por eso lo apuran con paciencia, sólo cuando éste se hace irresistible, suplican les sea aliviado el peso de su cruz. “Señor, -me dicen,- yo sé que mi espíritu necesita purificarse, sufrir, para elevarse, Vos sabéis mejor que yo cuánto necesito, Vos no podéis darme nada que no me haga falta, hágase pues vuestra voluntad en mí”. Benditos los que piensan y oran de esta manera, porque van buscando el ejemplo de su Maestro para aplicarlo a las pruebas de su vida. 9-258-53

Es cierto que cada dolor, que cada sufrimiento renueva el corazón, estremece el espíritu y lo limpia de sus manchas, dándole ocasión de crecer y elevarse. 9-258-54

¡Cuánto bien hace el dolor en el espíritu, cuando ese cáliz es bebido con amor y paciencia! 9-258-55

Largo ha sido el camino de pruebas para vuestro espíritu. Sois a semejanza de los árboles milenarios que sueltan sus hojas secas al contacto de los vientos que les azotan y los desnudan, para después cubrirse de nuevas hojas. Así cumple el árbol la voluntad del Padre; así deberíais cumplir todos dejando que las pruebas y lecciones que a través de la vida os da vuestro Padre, os despojasen de viejas vestiduras, de impurezas y andrajos del espíritu, para surgir revestidos de nuevas galas. 9-258-56

Sabed, discípulos, que el dolor aparta de vuestro corazón los malos frutos, os da experiencia, haciendo que vuestros errores se tornen en aciertos. 9-258-57

Así os pruebo, con el fin de que la luz se haga en vuestro entendimiento, mas, cuando no comprendéis y sufrís estérilmente por no encontrar el sentido de mis sabias lecciones, vuestro dolor es inútil y desaprovecháis la lección. 9-258-58

En este tiempo, he venido a explicaros el sentido de la vida, en el que sabréis el por qué del dolor, qué significa expiación y restitución y por qué necesitáis purificaros. Cuando mi pueblo comprenda y sienta mi enseñanza, se colocarán los cimientos de una nueva humanidad. 9-258-59

¿Os ha sacudido algunas veces el dolor? ¿Han crujido vuestras ramas, se han desprendido las hojas secas y han caído de vuestro árbol los malos frutos? Yo os digo, que el bien que ha adquirido vuestro espíritu, no se compara con lo que más valga en el mundo. 9-258-60

Os pongo ejemplos que en la Naturaleza miráis cada día, como el del árbol cuando es azotado por el vendaval; porque la Naturaleza material es una manifestación de la Naturaleza divina, por lo tanto, en todo cuanto os rodea en esta vida, podréis encontrar una lección o una revelación para vuestro espíritu. 9-258-61

Si vuestro espíritu se encuentra agobiado por los pesares, es porque habéis pecado, Yo os recibiré y seré benévolo en mi juicio, fortificaré vuestro propósito de enmienda y os devolveré las fuerzas perdidas. 9-262-20

Sólo la práctica de mis enseñanzas os conservará en gracia, y salud espiritual y corporal. La experiencia que recojáis será luz que iréis acumulando en vuestro espíritu. 9-262-21

Mi juicio y mi Ley son inexorables, y si habéis de pagar vuestras deudas en este tiempo, hacedlo con amor, pacientemente, y cuando os encontréis cansados, Yo sostendré vuestra cruz, para que cobréis nuevas fuerzas para seguir luchando. 9-262-22

Si sabéis que vuestro destino está escrito, que sólo las pruebas pulimentan el corazón y doblegan la materia, ¿por qué os rebeláis? 9-262-23

Vuestro espíritu ha sido dotado de grande fuerza, y las pruebas que os envío no son mayores a la potestad y energía que poseéis. Ellas son benéficas, os ayudan para hacer méritos y salvaros. 9-262-24

Mi Espíritu de Padre sufre al contemplar el dolor de la humanidad. Yo no la he castigado. Mis leyes de amor y de justicia, llevadas a la práctica, traen tan sólo bienandanza y paz. 9-262-25

Por causa del hombre, los elementos de destrucción se han desatado. La guerra ha sembrado su simiente en todos los corazones. ¡Cuánto dolor ha sentido la humanidad! ¡Cuánta desolación, miseria, orfandad y luto ha dejado a su paso! 9-262-26

Sabed que Yo no me concreto a sentir vuestras aflicciones, sino que vengo a remediarlas; pero además de saber esto, es necesario que tengáis amor y fe en mi Ley, que sepáis pedir y orar, y que tengáis paciencia en las pruebas. 9-262-74

Tened la certeza de que quienes más sufren en este tiempo, es porque antes bebieron hasta el fondo en la copa del placer, de las satisfacciones humanas y de la gloria del mundo, con lo que se alejaron de la senda espiritual y se mancharon. 9-272-23

El tiempo de la restitución y de la purificación tenía que llegar aunque para ello tuvieran que pasar siglos sobre el mundo y vuestro espíritu tuviese que aguardar esa hora. Y ese tiempo ha llegado, es éste, comprendedlo, vividlo y aprovechadlo. 9-272-24

En mi camino también hay pruebas, pero ellas son lecciones para el espíritu, son luz y revelación con que la vida os toca para deteneros en la carrera vertiginosa que os conduce al abismo. 10-283-13

¡Ah, sí comprendieseis cómo el dolor que llega a tocar a la envoltura, es un bálsamo y un alivio para el espíritu! Porque mientras la materia tuvo salud y bienestar, el espíritu mucha veces fue arrastrado al abismo, o se sintió aprisionado dentro de una vida llena de placeres y pasiones desatadas, pero vacía de luz para el espíritu. Hasta que llegó el dolor, como una fuerza más poderosa que las pasiones humanas, a detener al hombre en su ciega carrera, haciendo que el espíritu se librase, bendiciendo el dolor y reconociendo que no existe justicia más sabia que la de Dios. 10-285-8

Unos pronto llegan a esta comprensión, evitando con ello muchos sufrimientos, otros son duros y tardíos para comprender, llegando hasta a blasfemar y a renegar, aumentando con ello su cáliz de amargura. 10-285-9

El principio de esta nueva Era se significará por sus grandes luchas, por sus intensos sufrimientos, por sus confusiones y sus pugnas, pero todo esto sólo será en el principio, más tarde se hará la paz, y como consecuencia de la paz, vendrá el desarrollo del espíritu, quien manifestará su adelanto en sus obras rebosantes de fe, de amor, de espiritualidad. 10-286-25

Muchos de vosotros llegáis llorando después de haber maldecido al dolor. Yo perdono vuestros errores, tomando en cuenta que provienen de vuestra ignorancia. 10-286-26

Sosegad al corazón y despejad el entendimiento para que comprendáis lo que voy a deciros, pequeños párvulos de la vida: Cuando volváis a sentir que el dolor penetra en vuestro corazón, aislaos unos momentos de cuanto os rodea y quedaos a solas. Ahí, en la intimidad de vuestra alcoba, conversad con vuestro espíritu, tomad vuestro dolor y escudriñadlo como cuando tomáis en la mano algún objeto para estudiarlo. Así examinad vuestra pena, ved de dónde proviene y por qué ha llegado; escuchad la voz de vuestra Conciencia y en verdad os digo, que de aquella meditación extraeréis un tesoro de luz y de paz para vuestro corazón. 10-186-27

La luz os dirá la forma de alejar el dolor y la paz os dará la fortaleza para esperar a que la prueba pase. 10-286-28

Ya veréis cómo al volver vuestro pensamiento hacia Mí para orar, me diréis: “Maestro, perdóname, la injusticia no existe en mi destino, yo soy el injusto conmigo mismo”. 10-286-29

Esta es una enseñanza que debéis tener siempre presente, discípulos, reconociendo que esa es la forma con la que podéis elevar la razón a la altura de la Conciencia, porque sólo la Conciencia es la que conoce la realidad del espíritu y la realidad humana. 10-286-30

Os estoy enseñando a estudiaros para conoceros; a encontrar en la esencia de vuestro ser, por medio de la meditación y de la oración, las grandes lecciones de la vida. 10-286-31

Hoy muchos maldicen el dolor, pero mañana lo bendecirán como a un maestro que les enseñó elevadas y bellas lecciones. 10-286-32

Yo quisiera que siempre fuera el amor del Maestro el que os enseñara el camino y la finalidad de la vida; pero vosotros habéis preferido que sea el dolor el que os enseñe. Ya pasaréis de ese amargo maestro a recibir las lecciones Del que os enseña con dulzura. 10-286-33

Si de momento no podéis deshaceros de vuestro dolor, llevadle con paciencia; no desperdiciéis sus enseñanzas, amadlo, porque él ha venido a purificar vuestras manchas y a haceros grandes en la fe, en la virtud y en la paciencia. 10-286-34

Si creéis en mi palabra, debéis creer en la lección en que os dije: “La hoja del árbol no se mueve sin la voluntad de Dios”, entonces, podréis también creer que mi sabiduría todo lo ha dispuesto bien y que no puede haber sufrimiento que no deje en el hombre una sabia lección. 10-286-35

Aprended a bendecir vuestro dolor lo mismo que si se tratase de vuestras alegrías. Bendecidlo todo. 10-286-36

Tenéis que aprender también a no desesperar cuando la purificación transcurre lentamente, porque es entonces cuando muchas de las virtudes del espíritu se acrisolan en el corazón, es cuando el hombre puede descubrir en sí la verdadera oración, aquella que va de espíritu a Espíritu, callada, silenciosa. Ahí podéis escuchar la voz de vuestro ser interno, de ese espíritu que siendo vuestro no le conocéis. 10-290-7

En vuestro corazón, decís: “Dios es Justicia”; entonces os pregunto, si comprendéis que Dios es Justicia y Sabiduría perfectas, ¿por qué pretendéis a veces que las leyes divinas sean modificadas? 10-297-8

Juzgáis superficialmente, como si fueseis niños, ignorando que las pruebas que os azotan son obra vuestra. Así, cuando ellas se desatan sobre vosotros, deseáis que se aparten, que los designios sean cambiados para no sufrir, para dejar de apurar el cáliz amargo. Es que no podéis penetrar con vuestra vista espiritual en la realidad, para comprender que todo aquello que recogéis es lo que habéis sembrado y que todo dolor que a vosotros llega es porque lo habéis atraído. 10-297-9

No, no habéis sabido penetrar en la verdad, y es por eso que cuando el dolor embarga vuestro corazón, os creéis víctimas de una injusticia divina, y os digo, que en Dios no puede existir ni la menor injusticia. 10-297-10

El amor de Dios es inalterable, inmutable y eterno, por eso quienes crean que el Espíritu Divino puede verse poseído por la ira, por el furor y por la cólera, cometen grave error; esas flaquezas sólo son concebibles en los seres humanos cuando les falta la elevación del espíritu y el dominio sobre las pasiones. 10-297-11

A veces me decís: “Señor, ¿por qué hemos de pagar consecuencias de obras que no son nuestras y por qué hemos de venir a recoger el fruto amargo que otros han cultivado?” A lo cual os respondo: “Que de esto nada sabéis, porque ignoráis quiénes habéis sido antes y cuáles han sido vuestras obras”. 10-297-12

¡Hoy es el dolor el que os purifica; mañana será vuestra espiritualidad! 10-300-48

Hay pruebas que os las envía mi justicia, pero la mayor parte de ellas vosotros os las vais labrando con vuestras flaquezas; mas en unas y en otras, os fortalece mi amor y os ayuda para que sigáis hasta el final del camino. 10-302-44

No olvidéis que el mérito no consiste en sufrir, sino en saber sufrir con amor hacia el Padre, con fe y paciencia, a fin de extraer del sufrimiento el mayor provecho y las más profundas lecciones. Si en vuestras pruebas no hubiese amor hacia mi voluntad, no habréis hecho méritos ante Mí, no habréis sabido aprovechar la oportunidad de elevaros un poco más y por lo tanto, tendréis que volver a pasar por aquella prueba que es necesaria a vuestro espíritu. Otra sería vuestra vida si en vez de arrastrar penosamente vuestra cruz, avanzaseis por el sendero bendiciendo vuestro dolor, pues al instante, sentiríais como si una mano invisible llegara hasta vosotros para apartar de vuestros labios el cáliz de amargura. 10-308-9

Bienaventurado el que bendice mi voluntad, bienaventurado el que bendice su propia amargura sabiendo que ella lavará sus manchas, porque ese está afirmando sus pasos para ascender la montaña espiritual. 10-308-10

No siempre será necesario que bebáis hasta el fondo el cáliz de amargura, porque bastará con mirar vuestra fe, vuestra obediencia, vuestro propósito e intención de obedecer mi mandato, para que Yo os exima de llegar al instante más duro de vuestra prueba. Recordad que a Abraham le fue pedida la vida de su hijo Isaac, a quien mucho amaba y que el patriarca, sobreponiéndose a su dolor y pasando por sobre el amor a su hijo, se aprestó a sacrificarlo en una prueba de obediencia, de fe, de amor y humildad que aún vosotros no podéis concebir; mas no le fue permitido que consumase el sacrificio en el hijo, porque ya en el fondo de su corazón había probado su obediencia ante la voluntad divina y con ello era bastante. ¡Cuán grande fue el gozo de Abraham, cuando su mano fue detenida por una fuerza superior, impidiéndole el sacrificio de Isaac! ¡Cómo bendijo el nombre de su Señor y se maravilló de su sabiduría! 10-308-11

Pues bien, pueblo amado, Yo quiero que tengáis presentes las grandes lecciones que a través de los tiempos os he dado, para que lleguéis a conocerme verdaderamente, para que sintáis mi presencia en vuestras pruebas, en los instantes difíciles o amargos. Porque hasta ahora, no habéis logrado una completa sensibilidad espiritual que os permita sentir mi presencia, por eso no podéis valorizar mis obras de amor y de justicia que a cada paso realizo en vuestra vida. 10-308-12

¡Cuántas pruebas rechazáis con vuestra ignorancia, sin daros cuenta de la luz que traían a vuestro espíritu! ¡Cuántas lecciones no han llegado a su término, porque vuestra inconformidad, falta de fe o cobardía no lo han permitido! 10-308-13

No es que Yo os diga que es el dolor lo que debéis amar, no, es la paz, es la dicha, es la luz la que debéis amar, pero ya que el dolor, como resultado de vuestras imperfecciones ha llegado a vuestros labios como un cáliz de redención, apuradlo con paciencia y bendecidlo, sabiendo que a través de él podréis encontrar vuestra purificación, así como la revelación de muchas verdades. 10-308-14

Hombres y mujeres de poca fe, ¿por qué decae vuestro ánimo en las pruebas?; ¿no habéis visto acaso nunca cómo me apresuro a levantar al caído, cómo enjugo las lágrimas del que llora, cómo acompaño al solitario y visito al enfermo? 10-308-15

Hombres y mujeres que mucho habéis llorado en la vida, a vosotros va dedicada esta lección. Meditad profundamente en ella y veréis qué consuelo tan dulce penetra en vuestro corazón. Una lucecita se encenderá en lo más recóndito de vuestro ser y una sensibilidad que nunca antes habíais experimentado, sorprenderá vuestras fibras dormidas, dejándoos sentir mi presencia espiritual, así en vuestras penas como en vuestras alegrías y en vuestros momentos de paz. 10-308-16

Dejad en Mí, en estos instantes, toda queja y dolor, llorad y sollozad, porque en el llanto desahogará vuestro espíritu el peso de su fardo y después encontrará más libre al corazón. 10-308-17

Hoy estáis cubiertos aún con el velo de la ignorancia, que en vuestro materialismo terrestre y en vuestro fanatismo religioso, lleno de falsos temores y prejuicios, no os habéis atrevido a rasgar; por eso, cuando llega una prueba a vuestra vida y no le encontráis alguna causa clara, clamáis diciendo: “Pero, ¿qué he hecho yo para que así se me castigue?” Sin saber que a veces mi justicia tarde siglos y hasta Eras para llegar a un espíritu. Mi justicia siempre llega y aunque en apariencia llegue tarde o fuera de tiempo, lo cierto es que se manifiesta siempre en forma sabia. 11-322-43

Mi palabra se convierte en bálsamo entre vosotros y en pos de ese bálsamo venís. Todo vuestro ser se conforta y vuestro espíritu se consuela con mi presencia, porque vivís en tiempos de amargura y de luchas; porque doquiera que posáis vuestra planta sentís el abrojo que hiere, mas cuando el dolor penetra en vuestro ser, eleváis el pensamiento en busca del Maestro para mostrarle conformidad y resignación ante las pruebas. 11-330-2

Benditos seáis por vuestra fortaleza, por vuestra conformidad y elevación espiritual ante las pruebas que os he enviado, porque el dolor os ha purificado. Mas no es únicamente el dolor el que ha de llevaros a mi diestra, no son solamente los sufrimientos los que han de dar perfección a vuestro espíritu; el dolor lava las manchas espirituales y físicas, es obstáculo en algunas ocasiones, es freno, es motivo para la meditación, para el arrepentimiento, para la comprensión de los sufrimientos ajenos, para la elevación espiritual; pero el perfeccionamiento del espíritu se alcanza en la práctica del amor y de la caridad. Entonces dejad que el dolor os lave cuando él llegue, nunca lo llaméis, dejadle que llegue cuando él deba acercarse a vosotros; no busquéis el dolor, buscad la paz, buscad el bienestar y la alegría, buscadla para vosotros y para los demás, deseadla para todos, porque Yo soy el Dios de la paz, de la alegría y de la luz. 11-330-4

Soy el Dios de la esperanza y el realizador de todas las esperanzas lícitas de mis hijos. Cuando el dolor penetre en vosotros, dejad que cumpla su misión, pero pensad que para ascender por la Escala de la Perfección, de la evolución espiritual, no debéis conformaros con ser fuertes y resignados en las pruebas, en el dolor, debéis además, pensar en las penas de vuestros Semejantes, debéis tener caridad de los demás y amar a vuestros hermanos; entonces vuestro espíritu habrá hecho méritos, habrá vencido el egoísmo humano, habrá vencido el amor propio de la envoltura y se habrá elevado como el buen discípulo del Divino Maestro. 11-330-5

¿Quién de vosotros no desea la verdadera paz sobre este mundo? ¿Quién de vosotros no anhela el reinado del amor, de la virtud, de la alegría en el corazón de todos los hombres? Mas Yo contemplo que vuestro corazón ha penetrado en una verdadera resignación ante el dolor, en una gran conformidad enmedio de las pruebas y por ello os bendigo; pero, además, aliento en vosotros la esperanza de un cambio en vuestra vida. No desesperéis, no penséis que no vais a contemplar en vuestro corazón o en el de los vuestros, la paz que en tiempos pasados iluminó el corazón y los caminos de toda la humanidad. Para eso os estoy enseñando y preparando, para limpiar y preparar las tierras y los caminos con vuestros pasos virtuosos, con vuestras oraciones, con vuestros consejos de sabiduría aprendidos de Mí; con vuestras obras espirituales, obras de amor; de este modo estáis preparando este mundo y lo estáis haciendo digno de que el reino del Padre penetre nuevamente en el corazón de mis hijos. 11-330-6

No os resignéis con que este mundo sea siempre Valle de lágrimas. Quiero que por el cumplimiento y la regeneración vuestra, se regeneren las naciones, las razas y los pueblos y por esta regeneración el Valle de lágrimas se convierta en Valle de amor y de paz. ¿Acaso desde los tiempos pasados no he venido a proponer a los hombres el Reino de los Cielos? ¿No lo he traído en mi palabra y en mis manifestaciones? 11-330-7

Las pruebas que esperan a la humanidad después del año de 1950 serán muy grandes, tendrá que beber cálices muy amargos y sufrir golpes muy duros; pero todo esto será para que despierte de su sueño, ahora que se encuentra dormido su espíritu para su perfeccionamiento y verdadera misión. Todas esas pruebas que reciban los hombres en este tiempo, serán llamados que les hago para que mediten y reflexionen sobre sus cargos, porque ha mucho tiempo que los espíritus pasan de la Tierra al Valle espiritual y de éste nuevamente a la Tierra, sin aprovechar sus reencarnaciones; y esta gracia, esta prueba de amor y de justicia que les concedo, dándoles nuevas vidas en este mundo no es para que la desperdicien: No os permito volver a la Tierra sólo para que os alimentéis de sus frutos, sino para que luchéis por vuestra elevación y conquistéis el Reino que os he prometido. 11-335-22

Yo llamaré por primera vez con dulzura para ayudaros a disponeros a la lucha, mas si no comprendéis esa voz, llamaré con severidad y os tocaré de nuevo, mas si no acudís, vendrá la justicia en plenitud a despertaros para que abráis los ojos y contempléis la luz de un nuevo día. 11-335-23

Os prevengo así, para que no os confundáis cuando veáis que se desatan nuevas guerras, que multitud de seres perecen día por día, bajo diferentes accidentes ante vuestra vista. Cuando no podáis penetrar en la razón de esas pruebas que estremecen vuestro corazón, pensad que cada espíritu ha venido a la Tierra a restituir a sí mismo lo que antes se había negado, y que hay seres tan aletargados que sólo una prueba así, los despierta. 11-335-24

¡Cuánto os amo y no quiero el dolor para vosotros! Esas criaturas que no encontraron en la Tierra ese consuelo y bálsamo, al instante de llegar al Valle espiritual, lo reciben de Mí para ser conducidos al Más Allá. Yo se los doy porque soy el Pastor inseparable de mis hijos, todo su dolor repercute en mi Espíritu, toda la sangre derramada en sus guerras sin razón, cae en el hueco de mis manos, todas las lágrimas de la humanidad empapan mi rostro. Hasta el ser más escondido y oculto para vosotros, está muy próximo a Mí; Yo os contemplo con amor a todos por igual. Esas criaturas que vosotros miráis con repugnancia, Yo las levantaré de su miseria y las puliré para que de ellas brote agua cristalina de regeneración, de arrepentimiento y de amor. 11-335-25

A quienes os detenéis para preguntarme: “¿El por qué habéis sido probados?”, os digo: ¡Callad, no me preguntéis el por qué! ¿Sabéis acaso vuestra deuda Conmigo? ¿Sabéis en qué forma lavaré vuestro espíritu para que vuelva tan puro como brotó de Mí? Por eso os digo: Solamente recibid con paciencia y preparación las pruebas que cada día os envío, que mi fuerza es siempre con vosotros. 12-347-43

El hombre es el que pone barreras para su adelanto espiritual. Dios no castiga ni es verdugo. Dios es Poder, Fuerza, Luz, Vida y Amor. Encarnó su Verbo para vivir con vosotros en la Tierra, expuesto a las mismas tentaciones y por ello os amó más. Siendo Dios: Sabiduría, Comprensión, Paz universal, ¿cómo podéis creer que amándoos como os ama, que dotando al hombre de tantas gracias y dones, que preparándolo para una vida espiritual eterna, pueda castigarlo? No, humanidad, sois vosotros los que vais atrayendo todas las pruebas de dolor que llegan a vosotros. Lanzáis el dardo que va a herir a vuestro hermano, levantáis la mano homicida para eliminar al que os estorba; por eso os digo, que sois vosotros los que en mi justicia divina os vais haciendo acreedores a una purificación. Si vuestras obras están encaminadas hacia la perfección universal, entonces sois dignos por vuestros méritos de un galardón, mas si vuestras obras son malas, a una purificación, ya sea en materia o en espíritu. 12-359-80

Vuestros dolores, los habéis labrado vosotros al alejaros del cumplimiento de la Ley. ¿Queréis detener el avance de la guerra y sus consecuencias? Amad y perdonad, compartid vuestro pan y os sentiréis más satisfechos. Confiad en la eficiencia de las leyes divinas, en su sabiduría y justicia y seréis protegidos por ellas. 12-363-13

Cuando la humanidad practique mi enseñanza, apartaré de su camino la purificación dolorosa que se ha labrado. 12-364-12

Yo te contemplo, ¡oh, mundo! Mi mirada de Padre te ve, pero mis ojos también son de Juez. No me habéis querido como Padre. No me has concedido realeza sobre ti. No me has querido como Maestro; solamente como Juez y como Juez me tienes en este instante. Para no hacer más pesado el peso en tu Conciencia, no te digo que estoy sobre una cruz. Invisible estoy en la cúspide de un monte; pero como en aquella cruz, con mis brazos abiertos, inmensamente abiertos para estrecharte, y así como se abrió mi costado en aquel tiempo para derramar sobre de ti, agua y sangre de amor, hoy se abre mi Espíritu para derramar sobre todos, agua y sangre divinas de perdón, de misericordia, de paz. 12-366-79

¡Están mis brazos abiertos! Todo mi Espíritu siente tu dolor, pero no es dolor físico ni humano, no es el dolor como el de los espíritus atormentados. Es dolor divino, incomprensible para las criaturas limitadas, es dolor que vosotros no podéis saber, porque en verdad os digo: “¡Sed tengo, pueblo; sed tengo humanidad, de tu paz, de tu redención, de tu amor!” 12-366-80

Mi paz sea con vosotros.

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