Vigésimosegundo Precepto

Tercer Libro

Los Veintidós Preceptos

Precepto 22

No tomarás armas en contra de tus hermanos, ni les darás muerte, sea con arma o sea civil.

Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca. Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su ruina. Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble. Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo. Eclesiástico 5:12-15

¿Cuándo llegaréis a alcanzar la paz del espíritu, si ni siquiera habéis conseguido obtener la paz del corazón? Yo os digo, que mientras la última arma homicida no haya sido destruida, no habrá paz entre los hombres. Armas homicidas son todas aquellas con las cuales los hombres se quitan la vida, matan la moral, se privan de la libertad, se quitan la salud, se arrebatan la tranquilidad o se destruyen la fe. 5-119-53

¡Cuánto daño se hacen los hombres con sus guerras fratricidas! Los días, los meses y los años pasan sin tener un poco de paz en el corazón, viviendo en constante zozobra, bajo amenaza de sus propios hermanos convertidos en enemigos. ¿Es vivir esto o por lo menos, luchar por un ideal elevado? No, pueblo: Los hombres se matan por sus humanas ambiciones que valen mucho menos que su vida; pero no quieren conocer el precio de una vida. No quieren saber que la existencia de un hombre es sagrada y que sólo puede disponer de ella Aquél que la creó. 9-271-64

Cuando veo a los hombres ocupados en guerras, matándose por la posesión de las riquezas del mundo, no puedo menos que seguir comparando a la humanidad con esos niños que riñen por lo que no tiene valor. Niños son aún los hombres que pelean por un poco de poder o por un poco de oro. ¿Qué significan esas posesiones al lado de las virtudes que otros hombres atesoran? 5-111-3

Mientras los hombres, inspirados en sus mezquinas ambiciones y en sus odios, preparan la destrucción de sus hermanos a quienes llaman enemigos, Yo preparo la hora en que habré de juzgarles, haciéndoles medir y contemplar su obra. 10-305-13

Pueblo de Israel: En esta gran lucha, solamente llevaréis las armas de amor, de paz y de justicia, ¿qué sería de vosotros si esgrimieseis la espada de dos filos, la que hiere y da muerte? Ante todo haréis brillar mi luz y llevaréis mi palabra a los corazones; os revestiréis de paciencia, de prudencia y de amor y recordaréis estas lecciones que os daba en medio de esta paz. 11-324-10

Esta Doctrina no será defendida con armas homicidas, las únicas armas que os he confiado para que luchéis por ella, son las palabras de luz y las obras de amor; quien bien las esgrima, verá como ante ellas caen destruidas las malas intenciones y los ataques que sufriere. 9-243-35

Mi paz sea con vosotros.

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