Vigésimoprimer Precepto

Tercer Libro

Los Veintidós Preceptos

Precepto 21

Visitarás y consolarás a los enfermos siempre que puedas.

No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas ganarás amor. Eclesiástico 7:35

No miréis cuadros de dolor tan sólo por curiosidad; id siempre animados de los más nobles sentimientos para que vuestras obras encierren verdadera caridad y para que llevéis el consuelo a vuestros hermanos. No huyáis de un hospital, ni os horroricéis de un leproso, de un mutilado o del que esté atacado de cualquier enfermedad contagiosa. No miréis con desprecio o repulsión un presidio, ni paséis junto a él sin elevar una oración por los que en él se encuentran. Tended vuestra mano con amor a los que han caído, a los que se encuentran olvidados de los hombres. ¡Cuánto bien les haréis en su espíritu! 3-61-6

Sanad enfermos, por fe y por amor; desarrollad vuestras potencias para que sepáis con cuanta gracia os he preparado y no digáis que lo que hoy os pido está fuera de vuestro alcance. 6-143-34

En este tiempo de la gran lucha espiritual, acompañad a los hombres con vuestra oración. Si los veis llorar, no unáis vuestro llanto a la causa que a ellos hace llorar, pero llorad por ellos, porque son vuestros hermanos y que vuestras lágrimas de amor sean bálsamo y consuelo. Si los miráis intranquilos, no participéis de su intranquilidad, porque vosotros sois los hijos de la paz; pero velad por ellos y convertíos todos en ángeles de paz. 12-360-9

Si llegan vuestros hermanos sufriendo y quieren que enjuguéis su llanto, hacedlo, dad todo el bien que haya en vosotros y más tarde, en el Más Allá, recibiréis caridad mayor que la que hayáis hecho en este mundo. 7-184-26

Cuando los hombres se sientan un poco hermanos de sus Semejantes y un poco padres de los niños de toda la Tierra, entonces habrán dado un paso firme en mi Doctrina. 10-293-34

Ahora os digo, discípulos, que no os estacionéis ni pretendáis creer que para practicar la verdadera caridad, ya es suficiente con sentir compasión, como hasta hoy lo habéis hecho; no pueblo, porque aún queda mucho por purificar, por sensibilizar, queda aún mucho egoísmo que es necesario combatir como si fuese mala hierba; queda mucha frialdad que es menester tornar en calor espiritual, para que al fin, surja de vuestro espíritu el sentimiento de amor, que es la fuente de donde brotan la piedad, la caridad y todos los sentimientos nobles y elevados. 11-312-68

Entonces estaréis en aptitud de emprender labores y misiones de las que ahora no os sentiríais capaces, porque os faltaba aún la fuerza que emana del amor verdadero. 11-312-69

Ahora bien, pueblo: ¿Creéis que debéis esperar pasivamente la hora en que vuestro espíritu se ilumine con esa inspiración y vuestro corazón se llene de ese ideal? ¿Creéis que con sólo escuchar mi palabra, podréis llegar a sensibilizar lo necesario vuestras fibras? No, pueblo, al mismo tiempo que estáis escuchando mis lecciones, tenéis que ir en busca de los que sufren, para estar en contacto con el dolor, para probar el cáliz de amargura de vuestros hermanos y palpar con vuestros sentidos la miseria, la orfandad, los vicios repugnantes, las enfermedades que os llenan de horror, las tinieblas que ensombrecen los entendimientos turbados, el hambre, la sed y la restitución de los espíritus. 11-312-70

Sólo así podréis llegar a ser maestros de quienes sufren mucho en la vida, porque si sólo os preparaseis por medio del estudio de mi palabra y de oraciones, cuando queráis enfrentaros a la realidad e intentéis consolar, convertir y sanar, con tristeza comprobaréis que resultáis pequeños delante de quienes han sufrido lo que no imagináis y que ellos más bien podrían ser maestros de vosotros por lo que han sufrido, por lo que han vivido y experimentado. Entonces vuestros labios tendrían que enmudecer y podríais pensar que mi Doctrina no es lo suficientemente consoladora y fuerte, como para aliviar de sus penas a los hombres y despertar en ellos la fe y la esperanza en mi justicia, en mi perdón y en mi amor. 11-312-71

Haced obras buenas en vuestra vida, que tengan una esencia o una finalidad espiritual. Haced muchas obras de esas que no se publican ni se ven, porque se hacen con el corazón. 4-84-22

Mi paz sea con vosotros.

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