Sexto Precepto

Tercer Libro

Los Veintidós Preceptos

Precepto 6

No harás trabajo lucrativo el día de reposo, y si lo hacéis, que sea únicamente por tu pobreza o compromiso verdadero.

Guardarás el día del sábado para santificarlo, como te lo ha mandado Yahvéh tu Dios. Seis días trabajarás y harás todas tus tareas, pero el día séptimo es día de descanso para Yahvéh tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que vive en tus ciudades; de modo que puedan descansar, como tú, tu siervo, y tu sierva. Deuteronomio 5:12-14

Respete cada uno de vosotros a su madre y a su padre. Guardad mis sábados. Yo, Yahvéh, vuestro Dios. Levítico 19:3

Él les dijo: “¿Quién de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta cae en un hoyo en sábado, no la agarra y la saca? Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en sábado”. Mateo 12:11-12

Y sucedió que un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: “Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?” Él les dice: “¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?” Y les dijo: “El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado”. Marcos 2:23-28

En el séptimo día, vuestra materia descansa de sus faenas terrenales y vuestro espíritu libre como una alondra, viene en pos de la fuente inagotable de mi sabiduría. Viene ante mi manifestación y se fortalece con el efluvio de mi amor que le ofrezco en la enseñanza de mi palabra. 11-314-8

Os confío todos los instantes y días de vuestra vida para que dediquéis de ellos un momento para vuestra elevación; pero una vez más santifico el séptimo día para que en él penetréis en comunión Conmigo y el resto sea para Amaros los unos a los otros y llevar a la práctica todo aquello que hayáis comprendido bien de mi enseñanza; no será preciso de recintos especiales para vuestras reuniones, lo mismo será para Mí vuestro hogar, la humilde alcoba vuestra, el valle o la montaña, la ribera de un río o el desierto. 11-335-36

Mi paz sea con vosotros.

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