Séptimo Precepto

Tercer Libro

Los Veintidós Preceptos

Precepto 7

No tomarás la mujer de tu hermano como si fuera tu esposa, ni harás mal a las que no son de tus hermanos.

Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella no te huelgues con vino, para que tu corazón no se desvíe hacia ella y en tu ímpetu te deslices a la ruina. Eclesiástico 9:9

Pueblo que me escucháis en este día, hombres que buscáis la felicidad en la vida pasajera de los placeres, de cierto os digo, que al final sólo quedará en vuestros labios la amargura y el reclamo de la Conciencia, cuando veáis cuán distinto y contrario a vuestras ilusiones, es el resultado de vuestros afanes. 10-293-47

En este tiempo es mayor la influencia del mal que la del bien; por lo tanto, la fuerza que domina en la humanidad es la del mal, del que se derivan el egoísmo, la mentira, la lujuria, el orgullo, el placer de hacer daño, la destrucción y todas las bajas pasiones. De ese desequilibrio moral provienen las enfermedades que atormentan al hombre. 11-40-65

La inocencia bendita se contamina con la maldad del mundo, la juventud transita en vertiginosa carrera y las doncellas también se han despojado de su pudor, de la castidad, de la honestidad; todas estas virtudes han partido de sus corazones, han alimentado las pasiones mundanas y sólo anhelan los placeres que les conducen al abismo. Vengo a hablaros con toda claridad para que os levantéis y deis un paso firme en la evolución de vuestro espíritu. 12-344-48

Hay gran responsabilidad en todos aquellos que no hacen ningún esfuerzo por penetrar más profundamente en los misterios de mi Arcano. 7-186-1

¿Cuándo llegarán al completo hastío de los placeres que la carne les ha venido proporcionando? ¿Hasta cuándo llegarán a darse cuenta de que esos placeres les han estado impidiendo deleitarse con la gracia del espíritu? Son vasallos del reino del pecado, son esclavos de sus pasiones y van por el mundo, semejantes a los sordos, a los ciegos, a los paralíticos y leprosos sin darse cuenta de sus errores. Cuando alguno llega a comprender que está enfermo su espíritu, no sabe buscar el bálsamo en la luz que irradia de mi Espíritu. 7-186-2

Habéis sido afectos a cerrar los ojos a vuestras malas obras, a vuestros pecados, y llevar la carga indeseable para dejarla en el hogar ajeno; pero llegaréis a comprender que las manchas nadie deberá lavarlas más que aquel que las ha impreso en su corazón. 10-293-45

Cuando la lujuria y el materialismo han llegado a su grado máximo en los hombres, haciendo que olviden su procedencia; cuando el torrente desbordado de las pasiones, de los placeres y los vicios han hecho de muchos hombres seres inconscientes, sin noción de sus deberes para con Dios, para con su familia y para con los demás, es cuando ha venido a la humanidad esta palabra, como un manantial de aguas cristalinas para los corazones sedientos. 9-275-48

Cuidad que vuestro cuerpo no sea el instrumento que os lleve a la degeneración y a la impureza, sino que os ayude a la elevación de vuestro espíritu y aún cuando tengáis tentaciones podáis salir triunfantes de ellas. 12-359-86

Estáis tan familiarizados con el pecado, que vuestra vida llega a pareceros lo más natural, normal y lícito, y sin embargo, tal parece que Sodoma y Gomorra, Babilonia y Roma, hubiesen volcado sobre esta humanidad, toda su perversidad y su pecado. 9-275-49

Descubro entre estas multitudes a la mujer adúltera y también a la pecadora arrepentida, ambas acusadas y señaladas por quienes muchas veces pecan más que ellas; mas Yo les perdono y les digo que no vuelvan a pecar. 5-112-67

Cuántos están necesitados de un poco de amor; cuántas mujeres abandonadas han menester de palabras de aliento y vosotros mis escogidos, debéis de levantaros para entregar el amor, el aliento y la fortaleza a todo necesitado. 12-344-34

A cada momento os voy salvando de todos los tropiezos; en la misma forma también vosotros debéis orar por los demás. Contemplad el dolor por doquier, la niñez abandonada, la juventud penetrando en el fango, la infidelidad en la esposa; mas cuando encontréis a la mujer pecadora y criticada por la humanidad, enseñadle el verdadero camino y apartadle la amargura y la confusión que le rodea para que principie a regenerarse. 12-350-48

Hogares y familias de Israel: Cuando sintáis que la tentación se presenta en el seno de los vuestros, buscad la soledad, invocándome a Mí, diciéndome: “Maestro, dadnos vuestra fortaleza, dadnos vuestra espada y no dejéis que como padre desconozca a mis hijos; no permitáis que como esposo desconozca a mi compañera o como compañera desconozca a mi esposo”. ¡Yo oiré vuestra oración, os defenderé y os haré salir avante, porque esta es mi voluntad! 11-312-4

Mi paz sea con vosotros.

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