Primer Precepto

Tercer Libro

Capítulo 6

Los Veintidós Preceptos

Moisés, Jesús, Elías:

Elías, como Jesús y como Moisés, vino a iluminar los ojos de vuestro espíritu para que contemplaseis al Padre; Moisés os dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús os enseño: “Amaos los unos a los otros”. Elías os mandó tener: “Caridad y más caridad con vuestros hermanos -y luego añadió- y veréis a mi Padre en todo su esplendor”. 3-81-37

En mi Doctrina vengo a daros las normas para que triunféis como discípulos de esta Obra, para que no tengáis tropiezos ni cometáis errores que después os hagan llorar dolorosamente. 9-252-23

Los preceptos de mi Ley, que no siempre ha sabido retener vuestra memoria, pasarán también por vuestro espíritu llenos de claridad y de luz. Haced méritos que os permitan penetrar en lo desconocido, con los ojos abiertos a la verdad. 4-85-64

Mi camino es conocido de todos, vuestro espíritu sabe que para llegar a Mí, es menester cumplir con todos los preceptos de la Ley. 6-151-20

Ley, normas y consejos os he confiado para que sepáis guiar vuestros pasos una vez que ya no tengáis mi palabra con vosotros. Esa Ley y esas normas, dadas a conocer a la humanidad, a través del entendimiento humano, servirán para que los hombres, a quienes he concedido dones espirituales, sepan encauzarlos por el verdadero camino, evitando así su propia confusión y la de sus hermanos. 11-315-15

 

Precepto 1

Amarás a Dios antes que todo lo creado:

Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Aquel que da el ser ama también al que ha nacido de Él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: Si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: En que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados. 1 Juan 5:1-3

¿No os dije: “Amaréis a Dios antes que a todo lo creado”? Ese es el sentido del primer precepto. ¿No os dije: “Amaréis a vuestros Semejantes como a hermanos”? Eso es lo segundo que debéis hacer. Ved entonces como vuestro amor propio, debe ser el último y nunca el primero. 6-152-58

En este tiempo os he revelado que améis a Dios antes que a todo lo creado, que Améis a Dios en todo lo existente y a lo existente en Dios; que practiquéis caridad y más caridad con vuestros hermanos para que veáis al Padre en todo su esplendor, porque la caridad es amor. 6-167-19

Nunca como ahora ha estado el hombre en condiciones de amarse a través de un culto espiritual, libre de impurezas. Los tiempos paganos y del gentilismo han quedado distantes; la idolatría, que ha estado presente en todos los cultos y en todos los tiempos, ha fatigado con su materialismo y su falso esplendor a los espíritus. 6-167-20

Están próximas las generaciones que hagan surgir el culto espiritual a mi Divinidad por todos los puntos de la Tierra, y cuando ese culto llegue a establecer un reino de paz y de luz entre la humanidad, el fanatismo religioso desaparecerá de los hombres, porque en la espiritualidad no tienen cabida las pasiones ni la ignorancia. 6-167-21

No vengo a humillaros con mi grandeza, ni a hacer alarde de ella; pero sí vengo a mostrárosla en mi voluntad para que sintáis el supremo goce de tener por Padre a un Dios todo Poder, Sabiduría y Perfección. 3-73-41

Recreaos pensando que nunca llegaréis a ver el fin de mi poder y que mientras más grande sea la elevación de vuestro espíritu mejor me contemplaréis. ¿Quién podrá mostrarse inconforme al saber que nunca alcanzará la grandeza de su Señor? ¿Acaso en la Tierra no os habéis conformado con ser menores en edad en comparación a vuestro padre terrestre? ¿Acaso no les habéis concedido gustosos, de experiencia y autoridad? ¿No os habéis regocijado contemplando que tenéis por padre a un hombre más fuerte que vosotros, valeroso y lleno de virtudes? 3-73-42

Los que crean que el verdadero pueblo de Israel fue aquel del Primer Tiempo estarán en error; aquel fue solamente la imagen de lo que con el transcurso del tiempo habría de ser el verdadero pueblo de Dios, en el que tendrán que fundirse todos los hombres amando a su Padre en sus propios hermanos. Así lo dijo la Ley en el Primer Tiempo: “Amarás a Dios de todo corazón y de todo tu espíritu. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Así lo dijo Cristo en el Segundo Tiempo enseñando a la humanidad un nuevo mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. A quienes cumplan con los máximos preceptos, Elías les ha anunciado en este tiempo que verán al Padre en todo su esplendor. 3-78-64

Cumplid mis mandatos, amadme antes que a todo lo creado y servid a vuestros hermanos, para que podáis habitar en una escala superior y estéis más cerca de Mí en cada día. 11-337-51

Mi paz sea con vosotros.

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