El divorcio

Tercer Libro

Capítulo 4

El divorcio:

Si un hombre toma una mujer y se casa con ella, y resulta que esta mujer no halla gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, le redactará un libelo de repudio, se lo pondrá en su mano y la despedirá de su casa. Si después de salir y marcharse de casa de éste, se casa con otro hombre, y luego este otro hombre le cobra aversión, le redacta un libelo de repudio, lo pone en su mano y la despide de su casa (o bien, si llega a morir este otro hombre que se ha casado con ella), el primer marido que la repudió no podrá volver a tomarla por esposa después de haberse hecho ella impura. Pues sería una abominación a los ojos de Yahvéh, y tú no debes hacer pecar a la tierra que Yahvéh tu Dios te da en herencia. Deuteronomio 24:1-4

Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: “¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?” Él respondió: “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre”. Dícenle: “Pues, ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?” Díceles: “Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer – salvo el caso de fornicación – y se case con otra, comete adulterio”. Dícenle sus discípulos: “Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse”. Pero Él les dijo: “No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda”. Mateo 19:3-12

Y esta otra cosa hacéis también vosotros: Cubrir de lágrimas el altar de Yahvéh, de llantos y suspiros, porque Él ya no se vuelve hacia la oblación, ni la acepta con gusto de vuestras manos. Y vosotros decís: ¿Por qué? Porque Yahvéh es testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que tú traicionaste, siendo así que ella era tu compañera y la mujer de tu alianza. ¿No ha hecho Él un solo ser, que tiene carne y espíritu? Y este uno, ¿qué busca? ¡Una posteridad dada por Dios! Guardad, pues, vuestro espíritu; no traiciones a la esposa de tu juventud. Pues Yo odio el repudio, dice Yahvéh Dios de Israel, y al que encubre con su vestido la violencia, dice Yahvéh Sebaot. Guardad, pues, vuestro espíritu y no cometáis tal traición. Malaquías 2:13-16

Yo sé que en este tiempo, como nunca, existen problemas en el seno de los matrimonios, problemas a los que sólo les encuentran una solución: El distanciamiento, la separación. 11-312-40

Si esta humanidad tuviese del conocimiento espiritual la noción necesaria, no incurriría en tan graves errores, porque encontraría en la oración y en la espiritualidad, la inspiración para solucionar los trances más difíciles y vencer las pruebas más duras. 11-312-41

Mujeres: Sois vosotras las que con vuestra oración conserváis la poca paz que en la Tierra existe, las que como fieles guardianes del hogar, cuidáis de que no le falte el calor del amor. Así os unís a María, para quebrantar la soberbia humana. 5-130-53

Varones: Os he hecho señores en esta Tierra, para que en ella me representéis; es vuestro espíritu semejante al del Padre, y vuestro cuerpo semejante al Universo. No juzguéis la perfección de vuestro cuerpo por sus dimensiones, sino por la vida maravillosa que en él existe, su orden y su armonía. Aun en toda su perfección, el cuerpo es limitado, y llega el instante en que deja de crecer; sigue entonces desarrollándose la inteligencia y los sentimientos, hasta que la muerte le detiene, pero toda la sabiduría y experiencia que adquirió en la Tierra, queda impresa en el espíritu, el que sigue creciendo y desarrollándose hasta la eternidad. 5-130-54

Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestra esposa y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos. 5-130-55

He instituido desde el principio de los tiempos el hogar, formado por el varón y la mujer, y en él he derramado sabiduría y amor. He puesto sobre ambos una cruz, un destino perfecto. Las bases de ese hogar son el amor, la comprensión mutua. El gobierno corresponde al varón, la sumisión y acatamiento a la mujer; en ambos he derramado dones preciosos para que puedan perfeccionarse. Y en esa institución bendita, no es mi voluntad que se desconozca o se profane. A pesar de las tempestades que azotan y amenazan por doquier, velad y defended esos principios. Edificad sobre bases firmes el futuro de la humanidad. Yo que presido vuestros actos, os bendeciré y multiplicaré vuestra simiente. 5-132-47

No desconozcáis vuestros deberes, pensad que vuestra cruz no es pesada si sabéis llevarla con sumisión y amor. Quiero veros sonreír y vivir en paz, quiero ver en vuestros hogares las más sanas alegrías. 4-108-50

Vivid en armonía y en paz en el seno de vuestro hogar y de vuestra sociedad, para que puedan seguir vuestro ejemplo muchos de vuestros hermanos que serán conducidos hacia vosotros por seres de luz. 9-245-12

También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. Pues Yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio. Mateo 5:31-32

En el Segundo Tiempo penetré en el hogar de muchos matrimonios unidos por la ley de Moisés, y ¿sabéis cómo encontré a muchos de ellos? Riñendo, destruyendo la simiente de paz, de amor y de confianza; miré guerras y discordia en los corazones, en su mesa y en su lecho. Penetré también en el hogar de muchos que, sin haber sido su matrimonio sancionado por la ley, se amaban y vivían como lo hacen las alondras en el nido, acariciando y protegiendo al ser querido. 12-357-25

¡Cuántos hay que viviendo bajo un mismo techo no se aman y al no amarse, no están unidos, sino están distantes espiritualmente! Mas no hacen pública su separación, por temor a un castigo divino o a las leyes humanas, o al juicio de la sociedad y eso no es un matrimonio; en esos seres no hay unión ni verdad. Sin embargo, presentan su falsa unión, visitan los hogares y los templos, van por los caminos y el mundo no los juzga porque saben ocultar su falta de amor. En cambio, cuántos que se aman, tienen que esconderse, ocultando su verdadera unión, y sufriendo incomprensiones e injusticias. 12-357-26

Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres: Concordia entre hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien avenidos. Eclesiástico 25:1

Mirad las aves que cuelgan sus nidos en las ramas de los árboles y tomad ejemplo de ellas cuando lo necesitéis; no me preguntéis a Mí, ¿cómo deben amarse los que en matrimonio se unen y cómo deben amar a sus hijos? Asomaos a esos nidos y allí encontraréis una lección de fidelidad y de ternura. ¡Si así se amasen todos los humanos! 7-177-32

Mujeres: Contemplo herido vuestro corazón, las penas han abatido a vuestra envoltura, más aún hay fuerza en el espíritu para seguir en pie. A pesar del sufrimiento, habéis sabido confiar y esperar en Mí, porque sabéis que siempre me acerco a enjugar vuestras lágrimas y a endulzar vuestros labios. Recordad que os he dicho, que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. ¿No habéis pensado que ese dolor que habéis apurado es el crisol en donde se purifica vuestro espíritu? ¿No sabéis que estáis en una época de lucha espiritual en la que debéis dar pruebas de vuestra fortaleza? Benditas seáis, porque en muchas pruebas habéis sido fuertes y por eso vuestros méritos os hacen acreedoras a mi paz. Yo no os he ofrecido goces perpetuos en la Tierra; el espíritu sabe, que al venir a este Valle, le esperan trabajos y luchas para forjarse y perfeccionarse, mas siempre en medio de vuestra batalla, mi caridad ha sido como un manto que os ha protegido. 4-109-26

Formad un pueblo donde deis buen cumplimiento a la Ley divina y a las humanas, donde exista moral y elevación de espíritu. 3-66-67

En verdad os digo: Yo contemplo que en este tiempo el hombre y la mujer se han apartado de su sendero. 3-66-68

De la dicha de ser Padre, quise participaros y os hice padres de los hombres para que forjaseis seres semejantes a vosotros en los que encarnarían los espíritus que Yo os enviara. Si en lo divino y eterno existe el Amor Maternal, quise que en la vida humana existiese un ser que lo representara y ese ser es la mujer. 2-38-27

En un principio el ser humano fue dividido en dos partes, creando así los dos sexos: El uno, el hombre, el otro, la mujer; en él fuerza, inteligencia, majestad; en la otra ternura, gracia, belleza. El uno, la simiente, la otra, la tierra fecunda. He ahí dos seres que sólo unidos podrán sentirse completos, perfectos y felices, porque con su armonía formarán una sola carne, una sola voluntad y un solo ideal. 2-38-28

A esa unión, cuando es inspirada por la Conciencia y por el amor, se le llama: Matrimonio. 2-38-29

La Ley del Matrimonio descendió como una luz que habló a través de la Conciencia de los primeros, para que reconociesen que la unión del uno con la otra, significaba un pacto con el Creador. El fruto de esa unión fue el hijo, en el que se fundieron la sangre de sus padres, como una prueba de lo que atareis ante Dios, en la Tierra no podrá ser desatado. 2-38-30

Esa dicha que el padre y la madre sienten cuando han dado un hijo al mundo, es semejante a la que sentí cuando me hice Padre dando vida a mis hijos muy amados. Si después, por conducto de Moisés os entregué leyes para que supieseis elegir la compañera y no codiciaseis la mujer de vuestro prójimo, fue porque la humanidad, en virtud de su libre albedrío, se había perdido en las veredas del adulterio y de las pasiones. 2-38-31

Pasados los tiempos, vine en Cristo al mundo y con mi dulce enseñanza que es siempre Ley de Amor, elevé al matrimonio y con ello la moral y la virtud humana. Hablé en parábolas para hacer inolvidable mi palabra, e hice del matrimonio una institución sagrada. 2-38-32

Ahora que me encuentro nuevamente entre vosotros, os pregunto, hombres y mujeres: ¿Qué habéis hecho del matrimonio? ¡Cuán pocos podrán contestar satisfactoriamente! Mi institución sagrada ha sido profanada; de aquella fuente de vida, brota muerte y dolor. Sobre la blancura de la hoja de esa Ley, están las manchas y las huellas del hombre y la mujer. El fruto que debiera ser dulce, es amargo, y el cáliz que beben los hombres es de hiel. 2-38-33

Os apartáis de mis leyes y cuando tropezáis, os preguntáis angustiados: “¿Por qué será tanto el dolor?” Porque siempre los instintos de la carne han desoído la voz de la Conciencia. Ahora os pregunto: ¿Por qué no tenéis paz, si os he entregado todo lo necesario para que fueseis felices? 2-38-34

Yo he puesto en el firmamento un manto azul para que bajo él construyeseis vuestros nidos de amor, para que ahí, alejados de las tentaciones y complicaciones del mundo vivieseis con la sencillez de las aves, porque en la sencillez y en la limpia oración, puede sentirse la paz de mi Reino y la revelación de muchos misterios. 2-38-35

Todo el que se une en matrimonio ante mi Divinidad, aun cuando su unión no esté sancionada por ningún ministro, hace un pacto Conmigo, pacto que queda anotado en el Libro de Dios, en donde están anotados todos los destinos. 2-38-37

¿Quién podrá borrar de ahí esos dos nombres entrelazados? ¿Quién podrá en el mundo desatar lo que en mi Ley ha sido unido? 2-38-38

Si Yo os desuniere, estaría destruyendo mi propia obra. Cuando me habéis pedido ser unidos en la Tierra y os lo he concedido, ¿por qué faltáis después a vuestras promesas y desmentís vuestros juramentos?; ¿por ventura no es una burla a mi Ley y a mi Nombre? 2-38-39

Si sois esposos, llevad presente que el hombre y la mujer que se han unido en matrimonio, deben hacer de su hogar un templo, para que en él podáis cobijar y conducir a vuestros hijos. No les dejéis herencia de dolor. Cada uno de vosotros en vuestro paso por la vida encontraréis justa compensación a vuestras obras. 5-126-65

Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestra esposa y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos. 5-130-55

El dolor que hoy padece la humanidad es por haber hecho mal uso de su libre albedrío y por su desobediencia a mi Ley; sus últimos frutos serán tan amargos que los arrojará lejos de sí y eso le abrirá los ojos a la luz y el corazón al arrepentimiento. 3-81-20

Si no habéis conseguido la paz entre los vuestros, o si los lazos de unión y de amor se han roto, velad y orad, comunicaos con mi Espíritu y la paz será con vosotros. 4-109-60

Mi paz sea con vosotros.

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