Explicación 64

1. Dios, en todos los tiempos, se ha presentado ante el hombre como un libro; pero antes le ha enseñado a conocer los signos del lenguaje divino, para que pueda el espíritu aprender así, todas las lecciones de ese Gran Libro de la Vida.

2. No penséis en que las únicas lecciones que Dios ha confiado al espíritu hayan sido aquéllas palabras en las que vertió Su ley en la Tierra en el Primer Tiempo, o en las que entregara a través de Jesús en el Segundo Tiempo, o en ésta que está entregando a través del entendimiento humano en este Tercer Tiempo.

3. No hermanos, no son ésas las únicas palabras ni las únicas lecciones que Dios os ha dado.

4. El Libro divino ha estado abierto para vosotros desde el principio mismo de vuestra creación, desde el instante mismo en que brotasteis del Padre, y Su voz de Maestro ha resonado en vuestra Conciencia desde vuestro principio.

5. Ejemplos, parábolas, símbolos, pruebas, signos y señales os han sido revelados por Dios desde un principio.

6. La luz que Dios creó y con la cual os ha rodeado espiritualmente primero, y materialmente después, está en todas las naturalezas, todas las criaturas, todas las cosas que Él formó.

7. Esa luz divina está presente en las leyes que rigen el Universo material y vuestra vida moral, y en la Creación material tenéis una perpetua lección, una voz que os habla a cada instante, una luz que os ilumina en todo momento.

8. Ese conjunto infinito de cosas que Dios hizo para despertar a los espíritus de este plano a la luz de la Vida Eterna, y que Dios creara para desarrollar a Sus hijos en la virtud, el conocimiento y en la luz, son prueba irrefutable de que vuestro espíritu es, para el Padre, vuestro Creador, cosa preciosa.

9. El Padre incansablemente nos ha hablado en incontables maneras para hacernos comprender, para hacernos sensibles y dignos de Él y de todo lo que es Suyo, por medio de la virtud, por el camino el amor y por la práctica del bien en todas sus formas.

10. Por todo esto hermanos, todo cuanto vayáis encontrando en vuestra vida, tomadlo con elevación espiritual, porque en esa elevación existe la perspicacia de vuestra mirada, la sensibilidad de vuestras fibras, la profundidad en vuestro espíritu, y la serenidad en todo vuestro ser.

11. Entonces, aun las cosas más dolorosas, las pruebas más amargas que se presenten en vuestra senda, tomadlas también con elevación espiritual.

12. Habéis llegado ya al punto en que no quepan más en vuestro ser la desesperación, la violencia, la renegación y la falta de fe; habéis llegado al punto en que vuestro espíritu se enfrente a las pruebas y acontecimientos para analizarles y extraer de ellos la lección, para escuchar a través de ellos la voz del Padre, la cual revelará el por qué de esas pruebas y acontecimientos.

13. De este modo, vuestro espíritu elevado y en contacto con lo divino, sabrá saturar de calma, serenidad, paz y fortaleza vuestro ser.

14. Lo que vosotros llamáis carácter no es más que la manifestación de vuestro espíritu a través de vuestra parte humana, porque en vuestro carácter están el pensamiento, el sentimiento, la palabra y la acción.

15. El carácter pertenece al espíritu, y Dios le ha venido a forjar, a fortalecer y pulimentar con pruebas, con lecciones profundas unas, sencillas las otras, unas gratas al corazón, otras difíciles, pero todas son provechosas porque tienen la finalidad de dar forma perfecta a vuestro espíritu.

16. El Señor pondrá en vuestro camino las ocasiones en que habréis de poner en práctica cuanto estáis escuchando y aprendiendo, y esto se dará más aún después de la partida de la palabra del Señor y de Su mundo espiritual de luz.

17. Deberéis en ese entonces, tener mucho cuidado con vuestros actos, con vuestras palabras, pensamientos y sentimientos.

18. Para ese tiempo vuestro carácter habrá alcanzado un adelanto que le permita mantenerse sereno siempre, sereno tanto en la alegría como en el dolor, tanto en el triunfo como en la derrota.

19. Seguid, pues, dejando que el cincel divino os siga pulimentando, que la Palabra divina siga penetrando con sus rayos de luz en vuestro espíritu y corazón, y que la misma vida que os rodea siga hablándoos, fortaleciéndoos y templando vuestro ser, para que encontréis esas pruebas como oportunidades para vuestro cumplimiento.

20. La Obra del Padre abarca todos los caminos, todos los pasos, todas las vidas del espíritu tanto encarnado como desencarnado, justo o pecador.

21. Vuestra enseñanza debe ser una dulce conversación, un consejo y una caricia espirituales, un lenitivo para los dolores.

22. ¡Cuánto tendréis aún que pulimentar vuestro carácter para que en las pruebas, en las contiendas y en los triunfos, no se exalte y sepa permanecer firme y sereno a través de luchas y tropiezos!

23. Todavía no enseñorea el ángel de la paz en Israel, todavía se levanta hermano contra hermano, y lucha ese ángel por penetrar, por asimilarse, por poseer de lleno a este pueblo del Señor.

24. Lucha el ángel de la paz contra el ángel de la guerra y la discordia, y es tremenda la lucha contra ese enemigo.

25. Poned vosotros de vuestra parte, todo cuanto os fuera posible para darle el triunfo al ángel de la paz, que es la misma virtud divina de la paz que se os acerca para daros su caricia, su consuelo y su fortaleza.

26. Esta Obra que el Padre os ha revelado bajo la forma del Espiritualismo Trinitario Mariano en este Tercer Tiempo, ha sido muy profanada por los discípulos mismos del Espiritualismo.

27. La profanación ha estado en la ignorancia del pueblo, en la familiarización con la palabra del Señor, en la falta de estudio, de análisis y de práctica de Sus enseñanzas.

28. Os acercáis a las postrimerías de estas manifestaciones espirituales, y es ahora cuando abrís vuestros ojos y los unos os dais cuenta con mayor claridad y más profunda visión que los otros.

29. Después, comprenderéis las causas de todo cuanto os ha acontecido, después encontraréis explicación a vuestras dudas y la paz para vuestros torbellinos, y en la serenidad que alcanzaréis, hermanos, no juzguéis a determinadas personas como causantes del estancamiento del pueblo Espiritualista Trinitario Mariano.

30. No juzguéis a éste o aquél como los culpables del materialismo, del fanatismo y de la división entre este pueblo.

31. Encontrad el origen de las faltas y juzgaos en conjunto, y en ese conjunto sumaos vosotros mismos, porque nadie ha cumplido, porque cada uno ha aportado su granillo de incumplimiento, de falta de fe y de falta de preparación que han provocado el caos entre el pueblo de Israel.

32. Mas si ya habéis adquirido consciencia de que habéis faltado y de que se continúa profanando Obra tan grande y perfecta, sed en el seno de toda congregación elementos de paz y de luz; no os apartéis del conjunto de Israel, no os pongáis al margen de los demás.

33. Vendrá el Juez a juzgar a Su pueblo, pero con el Juez vendrá también el Padre, y con el Padre llegará el Maestro.

34. Vivid alerta, hermanos, para que así el Juez os encuentre.

35. Que la flama de la fe sea día a día más intensa, para que en esa forma se abrase todo vuestro ser, y abraséis a la humanidad del mañana, que hambrienta de fraternidad y de amor ha de encontrarse.

36. El Mundo Espiritual de Luz, como protector y guardián de vosotros, vela y ora, os previene y os avisa, os levanta al cumplimiento, a la atrición, al perfeccionamiento y a la lucha, para que estéis siempre despiertos y caminando hacia adelante.

37. Que lo que ayer le hayáis ofrecido al Padre, hoy lo superéis, y que lo que hoy le ofrezcáis, mañana sea más puro y más perfecto.

38. Practicad en la senda espiritual, en la senda material y en todas las sendas la virtud, mas no intentéis llegar más allá de donde vuestra virtud pueda alcanzar, porque caeríais entonces en una falsa virtud.

39. No queráis llegar más allá de donde vuestro espíritu sinceramente pueda llegar, porque caeríais en falso culto y fanatismo, porque el Padre os ha brindado Su enseñanza hasta donde vuestro espíritu pueda alcanzar y vuestro corazón sentir.

40. Todo cuanto penséis, habléis y hagáis, sentidlo y vividlo primero.

41. No pretendáis regenerar a otros si íntimamente no hay regeneración en vos, no queráis llevar paz a otros si no la poseéis en ese instante, y no habléis de amor a vuestros hermanos si vuestro corazón no lo siente.

42. No pidáis espiritualidad a otros, si antes no os habéis espiritualizado.

43. El Maestro pide de vosotros sinceridad, verdad en vuestras prácticas, en vuestra vida y en vuestros hechos; no es tiempo de pediros perfección, ni os pide imposibles, no os pide sacrificios estériles.

44. Pide el que aprovechéis el tiempo y Sus divinas lecciones, y que todo cuanto hayáis aprendido en Su libro que es la vida, lo escribáis al ponerlo en práctica en el libro de vuestra vida y vuestros hechos.

45. Seguid cultivando con la oración, ese campo de paz en el mundo, y ese campo, sembrado día tras día con la paz que emana de vuestras oraciones y de vuestro anhelo, dará fruto, hermanos, no el fruto tardío sino a su debido tiempo.

46. Sed perseverantes, sed pacientes, y vuestras oraciones tendrán su compensación y su fruto.

47. Tiempos vendrán en que no luchéis únicamente con vuestra oración, sino que todo vuestro ser luche denodadamente en ese campo visible y tangible que es el corazón de vuestros hermanos, para llegar todos al mismo punto de adelanto espiritual, a la misma fe y a la misma elevación de espíritu.

48. Que la paz del Divino Maestro reine en el corazón de Israel y en el Universo entero.

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s