Consejo 02

1. Sois vosotros aquellos y los mismos, desde el Primer Tiempo en que nuestro Padre Eterno Gran Jehová se comunicaba de Espíritu a espíritu con los humildes y los profetas, pues a través de esa comunión el espíritu de esos hombres estaba alerta para recibir las órdenes benditas del Padre, así guiaban a Israel, para que ese pueblo, que es el mismo de hoy, fuera el fuerte, fuerte en dones y en enseñanza.

2. Sí, rebaño amado, sabéis que en el Segundo Tiempo fue cuando yo, Elías, reencarnado en Juan el Bautista, preparé los caminos del Señor y grande fue la enseñanza que se entregó a la orilla del Jordán, como grandes fueron las multitudes que siguieron al Bautista; Juan, el Bautista, que era mi mismo espíritu, doctrinaba al pueblo para que a la llegada del Cristo nuestro Redentor, encontrara las tierras fértiles ya, debido a la caridad infinita del Padre.

3. Hubo corazones que tan pronto escucharon la buena nueva de la llegada del Salvador prometido, reconocieron en el dulce Jesús al Hijo del Hombre, viendo Su gran sabiduría y Su gran amor; mas otros, los más, no le reconocieron y, por tanto, no permitieron que floreciera en ellos la divina enseñanza.

4. Y he aquí, ovejitas mías, estáis en el Tercer Tiempo, y el Padre, lleno de amor y de caridad, viene nuevamente a entregar esa enseñanza infinita en forma clara y pura, hablándoos en vuestro propio idioma, con esta palabra que es bien, que es enmienda.

5. Vuestro Padre prepara vuestros corazones para que reciban la enseñanza, y así vosotros prepararéis a los vuestros y a los que vayan tras de vosotros.

6. Este es el tiempo en que hay gran confusión en la humanidad, pero a vosotros se os ha librado de esa confusión, y vuestra planta la he ido preparando para conduciros por el camino de perfección.

7. Tiempo de lucha es, sí, pero también de grandes manifestaciones del Amor divino en medio de vosotros, como antaño Jesús el Cristo os enseñara, entregando a la humanidad doliente bálsamo de curación, haciendo ver a los ciegos, andar a los paralíticos y oír a los sordos.

8. Así vosotros tenéis en vuestras manos, espiritualmente, presto el don de curación y para ello debéis tener prestos también el corazón y el espíritu, para que cuando sintáis el mandato de entregar curación, éste os dé fuerza y caridad para ungir al enfermo, consolar al triste y animar al desesperado.

9. De vuestro espíritu brotará luz, y el bálsamo preciosísimo será en vosotros, para entregarlo según sea la voluntad del Padre.

10. El Padre os dice: Seguidme, que siguiéndome recibiréis gran luz en el espíritu y celebraréis festín en vuestro corazón.

11. El Padre no tiene horas ni instantes que le limiten como a vosotros; el Espíritu Divino siempre está presto para abrir sus puertas y recibiros.

12. Del Corazón del Padre brotan, a cada instante, bendiciones para vosotros, mismas que encontráis en el aire que respiráis, en el Sol que os da vida, en el fruto que os sostiene y en el grano que os alimenta.

13. Sois los agraciados del Tercer Tiempo, porque el Padre ha venido a buscar a Su pueblo en medio de los que llenos de dolor se encuentran; yo, vuestro Pastor, voy entresacándoos del pecado y quito el abrojo de vuestras plantas, para que no pequéis más y así reconozcáis el gran amor del Padre por Sus hijos.

14. El Padre es perdón infinito, cada instante Sus labios se abren para perdonaros, porque de Su purísimo Corazón habéis brotado.

15. Preparaos, porque el Padre está cerca, muy cerca de vosotros.

16. Rebaño, aprended de esta enseñanza, para que seáis el espejo sin mancha en el que contemplen las multitudes virtud y fuerza; limpiad vuestro corazón de toda materialidad, apartaos de los placeres que alejan vuestro espíritu de la gracia, poniendo tinieblas en la mente y dolor en el corazón.

17. He aquí que no quiero veros tristes, pues si el Padre os da alegría, tomadla; basta sólo un instante de perfección en un día de veinticuatro horas.

18. Si tan sólo sintieseis caridad por el Semejante, veríais en esa caridad reflejado el amor de Dios.

19. En vuestros actos buenos, en vuestros nobles pensamientos está Dios; por eso el Padre os dice: “Estoy en vosotros”. No rechacéis, rebaño, al Padre.

20. Amados, si no queréis tener vuestro corazón invadido por la maldad y arrebatado por la tentación, nunca permitáis que los pensamientos de tiniebla y mala voluntad hagan nido en vosotros; que vuestros hechos no sean nunca de maldad, refrenad vuestro mal carácter para que la ira no llegue a vuestro corazón.

21. Mirad, el Pastor os habla lleno de amor y celo; os rodea la tentación y le abrís la puerta con vuestros malos pensamientos y vuestras malas obras, y permitís que lleguen a vosotros el dolor y el desconsuelo, tanto en vuestra materia como en vuestro espíritu.

22. ¿Cómo rechazar la tentación? Vuestro Guía espiritual os dice: Purificando, reconociendo que únicamente del Padre puede brotar lo bueno, no del mundo; que tan sólo en Él podréis encontrar dulzura para vuestro labio, y tan sólo en Sus brazos divinos hallaréis verdadero calor y refugio.

23. No sólo en la materia se encuentran las enfermedades, éstas son purificaciones del espíritu que agobian a la materia, mas si el espíritu se encuentra limpio, si se encuentra puro, entonces el Padre retira la purificación por innecesaria, y así halláis alivio en la materia hasta llegar a la salud perfecta.

24. El Padre crea en perfección a Sus hijos, en la Creación no puso Él impurezas; es el espíritu quien en el camino va recogiendo cizaña y maldad, maldad que se refleja en el corazón y hace necesaria la purificación que es dolor, no porque el Padre así lo quiera, sino porque vosotros la habéis labrado, no siendo ésa Su voluntad divina.

25. Penetrad en oración en el silencio de vuestra alcoba, elevad el pensamiento al Padre quien conoce toda cuita y conoce todo dolor en vuestro corazón, sin necesidad de pronunciar palabra alguna, y comunicaos con Él de espíritu a Espíritu, para sentir la vida, tanto en el espíritu como en el cuerpo y revestirles de este modo con fortaleza y luz.

26. Es el tiempo de la purificación, el de la Luz del Espíritu Santo, el tiempo en que todo espíritu habrá de unirse al Padre, por ello contempláis guerra en las naciones y dolor en la humanidad.

27. Es el tiempo de reconocer y seguir al Padre.

28. ¡Ay, ay de aquél que tenga mala intención en el corazón!, porque todo mal será exterminado, atado y arrojado al fuego, como el Padre anunciara; mas para libraros de eso, el Padre os ha enviado al mundo de nuevo para cumplir una misión.

29. Varones amados, que fuisteis enviados para formar un hogar y tener familia: tenéis la responsabilidad de que vuestros pequeños no se pierdan, y como cabezas de familia debéis dar buen ejemplo y bendición.

30. Vosotras, varonas de Israel, delicada misión tenéis en la Tierra a semejanza de María, la Madre Purísima, porque debéis ser alondras llenas de calor, llenas de amor, y por ello no deberéis llevar el látigo en la mano para vuestros pequeños; no, ovejitas amadas, es la voluntad perfecta del Padre que con amor vayáis corrigiendo los pasos de los tiernos niños; habladles del Padre para que desde temprana edad reconozcan a su Señor que se encuentra en el Más Allá, y de los pequeños de hoy tendrán que brotar mañana, los hombres iluminados, los profetas, los doctores.

31. ¿Veis, rebaño amado, cuán delicada misión os tocó a cada quién?

32. A aquellos que sin semilla os encontráis en la Tierra, os digo que no sabéis para qué el Padre os ha enviado, ya que un gran cargo puede poseer vuestro espíritu, una gran misión que deberéis cumplir y así encontrar la felicidad.

33. La vanidad será exterminada de raíz, lo mismo el deseo desenfrenado de la ambición; todo mal debe retirarse del corazón humano para que alcance la gracia del Padre.

34. Se os ha dado un techo, se os ha dado vestido y pan, mas habéis querido ser grandes en la Tierra, y cuando grandes os encontráis os convertís en avaros.

35. No seáis así, no; de todas las gracias que el Padre os ha dado, de todas las virtudes que os ha entregado, compartid con vuestros hermanos, hacedlo con mano abierta, sin medida, porque el Padre tampoco ha tenido medida para daros a vosotros.

36. Espiritualista Trinitario Mariano: Cuando dieses a tu hermano y Semejante, el bien te colmará con creces, la fuente del agua viva verterá a raudales sobre de ti y los que te rodean.

37. Vuestro corazón es el altar donde el Padre se inclina, por ello, haced que el Padre no encuentre nada material o impuro en él.

38. Cuando el Padre encuentra un corazón así preparado, se llena de regocijo y con Él las legiones espirituales de luz, y aquellos seres entonan el “hosanna, hosanna” al Padre cuando les muestra un corazón sin mancha, porque nuestro Divino Maestro dijo en el Segundo Tiempo: “Dejad que los niños vengan a Mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”, pues son corazones sin malicia, sin maldad.

39. Y he aquí, estos corazones son los que el Padre busca para entregarles grandes misiones en la Tierra, porque de ellos brotará el que tiene que dirigir a la humanidad, que tiene que enseñarle a caminar y a abolir toda maldad y toda tentación: El pueblo de Israel.

40. Ya sé que muchos me diréis: “Pastor, todo esto ya lo sabemos”, y yo os pregunto: ¿Habéis obrado y ejecutado según lo que sabéis?

41. Contemplo que por instantes tenéis buena voluntad, mas cuando se atraviesa en vuestro camino el obstáculo, volvéis la espalda negándome y blasfemando.

42. No sois los corazones que camináis llenos de paciencia, por el contrario, la impaciencia os consume.

43. No sois los que oyendo y entendiendo mis palabras las ejercitáis y las cumplís; por eso he venido a hablaros, a reclamaros, rebaño amado, porque son buenas obras y no luchas la cosecha que debo entregar al Padre; sino Su reclamo divino en mí sería muy grande.

44. Mirad, también vuestro Pastor solloza, porque lleno de sumisión se encuentra su espíritu, lleno de amor hacia vosotros, ovejas amadas.

45. ¿Y qué le puedo hacer presente al Padre? Ayudadme reconociendo la Obra bendita del Señor y, de cierto os digo, no os arrepentiréis.

46. Sois los pequeños niños que vais pisando la Tierra; muchos de vosotros todavía buscáis al Padre en lo desconocido y en lo oculto, siendo que se encuentra tan cercano a vosotros, siendo que como Dios y Señor es vuestro Dueño.

47. El Padre está ansioso de comunicarse de Espíritu a espíritu con vosotros, quiere celebrar la comunión verdadera y espiritual con todos y cada uno de Sus hijos muy amados.

48. Es voluntad divina y perfecta que vosotros os preparéis y recibáis Su enseñanza, Su palabra y Su amor en vuestro propio corazón.

49. Yo, vuestro Pastor, os doy luz en el entendimiento y la voluntad de seguir la huella de nuestro Señor, quito la cruz pesada de vuestra espalda y os hago liviana la carga.

50. A ninguno olvido, a todos recibo.

51. Montes altos y bajos, caminos y lugares todos de la Tierra, llevad la bendición del Pastor, llevad mi luz y mi perdón.

52. Lugares del dolor, hospitales, cárceles y presidios, en este instante sed invadidos con la luz del Espíritu, para que esa luz penetre en todas las Conciencias, para que aquél que se encuentra en el lecho del dolor, la sienta y la lleve; y que en el espíritu que presto está a desprender, se haga la luz y, lleno de sumisión y obediencia, siga el camino de esa luz.

53. Bendito el nombre del Señor, porque ésta es Su santa y divina voluntad.

54. Mi paz de Pastor quede con vosotros.

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