Consejo 01

1. Yo soy Elías el profeta del Primer Tiempo, el de la transfiguración en el monte Tabor; preparaos porque los Siete Sellos os son dados a conocer y las puertas del misterio os son abiertas para que podáis contemplar el camino de vuestra salvación.

2. He aquí cumplida la palabra de Dios pronunciada desde los tiempos remotos por Sus profetas.

3. Sabed que hay júbilo en las mansiones celestiales y que es el Divino Maestro, el Cordero Inmolado que contemplara Juan en su revelación, quien ha abierto con Su mano poderosa y perfectísima el Sexto Sello y, con él, el Tercero y último de los Tiempos.

4. La luz del Sexto candelabro os ilumina, humanidad.

5. “Voz de aquél que habla en el desierto, preparad el camino al Señor”; anunció el profeta, y heme aquí, preparando la llegada de vuestro Padre celestial, el Gran Dios Jehová, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios que le hablara a Moisés en el Sinaí y le entregara a Su pueblo la Ley.

6. Porque he aquí que se cumple la promesa y Él regresa, rodeado de Sus ángeles, a develar todo misterio y a mostrarle el camino de salvación a todo espíritu, porque es en este tiempo cuando se cumplirá la profecía de que toda carne le verá y todo espíritu le sentirá .

7. Prepárate entonces, ¡oh!, Israel, a recibir a tu Dios y Señor, porque entre vosotros ha dado inicio ya la Era del Espíritu Santo.

8. Veintidós preceptos son el legado de los enviados de los Tres Tiempos, preceptos que os clarifican y os explican la Ley de Dios para que os conduzcáis en la vida humana de acuerdo con ellos.

9. Estos 22 preceptos forman en su unidad la Ley y están formados por la explicación de los Mandamientos que Dios entregara por medio de Moisés, el enviado del Primer Tiempo; por las enseñanzas de Jesús, el enviado del Segundo Tiempo y por los preceptos de Elías, el enviado del Tercer Tiempo, que le son revelados al pueblo de Israel por conducto de Roque Rojas, como preludio a la apertura del Sexto Sello y del Tercero de los Tiempos el 1º de Septiembre de 1866 en esta nación mexicana.

10. Y estos preceptos son:

Amarás a Dios antes que a todo lo creado.

No hablarás mal de tus hermanos aunque tuvieras motivo para ello; a Dios toca defender tu causa si ésta fuera justa.

No seguirás religión alguna que no reconozca en María la esencia maternal de Dios que siempre ha existido, y la caridad con los Semejantes, sean los que fueren.

Amarás a tus padres después que a Dios, y a tus hijos lo mismo; para los primeros veneración y respeto, y para los segundos, caridad y buen ejemplo en todo.

No jurarás ni tomarás a Dios como testigo de mentira.

No trabajarás en el séptimo día, por pertenecer ese día a la oración y al descanso.

No tomarás la mujer de tu hermano como si fuera tu esposa, ni harás mal a las que no sean de tus hermanos.

No te dedicarás a la usura causando graves daños con ella.

No tomarás bebida que te embriague, ni usarás elemento de la Creación alguno que nuble tus sentidos o te someta a baja pasión.

10º No tendrás ocupación ruinosa que quite la moralidad y proteja los vicios.

11º No protegerás la guerra civil, dividiendo a tus hermanos, ni tomarás parte en guerras extranjeras; no tendrás enemigos, porque todos sois hijos del mismo Padre.

12º No harás infanticidio en los niños que están por nacer, porque si lo haces, el Espíritu Santo te lo reclamará.

13º No tratarás mal ni con rigor a los pobres, sean los que fueren.

14º Nada de lo creado maldecirás.

15º No tratarás con desprecio a los que sufren enfermedades que tú llamas asquerosas.

16º No hablarás mal de los seres en público causando su deshonra.

17º No abandonarás a tus hijos en manos extrañas, y sólo lo harás por tu extrema necesidad, siempre y cuando te sea conocida la conducta apropiada de la persona bienhechora.

18º No forzarás a los niños a que hagan trabajos que les enseñen vicios.

19º No le enseñarás a tus hermanos historias, cuentos o consejas que no sean ciertas; y no hablarás, propagándolo, del mal que dicen tus hermanos hacer.

20º No retendrás lo ajeno en tu poder.

21º Visitarás al enfermo, consolándole.

22º No tomarás armas en contra de tus hermanos, ni les darás muerte, sea con arma o sea civil.

11. Si así procedéis, os dice vuestro Pastor, y si tenéis caridad y más caridad, veréis a mi Padre en todo Su esplendor.

12. Llegarán ante la presencia del Divino Maestro hombres y mujeres de todas edades y la palabra del Señor revelará a cada quien los dones que trae en el espíritu, así como la misión que tiene que desempeñar.

13. Sólo Él puede hacer estas cosas, porque sólo Él es quien ha donado al espíritu.

14. Mi Padre me compara con un Pastor y me ha enviado a buscar los espíritus perdidos y extraviados del camino de la luz; esos espíritus encarnados unos y libres de materia otros, son para el Señor como ovejas que mucho ama y por ello quiere que sean rescatadas y conducidas a Su seno de perfección, que es el aprisco divino donde Él aguarda la llegada de Su rebaño.

15. Conocedme también a mí, os dice Elías; penetrad en mis mensajes y manifestaciones que en Tres Eras he traído a vosotros por voluntad del Padre.

16. Vedme en el Primer Tiempo luchando contra las tinieblas del gentilismo y de la idolatría, haciendo descender sobre el holocausto el rayo de la luz del Dios verdadero, para abrir los ojos del pueblo a la verdad.

17. Vedme ascender en espíritu a los cielos en un carro de fuego, para de ahí comunicarme y hablar por conducto del espíritu de Eliseo, como anuncio de las cosas que con el tiempo habrían de venir.

18. Estudiad la vida del Bautista, y en aquel precursor encontraréis y comprenderéis, además, que con ello el Padre os revelaba la divina, perfecta y justa Ley de la reencarnación del espíritu.

19. El espíritu de profecía está derramado sobre todo espíritu, para que tengáis una visión de la eternidad que os aguarda.

20. La intuición espiritual, adormecida durante tanto tiempo, despertará y presentirá todo lo que está por venir.

21. Hoy, vengo en espíritu y haré sentir mi presencia entre los hombres al combatir, con el fuego de la verdad, la idolatría, el materialismo, el orgullo y la impostura.

22. Abriré brecha por entre espinos y abrojos al rebaño que con mansedumbre, confianza y fe me siga por el sendero de la espiritualidad que conduce hacia el Señor.

23. La lucha se aproxima, pero la fuerza divina será grande en los espíritus para que triunfen sobre la carne, sobre las pasiones y sobre el mal.

24. No he venido a destruir ni a dar muerte a los espíritus, sino que he venido a exterminar el pecado con el fuego de la justicia del Padre; mas os digo que si para salvar a un espíritu es menester que sucumba su cuerpo, eso está dentro de la justicia del amor divino.

25. Si estas cosas os confunden aquí en la Tierra, donde un cuerpo humano es considerado como lo más sagrado, en cambio, un espíritu que es arrancado de un cuerpo que le lleva hacia el abismo, ya en el Valle espiritual, le da gracias infinitas a su Padre por haber sido rescatado del precipicio, aun cuando para ello, la carne hubiera tenido que padecer.

26. Ciertamente esta humanidad está apurando un cáliz que, de tan amargo, conmueve a los mismos Cielos, mas luego de la purificación que el hombre a sí mismo se ha labrado, vendrá el resurgimiento del espíritu y, con ello, el renacimiento de la virtud, de la fraternidad y del culto agradable al Señor.

27. Ovejas, mirad cómo se os ha dado un nombre que representa mansedumbre, obediencia y humildad; sed, pues, verdaderas ovejas de Elías, y yo, vuestro Pastor en este tiempo, os llevaré de la mano o en mi hombro hasta la presencia del Eterno.

28. Yo os conozco en verdad, y no precisáis en lo material de insignia alguna, porque yo sé que es en vuestro espíritu donde el Padre ha impreso Su señal, Su marca.

29. Al presentarme ante vosotros, manifestándome por conducto del entendimiento humano, comunicación que verifico en cumplimiento del mandato de mi Señor, os saludo ¡oh, llamados y escogidos de Dios en este tiempo!

30. Es mi espíritu el que os busca, el que os llama, el que os prepara el camino y el que os pone a prueba para preparar vuestra llegada ante la presencia del Maestro a través de Su palabra.

31. Es Él quien os escoge, es Él quien os elige y otorga dones, confía misiones o entrega cargos; yo vengo a ayudaros en vuestra preparación hacia la espiritualidad, con el fin de que vuestro ser pueda quedar convertido en un santuario donde quede guardada la esencia de la Palabra divina.

32. Sabed que esa esencia es la potestad con la que habréis de obrar prodigios, cuando mañana vayáis por el sendero predicando y cumpliendo.

33. Aquel que deje penetrar en su espíritu esa esencia, estará en aptitud de emprender el camino de elevación que conduce hacia el Padre Celestial.

34. Mi destino es destruir las tinieblas de la ignorancia, esa ignorancia que ha sido la madre del fanatismo, de la idolatría, de las supersticiones y de todos los vicios y errores.

35. Observad la huella de mi paso en la Tierra, y acabaréis comprendiendo que no sólo ahora, sino en todos los tiempos, mi misión ha sido la de un Pastor que conduce un rebaño hacia el aprisco divino.

36. Entre Dios y vosotros me hallo yo, desempeñando la misión de intermediario, de precursor, de profeta y consejero espiritual de toda criatura que necesite la ayuda de un espíritu fuerte.

37. Ovejas amadas: He aquí que viene la palabra de Dios, se aproxima ya la palabra del Maestro, y vais a sentir en Su esencia divina, Su presencia y Su omnipotencia.

38. La Luz del Espíritu Santo estará en vosotros, dejadla que penetre hasta lo más recóndito de vuestro ser; ya veréis como después de llenaros de Su esencia, os sentiréis más fuertes, más valerosos y serenos para triunfar en la lucha y para dominar las tentaciones.

39. Orad conmigo hacia el Señor, y gozaréis de una oración verdaderamente sentida que alcanzará la cima del éxtasis, pues sólo así podréis obtener aquello que solicitáis de vuestro Padre.

40. Contemplad, rebaño amado, cuánta gracia derrama el Señor en vosotros; es Él, el Padre amoroso que a cada instante viene a Sus hijos, invitándoles al camino verdadero para así llegar a Su regazo divino, es Él, el amor infinito que nunca retiene Su gracia ante vosotros.

41. Contemplad la Naturaleza, contemplad la vegetación y comprenderéis que en ella están las plantitas que os sirven para alimento y para bálsamo.

42. Contemplad el astro rey que día a día ilumina vuestra Tierra y que día a día os brinda calor y vida, y todo esto es por el amor infinito del Padre manifestado en la Naturaleza, en Su creación: Es Su amor divino por la humanidad, manifestado en los elementos de la Creación.

43. El Señor no ha de venir a ver vuestro pecado, así como no contempla en vosotros la traición que le tenéis reservada para el futuro, porque Él es amor y perdón infinitos; mas así como os ama y perdona, así debéis tener caridad también vosotros para con vuestros hermanos.

44. Soy el Pastor que ha venido a anunciar a los hombres la índole verdadera de la vida humana, para que en vuestros corazones reine ya la paz, liberándoos de la intranquilidad y del dolor, alejándoos de la inquietud y del desasosiego.

45. Comprended que sois vosotros mismos quienes os labráis todas esas cosas que os perturban; no digáis nunca que las imperfecciones brotan del Señor, pues de Él todo lo que brota y os entrega es amor y perfección, luz y caridad: Tomad estas cosas, porque del Padre nada malo puede venir.

46. Si vosotros tenéis el caos en la Tierra, si sentís el dolor en vuestro corazón, escudriñad hasta lo más íntimo de vuestro ser y así sabréis dónde está la imperfección, dónde está el dolor, y comprenderéis con claridad que vosotros mismos sois los autores del dolor y de la muerte.

47. Humanidad: No habéis practicado las leyes que Él os ha dejado, no habéis hecho méritos; ¿es que acaso no queréis llegar a las plantas del Señor y ser recibidos y perdonados?

48. Vais caminando por la vida con el pensamiento puesto en las cosas materiales; si tan sólo dedicarais los cinco minutos que el Padre os pide para elevaros, Él os entregaría fuerza para vuestra lucha y sustento para la jornada.

49. Rebaño amado, orad por todos aquellos que también son vuestros hermanos, son hijos del Padre y a ellos también habrá de llegar Su caridad.

50. Mirad, Israel, a aquellos que por un instante se han olvidado del Creador, atribuyendo las grandezas de la Tierra a su propia inteligencia y a su propio saber; miradlos, miradlos confundidos porque no han comprendido que todo ha sido creado por la voluntad del Señor y que es Él, el único que entrega a la humanidad.

51. Mujeres: Sabéis elevar vuestro pensamiento al Padre y sabéis pedir también a la Intercesora, a Ella, la Madre y os bendice; mujeres que mucho sufrís, mujeres que me entregáis vuestro corazón lleno de cuitas y de dolor, vosotras habéis comprendido el dolor y sabéis orar, sabéis pedir por el prójimo, por aquél que sufre, por aquél que vierte lágrimas y que se encuentra pidiendo la caridad del Padre.

52. Niñez bendita, corderillos amados, a vosotros que vais iniciando vuestro camino en esta Tierra, a vosotros os digo: Cuidad que vuestras plantas no penetren en los caminos llenos de fango, ni que vuestro corazón entre en las cavernas de oscuridad; aprended desde tierna edad que vuestros pasos deben ser en la pureza, porque habréis de restituir toda falta en espíritu y en verdad; sabed apreciar las pruebas y el dolor, porque es en medio del dolor cuando vuestro espíritu recuerda al Padre, por eso os digo, bendecid el dolor, ese dolor que al cernirse sobre vosotros hace evolucionar a vuestro espíritu para alcanzar el perdón y la gracia del Señor.

53. Y vosotros, padres de familia: Iniciad a los niños que van pisando la Tierra con tiernos pasos, a esos corazones que el Padre ha confiado en vuestro regazo, preparándoles para que no lleven mala voluntad, para que siempre sean abnegados y conformes con lo que el Padre les entregue, porque en verdad os digo, con inconformidad en vuestro camino nada habréis de alcanzar, y sólo lograréis anidar el dardo del dolor en vuestros corazones; elevad vuestro pensamiento y pedid al Padre que vuestra conducción sea llena de luz y de perfección.

54. Aquél que escuche las palabras de mi Padre y las comprenda, sed no volverá a tener en su camino, porque su espíritu se habrá satisfecho en las aguas que brotan del verdadero pozo de Jacob.

55. Sois vosotros los agraciados y en vuestro espíritu lleváis grandeza, lleváis los dones y la luz del Espíritu Santo.

56. Os bastará la buena voluntad para que, al recibir la cuita de vuestro hermano, le entreguéis lo que la voluntad del Señor disponga para él, sabiendo que todo cuanto venga del Padre es bueno y es perfecto.

57. Ovejas amadas y corderos, en esta alba de gracia dejad que mis palabras se graben en vuestros corazones, para que vuestro buen propósito sea luz en ellos y aliento en el corazón de vuestros hermanos.

58. Llevad en vuestros corazones la paz y la conformidad, que Yo os preparo y os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y en la luz que represento, la del Espíritu Santo.

59. Mi paz de Pastor sea en vuestros espíritus.

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