Explicación 47

1. He aquí al Mundo Espiritual de Luz, haciéndose presente ante los hombres por medio de esta comunicación, misma que se lleva a cabo por mandato divino.

2. La hermandad espiritual ha venido en busca de vuestro espíritu para estrecharlo, para hacerle sentir nuestra presencia y nuestra caricia, a través de esta comunicación perfecta y maravillosa que Dios ha preparado para unir a los seres que habitan en diferentes mundos.

3. Muchas veces habéis sometido a prueba los dones que el Señor ha depositado en vosotros, y habéis quedado defraudados cuando al tratar de detener el avance de los elementos desencadenados, ellos, como si fueran criaturas sordas a vuestro mandato, os han desoído, y habéis dudado entonces de vuestros dones, sin deteneros a pensar que son vuestra falta de preparación y vuestra ausencia de verdadera fe, las que os han hecho fracasar.

4. Otras ocasiones, habéis tratado de enviar vuestro espíritu a lejanas regiones portando una misiva de paz o un mensaje de luz sobre alguna mente, y cuando después constatáis que nada efectivo habéis logrado con ello, ponéis en duda la verdad de este don de vuestro espíritu.

5. Ya no es tiempo, hermanos, de que estas dudas vivan en vuestro corazón; si las dudas se albergan en vuestra mente, destruidlas con el estudio y con la profunda penetración en las enseñanzas del Señor, poneos en vuestra meditación en contacto con el Maestro, y Él en ese instante, enviará hacia vosotros a los grandes espíritus para que vengan a iluminar vuestro entendimiento, guiando vuestros pasos y ayudándoos a comprender todo aquello que habéis estudiado.

6. Entonces, cuando sea llegado el momento en que pongáis nuevamente en práctica los dones que el Padre os ha confiado, obtendréis victorias espirituales, y en cada una de vuestras obras haréis maravillas que recreen vuestro espíritu y conviertan a la verdad a los que todavía duden.

7. Pero esto únicamente se os concederá, hasta que hayáis alcanzado la espiritualidad y la fe verdadera, cuando para vosotros sea lo espiritual lo más consistente y lo más verdadero.

8. Llevad en vuestro corazón impresas nuestras palabras, de seres que habiendo venido de regiones superiores a la vuestra, no nos hemos enseñoreado ni hemos mostrado superioridad alguna sobre vosotros.

9. Sabed que cuando el Padre nos franqueó la puerta que conduce a vuestro mundo material, cuando Él nos ordenó que viniésemos entre vosotros, una alegría indescriptible y una dicha espiritual inefable invadió nuestro ser, y nos apresuramos acudir hasta vosotros, preparando a las facultades Espiritualistas con los medios que Él nos concedió, para de este modo comunicarnos con los habitantes de este planeta.

10. Observando nosotros las vicisitudes que vosotros pasabais en la Tierra y que habíais penetrado espiritualmente en una nueva Era no comprendida aún por los hombres, y sabiendo que erais los escogidos del Señor, nos apresuramos a secundar la Palabra y la Obra del Divino Maestro, con nuestros humildes consejos.

11. Vimos que el ambiente de la Tierra os había materializado, que el fanatismo religioso os envolvía, que había dureza en vuestra carne y dureza en vuestro espíritu para comprender tan alta Obra y tan sublime Mensaje, y por ello, por amor a vosotros, descendimos a la materialización, hasta llegar a planos muy por debajo del nuestro.

12. Sabíamos que, materializándonos dentro de los límites que el Padre había dispuesto, podrías vosotros espiritualizaros, y así haceros comprender la verdad de esta Obra.

13. Mas he aquí que os habéis acostumbrado a materializar al Mundo Espiritual de Luz, y no habéis permitido que nosotros, los seres del Más Allá, nos manifestemos entre vosotros de forma más elevada, y hemos tenido que luchar contra el letargo de las facultades, con el estancamiento de las multitudes y con el materialismo de todo el pueblo Espiritualista.

14. Debido a vuestra materialidad, no nos habéis dado ocasión de restituir varias cosas que pesan sobre nuestra Conciencia y sobre vuestro espíritu.

15. Más aún encima de todo esto, hemos sentido vuestro amor, vuestro respeto y vuestra identificación con nosotros, y esto nos ha enlazado, hermanos, y ya nada podrá distanciarnos.

16. Cuando esta manifestación haya cesado, no vayáis a olvidarnos, porque aunque ya no llamemos a las puertas de vuestro cerebro, y nuestras corrientes fluídicas no busquen la sensibilidad de vuestra materia, nuestros encuentros se verificarán en el Más Allá, y ese Más Allá será accesible a vosotros como nunca, mediante la oración y la elevación que alcanzaréis en el instante en que vosotros así lo deseéis.

17. ¿Qué dudas pueden quedar entre vosotros? ¿Qué misterios pueden quedar todavía entre sombras?

18. Todo os la ha esclarecido el Padre, hasta donde podéis comprender y saber en este tiempo.

19. Mucho es lo que Él os ha revelado y enseñado, y podéis estar seguros que esta etapa llega a su fin en su preciso y verdadero momento, podéis estar convencidos de que el Padre no corta Su palabra antes de tiempo.

20. A los que habéis adelantado y evolucionado en el seno de esta Obra, os decimos, sin adulación alguna, que habéis sido los justos discípulos para tan justo Maestro.

21. De entre vosotros, porción amada del Señor, no ha habido ninguno que le formule la petición de que el Padre espere un tiempo más antes de levantar Su manifestación, mansamente estáis esperando ese día en que Él os dé Sus últimas cátedras.

22. En ese momento supremo, en ese instante final de esta etapa de gracia y de complacencias, el Padre bendecirá a todos Sus discípulos, y algo dejará en vuestro corazón por haber sido los mansos y los humildes, por haber sido obedientes a Sus mandatos.

23. Mas en esa gracia que Él, como ósculo de paz y de despedida, deposite en vuestro espíritu, descansará también la responsabilidad de luchar entre aquéllos que con desobediencia, profanación e ignorancia, persistan en pretender que continúe la comunicación de la Divinidad a través del entendimiento humano.

24. Velad y orad, pues el peligro que os acecha es real, y esa tentación llegará a todo el pueblo; y cuando viereis que todas estas cosas suceden, luchad con vuestra oración, aprestad vuestra espada, porque vuestra palabra será palabra de verdad.

25. Si lucháis con vuestras obras y cumplimiento, veréis cómo aquellos brotes de impostura no tendrán larga vida.

26. Al dispersarse desengañadas las multitudes de los lugares de la desobediencia, en donde repercutirá una palabra que no es la del Maestro, tocarán de puerta en puerta, hasta llamar al corazón de los verdaderos discípulos, de aquéllos que con verdadera obediencia dejaron que la mano del Padre cerrara con broche de oro una etapa y abriera una nueva.

27. Y esas multitudes, los espíritus ansiosos de verdad y espiritualidad, hallarán el oasis que busca el caminante en el desierto; ahí, reposarán su cansancio bajo la sombra bienhechora del árbol espiritual, y una vez recobradas las fuerzas, se levantarán para convertirse en los nuevos labriegos.

28. Podéis hacer vuestras reuniones espirituales, lo mismo en vuestros hogares que en los recintos que hasta ahora os han cobijado, porque no son las paredes, el piso o la techumbre lo que el Padre busca, sino los corazones unidos de Sus hijos.

29. Reuníos, porque tendréis más fuerza estando unidos que estando separados, y formad congregaciones donde el Maestro hable, recreándose y alimentándose vuestro espíritu con la misma esencia que brota de la Fuente de la Gracia, aprendiendo unidos la misma lección, y caminando todos al mismo compás.

30. Si las circunstancias terrenas o los deberes y obligaciones materiales os llevan a lejanas comarcas, emprended el camino sabiendo que desde ahí estaréis en comunicación espiritual los unos a los otros.

31. Los que en esta tierra permanezcáis, hacedlo unidos en espíritu y aún en materia, para que os deis fuerza los unos a los otros, y abráis las puertas para que lleguen aquellos que el Padre os anunciara desde ha mucho tiempo, porque aún no llegan las grandes muchedumbres, las caravanas de extranjeros que han de venir a esta tierra que tenéis ahora por patria, y en la cual tienen que verificarse grandes acontecimientos.

32. La Obra del Padre tiene reservado un destino muy alto para Su pueblo en esta nación; después, al borrarse fronteras y linderos, Su obra estará por todos los confines del planeta.

33. Mas para que todo esto suceda, antes deberéis unificaros, para que se levanten aquellas multitudes que el Padre os anunciara, cruzando desiertos, mares y montañas, atendiendo el divino llamado hasta llegar a vuestro seno, en donde deben encontrar moral, verdad y espiritualidad.

34. Cuando lleguen esas muchedumbres, no deben encontrar en vosotros ni tan siquiera rastros de vuestra pasada idolatría, de vuestro fanatismo, adulterio y materialismo, sino el culto a las cosas divinas: Sencillo, puro y simple, y el culto a vuestro cumplimiento humano también saturado de sencillez y virtud.

35. La complicación no le va bien a las cosas espirituales; vosotros como humanos, tendéis a complicarlo todo, mas lo espiritual tiende a simplificarlo todo, y es esto lo que tendréis que enseñar a la humanidad.

36. Dejad que la humanidad contemple que no son las campanas de bronce las que llaman a vuestro espíritu, que vuestros ojos no ven ningún altar material, que vuestro espíritu no necesita sensibilizarse a través de las notas musicales ni de los ritos, que vuestro Templo está en lo más profundo de vuestro ser, porque es ahí donde escucháis el verdadero himno y concierto de Dios.

37. Muchos se acercarán por causas aparentemente materiales, pero esto será para que tengan contacto con vosotros, los Espiritualistas, para beber de vuestro seno enseñanza y con ella despierten; después, habrán de retornar a los puntos distintos de la Tierra, y serán precursores dentro de sus pueblos.

38. Para que ellos puedan dar buen testimonio de cuanto de vuestros labios oyeron y de vuestro corazón recibieron, es menester entregarles con pureza y gracia lo que recibisteis de manos del Señor, así, cuando lleguéis a otros pueblos, miréis otros rostros y escuchéis otras lenguas, la vida no os será difícil, porque ya para entonces vuestros precursores habrán limpiado y allanado vuestro camino, y de este modo, los hermanos en la Obra del Padre, sin importar nacionalidad o raza, se ayudarán los unos a los otros en la redención de este mundo.

39. Grandezas y maravillas tendréis todavía que contemplar, hermanos que me escucháis, y vuestros hijos mayores las verán, y los hijos de vuestros hijos aún mayores las contemplarán.

40. De vuestros hijos sois precursores, y a ellos estáis heredando un caudal de inapreciable valor; llevadles con mano firme por esta senda, para que puedan apreciar la Obra que el Padre os ha legado y así, cuando vosotros moréis en el Valle espiritual, no sean las obras de vuestros hijos las que hagan llorar y estremecer de dolor a vuestro espíritu.

41. Vosotros, como ángeles guardianes de la paz de los que habéis dejado en la Tierra, deberéis seguirles conduciendo espiritualmente, para que dejen sobre la Tierra una huella mayor de espiritualidad que la que vosotros habéis dejado impresa.

42. De esta manera, de generación en generación, mayores profetas, más grandes apóstoles y más grandes enviados seguirán llegando a este mundo, para estremecer a la humanidad en lo más profundo de su ser, para conmover a las grandes instituciones, y para abolir a las falsas doctrinas que invaden a esta humanidad.

43. Unid diariamente vuestra oración, y en esa oración no pidáis por vosotros. ¡Si tan sólo os pudieseis dar cuenta espiritualmente, de cuán revestidos de gracia y cuán protegidos por el Señor os encontráis, y de cuánta es la desnudez, la miseria y el dolor que asuelan a la humanidad, nada pediríais para vosotros! ¡Cuánto se conmovería vuestro corazón por muy duro que fuese!

44. Pedid por vuestros hermanos, aunque no les conozcáis, aunque no sepáis quiénes son y vuestros ojos no les hayan visto jamás, pedid por ellos con todo vuestro amor y vuestra caridad, y si vuestros ojos derramasen lágrimas que broten del corazón, esas lágrimas en vez de caer inútilmente en tierra, serán depositadas como bálsamo de salvación, de alivio verdadero para aquéllos que sufren y lloran.

45. Pedid porque vuestro espíritu se convierta en ángel paz, y uníos todos en pensamientos del bien, y en ese grandioso ideal, envolved a vuestro mundo bajo la sombra de vuestras alas protectoras.

46. Rechazad con vuestra oración las tentaciones, iluminad con la luz de vuestra oración a aquéllos que necesitan fuerza en su voluntad para vencer los grandes obstáculos, para salir victoriosos en los grandes combates que se encuentran librando.

47. ¡Cuánta potestad ha puesto el Padre en vuestro espíritu para hacer prodigios por medio de vuestra oración!

48. Unificaos, penetrad en profundas meditaciones para que toméis el camino del cumplimiento, para llevar la verdadera luz al corazón de los hombres; unificaos, para que lo que una boca diga, otra lo confirme porque ambas habrán hablado la verdad, para que lo que un labriego siembre otro lo cultive.

49. Unificaos, como el Padre os lo ha pedido, para que podáis palpar en este mundo donde hoy moráis y donde nuestra palabra resuena, el cumplimiento de las grandes cosas que el Señor os ha anunciado y prometido, cosas que no habéis visto cumplirse hasta ahora, por falta de vuestro propio cumplimiento.

50. Sed humildes, nunca creáis saber más que nadie, así vuestra ignorancia no se verá sorprendida, y nunca intentéis ocupar el lugar preferente, porque es sobre los humildes donde el Padre derrama Sus complacencias, multiplicadas en prodigios y milagros.

51. Mucha es la necesidad del mundo, porque se encuentra huérfano, hambriento y sangrante, y vosotros poseéis, ¡oh, hermanos Espiritualistas!, todo aquello que le puede aliviar, que le puede calmar tantos y tantos sufrimientos.

52. Benditos los que habéis despertado, porque los que no han despertado seguirán siendo tocados por la mano de Dios, mas benditos todos sois en el camino del Señor.

53. Estas son mis palabras que he venido a entregaros en representación de todo el Mundo Espiritual de Luz, formando un solo espíritu y una sola voluntad, reflejados en este mensaje inspirado por el Señor para hacerlo llegar hasta vosotros.

54. Que la paz del Padre sea con mis hermanos.

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s