Explicación 46

1. El Padre envía a vosotros Su mundo espiritual, con un mensaje para que vosotros podáis recibir más luz y podáis miraros a salvo en este mar anchuroso de pasiones y confusiones.

2. Esta Obra está por sobre todas las cosas humanas, y por ser revelación del Espíritu Santo ostenta el nombre de Espiritualismo.

3. Esta Obra viene en este Tercer Tiempo a manifestarse en plena perfección, porque si el Padre en el Primero y Segundo Tiempos tuvo que representar Su obra aún con cosas materiales, ahora, en el Tiempo del Espíritu Santo, en el Tiempo de la Luz, ya no es menester que la represente de esa manera.

4. En el Primer Tiempo el Padre os habló por medio de la Naturaleza: El mar que se abrió, el desierto que os dio el maná, el agua que brotó de la roca, la lucha de Israel contra sus adversarios para llegar a poseer la tierra prometida, fueron todas estas cosas, parábolas, ejemplos materiales que encerraban un sentido espiritual profundo.

5. Grandes acontecimientos, fenómenos, señales y manifestaciones dio el Señor en aquel Primer Tiempo valiéndose de los elementos, de los hombres y de todas las cosas.

6. Era esa la primera lección, la primera gran parábola para Su pueblo.

7. En el Segundo Tiempo realizó el Señor otra clase de milagros, pero más que los milagros que dieron vista al ciego, movimiento al paralítico, voz al mudo y vida al muerto, fue la palabra de Jesús entregada en parábola, lo verdaderamente esencial de aquel tiempo.

8. Él no materializó Su palabra; al momento de ser escuchada, no se comprendía su profundidad, mas el corazón y el espíritu la sentían, llegándose después a la comprensión.

9. Para formar Sus divinas parábolas, el Señor se inspiraba en un campo de trigo, en una higuera, en la mar, en un río, en un niño, en un rico avaro o en la montaña, tomaba Él las cosas de la Naturaleza y de los seres humanos, para darle forma a Sus metáforas, que eran lecciones divinas, revelaciones profundas para todos los hombres.

10. En este tiempo, el Maestro ha venido a entregar Su palabra sin tomar ya a Su pueblo para enviarle al desierto, para probarle en la forma en que le probó en el Primer Tiempo, pues esa lección ya fue entregada.

11. Ahora ha venido el Padre a entregar Su palabra de una manera clara y llana a Su pueblo, y a entregarle la tercera lección, lección que le hará comprender las anteriores, y que le llevará a la meta de la espiritualidad.

12. No vino a hacerse hombre en este tiempo, sino que vino en Espíritu, porque esta Obra que se manifiesta en plenitud en este Tercer Tiempo es espiritual.

13. Os envió espíritus, ángeles protectores, consejeros y curativos que viniesen a convivir con vosotros, no envío criaturas humanas, sino seres del Más Allá que llegan a vosotros por breves instantes para dejaros su mensaje, su simiente y su caridad, para después retornar al Valle espiritual.

14. Entresacó el Padre a Su pueblo de Israel de los distintos caminos, para unirle en una sola familia, para señalarle una vez más, y para depositar en su espíritu la luz, la Marca invisible del Espiritualismo Trinitario Mariano, insignia que por vuestra palabra, por vuestras obras y vuestra espiritualidad, es visible y reconocible para todos los espíritus y aun para los elementos.

15. Vino el Padre y depositó en vosotros un estandarte, no el estandarte material sino el espiritual, y si ese estandarte no existe en lo material, ¿entonces qué cosa es?

16. Es un símbolo, es el estandarte de paz, unión y buena voluntad formado por vuestras obras, virtudes, pensamientos y palabras en la senda del cumplimiento, el estandarte que por órdenes del Padre ha de llevar Israel, el escogido del Señor, para bendición y paz de todos los pueblos de la Tierra.

17. Israel es el soldado del Señor, y como tal, ha recibido sus armas, que son una espada para su diestra y un escudo para su siniestra; la espada es símbolo del amor, y el escudo es símbolo de la verdad.

18. Y el Padre os convirtió también en labriegos, confiándoos las tierras, dándoos el agua, la semilla, el azadón y la pala; no habéis materializado estos símbolos, porque habéis comprendido desde que fuisteis párvulos, que las tierras simbolizan el corazón humano, que la semilla es la palabra de Dios, que el azadón y la pala son la buena palabra, la oración y el trabajo, que el agua es la fragancia que brota de vuestro corazón, y el cuidado con el que cultivéis los corazones de vuestros hermanos, celo con que veláis por aquéllos donde habéis sembrado para que vuestra labranza no se pierda.

19. Mas si algunos de los símbolos que el Padre os ha revelado, no los materializasteis, existen otros que sí habéis materializado.

20. Por ejemplo, habéis materializado la cruz, ese madero en el que el Redentor fuera sacrificado en el Segundo Tiempo; madero que era destinado a los ladrones y criminales, la muerte en la cruz era la pena destinada a ellos, y los enemigos del Señor quisieron dársela a Él por ser la más afrentosa.

21. Mas Él, con Su mansedumbre, con Su amor y Su humildad, aceptó esa muerte que era deshonra en Israel en ese tiempo, e hizo a ese madero símbolo, no de degeneración o de maldad, sino de redención, santificándole con Su muerte, con Su sacrificio, con Su perdón y Su caridad, y ahí, en esa cruz donde murieran tantos asesinos blasfemando y renegando, fue donde el Maestro abrió Sus brazos, para abrazar simbólicamente al Universo en un abrazo de infinito amor.

22. Y permitió que Su costado se abriera para que de él manase el agua cristalina de su Espíritu, con la que habría de calmar la sed espiritual de todos los hombres.

23. Donde los otros maldecían, Él bendijo, perdonó, y desde ese instante quedó la cruz como símbolo de la Sangre divina, que es Vida Eterna, y ese símbolo quedó impreso en el corazón de todo Su pueblo y de la humanidad.

24. ¿Quién podrá borrar ese símbolo de vosotros? Nadie.

25. Pero el madero material donde Él expirara como hombre, por Su voluntad, desapareció, nadie supo donde quedó, y las entrañas de la tierra se abrieron para envolver el objeto que había sido tan sólo una representación del sacrificio divino.

26. Os hacemos una vez más estas aclaraciones, para que en vuestro corazón y en vuestra mente vaya penetrando cada vez más el conocimiento de la verdad, y entonces sepáis distinguir los símbolos espirituales revelados por Dios, de los símbolos materiales hechos por la mano del hombre, que son una mera representación o materialización de los verdaderos símbolos, cuya esencia es espiritual.

27. El Divino Maestro os ha puesto como meta inmediata la depuración de vuestras prácticas y costumbres dentro de la Obra Espiritualista Trinitaria Mariana.

28. Es menester estudiar a fondo el sentido de la palabra “depuración”, para poder llegar al triunfo, para tener éxito en las órdenes que el Padre os ha dado.

29. ¿Qué necesitáis entonces? Explicaciones, eso es lo que necesita el pueblo de Israel, pues enseñanzas ha tenido muchas, mas falta el estudio de ellas, ha faltado análisis y comprensión de la palabra del Señor.

30. El pueblo necesita aclaraciones, análisis y estudio, para que por convicción, por conocimiento se vaya despojando de todo cuanto sea innecesario y superfluo, y adquiera así todo lo que a él corresponde, lo que debe llevar no en la carne sino en el espíritu.

31. Y, ¿cuál es verdadero conocimiento de la Obra del Señor?

32. Ese conocimiento os lo da el sentido de responsabilidad, la consciencia de vuestra tarea, la limpidez en las prácticas, el saber lo que se ha de hacer y de lo que no se ha de hacer en la Obra del Padre, el dar el verdadero sentido a los símbolos, y el verdadero culto a la Divinidad.

33. Si vosotros sois de los que ya comprendéis estas cosas, id corrigiendo a vuestros hermanos, mas hacedlo con caridad, idlos estimulando, impulsando e inspirando con vuestro buen ejemplo, para que ellos den cada día un mejor cumplimiento.

34. Corregidlos discretamente, separados de los demás, para que no delatéis públicamente a nadie, pero hacedles comprender sus errores; nunca mencionéis el nombre de nadie en público, porque ninguno de vosotros tiene como misión el juzgar a sus hermanos.

35. Corregid, sí, en términos generales, enseñad y depurad en lo general, hablad en porción, no particularicéis vuestra corrección ante la congregación, y si fuese necesario hablarle a uno solo, hacedlo privadamente, porque entre los veintidós preceptos de Moisés, Jesús y Elías se encuentra aquél que os dice: “No hablarás mal de tu hermano en público causando su deshonra”.

36. No solamente os concretéis a hablar de la Ley, es ya el tiempo de tomarla para practicarla, para poder triunfar en estos tiempos de caos y de lucha, y veréis como los unos y los otros, iréis avanzando, saliendo de la rutina y del estancamiento; y en el futuro, cuando volváis vuestra mirada atrás, y veáis dónde estabais y dónde os encontráis, vuestra Conciencia la sentiréis más tranquila y vuestro corazón estará más ardiente por entregar su cumplimiento espiritual al Maestro.

37. El Divino Maestro os dijo en una de Sus cátedras, que en el Segundo Tiempo escogió doce hombres a los que convirtió en Sus discípulos; a ellos les hablaba con palabra tan alta y tan profunda, que las más de las veces no acertaban a comprender lo que Él les decía.

38. Los discípulos se reunían a solas para deliberar acerca de qué cosa les quería enseñar el Maestro con tales cosas, y el Maestro les iluminaba, haciendo que a través de sus deliberaciones llegaran a la comprensión.

39. Mas he aquí, hermanos, que en los últimos días de Su estancia entre ellos, dejó el Maestro el sentido figurado y la parábola para hablarles claramente, y ellos, llenos de júbilo y de sorpresa le decían: “Señor, finalmente has hablado claramente y entendemos mejor todo cuanto nos dices”.

40. Después de la partida del Señor, tanto lo que Él les hablara en sentido figurado y en parábola, así como lo que les hablara claramente los últimos días, fue comprendido por Sus discípulos; recordaron fielmente todo aquello, porque con palabras de luz y fuego de amor, había todo quedado escrito en la Conciencia y en el espíritu de cada uno.

41. Así acontecerá entre vosotros en estos últimos tiempos, donde el Maestro os hablará con una claridad que aún el postrero más rudo alcanzará a comprender.

42. Después, a muchos les bastará una sola Cátedra entregada en estos últimos tiempos, para llegar al conocimiento, a la fe y a la comprensión de la Obra Espiritualista Trinitaria Mariana, y todo lo que no comprendieron los primeros discípulos que han estado en la Obra, en las últimas Cátedras lo comprenderán.

43. Evitad en el seno de vosotros todo lo que sea discusión, riña, crítica, burla o desgarro; si otros os desconocen y os desgarran, dejad la causa al Padre, que no os importen las pequeñeces, si os llegaran a delatar en público o a calumniar, u os niegan el saludo, no temáis, dejad la causa al Señor.

44. Es hora de perdonar de todo corazón, es tiempo de dejar de lado toda crítica e inútil palabrerío, todo aquello que ha sido causa del fracaso, la caída y la desunión del pueblo de Israel.

45. Es tiempo de respetar la palabra del Padre, palabra que ha sido tan profanada y mancillada, es tiempo para que vengan ya los hechos y para que venga el perdón.

46. Mirad que el juicio se acerca, Dios viene en Su potencia y en plenitud a juzgar a Su pueblo, y si el rigor de Su justicia ha sido inexorable para con el mundo que no ha conocido Su palabra, ¿qué os espera a vosotros, pueblo, si os presentáis desunidos y sin amor ante Él?

47. ¿Qué va a ser de vosotros, Espiritualistas, si os presentáis sin espiritualidad?

48. ¿Le presentaréis acaso, un culto tan imperfecto como el de las religiones, en vez de presentarle el culto espiritual que es el cumplimiento dentro de Su obra?

49. ¿Llegaréis unos cuantos como discípulos y los demás como párvulos? ¿Creéis que el Señor recibirá a unos sí y a otros no?

50. Reconoced que en este momento todos tenéis errores, todos sois impuros, todos sois humanos e imperfectos, porque ninguno de vosotros ha alcanzado la verdadera espiritualidad.

51. Así, mientras unos oyen no comprenden, mientras otros comprenden no practican, y otros más, oyen y comprenden mas no sienten; y aunque algunos ya comenzáis a practicar, ninguno ha llegado a la meta, todos estáis en el camino de lucha, mas haced que vuestra lucha sea de amor, porque si en unos y en otros existen el odio y la mala voluntad, más os valdría iros preparando para el juicio, id preparando vuestras fuerzas para resistir y soportar la prueba de Dios cuando Él os juzgue por última vez.

52. Aquéllos de vosotros que se levanten con el estandarte de la espiritualidad, pregonado la depuración, pugnando por el adelanto del pueblo de Israel y buscando su unificación, tienen una responsabilidad muy grande ante Dios y ante sus hermanos, porque tienen que sentir lo que hablan, y deben comprenderlo también, porque solamente así hará Dios que florezcan sus obras y sus palabras.

53. El que sólo comprenda y no sienta, no llevará esencia en su palabra, no tendrán vida sus obras, y es precisamente eso lo que el Padre os pide: Vida y esencia, porque de vuestro espíritu es de donde Él espera que brote la fraternidad que traerá la unificación del pueblo de Israel.

54. Perdonadme si os hablo con cierta crudeza, pero todo aquel que se levante a consciencia en estos tiempos, ha de regocijarse que así le hable el Mundo Espiritual de Luz, como en el Primer Tiempo os regocijabais con los profetas, cuando ellos se levantaban por las plazas y las calles gritando a voz en cuello, amonestando a Israel, exhortándole a la penitencia, al arrepentimiento, a la espiritualidad y a volverse a Dios; sus palabras eran aparentemente duras, pero ¡cuánto amor había en el fondo de esas palabras!

55. ¿Por qué permitió el Padre que Sus profetas hablaran con aquellas palabras cortantes y crudas? Porque solamente así se estremecía y se conmovía la fibra más dura del pueblo, y ved ahora, en este tiempo, cuánto reclamo hay en el Padre, cuánta justicia encontráis en Su palabra.

56. Aún ante la amenaza de los tiempos venideros, Israel no se conmueve; al escuchar la palabra de justicia del Padre, el pueblo llora tan sólo por un instante, para después sumergirse de nuevo en su rutina.

57. ¿Dónde quedó 1866, y dónde los años de Damiana Oviedo? Lejos, muy lejos; ved que 1950 ya está con vosotros.

58. En aquellos tiempos estabais muy débiles, no comprendíais la realidad de la Obra del Padre, y por ello se practicaba el materialismo, y había fanatismo y mezcla de muchas cosas en  Su obra.

59. Si analizáis, encontraréis en muchas de vuestras prácticas influencia del Evangelismo, del Espiritismo, del Catolicismo y de muchas otras sectas; y ahora que ya está cerca la partida del Señor, si vais de recinto en recinto, de labriego en labriego, de corazón en corazón, encontraréis que no habéis dado un solo paso en la depuración de vuestras prácticas, y de que el pueblo no ha llegado al conocimiento uniforme de la verdad en la Obra del Padre.

60. Gran parte del pueblo de Israel duerme, y aquí está el Mundo Espiritual de Luz para deciros que estamos unidos los unos con los otros, que todos somos labriegos dentro de la misma santa Causa, que nosotros también, cuando cese esta etapa de comunicación por el entendimiento humano, habremos de rendir cuentas en ese instante, y no queremos llorar, hermanos, no queremos que el reclamo divino sea con nosotros, así como tampoco queremos que sea con vosotros.

61. Nuestro deseo es que lleguemos unidos como un solo compañero, como un solo labriego, trayendo en nuestras manos el trigo mejor, el trigo salido de la buena siembra, de esa siembra que el Divino Sembrador, por amor a vosotros, os confiara en vuestras manos espirituales en este Tercer Tiempo.

62. Todos somos espíritu dentro de esta campiña, unos en materia y otros en espíritu, todos somos iguales, somos todos labriegos de la misma Causa, de la misma Obra, y caminamos en la misma senda, y todos hemos de luchar intensamente con nuestro mejor esfuerzo en los tiempos últimos de esta humanidad.

63. Me retiro de entre vosotros, hermanos, y en estos instantes en que mi espíritu ascienda al Más Allá, elevad vuestra oración de espíritu a Espíritu, para que en comunión con el Señor, alcancéis el perdón para todos, el perdón por vuestras faltas y errores, la luz para los que se encuentran confundidos y la fuerza para aquellos que se han levantado en plena lucha por la espiritualidad.

64. Por medio de vuestro cumplimiento, la clemencia del Señor tocará a las naciones, mas es injusto pedirle al Señor que tenga clemencia, pues quien no ha tenido clemencia del mundo ha sido Israel; el Padre os ha preguntado: “¿Le pediréis acaso clemencia a la Clemencia?”

65. Es a este pueblo a quien el Padre le ha entregado la promesa de hacer la paz universal a cambio de su unificación, de su espiritualidad, de su regeneración y de su cumplimiento en Su doctrina.

66. Que la paz del Señor sea con mis hermanos.

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