Explicación 43

1. En nombre del Padre, saludo a mis hermanos en esta alba de gracia, en que me aposentó entre vosotros para servir primeramente a nuestro Señor, y después a vosotros.

2. El Maestro os ha dicho: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”, y en verdad, es del pan espiritual que os habéis saciado, y a cada uno de vosotros os ha dado el Pan de Vida, pero os digo, no os convirtáis en el avaro que guarda para sí lo que se le ha entregado; vuestro deber es entregar y compartir lo que tenéis con el menesteroso, para extender de esta manera la caridad que el Padre ha derramado sobre de vosotros.

3. No sabéis si en ese menesteroso, ese necesitado que os pide, se esconda una prueba en la cual debáis demostrar que sabéis dar la dádiva que el Maestro ha depositado en vuestro espíritu.

4. Ya no sois los idólatras de antes, mas todavía falta mucho para que os convirtáis en los verdaderos Espiritualistas Trinitarios Marianos, mucho falta aún para que le entreguéis al Padre lo que tanto ha deseado de vosotros.

5. Amor y más amor ha sido y sigue siendo entre vosotros el Maestro, y si hubieseis adelantado ya un poco más, contemplaríais cuán grande es la misericordia que en este tiempo os ha entregado.

6. El Padre, que es perdón perfecto, os contempla, y si vosotros no sabéis entregar vuestro perdón, ¿qué haréis con aquél que os hirió?; ¿podríais convertiros en el labriego que disculpe la ofensa?; ¿seríais capaces de seguir el ejemplo del Divino Maestro en el Segundo Tiempo, quien implorara y otorgara el perdón aún a aquéllos que fueron Sus verdugos?

7. ¿Hasta cuándo, Israel, podrá el Padre contemplar que no os desgarréis los unos a los otros, y que sabéis ofrecer el otro carrillo a aquel hermano que os abofeteó?

8. Recordad que el Padre os dijo: “Dejaré a mi pueblo bendito de Israel como espejo en que han de mirarse las multitudes, por tanto a mi pueblo toca menester mantener limpio ese espejo en que su dolor ha pulimentado, para que no se empañe con la iniquidad”.

9. El Divino Maestro ha abierto Su arcano para ofrecérselo a Su pueblo, y ése Arcano es universal, porque el amor de su Espíritu también lo es.

10. Mas ese Arcano se desborda sobre toda criatura, sobre cada ser del Universo, y cada quien tomará su parte, cada espíritu recibirá su heredad.

11. Todas las cosas y todos los espíritus serán juzgados, y así, el pueblo de Israel tomará del Arcano del Padre la parte que a él corresponde, esa parte que el Maestro tiempo ha os prometiera, ¡oh!, discípulos del Espíritu Santo.

12. Conservad vuestra preparación, para ello, velad y orad, para que el Padre encuentre en vosotros un santuario; no hagáis que sea Él quien tenga que venir a purificar y a limpiar el Templo de vuestro corazón y de vuestro espíritu, no hagáis que tenga que venir Él ha reclamaros.

13. Que sea vuestra Conciencia la que os dicte todo aquello que tenéis que hacer para presentaros limpios y dignos ante la Divinidad, por lo tanto, estad atentos con todo vuestro corazón y con todo vuestro ser a la voz de vuestra Conciencia.

14. Si veláis y oráis, no caeréis, por un lado en la falta, ni por el otro en el fanatismo, sino que seguiréis en una ruta de virtud, de fortaleza, con responsabilidad y con la guía certera de la Conciencia, haciendo en vuestro camino los méritos suficientes para que el Maestro no cese de manifestarse entre vosotros, para que se complazca manifestarse con perfección a Sus discípulos en los tiempos por venir, de espíritu a Espíritu.

15. Meditad y mirad que ya no sois los párvulos, que en este tiempo debéis ser ya los discípulos, y que como tales, no debéis elevar al Padre preguntas necias o peticiones superfluas, indignas de un ser espiritualizado; ya no es el tiempo en que podéis llegar ante Su presencia, anteponiendo lo material a lo espiritual.

16. Cuando os asoméis al Valle espiritual de luz, traed limpio vuestro espíritu, traedlo pleno de fuerza y ahínco, con la preparación para recibir del Padre lo que sea Su voluntad.

17. El Maestro, que tiene en Su mirada la perspicacia y la profundidad infinita, y que alberga en Su corazón el amor más profundo y perfecto, contemplará, más allá de vuestro sacrificio, de vuestra renunciación y de vuestras privaciones y cumplimiento, vuestras necesidades materiales, vuestras flaquezas humanas y vuestra pequeñez terrestre, porque Él contempla todo eso que forma vuestra vida humana, todo aquello que es vuestra posesión temporal.

18. Nada escapa a Su mirada, por lo tanto, dejad atrás vuestra carga humana y el fardo de vuestras materialidades cuando le busquéis a Él, sea de espíritu a Espíritu en el rincón de vuestra alcoba, sea a través de Su palabra contenida en escritos; venid a Él con el espíritu limpio, porque todo lo contempla y todo lo entrega.

19. No podéis adivinar o presentir el anhelo que existe en el Mundo Espiritual de Luz para desbordarse en vosotros; ¿podríais imaginar entonces el amor con que nos presentamos a vosotros, y la responsabilidad que sentimos ante el Padre y ante vosotros mismos?

20. Es ésta una oportunidad maravillosa, una etapa llena de gracia que el Padre nos ha brindado, mas este tiempo toca a su fin, y los últimos instantes deber ser aprovechados, para que, después de la sublime impresión que el Padre deje en Sus discípulos, el Mundo Espiritual de Luz deje entre vosotros el recuerdo que viva presente en vuestro espíritu por siempre.

21. El Mundo Espiritual de Luz desea que ese recuerdo que dejemos en vosotros sea un ejemplo, y que ese recuerdo sea el de nuestro amor a vosotros y el respeto hacia el Maestro; que quede indeleble en vuestro espíritu el recuerdo de nuestro amor fraternal y espiritual, de nuestro ejemplo de humildad y constancia.

22. Mas debéis también recordar que no nos ausentaremos jamás, que sólo han de desaparecer de vuestras pupilas, una forma de manifestación, no la verdadera comunicación espiritual entre un mundo y el otro.

23. La comunicación del Padre con vuestro espíritu y la de vuestros espíritus con el nuestro, tendrá que continuar y eternizarse, porque esta comunicación quedará fundida y acrisolada en la eternidad, yendo cada vez a más, hasta llegar a la suma perfección.

24. No han sido los filósofos ni los hombres de ciencia quienes os han entregado esta revelación, sino que ha sido el Padre quien, a través de Sus escogidos y a pesar de la rudeza de éstos, ha entregado Su enseñanza clara, explícita, amplia, entre Su pueblo y entre la humanidad.

25. La manifestación de la Divinidad a través del entendimiento humano ha sido rotunda y llena de esencia, pasando esa esencia sobre las imperfecciones de los elegidos del Padre; así lo habéis comprendido y así lo comprenderán las generaciones venideras.

26. La comunicación es este tiempo del Padre así como de Su mundo espiritual, no sólo ha sido autorizada por Él, sino que ha sido guiada por Su mano providente.

27. El Mundo Espiritual se ha comunicado con los hombres desde el principio de los tiempos; las manifestaciones de índole espírita se remontan a los primeros tiempos del género humano, y en todos los pueblos de la Tierra, en todos los tiempos y en todas las esferas humanas ha habido manifestaciones del Más Allá entre los hombres.

28. Mas esas manifestaciones, habiendo sido toleradas por la Divinidad, han sido más o menos libres, tanto para la humanidad como para el Mundo Espiritual; pero la comunicación preparada y autorizada por el Divino Maestro, ha sido ésta, que es la manifestación del Tercer Tiempo, misma que se ha dado entre vosotros, el pueblo de Israel.

29. Bien sabéis que fue el año de 1866 el que marcara la primera de estas comunicaciones, abriéndose con ella una etapa de luz para la humanidad, una etapa de desarrollo espiritual para los escogidos del Maestro.

30. La etapa de la comunicación por el entendimiento humano de la Divinidad y de Su mundo espiritual, fue preparada por Su mano, por Su luz, por Su sabiduría, potestad y gracia, y Su mundo espiritual le ha secundado en la tarea hasta el final de esta etapa, final al que estamos ya llegando, hermanos.

31. Cuando cese esta etapa, quedaréis como maestros, porque al cesar la manifestación del Maestro por los labios humanos, será vuestro espíritu el que se manifieste ante la humanidad, desbordando todo aquello que recibiera de manos de su Señor.

32. En ese tiempo, hermanos, todos seréis iguales, desaparecerán los nombramientos que por ahora todavía conserváis, todos los dones se identificarán, las misiones se fundirán y seréis un solo pueblo, formarías una sola Obra y una sola fuerza espiritual entre la humanidad, porque aún cuando del destino de cada quien sea diferente al de los demás, tendréis la unidad de todos vuestros dones y de vuestras fuerzas espirituales.

33. ¿Y en dónde encontraréis, cuando ese tiempo sea llegado, el aliciente que en estos tiempos ha sido para vosotros la presencia del Maestro y de Su mundo espiritual? ¿A quién habrá de acudir la humanidad menesterosa, hambrienta de lo espiritual y tan necesitada de la verdad? A vosotros, hermanos míos, y vosotros acudiréis con vuestra unificación, y unidos acudiréis todos ante el Padre, quien estará presente en vuestro propio espíritu y en vuestras obras, eternamente acompañándoos en vuestra jornada, eternamente animándoos en vuestros pasos, levantándoos de vuestras caídas y salvándoos de todos los riesgos.

34. La palabra del Maestro siempre os aconseja unificación, siempre os conduce hacia ella, siempre os inspira la fraternidad, y continuamente os recuerda aquella máxima grandiosa: “Amaos los unos a los otros”, máxima en la que se encierra la felicidad de los seres humanos y la redención de todos los espíritus.

35. Id, pues, en pos de esa redención, en pos de esa felicidad.

36. Aprovechad este tiempo en el que el Padre ha venido a romper las cadenas que os habían atado, en que ha venido a disipar las tinieblas, a brindaros ocasión de acercamiento, a daros oportunidad de perdonaros y de Amaros los unos a los otros.

37. Estas oportunidades no solamente las encontraréis en la senda espiritual; en la senda moral y en el camino material de cada uno de los seres que sentís distantes, encontraréis ocasión de acercamiento, sea en el seno de los hogares, sea entre esposos, sea entre parientes o entre pueblos, sea entre naciones y aún entre mundos; es éste, tiempo de transcendencia espiritual.

38. Colocaos por encima del tiempo material y penetrad en la eternidad, y ante la justicia divina, ante lo justo de ese Dios que con amor os reclama, mirad vuestro mundo, vuestro pasado, vuestro presente y vuestro futuro; contemplad a esta humanidad que se debate entre las tinieblas, y mirad cómo la luz divina pugna por disipar esas tinieblas; contemplad la lucha entre el bien y el mal, la lucha de la justicia en contra de todos los males reinantes en vuestra Tierra, y entonces exclamaréis ante el Señor: “Soy tu siervo, revísteme de Tu fuerza para colaborar Contigo en esta Obra magna de redención y unificación”.

39. Así, os convertiréis en los soldados de la paz y de la buena voluntad, y seréis como guardianes que firmes velen mientras los demás duermen; seréis los que sepáis despertar a los que neciamente se entregan al letargo, cuando es ya el tiempo en que el espíritu debería vivir alerta como nunca lo ha estado, porque las turbaciones de toda índole, acechan por doquier.

40. ¿Llegaréis, como labriegos, a la suma perfección, llegaréis a servir plenamente a la Divinidad? Sí, hermanos, sí podéis, llegando a los límites de vuestra capacidad humana, cumplir la finalidad de vuestra misión; mas esa meta cuán lejana está.

41. Con un instante de profunda meditación, podéis alcanzar un gran nivel de consciencia, de elevación y de amor; con un instante de profunda preparación, sin necesidad de caer en fanatismo o en misticismo, y a través de una vida de sencillez, virtud y moralidad, podéis llegar a acercaros verdaderamente al Maestro y Él se derramará por vosotros, y todas las promesas hechas a Sus discípulos se cumplirán por conducto vuestro.

42. ¡Adelante, hermanos! Cada quien ha tenido su tiempo, cada quien tuvo a su medida la oportunidad de servir al Señor, cada quien tuvo concedida la ocasión de trabajar espiritualmente, de acuerdo al peldaño de escalidad en que se encuentra su espíritu.

43. Adelante, os digo, porque cada uno de vosotros podrá, con empeño, entusiasmo y buena voluntad, pulimentar el granito de arena con que ha de colaborar en esta magna Obra divina.

44. Este tiempo ha sido solamente de desarrollo, ésta ha sido la forma material de la comunicación de la Divinidad con vosotros, mas cesada esta manifestación, terminado el año de 1950, seguirá el desarrollo de vuestros dones, buscando día a día mayor acercamiento con la Divinidad, mayor claridad en la inspiración, y mayor perfección en la trasmisión de las ideas superiores.

45. Esta sublime causa hoy se desenvuelve en el silencio y en la humildad, pero mañana, brillará en todo el Orbe con luz que hoy ni siquiera imagináis.

46. Y vendrán otros después de vosotros, y contemplarán que esta Obra es más grande y más sublime que lo que vosotros habéis logrado contemplar, vendrán otros que descubrirán en el seno de esta Doctrina, cosas que vosotros ni siquiera habéis presentido.

47. Llegarán aquellos que con amor, con ahínco e interés espiritual, escudriñaran en todos los rincones, interrogarán a todos los que formaron parte de estar congregaciones, para conocer todo acerca de cómo fue la comunicación del Maestro con vosotros, y cómo el Mundo Espiritual vino entre vosotros, y querrán saber qué os dejó el Padre como principio o como enseñanza, y cómo empezó y culminó esta etapa de comunicación de la Divinidad por el entendimiento humano.

48. Os preguntarán en qué forma desarrollasteis y aplicasteis vuestros dones, y cuál es el fruto de vuestro cumplimiento.

49. Llegarán de distintos puntos de la Tierra, y entonces, en el corazón y en el espíritu de ellos, esplenderá la luz, luz que iluminará todos los caminos del Orbe, y así se cumplirá la profecía del Maestro, y Su nombre será pronunciado con reverencia por todos los labios, al encaminarse la humanidad hacia la espiritualidad, hacia el Espíritu Santo que es Él.

50. En la primera Cátedra de este año de 1950, os dijo el Padre que, a través de Su primera facultad, de Su primer pedestal, Damiana Oviedo, Él profetizó a los escasos congregantes de aquellos días, que Su obra, al llegar este año de 1950, se habría extendido en esta nación, multiplicándose los recintos, multiplicándose también Sus portavoces, así como lo harían los labriegos, los guías y las multitudes.

51. Aquellos primeros párvulos, al escuchar estas palabras proféticas, en duda las ponían; les parecía tan extraña la forma de comunicación escogida por la Divinidad, que no concebían que esta Obra se multiplicase, que fuese conocida en las distintas provincias, en las grandes capitales y aún afuera de las fronteras de esta nación.

52. Es que les parecía a ellos imposible el que un pueblo como el vuestro, con profundas raíces religiosas, con arraigado fanatismo, con grandes prejuicios y temores, pudiese aceptar en su espíritu y en su corazón, la revelación del Tercer Tiempo.

53. Mas el Padre, inmutable, continuaba entregando Sus enseñanzas, y os decía que Él estaba fertilizando las tierras, que el mismo dolor doblegaría a las multitudes y que entre esas multitudes estarían Sus escogidos.

54. Y así sucedió.

55. La fama de los milagros, de las maravillas hechas en el seno de tan humildes congregaciones, comenzó a cundir de un corazón a otro, penetrando en los hogares hasta llegar a las grandes mansiones.

56. Hombres y mujeres de todas las clases sociales comenzaron a llegar a la Obra del Señor, comenzaron a acudir al llamado divino, en busca de paz espiritual, de caridad y de bálsamo material.

57. De entre ellos, el Maestro comenzó a entresacar a unos, donándoles, convirtiéndoles en labriegos, en guías, en facultades y columnas.

58. Así han transcurrido los años, multiplicándose el pueblo y aumentando en número los adeptos, los labriegos, las muchedumbres.

59. 1950 ha llegado y el Padre ha cumplido.

60. Y en este tiempo, ya cumplida esa primera profecía, el Señor os ha entregado una nueva profecía, de que para el año 2000, el Espiritualismo habrá cundido en toda la Tierra.

61. No solamente se concretó el Padre a anunciaros esto, sino que descendió hasta vuestra pequeñez, explicándoos cómo la humanidad llegará al Espiritualismo, y os dijo que a vosotros os tocaba una grande lucha.

62. ¿Quiénes de vosotros que me escucháis llegaréis a vivir ese tiempo?

63. Tal vez vuestros jóvenes, vuestros niños o las próximas generaciones futuras, las generaciones que os sucederán inmediatamente, sean quienes vivan con plenitud ese tiempo.

64. He ahí vuestra gran responsabilidad: el dejar a esas generaciones, como herencia y como el mejor de los testimonios, vuestro ejemplo de cumplimiento y de respeto.

65. De entre esas generaciones futuras se levantarán los grandes espíritus que llevarán sobre sí el peso y la responsabilidad del Espiritualismo del Tercer Tiempo, el Espiritualismo del Espíritu Santo, para darlo a conocer sin rodeos al mundo como la Verdad, como la luz sin sombra, como cielo transparente sin nubes ni tempestades.

66. Estad alertas, porque el Señor os anunció que también muchos espiritualismos surgirán, y esos movimientos se inspirarán en la revelación del Espíritu Santo, porque será el espíritu humano que despertará, que se agitará en sí mismo, buscando su emancipación, buscando su libertad, buscando amplios horizontes donde desenvolverse y extender sus alas, buscando la luz para poseer la verdad.

67. Del seno de todas las religiones y sectas, brotarán porciones y cuerpos de creyentes, hombres y mujeres con el ideal de espiritualidad, con el ideal de depuración del culto exterior, con el ideal de un culto superior y perfecto hacia la Divinidad.

68. Del seno mismo de las religiones surgirán los soldados que combatan el fanatismo y la idolatría, brotarán los profetas que anuncien la caída de las faltas doctrinas, y esos profetas serán de todas las edades y de todos los géneros, lo mismo niños que jóvenes, hombres o mujeres.

69. El Padre todo esto os ha advertido, para que cuando veáis el cumplimiento de estas señales, se regocije vuestro corazón.

70. Y si les veis en grandes errores, no les condenéis, pues ¿no habéis vosotros caído en ellos también?

71. La Obra del Padre es tan profunda y tan grandiosa, que no puede explicarla la palabra humana, ni concebirse con la mente del hombre, la que no puede imaginar el adelanto y la grandeza que puede ostentar el espíritu.

72. Pensad, si vosotros tan llenos de enseñanza y de preparación por el mismo Divino Maestro, habéis caído en tantos y tan grandes errores, ¿qué será de esos pueblos, de esas muchedumbres, sorprendidos en su letargo por la luz del Espíritu Santo, por esa Voz que les llamará a liberación y redención?

73. Os ha preparado el Padre para que sepáis distinguir los verdaderos idealistas de los falsos profetas, porque en medio del caos, muchos espíritus encarnados querrán aprovechar para enseñorearse, para comportarse como si fuesen seres superiores, para ser personas dominantes entre las multitudes, y a ellos debéis descubrir sin traicionarles ante los demás, para que con vuestra oración les hagáis caer de su falso pedestal.

74. Después de 1950, de entre vosotros partirán al extranjero en misiones, enviaréis misivas hacia otras naciones, y seréis a vuestra vez visitados por otras misiones que vengan de otros pueblos, mas no les miréis como extranjeros, sino con la misma hermandad con que os veis entre vosotros, el pueblo del Señor; todo esto sucederá cuando os hayáis acrisolado.

75. Las distancias acortaréis, y comprenderéis que estando unidos, seréis siempre fuertes, porque vuestra unión será bendecida y fortalecida por el Maestro, y aún cuando la contienda llegaré a ser terrible, jamás seréis vencidos.

76. Seréis muy combatidos, seréis objetos de mofa y burla, pero jamás será vencida o abatida la luz que el Señor ha puesto en vosotros, y la verdad tendrá que brillar y triunfar por sobre el materialismo, las falsas ciencias, el egoísmo, la vanidad y la soberbia.

77. No veáis vuestra misión como un imposible, no estaréis abandonados nunca, ni tan siquiera por un instante, pues el Señor estará siempre con vosotros; seréis eso sí, probados grandemente por la Divinidad, mas Sus pruebas no son para haceros caer, sino para que de esas pruebas os levantéis con mayor sabiduría y fortaleza, siempre dispuestos a cumplir con la parte que os corresponda, y así, la parte de cada quien, unida con la de los demás, realizará una labor muy grande, una labor cuya trascendencia no podéis imaginar.

78. Vosotros cumplid vuestra misión, que el Señor, como en todos los tiempos, hará lo demás.

79. Elevad, hermanos, cinco minutos de oración espiritual, y en ellos, llegad al corazón de la humanidad; pensad que se ha iniciado ya en el seno de la humanidad, un tiempo de acontecimientos espirituales, de manifestaciones sorprendentes para este mundo tan materializado, unas, que brotan del espíritu encarnado, y otras que provienen del Más Allá.

80. Seréis testigos de todo cuanto os digo, noticias de ello os llegarán.

81. Estad preparados, para que no seáis los malos jueces, y aún cuando contempléis la exaltación de las grandes religiones, las excitativas que hagan los ministros a sus pueblos, no temáis, todo os estuvo dicho y todo está bien; simplemente, contemplad en el fondo de todo ello el hambre, la sed, la desnudez espiritual de la humanidad.

82. Por eso, en vuestra oración, pedid por esa humanidad; si la veis entregada a actos de fanatismo, perdonadle, no le juzguéis mal, son las tierras del Señor, y el Divino Sembrador salió a sembrar en ellas, fortaleciéndolas, estremeciéndolas, preparándolas para que después lleguen a ellas los labriegos.

83. Estudiad, comprended, velad y orad, tened caridad y amor a vuestros Semejantes; no seáis indiferentes ni permanezcáis distantes en esa contienda que ya ha comenzado.

84. Si antes vuestra oración por el mundo y por vuestros hermanos fue débil, que ahora sea fuerte, y si antes fue fuerte en la intención, que ahora sea más fuerte y profunda por vuestros méritos.

85. Estos son los consejos y explicaciones que vuestro hermano espiritual os ha dado en nombre del Mundo Espiritual de Luz, y antes que nada, en nombre de nuestro amado Maestro.

86. Me retiro de entre vosotros, deseando que la paz del Padre quede con todos.

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