Explicación 42

1. En el alto nombre de nuestro Señor, saludo a mis hermanos.

2. No sois nuevos en el camino del Señor, aunque vuestro corazón y vuestra mente sí se han sorprendido en este Tercer Tiempo ante la presencia y la revelación de esta Obra, vuestro espíritu no ha sido sorprendido porque él se encontraba preparado por la promesa del Padre hecha a él en tiempos pasados, y preparado por el camino que ha tenido que recorrer.

3. Vuestro espíritu viene de la eternidad, y su principio está en lo infinito; nadie puede recordar el momento en que su espíritu brotó del seno del Padre, pero os repito, no sois nuevos en el camino.

4. La esencia y el fondo de esta Obra no cambiará jamás, ella es inmutable porque es perfecta; lo que ha de cambiar, después del año de 1950 tan temido por muchos de vosotros, es tan sólo su faz, su forma, su parte exterior, todo aquello que os han mostrado a vuestros sentidos materiales.

5. Esta faz que habéis contemplado durante tanto tiempo, cambiará, y después, sólo contemplaréis por medio de vuestro espíritu, la faz espiritual de la Obra del Padre.

6. Venimos a daros preparación, para que no resintáis en vuestra mente, vuestro corazón o en vuestro espíritu, esa transformación, ese cambio, para que no vayáis a caer en confusión o en el desaliento.

7. Cuando hayáis alcanzado esa preparación, y el Padre se presente entre vosotros el día en que os de Su adiós, en el fondo de vuestro corazón le estaréis diciendo: “Padre, este no es Tu adiós, es simplemente el adiós de Tu palabra a través de los portavoces, porque Tu palabra seguirá vibrando en nuestras Conciencias, en nuestras inspiraciones y en lo más profundo de nuestro espíritu”.

8. La comunicación de espíritu a Espíritu será más real, más verdadera, con una profundidad tal como no la ha tenido nunca el hombre, y Su presencia será más íntima y verdadera en vosotros.

9. En estos tiempos ya no sois los inocentes de antaño, porque bien sabéis lo que hacéis, y por ello no debéis dar lugar a que vuestros hermanos levanten juicio en contra vuestra; mostradles los buenos ejemplos para que os imiten.

10. Mirad que a los que os rodean podéis librarles de las grandes epidemias que se desatarán sobre la Tierra, pues para vosotros no será necesario el acudir a la ciencia médica, a la ciencia de los hombres, porque lleváis en vuestras manos el bálsamo de curación, pudiendo con él sanaros a vosotros mismos y a los enfermos que a vuestro paso encontréis.

11. Dentro y fuera de vuestros hogares podéis ejercer por gracia, la misericordia que el Señor ha puesto en vosotros, y con fe, lograréis grandes cosas.

12. Que esto quede como un testimonio guardado dentro de vuestro corazón, porque no debéis hacer alarde ante vuestros hermanos de todo cuanto os donó el Padre; cerrad vuestros labios a toda jactancia, y si el Señor  tiene a bien entregaros una obra de misericordia dentro del lugar que habéis posado vuestra planta, con fe y confianza para dar pruebas de lo que tanto os ha hablado, que vuestros labios guarden silencio y contemplad cómo Su caricia se derrama sobre los corazones afligidos.

13. Todo lo podéis hacer si entregáis la buena palabra y no habrá pena que no podáis aliviar, sencillamente orad en silencio y pedid a vuestro Padre que permita que vuestros labios se abran para dar consuelo al que sufre.

14. No olvidéis que el Padre os ha dejado sometidos a pruebas, y que os ha dicho: “Vuestra fe os salvará, y por esa fe, alcanzará hasta la séptima generación”; mirad cuanta palabra tan llena de ternura y potestad ha dejado entre vosotros, y ahora también os digo que por vuestra fe, la humanidad se salvará.

15. Sí, hermanos, estas palabras lo podéis poner a prueba, y el Mundo Espiritual de Luz os dice, que grandes pruebas han pasado por vosotros, y debido a vuestra fe han pasado sin hacer mella en vuestro corazón.

16. María, la Madre Universal os ha dicho que si queréis que el Universo se encuentre en paz, os toca velar y orar por él, y tiempo ha que venís poniendo a prueba el poder de vuestra oración, y habéis contemplado la siembra y saboreado el fruto que habéis cultivado por vuestro camino.

17. Habéis sembrado oración en el camino y habéis recogido paz.

18. Buscad siempre un plano espiritual más elevado, más lleno de luz, avanzad siempre hacia la verdad, no retengáis vuestro paso por temor a lo desconocido, a eso que está en el Más Allá.

19. Ese temor es de vuestra materia, porque ignoráis que vuestro espíritu conoce ese Más Allá, porque ha estado cerca del Padre, y en vuestra Conciencia permanece ese recuerdo.

20. El corazón del espíritu late a cada instante por algo que es inmutable y más fuerte que todo lo material, late por el amor que lleva hacia su Señor, y espera pacientemente que brille ese arco iris de hermandad y fe, y en tener otra vez la comunicación directa con su Creador.

21. No juzguéis a aquel de vuestro hermano que haya delinquido, no, hermanos, sino elevad vuestro espíritu para pedirle al Señor Su fortaleza para aquellos que han equivocado los caminos, para aquellos desobedientes que se han levantado con orgullo tras de la grandeza material; mas no les juzguéis, pedid los unos por los otros.

22. Y, ¿cómo habréis de pedir?, ¿cómo habréis de orar?

23. El Mundo Espiritual de Luz quiere enseñaros a orar, pero para ello, primero os enseñaremos a hacer vuestra concentración para que ésta, aleje la materialidad que os circunda, para de ahí llegar a vuestra preparación, ese estado en el que la disposición del espíritu corresponde a la de la materia; naturalmente, después llega la elevación, cuando el espíritu penetra en las regiones de luz, que es donde debéis de hacer vuestra oración verdaderamente espiritual.

24. Mucho habéis materializado vuestras prácticas, y dentro de ello habéis materializado al Mundo Espiritual de Luz que el Señor os ha enviado como consejeros y protectores.

25. Para el Mundo Espiritual de Luz no le es necesario hacer uso de medicinas para sanar las materias enfermas de sus hermanos encarnados, a nosotros nos bastaría la curación fluídica para sanar a las envolturas enfermas, a través de los dones y la caridad  que el Señor ha puesto en nuestras manos espirituales.

26. ¿Por qué esto no sucede así? Por el grado de materialización que habéis hecho de las cosas espirituales, y ahí tenéis la razón del atraso y el estancamiento del pueblo Trinitario Mariano, perjudicándose con ello a la humanidad toda, misma que no es rescatada del pecado y la maldad.

27. Cuando todos os preparéis como os hemos explicado, preparándoos para hacer el bien, podréis hacer la salud en el espíritu y en la materia, y cuando lleguen los hombres de ciencia de la Tierra, bien pronto se darán cuenta de la luz del Señor depositada en vuestras manos, y verán que son muy pequeños frente a la Ciencia del Hacedor del Universo, de quien vosotros sois los escogidos y formáis el pueblo de Israel.

28. Se recrea vuestro espíritu cuando siente el ambiente espiritual de luz, cuando siente la emanación de fuerza y de paz cada vez que cada uno de vosotros crea a su rededor un ambiente de gran espiritualidad y de vibraciones del bien, capaces de conmover a los espíritus reacios, tanto encarnados como desencarnados.

29. Debéis hacer plena consciencia de esto, para que en el futuro, vuestras reuniones espirituales tengan la finalidad de sanar, de fortalecer, de lavar o regenerar a aquéllos que entre vosotros penetren.

30. Sabéis que muchas veces no habéis podido extender vuestra mano para ungir a un enfermo, que en muchos casos no habéis podido abrir vuestros labios para depositar la palabra de consuelo o de luz en el necesitado; pues entonces, al menos dejad que cuando aquéllos penetren entre vosotros, puedan participar de esa influencia divina con que el Señor os ha saturado.

31. Ningún signo exterior indicará que vosotros estáis espiritualmente ungiendo al enfermo, o que estáis en comunicación con el Padre; vuestro trabajo será muchas veces invisible al ojo humano, pero estaréis siempre conscientes y con plena confianza en las potencias que Dios ha depositado en cada uno de vosotros, poniéndolas en práctica y en desarrollo.

32. Recordad que en el Segundo Tiempo, el Espíritu Santo se manifestó en una forma definitiva y absoluta sobre los apóstoles, estando ellos unidos e identificados en el amor de su Maestro; por aquel respeto mutuo, por aquella espiritualidad, por aquel amor que todos se profesaron, el Padre les transfiguró y les elevó espiritualmente, y les envió a sorprender a los hombres.

33. Para ellos no hubo flaqueza después de aquella unción, para ellos no hubo dudas ni titubeos, para ellos no existieron ya el dolor o la muerte.

34. Pensad que lo que habéis recibido del Divino Maestro a través del entendimiento humano, no ha sido todo lo que os ha de entregar, porque en los tiempos venideros ha de venir a sorprenderos y premiar vuestra unificación, por eso, no os distanciéis.

35. Pasado el año de 1950, en los primeros tiempos, influirá mucho el que vuestros ojos materiales se contemplen, el que os miréis y escuchéis los unos a los otros, dándoos mutuamente vida, ánimo y valor en la lucha y en las pruebas.

36. Después, cuando hayáis alcanzado cierto grado de espiritualidad, podrán distanciarse vuestros cuerpos, podrán latir muy lejos el uno del otro vuestros corazones, pero nada de eso importará, porque estarán muy cerca vuestros espíritus.

37. Así sucedió con aquéllos once apóstoles en el Segundo Tiempo; en un principio, se reunían materialmente para estudiar juntos el cargo, la misión que habían recibido; entonces fueron iluminados de lleno, y cuando todo lo que parecía misterio quedó esclarecido y fue comprendido por ellos, se abrieron los caminos, se prepararon las sendas y cada uno tomó su ruta, mas sus corazones vibraron y latieron siempre unidos, la lucha y el sacrificio les unieron en un solo espíritu, en un solo corazón.

38. Así también estaréis vosotros, permaneciendo reunidos en los primeros días después de la partida del Señor, para que venga el Espíritu Santo, ya no comunicándose por el entendimiento humano sino directamente por vuestros espíritus, para depositar en vosotros grandes cosas que el pueblo, por ahora, no alcanza a presentir.

39. Pero para eso tendréis que hacer méritos, tendréis que meditar mucho, que profundizaros en la palabra del Padre, tendréis que penetrar en vigilia y en oración; entonces, el Padre os estimulará, dándoos pruebas fehacientes de que nunca os abandona, y enseñándoos que la Era del Espíritu Santo estará precedida por Él, y cada uno de Sus nuevos apóstoles irá siendo guiado por Aquél que le envió.

40. Si dais a conocer esta Doctrina bajo vuestra división y falta de entendimiento, provocaréis guerra entre vosotros y confusión en los demás; el conocimiento y el establecimiento del Espiritualismo en la Tierra tendría que retardarse, y vendrían grandes crisis y grandes etapas de dolor para vosotros.

41. Está bien que el Espiritualismo para penetrar en el corazón del hombre, tenga que pasar por grandes combates; los apóstoles del Segundo Tiempo, aún amándose y reconociendo con perfección y plena consciencia su misión, aún siendo obedientes sufrieron la burla, la incredulidad, las persecuciones y la muerte, mas todo esto no lo provocaron ellos con sus errores, con faltas o imperfecciones, no, y bien sabéis que el mismo Maestro que les enseñó y que os ha enseñado a todos, siendo Él la perfección, fue burlado, puesto en duda, perseguido y sacrificado.

42. No provoquéis la burla entre los hombres; que no sean vuestros errores ni vuestras faltas e imperfecciones las que confundan o hagan dudar a la humanidad, porque entonces vuestra responsabilidad sería enorme ante el Juez Supremo.

43. No os amedrenten mis palabras, porque sabéis que el Padre no ha venido en este tiempo a pediros la suma perfección; mas lo que os pide no es un imposible ni cosa difícil.

44. Si en vidas pasadas, habéis sembrado males, de este tiempo en adelante vuestro espíritu no volverá jamás a caer en los abismos; que de tiempo en tiempo, todavía habréis de ofender al Padre bien lo sabéis, mas sin embargo día a día vuestras faltas serán más leves.

45. No tratéis de atenuar las pruebas que en el futuro puedan sorprenderos, no tembléis pensando en que en aquellas pruebas podrías flaquear; el Mundo Espiritual os dice: Israel atravesó ya en tiempos pasados por las más grandes pruebas, y lo que vuestros hermanos están pasando en ésta y otras naciones, ya lo habéis conocido antes; el cáliz de amargura ya no os debe hacer estremecer, porque ya lo habéis bebido, porque conocéis todos los dolores y sufrimientos que hoy atraviesa la humanidad.

46. Vuestra restitución en este tiempo ya no es de sangre, ya no es de muerte corporal, ni de peste ni de hambre; con la práctica de esta Doctrina tendréis que restituirle a vuestro espíritu su pureza, su primitiva inocencia, y restituiréis con amor, inundando los caminos de paz, sembrando la semilla del amor, esparciendo por doquier la caridad, abriéndole al espíritu humano la puerta que le conduce y le lleva al Más Allá, a la vida de perfección que los hombres no conocen, a esa vida elevada a la cual se puede penetrar aún siendo humanos.

47. Esa es vuestra restitución, espíritus de Israel, la que debéis aceptar con toda conformidad, con gratitud, sin esperar que vuestra desobediencia y vuestra incredulidad rechacen esta gracia del Maestro, y que hagan recaer sobre vosotros la restitución que pesa sobre la humanidad.

48. El Maestro os ha dicho: “Quiero que me reconozcáis por el amor, no por el dolor”.

49. Y es por el dolor que el duro corazón del hombre se está acercando hasta un punto en cual va abrir los ojos del espíritu para contemplar la justicia del Juez Supremo.

50. Si no os revestís de sumisión y obediencia, si no reconocéis que habéis venido a cumplir una delicada misión, no podréis presentaros ante el Padre, porque primero debéis terminar vuestro cumplimiento; por eso es muy claro el ejemplo que el Mesías os dejó en el Segundo Tiempo, pues ¿podría acaso haber llegado Él ante el Espíritu del Padre sin hacerle presente Su sacrificio, sacrificio que los hombres le prepararon?

51. Siendo el Cristo el mismo Espíritu Divino, Uno con el Padre, ¿no podría, de haber deseado, haber apartado ese sacrificio?

52. Escrito estaba, y por tanto, tenía que cumplirse, y así como el Padre tenía escrito Su sacrificio a través de Jesús, así también vuestros espíritus traen consigo escrita la Ley, y es ése el cumplimiento que tenéis que hacer presente al Padre.

53. Mirad, hermanos míos: El Espíritu del Padre siendo toda perfección, no estaba sujeto a la Ley de restitución, en cambio, el vuestro sí lo está, porque habéis escrito con vuestra propia mano las faltas y las ofensas que habéis hecho a la Ley, y con vuestro cumplimiento debéis borrar tales faltas, con la oportunidad que el Padre os da para restituir y llegar así a Él.

54. La restitución es el crisol del espíritu, es la purificación por la que debe el espíritu atravesar para poder ser limpio de nuevo, para poder llegar ante la presencia de su Señor.

55. La envoltura que tenéis, la vida que lleváis, son oportunidad para restituir, porque a través de ellas depuráis vuestro espíritu y borráis vuestras manchas, mas contemplamos que por instantes llega el cansancio a vuestro espíritu, y quisieseis llegar a la diestra del Padre en un abrir y cerrar de ojos, pero eso no puede ser.

56. Si esta vida se os hace pesada, aligerad entonces el paso, para que no sintáis más el cansancio en vuestro espíritu y en vuestra envoltura, ¿y cómo aligeraréis ese paso, abreviando vuestro tránsito por este mundo lleno de vicisitudes y peligros? Sino a través de vuestra sumisión, obediencia y cumplimiento hacia la Ley y los mandatos divinos.

57. Ved como el espíritu de la humanidad va transitando bajo un manto de tiniebla que no le permite contemplar la verdad, y vosotros tenéis la oportunidad de darles a conocer esta Obra, de entregarles la revelación del Espíritu Santo en este Tercer Tiempo.

58. Vuestro espíritu se ha prestado para ser el siervo del Señor, mas he aquí que vuestra envoltura se interpone como barrera, pero debéis vencerla, no cediendo a sus exigencias y apetito de lo que no os es lícito, no permitiendo que la materia venza la buena intención de que está revestido vuestro espíritu, sino que sea éste el fuerte que ha de vencer a la duda y a la materialidad, para alcanzar la caridad del Padre.

59. Cuando analicéis las enseñanzas del Señor, ya sea a través de escritos o a través de la palabra viva que se derrama por labios de los inspirados por el Espíritu, haced que vuestro pensamiento entre en recogimiento, aposentad vuestro espíritu, y no permitáis que vuestra mente se ocupe en cosas del mundo, distrayendo la atención de vuestro espíritu, porque ya es mucho el tiempo que habéis perdido.

60. Dad a vuestro espíritu la oportunidad de que se sature de la Palabra divina, pensad sólo en el Padre y Su presencia, para que Él recoja en Sus manos vuestro espíritu, para hacerle digno de recibir Su gracia y Su potestad.

61. La esencia que brota de la palabra del Padre es el alimento que le es indispensable a vuestro espíritu.

62. Voy a retirarme de entre vosotros, para no cansar a vuestras materias, ya que éstas son débiles, mas vuestros espíritus tienen el deseo incansable de que quedan estas palabras grabadas en ellos.

63. Que la paz del Padre sea con mis hermanos.

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