Explicación 37

1. En el nombre del Divino Maestro, saludo a mis hermanos; muy grande es mi regocijo, al poder comunicarme con vosotros, así sea por breves momentos.

2. Mas no nos concretamos solamente a venir a este valle para dar la mano al ser humano, al espíritu encarnado, no; en todos los caminos, en todos los valles, en todos los mundos, existe este movimiento que es muy grande, porque es el tiempo del juicio, el tiempo de la lucha entre la luz y la tiniebla, entre la verdad y la ignorancia.

3. La mirada perspicaz de Dios está sobre vosotros, y también lo están los ojos de la humanidad.

4. Mirad que el ser humano, hambriento de verdad, de cosas divinas, hambriento de milagros y de algo inesperado que le solucione sus grandes conflictos, al saber que vosotros sois los portavoces del Dios único y verdadero, al conocer que sois los que dais la palabra del Divino Maestro, os escudriñarán y estarán pendientes de vuestros actos.

5. Prevaricador es aquél que dice una cosa y con sus hechos no lo corrobora, prevaricador es aquél que hace todo lo contrario de lo que pregona con los labios.

6. Por tanto, para que el mundo no pueda nunca sancionaros de prevaricadores, y para que no abráis una puerta a la censura, debéis dar cumplimiento y testificar con vuestros hechos, con vuestra seriedad, con vuestra preparación, lo que la Divinidad está hablando por conducto vuestro.

7. Mirad que el mundo va a venir a cerciorarse si es que vivís de acuerdo con lo que predicáis.

8. ¿Qué hacer entonces, para que la mirada del hombre y sus convicciones queden satisfechas?

9. ¿Acaso deberéis llegar al misticismo, llegar a una santidad que no puede ser pura en este mundo en que vivís, y que por lo mismo, sería sólo aparente?

10. No, hermanos, el secreto está en llevar una vida sencilla y sana, exenta de malas costumbres, excluyendo de ellas todos los problemas que perjudican vuestra vida y vuestro cumplimiento, eliminando de vuestra vida toda preocupación que no tenga por qué anidar en vosotros, rechazando toda baja pasión que no tiene razón de ser en vosotros.

11. Aceptad únicamente, dentro de vuestra vida material, de vuestro criterio y vuestra vida social, en lo profundo de vuestra vida privada íntima, aquello que os sea lícito, justo y necesario; de este modo llevaréis una vida sin fanatismo, sin complicaciones, sin grandes preocupaciones.

12. Así, si se presentare una enfermedad en vuestro hogar, que no sea una preocupación mayor a lo que debe ser, igualmente si se presenta una defunción entre los vuestros, tomadlo como se debe tomar, con consciencia, con conocimiento, con humildad, con resignación, conformidad y elevación de espíritu.

13. Si una empresa vuestra en lo material fracasa, tomadlo como una prueba, como una lección, y esperad el momento en que el Señor os ilumine para que sepáis por qué fue, pero sin desesperar, sin blasfemar, sin perder la paciencia, sino que debéis esperar y confiar, porque sabéis por experiencia que después de una prueba, si sois conformes, viene la compensación de aquello, y sabéis que después de la prueba, tendréis la explicación clara del por qué de ella.

14. No hagáis cosas que os compliquen la vida y que perjudiquen vuestro cumplimiento, porque hay causas que no merecen una lágrima de vuestros ojos, y cuántas veces es el cúmulo de pequeñeces, de naderías, el que os aparta de vuestro cumplimiento y os tiene entristecidos.

15. Poned siempre en primer lugar vuestros deberes espirituales, en segundo lugar las obligaciones con los vuestros, y en último lugar vuestros deberes sociales.

16. Haciendo una vida así, que es la que os recomendamos el Mundo Espiritual de Luz, cuando la humanidad llegue a escudriñaros, no encontrará lo que quisieran encontrar en vosotros; quizás no encuentren en vosotros la santidad o la mistificación, mas tampoco hallará impureza, ni nada que desmienta lo que vuestros labios van entregando.

17. Al veros vivir sencilla y sanamente, muchos se convertirán por vuestros actos, y dirán: “Estos no son ministros ni sacerdotes, no ostentan títulos ni altos nombramientos; éstos, por los que el Maestro habla, no pregonan su cargo, ni hacen ostentación de falsa santidad y pureza, son hombres y mujeres sencillos y humildes, de corazón hasta cierto punto espiritualizado que se encuentran entregados a esta Obra y solamente viven para hacer el bien”.

18. No dejéis que vuestro espíritu, por vuestra falta de cumplimiento, se vea atormentado por la Conciencia, de este modo vuestra oración será limpia, y vuestro éxtasis espiritual consistente, amplio y verdadero.

19. Para que recibáis las inspiraciones e intuiciones que os vienen de lo alto, debéis tener el corazón limpio, mas si en él existe una pena, una congoja, un rencor o una baja pasión, ¡ah!, qué difícil os será rechazar todo aquello, y cuánta fuerza de voluntad necesitaréis para olvidar, aunque fuere por un momento, todo aquello que traéis, y que habrá dejado una huella tan profunda en vuestro ser, que os influye y os impide recibir esas inspiraciones e intuiciones con la limpidez que debiera ser.

20. Si en vuestro entendimiento, en vuestra mente, tenéis una idea fija, obsesiva, que ha tomado cuerpo en vuestro cerebro y no tenéis la fuerza suficiente para alejarla de vosotros, será como una sombra que se proyecte sobre la luz, será algo que os estorbe y que contamine la limpidez de lo que recibís de las regiones altas del espíritu.

21. Pensad que no habéis nacido con esta carne que tenéis, pensad en que venís de muy lejos, de un lugar que está en el infinito y que a ese lugar habréis de regresar.

22. Esta vida material no es vuestra gloria, ni es vuestra patria, es tan sólo un paso transitorio y fugaz, aunque en ella haya mucho que saborear y experimentar. Tomad esta vida en una forma más espiritualizada, pues si sabéis que desde el principio habéis sido destinados para llegar al seno del Padre, ¿quién, aún deseándolo, podrá huir de su propio destino?, ¿quién puede dejar de ser hijo de Dios?, ¿quién puede renunciar a su Conciencia?

23. Ved a los suicidas, que en su turbación se arrancan la vida material, mas ¿quién tiene el poder para arrancar de sí la vida espiritual?

24. Reconoced que cada uno de vosotros tiene un don desarrollado, que posee algo por lo que pueda significarse y presentarse ante los ojos del Señor, algo que puede entregar a la humanidad.

25. A unos, Dios les entregó el desarrollo del don de la palabra, a otros, el de la profecía, a éstos el del mandato, a aquéllos el de las leyes, a los de acá, el de la sabiduría, a los de allá el de la ternura y el amor, y a otros más, el de bálsamo y curación.

26. Cuidad de los dones que tenéis y al reconocer lo que el Señor os ha dado, vendrá un desarrollo aún más amplio sin limitaciones, sin frontera.

27. Pero para desarrollar vuestros dones, habéis de desarrollar vuestro estudio y vuestra práctica continua del bien.

28. Comprended la importancia del estudio y análisis profundos de la palabra del Señor, porque sin esta palabra, vosotros sois nada; la Luz divina, es inteligencia, amor, es razón, es verdad, caridad, virtud, y todos estos atributos, todas estas cualidades divinas, todas estas verdades, se convierten en palabra, palabra que os llega en vuestro propio idioma, a través de vuestros oídos y vuestros ojos, a través de vuestro propio corazón, para que de ahí pase al espíritu que es donde la palabra se acrisola.

29. El principio de esta luz, es Dios, por eso es Luz divina; y esta luz que Él entrega, el fin que busca es llegar a vuestro espíritu, para que éste lo busque a Él.

30. Los que han desarrollado poco en el seno de las congregaciones, ha sido por lo escaso de su estudio, por la falta de ideal, de progreso, porque se conforman con lo primero que a ellos llega, pues muchos, aunque en verdad han dado un paso importante al penetrar en la Obra, esto sólo les ha bastado y les parece suficiente, y eso no debe ser.

31. Así los veis que vienen, cierran sus ojos tratando de elevar su corazón y se suceden los días, las semanas y los años, sin estudiar, sin progresar, sin evolucionar, dejan pasar los tiempos y como es natural, vienen el estancamiento, la atrofia de sus facultades y el endurecimiento de las fibras más sensibles del espíritu y de la carne.

32. Muchos se preguntan: “¿Por qué me escogió el Señor, si soy tan torpe? ¿Cómo podría yo hacer lo que otros logran con más facilidad de palabra y con mayor ilustración?” ¡Qué error y que ignorancia tan grandes, mis hermanos! Porque es precisamente por esos humildes, por los que ha venido el Señor a sorprender a los sabios, a los teólogos y a los científicos.

33. Si os habéis preguntado el por qué os escogió el Señor, sabed que fue por vuestra rudeza, por vuestra humildad, por vuestra ignorancia, para dar con ello, prueba a muchos.

34. Mas el Señor no sólo ha buscado a los torpes y rudos, a los ignorantes, pues hay otros que han evolucionado y sus ojos están más despiertos, y también por medio de ellos dará pruebas.

35. El Señor no se equivoca, y aún las piedras hablarían si a Él le placiera; por eso, no preguntéis el por qué os ha escogido, no, hermanos, tened fe.

36. Lo mismo han pensado y dicho los portavoces del Padre: “Si yo no puedo doblegar ni dominar mis bajas pasiones, ¿por qué el Señor puso Sus ojos en mí?” Pues precisamente por eso, para dar pruebas de que Su amor y Su luz son más fuertes que el pecado, y que a través de ellos, dará testimonio al mundo.

37. En este tiempo, Israel tendrá que hacer esfuerzos para depurarse, regenerarse y convertirse plenamente a la Obra, porque es el pueblo evolucionado y capacitado para llevar a cabo grandes sacrificios, para mover montañas con su fe, y para llevar a término la redención del mundo.

38. Ya no es el tiempo en que el Señor venga a hacer méritos por vosotros, a hacer milagros como lo hiciera en el Segundo Tiempo; los tiempos han cambiado, ahora Él sigue cumpliendo, pero también espera del discípulo su voluntad, sus potencias, sus fuerzas, para que haga méritos, porque sin méritos no conquistará el Reino de los Cielos.

39. No llegaremos a la diestra del Padre solamente porque Él derramó Su sangre, todos deberemos derramar la nuestra, mas, ¿qué es esa sangre? Es vida y es amor, por lo que tendremos todos que derramarla para hacernos dignos de estar a la diestra del Padre.

40. Hermanos míos, no mistifiquéis la Obra; si queréis honores en el mundo, buscadlos en otro camino; si queréis gozar de las comodidades del mundo, buscadlas en otro camino y por otro medio, si queréis llenar vuestras alforjas con las riquezas materiales, trabajad en cualquier cosa menos en ésta.

41. Mas si lo que queréis es conocimiento espiritual, si queréis sentir la paz del Señor en vuestro espíritu y vuestro cuerpo, si queréis mejorar la condición de vuestro espíritu; si queréis hacer el bien a la humanidad, y después de vuestra muerte, pisar firme en el camino de la justicia, entonces tendréis que luchar y apartaros de todo lo que sean pasiones humanas, de todo lo que os separe de vuestro cumplimiento y de vuestra práctica en lo espiritual.

42. Esta Obra es un tesoro, y lo que el Señor os ha confiado es tan puro, que debéis apartarlo de todo cuanto sea mezquino y superfluo.

43. Que la paz del Padre sea con mis hermanos.

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