Explicación 34

1. Todos los humanos están expuestos a caer, en el momento menos pensado, en el más grande de los errores terrenales.

2. Si sois débiles, es porque vuestra materia también lo es, mas debéis llevar delante de vosotros la fe en vuestro Padre, pensando que es Él quien os da la fortaleza a cada instante.

3. Si las cadenas del pecado arrastran por un momento a vuestra envoltura hacia la debilidad, pensad que vuestro espíritu es más fuerte que cualquier tentación, y que debéis contrarrestar los instantes en que los seres en tinieblas se acercan a vosotros, para haceros caer y perder vuestra preparación.

4. Por todo esto, meditad hermanos, que cuando la necedad y el capricho se levanten a vuestro paso, que cuando alguien ha faltado, no es ése el momento propicio para abrir vuestros labios y hacer de su conocimiento lo que lleva consigo.

5. No, hermanos, cerrad entonces vuestros labios, y usad sólo la oración, que es poderosa, porque el Padre le ha dado potestad a la oración de Israel, gracia que por añadidura en este tiempo se os confió.

6. Desde los tiempos en que el espíritu bélico anidó en las naciones, dejándolas convertidas en escombros y en miseria, el Padre prometió a Su pueblo, a Israel, que si oraba y velaba por los demás, ese espíritu bélico se levantaría y no causaría más destrucción y miseria en las naciones.

7. A Israel le pareció entonces imposible que con sólo su oración, fuese suficiente para que el Padre volviese Sus ojos misericordiosos a aquellos pueblos, perdonando las faltas de los pecadores; mas así sucedió, y no fue un imposible.

8. El Padre os enseñó, diciéndoos: “Israel, es el tiempo en que cierres tus labios y tus ojos a la iniquidad y a la culpa de tus Semejantes; cierra tus ojos para no ver las faltas de los demás, y tus labios para que no les levantéis juicio, porque no quiero escuchar más el pedimento verbal, enséñate a orar y a pedir espiritualmente”.

9. También eso os pareció imposible, por encontraros en un alto grado de materialidad.

10. Pero paso a paso, se fue despejando el camino, para que encontraseis la ruta más directa y espiritual hacia el Corazón divino, y hacerle todo pedimento al Padre en silencio.

11. Era esa la única forma en que podíais hacer presente al Señor vuestras necesidades y sufrimientos, y muchos de los que ahora me oís, fuisteis testigos de que Él contestaba vuestras peticiones.

12. El Señor, día a día, fue enseñándoos, permitiendo que practicaseis la oración espiritual, que es un paso trascendente que todos habréis de dar, para acercaros al camino que mañana, todos tendréis que transitar, porque todos estáis llamados a un mismo fin.

13. No hay ninguno que no tenga que pasar por ese camino de espiritualidad, que es el único que conduce a Dios.

14. Sabéis que cada uno de vosotros es un siervo de la Divinidad, sabéis que la humanidad ha de ser redimida por vuestro conducto, y como el Señor os ha dicho, esa redención pesa sobre vuestro corazón y sobre vuestra Conciencia, y bien sabéis que cada uno de vosotros tiene que convertirse en guía de una multitud.

15. Sabéis que cada uno de vosotros es un seno en el cual tienen que penetrar tantos y tantos necesitados; el Señor os ha advertido, diciéndoos: “Cuando a ti llegue el postrero, no le preguntes quién es y de dónde viene, tu deber es recibirle y darle calor y caridad, y enseñarle a Amaros los unos a los otros”.

16. Esa es vuestra misión, Israel, propagar con verdadero amor la Obra que el Padre vino a entregaros en este tiempo de infinita bondad y gracia.

17. Sabéis que tenéis que convertiros en fieles consejeros de la humanidad, en los doctores de los enfermos; sabéis que tenéis que ser fuente inagotable de caridad, sea cual fuere el cargo que el Padre os diera a conocer a vuestro espíritu.

18. Este es el sendero de todos, ¿quién de vosotros puede decir: “Nada tendré que hacer el mañana en el sendero espiritual”? Nadie puede dudar de lo que ha de hacer el mañana.

19. Vuestras reuniones tendrán que continuar con mayor acercamiento, con mayor voluntad y fervor, con el propósito de la unificación espiritual y material, unificación en el pensamiento, en las ideas, en la voluntad.

20. El Señor os está preparando, os está advirtiendo los sucesos del mañana para que viváis alerta.

21. Estudiaréis con afán, como verdaderos discípulos del Maestro, para que seáis, como siempre os ha dicho, propagadores de Su doctrina divina.

22. No sabéis para cuántos de vosotros serán preparados los caminos, para cruzar los mares y las fronteras y llevar la Buena Nueva a todo el que no la conozca, para llevar los mensajes de paz y amor de los cuales el Señor os ha hecho poseedores, para enseñar la Doctrina y sembrar la simiente que ha dejado entre vosotros, para unir sus corazones al vuestro y no dejar así que los huracanes lleguen a sorprenderles.

23. Vosotros les alentaréis y les estrecharéis en vuestros brazos fraternalmente, como a Semejantes, como hijos del mismo Padre, para que ellos palpen que vosotros sois verdaderos siervos del Señor, y que Él no se equivocó al haberos escogido y nombrado siervos de su Divinidad.

24. Siervos de su Divinidad, ¿sabéis lo que encierra esa palabra?, ¿habéis pesado la responsabilidad de este nombre que el Padre os ha dado a cada uno de vosotros?

25. ¿Sabéis lo que es un siervo? Es un servidor fiel, sumiso y leal, que no debe quebrantar el juramento de seguir esta Verdad infinita que ha llegado a vosotros; un siervo es aquel servidor fuerte y firme que no quebranta los mandatos divinos que le han sido confiados, es aquél que no puede volver la espalda jamás, pues lleva en su Conciencia la gran responsabilidad del compromiso contraído con su Señor.

26. Él os escogió, aún siendo vosotros pecadores en la Tierra, porque hijos de Él sois todos, Él os llamó y os congregó, y de esta gran congregación señaló a unos y a otros con el índice de Su mano para que fueseis Sus siervos.

27. Vosotros aceptasteis Sur órdenes, os arrojasteis a Sus brazos para ser lo que Él quisiese que fueseis, y si habéis sentido la disposición y la buena voluntad de seguirle, entonces, ¿por qué no sostenerlas para hacer siempre lo que prometisteis hacer, a través de toda esta vida material y en la vida espiritual que os espera?

28. El juramento que hicisteis fue ante la Divinidad, y por lo tanto, es inquebrantable; hoy, no os resta más que la sumisión y la obediencia, ahora sólo os toca subordinar a vuestra carne que tiende al pecado para que podáis redimir a vuestro espíritu, y a través de esa redención, alcanzar la unificación de vuestro espíritu con el Espíritu Divino.

29. De Su seno brotasteis, Él os formó de un átomo de Su amor, mas os habéis manchado y a través de las reencarnaciones que os ha confiado y habrá de confiaros, tenéis que limpiar el espíritu, prepararlo y depurarlo para poder, ya limpios, llegar nuevamente a Él.

30. Pasajeros en esta Tierra sois, y cada uno de los pasos que vais dando en esta vida, haced que sea dentro de la Ley, dentro de la Voluntad divina, sometiendo vuestro espíritu a los divinos Mandamientos que el Señor ha dejado instituidos entre el pueblo de Israel.

31. Sabéis que un gran caos va a desatarse en el universo, y entonces sentiréis verdaderamente la ausencia de la palabra del Padre entre este pueblo, porque os sentiréis alejados de Él y sin refugio alguno y, ¿quién habrá de guiaros, quién habrá de deciros lo que tenéis que hacer para salir de esa situación?

32. Mirad que ya el Padre os ha hablado y os ha dicho lo que habréis de hacer; por eso, preparaos. Él os ha dicho que seréis testigos de grandes acontecimientos terrenales, que vuestros ojos verán con pavor esos sucesos, pero ¿qué queréis?, escrito está y la palabra del Padre se cumple a través de los tiempos.

33. Sed fuertes para que con vuestra oración os libertéis vosotros y a los que prestos están a perecer, unid vuestra oración a vuestra fe, y pedid al Padre que en todo momento manifieste Su piedad y clemencia al universo, que nosotros, vuestros hermanos espirituales, estaremos prestos a pedir también por todos nuestros hermanos, por aquellos que supieron abrir su corazón a nuestros humildes consejos, como también por aquellos que jamás tuvieron la oportunidad de escuchar una palabra de aliento, como son las que venimos a dejar en vosotros los seres del Más Allá.

34. El Padre no se alejará, porque siempre os ha dicho, que más lejos tenéis las pestañas de vuestras pupilas, como tampoco nos alejaremos nosotros en espíritu; lo que os falta es la comprensión de que al cesar Su manifestación por el entendimiento humano, más cerca aún lo podréis sentir, si aprendéis a comunicaros con su Divinidad de espíritu a Espíritu.

35. Mirad cuánto habéis hecho descender al Padre, y ahora, por medio de vuestra preparación, elevación y espiritualidad, tenéis que buscarle, y vuestro espíritu tiene que luchar en los espacios contra toda fuerza maléfica que se os interponga, para poder encontrarle.

36. El Padre os está diciendo que estáis en plena lucha espiritual, que tenéis que luchar con fuerzas materiales y espirituales, porque no alcanzáis a imaginaros lo que se encuentra en el Valle espiritual: Los ejércitos que luchan contra vosotros, ejércitos de tinieblas que se levantan para impedir vuestro cumplimiento.

37. Estáis en el Tercer Tiempo, en el que tendréis que hacer presente al Padre vuestra espiritualidad, y no olvidéis que con vuestra preparación y oración, podéis vencer a esos ejércitos invisibles y desvanecer toda mala voluntad de vuestros hermanos que en este camino se encuentren, porque al final de la lucha tenéis que ser una sola familia.

38. La humanidad os espera; el Divino Maestro os ha preparado para que seáis guías de multitudes, para que vayáis delante de ellas iluminando su sendero.

39. El mundo ha tenido  su juicio, el mundo expía sus faltas en este tiempo, pero también ha tenido la enseñanza del Divino Maestro, pues Él se ha derramado sobre todo espíritu y sobre toda carne, como estaba profetizado.

40. Y si muchos en su ignorancia han padecido, su espíritu despertará y entonces sabrán el por qué de los sufrimientos, el por qué de tantas tribulaciones.

41. Las palabras del Rabí de Galilea, de Jesús el Divino Maestro, se han olvidado, los corazones no saben recibirlas, sus fibras se encuentran endurecidas, mas el Señor prepara a esos corazones que ha de entregar a vosotros para su cultivo.

42. Cuando penetréis en las tierras así preparadas, os recrearéis contemplando cómo reciben con avidez la Semilla divina, y la espiritualidad que llevéis ha de ser el riego benefactor que ha de cultivar esas tierras.

43. Cada uno de vosotros será a imagen del Divino Maestro; si sabéis trabajar, si le imitáis, si practicáis verdaderamente Su enseñanza, cuánto vais a gozar, y al fundirse vuestro espíritu con el Espíritu del Padre, cuánto vais a uniros a Él, ocupándoos por esta humanidad, contemplando sus necesidades, contemplando sus ansias de espiritualidad, y le seréis agradables al Divino Maestro, quien con sumo amor os dará la fortaleza y la gracia necesarias para que vuestras palabras lleven vida y caridad a todos los corazones.

44. Cuán cerca está el Padre de los hombres, Él jamás os ha abandonado. Cuando la humanidad se ha encontrado en este mundo como en un desierto, la Voz ha aparecido, la Conciencia se ha iluminado, y un nuevo camino se ha abierto, con la invitación para todos a caminar en el camino perfecto, pues es Él quien vela eternamente por la humanidad.

45. Los hombres que llevan en la Tierra el cargo de juez, de padre o maestro, son tan sólo una débil imagen del Padre, de Aquél que es el Todo.

46. Aún si esta humanidad se dispersara, si perdiera por un instante los principios del amor, el Padre buscaría nuevos medios para comunicarse con los hombres, tan grande es Su amor por Sus hijos, mas ya está dada Su enseñanza y Su obra sigue adelante.

47. Doctrinad, preparad los corazones, pues así como vosotros habéis sentido hambre y sed de amor verdadero, de espiritualidad, de paz, así la humanidad está hambrienta y sedienta, busca y no sabe qué es lo que busca, nada logra satisfacer a su espíritu, solamente el Amor divino puede llenar ese vacío.

48. Ved cuán vasta es la humanidad, cuánto tiempo ha pasado y ella aún permanece en medio del desierto.

49. Después de 1950, muchos que no han podido comprender esta Obra van a quedar desorientados, y cuando cese la palabra del Señor de esta manera, no van a encontrar el alimento, la paz, la forma de seguir practicando lo que se les ha enseñado.

50. Los espíritus van a ir de una congregación a otra, buscando un poco de paz, buscando una palabra de aliento que les señale el camino; pues bien, que cada uno de vosotros sea esa palabra, esa voz que aliente y reanime a los corazones.

51. Vosotros, invitad y preparad a esos corazones, para que su fe no se extinga, para que no debilite su lámpara, para que sigáis todos orando y velando, unidos para que el Señor continúe derramando sobre vosotros Su inspiración, Su luz y Su amor.

52. Seguid escuchando al Mundo Espiritual de Luz, seguid escuchando al Divino Maestro, hermanos del pueblo de Israel, para que llenéis vuestro corazón de esa esencia.

53. Dejad que vuestro espíritu sea una llama ardiente que pueda fundirse con el fuego de amor del Padre, para que llenos de ese amor, podáis difundirlo entre la humanidad.

54. Amor es lo que necesita la humanidad para convertirse, para conmoverse, para apartarse de los malos caminos, amor es lo que el Divino Maestro ha enseñado en todos los tiempos, y de esa virtud el mundo se ha alejado, siendo ése el origen de tantas vicisitudes.

55. Retornad entonces al amor, practicadlo en todas sus formas y tendréis dentro de vosotros la paz, viviréis cerca del Maestro Divino, comprenderéis cabalmente Su enseñanza, porque Él os ha dicho, que a través del amor podréis develar los grandes misterios de la vida, que por el amor tendréis vida, y podréis con ese conocimiento aconsejar y hablar sobre grandes cosas y podréis convertir a los corazones.

56. Amad así todos, como os enseña el Divino Maestro.

57. Israel, Él espera los frutos vuestros.

58. Oíd nuestros consejos, recordadlos y practicadlos; estamos cerca de la humanidad y nos causa dolor ver su obstinación en el pecado; lamentamos los errores que Israel ha cometido, pero el Señor os ha dado un tiempo para la enmienda, para que todas vuestras faltas sean reparadas y la Obra pueda brillar entre la humanidad como lo que es, Obra divina.

59. Vosotros habéis sido de los primeros discípulos, de aquellos que han oído la palabra viva; después de vosotros, llegarán los discípulos postreros, y después, toda la humanidad será discípula del Divino Maestro; Su palabra, Sus enseñanzas escritas en el espíritu de vosotros serán transmitidas a los hombres, y vosotros contemplaréis entonces el valor incalculable de esa Palabra, sentiréis que habéis sido llenos de esa esencia y de esa vida, y una sola de vuestras palabras bastará para iluminar el espíritu de vuestros hermanos.

60. Orad y velad por el mundo, que todo lo que hagáis por los demás, el Señor lo hará por vosotros.

61. Que la paz del Señor sea con la humanidad.

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