Explicación 32

1. Regocijaos, hermanos míos, porque en este tiempo vais dando pasos de firmeza en la senda espiritual, porque conocéis ahora lo que en tiempos pasados ignorasteis.

2. La misión del Mundo Espiritual de Luz tiende a esclarecer por completo, la enseñanza que hasta ahora el Divino Maestro os ha entregado, para que no la contempléis a través de formas imperfectas o impropias, sino que miréis clara y ampliamente la verdad de esta Obra divina.

3. Muchos corazones que se han acercado a los recintos, no han podido reconocer esta verdad, porque han mirado la Obra del Padre a través de cultos imperfectos, de prácticas extrañas y actos impropios de una Obra tan pura y tan sublime.

4. Con vuestro ejemplo, con vuestra sincera y verdadera espiritualidad, con vuestro culto limpio, exento de toda mancha, seréis a la partida del Maestro y de Su mundo espiritual, imán poderoso que atraiga a los espíritus, no hacia vuestro propio espíritu, sino hacia el Corazón del Padre, hacia el Camino, hacia la Ley.

5. Dios confió el don de la palabra para que se comuniquen entre sí Sus hijos, y así os comunicáis vosotros de persona a persona, y Dios le confió al espíritu el don del pensamiento para que se comunique con su Creador, y este don es el de la comunicación de espíritu a Espíritu.

6. Las palabras salen sobrando en la verdadera comunicación.

7. ¿Por qué hablarle entonces, a Aquél que es todo Espíritu perfectísimo, toda pureza, con los labios materiales?

8. ¿Por qué pronunciar palabras que el corazón no siente o que el espíritu no comprende?

9. Lo que el Padre recibe es lo que hay en lo más profundo del espíritu de Sus hijos, ya sea regocijo, ya sean necesidades, dolor, arrepentimiento o ignorancia.

10. Si todos vosotros, labriegos, habéis sido escogidos por la misma Mano, si todos habéis sido donados de igual forma, si habéis recibido la misma caricia y participado del mismo festín, ¿por qué unos han logrado caminar en este sendero más que otros?, ¿por qué unos han desarrollado más que otros?

11. Hermanos míos, quién mejor que cada uno de vosotros puede contestarse esas preguntas a sí mismo.

12. Bien sabéis que para desarrollar, adelantar y hacer progresos en este sendero tan delicado y tan sublime, son factores indispensables el amor, la humildad, la obediencia, el celo, el ahínco: En pocas palabras, escuchar la voz de la Conciencia.

13. Es natural que al faltar alguno de esos factores, el desarrollo y el adelanto puedan sufrir algunos tropiezos.

14. Algunos de mis hermanos tienen más carácter que otros para abrirse paso, logrando vencer las dificultades y los diversos escollos, al profundizarse estudiando y analizando la divina Palabra, comprendiendo así cuál es su cargo y cuál su misión; de esta manera, logran salir de la vulgaridad, adquieren fuerza para su espíritu y resisten las pruebas, las tentaciones y las perturbaciones que se presentan actualmente en los caminos de los escogidos del Señor.

15. A otros, la falta de temple en su carácter espiritual, les dificulta vencer el sinnúmero de escollos que se presentan a su paso, y cuando las pruebas y dificultades, o las murmuraciones, las envidias y las mismas adulaciones se acumulan en su sendero, vienen el desfallecimiento y la desmoralización y por lo mismo, el estancamiento.

16. Cuando esto sucede, esos espíritus caen en estados de estancamiento, y al dejarle el peso de las responsabilidades y de la lucha a los demás, llegan a resignarse, a mantenerse en el plano que ocupan, pasando así sobre de ellos los días, después los meses y de ahí los años.

17. Dejan pasar, al continuar en ese estado de sopor espiritual, oportunidades de adelanto y progreso, dejan pasar sus mejores tiempos, tiempos que debían haber dedicado al desarrollo de sus facultades espirituales.

18. A todos los que formamos parte de los elegidos del Señor, nos ha sonado una hora trascendental, pues no sólo se presenta el caos en la Tierra y en la materia, también en los espacios espirituales la guerra es inmensa; no podéis siquiera imaginar lo que sucede en el Más Allá, pues el Señor os ha dicho que este es el tiempo de la guerra de la luz contra la tiniebla.

19. En todos los valles, en todos los mundos, en todos los senderos, es la guerra de la luz contra la tiniebla, del bien contra el mal, de la verdad contra la impostura.

20. Esta es la Era de la Luz, y todo aquél que la ha recibido ya sea por gracia, por añadidura o por méritos, es un soldado, un luchador y por ello, no puede dar un paso atrás, ni apagar su lámpara, sino llevarla encendida siempre hacia adelante.

21. No temáis, despertad en lo más profundo de vosotros el sentido alto de responsabilidad; si alguien sintiera dentro de sí, que se ha estancado, que salga presto de ese estancamiento; siempre es oportuno el tiempo, pues el Maestro os espera y el Mundo Espiritual de Luz presuroso acude en vuestra ayuda.

22. No os preocupe el que vuestros frutos todavía no sean perfectos, basta con que los deis conscientemente y que ellos sean puros y buenos.

23. Recordad que en Sus parábolas, el Divino Maestro os ha dicho: “Yo recibo tres granillos de vuestra cosecha, pero que éstos sean bien cultivados, y así los preferiré a una fanega de trigo contaminado”.

24. Buscad, entonces, lo sencillo, lo puro, porque así es vuestro Señor, puro y sencillo.

25. No entréis al terreno de lo complicado, de los términos científicos o de las teologías elaboradas, pues ahí no podrías competir con los hombres del saber humano, para ello tendríais que penetrar en sus universidades para aprender sus ciencias, sus filosofías, sus letras; ahí, vuestro lenguaje se asemejaría al de ellos, alejándolos de la sencillez y de la pureza de la Enseñanza divina.

26. No, hermanos, no caigáis en tales prácticas, aquí está precisamente el milagro, el prodigio de la Divinidad, he ahí por qué el Maestro os ha dicho que Su obra no es una ciencia.

27. Así como Jesús en Su niñez sorprendió en el Segundo Tiempo a los doctores de la Ley con Su palabra humilde y sencilla, así también vosotros, aún en vuestra torpeza, en vuestra ignorancia, en vuestra falta de cultura e instrucción humanas, podéis sorprender, dentro de vuestro éxtasis espiritual, a los hombres, sean quienes sean, sea su ciencia o saber el que fuere.

28. Muchos de mis hermanos pierden la confianza en sí mismos al interrogarse: “¿Cómo he de sorprender a un hombre de ciencia con mis palabras tan humildes?”, poniendo en la balanza de su criterio su propio trabajo, su propio desarrollo, acobardándose con ello, enfriándose su fe, y aún cuando él estuviera dentro de los soldados del Señor, puede decirse que ha desertado de la causa de Aquél que se la confió.

29. El que confía en sí mismo, y estudia y analiza, ése no tiene que buscar en los libros del saber humano ni acudir a las universidades de los hombres, porque toda sabiduría y todo conocimiento lo encuentra en la Obra del Padre, en la palabra de su Señor, en las explicaciones del Mundo Espiritual de Luz, en los consejos y guía del Pastor, y en sí mismo, porque la inspiración está en todos y en cada uno de los seres humanos en este tiempo.

30. Evitad las compañías que os sean insanas, evitad las controversias, las discusiones y todo aquello que os pueda confundir y herir, y entonces, forjad un criterio amplio y firme, un criterio formado con vuestra fe, con vuestro amor a la Obra y con vuestro estudio, y así seréis inconmovibles como la roca, no habrá nada que os haga mella, ni dentro ni fuera de vuestras prácticas.

31. La lucha que se avecina es muy grande, y aunque el manto del Señor os ha hecho invisibles a la mirada escudriñadora de los hombres, porque Él ha contemplado vuestra debilidad, la lucha os espera y está próxima.

32. Aún cuando el Maestro os nombre discípulos, todavía no podéis ostentar ese nombre, sois los tiernos parvulillos, que aún cuando parecieran haber aprendido la lección, ésta todavía no ha sido comprendida.

33. Os digo esto, no con afán de superioridad, soy un ser limitado como también lo sois vosotros, pero mañana estaréis en espíritu y nos veremos todos iguales; os aclaro esto, porque nosotros tenemos la delicada obligación de instruiros en estas cosas, y no ocultaros el peligro que acecha.

34. Hay tres fuerzas que vendrán sobre vosotros: La primera, las religiones, la segunda, la ciencia humana y la tercera, los hombres del poder, o sea, las autoridades terrenales con sus leyes.

35. Estas fuerzas están siendo afectadas en lo material por vuestro cumplimiento y por la Doctrina que el Señor está impartiendo por vuestro conducto.

36. Las religiones que tienen más adeptos y más poder en la Tierra son y se sienten afectadas por vosotros, y encabezando esas religiones están las que se nombran, Católica y Protestante.

37. Después, la ciencia médica y todos aquéllos que producen medicamentos, se ven afectados en sus intereses y por ello vendrán en contra de vosotros, al ver que entregáis curación espiritual, sin necesidad de medicinas o recetas materiales.

38. Finalmente, los gobiernos y las autoridades terrenales, porque a los gobernantes siempre les ha convenido que en el seno de sus pueblos no haya idealismo o diferencia de ideas o bandos, y lo que se está originando con esta Obra, es una verdadera revolución de ideas, de un modo en que todavía no podéis comprender.

39. Hace tiempo que actuáis y que trabajáis, desempeñando el papel de labriegos en la viña del Señor, y sólo unos cuantos han sido sometidos a prueba delante de la ciencia humana, de los hombres del saber y de los hombres de la ley terrenal, mas el pueblo en su conjunto no ha sido tocado todavía.

40. Tenéis el deber ineludible de prepararos para que, cuando llegue el mundo a escudriñaros, no encuentre nada malo, nada perjudicial, nada que pueda ser sancionado o que infrinja sus leyes materiales y morales.

41. Para que eso sea así, es menester apegarse a la Ley divina y a la Conciencia, para que no solamente no se mofe el mundo, sino para que no vengan los hombres a extorsionaros y a destruir todo lo que vosotros habéis construido y edificado a través del tiempo, con tanto sacrificio, con tanta oración y con tanta lucha.

42. Purificad y depurad aún más vuestro cumplimiento, vuestras prácticas y vuestro trabajo, para que no vengan los sacerdotes de las religiones a burlarse de vosotros, a censuraros y a tener la razón al ver vuestros defectos.

43. Si han de perseguiros, si han de calumniaros, que sea sin tener ellos la razón; no permitáis que tengan razón al burlarse de la Obra a través de vuestros actos, no dejéis que nadie censure la Obra divina por vuestros errores.

44. La verdad se os ha entregado a vosotros sin adulteraciones, sin las mistificaciones que las religiones le han atribuido; es vuestro deber conservarla así, en su espiritualidad natural.

45. Tenéis frente a vosotros, grandes religiones, entre ellas la Católica Apostólica Romana que tiene raíces muy profundas en muchos pueblos de la Tierra, que tiene una cantidad innumerable de templos y capillas, de misioneros, de sacerdotes de diversos rangos, jerarquías y nombramientos; de sus millones y millones de adeptos, reciben no tan sólo apoyo espiritual y moral, sino también económico, es decir, el dinero, que llega en grandes cantidades a sus arcas.

46. El poder de esa organización religiosa es tremendo, influyendo en los asuntos políticos de las naciones, influyendo en lo moral y en lo social, esa influencia se deja sentir en todas partes; vosotros no sabéis, en el fondo de las guerras que desgarran a la humanidad en estos tiempos, cuánto ha tenido que ver esa influencia.

47. Y yo os pregunto, hermanos míos: ¿Cuál es vuestro caudal? ¿Dónde está vuestra fuerza terrenal? ¿Cuáles con vuestras influencias, vuestras amistades y compromisos con los grandes de la Tierra? ¿Cuál es la influencia que tenéis sobre los pueblos de la Tierra?

48. No tenéis todavía ningún apoyo terrenal, el único apoyo que tenéis humanamente es la adhesión de una parte de este pueblo de Israel, y aún así, no de todo el pueblo, porque no todo es fiel ni leal.

49. No gozáis de apoyo económico alguno, ¿dónde están entonces vuestro apoyo y vuestra fuerza? En el Más Allá, porque nuestro Padre ha buscado a los pobres de espíritus y de cuerpo para derramarse.

50. Por tanto, no busquéis influencias ni amistades en los grandes de la Tierra, amad a todos, servid a todos, obedeced a vuestros gobernantes cuanto sea necesario, no busquéis la salvación de la Tierra con el poder del metal, pues ese poder le pertenece a las entrañas de la Tierra, y ahí debe quedarse.

51. Si queréis ser salvos, si queréis llevar la frente levantada y sonreír no por vanidad sino por tranquilidad de Conciencia, cumplidle al Padre con toda honradez, con toda sinceridad y con todo amor, sintiendo el dolor de los demás, y os aseguro que entonces seréis verdaderamente invencibles; tres de vosotros seréis invencibles ante mil.

52. Vuestro poder procederá de la fuerza que el Padre está entregando a Su pueblo, para que él se levante sin alarde, sin fanatismo sin vanidades.

53. No desafiéis a nadie, porque el tiempo no es llegado.

54. No pregonéis para que no prevariquéis; difundid la enseñanza que habéis recibido, mansamente, de corazón a corazón, de uno a otro por medio de escritos, los que han de servir de alimento para las religiones.

55. Por ahora, concretaos a invitar solamente a los que lleguen a vosotros, sin tratar de propagar de otro modo lo que sabéis.

56. Que lo que sea material, superfluo e innecesario no intervenga o se mezcle entre vosotros; que nunca tengáis que hacer uso de cosas científicas o de adelanto de este tiempo para extender la Doctrina, haced en cambio, uso de lo más indispensable, para que esta Obra y vuestro cumplimiento los manifestéis de la manera más pura posible.

57. Llegará el tiempo en que esas fuerzas de las que antes os hablé, tengan que enfrentarse a vosotros, mirad que tendrá que llegar el momento en que estas cosas deban ser discutidas; pensad que es grande el cargo que lleváis, que ese Dios Creador, el Dueño de todo, el Santo, Aquél que glorifican todas las religiones y sectas, Aquél al que todos buscan, Aquél en que todos creen y no han podido ver, ese Todopoderoso, comunicándose está por vuestro entendimiento y habla por vuestros labios.

58. Parece imposible, le parece mentira a los humanos, pero para la Divinidad, nada hay imposible.

59. Tomad una flor en vuestra mano, y si la miráis profundizando en ella, veréis cuánta grandeza, cuántos abismos, cuántos universos encierra; si tomáis un pequeño insecto que trabajosamente va caminando por la tierra, y le seguís en su camino, sin importar que sea mil veces más pequeño que vosotros, veréis cómo tiene un hogar, cómo se reproduce, cómo también se labra a sí mismo el pan de cada día, y cómo le sirve al Creador sirviendo a los suyos, cumpliendo con Sus leyes, y comprenderéis qué abismos contiene aquella criatura tantas veces despreciada y contemplada con indiferencia por los humanos.

60. Pues si el Señor ha puesto un universo, una vida, un destino en cosas tan pequeñitas, ¿cómo no habría de ponerlos en cada una de Sus palabras entregadas por vuestro conducto?, ¿cómo no habría de impregnar cada frase, cada parábola con justicia, amor y sabiduría, si en todo está presente la magnificencia divina?

61. Todo es cuestión de prepararse debidamente, tanto espiritual como materialmente, llevando esa preparación a lo largo de una vida serena, con un firme criterio y un buen carácter, con calma para recibirlo y juzgarlo todo, con vuestro buen cumplimiento para con los vuestros, con vuestro trabajo, con vuestra sociedad, con vuestros amigos y con vuestros gobernantes, respetándolos a todos.

62. Poned freno a vuestras pasiones; la fuerza del espíritu está con vosotros para que ejerzáis siempre el control sobre vuestros sentimientos y emociones, con la mente despejada y la claridad en vuestra Conciencia, para que en los momentos críticos no estéis atormentados por remordimientos o por la duda.

63. Estas han sido mis humildes explicaciones en esta alba de gracia; confío en que os sean de utilidad para vuestra mejor comprensión de las cosas espirituales.

64. Que la paz de nuestro Padre sea con mis hermanos.

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