Explicación 31

1. Mucho os preguntáis hermanos, si estando rodeados por hombres que dentro de sus creencias, practican ritos y ceremonias, debéis o no participar en ellos en las ocasiones en que, por requerimientos de vuestra sociedad, os inviten a sus templos.

2. El Divino Maestro os ha dicho en algunas de Sus cátedras, que Él no ha venido a oficiar cual si fuese un ministro, que Él no ha venido a practicar ningún rito, ni celebrar ceremonia alguna.

3. Él os ha recordado que, en el Segundo Tiempo, dio ejemplo al mundo no erigiendo altares, no encendiendo lámparas ni elevando cánticos.

4. Cuando escogió a Sus doce discípulos no usó óleo o cosa alguna para ungirles, simplemente al contemplar la preparación de ellos y ver que le reconocían, les dijo: “Seguidme”, y eso fue suficiente.

5. Los discípulos de Jesús tampoco practicaron ritos ni ceremonias, hablaban lo mismo en una plazuela que en el pórtico de un edificio que en un camino, la ribera de un río o en el desierto; el lugar les era indiferente, porque ellos sabían que el espíritu doquiera que se encuentre, está dentro del Templo de Dios, que el Santuario divino es el Universo, que el Templo interior es el corazón y para ellos, todo era templo, todo era santuario, todo era camino.

6. Pues si en aquél tiempo se practicó de tal forma la enseñanza y la Ley divina, ¿por qué ahora que ella ostenta el nombre de Espiritualismo, no se le honra con prácticas verdaderamente espirituales?

7. ¿Por qué volvéis atrás? ¿Por qué os desviáis del camino?

8. Tiempo es de analizar cosa por cosa, práctica por práctica, paso por paso y acto por acto, para descubrir todo aquello donde se haya hecho mal en las prácticas espirituales y así ir corrigiéndolas.

9. Hay cosas que pueden corregirse de una vez, otras, necesitan de un tiempo y de explicación continua y paciente a las multitudes, para que logren asimilar el conocimiento hasta alcanzar la espiritualidad.

10. No forcéis a nadie a dar pasos más grandes de los que pueda dar, tened caridad y comprensión, y cada paso que deis, antes explicadlo detalladamente, minuciosamente, con testimonios y pruebas con las que el Padre y el Mundo Espiritual de Luz os estamos hablando.

11. Jesús en el Segundo Tiempo, no bautizó jamás con agua, ese rito del bautismo no lo celebró, Él os dijo: “Yo os vengo a bautizar con el fuego de mi Espíritu, con el fuego del Espíritu Santo”.

12. Si eso dijo Cristo en el Segundo Tiempo, pues ahora que os encontráis en la plenitud del Tercer Tiempo, en la Era del Espíritu Santo, debéis comprender que todos recibís la unción con el fuego de su Espíritu, fuego que es amor, vida y luz.

13. Ya no os sometáis a ritos, ni pidáis al Maestro que oficie como si fuera un ministro o un sacerdote.

14. Que vuestros hermanos, en sus diferentes religiones o sectas oficien y practiquen ritos es tolerable, porque ofician delante de Dios y necesitan ceremonias y figuras simbólicas para dar a comprender que en aquel acto ha estado la presencia de Dios; pero el Espíritu Divino, cuando se presenta por medio de Su rayo universal, no viene a oficiar delante de otro más grande, porque Él es el primero y el único.

15. El Padre viene a entregar Su palabra, y en ella están la vida, el fluido, la esencia, la bendición, la verdad, el pan y el todo.

16. Por lo tanto, haced que en lo venidero vuestros actos sean sencillos y dejad las ceremonias y los ritos para convertirlos en prácticas sumamente espiritualizadas, mediante las cuales os comuniquéis de espíritu a Espíritu con vuestro Padre.

17. Cuando se trate de un matrimonio, eximíos del vestuario ostentoso y tradicional, dando con ello testimonio de vuestro adelanto en la Obra espiritual del Padre, no llevéis en las manos ningún objeto para simbolizar esa unión, reconociendo esa pareja que el Padre les contempla y les entrega lo que sea en Su voluntad, sin necesidad de cosas materiales, sin que nada se interponga en acto tan solemne.

18. El Padre con Su palabra, todo lo entrega, todo lo dice, todo lo explica.

19. Cuando el Padre le dice a la pareja que contrae matrimonio: “Os uno con el lazo del amor, y este lazo con que unís vuestros destinos y vuestras vidas, Yo lo bendigo”, ¿qué tiene más significado en ese instante, un lazo material que es sólo un objeto, o la divina Palabra llena de esencia?

20. Pues así como esto, las sortijas, las aguas, las monedas -perdonad que llegue mi espíritu a tanta materialización, pero es necesario- deben ser cosas del pasado, para que le rindáis al Padre un culto que se acerque a la espiritualidad, y que vuestros actos dentro de la Obra divina sean prácticas que puedan llamarse espirituales.

21. Cuando el Señor bendiga un matrimonio concediéndole ser padres, si queréis hacer presente al pequeño ante el Padre, podéis hacerlo, y si queréis tener a corazones que puedan sustituir en casos necesarios a los padres, también podéis hacerlo, pero hacedlo de espíritu a Espíritu, o sea en forma espiritual, a través de la oración, haciendo todos un pacto entre la Divinidad y aquella criatura, y ese nombre que los padres hayan escogido para su hijo, quedará, al ser bendecido por el Padre, no solamente en la mente de los suyos, sino escrito también el Libro de la Eternidad.

22. En albas venideras, os haremos más recomendaciones; meditad con calma en todo lo que se os ha dicho, mirad que no hay imposibles.

23. Estáis capacitados para rendir ese culto elevado a la Divinidad; vuestro espíritu, en este Tercer Tiempo, no necesita más de las ceremonias para darle valor a un acto, sino que basta que penetréis en oración y de espíritu a Espíritu pactéis con el Padre, para que vuestra Conciencia y vuestro sentido de responsabilidad os digan que no debéis profanar aquella palabra que habéis empeñado.

24. No os son necesarios testigos ni ritos, ni actos de orden material para darle fuerza a esos compromisos de vuestra vida.

25. Son estos mis humildes consejos en esta alba de gracia, y que yo deposito, en el nombre del Señor, en el corazón de mis hermanos.

26. En futuras albas, hablaremos más extensamente de los dones que en la Marca el Padre os ha concedido, según la inspiración que el Espíritu Santo derrame sobre Sus siervos espirituales.

27. Abundaremos sobre la explicación de los Siete Sellos, para que tengáis un claro concepto de estas cosas, una esencia, una correcta explicación y de ello, le enseñéis a los hombres, vuestros hermanos, porque sois los emisarios del Señor.

28. Los hombres han hablado y escrito sobre todo esto, profundizándose en los misterios, unos penetrando en ellos con paso firme, otros no, pero ¡cuántas cosas los hombres tendrán que modificar!

29. ¡Cuántos conceptos y cuántos dogmas tendrán los teólogos que cambiar por las revelaciones del Espíritu Santo!

30. Porque no serán los hombres quienes revelen a la humanidad todos los misterios, sino el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad quien se los revele al hombre, como prometiera el Divino Maestro en el Segundo Tiempo.

31. Me retiro, deseando que la paz, el amor y la buena voluntad no se aparten de vuestro corazón.

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