Explicación 26

1. Vosotros, hermanos, como escogidos del Padre en los Tres Tiempos, como espíritus responsables de un pacto hecho con su Divinidad, ha mucho tiempo que poseéis gran luz en vuestro espíritu.

2. Esa luz espiritual no es como la luz material; la luz material ilumina y descubre las cosas terrenas, la luz del espíritu esclarece las cosas espirituales profundas, ilumina la inteligencia y los sentimientos del espíritu.

3. Por lo tanto, la luz de vuestro espíritu no es precisamente una flama, una llamarada o una chispa como contempláis que se da en el fuego o la luz en lo material.

4. La luz espiritual es inteligencia, es razón, es virtud, paz, amor; y cuando esa paz, ese amor, esa virtud y esa fuerza llegan a un espíritu necesitado de ellas, son en él una iluminación, como una alborada, como un relámpago, porque en ese momento invade a aquel espíritu la luz de la razón y de la vida espiritual, la luz de la paz y del consuelo.

5. Esa luz existe en vosotros de manera muy grande, hermanos míos, mas esa luz la poseen todos los espíritus en mayor o menor grado, sin excepción alguna, sean encarnados o desencarnados. Mas esa luz llega a empañarse por el pecado, por las bajas pasiones, por falta de cumplimiento a las leyes espirituales, por la ignorancia y por el ambiente adverso en que el espíritu penetra, pero dentro del espíritu, siempre existe la flama de luz espiritual.

6. En todos los tiempos, ha existido en el Más Allá un número infinito de espíritus en diversas escalas, con diferentes grados de espiritualidad; los que se han encontrado en la parte más baja de la escala debido a su confusión, han tendido siempre a buscar a los seres humanos, porque tienden siempre más a lo de abajo y no a lo de arriba, abrumados por el peso de su propio materialismo.

7. Dios ha permitido que esos espíritus que necesitan de los hombres desciendan entre ellos para experimentar y comprender muchas cosas, para restituir y hacer restituir a los demás.

8. Una gran parte de esos espíritus, vienen en busca de consuelo, en busca de luz, de una mano que les ayude, del afecto de un corazón.

9. Esos espíritus materializados, necesitados y turbados han rodeado siempre a la humanidad y más aún en este tiempo del Espíritu Santo, en que con Su divina llave de amor y de luz, ha abierto las puertas del Más Allá, para dar paso a la comunicación entre espíritus encarnados y desencarnados, entre ellos y con su Creador.

10. Los espíritus necesitados, se manifiestan en este tiempo en las naciones, en los pueblos, en los hogares, invadiendo las comarcas, rodeando a los hombres, a los niños y a todo ser viviente, y según sea lo que ellos contemplen y escuchen, será lo que reciban de la humanidad.

11. Si donde penetran es un antro de vicio, su turbación es mayor y no reciben la luz; si donde penetran es un ambiente de dolor y sufrimiento, no pueden recibir consuelo alguno.

12. Mas, por el contrario, si ellos se acercan a una persona con un corazón de buenos sentimientos, con alguna espiritualidad o con algunas virtudes manifiestas, esos espíritus van perdiendo su materialismo, sus malas tendencias y reciben la luz que emana de aquel espíritu encarnado.

13. Si los espíritus en tinieblas penetran en un ambiente de espiritualidad, de fraternidad, de oración y de fe, ahí reciben luz, razón, paz y fortaleza.

14. Esos espíritus, en este Tercer Tiempo, saben, porque se han dado cuenta, de que en el seno de la humanidad vive Israel, el pueblo de Dios, aquél que ha llevado la marca del Padre en los Tres Tiempos, el sello trinitario de luz, la luz del Espíritu Santo; esas enormes legiones acuden presurosas entre vosotros para rodearos, no siempre con buena intención, no siempre con el deseo de recibir luz.

15. Entre ellos, como sucede con los seres humanos, hay espíritus de índole diversa, y la misión que el Padre le ha confiado a Israel en este Tercer Tiempo, es la de dar luz a todos los espíritus, no la luz material, sino la luz espiritual que es razón, paz, consuelo, verdad y fuerza, en una palabra: La luz del amor.

16. ¿Habéis practicado de una manera correcta tan delicada misión?

17. Israel tiene el deber en todos los tiempos, de dar luz a sus hermanos, hasta que el último de los espíritus la haya recibido plenamente en su ser.

18. Os vemos derramar las aguas que llamáis benditas en vuestras alcobas, en vuestros hogares y en vuestros caminos, intentando dar luz a esos seres turbados.

19. ¿Qué luz podrá recibir un espíritu de parte vuestra si no sentís la caridad que debéis impartir a ese necesitado? ¿Qué podréis entregar, si en el momento de practicar vuestra misión, no se ha sensibilizado vuestro corazón ni elevado vuestro espíritu, si no habéis meditado en lo que estáis haciendo, si os halláis materializados o dominados por las tendencias humanas?

20. En vez de hablar con amor a esos espíritus, tomáis en vuestras manos esas aguas y las esgrimís como látigos, y tomáis el nombre de Dios Todopoderoso para azotar a diestra y siniestra a esos espíritus.

21. Tomáis en vuestras manos un manojo de hierbas para azotar los rincones de vuestra alcoba, donde creéis erróneamente que habitan esos espíritus; ¿pensáis que así puedan recibir algo de vosotros?

22. ¡Ah, hermanos míos! Lo único que lográis con todo esto, es excitarlos más en su tiniebla, porque se les ofende, y ellos toman eso como un desafío, y por su misma turbación, no son capaces de perdonar las ofensas, y entonces, se levantan contra de vosotros, aún con más saña en su persecución.

23. En vez de entregar luz, habéis entregado confusión que es tiniebla.

24. Os repetimos, la luz del espíritu es amor, paz, caridad, consuelo y fortaleza.

25. Cuando os encontréis rodeados de espíritus de tiniebla, sea en vuestro hogar, en vuestros caminos o en vuestra propia persona, ¿cómo entregar en forma efectiva la luz a esos espíritus?

26. Les entregaréis la luz a través de vuestra oración espiritual, después, a través de vuestra caridad, y más tarde, practicando la virtud, los buenos modales y la moral en vuestra vida, y ellos, que habitan con vosotros y que os miran incesantemente, al contemplar que sois más fuertes por la virtud que ellos por el mal, se irán doblegando, deponiendo sus malas inclinaciones, convirtiéndose al asimilar vuestras virtudes al recibir vuestra luz.

27. No les deis con la puerta en la faz, no les arrojéis de vuestra alcoba o de vuestra vida en el nombre de Dios; aún os digo más, cuando fuese posible atraedles, pero hacedlo con vuestro amor, con la caridad y la paz, y entonces formarías en torno a vosotros, un ambiente de verdadera espiritualidad.

28. Y esos seres, que se acercaron para probar vuestra fuerza, para poner a prueba vuestro espíritu y la Doctrina que practicáis, al verse iluminados por la luz de vuestro amor y de vuestra caridad, se convertirán en la barrera que os proteja, serán vuestro escudo, vuestros defensores y amigos en la vida humana; y cuando vuestro espíritu traspase los umbrales del Más Allá y penetre en aquellos valles espirituales, se encontrará rodeado, seguido y bendecido por grandes legiones de espíritus que os recibirán con amor y paz, y vuestro espíritu se sorprenderá al contemplarlos tan llenos de luz, la luz que vosotros supisteis darles.

29. La mayor parte de los seres espirituales turbados, lo son porque todavía no se han dado cuenta de que se hallan ya en estado espiritual, conservan la creencia de que son personas materiales, y persisten en querer vivir como vivieron cuando eran seres humanos, y ellos juran que lo son.

30. Estando en el Valle espiritual, insisten en sostener que son seres humanos, porque la impresión que la carne dejó en su espíritu fue muy profunda, fue intensa, debido a que vivieron sumergidos en el materialismo, en sus intereses materiales, en las pasiones, en el pecado y en el fanatismo.

31. La ignorancia que tuvieron en su vida terrestre, les envolvió el espíritu, y éste no tuvo las fuerzas, al llegar la transición que llamáis muerte material, para despojarse de esa pesada carga, de ese pesado fardo y todo ello es por la materia.

32. Esos espíritus son dignos de la más grande caridad, porque no están plenamente en el Valle material, como estáis vosotros, ni tampoco plenamente en el Valle espiritual, como estamos nosotros.

33. Son seres que vagan en una situación muy triste, más aún dentro de esa tristeza, el espíritu experimenta grandes cosas, también evoluciona, también alcanza a comprender; su postración no puede ser eterna, y esa turbación se puede apartar si se acercan a un espíritu y a un corazón obediente de la Ley, a un labriego del Señor.

34. Cuando un espíritu turbado se acerca a una de vuestras congregaciones y se asoma a la enseñanza del Padre, una tempestad tiene lugar en su mente espiritual que tanto tiempo estuvo turbada, porque en un instante aprende el control de sí mismo, y se entera que es un espíritu que pertenece a otra vida, y desde ese momento se pone obedientemente bajo la conducción del Mundo Espiritual de Luz.

35. No todos los espíritus alcanzan a perder su turbación en una sola ocasión, hay algunos que se turban todavía más, y tienen que regresar una vez más a aprender de vosotros todo cuanto habéis oído del Padre, y así regresarán cuantas veces sea necesario.

36. Mas estad alerta, para que el hecho de que tengan que regresar varias veces entre vosotros a aprender y a despejar su turbación, sea por causa de ellos mismos y no por vuestra falta de preparación; si es por su propia causa, bien está, que reciban la caridad cuantas veces sea necesario, pero vosotros debéis estar preparados, para que sepan a través vuestro, que la Obra del Padre es grandiosa, que Su caridad es inconmensurable, y que es muy amoroso en Su mandato para vosotros el de dar luz a los espíritus en tiniebla.

37. Después de 1950, proseguiremos entregando la luz en nuestros caminos espirituales, vosotros en materia, seguiréis entregando la luz espiritual tanto a los seres materiales como a los espirituales, así como nosotros desde el Más Allá la entregaremos a los necesitados tanto en el Valle espiritual como en el material.

38. Y, ¿en qué forma habremos de entregar la luz para entonces? Os volvemos a decir, con nuestro amor, con nuestra virtud, con la caridad y con la luz que el Señor ha depositado en nuestros espíritus.

39. ¡Adelante, hermanos! Es preciso que vosotros sepáis en lo venidero, ir atrayendo más y más corazones para que escuchen la Doctrina del Señor; aprended primero vosotros, para que podáis después, explicar las grandes cosas del espíritu.

40. Id poniendo en práctica los dones que el Padre os ha confiado: El don de la palabra, el don de la intuición y de la inspiración, el de la oración de espíritu a Espíritu, el de trasladar vuestro espíritu a otras regiones llevando siempre el mensaje de paz, de amor y de fraternidad para con los demás.

41. Que la paz del Padre sea con vosotros.

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