Explicación 17

1. El Señor os ha revelado que, después de 1950, empezará la lucha para el pueblo de Israel.

2. Hasta ahora, habéis sido párvulos y discípulos del Divino Maestro, y es Él quien ha dado testimonio de Sí mismo, y cuando no habéis sido creídos en vuestros caminos, ha sido Él quien ha hablado por vosotros.

3. Mas después de este tiempo, seréis vosotros quienes deberéis hablar por Él, dando testimonio del Maestro al mostrar esta Obra a la humanidad.

4. Parte del mundo que os conoce y las personas que os rodean, os han visto practicar una Doctrina espiritual que es extraña o desconocida para ellos, y la han visto extenderse en esta nación.

5. Dentro del medio que habitáis, el círculo donde vivís o en el camino que andáis, representáis para todos los que os ven o conocen, la Obra del Señor, y todo juicio que hagan de ella, será consecuencia de vuestros actos. ¡Ved cuán delicada es vuestra tarea!

6. Si queréis que esta Doctrina sublime se extienda y sea reconocida, trabajad y enmendaos, preparándoos de tal modo que siempre podáis dar el buen ejemplo con vuestros actos.

7. Pero antes que nada, trabajad dentro de vosotros mismos, pues tenéis todavía mucho que hacer en vuestro interior, más aún que en vuestro exterior.

8. Todavía hay partes de vuestro corazón y de vuestro entendimiento que no han sido pulimentadas ni preparadas.

9. Cuando sintáis dentro de vosotros la espiritualidad, cuando hayáis despojado a vuestro corazón de todas las costumbres imperfectas, entonces hablad.

10. Hablad y poned en vuestras palabras todo vuestro espíritu, para que al ser sembradas y al caer en el corazón de vuestros hermanos, puedan encontrar cabida, y sea el corazón de la humanidad, campo fecundo que guarde y cultive esta semilla.

11. Si queréis conoceros, si queréis tener una gran fe para con ella lanzaros a la lucha, examinaos cada día, penetrando en el fondo de vosotros mismos, y ahí, en el fondo de vuestro ser, tendréis las respuestas.

12. De esta manera, sabréis si estáis ya preparados y capacitados para esa lucha, y si descubrís que todavía no lo estáis, haced un esfuerzo más, preparaos con mayor anhelo, pidiendo a nuestro Padre Su ayuda, misma que es con todos.

13. A pesar de los obstáculos y vicisitudes que la vida trae consigo, sentid cómo sobre vosotros flota la inspiración que el Señor ha dejado en este tiempo.

14. No importa que sea frágil vuestro corazón y que pequeñas sean vuestra mente y vuestra memoria, pues vuestro espíritu sabe guardar lo que el Señor le ha confiado.

15. Por ello, cuando sintáis un vacío dentro de vosotros mismos, buscad en vuestro propio espíritu, y ahí, encontraréis todo cuanto necesitáis, ya que el Padre os lo ha dado todo desde vuestro principio, tanto los dones espirituales como todo lo necesario para la jornada, ese gran viaje en que Él os ha enviado por un tiempo; así pues, el Señor no os preparó en un día, o en una Era: Él os ha preparado desde el principio.

16. Mas siendo frágil la materia, aunque el espíritu es fuerte, vuestro cuerpo necesita renovarse cada día, acumular fuerzas para enfrentar un nuevo amanecer.

17. El espíritu, en cambio, tiene vida eterna, y tiene en sí, en forma sempiterna sus dones y su preparación.

18. Siendo libre, no está sujeto a tiempo, ni espacio; la materia, por el contrario, está sujeta a días y a horas, a confinarse a un solo lugar, a un solo espacio.

19. Pensad que es el espíritu la fuente donde el Señor se ha derramado, y de esa fuente podéis beber; en ella, se encuentran todos los dones que necesitáis para desempeñar vuestra delicada misión.

20. Por lo tanto, aprended a penetrar en vosotros mismos, ahí encontraréis al Padre, y ahí podéis rendirle un culto perfecto, ahí encontraréis la voz del Maestro, la voz del Amigo que siempre os aconseja y siempre enseña.

21. Ved la grandeza de esta Obra, que sin tener símbolos materiales, sin tener nada exterior, nada visible para los ojos del cuerpo, lo reúne todo en el espíritu.

22. Todo ha sido puesto en el espíritu del hombre, donde se encuentran el principio y la fuente de vida que el Señor ha preparado; ahí se encuentran la inteligencia, la voluntad, los dones de memoria y entendimiento, las facultades y las potencias.

23. Y sabiendo que el Señor ha dejado todo eso ahí, en vuestro espíritu, formaréis el Templo, el lugar invisible e intocable para los demás.

24. En ese Templo verdadero, podréis amarle con toda la pureza y la fuerza que poseéis en vosotros, y ahí no podrá llegar la planta del hombre a manchar nada, ni con el pensamiento ni con los ojos impuros, y vuestro Templo permanecerá inmaculado, pues ni aún vosotros osaréis faltar ante tan límpido altar.

25. Cuando ya dispuestos a aceptar esa preparación inminente desde vuestro principio, alcancéis mayor espiritualidad, sentiréis un gran respeto por vosotros mismos, y un gran culto por la Obra que el Señor ha hecho en cada uno de vosotros, y así sentir por vuestro prójimo el mismo respeto, el mismo amor y culto, porque también es él la Obra del Padre.

26. Y cuando se establezcan en la Tierra ese amor, ese respeto, esa consideración del uno para el otro, entonces estará reinando el Espíritu del Padre en esta Tierra; entonces será este un mundo de paz, una morada de perfeccionamiento y alegría.

27. Mas cuán ardua será vuestra lucha en este tiempo, para apartar del seno de la humanidad todas las imperfecciones que han arraigado en ella, despojándola de todos los malos principios, los malos hábitos, el mal entendimiento e interpretación de las cosas espirituales, mismos que han llevado al hombre a rendirle un culto equivocado al Padre.

28. Durante cuántos siglos los seres humanos se han sometido a sacrificios inútiles, creyendo con ello ganar los favores de la Divinidad, cuántos castigos han infringido a sus materias creyendo que eso era hacer el bien, que era eso lo que el Padre deseaba y a Él agradaba.

29. No hagáis penitencia como en los tiempos pasados hermanos, no caigáis jamás en sacrificios estériles. El Padre no ha querido jamás que sufráis inútilmente, ni mucho menos castigaros u obligaros a que sigáis la senda del bien; Él es Amor.

30. Lo que Él os pide es que os abstengáis de pecar, y para ello debéis examinaros día a día en vuestra Conciencia. No desoigáis esa voz de vuestro Juez interno, no paséis por alto vuestras faltas, aprended a penetrar en el fondo de vosotros mismos para encontrar ahí en vuestro espíritu, la presencia eterna del Señor.

31. ¡Cuántas cosas tendréis todavía que aprender, hermanos!

32. Mas no penséis que estaréis solos en la lucha de este tiempo, no; el Señor lucha a vuestro lado con Su sabiduría, con Su potestad; y después de vosotros, vendrán los segundos y después los terceros, y ellos seguirán trabajando en esta Obra.

33. A que triunféis en esa lucha tiende esta Doctrina, ésa es la finalidad de esta Obra, pues ¿cómo podría Él establecer Su reinado en esta Tierra enmedio de tanta impureza?, ¿cómo podría continuar creciendo el mal en este mundo y habitando en él al mismo tiempo que el bien?

34. El bien tiene que desterrar al mal, pues esa es su naturaleza, la luz tiene que disipar toda tiniebla.

35. La Obra del Padre seguirá avanzando a grandes pasos, los espíritus continuarán siendo iluminados y llegará para todos el despertar, y estarán ellos alertas a la Conciencia. Vendrá el momento en que todos los espíritus lleguen al convencimiento, al conocimiento de la misión que han traído a esta Tierra; será entonces, cuando llegue el instante de comprensión para esta humanidad.

36. Es Elías en este tiempo, quien ha venido a limpiar el corazón de la humanidad, en misión divina, preparando los caminos del Señor e impidiendo que el mal siga creciendo.

37. En este tiempo será, que el Padre detenga el avance del mal y el bien encuentre campo amplio donde desarrollarse y cultivarse; el mal, presto encontrará diques y murallas que le detengan.

38. Será entonces cuando la Obra espiritual, vaya buscando su cauce y sea como un torrente que, cayendo de un alto monte, no encuentre impedimento alguno a su paso, bañando las comarcas, inundando las aldeas y todo lugar; de esta manera se desbordarán la luz del Padre, Su inspiración, Su amor y Su sabiduría.

39. Mucho ha pecado la humanidad y mucho ha faltado, y le es llegado el tiempo en que se convierta, y ved la caridad infinita del Padre, que a pesar de ser tanto el pecado y tantas las manchas de los hombres, no les ha condenado.

40. El Señor le ha dado a la humanidad nuevas oportunidades para purificarse y cumplir, le ha concedido tiempo al espíritu para su cumplimiento y restitución.

41. Todo volverá a su cauce, todo tomará de nuevo su orden, todo regresará a su origen.

42. Abierta se encuentra la puerta del tiempo final, en que el Padre ha de venir a cimentar Su obra en el espíritu y en el corazón de todos los hombres, sin faltar ninguno.

43. Luchad con todas las fuerzas de vuestro espíritu y colaborad con el Padre; que sea cada uno de vosotros, un siervo de buena voluntad que eleve en sus obras el mandato y sepa cumplirlo a través de su camino.

44. No esperéis, a cambio de vuestro esfuerzo, pago alguno en esta Tierra, no pidáis nada a cambio de vuestro trabajo y vuestra lucha.

45. Si el Señor es quien os ha enviado a trabajar, y es Él quien os ha dado Su mandato divino, volved al Padre con vuestra cosecha en las manos, y Él os dará lo que fuese en Su voluntad y ésta es perfecta.

46. Nunca pongáis precio a vuestro trabajo, y si recibís el desprecio, la incomprensión o la burla, callad y seguid adelante, pensando que aquellos que así os hagan, no saben lo que hacen, y no saben que lo que hay en vuestro corazón es muy grande para ellos poder comprenderlo; perdonadles y tendedles la mano, porque ¡cuán pequeños son ante el divino mandato y la Obra que lleváis dentro de vosotros!

47. Paso a paso, iréis haciéndoos más y más responsables a ese cargo sublime que es como una dulce cruz, una cruz salvadora, pues es ella el precio de vuestra salvación.

48. Si llegáis al final de vuestro cumplimiento con la cruz a cuestas, habiéndola llevado con paciencia y apurando vuestro cáliz de amargura, dolores y riesgos, no temáis, será el mismo Señor quien venga a descargaros de vuestro peso, dándoos la paz, sacudiendo el polvo de vuestras vestiduras y renovándolas; será Él quien os llene de fortaleza si estáis fatigados, y al ser Él quien reciba todo de vosotros, también será Él quien os lo entregue todo.

49. Si lleváis esta certeza en vuestro espíritu y en vuestro pensamiento, todo os será más suave, nada lastimará vuestro corazón ni podrá heriros vuestro hermano, las penalidades y los dolores os serán leves; pensad que el Padre es quien juzgará vuestra obra, y que siendo Él toda bondad, ha sido Quién os confiara tan delicada misión.

50. Si aprendéis a escuchar al Padre cuando os habla, y obedecéis cada uno de Sus mandatos y atendéis cada una de Sus palabras, cumpliendo con discreción Sus órdenes sin que nadie pueda ver vuestra obra mas que vosotros y Él mismo, nada habréis de temer, pues seréis fortalecidos y el Padre a cada instante os llenará en el espíritu de Su luz y de Su gracia.

51. El Mundo Espiritual os invita nuevamente a orar y velar en cada día, uniendo vuestro pensamiento al de todo el pueblo de Israel, para ayudar a la humanidad en las grandes pruebas de este tiempo, difundiendo vuestro pensamiento como bálsamo y caridad; ésta es vuestra misión.

52. La paz del Padre sea con vosotros.

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