Explicación 16

1. Hoy, hermanos, os explicaremos lo que significa ser Mariano.

2. Es menester detenernos con todo amor y respeto en la explicación de lo que es la Madre Universal.

3. ¿Quién es la Madre, quién es María?

4. El Espíritu de María ha estado siempre en Dios pues es la Ternura Divina, es el Amor Maternal que existe en la Divinidad, es la parte femenina universal de Dios.

5. Quiso el Padre, que esa parte femenina del Espíritu Divino encarnara en el Segundo Tiempo, haciéndose mujer para que cumpliese en la humanidad un destino sublime, Mujer que iba a atravesar el camino humano de todas las mujeres, desde niña a doncella, a desposada y a Madre, llegando a los umbrales de la ancianidad, y por medio de Su vida humana así dejar un ejemplo a las mujeres de todos los tiempos, brotando de Ella el Hijo que habría de albergar al Verbo del Padre, y ese Hijo fue Jesús.

6. Desde los primeros tiempos había sido anunciada la venida de María, del eterno femenino que existe en Dios. Mas la tentación también tomó desde los primeros tiempos como instrumento a la mujer para tentar al hombre, despertando en él las pasiones, para doblegarle y hacerle caer en múltiples formas.

7. El Señor, justiciero y amoroso, reveló que si el hombre era frágil ante la mujer y en su senda tropezaba y caía por causa de ella, habría de venir una Mujer cuya planta quebrantase la tentación.

8. Esta mujer era María, la que cautivó en Su corta vida terrestre el corazón de aquellos que la conocieron, ya que era capaz de hacer estremecer de ternura cuanto corazón se presentase ante Ella, por muy duro que fuese.

9. María no era una mujer común, no fue una mujer más, fue la mujer perfecta, y Ella desde Su más tierna edad, asombraba a todos por Su amor, por Su elevación de Espíritu, por Su ternura y Su calor para cuantos la rodeaban.

10. Presentían todos que un gran destino le esperaba a aquella dulce doncella, y cuando llego el momento en que habría de ser la Madre del Mesías, la elevación, la fortaleza y la humildad eran en su Espíritu.

11. Sabiendo quién era Ella, cuál era Su destino y quién habría de brotar de Su seno, jamás lo dijo, jamás hizo ostentación de esa gracia.

12. Cuando al fin el Fruto fue en Su regazo y la palabra del Padre se cumplía en María, aquella mujer, toda virtud, toda amor y elevación espiritual, no osó levantar la vista para contemplar a los hombres.

13. Ella sabía quién era Su hijo, y sabía que aquel Fruto iba a ser devorado por la humanidad, que aquella sangre la habían de beber los hombres; que aquel cuerpo iba a ser lacerado en mil formas, que el Espíritu Divino había de ser traspasado con el dolor que la humanidad le habría de inferir; pero no había protesta en Su corazón maternal, no había rebeldía, sólo mansedumbre y amor.

14. Cuando Jesús creció entre los hombres y comenzó a dar grandes pruebas de Su misión entre la humanidad, era la Madre quien ayudaba a los hombres a comprender la palabra de Su hijo, era María la que acercaba a los enfermos al Doctor de los doctores, era Quién enjugaba las lágrimas de las viudas y acariciaba a los niños.

15. Cuando el Maestro estaba ausente, era Ella la que colmaba de paciencia a todos, diciéndoles: “Esperad, esperad, que Él ha de retornar y si no lo hiciese, donde mi Hijo esté, desde allá os enviará la salud”; y Ella en esta forma, secreta y calladamente, obraba milagros de amor y ternura entre la humanidad.

16. ¿Quién ha publicado la vida de María, quién recuerda o conoce esa santa vida de Amor Maternal, que se manifestó a través de una mujer?

17. Cuando llegó el momento de la pasión de Jesús, el hijo amado, Ella con sumisión, dejó que la voluntad divina se hiciera.

18. Sólo cuando vio el dolor del Maestro, cuando miró que Su carne se abría y manaba sangre, que a través de Sus heridas y de Sus llagas se contemplaban los huesos, fue que se hizo muy grande Su dolor.

19. Estando el Divino Maestro pendiente de Su cruz, escuchaba María aquellas palabras que venían de lo infinito derramándose entre los hombres, y no hubo en el Corazón de la Madre un reproche para la humanidad, sólo contempló que el Fruto de Sus entrañas, aquel cuerpo bendito, presto se encontraba a expirar.

20. Pero aquel cuerpo que había alimentado, estaba unido al Espíritu Divino Inmutable y por ello, no sólo el cuerpo sino también su Divino Espíritu apuró el cáliz de hiel y vinagre, sangrando en Espíritu y carne, sintiendo todo el dolor, todas las tinieblas, todo el pecado, toda la ignorancia y todo el materialismo de la humanidad que caían sobre Él y Su cruz.

21. Jesús como hombre perdonó a la humanidad, e invocó ante Dios el perdón para todas las criaturas, y dirigiendo desde la cruz una mirada a María, le dijo: “Madre, he ahí a tu hijo”, señalándole a Juan el apóstol, y a él le dijo: “Hijo, he ahí a tu Madre”.

22. Desde ese instante dejó el Padre entre la humanidad el conocimiento de la existencia de la Madre Universal, que está en Dios mismo, que existe siempre y que siempre será: La Madre que es esencia desde el principio de los tiempos, Aquélla que habría de quebrantar la cabeza de la tentación con Su pureza, con Su ternura, con Su amor y que había de quedar como Madre Universal a los pies de la cruz.

23. Después de la Ascensión del Divino Maestro en la nube de Betania cuando Sus discípulos quedaron solos en el mundo, tomaron como hogar y santuario, como su lugar de reunión, a María; todos salían por distintos caminos a cumplir su misión, y el lugar de retorno era María y en Ella contemplaban la faz de su amado Maestro, en la caricia de la Madre sentían la caricia del añorado Maestro, y en la presencia de Ella se confortaron hasta el día de Su partida, en que Dios la llamó a Su seno, dejando a su Espíritu irradiando luz sobre el Universo.

24. María no es la madre de Dios, María mujer es la madre de Jesús y la parte espiritual de María es, como hemos explicado, el Amor Maternal y Universal que vive en el Espíritu Divino, es la feminidad que existe en el Espíritu Universal, porque Dios está en todos los elementos, como Él lo ha dicho, está en todas las naturalezas y en todas las cosas, es el Alfa y la Omega, el Amor de los Amores.

25. Por eso sois Marianos, porque sabéis sentir el calor de María espiritualmente, esa Ternura que se acerca a vosotros, y que es caricia maternal que os inspira una gran confianza para arrepentiros ante el Juez Supremo, purificándoos con ese Amor sublime y maternal, para poder presentaros dignamente ante los ojos del Señor.

26. Ese Amor Maternal ha estado en todos los tiempos, mas no ha sido reconocido ni aceptado por todos los hombres, ni por todos los pueblos, sectas y religiones.

27. María es mirada por unos de una forma, por otros de otra, pero vosotros, Espiritualistas Trinitarios Marianos, lleváis ese nombre porque sois los que habéis amado a vuestra Madre Celestial, sintiéndola a través de los tiempos, y porque supisteis recibir en vuestro espíritu, al pie del Calvario, aquella ternura, aquel calor maternal.

28. En la Anunciación, sabéis que se le dijo a María que sería la Madre de Jesús, en quien hablaría el Verbo del Padre; queda entonces ungida por el Señor, y es llamada, Bendita entre todas las mujeres, por el ángel del Señor, y más tarde, a los pies de la cruz, donde agoniza aquel Hijo amadísimo que el Padre le confiara, escucha aquellas palabras que son un testamento para Ella, porque recibe en esos precisos instantes a la humanidad como herencia de amor, como a Su familia universal.

29. Fue necesario que aquel acto se realizara delante de una multitud para que hubiese testigos de aquellas palabras.

30. Ese fue el tiempo propicio para que Dios revelase a la humanidad la existencia de esa Ternura espiritual que llamáis María y a quien le dais la forma corpórea de aquella Santa mujer, pero que en realidad no tiene forma alguna, y que, además debéis saber que ha sido siempre en Dios.

31. Preparaos, porque habréis de ser combatidos en esta fe, mas no temáis, que si vuestros labios fuesen torpes para expresar lo que concibe y cree vuestro espíritu, tomad las palabras de la Anunciación y las que Cristo dedica desde la cruz a María, y habréis tomado como armas invencibles los fundamentos de esta fe.

32. Vuestro hermano espiritual brevemente ha tratado de daros una explicación sobre la Madre Universal, explicación que confío ha de traeros alguna luz, es ése el deseo del Mundo Espiritual de Luz.

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