Enseñanza 365

1. Discípulos, os he sentado a mi mesa y en ella os he ofrecido el rico manjar de mi enseñanza: Mi cuerpo y mi sangre, la palabra y la esencia de ella, para que por medio de este sustento seáis inmortales e invencibles en los grandes combates de la vida.

2. Vosotros me rodeáis y el Maestro penetra en vuestro corazón y contempla vuestra tristeza. ¿Por qué, mis hijos? Yo he venido a prepararos para la verdadera comunicación, en este tiempo que he estado entre vosotros manifestándome por el conducto del hombre sencillo y humilde, mas no ha sido ésta la mejor ni la más perfecta de las formas que Yo he elegido para comunicarme con la humanidad. Esta ha sido una comunicación preparatoria para que los ojos de vuestro espíritu puedan pronto verme venir sobre la nube y entonces pueda también vuestro espíritu fundirse con los ángeles en su elevación.

3. La comunicación más perfecta con el Maestro, es la que ha de venir después de la partida de mi palabra. La ausencia de estas manifestaciones, cierto es que va a debilitar a muchos en su fe, a los que no supieron comprenderme ni interpretar mis enseñanzas; mas aquéllos que analizaron bien mi palabra y que aprovecharon el tiempo en obras de amor, ellos sabrán que Yo puse límite a mi manifestación en la hora propicia, en el momento oportuno, para después dejaros ante el infinito, ante la eternidad, ante lo espiritual.

4. Velad y orad, el momento es crucial, la hora es de prueba, ¡oh, mi pueblo! Debéis velar por la humanidad y velar por vosotros; que vuestra oración sea como un manto que la cubra, como un muro invulnerable que la defienda. La tentación bajo mil formas os acecha, no os dejéis seducir. Os entrego estas profecías, porque vais a beber un cáliz muy amargo que ha preparado el mismo pueblo, cáliz que en el Más Allá he bebido y que os lo voy a dar a beber, porque ya estáis fuertes, porque ya deposité en vuestro espíritu mi sabiduría y mi preparación, y si veláis podréis resistir las pruebas y los vendavales.

5. ¿Cuál es ese cáliz que ha dejado tan amargo sabor en los labios del Maestro? Es la incredulidad de este pueblo, es su desobediencia, su materialismo, su idolatría, su fanatismo, su falta de regeneración, la escasa espiritualidad que ha alcanzado y lo poco que ha estimado y aprovechado el tiempo de las enseñanzas; la división y la guerra que siempre ha existido entre este pueblo, de labriego a labriego, de recinto a recinto y todo eso acumulado, va a formar un cáliz que vosotros mismos vais a beber, pero os doy la fuerza para vencer en la prueba.

6. A vosotros que oís esta palabra, os digo: No habéis colmado ese cáliz, pero sí vais a beber algo de él, porque vais a estar en la lucha y no vais a ser indiferentes; porque vais a palpar la falta de sensibilidad de los que aparentemente han estado, siempre velando y orando y en realidad han estado profundamente dormidos en su rutina; porque vais a tener que enfrentaros a los débiles, a las múltiples víctimas de la desobediencia, de la profanación de muchos; porque vais a ser soldados de mi Obra entre vosotros y fuera de vosotros.

7. Quiero que seáis un baluarte para el mañana pero preparaos, acumulad fuerza espiritual para que no flaqueéis un solo instante. Con estas palabras os aliento a la oración y os preparo a la lucha, para que lleguéis a mi regazo, a la cumbre de la montaña en donde me encuentro.

8. Venid a Mí, pueblo amado y acatad mi mandato. Venid a Mí, Israel y alimentaos con mi palabra, para que el hambre y la sed no os sorprendan. Bienaventurado aquél que al escuchar mi palabra la recibe con humildad y la guarda en su corazón, porque llegará el tiempo en que la humanidad busque este pan y vosotros le entregaréis lo que os he confiado en mi Obra.

9. Los tiempos han pasado, vuestro espíritu ha evolucionado y estáis en el tiempo en que habéis alcanzado adelanto y espiritualidad.

10. En vuestras manos he depositado mi Ley en Tres Tiempos, mi Obra es la misma que os entregué desde el Primer Tiempo cuando os confié las Tablas de la Ley por conducto de Moisés. Él fue vuestro guía en el desierto por cuarenta años.

11. En el Segundo Tiempo, Jesús vino a dar cumplimiento a esa Ley, para redimir a la humanidad. Y en el Tercer Tiempo he venido como Espíritu Santo a explicaros la misma Ley.

12. Después iréis a entregar el testimonio de mi verdad a la humanidad, esta humanidad que espera verme con sus ojos materiales para creer y después seguirme.

13. Es tiempo de confusión en el mundo, tiempo de lucha para vosotros. Tres años antes de finalizar 1950, os hablé grandemente para que os preparaseis y os unificaseis espiritualmente, y al finalizar 1950, muchos os habéis confundido en medio de vuestro materialismo.

14. La lucha os espera y como soldados debéis levantaros. Yo os he confiado las armas para que en la lucha seáis invencibles. Empezad por venceros a vosotros mismos.

15. Por muchos años os he confiado mi palabra y los que no me han comprendido, piden que un tiempo más esté Yo comunicado por el entendimiento humano, mas mi palabra es de Rey y debe de cumplirse.

16. Surgirán los falsos discípulos y confundirán a la humanidad. Entonces ella clamará preguntando: “¿Dónde estás, Dios mío? ¿Dónde está tu verdad? ¿Cuál es tu Obra y en dónde están tus escogidos?”

17. Después de mi partida, daréis testimonio de mi presencia y seréis obedientes a mi Ley, para que deis a conocer esta Obra en toda su pureza.

18. Después de que mi comunicación a través del portavoz haya terminado, resurgirá el mundo a la Espiritualidad, a la luz, a la paz y cuando vengan las nuevas generaciones ya no existirá el fanatismo ni la idolatría. Entonces me buscarán en el Templo del Espíritu Santo en donde he de estar para siempre.

19. En este día de gracia reúno y congrego al pie de la montaña a las doce tribus que forman mi pueblo escogido de Israel.

20. En este Tercer Tiempo habéis sido preparados con mi palabra, con mi Luz de Espíritu Santo, para que cumpláis la misión que os he confiado desde el principio; para que seáis el pueblo obediente a mi Ley, los emisarios de mi Divinidad ante la humanidad.

21. En este día vengo a contemplar vuestra preparación y a recibir a vuestro espíritu. Mostradme lo que de Mí habéis aprendido, porque mi Verbo divino lo he derramado en vosotros para daros la enseñanza, la vida y la espiritualidad, para que seáis espiritualmente a mi imagen y semejanza.

22. Mi mirada de Padre en este día penetra en vuestro ser y todo lo escudriña. Contemplo vuestros espíritus preparados y a ellos vengo a entregar mis mandatos para que les deis cumplimiento, como escrito está desde el Primer Tiempo y comprobado también en éste a través de mis portavoces.

23. Como Maestro he sido incansable entre vosotros, dándoos la enseñanza para convertiros en mis discípulos, os he limpiado y os he dado vida con mi sangre. Os entresaqué de distintos caminos y aparté de vosotros el fanatismo y la idolatría. Limpios os encontráis de todo esto, porque he puesto en vuestro corazón y espíritu la verdad y con ella os he espiritualizado, y en este día, muestro una nueva página del Libro de la Sabiduría, mas la luz plena, la revelación, os la daré de Espíritu a espíritu.

24. Prepararéis vuestros corazones y elevaréis vuestros espíritus, para que recibáis mi sabiduría dentro de la comunicación perfecta de Espíritu a espíritu.

25. Desarrollaréis vuestros dones y estaréis siempre preparados para que mi Espíritu Santo se derrame entre vosotros.

26. En este día, ante mi presencia, ante la presencia de María, de Elías y de los patriarcas del Primer Tiempo, os digo: Espíritus que formáis mi pueblo escogido de Israel, Yo os consagro para que deis los primeros pasos en el cumplimiento de la misión grande y sublime para la cual os he preparado.

27. Tomad la caricia de mi amor y entregaos a vuestro cumplimiento entre la humanidad.

28. Llevad vuestra planta a todos los caminos, mostrad a vuestros hermanos mi Obra y dad testimonio del Maestro, y con mi sabiduría, con mi enseñanza, daréis vida a los muertos y mostraréis a los hombres mi Ley.

29. Compartid con todos la caridad que os he confiado, sentid la responsabilidad en vuestro espíritu de la Obra que os he entregado y llevad esta cruz para espiritualizar al mundo. Los que estéis preparados, doctrinad con mi enseñanza a la humanidad, a los primeros y a los postreros. Sed como antorchas que iluminen a los espíritus y preparad la mesa con el pan de Vida Eterna, para los que sientan hambre y los que busquen mi sabiduría.

30. Dad testimonio con vuestras obras de caridad que lleváis en el espíritu. Luchad incansablemente día tras día y velad por la humanidad y por vosotros mismos, porque quiero contemplaros unidos ante mi Espíritu Divino.

31. Llevo en mi mano un libro, el Libro de la Vida, escribid en él vuestros nombres, Israel, para que llevéis Vida Eterna y recibáis de Mí, todo lo que os he prometido desde el principio de los tiempos.

32. Os dejo mi presencia, la presencia de Elías y la ternura de María. Preparo los ejércitos espirituales para que se unan a vosotros en espíritu y en verdad; seréis el Templo de vuestro Dios, porque ésta es mi voluntad.

33. Cual sombra bendita, mi amor sublime desciende para cubriros en vuestro paso, porque contemplo el instante en el cual os encontráis y por la prueba que atraviesa vuestro espíritu.

34. Con gran zozobra os preparáis para escuchar mi palabra en este día. Pueblo: Ochenta y cuatro años el Maestro se ha encontrado cerca de vosotros para prepararos, mas he contemplado que aún estáis balbuceando la primera sílaba y habéis sido débiles ante mis mandatos.

35. La humanidad se encuentra desorientada, confundida y es presa del lobo hambriento; estando tan próxima mi partida a través del entendimiento humano, no sabéis la gran prueba a que está sujeto vuestro espíritu desde estos momentos.

36. Mirad, Israel: Tres años os confié para que lograseis gran preparación, para que todos os encontraseis reunidos y congregados cual ovejas en el aprisco de mi amor; para que luchaseis y pudieseis levantar grandes cosechas, para que en ese día no llegaseis cabizbajos ante mi presencia y sólo me hicieseis presente la espiga dorada.

37. Pero no habéis reconocido plenamente mi palabra, ni habéis comprendido mi inspiración. Estacionados os encontráis, habéis dejado la cruz en el sendero y estáis desorientados por vuestra desobediencia. Vuestra lucha no ha terminado. Por revelación e intuición os hablaré para que sigáis trabajando en mi Obra y estéis unificados espiritualmente.

38. Después de mi partida, los portavoces se dividirán los unos de los otros. Todo lo contempla mi mirada, mas es mi voluntad que todos estéis con la misma preparación. Si así lo hacéis, Yo os mantendré alerta. En vuestro corazón he dejado grabada mi palabra y su esencia, y lo que las Plumas de Oro han grabado de mis enseñanzas, formarán el Tercer Testamento.

39. El Maestro nunca se alejará de vosotros, porque todo el que sepa prepararse de verdad para buscarme, Yo le entregaré de Espíritu a espíritu, conforme su elevación y espiritualidad. En revelación, en intuición y en inspiración, me manifestaré para que podáis conducir a las multitudes y llegar a la cúspide de la montaña.

40. Voy a dejaros sujetos a grandes pruebas, porque cada prueba os invita al cumplimiento y a la obediencia.

41. Así hablo en este día, al rebaño que Elías entresacó en este Tercer Tiempo y como Padre vengo a recibir vuestro cumplimiento, vuestra lucha y preparación.

42. Por conducto de los portavoces os dije que en el último día de 1950, escucharíais mi palabra por última vez, y aquél que invocare mi rayo después de este día o, a mi Mundo Espiritual para comunicarse en esta forma, caería en la mentira, en la impostura. Hoy vengo a repetiros mis mandatos.

43. Al comenzar 1951, mi Espíritu Santo os iluminará para la comunicación de espíritu a Espíritu, y como Padre no apartaré mi mirada y mi amor de entre vosotros.

44. En este día, una lágrima de amor de mi Espíritu desciende a vosotros, porque supisteis aprovechar mis complacencias espirituales y sentir mi presencia en vuestro espíritu.

45. Vais a cumplir mis mandatos sobre la Tierra porque os contemplo preparados, llenos de enseñanza, de fuerza, de sabiduría.

46. Habéis sido obedientes a mi voluntad. En el camino os espiritualicé, aparté el materialismo que existía entre vosotros y os hice sentir mi presencia en la elevación de vuestro espíritu.

47. Abro una puerta más amplia, más llena de luz y de perfección espiritual, por la cual vosotros llegaréis y por ella haréis pasar a vuestros hermanos al reino de la espiritualidad.

48. Entrego profecía, revelación, intuición y verdadera comprensión a mi voluntad divina. Seréis como clarines y trompetas dando a conocer mi Doctrina, despertando con ella a la humanidad.

49. Os espero en la cumbre de la montaña y cuando hayáis dado cumplimiento a mis mandatos, os premiaré con la corona de laurel, os estrecharé en mis brazos paternales y como premio a vuestra obediencia, penetraréis en la Tierra Prometida, y cuando estéis ante Mí, os diré:

50. “Bienvenido sea el discípulo ante el Libro de la Enseñanza Perfecta”.

51. Desde el instante que fuisteis señalados con mi Luz divina, recibisteis la delicada y grande misión de velar por la humanidad.

52. Contemplo las vicisitudes por las que habéis atravesado y de cierto os digo: Que no he sido Yo el que ha puesto el dolor en vuestro camino. Vosotros lo habéis labrado así y hoy estáis restituyendo a vuestro espíritu lo que a él pertenece. Mas he venido a llenaros de mi gracia y a deciros: Vosotros seréis los fuertes de la humanidad y le entregaréis mi luz.

53. Tenéis que ser ante vuestros Semejantes un ejemplo viviente de amor y caridad al mostrarles mi Obra, porque sois los hijos que habéis sabido comprenderme, y veo que estáis dispuestos a escucharme siempre y a seguir mi huella de Maestro.

54. Mucho tiempo os dije, que llegarían a vosotros los hombres desorientados a pediros mis enseñanzas. Hoy os digo: Mostradles en verdad que no sois los idólatras, que estáis viviendo el Tiempo de la Luz, para que me busquen de espíritu a Espíritu. Así encontrarán al Padre amoroso, al Dios Omnipotente, al Doctor de los doctores, y a su mejor Amigo también.

55. Cuando los filósofos lleguen ante vosotros, les esclareceréis lo que ellos no han podido comprender y cuando vengan los hombres de ciencia, les daréis la luz de mi sabiduría. Porque la Luz de mi Espíritu Santo es con todo mi pueblo.

56. En este Tercer Tiempo os anuncié que al finalizar el año de 1950, dejaría de daros mi palabra a través del entendimiento humano, mas os he dejado palabras de consuelo y de orientación para que norméis vuestros actos, para que fortalezcáis vuestra fe y seáis el mañana a imitación mía.

57. En este tiempo de evolución espiritual y mental en el que el hombre lucha consigo mismo, con una diversidad de ideas para encontrar la verdad, es cuando debéis empezar vuestro trabajo para lograr que la humanidad abandone sus costumbres, ritos y hábitos del pasado, para que conozca y comprenda ampliamente la Espiritualidad.

58. En este tiempo el mundo se desconoce: Hermano con hermano se da muerte, las mujeres olvidan su pudor y dignidad, los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres, el valor de una vida no es suficientemente estimado. Los hombres siguen distintos ideales y no hay unificación en ellos. Los gobernantes de las naciones no se comprenden.

59. Por ello he venido en Espíritu y me he comunicado a través del entendimiento del hombre, para hacer comprender al mundo que mi Obra es la barquilla de salvación y recordarle la misma Doctrina que le entregué en el Segundo Tiempo.

60. No me apartaré de vosotros, pero sí dejaré de manifestarme en esta forma, porque vais a entrar en una etapa de evolución espiritual en que es preciso que desarrolléis vuestros dones, porque sólo así daréis pruebas de que habéis aprovechado mi enseñanza y de que sois dignos de dar a conocer mi Obra.

61. Solamente una vez el Verbo del Padre, con todas sus facultades de poder y de amor, se manifestó en una materia perfectamente preparada, esa fue la de Jesús. En este tiempo, por mi caridad y misericordia, fueron preparados los pedestales para que pudiera manifestarse el Espíritu de Consolación, que es mi propio Espíritu. En los tiempos venideros, si os preparáis, recibiréis grandemente mi inspiración.

62. ¿Por qué he venido nuevamente mis hijos? Es que el hombre ha ido inclinándose por sus propios instintos, por sus propias pasiones a todo aquello que lo aparta de la Espiritualidad. Ha seguido senderos tan distintos que tratando de comprender mi Obra, la ha equivocado.

El hombre se ha estacionado espiritualmente, porque su evolución científica no va de acuerdo con su evolución espiritual. No es por las prácticas de ritos, por lo que los humanos alcanzarán mayor elevación, ni por temor al castigo o al premio de sus actos.

63. El espíritu encarnado en una y otra materia, ha pasado por distintas experiencias, para conocer las ventajas del bien y desdeñar el mal. Así, sintiendo la satisfacción de hacer el bien por amor al Creador, podréis alcanzar la eterna perfección.

64. Mi Obra es amor y el amor se prodiga sin egoísmos, sin buscar beneficios para vosotros mismos. Por ello fue necesario que viniera a recordaros mi Doctrina.

65. Cada uno de vosotros habéis sido preparados con mi luz y también habéis sentido la presencia de seres elevados, que os han ayudado en el preciso momento en que los habéis necesitado. Habéis sentido al Maestro cerca de vosotros. He convivido con mis hijos en los momentos de su aflicción y duda. ¿Quién es aquél que pueda dudar de las manifestaciones que he permitido en este tiempo para consuelo de la humanidad?

66. No dejo límites para nadie, mi Obra la prodigaréis y la daréis a conocer de acuerdo con vuestra preparación. La práctica de la caridad será para vosotros la mejor experiencia y por esa virtud, os elevaréis espiritualmente.

67. Estas manifestaciones que de vuestro Maestro habéis tenido a través de un portavoz, tocan a su fin, pero seguiréis recibiendo mi inspiración, porque vuestro espíritu ha sido iluminado y preparado por Mí, para la comunicación de espíritu a Espíritu.

68. Mi Obra espiritual no necesita de símbolos materiales ni de ritos, ella es la continuación de la Doctrina que Jesús dejó en el Segundo Tiempo.

69. El Espiritualismo no es una religión, no es una secta, no es una nueva Doctrina, es la Ley de todos los tiempos. Es el amor, el perdón y la luz que Cristo dejó al mundo en el Segundo Tiempo. Cuando comprendáis mi enseñanza y la practiquéis, entonces seréis digno de nombraros Espiritualistas.

70. Aquéllos que después de 1950, sigan haciendo creer a sus hermanos que Yo me comunico aún por el entendimiento humano, ellos mismos estarán atrayéndose un juicio y a su tiempo tendrán las consecuencias y despertarán de su letargo.

71. El Padre deja de comunicarse en esta forma, pero queda escrito todo lo que os entregué.

72. Dejé mi palabra de orientación, derramé mi amor, para que en él inspiraseis todas vuestras obras. Perdoné todas las ofensas, porque soy Perdón y Amor, porque Yo me manifiesto en Justicia; pero no en la forma en que vosotros la entendéis, creyendo que os castigo destruyéndoos, con los elementos desatados, no, mi justicia se ha manifestado en vosotros cuando os he preparado y os he iluminado para que me comprendáis; cuando os he mostrado vuestra propia obra y os he hecho conocer lo que sois y lo que seréis; cuando os he revelado lo que el mundo se ha labrado y lo que la humanidad ha de recibir por vuestro conducto.

73. Os reuniréis a estudiar mi palabra que quedará escrita y cuanto más la comprendáis, mayor fuerza y preparación tendréis.

74. Os dejo unidos y convencidos del alcance que mi Obra tendrá en el mundo para el futuro. Ya os he dicho que sois los sembradores, mas no recogeréis la cosecha en vuestra vida material. No, porque lo que sembréis en este tiempo, es para el mundo del mañana.

75. Mi Obra debe ser para vosotros como un espejo cristalino que refleje vuestros actos y os permita conoceros a vosotros mismos.

76. Pueblo mío: No os dejo solos; cuantas veces sea necesario estaré con vosotros y cuando habléis en mi Nombre, ahí estaré prodigando amor y caridad.

77. Vosotros podréis recibir de vuestro Padre de acuerdo con vuestra preparación: Vida, inspiración, amor, conocimiento, comprensión, fuerza, facultad curativa y todo lo que os haga falta, siempre que estéis en armonía Conmigo.

78. Vuestra escala de purificación debe terminar para que empecéis vuestra escala de elevación. Así sentiréis en vuestro espíritu el goce inefable al fundiros en el amor de vuestro Padre Celestial.

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