Enseñanza 347

1. En este día os recibo y os bendigo. Traéis preparado vuestro espíritu, atentos a la voz de vuestra Conciencia para recibir mi enseñanza. Yo leo en vuestro corazón y voy a acariciaros y a daros mi palabra y ella será un bálsamo que calme las penalidades de vuestra vida.

2. Mas no solamente vengo a consolaros en este tiempo, sino a invitaros a ser mis discípulos. Vengo a deciros: “¡Tomad vuestra cruz y seguidme!” Recordad en cada uno de vuestros pasos mis ejemplos del Segundo Tiempo; mi venida en cuanto hombre en ese tiempo no fue en vano.

3. Escrita está mi pasión, mi palabra y mis máximas en vuestro espíritu. Ahí está el libro que he escrito en los Tres Tiempos, ahí está mi palabra dada por conducto de todos mis enviados, ahí están los testimonios y los hechos. Todo podéis encontrarlo en vosotros si aprendéis a penetrar en vuestro espíritu; ya no sois niños espiritualmente porque habéis recorrido el camino y os encontráis en la madurez, en la plenitud.

Vosotros que habéis oído mi palabra en el Primero, Segundo y Tercer Tiempos, ¿cómo podríais dudar de este mensaje?; ¿cómo podríais borrar los anuncios que dejé escritos en vuestro espíritu, si Yo os prometí volver, si os dije: “Una vez más seré entre vosotros”? Mas, no os dije en qué forma, sólo os di a entender, os señalé el tiempo y los acontecimientos que hablarían de mi retorno, todo os lo profeticé. Ahora os digo, que habrá grandes pruebas para que vosotros estéis ciertos de que el Espíritu Santo, ha venido sobre vuestro espíritu a concluir su misión entre la humanidad.

4. ¡Este es el tiempo! Todos los anuncios dados por Mí se han cumplido. Todas las profecías de aquéllos que hablaron en espíritu y en verdad están cumplidas.

5. Heme aquí presente, siempre entre vosotros, no me he ocultado. En este tiempo comprendido desde mi partida en el Segundo Tiempo, hasta mi venida en el Tercero, siempre he estado presente para la humanidad; siempre ha vibrado mi luz entre vosotros, mi amor es el mismo, mi enseñanza y ejemplos también, sólo es una fase distinta: He venido en este tiempo materializando mi palabra para hacerme entender de vosotros. He tomado vuestro idioma para que podáis comprender mis inspiraciones y aquí me tenéis, pueblo, lleno de amor entre vosotros; con los brazos abiertos y como el Padre recibe a su hijo pródigo, así os he recibido a vosotros, mas quiero convertiros en mis discípulos. Quiero que seáis testigos de todas mis palabras y manifestaciones. Quiero dejar escrito en vuestro corazón el Testamento del Tercer Tiempo, el Libro precioso que corresponde a esta etapa.

6. Vosotros habéis escuchado mi palabra por conducto de innumerables portavoces, cada uno de ellos tiene un encargo mío, una parte muy importante que cumplir en este tiempo, su responsabilidad es muy grande y pasado este tiempo de la comunicación a través del cerebro del hombre, Yo pediré cuentas a cada uno de esos portavoces y ellos habrán de responderme de mis palabras, de la luz que entregué a su cerebro para que fuese traducida en palabras y entregadas al pueblo fiel, al pueblo que me ama y ellos tendrán que responderme. Mas también el pueblo habrá de responderme de todas las palabras que ha recibido y llegado al tiempo de la práctica plena, Yo pediré cuentas a todos.

7. Hoy he venido a vosotros como Padre y como Maestro; mi juicio en el pueblo de Israel no se ha desatado, no he venido a pediros todavía la cosecha. Hoy todavía os doy el tiempo, pero os digo: Tomadlo para practicar, para estudiar, para penetrar en mi Doctrina que es profunda, para que así podáis amarme y seguirme por siempre.

8. Yo tengo para cada uno de vosotros un lugar en mi Espíritu; cuando vosotros hayáis ganado ese galardón, vendréis a Mí; mientras tanto luchad en la Tierra y después luchad en el camino en que fuese mi voluntad enviaros, para que podáis presentarme vuestro cumplimiento. Pensad que siempre os acompaño, que mi mirada os sigue por doquiera, que mi protección es infinita para cada uno de vosotros; que vuestros dolores no pasan desapercibidos para Mí, que estoy leyendo en el fondo de vuestro corazón y conozco vuestro porvenir.

9. Entonces, pueblo, amadme; estudiad mi Doctrina para que podáis comprender todo lo que quiero deciros y lo que quiero que hagáis. Yo como Padre vengo lleno de amor a daros mandamientos y cargos, porque sois el pueblo responsable de la humanidad, el que ha de ser el maestro, el ejemplo, el guía. Por eso, día a día os he doctrinado; por eso no ha callado mi Verbo. Os he dado un tiempo largo para que podáis escucharme, para que podáis al fin, abrir vuestro entendimiento y preparar vuestro corazón para comprenderme.

10. En el Segundo Tiempo solamente tres años os hablé. Mi palabra fue incesante, hablé día y noche a los discípulos, a los que se acercaban a escucharme. Conviví con vosotros, mirasteis todos mis actos, asististeis a mi nacimiento, contemplasteis mi crecimiento en cuanto hombre. No me oculté de vosotros, quise que todos mis actos fuesen conocidos y me juzgasteis, pueblo, sin ser juez. Juzgasteis mi edad inocente, mi edad de adolescente; juzgasteis mi pasión y siendo mi criatura, por instantes me desconocisteis, siendo vos parte de Mí mismo; siendo mi hijo, juzgasteis mis actos de Padre.

11. Yo soy Amor y Perdón, contemplé con piedad vuestro juicio y os dije: “Un día, después de largas pruebas, de grandes experiencias en vuestra vida, reconoceréis el amor que Cristo derramó sobre la humanidad, sus leyes, su caridad y nunca más os apartaréis del camino que Él os trazó; lloraréis vuestro pasado y me pediréis oportunidades de reparar todas vuestras faltas, de cumplir con mis mandatos y os convertiréis voluntariamente en siervo mío”.

Mas, no quiero contemplaros como siervo, quiero que siempre seáis mi hijo, mi discípulo, porque Yo no tengo vasallos, todos sois mis criaturas a quienes he dado mis atributos, mi potestad y mi gracia. Todos me pertenecéis: Aún cuando el mundo no me reconozca él me pertenece y Yo tengo el derecho de amarle. Vos no podréis impedirme que os ame, humanidad; pero debéis luchar por apartar de vuestro camino todas las perturbaciones y buscar la luz que os lleve al puerto de salvación.

12. Habéis encontrado infinidad de pruebas en este tiempo, espíritus amados, habéis tropezado muchas veces, vuestra misma carne os hace llorar pero, ¿acaso no es más fuerte el espíritu que la carne?, ¿no os he dado inmensa potestad para que luchéis contra todas las adversidades?, ¿no sois parte de mi mismo Espíritu? Tenéis la fuerza, la virtud y la energía, todo lo necesario para luchar contra todos los peligros que encontraréis para vuestro espíritu. Hoy os prevengo pueblo, porque mayores peligros que los que hoy habéis encontrado, hallaréis a vuestro paso, mas no por esto os detengáis en el camino; no por esto permitáis que vuestro cerebro se perturbe.

13. Os he anunciado el tiempo de las persecuciones, de los juicios de los hombres de distintas creencias; pero sois mi discípulo, tenéis la potestad y la luz y con ella podréis vencer sobre todas las ideas, sobre todas las luces que los hombres os presenten. No podréis mostrarle libros materiales ni obra material alguna, solamente presentaréis vuestra fe y amor y estas virtudes que son espirituales, no podrán tocarlas. Sentiréis dentro de vosotros que una gran fe invade vuestro ser y esto os bastará para salir avante. Seréis en el camino de los demás como una columna invulnerable.

14. Aunque las ideas materialistas llegasen a vosotros, aunque quisiesen seduciros con ciencias, no doblegaréis vuestra cerviz ante ellos; sentiréis plenamente en vuestro corazón palpitar mi amor, vivir mi Ley que es inexorable, que es inmutable a través de los tiempos y sabréis transmitirla a las generaciones que de vosotros han de brotar, porque Yo dejaré a este pueblo como maestro de los demás. Tomaré a cada uno de vosotros como tronco de un gran árbol que Yo he de ramificar según mi voluntad. Cuantos mayores sean vuestras virtudes, mayor será la luz de aquéllos que han de seguir vuestros pasos.

15. Luchad por los vuestros. Luchad por la fe de las criaturas que he dejado a vuestros cuidados; ellos traen gracia y potestad y darán un paso adelante en el camino de la espiritualidad. Ellos afirmarán vuestras palabras y cuando les faltéis, recordarán la Ley que sus padres practicaron en la Tierra y serán fieles a ella.

16. Esta es la historia del pueblo de Israel, de este pueblo que me seguirá fiel, porque a él lo he nombrado depositario de mi luz, de mi sabiduría. Tenéis un cargo delicado ante la humanidad, no podréis inclinaros ya a uno u otro lado; conocéis vuestro camino, sabéis que vuestro Padre ha descendido a vos materializándose para hablaros, para conduciros, ya que no estabais preparados aún para comunicaros Conmigo de espíritu a Espíritu.

17. Hice palpables mis manifestaciones y clara mi palabra para que pudieseis comprenderme. Mas pasado este tiempo, después de este año de 1950, sabréis con certeza el camino que habréis de seguir. Os comunicaréis Conmigo y vuestra intuición os dirá cómo debéis practicar mi Doctrina, cómo habréis de llevar esta semilla preciosa a los corazones que la han menester. No desperdiciaréis ni un solo grano ni lo sembraréis al azar, sino lo depositaréis allí donde la tierra esté preparada, allí donde vuestra intuición os diga, que esta simiente ha de germinar y así seréis como un sembrador.

18. Os levantaréis a imitación de los apóstoles sembrando la simiente en los caminos de la humanidad, en el corazón y en el espíritu; pero el libro que habréis de presentar será el libro de vuestra propia vida, vuestro propio ejemplo, vuestra fe y confianza en Mí. Ello hablará más que vuestras palabras, ello convencerá más que lo que vos podáis decir en forma de palabra. Por eso, pueblo, desde hoy formad grandes propósitos de cumplimiento.

19. Voy a dejaros en mi lugar. Los labios de los portavoces van a callar, pero quedarán vuestros labios preparados, vuestro corazón inspirado. Yo he de guiaros por ese camino de inspiraciones infinitas y el mañana hablaréis de lecciones desconocidas aún para vosotros.

20. Voy a haceros penetrar en el seno de los corazones que me esperan, iréis como enviados míos a hablar de las revelaciones sagradas, con el respeto y el amor con que me habéis escuchado por conducto del hombre. Vuestra boca estará preparada, pero debéis velar por vuestras palabras, porque vuestros labios no mentirán jamás. Yo, desde el Más Allá os contemplaré, y vuestros ejemplos quedarán escritos con letras imborrables. Sí, pueblo de Israel, paso a paso os hago penetrar en el camino del cumplimiento. Todas las obras necesitan un tiempo para ser comprendidas. Yo os he dado este tiempo para que podáis llegar a la plenitud, a la madurez, y penetrar en el camino de la espiritualidad.

21. No os he arrancado de vuestras pasadas costumbres en un instante, sino paso a paso os he hecho abandonar las que no eran agradables a vuestro Maestro; os he enseñado a orar con el espíritu, os he dicho cómo debéis conversar con vuestro Padre, penetrando en el silencio, en la meditación y en la comunión con vuestro Dios.

22. Así, seguiréis caminando pueblo. La oración será vuestro baluarte, la fe será vuestra salvación. En las horas de prueba mi presencia será con vosotros. Interiormente oiréis mi saludo, como en este tiempo: “Mi paz sea con vosotros”, y sentiréis entonces la confianza de que mi brazo fuerte está en vuestro brazo y que lo que hiciereis en cumplimiento a mi palabra será bendecido y aprobado por Mí.

23. Ahora habéis permanecido en mi derredor como párvulos y discípulos y os he doctrinado con amor, he vertido mis palabras dulcísimas en vuestro corazón, para que con ellas os alimentéis. El espíritu se alimenta de amor, no hay otro sustento para él. Por eso cuando os alejáis de este amor, de esta esencia que está en mi palabra, sentís el vacío, la orfandad, la necesidad de recibir esta caricia y cuando volvéis a Mí, una vez más llenáis de esta agua cristalina el vacío de vuestro corazón.

24. He venido a colmar esa fuente, para que no os sintáis sedientos, para que siempre estéis llenos de gracia e inspiración, para que viva en vuestro corazón el amor de mi Espíritu. Esa fuente no se secará, pueblo, aun cuando mi palabra cese bajo esta forma; en vuestra oración, en vuestros éxtasis, seguiréis recibiendo mis efluvios, mis frases. Todo será comprensible a vosotros, no buscaré después lenguaje extraño, sino en el lenguaje espiritual en que os he hablado os seguiré hablando y cuando mayor sea vuestra preparación, podréis alcanzar a comprender mayores lecciones.

25. ¡Cuántas revelaciones os haré pueblo! Todo aquello que no haya sido dicho por conducto del hombre, os lo diré después de Espíritu a espíritu. Mas para ello, tendréis que seguir practicando con afán, la oración. De la oración pasaréis al éxtasis, y elevado vuestro espíritu, sentirá cómo el Divino Maestro hace clara su palabra, cómo en una frase os lo dice todo y esa frase que Yo os diere, la analizaréis, la daréis a conocer a vuestros hermanos y el pueblo podrá seguir estudiando en esta forma, después de 1950.

26. No os dejaré ociosos un solo día. Si estáis preparados, mi inspiración será constante. Yo os revelaré siempre que os encuentre preparados, grandes lecciones pertenecientes al espíritu, y os daré grandes profecías que servirán a las nuevas generaciones; porque vosotros dejaréis escritas muchas enseñanzas.

Después de 1950 os permitiré escribir esas inspiraciones para que no sean borradas de la memoria frágil, para que queden para todos los tiempos como un legado para la humanidad, y esa inmensa hambre que me hace presente este mundo, esa sed de amor y de verdad, de comprensión, de revelaciones espirituales, será calmada por la enseñanza que el pueblo de Israel como emisario, le ha de llevar a todas las porciones, a las grandes multitudes.

27. El tiempo del Juicio universal ha llegado, y todas las obras y todas las religiones serán juzgadas por Mí; del espíritu del hombre se levantará un clamor, pues quedará a descubierto todo lo que es falso, la verdad brillará tan sólo. El despertar será en la humanidad y entonces me dirán los hombres: “Padre, dadnos vuestro apoyo, dadnos una luz verdadera que nos guíe”. Y esa luz y ese apoyo, será la Doctrina del Espíritu Santo; será la enseñanza que os he dado y que pertenece también a aquéllos y a todos, porque soy Padre de uno y de todos.

28. Ya mi Espíritu contempla la orfandad de los hombres, el vacío que cada uno lleva en su corazón; veo cómo buscan llenar ese vacío con los placeres terrestres y no encuentran con qué calmar su sed; buscan por doquiera ese alivio, el bálsamo, y no lo encuentran tampoco y “¿hasta cuándo -se pregunta la humanidad,- y en quién hemos de encontrar ese bálsamo y esa paz?” Y el Padre os dice, humanidad: Os estoy esperando, todo lo que necesitáis está en Mí y está en vosotros, pero no habéis sabido buscarlo. Os habéis perdido por distintos caminos y habéis buscado la paz en donde no existe; habéis buscado el amor y la luz verdaderos donde no están.

Buscadme a Mí y encontraréis el amor que ha de llenar vuestro corazón, la calma, la luz y el bálsamo. Ya estáis cansados de vuestra búsqueda y no tocáis las puertas de mi Espíritu. Sois necios, pero os espero y cuando llaméis a mi puerta, ella presto se abrirá y os haré pasar, os mostraré todas las riquezas del Reino y os consolaré de vuestros sufrimientos pasados y entonces lloraréis el tiempo perdido, lloraréis vuestras faltas y me pediréis perdón y una nueva oportunidad; todo os lo daré, todo lo que me pidáis para el bien de vosotros y de vuestros hermanos os lo daré, mis riquezas no tienen límite, pero son espirituales. Si me pedís de este caudal, os lo daré todo y os diré: “¡Aprovechadlo!” Porque cada una de las gracias y dones que os dé, es de Vida Eterna y es para todos.

29. Así pueblo, he venido en este tiempo y los unos me habéis contemplado como Peregrino, llamando de puerta en puerta a las naciones del mundo. Las unas han abierto su puerta, las otras han permanecido cerradas; pero Yo seguiré llamando, cumpliré mi misión de Padre y de Maestro, os conduciré paso a paso a mi sendero, os daré la luz y todos llegaréis a la reflexión y comprenderéis el por qué de vuestra vida.

La finalidad es el amor, el cumplimiento a mis leyes, y mientras esto no hagáis, mientras no practiquéis el amor, mientras no cumpláis con mis mandatos, seguiréis perdiéndoos. Mas he puesto un límite y ese límite está presto a llegar.

30. Después de esa gran prueba universal que está anunciada, de que apuréis las últimas gotas del cáliz amargo, será el principio de la restauración. En ese instante la humanidad ha de arrepentirse y ha de volver al camino; ha de conocer todas sus faltas y ha de encontrarme a Mí.

31. Sí, pueblo de Israel, vos que sois testigo de mi manifestación, que oís cómo hablo y juzgo a la humanidad, escuchadme también con atención: Llevad mis palabras, porque formáis parte de esa humanidad. Vos también presentasteis a mi Espíritu el vacío de vuestro corazón, también llegasteis sediento y hambriento; en la fuente de amor calmasteis vuestra sed; pues pensad en aquéllos que no han llegado todavía al punto de encontrarme, porque ha podido más en ellos el mal, pero un día ese mal será atado.

32. La humanidad ha de encontrar un campo amplio para cumplir mis leyes, para reformarse y para vivir en paz Conmigo; Yo la he hecho caminar por todos los caminos, porque quiero encontrarla llena de experiencia. El hombre, hijo mío que ha venido a la Tierra por mi voluntad, ha atravesado las mil pruebas que afligen al espíritu, pero después de ello, si su fe permanece firme, cuán grande será el galardón que ha de alcanzar. Después de las tribulaciones, de las perturbaciones y peligros ha de encontrar la luz de mi Espíritu.

33. Por eso, pueblo, no temáis penetrar en las pruebas, no temáis encontraros en los grandes conflictos. En ellos no os perderéis. Yo haré penetrar en esa preparación a todos mis hijos para que sus fibras sensibles despierten. Después de las pruebas, de la experiencia y del fruto, Yo os hablaré y os diré: “He aquí cuán provechosa ha sido la prueba, cómo os habéis fortalecido en ella y cómo os encontráis sanos y salvos. Mi voluntad no es que os perdáis. Mi voluntad es tan sólo que podáis templar vuestro espíritu y a pesar de las pruebas y torbellinos me améis y me reconozcáis”.

34. Hay naciones que han apurado pruebas de fuego, pruebas amargas, mas para ellas tengo un galardón. Todos aquéllos que han sufrido pacientemente y han confiado en Mí, tendrán la paz espiritual, han de levantarse sobre todas esas vicisitudes dando testimonio del Padre y el pueblo de Israel ha de recoger ese testimonio.

35. Mi palabra repercute en todos los ámbitos. Yo os he mostrado a todas las naciones, pueblo. Al conversar con vosotros, os he hablado de los sufrimientos de aquéllas y de su necesidad y os he dicho: “¡Orad, pueblo, penetrad en vigilia, haced penitencia para que podáis acompañar en sus pruebas a aquellas naciones!” Sois el fuerte, porque habéis pisado en tierra firme, orad y preparaos para que seáis baluarte para los demás, para que tendáis vuestra mano y entreguéis la caridad a todo el que la solicite; podéis hacer la caridad a vuestros hermanos, aunque no los conozcáis. Vuestro espíritu, que tiene gran potestad y está revestido de gracia, puede enviarles ese bien del cual os he engalanado. Por eso os pido ante todo, amor pueblo, amor para que podáis reconocerme y reconoceros a vosotros.

AMOR es el principio de mi Ley, amor es la finalidad de todas las obras, es lo que he venido a enseñaros en todos los tiempos: El amor, la paz y la caridad, estas virtudes están en vosotros, ni siquiera tendréis que aprender a amar.

36. El amor no se aprende, sino se siente, se lleva dentro y vosotros, como todas las criaturas, al ser formadas han recibido todos sus dones y atributos; entonces, penetrad en vosotros mismos, buscad las virtudes que he dejado en vuestro ser y practicadlas en vuestros caminos.

37. Cuán feliz seréis, Israel, cuando podáis desempeñar vuestra misión entre la humanidad, cuando podáis desarrollar y hacer palpables vuestros dones, cuando sembréis y cosechéis frutos agradables y satisfactorios para mi Divinidad. El tiempo de la práctica plena no ha llegado aún, pero ya se acerca. Es el tiempo en que os encontraréis frente a la humanidad y tendréis que hacer uso de toda la luz, de toda la prudencia, para que vuestros pasos sean firmes, para que vuestro testimonio sea verdadero.

38. Así os preparo y os prevengo; cada día en que tenéis mi palabra oís una prevención, un consejo mío, porque mañana os hará falta. Hoy estáis en paz oyéndome, pero llegarán etapas de grande lucha y para esos tiempos quiero que estéis preparados, que estéis unidos y que esa unificación os haga fuertes, para que no haya un solo punto vulnerable, sino que en el preciso instante de mi partida, así como el padre en la Tierra, rodeado de todos sus hijos da las últimas recomendaciones y los hijos esperan los últimos instantes de esa vida, así el pueblo de Israel, se congregue en torno mío para oír mis últimas palabras y prometa amarse entre sí y fortalecerse en sus virtudes, para ser un solo cuerpo y una sola voluntad que guíe a la humanidad. Así quiero dejaros, pueblo, lleno de responsabilidad, pero también de gracia para que seáis fuertes en todo instante.

39. Os bendigo Israel. En las distintas casas donde os congregáis bendigo vuestras buenas prácticas. Doy más sensibilidad a vuestro corazón y os digo: Todo aquello que no sea perfecto, que no conduzca a Mí, apartadlo para que en el instante propicio sea juzgado por el Padre y el pueblo de Israel no reciba una sentencia de dolor, ni contemple una vez más a su Maestro en la cruz sangrando y muriendo por la imperfección vuestra, sino que pueda contemplarlo lleno de amor enseñando a toda la humanidad.

40. En este día de gracia, en que he venido a fortaleceros, a daros mi palabra que es sustento para vosotros, os dejo preparados y prevenidos. Son los últimos tiempos de mi palabra, quiero que en ellos me oigáis hasta el último instante, para que esa palabra sea impresa en vuestro espíritu os ilumine y os fortalezca para los tiempos que han de venir.

41. Esta es mi lección en este día, pueblo; orad por vosotros mismos y por el pueblo de Israel que se encuentra al borde del gran juicio. ¡Orad por el mundo que se encuentra también al borde de una gran prueba! No dejéis pasar un solo día sin elevar vuestro espíritu y considerar todas estas pruebas. He escuchado vuestras peticiones y os concederé según mi voluntad.

42. ¡Benditos seáis los humildes, los que sabéis esperar de mi caridad, los que conociendo que una voluntad superior a la vuestra está sobre vosotros, me concedéis el derecho de disponer de vuestra vida! Os bendigo, hijos míos; vuestra cruz será liviana.

43. A quienes os detenéis para preguntarme: “¿El por qué habéis sido probados?”, os digo: ¡Callad, no me preguntéis el por qué! ¿Sabéis acaso vuestra deuda Conmigo? ¿Sabéis en qué forma lavaré vuestro espíritu para que vuelva tan puro como brotó de Mí? Por eso os digo: Solamente recibid con paciencia y preparación las pruebas que cada día os envío, que mi fuerza es siempre con vosotros.

44. ¡Yo os concedo la luz que necesitáis para guiaros con acierto y guiar a los vuestros por el camino de salvación!

45. Os concedo el don precioso de la comunicación con vuestro Padre que os salvará en todas la pruebas. En esta alba mi bálsamo y mi consuelo son con todos vosotros, es con el mundo y con todas las criaturas que han brotado de mi Seno.

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