Enseñanza 302

1. Discípulos de mi Divinidad: Bienvenidos seáis ante mi Cátedra. No os sorprendáis ante el saludo con el que mi Espíritu Divino os recibe, porque en verdad os digo, que en el último año de mi manifestación entre vosotros, bajo esta forma me haré reconocer en el momento de mi llegada.

2. Todo paso que deis en el camino de la espiritualidad, será premiado por Mí. Todo recinto que rompa su rutina y se levante en pos de la perfección en sus prácticas, también recibirá mi galardón. No soy Yo quien señalo con fechas especiales los días de mis manifestaciones, porque Yo estoy sobre el tiempo, más allá de él.

3. En aquel tiempo, días más tarde de la crucifixión de Jesús, caminaban tres de mis discípulos por un sendero, iban en pos de una cabaña solitaria en la cual poder reconcentrarse en el recuerdo del Maestro que había partido; caminaban con el corazón destrozado por el dolor, sintiendo el vacío en su espíritu. A su paso se cruzaron con un caminante, quien les acompañó, y al preguntarles el por qué de sus tristezas tan manifiestas, le informaron con palabras conmovidas de todo lo que a ellos les acontecía, de lo que había pasado en Jerusalén, de lo que había sucedido en el Gólgota. Así llegaron a la cabaña, penetraron en ella y cuando reunidos se encontraban, no sólo en materia, sino también en espíritu, en una comunicación de pensamiento y de recuerdos, aquel caminante se transfiguró y les dijo: “Mi paz sea con vosotros”. Los discípulos sorprendidos, reconocieron al instante la voz de su Maestro y ante sus plantas se postraron.

4. Contemplaron su faz radiante, su forma humana llena de luz, de amor, pleno de vida. Desde ese instante, cuantas veces se hizo presente ante sus discípulos, se hizo reconocer con esa frase bendita: “Mi paz sea con vosotros”. Así quiero que vosotros me escuchéis, como aquellos discípulos. Después de la partida de mi palabra a través de estas manifestaciones, escucharéis, ya no con los oídos materiales, sino a través de vuestra Conciencia, el eco de mi divina voz que os dice eternamente: “Mi paz sea con vosotros”.

5. Todos sois mis discípulos, aun los postreros, aun aquellos que por primera vez me escuchan, porque no es ésta la primera lección que les vengo a dar; ha mucho tiempo que de mi Espíritu brotaron y desde ese instante, he principiado a ser el Maestro para ellos. Por eso en este Tercer Tiempo, cuando han escuchado mi voz humanizada en los portavoces, les llamo mis discípulos, porque han recibido de Mí infinitas lecciones.

La vida misma, la he preparado para que sea para vosotros como un libro de elevada sabiduría, el número de sus páginas es incontable, su contenido es profundo y no es suficiente una vida para llegar a conocerla en su totalidad, y menos aun, para comprenderla. Su volumen es grande, ha sido escrito por el Ser Perfecto, por el Autor de la Vida y de todo lo creado, pero ese libro tan lleno de sabiduría, está escrito con sencillez, con claridad, como son todas las obras de Dios.

6. La primera lección, o sea la primera página, es la más sencilla, mas si no es comprendida a pesar de su sencillez, viene la segunda a explicar el contenido de la primera y así sucesivamente, hasta el final de este gran Libro de la Vida que he puesto delante del hombre, el cual está abierto en su Sexto Capítulo, para que conozca al Padre, para que conozca su vida y su destino; para que comprenda su pasado, su presente y hasta donde sea mi voluntad, su futuro.

7. Ha llegado para la humanidad, con el Tercer Tiempo, la Era del Espíritu Santo, la de la práctica de la espiritualidad y para llegar a esta etapa, ¡cuánto habéis tenido que vivir y qué sufrir en el camino!

8. Yo os contemplo en esta Era, llevando en vuestro espíritu un adelanto que os ha convertido en una tierra fértil para mi simiente; pero aún encuentro que vuestro espíritu está sediento y hambriento de verdad.

Vuestro espíritu se ha desarrollado en el dolor, en el sufrimiento, en los desengaños; pero hay otro desarrollo que no veo en vosotros y es aquel que sólo lo da la práctica de mis enseñanzas, el cumplimiento de mis leyes, el desarrollo del verdadero amor, del cual se derivan todas las virtudes.

9. El cerebro del hombre con su ciencia, escudriña, transforma vuestra vida; su corazón se engrandece en las pasiones, en las posesiones terrestres, en el dominio sobre este mundo y esa grandeza no es real delante de Mí. Es grandeza pasajera, es vanidad humana y esta vida transformada ahora por los hombres, Yo la purificaré. Ya la Luz de mi Espíritu Santo, cual semilla de verdad, está derramándose sobre todo espíritu, mas, para que el despertar sea en todos mis hijos, habrán de soportar una prueba más.

10. Los hombres han resistido el rigor de mi justicia acallando la voz de su Conciencia, ocultando mis leyes y volteando la espalda a mis preceptos divinos. Han dado muerte a mis profetas y han escarnecido a mis enviados, pero mi poder es infinito, no vendré a descargar sobre los hombres toda mi fuerza, porque son muy pequeños delante de Mí. No vendré abatiendo a su espíritu, para obligarlo a seguirme sobre su propia derrota porque Yo quiero contemplar al hombre, al ser donado con mis atributos divinos, de pie, con su faz en alto, rebosante de satisfacción, con la grandeza real en su espíritu, con la verdadera dignidad en todo su ser.

11. Así quiero contemplar a mi hijo, a la criatura que es espejo e imagen del Creador. Solamente lo apartaré de sus yerros, de su pecado, de sus imperfecciones, pero siempre sostendré a su espíritu con la luz de la esperanza, con la confianza en Mí y siempre pondré delante de él, cuando el abismo se abra bajo sus plantas, la palma de mi mano para que no caiga. Pero ha de venir una prueba más, que será un cataclismo mundial y en ese caos, no serán únicamente los elementos de la Creación los que se desencadenen como en los tiempos pasados, será el espíritu el que se agite y luche, y ese combate formará parte del caos mundial.

12. Los principios ya se ven entre vosotros; la contienda irá aumentando más y más, y de cierto os digo, que en medio de esa tempestad, será salvo todo el que cumpla mi Ley.

13. Toda la mala simiente será cortada de raíz y solamente respetará mi justicia la buena semilla, dejando una vez más, limpia esta Tierra, porque después de pasada la prueba, vendrá una nueva vida para esta humanidad. A todos aquellos que como mala simiente Yo haya cortado de esta vida, les llevaré en espíritu a la región bendita que vosotros llamáis Más Allá, los prepararé, y allí restituirán con su propio arrepentimiento, todas sus faltas.

14. Hay tanta luz en los espíritus en este tiempo, que les bastará solamente un instante de verdadero arrepentimiento, para formar un propósito firme y eterno de regenerarse y de practicar mi Ley; y cuando hayan alcanzado ya esa preparación todos aquellos que fueron levantados por Mí, Yo les volveré a este planeta, a unos a comenzar nuevamente el camino, y a otros a restaurar lo destruido, y finalmente a otros a concluir con sus misiones ya iniciadas y así en cada uno, será mi justicia de amor.

En los primeros tiempos de la humanidad, había inocencia y sencillez entre los hombres, pero a medida que ellos se multiplicaban, por razón de su evolución y de su libre albedrío, también sus pecados iban en aumento y fueron desarrollando en forma más rápida, no sus virtudes sino sus flaquezas delante de mi Ley; entonces Yo preparé a Noé, con el que me comuniqué de Espíritu a espíritu, porque esta comunicación la he establecido con los hombres desde el principio de la humanidad.

Mas esta gracia que fue de unos cuantos en los tiempos pasados, será mundial y llegará entre el Padre y sus hijos, la comunicación por medio de la oración, de la inspiración que da el amor y la práctica de mis enseñanzas, será entre todos mis hijos.

15. Le dije a Noé: “Yo purificaré al espíritu de los hombres de todos sus pecados, para ello enviaré un gran diluvio. Prepara un arca y en ella haz entrar a tus hijos, a sus mujeres, a los hijos de tus hijos y también haz penetrar una pareja de toda especie del reino animal”. Noé fue obediente a mi mandato y llegó el cataclismo, en cumplimiento a mi palabra. La mala simiente fue cortada de raíz, y la buena semilla conservada en mis graneros, con la cual formé una nueva humanidad que llevó la luz de mi justicia, y supo cumplir con mi Ley y vivir en la práctica de las buenas costumbres.

16. ¿Pensáis acaso, que aquellos seres que encontraron muerte tan dolorosa, perecieron en espíritu? De cierto os digo: No, mis hijos, sus espíritus fueron conservados por Mí y despertaron ante el Juez de su propia Conciencia y fueron preparados para volver nuevamente a la senda de la vida, para que en ella encontraran el progreso espiritual.

17. El día en que las aguas cesaron de cubrir la tierra, hice brillar en el firmamento el iris de la paz, como señal del pacto que Dios establecía con los hombres. Ahora os digo a vosotros, oh, humanidad del Tercer Tiempo que sois la misma que habéis pasado por todas las pruebas, en las cuales os habéis purificado: Estáis próximos a experimentar un nuevo caos; pero vengo a prevenir al pueblo aleccionado por Mí y a la humanidad en general, a la que me he dado a conocer en este tiempo. Escuchad, mis hijos: He aquí el arca, penetrad en ella, Yo os invito.

18. Para vosotros, oh, Israel, el arca es la práctica de mi Ley, todo aquél que cumpliere mis mandatos, en los días más amargos, en el trance más difícil, estará dentro del arca, estará fuerte y sentirá el abrigo de mi amor.

19. A toda esta humanidad, una vez más le digo: El arca es mi Ley de Amor, todo el que practique el amor y la caridad con sus Semejantes y consigo mismo, será salvo. Yo bendeciré esta virtud y por ella, haré que los hombres encuentren espiritualmente, el arca de salvación en este Tercer Tiempo, no solamente la salvación de su vida humana, sino la salvación y la paz de su espíritu. Se acerca el tiempo de las grandes pruebas, en el que se desatará la lucha de secta contra secta, de religión contra religión.

20. ¿Cuánto tiempo durará esa contienda? No lo podéis saber. Pero de cierto os digo, que será el tiempo suficiente para preparar el espíritu de los hombres; será el tiempo necesario para que todos despierten, aun en su edad infantil; para que todos podáis daros cuenta del tiempo en que vivís y tengáis el conocimiento de vuestra responsabilidad ante mi justicia divina que llama a la regeneración a todos los espíritus.

Esta tempestad pasará y nuevamente veréis en el firmamento, la señal de mi pacto con los hombres; mas no será el iris material con sus siete colores, sino la Luz del Espíritu Santo en plenitud, la que se manifieste a todos los espíritus, tanto encarnados como desencarnados. Mi voz dirá a todos mis hijos: “Yo soy la Paz, Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, Yo soy el que vengo a establecer con vosotros un nuevo Pacto de Alianza con mi Espíritu Santo, con mi Ley”.

En ese tiempo quedaréis rescatados con mis enseñanzas, de las cadenas de la ignorancia y un nuevo tiempo de paz y de bienandanza ofreceré a la nueva humanidad formada por seres despojados de materialismo, regenerados hasta la médula de sus huesos. En ella vendrán a encarnar los espíritus que han despertado ante la luz, los que han sido grandemente preparados para volver a los caminos del mundo a sembrar la virtud y la verdad en cumplimiento a mi Ley.

21. Por eso vosotros, discípulos muy amados, que conocéis mis enseñanzas, tenéis tan grande responsabilidad contraída con vuestro Padre, porque sabéis lo que el porvenir os depara; pero no debéis de medir por años, ni aun por siglos, el tiempo en que mis profecías van a tardar en cumplirse. Sólo debéis de pensar en depositar en Mí vuestro tributo de amor y de confianza, cumpliendo con lo que a cada uno os corresponde en mi Doctrina; lo demás, lo haré Yo y con ello siempre os sentiréis tranquilos delante de vuestra Conciencia.

22. Veréis entonces, oh, Israel, cómo por amarga que sea la vida para otros, plácida será para vosotros y no podrá asediaros el dolor, por vuestra fortaleza adquirida en el cumplimiento de mi Ley y en la obediencia a mis mandatos. Entonces ya no temeréis el peso de vuestra cruz, tampoco temeréis la llegada de la muerte en esta vida, la sabréis esperar tranquilamente, como aquella que viene para libertaros, para acortar en vuestra vida los días de dolor, de miseria y de trabajos. Y después de ese transcendental paso, os ayudaré a cruzar con paso firme los umbrales de la eternidad, de aquel Más Allá que ni vuestro mismo espíritu conoce, porque si ya lo habéis habitado, no lo habéis hecho en los planos más elevados, que es a donde llegaréis en las etapas venideras.

23. Vosotros ya conocéis algunas de sus regiones, pero no todas, pueblo. Jesús os dijo: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, hoy os digo: “En la casa del Padre hay un número infinito de moradas”.

24. ¿Cómo se desarrollará aquella vida de luchas, de pruebas para vuestro espíritu? No lo sabéis, ni tan siquiera tratéis de imaginarlo, porque será solamente vuestra fantasía, la que os hará forjar imágenes falsas.

25. Que os baste saber que esta vida terrestre, maravillosa y perfecta en todas sus partes, solamente es un símbolo, un débil reflejo del Más Allá; pero no tratéis de imaginar aquellos planos en su completa perfección, porque es, ¡oh, Israel!, como si un ciego de nacimiento, le quisierais hacer comprender como son los colores de todo lo que os rodea; y así como vuestro espíritu encarnado en un niño en la vida humana, va descubriendo a cada paso maravillas y al penetrar en la juventud sigue encontrando nuevas lecciones, llega a la edad madura sin acabar de conocer la Creación, penetra en la ancianidad y se va de esta vida, lamentando no haber conocido todo lo que le rodeaba; así vuestro espíritu, pasará de esta vida preparado para la otra e irá de sorpresa en sorpresa, de lección en lección, de maravilla en maravilla, hasta la eternidad, y no alcanzará a contemplar a su Creador en toda su magnitud infinita.

26. Lo concebirá y lo comprenderá grande en sus leyes, en su amor, en sus atributos; pero, ¿llegará a abarcarlo? Jamás, mi pueblo, porque el Creador es y será siempre el Padre y los hijos sus criaturas. Podrán sentarse los hijos a la diestra del Señor, pero nunca en su sitial; mas desde aquel sitial, el Padre, que es el origen del amor perfecto, jamás humillará a sus hijos, los contemplará siempre como a sus criaturas mimadas, como a sus discípulos, nunca como a siervos o como a reos. Quiero que llegue el tiempo en que os sintáis, no como reos o como siervos del Señor, sino como sus hijos muy amados.

27. No quiero tener en éste, ni en ninguno de los mundos, esclavos; no quiero tener lacayos, ni vasallos; no quiero tener reos, quiero ser comprendido y amado, con el mismo amor con el que Yo amo a todos mis hijos.

28. Con estas enseñanzas, pueblo, vengo a daros testimonio de mi presencia entre vosotros como Espíritu de Verdad. Con mi palabra os vengo a construir el arca salvadora en este Tercer Tiempo. Comprended el sentido figurado en todas mis lecciones y conservad su esencia cumpliendo con mi Ley, porque quiero que cuando el caos llegue entre los hombres, os encuentre a vosotros ya preparados y a salvo, para que hagáis el llamado a los que naufragan, a los que perecen y a los que infringen y a tiempo se arrepientan.

29. No busquéis solamente vuestra seguridad, porque si así lo hicieseis y vuestros labios se cerraran en el tiempo de la palabra, y ocultaseis mis revelaciones a la humanidad, porque os invadiera el temor, aunque ya os creáis a salvo en el arca, de cierto os digo, que estaréis entre los náufragos.

30. Para que verdaderamente os encontréis a salvo, tenéis que olvidaros de vosotros mismos, para pensar solamente en los demás. Sentid caridad por vuestros hermanos sin distinguirlos por su color, por su sangre, lengua o ideología. Debéis de contemplar en cada uno de vuestros Semejantes la imagen de vuestro Padre, que es universal y que está derramado en todos sus hijos.

31. Miradme y amadme en todos vuestros hermanos, recordad que os he dicho que ninguno de mis hijos sucumbirá para toda la eternidad, ninguno encontrará la muerte para su espíritu, porque ésta no existe. Yo no la he creado, porque Yo solamente le doy muerte al pecado.

32. Aun aquellos seres a los que llamáis de tentación o demonios, de cierto os digo, que no son más que seres turbados o imperfectos de los cuales el Padre se sirve sabiamente para llevar a cabo sus altos designios y planes; pero esos seres, hoy envueltos sus espíritus en las tinieblas y muchos de ellos haciendo un mal uso de los dones que Yo les he concedido, serán puestos a salvo por Mí a su debido tiempo, porque llegará el momento, en el que todas mis criaturas me estarán glorificando eternamente. Dejaría Yo de ser Dios, si con mi poder, mi sabiduría y mi amor, no lograse rescatar a un espíritu.

33. Todos seréis salvos y si habéis leído del fuego y de la muerte eterna, en verdad os digo, que debéis de buscar allí el sentido figurado y no debéis de hacer una mala interpretación de mis enseñanzas, porque con ello, me estaríais atribuyendo imperfecciones que no tengo. Yo soy perfecto y de ello no vengo a hacer alarde entre mis hijos, porque si es cierto que hoy sois imperfectos, Yo os estoy conduciendo a la perfección con mi amor y con mi luz.

34. Debéis de saber, discípulos, que al final de 1950, cuando haya retirado mi palabra que os estoy haciendo llegar a través de estos portavoces, os dejaré formando un solo espíritu y un solo corazón. Yo os seguiré manifestando mis divinas lecciones pero ellas serán elevadas, más definidas y además, marcarán el principio de la comunicación de espíritu a Espíritu. Mientras más os unifiquéis en la obediencia a mi Ley, más cerca estaréis de la perfecta comunicación espiritual.

35. Cuando haya terminado esta etapa de mi comunicación entre vosotros, os confiaré un tiempo de meditación, de preparación y análisis; pero esos estudios no lo debéis hacer separados, sino que siempre estaréis unidos. Antes de buscar mis enseñanzas en vuestra memoria y en los escritos, os prepararéis y os comunicaréis por medio de la oración con vuestro Señor y ese instante, seréis ayudados por Mí, y cuando penetréis en el análisis de mi palabra, será mi Espíritu Santo quien os revele el verdadero contenido de cada lección, porque no quiero contemplar entre mis discípulos, diversas interpretaciones.

36. Quiero que el conocimiento de todo lo fundamental dentro de mi Obra sea de todos, que el fanatismo y la idolatría desaparezcan; que no existan las supersticiones entre vosotros; que lleguéis a ofrecerme el culto más sencillo, exento de ritos y de inútiles ceremonias, para practicar solamente mi verdad. Por eso os dije al principio de mi Cátedra, que todo paso que deis en la espiritualidad, será premiado por Mí.

37. El tiempo de los ritos, de los altares y de las campanas de bronce, va a pasar ya de entre la humanidad.

La idolatría y el fanatismo religioso darán sus últimas señales de vida; vendrá ese tiempo de lucha y de caos que os he estado anunciando y cuando la paz haya vuelto a todos los espíritus, después de la tempestad, los hombres no volverán a construir palacios en mi honor, ni las muchedumbres serán llamadas con la voz de los bronces, ni los hombres que se sienten grandes levantarán sobre las multitudes su poder. Vendrá el tiempo de la humildad, de la fraternidad, de la espiritualidad, trayendo consigo igualdad de dones para la humanidad.

38. ¡Seguid depurándoos, oh, Israel! A la esencia de mi enseñanza, nada tenéis que corregirle, porque es perfecta. Mirad siempre mi Obra más allá de todo lo vuestro, porque el conjunto de vuestro culto exterior, ritos y tradiciones, no forman parte de ella.

39. Mi Espíritu, que es Universal, existe en todo lo creado por Mí, ya sea en lo espiritual o en la Naturaleza material; en todo está mi Obra, dando testimonio de mi perfección en cada uno de sus planos.

Mi Obra divina todo lo abarca, desde los seres más grandes y perfectos que habitan a mi diestra, hasta el animalillo menos imperceptible, el vegetal o el mineral, en el átomo o la célula, que forman todas las criaturas, y en esto os muestro una vez más, la perfección de todo lo creado por Mí, desde los seres materiales, hasta los espíritus que ya han llegado a alcanzar la perfección. ¡Esa es mi obra!

40. Vosotros sois los discípulos que os sentís pequeños y débiles ante mi presencia universal; pero Yo os digo, pequeña y frágil es vuestra materia, pero vuestro espíritu será fuerte y de él me serviré. Si en este tiempo he venido a buscaros a vosotros para donaros, es porque sé que me cumpliréis, y Yo nunca me equivoco.

41. Como Maestro, sé elegir entre las multitudes a aquellos que han de cumplir una delicada misión. De cierto os digo, que muchos al oír mi llamado, han llegado delante de Mí para escuchar mis enseñanzas, y muy pocos son los que me han sido fieles y van desempeñando su misión.

42. Cuántos de los donados por Mí, han dejado apagar su lámpara de fe y de amor, me han vuelto la espalda, me han negado y aún se mofan de mis manifestaciones. A ellos también les estoy llamando al interior del arca salvadora, y aún están a tiempo de que por su reflexión y arrepentimiento alcancen su restitución, mas por los fieles, por los perseverantes, alcanzarán los demás. Aquellos que se han alejado de mis enseñanzas, ha sido por sus flaquezas ante las tentaciones y ofrecimientos del mundo.

43. Mi perfección les concede un nuevo tiempo y les doy mi luz para su meditación y redención.

44. Elevad vuestra oración espiritual, pero no por vos ni por los vuestros; sino por toda la humanidad que sufre y que rechaza mi amorosa caricia. Ese amor vosotros lo sabéis sentir mejor y aun cuando grandes pruebas vais encontrando a vuestro paso, no pereceréis. Hay pruebas que os las envía mi justicia, pero la mayor parte de ellas vosotros os las vais labrando con vuestras flaquezas; mas en unas y en otras, os fortalece mi amor y os ayuda para que sigáis hasta el final del camino.

45. En este instante uníos a vuestro Padre; velad y orad por la humanidad.

46. Quiero que seáis vosotros como una estrella en el firmamento y que desde allí enviéis rayos de luz, de amor, de perdón y de caridad, sobre todos los pueblos de la Tierra. Yo os bendigo, oh, discípulos.

47. Ni vuestro mismo espíritu alcanza a comprender su propia fuerza, así como el abrazo fraternal en el que habéis envuelto a la humanidad; mas Yo sí lo sé y por ello os digo, pueblo, que así debéis de orar siempre, porque esa es una de las más elevadas misiones de vuestro espíritu.

Y cuando no puedan vuestros labios dar el consuelo, ni podáis alcanzar con las manos a los enfermos para ungirles, sea entonces vuestra oración, como alas para vuestro espíritu que lo lleven en pos de los más distantes, para entregarles mi mensaje de paz y de amor. Y ya que habéis velado y orado por la humanidad, Yo velaré por vosotros, penetraré en vuestro corazón y al descubrir sus sufrimientos, sus necesidades, lo confortaré y le dejaré un presente y ese presente será el cumplimiento de lo que me pedís en ese instante; pero debéis de ser pacientes, no me sometáis a prueba, no me exijáis.

48. No había necesidad de que me pidieseis, pero si os lo permito, es porque no dejáis de ser los pequeños y las necesidades os agobian.

49. Llegará el momento en el que nada me pidáis sino que os presentaréis ante Mí, para decirme: “Padre, hágase en mí tu voluntad”.

50. Bendita sea vuestra vida, vuestro camino y también vuestra mesa.

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