Enseñanza 280

1. Dejad que la esencia de mi palabra llegue a vuestro espíritu, para que se desborde de vuestro corazón, convertida en caridad, en paz, en enseñanza a vuestros hermanos.

2. La huella que este pueblo dejará sobre la Tierra, será de paz y mostrará al mundo que en verdad posee la llave que abre al hombre las puertas del Más Allá. Su misión es la de borrar fronteras para unir espiritualmente a los pueblos, hasta destruir la herencia que Babel legó a la humanidad. En este nuevo pueblo de Israel, serán benditas todas las naciones, porque él me brindó su entendimiento para la comunicación de Espíritu a espíritu.

3. A su paso irá sembrando espiritualidad, dejando luz, preparando sendas para la regeneración de los que se han perdido, sembrando en los corazones la semilla cuyo fruto será la armonía y la fraternidad entre la humanidad.

4. Al hablar de la misión de este pueblo, lo hago en cuanto Dios, lo enseñó como Padre y lo ordeno como Juez.

5. Mi palabra no es tan sólo para los que en este instante la escuchan; abarca todo el Universo, pero lo mismo que en otros tiempos mi Ley y mi Doctrina han comenzado por un pueblo. Vosotros no os podéis dar cuenta de la fuerza que tiene mi Doctrina, por lo que serán otros pueblos y otros hombres los que den su verdadero valor a esta palabra, la interpreten y la lleven a la práctica perfecta.

6. Es menester que una Doctrina sabia, fuerte y poderosa ilumine la vida de este mundo, para que los hombres se levanten buscando la verdad y en su espíritu se despierte el ideal de elevación.

7. ¿Por ventura creéis que venga Yo a negarle poder a la Doctrina que en el Segundo Tiempo os traje como mensaje de amor? No; os la vengo a traer nuevamente porque ya no la tenéis en la Tierra, porque la habéis encerrado en libros y no la lleváis en el corazón. Mas ahora os la devuelvo en mis lecciones, porque mi amor hacia vosotros es inmutable, sólo que ya no será en vuestro corazón donde la deposite, sino en vuestro espíritu, de donde no volverá a perderse, porque el pan que alimenta al espíritu en él se queda.

8. Mi comunicación a través del entendimiento de estos portavoces ignorados y humildes en su vida material, ha sido la prueba que he venido a dar al mundo, de que no encontré entre sus sabios o en sus doctores a un hombre preparado que estuviese dispuesto a recibir en su entendimiento el rayo de mi Divinidad, entregándose por completo a mi voluntad.

9. Tuve que poner mi mirada en los humildes, en los ignorantes y ahí escoger a los que me servirían para entregar mi Mensaje a la humanidad. Para Mí nada es imposible, mi voluntad se ha cumplido y siempre se hará, aún cuando haya ocasiones en que parezca que es la voluntad del hombre la que domina y no la mía.

10. En la senda del libre albedrío del hombre, su reinado sobre la Tierra, los triunfos de su soberbia, el dominio que con su fuerza llega a veces a imponer, son tan fugaces comparados con la eternidad, que en forma alguna pueden hacer variar los planes divinos, pero mañana o en el curso de su cumplimiento irá manifestándose la voluntad de mi Espíritu sobre todos los seres, dejando lo bueno y borrando lo impuro.

11. Este reino que el hombre ha hecho en la Tierra, tendrá que ser juzgado muy pronto por Mí, mas en verdad os digo, que de él solo quedará lo bueno, lo que es lícito, lo que encierre de verdad, mas todo lo que contenga soberbia, egoísmo, mentira, lo que es veneno y muerte, será destruido y arrojado al fuego inexorable del exterminio.

¿Y quién hará esa obra de destrucción del mal? El hombre, él por su propia mano se encargará de destruir cuanto su ciencia descubrió para causar daño a sus Semejantes, y después de pasada la prueba, sólo quedarán presentes y brillando, las luces verdaderas que haya descubierto, para que sigan iluminando la senda de la humanidad.

12. Yo haré que todos los siglos y todas las Eras de desobediencia y profanación de esta humanidad, sean tan sólo un instante; cuando los hombres hayan penetrado en mi camino, haré que ese instante que ensombreció la vida espiritual del hombre, se diluya y se pierda entre el divino esplendor de mi luz, que habrá de venir a iluminar la Era espiritual de los hombres en la culminación del Tercer Tiempo.

13. Si contempláis el número de los que venís a escuchar mi palabra, os parecerá muy pequeño; pero de cierto os digo, que tras de vosotros vienen invisiblemente para vuestros ojos, multitudes de espíritus a quienes encamináis hacia la luz.

14. Si los hombres conocieran sus dones, ¡cuántos sufrimientos aliviarían! Pero han preferido permanecer ciegos o aletargados, mientras dejan que se aproximen tiempos de mayor dolor.

15. Mi Doctrina viene a iluminaros, para que os liberéis de esos grandes sufrimientos anunciados a la humanidad a través de los profetas de los tiempos pasados.

16. A quienes piensen que Yo castigo a los hombres, desatando sobre ellos a los elementos de la Naturaleza, les digo, que cometen un grave error al pensar así, porque la Naturaleza evoluciona y se transforma y en sus cambios o transiciones se originan trastornos que son los que os producen sufrimientos cuando no cumplís con la Ley, y vosotros los atribuís a castigos divinos. Ciertamente que en ello está mi justicia, mas si vosotros, seres privilegiados con la chispa divina que ilumina a vuestro espíritu, vivieseis en armonía con la Naturaleza que os rodea, vuestro espíritu os mantendría elevados por sobre sus cambios, sobre la fuerza de los elementos y no sufriríais.

17. En la elevación de vuestra vida es donde podréis encontrar esa potestad o virtud para libraros de la acción de los elementos desatados, porque no es solamente la fe o la oración las armas que os dan el triunfo sobre las vicisitudes y adversidades de la vida; esa fe y esa oración tienen que ir acompañadas de una vida virtuosa, limpia y buena.

18. Si muchas veces habéis salido avante por vuestra fe o por la oración, ha sido más por mi piedad hacia vosotros, que por vuestros méritos para vencer en las pruebas.

19. Comprended por qué en cada una de mis enseñanzas os digo que os preparéis, y al mismo tiempo os recomiendo que veléis y oréis, para que logréis esa espiritualidad que os haga armonizar con todo cuanto os rodea en vuestra vida, haciéndoos invulnerables a la acción de los elementos cuando éstos se agiten.

20. Es menester que comprendáis el tiempo que estáis viviendo; tiempo de transición no sólo en el orden espiritual, sino también en la Naturaleza material que os rodea.

21. Sabed que esta morada que os alberga está dando un paso hacia su perfeccionamiento, para recibir en el futuro a seres más elevados y es natural que experimentéis trastornos.

22. Es tiempo de confusión que se refleja en la vida de los hombres, lo mismo en su mente, que en su espíritu, en sus sentimientos, en su materia y en todo lo que la envuelve y rodea, y sufren los hombres porque llegaron al tiempo de las pruebas sin preparación espiritual, sin fe, sin conocimiento de sus dones, sin oración.

23. Sólo mi poder y mi amor pueden salvaros de sucumbir en el caos.

24. Elevad vuestra vida, pueblo, preparaos en esta palabra de luz que os envío y en verdad os digo, que no solamente vosotros os salvaréis, sino que vuestra influencia y vuestra protección alcanzarán a muchos de vuestros hermanos.

25. Recordad a Jesús cuando navegaba con sus discípulos en una barca; las aguas se agitaron, el mar se encrespó y las olas eran furiosas, los discípulos temieron por su vida viendo que Jesús dormía. Les había faltado fe para salvarse, pero el amor del Maestro les ayudó dándoles una prueba de su poder sobre los elementos, al extender su diestra y ordenar a las aguas que fuesen mansas.

26. Aquellas lecciones eran nuevas para la humanidad; pero vosotros, discípulos del Tercer Tiempo, debéis meditar que no debéis vivir tan sólo con la confianza de que al fin seré Yo quien por piedad os salve como a los discípulos en la barca, porque necesitáis desarrollar en vosotros mismos las fuerzas del espíritu que aún permanecen sin manifestarse en vuestro ser.

27. Aquellos discípulos aprendieron mi lección, porque en el camino de su misión se encontraron ante las grandes pruebas que afligían a sus hermanos, y ante ellos supieron manifestar la potestad de su espíritu.

28. ¿Queréis ser de los que den en este tiempo testimonio de la verdad de esta palabra? Pues dad espiritualidad a vuestra vida, porque con ello desarrollaréis esa fuerza que lleváis oculta en vuestro ser.

29. Cuando los hombres logren la espiritualidad serán criaturas superiores a todo lo que les rodea, porque hasta ahora sólo han sido débiles seres a merced de elementos, fuerzas e influencias que no deben estar sobre el hombre porque no son superiores a él.

30. Breve es esta lección, pero profunda en su contenido; estudiadla, discípulos y enseñadla.

31. Volved a Mí vuestra mirada; si habíais perdido el camino, hoy sed Conmigo. Elevad vuestro pensamiento hasta mi Espíritu, habladme como un hijo habla a su padre, como se habla confidencialmente a un amigo.

32. Soy el Divino Maestro, el que ha venido de tiempo en tiempo a daros su enseñanza. Si estáis apurando un cáliz muy amargo, no es porque os castigue sino porque debéis purificaros para llegar a Mí.

33. Yo os estoy esperando, mas para que no tengáis tropiezos al retornar a este camino, debo ayudaros y es lo que estoy haciendo al enviaros mi luz que es revelación, inspiración y fortaleza.

34. Vais a dar principios a una nueva etapa de la vida, el camino está preparado, tomad vuestra cruz y seguidme. En esta senda, no os digo que no haya pruebas; pero siempre que crucéis por un trance difícil o estéis apurando un cáliz de amargura, escucharéis una voz que os alienta y os aconseja, tendréis mi amor que os ayude y os levante y sentiréis la suave caricia de mi bálsamo.

35. Mañana, cuando esta voz ya no resuene en los labios de mis portavoces, conservaréis su esencia en vuestra memoria y ella os seguirá alentando y conduciendo; oraréis como os he enseñado, y de Espíritu a espíritu recibiréis mi inspiración, doquiera que os reunáis para estudiar mi palabra. Formaréis con la unión de vuestros pensamientos un Templo lleno de luz y armonía. Con esto comprenderéis que estos recintos donde os habéis reunido para escuchar mi palabra, no son el templo del Señor, aunque también os digo, que si queréis seguirlos dedicando a vuestras reuniones, podéis hacerlo. Aquí, todos unidos os daréis unos a otros fuerza, luz, fe, ánimo y calor, y cuando hayáis aprendido mi lección, os reuniréis a orar y a meditar en vuestro hogar, que es otro lugar propicio para penetrar en comunión con vuestro Maestro. Si los campos y los valles os invitan para apartaros del bullicio de la ciudad, allí también hallaréis sitio adecuado para vuestra elevación y sentiréis mi presencia en vosotros, pero estad unidos espiritualmente y caminad siempre en armonía.

36. Poco a poco os iréis acostumbrando a vuestra confraternidad y unión, y en vuestro seno irá tomando fuerza la familia espiritual que quiero que lleguéis a formar.

37. Cuando hayáis logrado esa buena armonía entre vosotros, de cierto os digo, que estaréis dando un buen ejemplo a la humanidad; reconoced que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad, todo se desarrolla según Yo lo permito, todo está ordenado por Mí.

38. Revestíos de gozo y de fe; si en vuestra senda os llegáis a ver acechados por las tentaciones, orad y no temáis, que en la oración encontraréis las armas indispensables para luchar y vencer.

39. Id paso a paso por el sendero, sin prisa, porque tendréis el riesgo de tropezar o de caer en un abismo. Conoced en verdad el camino para que sepáis más tarde enseñarlo a vuestros hermanos.

40. No os conforméis con vuestras primeras obras, creyendo haber hecho méritos suficientes para el perfeccionamiento de vuestro espíritu, mas, para que aprendáis en cada día nuevas lecciones y descubráis mayores revelaciones, dedicad siempre un tiempo al estudio de mi Obra.

41. El discípulo estudioso siempre escuchará la respuesta a sus preguntas y siempre oirá mi paternal consejo en sus instantes de prueba. El discípulo aprovechado será fuente de amor para sus hermanos, se sentirá verdaderamente heredado por su Padre y reconocerá el momento de levantarse a desempeñar su gran misión espiritual entre los hombres.

42. Cada labriego tiene asignada una porción de espíritus a la cual dará luz, el consuelo y la paz; esa porción nunca os abrumará porque la iréis encontrando paso a paso, distribuida a lo largo de vuestra vida.

43. Hoy mi Cátedra está formada de consejos paternales y de estímulos, es sencilla, pero si penetráis espiritualmente a ella, encontraréis la solemnidad de aquel sermón que en la montaña di a las grandes multitudes en el Segundo Tiempo.

44. Desde la nube espiritual os envío el rayo de mi Espíritu, el cual derramado sobre vuestro ser os hace escuchar mi palabra.

45. Os he traído una enseñanza elevada, como lo fue la que os revelé en aquel tiempo, Doctrina que está sobre todos los conocimientos del mundo, única luz que puede conduciros a la Vida Verdadera.

46. Mi Doctrina enseña a los hombres a vivir en la Tierra una vida elevada, noble y pura, prepara también al espíritu para que cuando éste penetre en su morada en el Más Allá, pueda edificar una obra que lo acerque más a la perfección.

47. Haced desde aquí méritos para vuestra vida futura.

48. Hay quienes sufren porque ven las grandes aflicciones en la humanidad y se sienten impotentes para remediar la más pequeña de sus penas. Venid al Maestro, y Yo os enseñaré cómo consolar, cómo dar paz y cómo sanar.

49. Cuando ya estéis sembrando de caridad vuestro camino, llegará a pareceros que es muy insignificante vuestra labor comparada con todos los sufrimientos y tragedias de la humanidad; sin embargo, os digo, que vuestra labor en apariencia pequeña, estará disminuyendo el dolor que pesa sobre la humanidad y al mismo tiempo estará restando fuerzas a la guerra.

50. Trabajaréis en el silencio entre la humanidad, mas llegará el momento en que ese silencio sea roto y la Buena Nueva resuene por todo el mundo.

51. No estarán solos los apóstoles del Espiritualismo, surgirán acontecimientos en el mundo, que serán favorables para el desarrollo de esta Doctrina.

52. Todo estará dispuesto con perfección; mi plan os lo he dado a conocer; sólo falta que vosotros estudiéis a fondo mi palabra para que no desarmonicéis con lo dispuesto por Mí.

53. Las pruebas de la vida y mi palabra os vienen preparando; unos se han estacionado allí donde la prueba les sorprendió, porque no han aplicado mi enseñanza para poder triunfar; otros, en cambio, vienen atravesando en paz las pruebas porque nunca olvidan lo que del Maestro han escuchado. No olvidéis que las pruebas son las que le dan temple y firmeza al espíritu, y que mañana vais a tener que encontrar a vuestro paso a muchos vencidos que necesitan la palabra de luz y el testimonio de los que han sabido triunfar.

54. Espiritualizaos, os dice el Maestro, porque la espiritualidad os ayudará a sobreponeros a las vicisitudes y os hará más llevaderas las necesidades materiales.

55. Aprended a orar, porque con la oración también podréis hacer mucho bien, así como también podréis defenderos de las asechanzas. Es la oración escudo y arma, si tenéis enemigos, con la oración os defenderéis; pero sabed que esa arma no debe herir ni lastimar a nadie, porque su única misión será brillar en las tinieblas.

56. Trabajaréis limpiamente, sin mezclar jamás a mi Doctrina ninguna de las prácticas impuras que existen en la Tierra.

57. Esta es mi lección. Habéis venido con el corazón abierto para mi esencia y he tenido que desbordarme en luz entre vosotros.

58. Os he dado mi bálsamo y mi paz en cada una de mis palabras, pueblo amado.

59. Vuestro espíritu se ha levantado dispuesto a escuchar mi voz, Yo lo contemplo convertido en un Santuario verdadero, donde hago penetrar el eco de mi palabra que es la luz del Verbo, para que, sintiendo cercano mi aliento de Padre, tengáis la fuerza necesaria para llegar hasta el final de la jornada.

60. Con pleno conocimiento del tiempo que vivís, os habéis levantado a seguirme y es que vuestro espíritu sabe a qué vino a la Tierra. Así podréis penetrar con paso firme en la senda de la Doctrina espiritual, así llegaréis pronto a ofrecerme el culto que hace mucho tiempo estoy esperando de la humanidad.

61. He prolongado el tiempo de mi comunicación con el fin de que afirméis vuestros conocimientos y vuestra fe y no digáis después: “Fue tan breve la estancia del Maestro entre nosotros, que no tuvimos tiempo de convencernos de su verdad”.

62. Mi Doctrina, plena de espiritualidad, germinará en el corazón de este pueblo para que en el futuro, dé sus frutos de verdad y de vida. Mi palabra se extenderá por la Tierra y no dejará sitio sin purificar, sin iluminar y sin juzgar.

63. Entonces comenzarán los pueblos a despertar a la vida espiritual, a lo verdadero y eterno, destruyendo la parte exterior y materialista de sus diversos cultos, para concretarse a buscar la esencia de mi Ley.

64. La humanidad comprobará la fuerza que da la espiritualidad y apartará la vista de cuanto la retuvo por siglos y siglos.

65. ¿De qué sirve que el símbolo del cristianismo, o sea la cruz, se encuentre por millones en la Tierra, si los hombres no son de buena voluntad ni se Aman los unos a los otros?

66. Ningún poder tiene ya lo externo sobre los hombres: Ya no existe respeto, ni fe, ni pesar de haber ofendido. Por eso os digo, que los símbolos y las formas desaparecerán, porque su tiempo ha pasado y será el culto interior, el que levante al hombre a la luz, lo eleve y lo conduzca hacia Mí.

67. Allí, en lo más puro de su ser, en el espíritu, será donde escriba Yo mi Ley en este tiempo, donde haga escuchar mi voz, donde levante mi Templo, porque lo que no exista en el interior del hombre, lo que no esté en su espíritu, es como si no existiese.

Así levante enormes templos materiales en mi honor, así me ofrezca festines y ceremonias llenas de esplendor, su ofrenda no llegará a Mí, porque no es del espíritu. Todo culto externo lleva siempre vanidad y ostentación, en cambio, la ofrenda callada, aquella que no ve el mundo y que me ofrecéis de espíritu a Espíritu, esa llega hacia Mí por su humildad, por su sinceridad, por su verdad, en una palabra, porque brotó del espíritu.

Repasad aquella parábola mía dada en el Segundo Tiempo y que es conocida como la parábola del fariseo y el publicano y entonces comprenderéis que mi enseñanza, en todos los tiempos ha sido una sola.

68. Yo no os juzgaría si de la Tierra hicieseis desaparecer hasta la última cruz con que simbolizáis vuestra fe cristiana, y en cambio, sustituyeseis ese símbolo con el Amor verdadero de los unos hacia los otros; porque entonces vuestra fe y vuestro culto exterior pasarían a ser culto y fe del espíritu, que es lo que Yo espero de vosotros.

¡Si al menos vuestros cultos y vuestros símbolos tuviesen la fuerza para impedir vuestras guerras, para no dejaros caer en el vicio, para manteneros en paz! Pero, mirad como estáis pasando por sobre todo lo que decís que es sagrado; mirad cómo estáis pisoteando lo que habéis tenido como divino.

69. ¡Mas os valiera, vuelvo a deciros, no tener un solo templo, ni un altar, ni un símbolo o imagen en toda la Tierra; pero que supieseis orar con el espíritu, que supieseis amar a vuestro Padre, y creer en Él sin necesidad de representantes, y que os amaseis como os he enseñado en mi Doctrina! Entonces estaríais a salvo, estaríais caminando en la senda trazada con mis huellas de sangre, huellas con las que vine a sellar la verdad de mis enseñanzas.

70. Hasta que esta humanidad renuncie a ser idólatra y a su fanatismo, verá descender el nuevo maná, ya no aquel que alimentó al pueblo en las soledades del desierto, sino el que descienda a vuestro espíritu en los días de las pruebas. Ese será el verdadero pan del Cielo, aquel que reciban los hombres de Espíritu a espíritu.

71. El maná del Primer Tiempo fue sólo una figura de lo que habría de ser mi comunicación espiritual con los hombres en los últimos tiempos, cuando su espíritu recibiese directamente de la Divinidad el sustento espiritual.

72. Es muy grande la responsabilidad que este pueblo tiene delante de la humanidad, tendrá que dar ejemplo de verdadera espiritualidad, enseñará la forma de elevar el culto interior, la ofrenda grata, el homenaje digno a Dios. Abrid vuestro corazón y escuchad ahí la voz de la Conciencia, para que juzguéis vuestras obras y sepáis si estáis interpretando con fidelidad mis enseñanzas o si también estáis equivocando el sentido de mi Doctrina.

73. No pretendáis llegar a la cumbre de la espiritualidad en un solo día. Venid hacia la meta con paso medido, sereno y firme, y nunca habrá tropiezo, ni causa que os haga retroceder arrepentidos o temerosos de lo que hicisteis. Haced que cada paso sea dado con todo conocimiento y pronto veréis el fruto de vuestra obra.

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