Enseñanza 279

1. Venís recorriendo un sendero espinoso y en cada pena que tenéis oís la voz de la Conciencia que os dice, que aún estáis distantes de cumplir mi divina Ley y que por eso flaqueáis.

El espíritu conserva la intuición de haber partido hace tiempo del seno del Creador y sabiendo que tiene aún por delante un extenso camino que recorrer para retornar al punto de partida, se entrega a la oración, porque sabe que al menos en ese instante puede comunicarse con su Padre. El espíritu sabe que en la oración encuentra un consuelo que lo acaricia, conforta y sana.

2. Yo bendigo a los que oran, mientras más espiritual es su oración, mayor es la paz que les hago sentir, esto os lo podéis explicar fácilmente, porque aquel que para hacer oración necesita postrarse delante de imágenes u objetos para sentir la presencia de lo divino, no podrá experimentar la sensación espiritual de la presencia del Padre en su corazón.

3. “Bienaventurados los que sin ver, creen”, dije en aquel tiempo y ahora lo digo nuevamente, porque el que cierra sus ojos para lo del mundo, los abre para lo espiritual y quien tiene fe en mi presencia espiritual, tiene que sentirla y gozar con ella.

4. ¿Hasta cuándo dejará esta humanidad de privar a su espíritu del deleite de sentirme en su corazón por medio de la oración directa o lo que es lo mismo, por medio de la oración de espíritu a Espíritu? Hasta que sea mi luz la que ilumine la vida de los hombres, conozcan la verdad y comprendan sus errores.

5. Este es tiempo para orar y meditar; pero con la oración libre de fanatismo y de idolatría y con meditación serena y profunda en mi divina Palabra.

6. Todas las horas y todos los sitios pueden ser propicios para orar y meditar; nunca os dije en mis enseñanzas, que hubiesen lugares o momentos destinados para orar siendo vuestro espíritu más grande que el mundo que habitáis. ¿Por qué limitarme en imágenes y en sitios tan limitados siendo Yo infinito?

7. La razón más grande de la pobreza espiritual de los hombres y de sus vicisitudes terrestres, es la forma imperfecta de orar, por lo que os digo, que es necesario que este conocimiento llegue a toda la humanidad.

8. Estáis a las puertas de la Era espiritual, no os extrañe que os hable mucho de lo que al espíritu corresponde.

9. Nadie debería sorprenderse de mi nuevo Mensaje y del sentido de mi palabra, porque los profetas del Primer Tiempo, como Cristo en el Segundo Tiempo, anunciaron con suma claridad la Era que hoy vivís.

10. Muchos se han levantado por el mundo reconociendo que este es el tiempo del cumplimiento de aquellas profecías, mas debo deciros que no todos han comprendido el sentido de las Escrituras, cuando les dan una interpretación material, semejante a la que los Judíos dieron en aquel tiempo a la venida del Mesías y su Reino.

11. Cuando Yo estuve en la Tierra, os dije: “Mi Reino no es de este mundo”; en otra ocasión dije: “Yo debo partir porque voy a prepararos la morada a dónde habréis de llegar”.

12. Pues bien, discípulos, si Yo vine con una Doctrina que hablaba de una Vida superior, que revelaba la vida espiritual y os señalaba el camino para que por él llegaseis hasta ella. Camino que debéis comprender que no fue tan sólo mi palabra, sino también la Ley del Primer Tiempo y cuantas profecías os fueron entregadas por mis enviados, los que hablaron a los hombres de la vida espiritual, ¿por qué materializasteis el sentido divino de aquellas revelaciones? En parábola y en sentido figurado he hablado así a los hombres de los tiempos pasados, porque ni los espíritus ni las mentes estaban capacitados para recibir la luz en plenitud, y era indispensable entonces traducir e interpretar espiritualmente aquel lenguaje, aquellas figuras y parábolas, hasta encontrar el sentido verdadero de ellas.

13. Mi Reino no es de este mundo, vuelvo a deciros, mi Reino está en lo espiritual, porque en esencia Yo soy Espíritu, mas como vosotros sois hijos de esa esencia, natural es que también pertenezcáis a aquel Reino, para llegar al cual, os he inspirado una Doctrina y revelado una sabiduría que os eleven sobre vuestra consciencia humana y podáis acercaros paso a paso al Reino espiritual.

14. Orad y meditad, pueblo, y no caeréis en confusión ni seréis confundidos por nadie, porque sois la simiente de una nueva Era, que llegáis ante el monte invisible a escuchar la voz de vuestro Padre.

15. De las tinieblas y de los abismos están surgiendo los espíritus para venir a engrosar las filas del pueblo de Dios, en cuyos hijos está la simiente de Abraham, la de Jacob, la de Moisés, la de Elías y la de todos aquellos que con sus obras supieron honrar el nombre de su pueblo y glorificar el nombre de su Dios.

16. Una voz ha venido a despertaros, voz dulce y consoladora que os llama al Reino de la luz y de la vida, pero que puede tornarse en justicia si optáis por seguir profanando vuestro espíritu y desoyendo la Ley.

17. Al obediente y humilde, mi palabra le dice: “Perseverad, porque mucho alcanzaréis de mi gracia y mucho haréis alcanzar a vuestros hermanos”. Al necio le dice mi voz: “Si no aprovecháis esta bendita ocasión, para salir del cieno del pecado o de las tinieblas de la ignorancia en que habitáis, veréis pasar los tiempos y las Eras sobre vuestro espíritu, sin saber que fue lo que el Señor trajo en su Mensaje, ni cuáles fueron los dones que a su pueblo reveló”.

18. Cierto que para todos habrá un tiempo propicio para salvarse y remontarse a las alturas, pero ¡ay, del que retarde ese día!; ¡ay, del que pierde las oportunidades de lograr la evolución de su espíritu por dedicarse a lo superfluo de este mundo! El tiempo que habrá de esperar la nueva ocasión, no sabe cuán largo será, ni lo amargo de su restitución. En ello no existe ni la menor venganza o el más leve castigo por parte del Padre, pero sí su más estricta e inexorable justicia.

19. ¿Acaso ahora que me he presentado entre vosotros, sabéis si habéis perdido o desaprovechado anteriores oportunidades y el tiempo que vuestro espíritu ha esperado para recibir esta nueva ocasión de cumplir una misión que hace tiempo le fue encomendada? ¿Qué sabe vuestro corazón o vuestra mente del pasado de su espíritu, de su destino, sus deudas, misiones y restituciones? Nada, es por eso que no debéis interponer el perfeccionamiento del espíritu, ni tentarlo con el amor a los bienes del mundo. Él tiene que seguir por otro camino, otros fines, otros ideales.

20. Estos son los primeros días de una Era que se inicia luminosa ante la humanidad. Ha surgido entre tempestades, relámpagos, estremecimientos y dolores; pero las densas nubes se disiparán y la luz de la verdad iluminará en toda su majestad.

21. Hoy aún vivís los días sombríos que precederán a la luz, sin embargo, esa luz, aprovechando los pequeños claros de vuestro cielo nebuloso, lo atraviesa con rayos fugaces que llegan a algunos puntos de la Tierra, tocando corazones, estremeciendo y despertando a los espíritus.

22. Todos los que han sido sorprendidos por esta luz, se han detenido en su camino para preguntar: “¿Quién sois?” Y Yo les he respondido: “Soy la Luz del mundo; soy la Luz de la eternidad, soy la Verdad y el Amor. Soy Aquél que prometió volver a hablaros, Aquél de quien se dijo que era el Verbo de Dios”.

23. Como Saulo en el camino de Damasco, han humillado toda su soberbia, han abatido su orgullo, e inclinado humildemente su faz, para decirme con el corazón: “Padre y Señor mío, perdóname, ahora comprendo que sin darme cuenta os estaba persiguiendo”.

24. Desde ese instante, esos corazones se han convertido en pequeños seguidores, porque en este Tercer Tiempo, hasta este instante, no ha aparecido entre mis nuevos discípulos un apóstol de la elevación de aquél que tanto me persiguió en mis discípulos, para después amarme con tanta intensidad.

25. Pequeños imitadores y seguidores de aquellos que escribieron en el mundo con grandes obras de amor su misión espiritual, grabando su huella junto a la del que tanto amaron y por el que murieron: Su Maestro.

26. A veces a grandes rasgos y otras detalladamente, os hablo de los tiempos pasados para que aprendáis a extraer de los grandes ejemplos, la esencia espiritual, que es inmortal e inmutable.

27. ¡Aquí está mi Corazón abierto a toda petición, a toda cuita, a toda confidencia!

28. Soy para vosotros Padre, Maestro, Amigo, Enfermero, Doctor y Consejero. Depositad en Mí todas vuestras penas; secad vuestras lágrimas, confiadme vuestras esperanzas y anhelos; hacedme vuestro Confidente.

29. Orad, mis hijos, porque con la oración se adquiere sabiduría, salud y fortaleza.

30. Yo quiero que lleguéis a ser verdaderos discípulos míos, seres conscientes de su destino; hombres que sepan elevar su espíritu para no tropezar en la Tierra.

31. El que ora no teme a los abismos o a los escollos, su espíritu siempre está sereno.

32. Cuando todos vosotros viváis así, habréis formado un Santuario de amor para vuestro Padre, en cuyo interior vibrarán los ecos de un himno espiritual que hable de fraternidad, elevación y armonía.

33. Os encontráis aún bajo mi enseñanza, con el fin de que cuando encontréis a vuestro paso una prueba de difícil solución, en mi palabra sepáis la forma de resolverla, porque estos párvulos de hoy, mañana serán discípulos y aun maestros, por lo cual mucho tienen ahora que aprender.

34. Modelaré vuestro corazón, daré forma a vuestro entendimiento y puliré vuestros sentimientos para poder enviaros a dar testimonio de mi venida en el Tercer Tiempo.

35. Mi nueva palabra todavía no se extiende por la Tierra; antes que ella pueda reinar, estoy dando señales precursoras de mi advenimiento a los pueblos. El Mundo Espiritual está cumpliendo la misión de despertar a los hombres a la realidad de la vida espiritual.

36. Aquí, entre vosotros me he manifestado ampliamente, no podéis decir que sólo se ha tratado de indicios o señales, porque mi palabra a través de la mente humana ha sido clara y definitiva, a pesar de que sólo es el mensaje de preparación para alcanzar la comunicación de espíritu a Espíritu.

37. Ciertamente, mi palabra a través de estos portavoces, ha sido una amplia y profunda lección. He venido a confirmar verdades ya reveladas, así como también a hacer nuevas revelaciones.

38. Os he hablado del destino espiritual, de la evolución de los seres, de la reencarnación y de la restitución del espíritu. Os he hablado de las diferentes etapas de prueba y enseñanzas que en la Tierra ha tenido la humanidad, simbolizándolas con un Libro sellado con Siete Sellos; os he revelado que ésta es la Tercer Era, en la que vengo a vosotros en Espíritu porque os encuentro capacitados para sentir mi presencia espiritual, y os he venido a decir que podéis resumir en dos preceptos o mandamientos, toda la Ley: Amando a vuestro Padre y Amándoos los unos a los otros.

39. Meditad y comprenderéis que no han sido señales las que a vosotros os he dado, sino una gran manifestación de mi amor de Padre.

40. Los que sólo han tenido señales, son otros pueblos, aquellos que no han borrado de su corazón mi promesa de volver, los que escudriñan el espacio y observan el sentido de todos los grandes acontecimientos con la esperanza de poder decir: “El Maestro está cerca”.

41. ¡Cuán poco interesa al mundo mi nueva manifestación! ¡Qué pocos son los que están en vigilia esperándome y cuántos son los que duermen!

42. De los que viven esperándome, puedo deciros que no todos presienten la forma verdadera de mi presencia en este tiempo, porque, mientras unos influenciados por antiguas creencias, piensan que voy a volver al mundo en cuanto hombre, otros creen que he de venir en alguna forma visible a todo ojo humano y muy pocos son los que aciertan con la verdad, presintiendo que mi venida es espiritual.

43. Mientras unos se preguntan qué forma adoptaré, a qué hora o qué día surgiré en la Tierra y por qué punto habré de aparecer, otros, sin pensar en formas ni en momentos determinados, dicen para sí: “El Maestro ya está entre nosotros, su Luz, que es su Espíritu, nos está bañando”.

44. Cuando este Mensaje llegue a todos los corazones, será un presente de gozo para unos, porque en él confirmarán todos sus presentimientos y su fe; en cambio, otros le negarán verdad a mi Mensaje al no encontrarlo de acuerdo con lo que ellos creían que sería y la forma en que se manifestaría.

45. Pensad en todos ellos, pueblo amado y sabed que la espera para esos espíritus es dolorosa, y que mientras ellos sufren pensando que tal vez no es este el tiempo de mi vuelta, vosotros, día a día podéis recrearos con mi palabra. ¡Cuán grande será vuestra responsabilidad para con la humanidad una vez que ella cese!

46. Despertad, pueblo, e id a despertar a los demás pueblos de la Tierra, es cuanto tenéis que hacer por ahora. Yo me presentaré delante de todos, sobre la nube, como os prometí, y todos me contemplarán.

47. ¿Por qué habéis de creer que mi venida en Espíritu no tiene objeto? Recordad que Yo, después de mi muerte en cuanto hombre, seguí hablando a mis discípulos, presentándome en Espíritu.

48. ¿Qué hubiese sido de ellos sin aquellas manifestaciones que les di, alentándoles en su fe y reanimándoles para el cumplimiento?

49. Triste era el cuadro que presentaban después de mi partida; las lágrimas no cesaban de surcar sus rostros, los sollozos a cada instante se escapaban de sus pechos, oraban frecuentemente y el temor y los remordimientos les agobiaban. Sabían que mientras uno me había vendido, otro me había negado y que casi todos me habían abandonado en la hora suprema.

50. ¿Cómo podrían ser los testigos de aquel Maestro de toda perfección? ¿Cómo tendrían valor y fuerza para enfrentarse a los hombres de tan diversos credos y formas de pensar y de vivir?

51. Fue entonces cuando mi Espíritu hizo acto de presencia entre ellos para calmar su dolor, encender su fe, inflamar sus corazones con el ideal de mi Doctrina.

52. Yo humanicé mi Espíritu hasta hacerlo visible y tangible ante los discípulos, pero mi presencia fue espiritual y mirad cuánta influencia y trascendencia tuvieron aquellas manifestaciones entre mis apóstoles.

53. En verdad os digo, que hoy no he venido a humanizar mi Espíritu, como en aquel tiempo, porque es otra vuestra evolución espiritual; sin embargo, aunque mi presencia sea sutil e intangible, es sentida por todos, sin necesidad de que vuestros ojos mortales sean los que tengan que dar fe de que el Maestro se halla entre vosotros.

54. El espíritu tiene sentidos superiores por medio de los cuales podéis sentir, ver y comprender lo espiritual; es precisamente a través de esa sensibilidad como quiero que percibáis mi presencia.

55. Cuando ya no escuchéis mi palabra, caeréis en tristeza, en debilidad y tendréis remordimientos por vuestra falta de amor, mas también a vosotros vendré y os diré en la intimidad de vuestro corazón: “Aquí estoy; no temáis, caminad, no vais solos”.

56. ¿Quién sino Yo, alentó a los discípulos en aquel Segundo Tiempo, cuando ya caminaban por el mundo sin su Maestro? ¿No os parece admirable la obra de cada uno de ellos? Pues os digo, que también habían tenido flaquezas como cualquier humano. Más tarde se llenaron de amor y de fe, no les amedrentó quedarse en el mundo como ovejas entre lobos y andar siempre perseguidos y burlados por las gentes.

57. Ellos tenían potestad para hacer prodigios, sabían hacer uso de aquella gracia para convertir corazones a la verdad.

58. Bienaventurados todos aquellos que escucharon la palabra de Jesús en labios de mis apóstoles, porque en ellos mi Doctrina no sufrió alteración alguna, sino que fue dada con toda pureza y verdad. Por eso los hombres al escucharles, sentían en su espíritu la presencia del Señor y experimentaban en su ser una sensación de poder, de sabiduría y majestad.

59. Ahí tenéis en ellos un digno ejemplo: Aquellos pobres y humildes pescadores de Galilea, transformados por el amor en pescadores espirituales, conmovieron pueblos e imperios con la palabra que de Cristo en Jesús habían aprendido y prepararon con su perseverancia y su sacrificio la conversión de los pueblos y el establecimiento de la paz espiritual. Desde los reyes hasta los mendigos supieron de mi paz en aquellos días de cristianismo verdadero.

60. No fue perdurable aquella Era de espiritualidad entre los hombres, mas Yo que todo lo sé, os había anunciado y prometido mi retorno, porque sabía que volveríais a necesitarme.

61. Sabía que de generación en generación irían los hombres mistificando mi Doctrina, adulterando mi Ley y falseando la verdad; sabía que los hombres olvidarían mi promesa de volver, y que dejarían de considerarse hermanos para matarse unos a otros con las armas más crueles, cobardes y perversas.

62. Mas ya ha llegado el tiempo y el día prometido y aquí me tenéis. No juzguéis la forma que he elegido para comunicarme con vosotros, que no es el mundo quien va a juzgarme, sino Yo quien juzgue a la humanidad, porque éste es el tiempo de su juicio.

63. Yo vengo a establecer un reino en el corazón de la humanidad, no un reino material como muchos lo esperan, sino espiritual y cuya fuerza provenga del amor y la justicia y no de los poderes del mundo.

64. Veo que hay quienes se sorprenden oyéndome hablar así, mas os pregunto: ¿Por qué habéis de imaginarme revestido siempre de sedas, oro y pedrerías? ¿Por qué queréis que en todos los tiempos mi Reino sea de este mundo cuando Yo os revelé lo contrario?

65. Yo traigo una nueva lección, por medio de la cual aprenderéis a vivir espiritualmente en la Tierra, que es la Verdadera Vida destinada por Dios a los hombres.

66. Ya os he dicho que Espiritualidad no quiere decir misticismo, ni fanatismo religioso o prácticas sobrenaturales.

Espiritualidad quiere decir: Armonía del espíritu y de la materia, observancia de las leyes divinas y de las humanas, sencillez y pureza en la vida, fe absoluta y profunda en el Padre, confianza y alegría de servir a Dios en vuestros Semejantes; ideales de perfeccionamiento de la moral y del espíritu.

67. Al presentaros la pureza de mi Doctrina, sentís que resaltan más vuestros errores; pues bien discípulos, estoy dispuesto a perdonar todas vuestras faltas, si mañana os levantáis ante la voz de la Conciencia a reparar todos vuestros yerros, a reponer tiempos perdidos y a mostrar la pureza de mi Doctrina con la limpidez de vuestras prácticas.

68. Es menester que surja un pueblo elevado y celoso de mis leyes probando a los hombres que no es un imposible la espiritualidad, que no es un sacrificio la regeneración de la carne, ni una renunciación de la vida humana, el servicio espiritual.

69. Vosotros podréis llegar a ser aquellos que prediquen y enseñen mi Obra, porque tenéis la experiencia que proviene de un largo pasado, de una larga evolución.

70. Tuvisteis que recorrer muchos caminos, también fuisteis idólatras, no sabíais honrarme sin ceremonias; pero llegasteis a la feliz encrucijada del camino y cuando no sabíais hacia qué rumbo dirigir vuestros pasos, escuchasteis la voz deseada del Maestro, quien venía a señalaros nuevamente la senda.

71. ¿No creéis que vuestro caudal de experiencia os sirva tanto para comprender a vuestros hermanos, como para estimularlos?

72. Ya os he profetizado que la lucha será intensa, porque cada quien cree perfecta su religión e impecable su forma de cumplir con ella, mas os digo que si así fuera, Yo no tendría por qué haber venido a hablaros en este tiempo.

73. Os estoy inspirando una Doctrina profundamente espiritual, porque veo que el paganismo impera en vuestros cultos y que la mala semilla del fanatismo os ha envenenado de ignorancia y de odios.

74. Mi espada de luz está en mi diestra, soy el Guerrero y el Rey que viene a destruir todo lo adverso, todo el mal existente y todo lo falso. Cuando mi lucha haya cesado y los corazones hayan aprendido a unirse para orar y para vivir, la mirada de vuestro espíritu descubrirá mi presencia en la luz infinita y en la paz eterna: “Ese es mi Reino, -os diré,- y Yo soy vuestro Rey, porque para eso existo y para eso os he creado, para reinar”.

75. Mirad de qué manera tan distinta a la humana hago Yo mis conquistas; mirad cómo para llegar a reinar en vuestros corazones, en vez de someteros por el temor o por la fuerza, me hice hombre para habitar con vosotros, lavé y besé vuestros pies y fui vuestra víctima.

76. Todo me di a vosotros, por lo cual os digo que al final, todos os entregaréis a Mí.

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