Enseñanza 272

1. Yo os bendigo Israel, y en vosotros bendigo a las generaciones presentes y futuras. Sois mis discípulos amados, los que habéis sabido de mis revelaciones y mis mandatos en todos los tiempos. Os he enviado a la Tierra en una nueva reencarnación, mas antes os he preparado y prevenido, diciéndoos cómo se encuentra la humanidad de este tiempo, os he hablado de su materialismo y confusión, y os habéis preguntado: “¿Si podréis cumplir vuestra misión, y cómo podréis hacer penetrar mi palabra que es esencia sutil, que es ternura y luz, en esos corazones duros como la roca?” El Maestro os enseña a luchar, os convierte en labriegos y os entrega los corazones como tierras que debéis preparar, cultivar y hacer fructificar.

2. Al oír mi palabra por conducto del hombre y al llamaros Israel, se ha estremecido vuestro espíritu. Vuestra materia frágil ignoraba estas revelaciones, mas el espíritu sabe y reconoce su misión. Yo os digo, que estáis señalados para colaborar en mi Obra y debéis velar por vuestros pasos. No descendáis, no os materialicéis, confundíos con las muchedumbres, porque no sois superiores a vuestros hermanos, trabajad en silencio, que sólo os distinga el amor y la caridad por vuestros Semejantes.

3. Vuestra presencia disipará tinieblas, y si cerráis vuestros labios porque no encontraseis ocasión propicia para hablar de mi enseñanza, vuestro espíritu hablará y haréis luz y justicia entre vuestros hermanos.

4. En este tiempo de dolores he venido a consolaros. Todos los espíritus saben que llegará el día de su liberación y esperan ver a su Salvador; no saben en qué forma vendrá, pero ellos esperan e interrogan al Arcano.

5. Vos, pueblo, tenéis la confirmación de todo lo que había sido profetizado y debéis llevar esta luz a la humanidad. Decidle que la amo y que en cada instante de vida que le doy, manifiesto mi caridad y mi poder. Ayudadla a perfeccionarse, decidle que me busque con pureza, que me ame en espíritu.

6. Yo me comunicaré con ella, cuando vosotros mis labriegos, hayáis preparado su corazón. Os dispersaré y en vosotros pondré mi Espíritu para hacer llegar mi palabra a los hombres de todas las razas y creencias, porque Yo conduzco a la humanidad a un solo fin, a la única Verdad.

7. Van los hombres tropezando en los escollos del camino, lamentando y sufriendo, y todo esto obedece a la restitución y a la justicia que ha llegado para transformarlos, según es mi voluntad. Quiero que mis hijos me amen como Padre y se espiritualicen para que vivan en paz.

8. Cuando una gran prueba llega a vuestro corazón, me preguntáis con inconformidad: “¿Acaso está escrito en mi destino que he de apurar este dolor? ¿Es mi restitución? ¿Es tu voluntad, Padre?” Y os digo: Nada se mueve sin mi voluntad. Hay en vuestro destino muchas pruebas que habéis de apurar, unas serán la consecuencia de vuestras faltas a mi Ley; otras irán de mi Espíritu al vuestro, sin embargo todas son justas, aunque vosotros las juzguéis innecesarias.

Si veláis y estudiáis, ellas hablarán de mi perfección y de mi amor. Abrigad esperanza y fe aun en los días de mayor amargura y confiad en que el día siguiente será mejor, que el sol de mi amor iluminará vuestro espíritu y materia, y que vuestra razón e intuición serán claras y seréis conducidos a buen fin. Cuando lleguéis al término de vuestra jornada, habrá paz en vosotros y alegría en el Padre. Después de cada prueba conoceréis vuestra fortaleza, y Yo recibiré el fruto de ella, según el amor que me demostréis.

9. ¡Humanidad: Dad la bienvenida a la Tercera Era, en el cual los hombres encontrarán la sabiduría espiritual! Es la Era en que me sentiréis a través de la fe, de la intuición y la espiritualidad. No esperéis mi presencia en forma humana, ni busquéis mis heridas para hundir en ellas vuestros dedos para creer en Mí.

10. Todo será espiritual en este tiempo.

11. Ha llegado la hora en que me concibáis y sintáis como Espíritu, dejando todo vuestro materialismo.

12. ¡Ay, de los pueblos que se obstinasen en su idolatría, en su fanatismo y en su rutina! No podrán contemplar mi luz, ni sentirán el goce infinito del despertar del espíritu.

13. Ciertamente mi Doctrina conmoverá al mundo, mas cuando la lucha haya cesado, se sentirá en la Tierra la verdadera paz, aquélla que viene de mi Espíritu. Sólo seguirán sufriendo los necios, los reacios de entendimiento y duros de corazón.

14. Un mundo invisible flota y vibra sobre la humanidad. Un mundo de seres de luz, a cuyo frente va Elías, guiando y ordenando todo.

15. ¡Benditos sean los que se muestren sensibles ante aquella influencia celestial!

16. En todos los pueblos de la Tierra hay hombres cuyo espíritu fue enviado para ayudar en su labor al Mundo Espiritual, ¿qué será de ellos si dejaran que su corazón se convirtiese en una roca insensible a las inspiraciones espirituales? Tendrían que beber un cáliz muy amargo para retornar al camino del que se alejaron.

17. Para Mí no puede ser imposible el arrepentimiento de un ser, su regeneración ni su salvación. No sería Todopoderoso y el hombre sería más fuerte que Yo. ¿Concebís mi poder inferior a la fuerza que tiene el mal en los hombres? ¿Consideráis a las tinieblas humanas superiores a la luz divina? “¡Jamás!”, me dice vuestro corazón.

18. Pensad que mi misión, después de haberos dado el ser, es la de llevaros a la perfección y la de uniros a todos en una sola familia espiritual, y no olvidéis que mi voluntad se cumple por sobre todo.

19. Yo, el Sembrador Divino, deposito invisiblemente mi simiente de amor en cada espíritu. Sólo Yo sé en qué tiempo germinará esta semilla en toda la humanidad y sólo Yo sé esperar con paciencia infinita el fruto de mis obras.

20. Tomad la esencia de esta enseñanza y principiad por sembrar unión en el seno de vuestras familias, luego procurad la armonía entre las congregaciones que integran vuestro pueblo y ya una vez unidos por los lazos espirituales, dejad que de vuestro seno irradie hacia el exterior vuestra paz y vuestra bienandanza.

21. Si os ponéis a calcular la lucha que se necesitará para convertir a toda la humanidad y si os ponéis a juzgar la magnitud del pecado que existe y la miseria que en todas partes hay, tendréis que sentiros abrumados ante vuestros pensamientos. Mas, ¿quién os ha dicho que tan sólo vosotros tendréis que salvar al mundo? Conformaos con hacer bien la parte que a cada quien os corresponde y dejad que los demás cumplan con la suya y veréis cómo día a día y paso a paso, con la ayuda de vuestro Padre, seréis testigos del cumplimiento de mi palabra.

22. Os tocó habitar en la Tierra en estos instantes difíciles para la humanidad; mas no os quejéis de vuestro destino, porque ello significaría un reproche para Mí. Pensad que cada uno de vosotros, me refiero a vuestro espíritu, ha estado varias veces en la Tierra, y que en algunas de aquellas existencias habéis saboreado todo aquello que el corazón humano desea.

23. Tened la certeza de que quienes más sufren en este tiempo, es porque antes bebieron hasta el fondo en la copa del placer, de las satisfacciones humanas y de la gloria del mundo, con lo que se alejaron de la senda espiritual y se mancharon.

24. El tiempo de la restitución y de la purificación tenía que llegar aunque para ello tuvieran que pasar siglos sobre el mundo y vuestro espíritu tuviese que aguardar esa hora. Y ese tiempo ha llegado, es éste, comprendedlo, vividlo y aprovechadlo.

25. Recibid la Luz del Espíritu Consolador, Aquél que había de venir según mi promesa hecha a los hombres.

26. Entended ahora porque mi presencia en forma invisible viene a darle cumplimiento a aquella promesa. No soy ahora Cristo encarnado, sino Cristo en Espíritu, derramando luz, amor, sabiduría y consuelo sobre los que sufren.

27. El amor viene nuevamente a alumbrar vuestra vida; humanidad, vengo a enseñaros la senda espiritual y a descubriros la verdad que en vosotros existe, para que conozcáis la luz divina. ¿No os dais cuenta que estáis en un error, creyéndoos más grandes de lo que sois? Creéis en vosotros según la carne, según la persona humana. ¿Y sabéis que esa creencia es falsa, porque lo humano es pasajero? Yo he venido a enseñaros a que apoyéis vuestra fe y adelanto en los valores de vuestro espíritu porque ellos son firmes y eternos.

28. Habéis creído que sólo sois materia y que sólo este mundo existe y por eso lloráis tanto en la vida y vuestra lucha es angustiosa y desesperada.

29. Vuestro materialismo, ha convertido el Edén que confié al hombre, en un infierno.

30. Falsa es la vida que los hombres llevan, falsos sus placeres, su poder y su riqueza, falsa su sabiduría y su ciencia.

31. A ricos y a pobres os preocupa el dinero, cuya posesión es engañosa, os preocupa el dolor o la enfermedad, os estremece la idea de la muerte. Unos temen perder lo que tienen y otros ansían tener lo que nunca han poseído. A unos todo les sobra, mientras a otros todo les falta, pero todas estas luchas, pasiones, necesidades y ambiciones, sólo hablan de vida material, de hambre del cuerpo, de bajas pasiones, de anhelos humanos, como si en realidad careciese de espíritu.

32. El mundo y la materia han vencido temporalmente al espíritu, comenzando por reducirlo a la esclavitud y acabaron por nulificar su misión en la vida humana. ¿Cómo vais a daros cuenta por vosotros mismos, de que esa hambre, esa miseria, ese dolor y esa angustia que deprime vuestra vida, no son sino el reflejo fiel de la miseria y el dolor de vuestro espíritu?

33. Era indispensable que Yo viniera a descubrir la verdad que en vosotros existe y que no habéis querido mirar, mas, ya he llegado, ya estoy con vosotros y os enseñaré en principio a escuchar el mensaje de vuestra Conciencia que por mucho tiempo habíais retenido.

34. Pronto os daréis cuanta de que la vida no es cruel con vosotros los hombres, sino vosotros los crueles con vosotros mismos. Sufrís y hacéis sufrir a quienes os rodean, por falta de comprensión. Os sentís solos, miráis que nadie os ama y os volvéis egoístas y duros de corazón.

35. Es cuando vengo a hacer oír mi voz que os dice que os elevéis, para que se ennoblezcan vuestros sentimientos, que no veáis bajezas e inmundicias, sino miserias y necesidades que perdonar y que aliviar.

36. Elevad vuestra mente y vuestra mirada al Eterno para que os llenéis de pensamientos puros.

37. En el infinito, que es el espacio del espíritu, vibra la luz, los pensamientos elevados y la paz verdadera. Subid hasta ahí y fortaleceos en aquellas regiones. Mientras no ascendáis, os seguiréis enfermando, seguiréis riñendo sin reconoceros como hermanos.

38. Ese materialismo ha distanciado a los hombres. La semilla de la división se ha multiplicado en tal forma, que no son pueblos con pueblos los que se desconocen, sino hasta padres con hijos y hermanos con hermanos.

39. Por lo menos vos, pueblo, que os alimentáis con mi Doctrina, levantaos del fango, aprended a amar y a perdonar. No cifréis toda vuestra tranquilidad y felicidad en el mundo de la materia, dividid vuestros afanes e ideales entre lo espiritual, tratando de dar a cada parte lo justo.

40. Dejad de creer que todo lo vais a hacer por la materia, comprended que para elevarse hacia Dios, sólo lo podréis hacer con el espíritu.

41. ¿Cómo ha de ser justo que os eternicéis en la creencia de que con obras materiales vais a labrar la gloria a vuestro espíritu? Daos cuenta de todas vuestras equivocaciones y errores. Si así como vivís materializados creéis que ese es el fin para el que fuisteis creados, de cierto os digo, que el despertar de vuestro espíritu a la verdad, será muy amargo.

42. Dios quiere hijos obedientes, no esclavos, y sólo sois esclavos de vuestras pasiones y de las ajenas.

43. Sois como avecillas pérdidas que en vez de trinar, gimen angustiosamente. Ya no bendecís en el día los beneficios que os doy, ya no bendecís mi Nombre cada vez que a vosotros llega mi caridad.

44. Os sentís desfallecer porque os habéis confiado a las fuerzas de la materia, mas ésta es débil. Seréis fuertes, cuando podáis comprender el gran error de considerar al mundo como el verdadero reino de la felicidad. En el momento de iluminación y comprensión, el espíritu se sentirá avergonzado de tanta pequeñez, porque en la materia se empequeñeció. No quiso ser el cóndor que conquista las alturas, prefirió imitar a aquellas aves que necesitan las tinieblas para habitar en ellas porque la luz les ciega.

45. Mi Doctrina debe ser bien entendida a fin de que comprendáis que no viene a enseñaros a que desconozcáis la vida humana, sino a vivir la verdadera, pero con vuestra mirada, vuestra mente e ideales en lo eterno.

46. Hoy es tan grande vuestra ignorancia espiritual, que cuando recordáis a los que han partido al Más Allá, decís: “Pobre, murió, y tuvo que dejarlo todo y se fue para siempre”.

47. Si supieseis con qué compasión os ven desde el Mundo espiritual, aquellos seres cuando os escuchan hablar así. ¡Piedad es lo que sienten por vosotros ante vuestra ignorancia, porque si les pudieseis contemplar, aunque fuese por un solo instante, os quedaríais mudos y asombrados frente a la verdad!

48. Vosotros vais a llorar ante los restos inertes que quedaron en las entrañas de la Tierra, y mientras llenáis de flores y regáis de lágrimas la losa que les cubre, aquellos que se libertaron de esas materias y habitan en el reino de la libertad y de la luz, dicen: “¡Oh, pobre materia, cuánto te amé y defendí, cuánto te procuré en honores y goces, vanidades y grandezas pasajeras, y sólo eres ahora un puñado de ceniza en un oscuro sepulcro!

49. Meditad todos en mi Cátedra y veréis en ella explicado con suma sencillez los misterios que no habéis querido hasta ahora conocer.

50. ¿En qué tiempo mejor que éste, podría haber venido Yo a consolaros? Ciertamente podéis decir también, que Cristo en este tiempo descendió a los infiernos, porque, ¿qué más infierno que vuestra vida de pecados en que se debate el mundo? Yo vengo a salvaros porque andáis lejos de la verdadera senda, tan lejos, que habéis querido vivir sin Mí, cuando la verdad es que vuestra vida y la mía son una sola.

51. La existencia del hombre, separada de las leyes de Dios, es vacía y falsa; mirad por qué he venido a daros la luz para salvaros con la misma palabra que desde antaño os traje, porque una sola es la Verdad y por lo mismo una sola Doctrina.

Vuestro amor propio levantó tronos de idolatría para vosotros, pero, convencidos de que el rey que creíais llevar era falso, vuestro corazón quedó desorientado, mas dentro de vuestro ser podéis buscar la presencia de vuestro Dios, el Rey verdadero. Cuando ahí me encontréis, no os pido que me erijáis un trono, prefiero un altar de amor y humildad donde alumbre una lámpara de fe.

52. Mucho es lo que necesita vuestro espíritu. Analizad, ¿cuántas veces por día alimentáis vuestro cuerpo? Si uno de esos alimentos llega a faltaros, os sentís debilitados. Y vuestro espíritu, ¿cuántas veces por día le alimentáis de mi palabra?

53. Comprended cuán grande es el hambre y la sed espiritual de la humanidad en medio de la aridez de vuestra existencia y así justificaréis mi presencia en Espíritu, para explicaros mi verdad y consolaros en vuestras grandes aflicciones.

54. Sirva mi enseñanza y mi venida en este tiempo para que mis nuevos discípulos, que quiero seáis todos vosotros, se conviertan en espíritus de consolación como su Maestro y se levanten por los caminos de la Tierra realizando mi Obra, sembrando mi amor, haciendo luz, llevando al corazón de los niños el amor y la comprensión, que llenen el vacío inmenso de su ser; llevando el bálsamo a los enfermos vencidos por el dolor de la envoltura, cuyos males acaban poco a poco con su vida, el consuelo a los pobres y a los abandonados, que no tienen un ser en quién reclinar su sien.

55. Cuando veáis la realidad de esos grandes sufrimientos compararéis y bendeciréis vuestro dolor que creíais que era el más grande, y diréis: “Señor, por todo lo que poseo debiera ser dichoso”.

56. Será necesario que intiméis con el que sufre para que vuestro corazón reciba muchas lecciones que lo dulcifiquen, que lo enternezcan y aparten de los falsos goces, para pensar un poco en aquéllos que tienen hambre de afecto, necesidad de amor y de consuelo.

57. Una vez que sintáis como vuestro el dolor ajeno, nada tendré que deciros. Por vosotros mismos os levantaréis en busca de los necesitados, que yacen en los lechos de dolor de los hospitales. Vuestra mano sin que sintáis repulsión, se posará amorosamente sobre el leproso, y sabrá acariciar al niño huérfano de ternura. Vuestros labios llevarán en su palabra la luz al espíritu y sabréis encender una flama de fe en los que van por la vida sin rumbo, sin amor y sin Dios.

58. El Espiritualista no acumulará en abundancia los bienes materiales; pero procurará ser siempre rico de los tesoros del espíritu. Él sabrá siempre lo que tiene y lo que es. Sufrirá como todo mortal, pero nunca se desesperará ni renegará.

59. Tened presente mi ejemplo en toda ocasión, aquella vida que dediqué a amaros, a consolaros y enseñaros el camino hacia la felicidad eterna; hablé de ese camino a través de mi Doctrina y para que muchos me escuchasen, no tuve sitio especial para hacer oír mi palabra, lo mismo en las plazas que en los pórticos, en las calles o en los templos, en los caminos o en las montañas, hice escuchar el mensaje que hablaba del Reino de los Cielos.

60. Estad siempre preparados con vuestra alforja colmada de méritos hechos en la lucha, para que mi llamado hacia la otra vida, en ninguna hora os sorprenda. Mirad siempre adentro de vosotros y examinaos. No esperéis esa hora para partir con vuestro espíritu vacío de méritos, porque entonces querréis hacer mucho bien en la Tierra y ya será tarde. Estad siempre en comunión con vuestra Conciencia, porque no sabéis en qué momento sea vuestra partida.

61. No desmayéis, oh, espíritus, que es a quienes dirijo especialmente mis palabras. Perseverad en mi camino y conoceréis la paz. En verdad os digo, que todos estáis destinados a conocer la dicha; dejaría de ser vuestro Padre si no hubieseis sido creados para compartir la gloria Conmigo, pero no olvidéis que para que vuestro goce sea perfecto, es necesario que labréis paso a paso vuestros méritos a fin de que vuestro espíritu llegue a sentirme digno de aquel divino galardón. Ved que Yo os ayudo, que os acompaño a lo largo del sendero, tened plena confianza en Mí, sabiendo que mi misión está unida a la vuestra y mi destino al vuestro.

62. Si no habéis podido elevaros hasta Mí, Yo he venido a vosotros, dándoos con ello una prueba más de mi caridad y un aliciente para vuestra fe. Os amedrenta el sólo pensar en vuestro cumplimiento, es que sois fuertes para las luchas del mundo, pero débiles para la misión del espíritu. Me decís que todavía tenéis muchos defectos para poderos considerar mis discípulos, mas os digo, que cada defecto es a semejanza de una piedra y el conjunto de ellos es como un fardo. Mientras vais caminando bajo el peso de aquella carga os es imposible elevaros; pero a medida que vais arrojando lejos de vosotros la pesada carga de vuestros defectos, comenzáis a sentir que podéis elevaros a las alturas del espíritu.

63. Dejad que mi palabra os perfeccione. Sé que no todos venís con el corazón preparado para oírme, que hay quienes se ríen de esta manifestación y quienes dudan, así como hay quienes creen que aun siendo elevada la palabra, no es de Cristo, sino de algún otro ser. Mas os digo, que mi pensamiento viene en busca de estas mentes para manifestarse en sabiduría.

64. ¿Quién tiene derecho a dudar de mi presencia entre los hombres, cuando os he dado pruebas de estar sujeto a vosotros por mi amor? Pensad en Jesús clavado en el madero, y ¿qué representa aquella cruz? Sino a la humanidad. En verdad os digo, que aún sigo enclavado en mi cruz de amor, que está representada por mi amor hacia mis hijos.

65. Dudáis, juzgáis y hasta llegáis a burlaros, mas os perdono y os bendigo, porque estáis enfermos de ignorancia. Os doy tiempo para vuestra reflexión, porque sé que mañana seréis de los más fervientes. Ahora no podéis contemplar con toda claridad la verdad que he venido a manifestaros, porque es más fuerte la carne que el espíritu, sin embargo, os levantaréis tras el ideal de la espiritualidad y entonces llegaréis a ser los más fuertes del espíritu.

66. Combatid lo superfluo, luchad contra lo impuro, sabed que los vicios del mundo entorpecen los sentidos del espíritu, impidiéndole penetrar en las mansiones elevadas.

Si aprendéis a vivir la Vida Verdadera, Yo os digo, que a donde os encontréis y a donde vayáis, con vuestra presencia todo lo convertiréis en un paraíso de paz.

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s