Enseñanza 267

1. Amados párvulos que unís vuestro espíritu para esperar mi presencia entre vosotros, benditos seáis.

2. Venís a buscar el fruto en el Árbol de la Vida y el fruto os doy a cada uno de vosotros.

3. La irradiación de mi amor es la brisa que mece estos árboles.

4. La vida, discípulos, es el más hermoso y profundo libro que el Creador ha legado a sus hijos; pero es necesario aprender a leer en él para encontrar cuantas bellezas y maravillas encierra. ¿Quién mejor que Yo, el Divino Maestro, os puede enseñar página por página y lección por lección el contenido de ese libro?

5. Hace tiempo que permanecía abierto en una página, impidiendo vuestra indiferencia que os ofreciese una nueva lección. Estabais estancados; pero llegó el instante en que volvisteis vuestros ojos hacia el libro que habla de la vida, de la eternidad y de la luz, y contemplasteis cómo el Maestro pasó la página ya conocida, para mostraros una nueva enseñanza.

6. El conocimiento que imparte este libro, os prueba que vuestro pasado no fue estéril para vuestro espíritu, porque ya iluminados con la luz del saber, descubrís el por qué de muchas enseñanzas, encontráis el sentido de la vida y la esencia de Dios que existe en todo lo creado.

7. Dichosos los espíritus que en su largo camino han cruzado ya los extensos desiertos de las pruebas que han pasado, las encrucijadas del sendero, y han dejado atrás las tenebrosas selvas, con sus asechanzas y sus peligros. Los que han pasado las grandes pruebas, serán los que con mayor claridad comprendan mi palabra y los que difícilmente puedan caer en un abismo.

8. El libro que existe en cada uno de vosotros también es grande. ¿Comprenderéis de qué libro os hablo? Del que se refiere a vuestro pasado, de todo lo que ha vivido vuestro espíritu, y cuya historia crece día a día. Cuando estéis en mi Seno gozaréis repasándolo y viendo cuánto luchasteis para escalar la montaña espiritual de vuestro perfeccionamiento.

9. Ahora vivís una época de dolor y es indispensable que comprendáis su sentido, porque así llegaréis a comprender que la acción del dolor sobre los pecadores, es purificadora. Más tarde todos sabréis que tengo destinado para cada uno de mis hijos una vestidura, pero que para poseerla es necesario que lavéis el vaso por dentro y por fuera hasta quedar limpio. ¿Sabéis cuál es esa vestidura? Yo os lo diré: Esa vestidura es la verdad.

10. ¿Quién puede decir que no está capacitado para ser mi discípulo, o que no se encuentra fuerte para llevar mi Mensaje a la humanidad, pretextando que no tiene experiencia, que ha vivido poco o que no ha comprendido a sus hermanos?

11. No, mis pequeños, no habéis vivido poco, ni es poco lo que habéis experimentado; la duda y la desconfianza provienen de la envoltura, provienen del corazón que flaquea porque ignora la fortaleza y la luz que su espíritu ha recogido en el trayecto.

12. ¿Qué sabéis de vuestro pasado y hasta dónde se remonta vuestro origen? ¿Qué sabéis de dónde venís, por dónde habéis pasado y a dónde os dirigís?

13. Nadie se crea pequeño ni se juzgue ignorante habiendo llegado a este Tercer Tiempo, y menos vosotros a quienes he llamado primogénitos.

14. ¿Por qué teméis al futuro? ¿Vais a desaprovechar toda la experiencia que ha acumulado vuestro espíritu en el pasado? ¿Vais a dejar la siembra sin recoger la cosecha? No, discípulos, pensad que nadie puede torcer su destino, pero sí retardar la hora de su triunfo y aumentar las penas que de por sí existen en el sendero.

15. Mientras no estéis persuadidos de esta verdad, no os enviaré con la Buena Nueva a las comarcas y a las naciones, porque no tendríais firmeza en vuestras palabras y el mundo no podría reconoceros como emisarios de Cristo.

16. Os estoy acercando hacia el culto simple, espiritual y sencillo, para que en vez de ocuparos y perder tiempo en prácticas externas, os concretéis a cumplir con lo esencial, que ya os he dicho infinitas ocasiones: Es la caridad.

17. La infancia y la adolescencia espiritual ya las habéis pasado y hoy os encontráis ante los umbrales de una nueva edad, en la que alcanzaréis la madurez que es plenitud.

18. Pocos son los que me escuchan, pocos son, por lo tanto, los que lo saben. Mirad a esta humanidad, viviendo en el Tiempo de la Luz y tropezando y cayendo como si caminase entre tinieblas.

Probad su cáliz, mirad sus heridas, sentid su desconsuelo, asomaos a su espíritu y si tenéis caridad y amor hacia vuestros hermanos, lloraréis de dolor y os sentiréis llenos de piedad, entonces surgirá de vuestro corazón un impulso noble y elevado que os moverá a ser los sembradores incansables de amor, de bálsamo y de luz; pero si os seguís ocultando tímidamente de las miradas del mundo, ¿creéis que vuestro corazón llegue a sensibilizarse y a acrisolarse en el sentimiento de piedad hacia vuestros Semejantes?

19. ¿Queréis conquistar espíritus? Llegad con el bálsamo de mi palabra y con la unción de vuestra caridad.

20. No tratéis de demostrar a nadie que sus creencias o sus ritos son imperfectos, porque el resultado será negativo. Llegad hasta el necesitado, buscad el origen de su dolor y consoladle, entonces veréis cómo de sus labios brota una confesión sincera, diciéndoos que sois portadores de la verdad.

21. De cierto os digo, que Yo también estoy más cerca de mis hijos en los instantes de su dolor, en el momento de su amargura.

22. Ha llegado el tiempo en que todos escuchéis de nuevo mi palabra hablándoos con toda claridad, porque mi misión es la de salvaros, mas no la de encubrir vuestros errores.

23. Es menester que todo vuelva a su primitiva verdad y para ello se suscitará la lucha de ideas entre la humanidad. En medio del materialismo que reina en este mundo surgirán hombres con grandes inspiraciones y esas luces serán las señales precursoras del establecimiento del Espiritualismo en la Tierra.

24. Videntes, profetas, iluminados e inspirados: Todos anunciarán a la humanidad mi presencia en Espíritu, tendrán la misión de colocar los cimientos para la edificación del Templo del Señor, el Templo formado con corazones, no con piedras, en cuyo interior arda la flama de la fe.

25. Ese Templo será grandioso y desde él contemplaréis el Santuario que mi Omnipotencia formó desde el principio, para que dentro de él morasen todos mis hijos.

26. Hoy, que contempláis tanta dureza en los corazones, que veis el arraigo de las tradiciones y del fanatismo en el corazón de los hombres, os parece casi imposible su regeneración, su transformación y que llegue a establecerse la Doctrina de la Espiritualidad; sin embargo, Yo os digo, que estando todos destinados a llegar a Mí para habitar en la luz y conocer la verdad, no podría dejar de cumplirse mi voluntad y que en vez de salvaros os tuvieseis que perder. Meditad en esto y comprenderéis que vuestro mal, que son vuestras imperfecciones, aunque duraderas, pasarán.

27. Grande es la prueba que pesa en la humanidad, vuestra intuición os dice, que el mundo se halla bajo mi divina justicia, que la soberbia de los hombres ha sido tocada por el Padre y que la fuerza de esa justicia aumenta cada día; pero mirad cómo el hombre no cede en su orgullo, no confiesa sus faltas, no se arrepiente ante la divina justicia. Ellos mismos prolongan el tiempo de amargura y arrastran a los abismos a muchos inocentes. ¿Hasta cuándo durará este tiempo de dolor? Hasta que los hombres abran sus ojos a la verdad y se inclinen ante el único poder que existe que soy Yo.

28. Pueblo: ¿No os sentís dichosos de saber el por qué de cuanto acontece en vuestro derredor y de haber encontrado los medios de contribuir a la salvación y a la paz de vuestros hermanos?

29. Si experimentáis esa dicha, es que habéis comprendido mi palabra y sabréis desempeñar con amor vuestra delicada misión.

30. Desde 1866 hasta 1950 mi palabra, esta luz del espíritu, ha estado vibrando sobre vosotros en la misma forma que miráis. Durante ese tiempo muchos entendimientos han desarrollado sus dones, se han preparado hombres y mujeres que han venido a formar el cuerpo de mis servidores, de mis labriegos.

31. A través del entendimiento de mis escogidos se ha manifestado mi Espíritu. Mas, ¿podríais creer que estas criaturas por quienes ha hablado el Maestro, están plenamente conscientes de lo que ha brotado de sus labios? Yo os digo, que aunque ellos sienten que es algo infinito lo que a sus entendimientos ha descendido, no es posible que valoricen, ni conciban la grandeza, la trascendencia de lo que sin saber, han dicho sus labios.

32. Después de 1950 o sea después de mi partida, este pueblo dará a conocer mi Obra a la humanidad, pero no conforme a la voluntad humana, sino a mi voluntad.

Estos portavoces por quienes he hablado, en el instante de expresar mi vibración, no han sido capaces de comprender lo que han vertido sus bocas, mañana se asombrarán al comprobar el cumplimiento de mis profecías, de todo aquello que Yo a través de ellos anuncié. Entonces, los que siempre fueron fervientes abrazarán su misión con amor más grande y los que a veces faltaban a la fe, caerán arrepentidos de haber dudado por instantes, su fe se encenderá y me serán fieles hasta el fin.

33. Alguien en el seno de la multitud que me escucha y pregunta: “Maestro, ¿es posible que haya quien siendo tu portavoz y estando tu rayo posado en su entendimiento, dude de que seas Tú el que por su conducto se está manifestando?” A lo cual os digo, que sí, que hay quienes han vivido en duda siendo mis portavoces y hasta en el instante mismo de la comunicación, han dudado; sin embargo, cuán grande ha sido la palabra, la luz, la verdad y el consuelo que han vertido aquellos pobres labios transfigurados en el momento de derramarse en ellos la inspiración.

34. ¿Por qué creéis que ha sido grande la enseñanza al desbordarme en ellos? Porque han sido los más atormentados, los que en muchas ocasiones se han esforzado más en elevarse para encontrar la mejor forma para cumplirme, porque son los que con más limpidez se acercan a Mí, siempre buscando hacerse dignos del cargo que llevan.

35. Cuántas veces su duda proviene de su humildad, porque son los que desde el instante en que les consagré para este servicio, se sintieron turbados y se preguntaron: “Pero, ¿es posible que yo, pequeña criatura, indigno pecador, insignificante ser, haya sido elegido por Dios para una misión tan grande?”

36. ¿Veis más allá de esa duda, el amor y el temor de esos mis pequeños? ¿Comprendéis ahora por qué hay quienes duden y por qué a pesar de ello, Yo me derramo por su conducto?

37. Cuántas veces el portavoz que tiene fe en mi presencia, se conforma con ello y no pone en su preparación el sentimiento para inspirarse, de lo cual resulta su expresión fría o monótona, como también el que se ha dejado dominar por la vanidad, ha sido siempre el más pobre en esencia y el más escaso de luz.

38. Mi manifestación más perfecta, más completa, la habéis obtenido a través de aquellos portavoces que en una entrega absoluta hacia su Maestro, en un éxtasis de fe, de amor y de humildad ante Él, se han desprendido del mundo y de la envoltura con el ideal de ser útiles, con el pensamiento puesto en sus hermanos necesitados de luz. ¡Cuán pocos han sabido prepararse y recibirme así!

39. ¿No habéis descubierto en el pedestal inspirado una transfiguración en los instantes culminantes de la Cátedra? ¿No habéis tenido la sensación espiritual del centellear de la Luz divina a través de aquellos labios? Esas son las horas en que se han escrito las páginas más grandes del Tercer Testamento.

40. Benditos seáis vosotros que unís vuestros espíritus en los tiempos de prueba. Desde el primero hasta el último, todos estáis siendo tocados, a fin de que no durmáis ni caigáis en tentación.

41. Se acerca ya la hora en que os dé mi última lección y debéis estar preparados para ese día, porque os pediré vuestra primera cosecha y allí mismo os daré la simiente y la enseñanza para que prosigáis cultivando mis tierras.

42. Mientras unos comprenden el significado de sus pruebas y van bendiciendo mi voluntad, otros ignoran el por qué de ellas y se rebelan.

43. Acordaos que hace tiempo os estuve anunciando estos días en que se desatarían torbellinos y en el seno de vuestro pueblo habría caos.

44. Muy pocos fueron los que tuvieron presente mi palabra y velaron, imitando a las vírgenes prudentes de mi parábola; los más se olvidaron de mis profecías y se dejaron sorprender, dando facilidad a que la confusión se enseñorease en ellos.

45. Este es el vendaval que anuncié como lo hizo el Bautista, en quien encarnó Elías, que vendría a echar por tierra todo árbol malo y a arrancar de los buenos las hojas secas o el fruto vano.

46. “¿Pasará esta confusión?” Me preguntáis angustiados, y os digo, que sí; pero antes mucho tendréis que luchar y llorar.

47. A quienes verdaderamente anhelen el triunfo de la luz y la unificación, Yo les digo, que perseveren en la oración, en el estudio de mi palabra y en la práctica de lo que os he enseñado. Que no se haga vuestra voluntad, sino la mía y en verdad triunfaréis.

48. Yo daré el triunfo a los que vayan en pos de la espiritualidad, a los que aparten de su corazón hasta el último rastro de materialismo e idolatría, a los que obedezcan mi voluntad e interpreten bien mi Doctrina. Les fortaleceré a unos y a otros y así, meditando y preparándose, aguarden el momento propicio para hablar y decir: “Esta es la Obra del Padre”. “Este es el Espiritualismo”.

49. Yo me manifestaré entre ellos en los momentos precisos de su estudio y de sus meditaciones, concediéndoles nuevas revelaciones como aliciente para perseverar en el sendero de la espiritualidad.

50. Durante el tiempo de mi comunicación, habéis desempeñado diversas misiones, algunas de ellas en el interior de estos recintos y otras en donde quiera que habéis sido solicitados. A cada una de esas misiones he dado un nombre diferente y así ha habido Guías, Portavoces, Facultades y otros nombramientos más.

51. Yo quiero que al cesar mi manifestación y la del Mundo Espiritual al final de 1950, desaparezcan de entre vosotros esos nombramientos que habéis tenido y os aproximéis más los unos a los otros, para que nadie se crea superior y nadie se sienta inferior.

52. Para aquel tiempo no necesitaréis en absoluto de esos nombres. No seréis menos respetados o amados porque dejéis de ostentar dicha misión, lo esencial es que perseveréis en la verdad, y que vuestras obras de amor merezcan la gratitud de vuestros hermanos.

53. A todo el pueblo le digo, que el más alto y hermoso título que posee el hombre, es el de hijo de Dios, aunque es preciso merecerlo. Esa es la finalidad de la Ley y las enseñanzas: Inspiraros el conocimiento de mi verdad para que podáis haceros dignos hijos de aquel Padre Divino que es la Suma Perfección.

54. Con esta palabra os aliento a que sigáis avanzado con firmeza en la senda trazada por Mí.

55. Así os conforto en estas horas de prueba para que no desmayéis ni dejéis extinguir vuestra fe.

56. Dejad en Mí, a través de vuestra oración, ese caudal de sufrimientos, de inquietudes, de anhelos y peticiones que encierra vuestro corazón.

57. Todo lo sé, todo llega a mi Espíritu, mas Yo os iré dando según mi voluntad y cuando sea el instante indicado.

58. Si sobre las flores hago descender el rocío, ¿cómo no he de enviar mi efluvio a vuestro espíritu?

59. Aquí me tenéis en esencia, revelándoos el nuevo Mensaje.

60. Yo vengo en este tiempo enseñando la Espiritualidad, la que vendrá a sustituir el falso amor que los hombres me han profesado.

61. Os estoy dando oportunidad de amarme verdaderamente, sirviéndoos y amándoos para que mi ejemplo os enseñe a Amaros los unos a los otros, demostrándoos que no es preciso dar una moneda para practicar la caridad, haciéndoos comprender que el que se crea más pobre, tiene un caudal inagotable de bienes que ofrecer a sus hermanos.

62. Ese campo tan grande donde podéis sembrar la semilla del amor, ha recibido el nombre de: Campiña espiritual, en la que os invito a trabajar a todos para que veáis surgir vuestros dones al desarrollarlos en la práctica del bien.

63. Os he dotado de inspiración, de bálsamo curativo, de intuición, de fortaleza espiritual y de paz, pero también he confiado diversas misiones entre mis oyentes Unos han tenido la misión de recibir en su mente mi luz y transmitirla por medio de la palabra; otros han tenido el don de recibir al Mundo Espiritual a través del entendimiento; a otros les ha sido dado contemplar algo del Más Allá y algo del futuro a través del don de la videncia, o sea la mirada espiritual.

64. También algunos han recibido el don del análisis y otros más el don de la palabra.

65. Desde que se inició mi comunicación por el entendimiento humano, quise que fueseis poniendo en práctica vuestros dones y que fueseis dando principio a vuestra misión espiritual, para que al llegar el día de mi partida, hubieseis recorrido parte del camino y no fueseis a sentiros débiles para iniciaros en cumplir tan delicado mandato.

66. Algunos han sabido interpretar la idea divina y se han esforzado por llevarla al cumplimiento; pero también los hay, y éstos son en su mayor parte, los que han equivocado el sentido de esta Obra.

67. Estos son los errores que vengo a reclamar a este pueblo, porque no quiero que la humanidad venga a burlarse de quienes por tanto tiempo han sido doctrinados.

68. ¿Para qué materializarme detallando cada uno de los errores que se han cometido y se cometen en vuestras prácticas? Vuestra Conciencia y el consejo del Mundo Espiritual, bastaran para que no carezcáis de correcciones y enseñanzas.

69. Os digo, que quienes amen mi Obra más desinteresadamente, serán los que más pronto dejen sus prácticas materiales y los que más fácilmente corrijan sus yerros, porque siempre han estado ansiosos de mejoramiento espiritual y no significará para ellos ningún sacrificio suprimir sus prácticas habituales, sabiendo que van a dar un paso hacia adelante.

En cambio, el que ha buscado por medio de formas, prácticas y ritos crearse una personalidad dentro de mi Obra, medio de vida o halagos para su vanidad, ese tendrá que luchar mucho consigo mismo para poder renunciar a lo que para él significa la “obra espiritual”, sin serlo, porque en mi Obra sólo debéis aceptar lo puro, lo elevado, lo perfecto, mas, todo aquello que guarda impureza, materialidad y falsedad, eso es obra humana.

70. ¿Hasta cuándo comprenderéis la esencia y finalidad de esta Obra? ¿Hasta cuándo comprenderéis que por ser mía y por haberos sido confiada, debéis respetarla tal cual es, sin añadirle nada vuestro?

71. ¡Oh, pueblo amado! Os he sacado de la escoria hacia la luz, mas hay muchos que insisten en vivir entre las tinieblas. A éstos les tendrán que sorprender las pruebas que ya asoman en la lejanía.

72. Como Padre y como Maestro he cumplido entre vosotros, al pueblo le corresponde orar, meditar y practicar según mi voluntad.

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