Enseñanza 258

1. Os presentáis temerosos delante de Mí, oh, pueblo, porque mi voz de justicia os hace estremecer, mas os pregunto: ¿Es acaso a mi justicia o a una injusticia a la que teméis? Si es a mi justicia, sabed que debéis ser conformes en recibir el juicio divino de vuestras obras, si es a una injusticia, estáis en un error, porque Yo no podría cometerla.

2. Tenéis por Juez al más inexorable, pero al mismo tiempo al más dulce, paciente y comprensivo Padre. Un Juez que en vez de publicar vuestras faltas o de delataros delante de vuestros Semejantes, os llama a solas, os habla al corazón, os prueba según sea necesario y os da nueva oportunidad, ya sea para concluir una obra o de reparar una falta.

3. Si en la justicia divina no existiese el mayor amor del Padre, si su justicia no tuviese ese principio, no existiría ya esta humanidad, su pecado y sus ofensas incesantes hubieran acabado con la paciencia divina; pero no ha sido así. La humanidad sigue viviendo, los espíritus siguen reencarnando, y a cada paso, en cada obra humana, se manifiesta mi justicia que es amor y caridad infinita.

4. Para entender la lección de que os hablo, necesitarían los hombres profundizarse en la esencia de mi lección y por ahora se encuentran entregados a sus preocupaciones y ambiciones terrenales; mas ya viene la hora en que dejen por un instante lo que tanto les preocupa y esclaviza, para elevar su mirada al firmamento y preguntarse interiormente: “Dios mío, ¿qué es lo que acontece en el mundo?; ¿qué ha sido de nuestra vida y qué hemos hecho con ella, que no nos dábamos cuenta?” Ese será el instante de la iluminación que muchos van a tener.

5. Otros serán sorprendidos por la palabra que os he traído en este tiempo, la que llegará al corazón de mis emisarios, de mis testigos y discípulos, que sois vosotros.

6. Los hombres tratarán de negarle verdad a mi revelación, pero los hechos, las pruebas, los acontecimientos, estarán dando voces y testimonio de la verdad que en labios de mi pueblo llegará, como el Gran Mensaje del Tercer Tiempo. Y también por medio de escritos se extenderá por el mundo mi Doctrina, porque es un medio lícito que desde los primeros tiempos inspiré a mis enviados. Sólo quiero que seáis celosos de mi verdad y la llevéis a los corazones en la forma más limpia y sencilla.

7. Discípulos: Ved cómo el Maestro, estando próximo a hacer cesar su palabra, en cada lección os da una Cátedra de preparación espiritual para vuestra lucha.

8. En caravanas llegáis a recibir mi enseñanza después de que habéis recorrido un vasto desierto de vicisitudes; es que vuestro espíritu ha sentido la llegada del tiempo anunciado para mi nueva venida, es que él ha escuchado la voz divina que le llama.

9. Caravanas de enfermos, de hambrientos, de sedientos y cansados que vienen en busca del pan del amor, del maná de la vida, alentados por la luz de la esperanza, van llegando a la presencia de su Creador.

10. Bienvenidos seáis todos; descansad bajo la sombra de mi paz, comed y bebed y sanaos de vuestros males.

11. Si sabéis ser constantes escuchando esta palabra, cuando os levantéis para proseguir en la lucha de la vida, sentiréis más ligero vuestro fardo porque os fortalecisteis en la fe y en el saber.

12. Los que vienen buscando en Mí tan solo bienes o riquezas del mundo y no aceptan la existencia de los dones espirituales, sufrirán un desengaño, y cuando se alejen del camino al que fueron llamados, mirarán vacías sus manos y desolado su corazón. Son espíritus que aún aman lo impuro y tendré que darles un tiempo más para que evolucionen, recojan experiencias y cuando retornen a mi senda, se encuentren mejor dispuestos a recibirme.

13. Para el que ha venido con espiritualidad, mi presencia por medio de esta palabra es un verdadero festín de luz, donde los mejores manjares del reino espiritual se ofrecen a la avidez de los hambrientos de amor, de justicia, de sabiduría y de paz; éstos no podrán apartarse de mi senda y sabrán recibir los bienes del mundo por añadidura.

14. Mi Obra será lo esencial en su vida y lo material será el complemento para subsistir y cumplir con la misión que les haya sido confiada.

15. ¡Ah, si todos comprendieseis que el sol de ésta palabra pronto va a ocultarse, os apresuraríais a guardar algo de su valor y de su luz en vuestro corazón! Pero sois tardos para comprender, sois reacios para desarrollar el don de la videncia, para que pudieseis contemplar desde ahora la proximidad del nuevo tiempo.

16. Ciertamente ya será breve mi estancia entre vosotros bajo la forma en que me habéis tenido y es preciso que viváis el presente y el futuro, olvidando muchas costumbres, creencias, ideas y prácticas de vuestro pasado, que forman parte del enorme fardo que llegasteis arrastrando cuando vinisteis a escuchar mi palabra por vez primera.

17. Soy el Salvador de los espíritus, soy el Defensor de vuestra fe y de vuestra vida; no podía dejaros hundidos en los abismos o perdidos en los desiertos sin haceros oír mi voz consoladora, sin haceros contemplar la luz verdadera que surge de mi Espíritu.

18. ¿Queréis conformaros tan sólo con oírme para dar paz a vuestro corazón, sin prepararos para sembrar mi Obra en el corazón de vuestros hermanos, o queréis ser mis discípulos?

19. Si anheláis agradarme siendo útiles a vuestros Semejantes, participadles y aprovechad las divinas enseñanzas que en cada vez que me presento os doy, para que quedéis aptos para hablar de Mí, de mi Ley y de mi Doctrina y no seáis sorprendidos por quienes viven preparándose para combatir toda nueva luz que surja, aunque esa luz sea la de la más absoluta verdad, la sabiduría de todos los tiempos.

20. Comprended que no os llamé tan sólo para consolaros en vuestras aflicciones, sino también para enseñaros a sentir el dolor de vuestros hermanos y a consolarlos en sus amarguras.

21. Si queréis saber lo que tenéis que hacer entre la humanidad, basta que miréis lo que Yo he hecho con vosotros desde el día en que por vez primera oísteis mi palabra.

22. Os perdoné, os recibí con caridad y amor infinito, os hice descansar de la penosa jornada, no me detuve a juzgar vuestra condición, vuestra esfera o clase, limpié la lepra de vuestro pecado y sané vuestras dolencias; fui comprensivo, indulgente y benévolo al juzgar vuestros defectos, os reintegré a la Vida Verdadera, dándoos una Doctrina de Amor que os capacita para salvaros, salvando a vuestros Semejantes.

23. Ahí, en mis obras que he tenido para con cada uno de vosotros, podréis encontrar el mejor de los ejemplos para que los llevéis a la práctica entre los necesitados del cuerpo y del espíritu, que también llegarán en caravanas hasta vosotros.

24. Hablando a este pueblo, hablo a la humanidad; a vosotros os toca acercaros mañana al corazón de los hombres y fraternalmente transmitirles mi palabra, la cual consumará la Obra de Redención.

25. Hoy sentís que el dolor os ha tocado y a veces no comprendéis que por medio de ese cáliz os estáis purificando. ¿Cómo podríais hablar de Mí estando manchados? ¿Cómo podría brotar de vuestro corazón el amor manifestado a través de los sentimientos de caridad y humildad, si él estuviese lleno de egoísmo?

26. Las imperfecciones de los hijos de Dios han hecho que exista el dolor, dolor que se ha convertido en maestro para forjar vuestro corazón y señalaros el camino que perdisteis. Mi amor se posa en vuestro corazón para apartar de él todo mal, porque quiero veros fuertes, sanos y limpios.

27. Oíd esta voz que vibra entre vosotros bajo esta forma, no os canséis de escucharla. He prolongado mi manifestación con el fin de pulir las asperezas de vuestro corazón, y al dejar de manifestarme en 1950, poder dejaros firmes en esta fe.

28. La humanidad se encuentra entregada a su ciencia, su corazón y mente están entregados por completo a la vida que viven en la Tierra, por eso elegí entre los hombres a estos por quienes os hablo, sencillos y sin ciencia. Toqué a esos corazones y luego penetré por medio de mi Luz en sus entendimientos para entregar a mi pueblo este mensaje de amor.

29. Esta Luz ha venido a iluminar el sendero de vuestra vida y por eso os habéis entregado a Mí. Después de mi partida os dejaré entre la humanidad para que deis testimonio de mi verdad y entre los discípulos, surgirán los maestros que prediquen con sus obras la Doctrina del Amor espiritual.

30. Las delicias del Reino son para todos; aquí en la Tierra tendréis un poco de aquella paz y un reflejo de la Vida Eterna. Sed de buena voluntad en la Tierra y no os faltará mi paz.

31. Muchas páginas del Libro de la Vida habéis visto pasar desde que os doy mi palabra, cada una de ellas ha sido una lección perfecta. A veces ha sido el amor del Padre el que os ha hablado, otras ha sido el Maestro el que os ha sentado ante su Cátedra, y a veces ha sido el Juez el que os ha tocado.

32. Todos habéis recibido mi palabra, entonces, todos habéis recibido en el espíritu, órdenes y misiones que cumplir. Unos han empezado, otros están esperando el instante de levantarse, otros están en preparación. No existe uno de vosotros que no haya recibido facultades que desarrollar, y mientras unos han dado principio a su desarrollo desde ahora en que aún me comunico bajo esta forma, otros iniciarán su desenvolvimiento espiritual después del tiempo de mi comunicación, mas en esos tiempos, levantaos todos como un solo espíritu.

33. Tenéis dones para analizar mi palabra, para recibir mis inspiraciones así como las videncias que os anunciarán lo venidero.

34. Los que hoy se han estacionado, los que recibieron dones para recibir mi Rayo divino o dejar que por ellos se comunicara el Mundo Espiritual y no cumplieron su misión, se levantarán más tarde a cumplir, aunque les digo desde ahora, que habrá de cambiar la forma de entregar, para que no lleven confusión a la humanidad.

35. Día llegará en que estéis diseminados por el mundo; uno en una nación, otro en otras tierras y sin embargo, os sentiréis unidos por la armonía espiritual que os he traído.

36. Os estoy preparando para que os améis y con ese lazo seáis fuertes e invencibles, para eso he sido el Maestro amante y constante que viene con sus ejemplos a mostrar el camino a los discípulos. Velad por vuestros pasos, por vuestras obras y aún por vuestras palabras y pensamientos. Que no sea el hombre el que juzgue vuestras imperfecciones, que sea siempre el Maestro el que os corrija a través de vuestra Conciencia.

37. Quise comunicarme a través de seres pecadores para daros muestra de mi fuerza y de mi amor; ahora id hacia vuestro Padre por medio del espíritu a probarle que también le amáis. Buscad esa meta, llegad a esa sublime comunicación de espíritu a Espíritu sin conformaos con los primeros frutos que recojáis, sino hasta que hayáis alcanzado la perfección. Cada hombre llevará entonces en su interior al Guía Divino, que le conducirá eternamente por las sendas destinadas a los que saben elevarse en busca del amor de su Creador.

38. Mi luz hecha palabra, la vida, las pruebas, todo ha venido a despojaros de vuestra materialidad. Mañana, la misma ciencia humana tendrá espiritualidad, elevación, ideales nobles, y logrará hablar de lo que aparentemente le ha sido ocultado y que en realidad no ha descubierto, porque no será la mente la que penetre en el arcano sino el espíritu, y eso ocurrirá cuando haya logrado la limpidez.

No temáis, pueblo, que por atender al espíritu y cuanto a él corresponde, la vida humana y vuestros deberes materiales se vean abandonados, ni que vuestra salud y vuestro cuerpo sufran consecuencias que hoy no vislumbráis, porque cuando el espíritu de esta humanidad se levante de la escoria en que hoy vive, sentirá en su materia una fuerza y una luz desconocidas que le llevarán a crear una existencia pródiga en bienestar, prosperidad y salud.

39. ¿Cómo han pretendido los hombres alimentar a su espíritu eternamente, con prácticas pasajeras y algunas veces frívolas? Ni al espíritu, ni aun al corazón deberíais engañarlo con cultos que no tengan esencia o sustancia de verdadera vida.

40. Es preciso que pronto llegue esta luz al corazón de la humanidad, no importa que al principio sea origen de disputas o combates. Siempre han chocado la luz y las tinieblas, la verdad y lo falso, el bien y el mal. Así como las sombras de la noche se disipan ante la luz del día, así se apartará la maldad de los hombres ante mi Mensaje de amor.

41. En aquel Segundo Tiempo mi venida en cuanto hombre, sólo fue creída por unos cuantos corazones, sin embargo, la humanidad tomó después el nacimiento del Salvador como el comienzo de una nueva Era; así en este tiempo, el principio de mi comunicación con vosotros, o sea mi advenimiento en cuanto Espíritu Santo, será mañana tomado como el principio de otra Era.

42. Escuchad lo que os dice Cristo, la manifestación del Amor Divino:

43. “Paz a los hombres de buena voluntad, a los que aman la verdad y siembran la semilla del amor”.

44. Soy el Verbo que viene a buscar a los hombres, porque ellos no han podido llegar a Mí. Es mi verdad la que vengo a revelarles; ya que la verdad es el reino al cual quiero que todos penetréis.

45. ¿Cómo encontrar la verdad, si antes no os digo que se requieren muchas renunciaciones?

46. A veces, para hallar la verdad, es preciso renunciar a cuanto se posee, renunciar aun a sí mismo.

47. El vanidoso, el materialista, el indolente, no puede conocer la verdad mientras no destruya las murallas dentro de las cuales vive, es necesario que se sobreponga a sus pasiones y flaquezas para mirar de frente mi luz.

48. Un materialista sólo ama la vida humana, mas reconociendo que todo en ella es fugaz, procura vivirla intensamente. Cuando sus planes o sus ambiciones no se realizan, o el dolor en alguna forma lo sorprende, entonces se desespera, blasfema y reta al destino, culpándole de no recibir las dádivas a que cree tener derecho.

49. Son espíritus débiles en materias reacias, son seres moralmente pequeños, que son probados en muchas formas, para hacerles comprender el valor que ellos en su materialidad atribuyen a obras de escaso mérito.

50. ¡Cómo desearían modificar su destino los materializados! ¡Quisieran que todo se hiciera según su idea y su voluntad!

51. Se puede lograr de Dios todo cuanto de bueno se desee, sin necesidad de retar su justicia o de desafiar su poder. Mi amor está presto a atender a todo aquél que desea mejorar su existencia.

52. Vuelvo a deciros: “Paz a los hombres de buena voluntad, que aman la verdad”, porque ellos algo hacen por plegarse a la voluntad divina y quienes se amparan bajo mi protección, necesariamente tienen que sentir mi presencia tanto en su espíritu, como en su vida humana, en sus luchas, en sus necesidades, en sus pruebas.

53. Los hombres de buena voluntad son hijos obedientes a la Ley de su Padre, caminan por el sendero recto y cuando sufren intensamente, elevan su espíritu hasta mi Espíritu, en demanda de perdón y de paz. Ellos saben que muchas veces es necesario el dolor y por eso lo apuran con paciencia, sólo cuando éste se hace irresistible, suplican les sea aliviado el peso de su cruz. “Señor, -me dicen,- yo sé que mi espíritu necesita purificarse, sufrir, para elevarse, Vos sabéis mejor que yo cuánto necesito, Vos no podéis darme nada que no me haga falta, hágase pues vuestra voluntad en mí”. Benditos los que piensan y oran de esta manera, porque van buscando el ejemplo de su Maestro para aplicarlo a las pruebas de su vida.

54. Es cierto que cada dolor, que cada sufrimiento renueva el corazón, estremece el espíritu y lo limpia de sus manchas, dándole ocasión de crecer y elevarse.

55. ¡Cuánto bien hace el dolor en el espíritu, cuando ese cáliz es bebido con amor y paciencia!

56. Largo ha sido el camino de pruebas para vuestro espíritu. Sois a semejanza de los árboles milenarios que sueltan sus hojas secas al contacto de los vientos que les azotan y los desnudan, para después cubrirse de nuevas hojas. Así cumple el árbol la voluntad del Padre; así deberíais cumplir todos dejando que las pruebas y lecciones que a través de la vida os da vuestro Padre, os despojasen de viejas vestiduras, de impurezas y andrajos del espíritu, para surgir revestidos de nuevas galas.

57. Sabed, discípulos, que el dolor aparta de vuestro corazón los malos frutos, os da experiencia, haciendo que vuestros errores se tornen en aciertos.

58. Así os pruebo, con el fin de que la luz se haga en vuestro entendimiento, mas, cuando no comprendéis y sufrís estérilmente por no encontrar el sentido de mis sabias lecciones, vuestro dolor es inútil y desaprovecháis la lección.

59. En este tiempo, he venido a explicaros el sentido de la vida, en el que sabréis el por qué del dolor, qué significa expiación y restitución y por qué necesitáis purificaros. Cuando mi pueblo comprenda y sienta mi enseñanza, se colocarán los cimientos de una nueva humanidad.

60. ¿Os ha sacudido algunas veces el dolor? ¿Han crujido vuestras ramas, se han desprendido las hojas secas y han caído de vuestro árbol los malos frutos? Yo os digo, que el bien que ha adquirido vuestro espíritu, no se compara con lo que más valga en el mundo.

61. Os pongo ejemplos que en la Naturaleza miráis cada día, como el del árbol cuando es azotado por el vendaval; porque la Naturaleza material es una manifestación de la Naturaleza divina, por lo tanto, en todo cuanto os rodea en esta vida, podréis encontrar una lección o una revelación para vuestro espíritu.

62. Así como vuestro cuerpo para vivir busca el aire, el Sol, el agua y el pan, también el espíritu necesita del ambiente, de la luz y del sustento propio de su ser. Cuando se ve privado de la libertad de elevarse en busca de lo que a él lo alimenta, se debilita, se marchita, se entorpece, como si a un niño se le obligase a permanecer siempre en su cuna y encerrado en su alcoba. Se paralizarían sus miembros, palidecería, se debilitarían sus sentidos y se atrofiarían sus facultades.

63. ¡Ved cómo también el espíritu puede ser un paralítico! ¡Yo os digo, que el mundo está lleno de paralíticos, de ciegos, de sordos y enfermos del espíritu! El espíritu que vive encerrado y sin libertad para desarrollarse, es un ser que no crece, ni en sabiduría, ni en fuerza, ni en virtud.

64. No esperéis a que sean los furiosos vendavales los que os limpien de impurezas, porque también podéis esperar la llegada de las estaciones para renovaros en ellas, para purificaros y florecer.

65. Mucho tendréis que aprender en este mundo para que podáis llegar a otras moradas más elevadas.

66. Aprended, meditad, sabed luchar, sufrir y esperar; amad siempre y confiad también. Sed hombres de fe y de buena voluntad y tendréis que ser espíritus grandes.

67. Si queréis buscar mi presencia dentro de la Naturaleza en que habitáis, hacedlo, Yo sé que en todo tendréis que encontrarme, porque me encuentro en todas y cada una de mis obras.

68. Ved como me comunico a través de estos hombres en quienes me oculto por un instante para hacer brotar de sus labios mi divina Palabra. ¿Cuándo me miraréis más allá de lo que pertenece a este mundo? ¿Cuándo me escucharéis a través de vuestros sentidos espirituales sin necesidad del aparato humano?

69. La Cátedra eterna de Dios siempre está vibrando, porque Él es el Verbo, mas sólo la escucha directamente o sea de espíritu a Espíritu los seres luminosos.

70. Cuando vosotros lleguéis a estar en comunión estrecha con lo divino y con lo humano, cuando alcancéis la armonía de vuestro ser, oiréis el canto en el que se une el ángel y el hombre, el Cielo y el mundo, el Más Allá y el Universo, el espíritu y la materia. Todo se unirá en un himno de amor hacia el Ser Divino que ha dado vida a sus obras convirtiéndolas en sus hijos. En ese himno os uniréis, discípulos, porque para ello he venido nuevamente a los hombres.

71. Es necesario que penetréis en vuestro Santuario interior, aquél que no fue construido por la mano del hombre, sino por la Mente Divina. Os digo que allí conoceréis la revelación de la verdad, allí comprenderéis la esencia de lo eterno, para que lo améis por sobre todo lo pasajero.

72. ¿Qué es vuestro cuerpo? Avecillas viajeras, cuyo vuelo tiene poca duración, ave que sin saber canta su pronta desaparición. Pobre cuerpo que mucho pide y mucho desea para sí en su egoísmo. En cambio, el espíritu es el ave invisible al mundo, pero blanca y luminosa, que se eleva más y más según marcha el tiempo, es el ser para quien no existen las edades, los años o los siglos.

73. Sabéis qué día, qué hora y qué año nacisteis. Mas, ¿sabéis por ventura cuándo surgisteis espiritualmente a la vida?

74. Elevad el espíritu, esa es la esencia de vuestra vida, ese es vuestro destino y el fin para que fuisteis creados. Elevaos, porque así vendréis a Mí, que tengo mucho que daros, mucho más de lo que en el mundo habéis encontrado.

75. El amor habrá de venceros al fin y por el amor me conoceréis.

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