Enseñanza 253

1. Mi presencia en este día es de Juez; mi luz penetra en el Santuario de vuestro ser.

2. Vengo a recibir y también a dar, a recibir el fruto de la buena siembra y a daros nueva simiente que cultivar.

3. Vosotros llegáis ante mi presencia a darme gracias por los beneficios recibidos y por el buen resultado de vuestras obras en el sendero espiritual. Hay quienes llegan arrepentidos ante Mí, son los que traen el peso de algún remordimiento y ante mi voz de justicia se estremecen y se llenan de temor. Unos y otros buscan mi perdón y oran para que no les falte el sustento en los tiempos venideros.

4. Hoy principia un año entre vosotros, precisamente el penúltimo de mi comunicación por el entendimiento humano y es natural que mi palabra se manifieste justiciera para con el pueblo que por mucho tiempo ha recibido estas lecciones.

5. Con fuego de amor y de justicia os haré comprender mi enseñanza escrita desde el principio en vuestra Conciencia, para que mañana sepáis testificar sobre esta verdad.

6. Todas mis obras están escritas por Mí en un libro que se llama: Vida. El número de sus páginas es incontable; lo infinito de su sabiduría, fuera de Dios que es su autor, no podrá ser alcanzada por nadie; pero allí, en cada una de sus páginas, existe un resumen en el que el Padre ha limitado cada una de sus obras, para ponerla al alcance de todo entendimiento.

7. También vosotros estáis escribiendo el libro de vuestra vida, en el que quedarán escritas todas vuestras obras y cada uno de vuestros pasos a lo largo del camino de evolución. Ese libro quedará escrito en vuestra Conciencia y será la luz del saber y la experiencia con que mañana iluminéis la senda de vuestros hermanos menores.

8. Todavía no podéis presentar a nadie vuestro libro, porque ni siquiera conocéis su contenido; pero, pronto se hará la luz en vuestro ser y podréis mostrar a vuestros hermanos las páginas que hablan de vuestro desarrollo, de vuestra restitución y de vuestras experiencias. Seréis entonces un libro abierto delante de la humanidad. Bienaventurados los que se posesionen de su misión, ellos sentirán que ascienden por la escala que en sueños vio Jacob, que es el camino espiritual que conduce a los seres hasta la presencia del Creador.

9. Tomad con amor todas las pruebas de vuestra vida, sabiendo que son lecciones que ilustran a vuestro espíritu y lo fortalecen para caminar por el extenso camino que aún le falta recorrer; mientras mayor sea vuestra comprensión, más grande tendrá que ser vuestro amor hacia Aquél que os envió al camino de la lucha por el perfeccionamiento y que siempre os ha ayudado en el cumplimiento de vuestras pruebas.

10. Ciertamente Yo os pruebo, os toco y os juzgo; pero al mismo tiempo os sustento, os perdono y os levanto, jamás saldrá defraudado un espíritu de mi presencia, porque en Mí no cabe la injusticia.

11. Yo os bendigo, multitudes que habéis aprendido a escucharme en silencio, acallando los sollozos que os arrancan los abrojos del sendero. Vuestro labio calla, para no dejar que alguna queja salga de él, en cambio vuestro corazón me bendice. ¿Cómo no ha de bendeciros a su vez el Padre, que así se siente comprendido por sus criaturas?

12. La luz se está haciendo en vuestro espíritu, es el tiempo en que las tinieblas se levanten del pueblo que ahora vengo buscando y reuniendo.

13. Muchas congregaciones forman este pueblo, y de cada una de ellas estoy recibiendo en este día su tributo o sea el fruto de su trabajo, a fin de que cada quien reciba el galardón según sus obras, sus aspiraciones e ideas.

14. El que vaya buscando honores y alabanzas del mundo, aquí las tendrá; pero ellas serán de poca duración y de nada le servirán el día de su entrada en el Mundo espiritual; el que vaya en pos del dinero, aquí tendrá su retribución, porque fue a lo que aspiró; mas, cuando sea llegada la hora de dejarlo todo aquí, para presentarse en el Más Allá, no tendrá el menor derecho a reclamar compensación alguna para su espíritu, aunque crea haber hecho mucho en pro de la caridad.

Por el contrario el que siempre haya renunciado a los halagos y favores, el que haya amado limpia y desinteresadamente a su hermano y renunciado a todo galardón material, ocupado en sembrar el bien, gozando al realizar la caridad, ese no estará pensando en galardones porque no vivirá para la satisfacción propia, sino para la de sus Semejantes. ¡Cuán grande será su paz y su felicidad cuando sea en el seno de su Señor!

15. Es menester dejar crecer los árboles para reconocerles por sus frutos, entonces será la hora del juicio, en el que serán destruidos en el fuego de mi justicia de amor todos aquellos que hayan dado frutos venenosos, y sólo serán respetados los que hayan producido frutos de vida y de salud.

16. Así serán juzgadas las religiones y todas las sectas que existen en la Tierra, de manera que sólo queden aquellas que amen y sigan la verdad, y desaparezcan todas las que la oculten tras el velo de la mentira, de la falsedad y de la hipocresía.

17. Sólo una Ley existe y por lo tanto, una sola forma de darle cumplimiento, es la que debéis buscar todos para que os encontréis unificados espiritualmente.

18. Juzgaos íntimamente en este instante, vosotros que oís mi voz; preguntaos si vuestro ideal es elevado y vuestras obras limpias; preguntaos si ya estáis preparados para que después de mi partida sepáis quedar entre la humanidad como patriarcas, profetas y apóstoles. Decid si ya os habéis espiritualizado, si estáis haciendo honor al nombre de Espiritualistas que os he dado para designaros.

19. En el año de 1948, una conmoción ha sacudido a este pueblo, ha sido el toque de mi justicia que os ha venido a despertar, como en todos los tiempos, cuando habéis caído en el letargo del fanatismo o de la rutina.

20. Si desde que comenzasteis a tener mi manifestación en este tiempo, hubieseis tratado de comprender la esencia de mi nuevo Mensaje, cuánto dolor, cuánta discusión y cuántas luchas interiores os hubieseis evitado; pero os inclinasteis como siempre, al culto exterior, que impide libertad y elevación al espíritu, y tuvo que llegar el instante de poner límite a vuestros errores. ¿Sois Espiritualistas? Pues necesitáis demostrarlo en vuestro culto hacia Dios, en vuestra vida y en vuestras relaciones de los unos para con los otros.

21. Mientras unos han despertado comprendiendo cuál es la verdad y se han levantado pugnando por la espiritualidad, otros, aferrados a sus pasadas costumbres, se han abrazado a sus símbolos, a sus formas y a sus hábitos, diciendo que Yo os mostré todos los símbolos y que por lo tanto, son para ellos la “ley”.

22. La lucha ha surgido, mas no es la primera vez que esto sucede entre el pueblo doctrinado por Dios. Ya en el Primer Tiempo, en uno de los mandamientos dictados por Dios en la cumbre del Monte Sinaí, les ordenaba a los hombres no emplear figura alguna que representase lo divino y al mismo tiempo les hacía comprender que el verdadero culto era el del cumplimiento de aquella Ley, que se encerraba toda en amor a Dios y en amar al prójimo.

23. Sin embargo, el pueblo creó infinidad de tradiciones, creciendo cada día en fanatismo y en idolatría. Ya el símbolo no era la forma a través de la cual se recibía la explicación de algo superior, sino el objeto de idolatría y de adoración.

24. Fue menester que viniese Yo al mundo a enseñaros el camino del que os ibais alejando, mas cuando los sacerdotes y los fariseos se dieron cuenta de que Yo no venía predicando tradiciones, me acusaron diciendo al pueblo que mi palabra venía en contra de la ley de Moisés. Ahí, mi voz se levantó para replicar a los hipócritas representantes de la Ley, que Yo no venía en contra de lo instituido por el Padre, sino a darle cumplimiento con mi vida, que lo que venía a borrar de los corazones, eran las tradiciones y las ceremonias inútiles, por las cuales se habían olvidado de cumplir con la Ley, o sea de: “Amar a Dios, Amándose los unos a los otros”.

25. ¿No creéis justo que ahora, en que vivís en el tiempo del Espíritu Santo, venga a apartar de vuestro corazón cuanta tradición y culto externo hayáis introducido en esta Obra, a la que conocéis por Espiritualismo?

26. Bien está que al iniciaros en cada una de las tres revelaciones, que a la humanidad he entregado, os hayan sido permitidos algunos símbolos y algunos actos para facilitar vuestra comprensión y asimilación de las divinas enseñanzas, mas no para que las conservaseis perpetuamente y mucho menos para que les adoraseis. Esa ha sido siempre la causa de vuestro estancamiento espiritual y la razón por la cual, Yo he venido en todos los tiempos a rescataros del camino incierto para conduciros al verdadero sendero de la luz.

27. Ahora tampoco vengo a desconocer lo instituido por Mí en los tiempos pasados, sino a enseñaros a que le deis cumplimiento, elevando vuestra vida y vuestras obras a un grado mayor de espiritualidad que es al mismo tiempo verdad.

28. Así, cuando Yo deje de hablaros en esta forma, no tendréis necesidad de materias, ni de ritos, ni de formas, porque ya os habréis libertado de la idolatría y del materialismo, para buscar con el espíritu la presencia del Padre, que es también Espíritu.

29. Vais a penetrar en el seno de una humanidad cansada de cultos externos y hastiada de su fanatismo religioso, por lo que os digo, que el mensaje de espiritualidad que vais a llevarle, llegará a su corazón como fresco y vivificante rocío.

30. ¿Creéis que si llegaseis con cultos fanáticos y prácticas opuestas a la espiritualidad, podría el mundo reconoceros como portadores de un Mensaje divino? En verdad os digo, que os tomarían por fanáticos de una nueva secta.

31. Ante la claridad con que os vengo hablando, hay quienes me dicen: “Maestro, ¿cómo es posible que desconozcamos muchas de las prácticas que Roque Rojas nos legó?” A lo cual os digo, que por eso os puse aquel ejemplo del Segundo Tiempo, cuando hice comprender al pueblo que por cumplir con ritos, formas, tradiciones y fiestas, se había olvidado de la Ley, que es lo esencial. Os recordé ese hecho de vuestro Maestro, para que comprendieseis que también ahora debéis olvidaros de tradiciones y ceremonias, aunque las hayáis aprendido de Roque Rojas, como en aquel tiempo el pueblo las había heredado de Moisés.

32. Ahora bien, no quiero deciros que ellos os hayan enseñado algo malo, no, ellos tuvieron necesidad de recurrir a símbolos y actos que ayudasen al pueblo a comprender las divinas revelaciones; pero, una vez logrado aquel objeto, ha sido necesario venir a borrar toda forma o simbolismo ya inútil, para hacer que brille la luz de la verdad.

33. Lo que vengo pidiendo de vosotros, es limpidez, desde el portavoz que transmite mi palabra, hasta el último de los párvulos.

34. La mayor responsabilidad pesa sobre los portavoces, porque a través de sus labios estoy explicando la Ley; pero ellos no han comprendido su responsabilidad. A ellos les digo: “¡Despertad! ¡Oíd la voz de vuestra Conciencia! Mirad a este pueblo, inocente, ávido de mi palabra, se ha revestido de humildad y de conformidad ante lo que vosotros le ofrecéis, ¿qué sería de vosotros si el pueblo se levantase exigiéndoos preparación espiritual? Y cuánta razón y derecho tendría, puesto que se trata de su fe, de su espíritu, de su paz en la Tierra y de su camino hacia la eternidad”.

35. Portavoces, intérpretes de mi palabra, profetas del Tercer Tiempo, no es vuestra torpeza, ni vuestra pequeñez, ni vuestra pobreza obstáculo para que Yo pueda manifestarme por vuestro conducto ante la humanidad, es vuestro pecado y falta de preparación las que limitan la esencia y ocultan la verdad que Yo he traído para mi pueblo.

36. En verdad os digo, que quien no se sienta capaz de espiritualizarse, mejor cierre sus labios, pero no mezcle tinieblas a la verdad, porque las multitudes que escuchen no saben separar aún la paja del trigo, o sea la mentira de la verdad, lo superfluo de lo esencial.

37. Mi palabra es severa y terminante, mas mirad que también esta manifestación está llegando a su término y es menester que vuestro mejor trabajo sea la coronación de la labor espiritual que os he confiado.

38. Sabed que esta palabra que ha brotado por vuestros labios, es el Mensaje espiritual que viene a derrumbar reinados, imperios y tronos para que se establezca en el espíritu de la humanidad el Reino de los Cielos que es reino de amor, de paz y de justicia.

39. Hacia otras naciones he enviado emisarios de mi palabra, orad por ellos y con vuestro pensamiento dadles fuerza. Ellos levantarán simiente y congregarán multitudes, las que una vez espiritualizadas se unirán a vosotros, con lazos de fraternidad y comprensión.

40. Estoy preparando a nuevos enviados de mi palabra, que también tendrán que llevar esta Buena Nueva a otros países. Sobre todos extiendo el manto de mi paz.

41. Este tiempo que vivís, es de transición, de evolución, de pruebas, cambios y sorpresas. Vivid alerta, velad y orad y perseverad en mi Ley.

42. Hoy es la lucha, hoy se hacen méritos, hoy se sufre, se batalla y se trabaja; mañana, cuando todos estéis en Mí, cuando hayáis conquistado la perfección del espíritu, tendréis vuestra morada en el seno del Padre, donde llega y queda guardado todo lo que alcanza su perfección; Seno que encierra sabiduría, perfecciones y bellezas que aquí no podéis concebir.

43. Mi palabra es el camino, la verdad y la vida que conduce a vuestro espíritu a la Tierra de Promisión; venid por él, no os perdáis, pueblo amado.

44. Mi rayo de luz se posa sobre la montaña, desde donde os pregunto: ¿Por qué aún os encontráis en la falda de ella, por qué no habéis logrado escalarla?

45. Muchos me escuchan con gran júbilo en su corazón, pero hay quienes al oír mi palabra se dejan invadir por una gran tristeza, éstos son los que a semejanza de Israel en el Egipto, se sienten esclavos, traen aún las señales del látigo y su hambre es de libertad y de luz.

46. Sabed que es por vosotros por quienes he venido, porque os he visto hambrientos y sedientos de justicia, de libertad y amor.

47. Venid y oíd esta voz, que viene a infundiros valor, a llenaros de fortaleza y a iluminaros para que le volváis la espalda al faraón y salgáis de sus tierras, donde habéis sido cautivos, heridos y humillados.

48. Levantad la vista y contemplad la divina montaña cómo os invita a escalarla, venid a ella, tened fe en que llegaréis a la cumbre, caminad los primeros pasos, ascended y pronto vuestro gozo será grande cuando sintáis que las cadenas que os sujetaban y el yugo que os oprimía han quedado atrás.

49. ¡Oh, pueblos de todos los tiempos, apartad de vuestro corazón la ingratitud, para que experimentéis verdaderamente la paz de vuestro Padre!

50. En esta senda los ciegos ven, los fatigados recobran la fuerza, los tullidos andan, los enfermos sanan, los tristes cantan de alegría.

51. Vengo a reunir de nuevo a mi pueblo y a ratificarle su misión espiritual ante la humanidad, convirtiendo a los parias en seres útiles a sus Semejantes, y a los que se creían desheredados haciéndoles profetas y doctores del espíritu.

52. Sois los que tendréis que testificar mi venida en este Tercer Tiempo. Sé que las naciones y las comarcas necesitan de vuestro testimonio; mas sabed que cuando os levantéis, ha de ser para mostraros como los hijos de la luz.

53. Antes quiero que comprendáis la grandeza espiritual de la misión que os estoy confiando, sólo así vuestro espíritu dará cuenta de la responsabilidad de vuestra misión.

54. Pero si creéis que Yo debo esperar hasta que sea vuestra voluntad prepararos para llevar este mensaje de luz al mundo, estáis en grave error, porque soy Yo el que viene a salvar a los hombres y a rescatar a su espíritu, vosotros sólo vais a ser precursores, anunciadores, profetas, servidores. Para cumplir estas misiones es para lo cual os estoy doctrinando.

55. Una esencia he depositado en el corazón de cada discípulo, esa esencia estará presente en vuestros pensamientos y oraciones, en vuestras palabras y en vuestras obras de caridad.

56. ¿No recordáis que os he dicho que seréis el sabor espiritual entre la humanidad?

57. ¿Qué más podéis desear en la Tierra que ser consejeros, guías y doctores espirituales de los necesitados?

58. La caridad es una de las flores más bellas del amor, y es precisamente la flor que quiero que se abra en vosotros para esparcir su esencia entre vuestros hermanos. En verdad os digo, que si tenéis el ideal o el anhelo de darle grandeza a vuestro espíritu, os brindo el camino de la caridad, os ofrezco esa senda poco transitada por los hombres, para que a través de ella os elevéis hasta Mí.

59. Yo quiero que lleguéis al final de esta etapa con la satisfacción de haber permanecido fieles escuchando mis lecciones. Mi palabra viene a fortaleceros para que continuéis con firmeza hasta el fin de la jornada.

60. Muchas tentaciones y obstáculos habrán de presentarse a vuestro paso en los últimos días de mi comunicación, por lo que os prevengo y os doy la voz de alerta, para que veléis y oréis.

61. Sed fuertes, oh, pueblo, que la prueba pasará, porque si no os sostuvieseis en la obediencia y en la fidelidad y cayerais en tentación, os crearéis una cadena interminable de pruebas que confundirán a muchos entendimientos y acabará con la fe de muchos corazones.

62. Ya está trazado el plan para vuestra misión y no debéis apartaros de él.

63. Os he dicho, que una vez que ponga término a mi palabra, os daré tiempo suficiente para prepararos, estudiando, meditando y practicando entre vosotros mi enseñanza. Cuando Yo encuentre que mi pueblo se ha espiritualizado, abriré los caminos por donde habrán de encaminarse llevando el Mensaje de luz que os he confiado para darlo a conocer a la humanidad.

64. Claro y sencillo es el plan que os he trazado para que no lo modifiquéis ni lo alteréis lo más mínimo si es que queréis llamaros Espiritualistas.

65. El que anhele tener potestad para convertir a sus hermanos, poder para sanar enfermos como no lo habéis visto hasta ahora y virtud para obrar prodigios, sea fiel a mi Ley, sumiso a mis mandatos y nunca se verá huérfano de inspiraciones ni de fuerza para llevar a cabo obras grandes llenas de amor y de sabiduría.

66. El que desprecie los dones del espíritu y los frutos que brotan de la práctica limpia de mi Doctrina, porque le seducen más las alabanzas y las recompensas materiales, hártese de vanidades y de falsas satisfacciones que no alimentan el espíritu. Eso es lo que ama en la Tierra y lo que ha venido a buscar en mi Obra y Yo le concedo que lo tenga. Mas de cierto os digo, a quienes no lleven a cabo lo dispuesto por Mí, que no salen del estancamiento, ni renuncian a su fanatismo, a sus vanidades y a su materialidad, serán el obstáculo que no deje avanzar a los que aman mis mandatos y quieren llevarlos al verdadero cumplimiento.

67. ¿Con qué palabras o razones me responderán los que desobedezcan mis órdenes, cuando les presente al pueblo estacionado, envuelto en fanatismo y en tradiciones inútiles, cuando les presente a los pueblos que se quedaron esperando la llegada de los apóstoles del Tercer Tiempo?

68. Mi amor es el que os habla, mi luz que vela sin cesar sobre vosotros os previene, para evitar que os labréis el cáliz de amargura en vez del adelanto espiritual.

69. Os preparo para el día en que habré de hablaros por último; porque desde ese momento todo cambiará en lo espiritual para este pueblo. Por eso hace tiempo os he venido diciendo, que no seáis tradicionalistas ni conservadores de formas exteriores, que no hagáis de vuestras prácticas, costumbres o hábitos que luego no podáis desarraigar de vuestro corazón.

70. ¿Creíais acaso que todo tendría que permanecer en la misma forma por tiempo indefinido? ¿Creíais que toda la vida ibais a estar reunidos dentro de estos recintos o estancias? No, pueblo, es menester que todo cuanto hasta ahora habéis tenido, desaparezca de vuestra vista para que sintáis surgir la luz de la verdadera espiritualidad. Hasta ahora no habéis comprendido la esencia de mi Mensaje ni la finalidad de esta Obra.

71. Bien está que los primeros, carentes de doctrina y de enseñanzas, no acertarán a definir la esencia de una revelación que acababa de sorprenderles, pero vosotros, que vais a ser de los postreros, de los que testifiquen el final de esta etapa, ¿consideráis justo que conservéis los errores de los primeros y sigáis ignorando la esencia de este Mensaje, como lo ignoraron los que contemplaron tan sólo el alborear del Tercer Tiempo?

72. “No”, me dice vuestro corazón. Os digo a todos, que este convencimiento que en estos instantes tenéis no vaya a abandonaros en la hora de vuestras tentaciones. No olvidéis que en este día os digo, que a cambio de vuestra obediencia y de vuestra rectitud tendréis la paz en vuestro hogar y en todos los caminos que recorráis.

73. Haced todo cuanto podáis por penetrar preparados y fuertes en el tiempo de la confusión, que se avecina. No vayáis con vuestra confusión a aumentar la que originen las sectas, las religiones, las filosofías y las doctrinas, llegado el tiempo en que todas se disputen la verdad.

74. Quiero que este pueblo, doctrinado en forma espiritual por Mí, penetre sereno, consciente, celoso y humilde en ese tiempo, y que su presencia sea un rayo de luz y un hálito de calma sobre aquella tempestad.

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