Enseñanza 251

1. En este tiempo, os vais a maravillar, cuando veáis los prodigios que podéis hacer con vuestros dones, entonces ya no os sentiréis pobres ni desheredados, porque a cada paso tendréis pruebas de que os amo y de que he puesto en vosotros mi mirada.

2. Los dones fueron depositados en vuestro espíritu desde el instante de vuestra formación; pero fue necesario que Yo viniera a doctrinaros y que caminaseis mucho, evolucionando siempre para que esos dones comenzaran a manifestarse.

3. Este tiempo es precisamente en el que el espíritu de la humanidad ha sentido que está viviendo en una nueva Era, que la ilumina la luz de un nuevo día. Ha experimentado un estremecimiento, una inquietud que le ha hecho despertar del profundo letargo en que se hallaban adormecidos sus dones y potencias.

4. Ahora la humanidad se interroga, sólo presiente, mas ya viene la hora en que exclame con certeza: “¡He allí el camino!” Y lo siga con fe.

5. ¿Quién podrá detener el avance del espíritu de esta humanidad, una vez que emprenda la marcha y qué poder logrará hacer cambiar la ruta trazada por mi luz? Nada ni nadie podrá detener el despertar espiritual de los hombres, cuando ellos se levanten en pos de la heredad y del mensaje que les ha traído el Tercer Tiempo.

6. Yo podía haberos despertado hace mucho tiempo, pero quise llegar a vosotros en el momento justo, cuando os hubieseis cansado del profundo sueño en que habíais caído y cuando el horror de vuestros pecados y de vuestras continúas guerras os librase de las pasiones de vuestra materia.

7. Hoy un pueblo, mañana otro y pasado otro más, irán despertando iluminados por una luz interior que a todos les hablará de espiritualidad.

8. En el instante del despertar de esos pueblos, Yo estaré dispuesto a manifestarme ante ellos. Será la voz del Padre respondiendo al llamado de los hijos; pero en verdad os digo, que no a todos me manifestaré en la misma forma, por ejemplo: Esta comunicación que he tenido con vosotros a través del entendimiento humano, sólo a vosotros fue concedida y podéis consideraros como el pueblo que primero despertó a la llegada de esta Era.

9. El tiempo para comunicarme en esta forma con vosotros, ya está señalado y no existe un Espiritualista que ignore el año y el día para la terminación de esta etapa.

10. Al concluir mi lección entre vosotros, tendréis que prepararos para esparcir esta semilla por los pueblos de la Tierra, con lo que ayudaréis grandemente a vuestros hermanos en los instantes críticos de su despertar. Ellos ante la certeza de sus presentimientos, ante la realidad de mi Mensaje, se prepararán para recibirme en forma espiritual y así como entre vosotros me manifesté y me derramé según la preparación de cada congregación y de cada portavoz, de la misma manera me derramaré en aquellos, según la espiritualidad de cada pueblo y la preparación que haya en sus congregaciones.

11. Escribid y guardad mi palabra porque llegado el tiempo en que la deis a conocer, será cimiento y punto de partida para los nuevos pueblos que en el mundo vayan surgiendo a la vida espiritual.

12. No vayáis a dejar que mi Mensaje vaya mezclado con la materialidad y los errores propios de quienes me han servido de instrumentos, porque entonces no habréis entregado limpio el fruto que he venido a confiaros. Os he enseñado durante mucho tiempo a conocer mi esencia divina, para que le apartéis de toda tendencia humana.

13. La Luz de mi Espíritu seguirá los pasos de quienes me comprendan y se levanten mañana interpretando mis mandatos con la mayor fidelidad que les sea posible, porque ellos, en su camino, verán que su lucha, sus sacrificios y esfuerzos no han sido en vano. Yo llegaré a sorprenderlos en su labor, anunciándoles que ya les esperan otros pueblos, que ya pueden levantarse a sembrar, porque la semilla ha llegado a su madurez.

14. Habrá emoción espiritual y lágrimas de gozo en mis discípulos cuando sean testigos del cumplimiento de mi palabra.

15. No tendréis que andar llamando a las puertas buscando quien os escuche, pues vosotros comprobaréis que serán vuestros hermanos los que os busquen y os llamen. A Mí me basta que estéis preparados y Yo seré quien os señale los caminos, quien os inspire lo que debéis hacer y quien ponga a vuestro paso a quienes tengan que acercarse a mi pueblo en demanda de un testimonio de amor, de espiritualidad, de caridad.

16. Cuando lleguéis a formar con vuestra armonía el pueblo que Yo espero de vosotros, no tendréis que esforzaros en daros a conocer, porque serán otros los que cumplan con esa misión, extendiendo de corazón en corazón la nueva de que existe un pueblo, en cuyo seno brilla la luz de un Mensaje divino que es pan de vida espiritual para todos los hombres.

17. Confiad en Mí, pueblo. Yo os digo, que si llegaseis a ser arrojados del seno de vuestra sociedad, si os rechazan de las ciudades en donde habitáis, os llevaré lejos de vuestros perseguidores, os llevaré al desierto, al monte, a los valles o a las riberas del mar y allí os alimentaré, como alimenté al pueblo de Israel en el desierto, enviándole el maná.

18. Ahora traigo un nuevo maná para mi pueblo, el que pronto descenderá, en cuanto las pruebas agobien a mis escogidos.

19. Las pruebas llegarán, porque mi palabra jamás deja de cumplirse, servirán para unir a este pueblo, como Israel se unió en Egipto, bajo la esclavitud del faraón.

20. Cuando lleguen las pruebas, quedarán en este camino únicamente los que me amen, los fuertes y los fieles; se apartarán los falsos, los hipócritas, los que temen al mundo, los que no me seguían por amor. A Mí me bastará con ver unidos a los que en verdad me amen, para decirle al mundo: “Este es mi pueblo, ésta es mi simiente”.

21. Os aseguro que ni agua, ni pan les faltará a los que me sigan con toda la fe de su espíritu, porque nunca ha sido defraudado nadie en su fe.

22. Ya escucho que algunos me están preguntando en su corazón: “Maestro, ¿cuándo será todo esto?” Es que sentís temor, es que tembláis cuando os anuncio las pruebas, mas os digo, que quien tenga miedo, no venga al desierto, que se quede en la ciudad, donde gusta más de la opresión por haberse acostumbrado a la servidumbre y a la humillación, mas cuando abra los ojos a la verdad y su corazón se llene de valor y de fe, venga al desierto, corra en busca de la libertad de su espíritu y de la paz de su corazón.

23. Me preguntáis: “¿Cuándo vendrá esa prueba?” Os digo, que para algunos ya ha llegado y que luego se irá presentando a otros, hasta que todos quedéis preparados y fortalecidos.

24. Las pruebas llegan de una manera tan sutil, que muchas veces ni siquiera os dais cuenta de cuándo llegaron ni cuándo terminaron, ¿qué sería de vosotros, si Yo os anunciase la fecha, el día y la hora para que las esperaseis?

25. Cuántos de vosotros estáis habitando ya en el desierto de que os he hablado en este día, y vivís alimentados con el nuevo maná. Son los que arrojados del seno de la sociedad han sido desconocidos por parientes y amigos. Son aquellos a quienes les han negado el saludo y se les han cerrado las puertas del trabajo; son también aquellos a quienes se les ha juzgado de herejes, de traidores y apóstatas y han sido arrojados del seno de las religiones.

26. Sufrieron la calumnia, las malas miradas, las humillaciones, las burlas, el desprecio, mas todo lo sufrieron con paciencia, sabiendo que nada perdían y ganaban la gracia de escucharme.

27. Tuvieron que retirarse al desierto, pero no a un desierto material, sino a un retiro espiritual, aun cuando han seguido materialmente viviendo donde siempre han vivido.

28. Allí, en ese retiro espiritual, han encontrado una paz que antes no conocían, han tenido satisfacciones que antes nadie les daba y si al principio sintieron soledad porque no sabían percibir mi presencia, hoy me dan gracias porque nada les ha faltado y porque nadie les ha vencido.

29. La vida de frivolidades que antes llevaron, quedó atrás, todo lo falso, todo lo superficial pasó, porque para ellos llegó el tiempo de encontrar la verdad y abrazarse a ella con toda la fuerza de su ser.

30. Bienaventurados los hombres de buena voluntad y de fe, porque ellos no serán víctimas de sus enemigos. Mi poder detiene la mano que a traición quiere herirlos, mi luz sorprende a quien acecha a su paso, para que sigan adelante sin detenerse, porque la Tierra Prometida les espera, en ella hay una fiesta preparada para cuando todos penetréis a su seno.

31. Mi palabra ha tocado las fibras de muchos corazones que me han dicho: “Señor, nadie como Tú para decir la verdad, porque efectivamente desde que nos levantamos a seguirte en este tiempo, tuvimos que resistir los juicios de nuestros hermanos, que fueron como las hierbas amargas que tu pueblo comió la noche de la liberación en el Egipto”.

32. Pensad en vuestra fe, oh, pueblo amado, y veréis cómo aquellos mismos que os desconocieron, vendrán a engrosar vuestras filas, porque también a ellos se les hará el llamado, también a ellos se les brindará la oportunidad de liberarse de su vida materializada y falsa, para llenar el vacío de su espíritu con la divina esencia que desborda esta Obra.

33. El llamado puede llegar a todos al mismo tiempo; pero no todos pueden responder en el mismo momento. Unos estarán prestos a acudir, otros no podrán hacerlo porque su espíritu aún no ha evolucionado para levantarse al cumplimiento de su misión.

34. Os digo esto, para que cuando os hable de los llamados y de los escogidos, sepáis que en cada tiempo son muchos los llamados y pocos los escogidos, porque Yo selecciono solamente a los preparados y todos los que fueron llamados y no pasaron a ser de los escogidos, esperarán un tiempo y volverán a ser llamados.

35. ¿No recordáis que muchas veces os he dicho que Yo he llamado por primera, segunda y tercera vez a las puertas de vuestro corazón y que hasta que habéis estado alerta y preparado, habéis acudido a mi llamado? Por lo tanto no desesperéis ante aquellos a quienes llegue mi Mensaje y no demuestran interés.

36. Cumplid con vuestra misión de dar a conocer mi palabra y sed conformes con el resultado inmediato o tardío de vuestro trabajo.

37. Venís a buscar en mi palabra la fuerza que sentíais que os faltaba para apartaros de lo superfluo que hay en vuestra vida y es que habíais dejado arraigar en vuestro corazón las costumbres, hábitos, tradiciones y vicios de vuestros antepasados.

38. Ahora ha surgido en vuestro interior la lucha, porque la voz de la Conciencia se deja escuchar cada vez más clara; pero vuestro corazón aún le opone resistencia, porque él, en su materialismo, se inclina más por la materia que por el espíritu.

39. Yo bendigo vuestra lucha interior porque es signo de que sentís amor por Mí, de que concedéis verdad y justicia a mi palabra.

40. Hay instantes en que teméis que en vosotros triunfe la carne, porque vuestra fe y vuestro amor aún se sienten débiles ante las tentaciones, es cuando acudís presurosos a escucharme, con la esperanza de encontrar en mi palabra las armas necesarias para combatir el pecado y las tinieblas. Llegáis contritos, apenados, deseando que, de ser posible, mi mirada no os descubriese, aunque sabéis que no escapáis ni un instante de mi vista. Luego, al recibir en vuestro corazón la ternura de mi palabra, dejáis correr el llanto, en un desahogo que instante por instante os aligera la carga. Entonces llegáis a pensar que si os he recibido con tanto amor, ha sido porque no he penetrado en vuestro corazón ni he descubierto en él todo lo que os avergüenza delante del Maestro.

41. ¡Ah, párvulos pequeños y débiles, que no conocéis aún a vuestro Maestro! ¿Qué sería de vosotros que venís a buscar fuerza en Mí para ya no pecar, si en vez de palabras de perdón, de estímulo, de amor y de sabiduría, os recibiese con juicios y sentencias, con reclamos, amenazas y castigos? Acabaríais un día por dudar de estas palabras para luego entregaros en forma absoluta en brazos del materialismo. No digáis entonces que mi mirada no os descubre en los momentos en que os doy mi palabra a través del portavoz.

42. Ved a este grupo de labriegos, servidores en esta Obra: Ellos llegaron también como vosotros, con el corazón lleno de sufrimientos y de pasiones desatadas, ellos también se conmovieron con mi palabra y supieron de la lucha interior del espíritu y de la carne y también creían que mi mirada no les descubría entre las multitudes, porque en mi palabra no les reclamaba sus pecados. Ahora están aquí, en mi campiña, desempeñando en paz una misión que les he confiado, porque al fin la fe llego a su corazón, porque la serenidad fue en su espíritu después de la lucha y porque comprendieron que jamás podrían escapar a mi divina mirada, que os sigue doquiera que vayáis.

43. Todavía el mundo y la carne les tienta y eso sirve para poner a prueba su amor, su fe y su lealtad y para que no duerman. Hay quienes suelen desafiar al mundo cuando todavía su fuerza espiritual no es lo suficientemente grande para librarlos de todas las caídas, esos son los que van cayendo y levantando, los que hoy se alejan y mañana retornarán hasta que llegue un día en que ya no sean débiles y sepan perseverar en la verdad hasta el fin.

44. De vosotros, que hoy venís acongojados porque no podéis dominar vuestras flaquezas, Yo haré nuevos labriegos, aunque os parezca imposible por ahora, que podáis ser útiles a alguien; entonces veréis realizarse un milagro en vuestro ser, porque contemplaréis vuestra transformación espiritual. Entonces el débil se sentirá fuerte y el incrédulo será ferviente.

45. Benditos sean los que al pecar se arrepientan y lloren por haberme ofendido. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque Yo he llegado para darles valor y hacerles triunfar del mundo, del pecado, del materialismo y el vicio.

46. Mañana tendréis que dar testimonio del milagro de vuestra conversión, del prodigio de vuestra regeneración. Mañana seréis un libro abierto ante vuestros hermanos y de vuestras páginas, o sea de vuestro pasado, extraeréis toda la luz de la experiencia y la sabiduría adquirida en mi Obra, para que la ofrezcáis a vuestros hermanos, como el fruto maduro de vuestra lucha, de vuestra preparación y de vuestro triunfo.

47. En las naciones, en las comarcas y aldeas, donde los hombres anhelan mi llegada, donde se presiente la presencia de mi palabra, llegará el testimonio de mis labriegos como un verdadero rocío sobre el espíritu sediento de los hombres.

48. Ya os he dicho que mis testigos y seguidores tendrán que ser negados, burlados y perseguidos; pero también serán creídos y bendecidos por otros, esa será otra lucha que también Yo bendeciré, porque habiendo lucha, habrá triunfo.

49. Para que todos los hombres de la Tierra puedan dar fe de la verdad de este Mensaje, Yo he hecho que aquellas señales profetizadas en los tiempos antiguos, profecías que hablaban de mi nueva venida, fuesen sentidas en todo el orbe; así, cuando esta Buena Nueva llegue a las naciones, los hombres escudriñarán e investigarán cuanto se haya hablado en estos tiempos y sorprendidos y gozosos encontrarán que todo lo que fue anunciado y prometido para mi nueva venida, se ha cumplido fielmente, como corresponde a quien sólo tiene una voluntad, una palabra y una ley.

50. Os he dicho en mis enseñanzas, que la vida es la vía dolorosa del espíritu y el término de su existencia en la Tierra, es su calvario en el que procuraréis imitarme, poniendo en práctica mis ejemplos.

51. Dichosos los espíritus que saben llegar con fe y virtud hasta la cima, porque en el instante de desprenderse de la envoltura, experimentarán mi caricia de Padre como premio a su fortaleza y a su amor: Esos son los que penetrarán sin tropiezo en la eternidad.

52. Mi palabra en este tiempo ayudará a los hombres a comprender todo el sentido de mi Ley y mi Doctrina, y el cumplimiento que a ellas dé la humanidad, le proporcionará la felicidad. Felicidad del corazón y paz del espíritu, porque la dicha perfecta sólo la encontrará el espíritu en la morada a que él pertenece.

53. Cuántas oportunidades tenéis a cada paso de ser buenos y útiles a vuestros Semejantes. Cada hogar es un campo propicio para sembrar mi semilla; cada ciudad y cada pueblo, son como tierra sedienta de caridad y amor, y Yo os vengo convirtiendo en sembradores para que reguéis vuestro consuelo entre la humanidad y sembréis la paz.

54. Obras, palabras y oraciones, son los medios que debéis y podéis emplear para cumplir en el mundo con la misión de servir y amar a vuestros hermanos.

55. Os he enseñado la oración perfecta, la que es el verdadero idioma del espíritu, la que pone al hombre en comunicación directa con el Padre.

56. Os he dado el don de la palabra que es expresión de la luz que hay en el espíritu y del amor que atesora el corazón.

57. Pueblo, que escucháis mi palabra: No digáis que os estoy pidiendo demasiado, cuando sé mejor que vosotros mismos de lo que sois capaces.

58. Hoy os sentís débiles, torpes, impotentes e indignos, porque examináis vuestro interior y descubrís muchas flaquezas, muchas necesidades que no os dejan sentir el dolor ajeno; pero primero voy a sanaros, a haceros sentir mi paz, a fortalecer vuestro corazón y a limpiar vuestro camino y entonces no sentiréis timidez, ni tendréis dudas ni os sentiréis incapaces.

59. Por eso os he dejado escuchándome por un tiempo, fortaleciéndoos poco a poco en mi palabra, sin enviaros aún a las comarcas; mas cuando vuestro espíritu se encuentre saturado de mi esencia, no esperará pruebas ni señales para levantarse, porque sabrá recibir por inspiración cuanto deba hacer.

60. Orad, pueblo, y mientras oréis Yo derramaré mi paz en todos los pueblos de la Tierra, bendeciré vuestros hogares, iluminaré vuestros caminos.

61. Yo os daré una prueba de que es verdad cuanto os he prometido. ¿Qué prueba será ésa? La de que veáis realizarse en vuestra vida algo que hace tiempo estáis esperando, algo que para algunos es imposible obtener. A unos pronto les llegará lo ofrecido por Mí, a otros les haré esperar; pero en verdad os digo, que no habrá uno que no reciba mi prueba de amor. Cuando esa gracia llegue a cada uno de vosotros, recordaréis mi palabra y aumentará vuestra fe.

62. No desesperéis, no derraméis vuestro llanto, sabed esperar esa hora practicando mi enseñanza, orando y velando.

63. ¿Veis cómo en estos instantes en que eleváis vuestro espíritu, os olvidáis de vuestras penas y os llenáis de mi paz? Procurad estar siempre delante de Mí, por medio de una práctica completa de mi Doctrina y veréis prevalecer mi paz y mi luz sobre vuestras vicisitudes y trabajos.

64. Comprended que vuestras penas no son inútiles, sino que tenéis la misión de templaros espiritual y corporalmente para que podáis formar parte del número de mis sembradores.

65. Los que van a llevar consuelo a los hombres, los que van a levantar a los que han caído, los que van a dar fuerza a los débiles, tienen que estar iluminados por la luz de la experiencia, tienen que estar templados en la lucha y en las pruebas; que no les amedrente ningún cuadro de dolor, que no tiemblen ante la desgracia de un Semejante, que no huyan del dolor cuando las manos se tiendan hacia ellos en demanda de caridad.

66. Allí, entre los que se han endurecido en el vicio y en el dolor, veréis surgir a muchos hacia la luz, buscando la regeneración y la espiritualidad; mas, para que esa inspiración llegue a ellos, tenéis que depositar en su corazón una verdadera prueba de fraternidad, una acción que sea el rayo de luz que aparte las tinieblas del que sufre.

67. Comprended, entonces, que el dolor que os ha acompañado en muchas formas, ha sido el cincel que interiormente ha estado modelando a vuestro espíritu, para el desempeño de una delicada misión.

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