Enseñanza 250

1. ¿Qué espíritu oyéndome hablar de la Tierra de Promisión no siente el deseo de habitar en ella? La finalidad de mi comunicación entre vosotros es la de ayudar a vuestro espíritu a llegar a la morada de la luz y de la paz eterna, desde donde se percibe la grandeza de vuestro Creador. Un camino os ha sido trazado desde todos los tiempos, para que por él lleguéis a las puertas de esa eternidad, de esa vida que espera a vuestro espíritu.

2. Os he perdonado y os he aligerado vuestro fardo de restitución para que apresuréis vuestro paso, lavéis vuestras culpas y os sintáis confortados para emprender de nuevo la caminata. Grande es la misión y la lucha que tenéis en la Tierra; pero es mayor en estos tiempos de guerras y calamidades, en los cuales debéis aprender a orar con tal elevación que vuestro espíritu invisible e intangible a los demás, logre detener el avance de la guerra y extienda sobre los pueblos el manto de mi paz.

3. Esta nación donde moráis no es la Nueva Jerusalén, porque esa Ciudad os espera en lo espiritual; pero ha sido elegida para mi manifestación en este tiempo y será como una puerta que os conducirá a la Blanca Ciudad, que en su éxtasis contempló mi apóstol Juan.

4. En vuestra ciudad penetrarán los extranjeros y a ellos les veréis como a hermanos por el espíritu, sin menospreciarlos por ser de otras razas.

5. Elevad unos instantes vuestro pensamiento y haré que a vuestro corazón llegue el rumor de la guerra, el lamento de los hombres, el dolor de las madres, el llanto de los niños, para que comprendáis vuestra misión y os levantéis a cumplirla. Tiempo de justicia es éste, en el que estáis viendo cómo al rico avaro y a la nación poderosa y egoísta les es quitado su poder; así como al que ha tomado lo ajeno sin el permiso de su dueño para aumentar su caudal, también le ha llegado el día de ver como otras manos le quitan lo que sin derecho poseía.

6. Vosotros, en vuestra pobreza material, pensáis que estáis exentos de mi justicia, mas os digo, que os equivocáis, porque también podéis convertiros en ricos avaros de la riqueza espiritual que os estoy entregando.

7. Hoy os he invitado a elevar vuestro pensamiento, para que tratéis de sentir el dolor que aflige a las naciones y he contemplado que no sabéis sentir aún el dolor de vuestros hermanos, aun cuando de ese dolor se halle saturado hasta el aire que respiráis. ¿Será menester que paséis por esa prueba y que apuréis ese cáliz, a fin de que podáis comprender el dolor que agobia a la humanidad? Tenéis aún endurecido vuestro corazón y no brota de él el agua cristalina del amor.

8. Bienaventurado el que se levante a servir a sus hermanos, porque ha visto las calamidades que les afligen; Yo lo haré descansar en mi Seno después de concluida su labor. Recordad que cuando la vida os ha sonreído, habéis visto con indiferencia a los que sufren, y otros, después de haber conocido la miseria y habiendo llegado al esplendor, en vez de ayudar a los que a sus puertas llaman, los rechazan de su presencia y les dicen: “Id por vuestro camino, sufrid y luchad, como yo lo hice y entonces tendréis lo que con tanto trabajo logré”.

9. Mi Doctrina os enseña que la paz de que disfruta vuestro corazón a la luz de vuestro espíritu, la habéis alcanzado a través de grandes pruebas o sufrimientos. Y os digo, que esas joyas las repartáis entre vuestros hermanos sin tratar de saber si han hecho méritos para poseerlas.

10. Mi palabra ha hecho en vosotros lo mismo que cuando resucitó Lázaro. Un hálito de muerte había penetrado en vuestro corazón, destruyendo toda esperanza que hubiera albergado para llegar a sobrevivir a esta guerra que amenaza vuestra paz a cada instante. Mas al mismo tiempo que han llegado los rumores de la guerra, habéis tenido noticias de que la voz del Maestro está siendo escuchada en el seno de una congregación de corazones sencillos y humildes, y sin preguntaros más acerca de si sería verdad, si tal milagro sería posible, habéis venido en mi busca, porque sabéis que Yo soy la Paz.

11. Al oír esta voz, todas las fibras de vuestro espíritu se conmovieron y habéis exclamado: “Eres Tú, mi Señor, quien habla”. Sin embargo, vuestra fe no ha llegado aún a ser absoluta, porque estando Conmigo aún seguís temiendo, como aquellos discípulos que navegaban Conmigo en una barca, al ver que las olas del mar se encrespaban, gritaron: “Señor, Señor, sálvanos que perecemos”.

12. ¿Por qué teméis, oh, pueblo, si os encontráis refugiados bajo la protección de mi misericordia? ¿Por qué desconfiáis de mi poder? No hagáis con ello que vuestro esfuerzo por venir a escucharme resulte inútil y sea estéril. Daos cuenta de que muchos para oír mi palabra vienen de lejanas comarcas, otros tienen que vencer al escepticismo de su familia; otros se ven obligados a abandonar sus trabajos materiales y sus deberes del mundo y ese sacrificio no debe ser estéril.

13. Considerad que si en vez de dudas y desconfianzas, llegáis a depositar toda vuestra fe en mi palabra, ella, al quedar escrita con el fuego de vuestro amor en vuestro espíritu, os iluminará a cada instante y os fortalecerá en cada una de vuestras pruebas.

14. Mucho es lo que vuestro espíritu teme a las cadenas de la esclavitud, porque ya conoce el sabor de ese cáliz de amargura.

15. Amáis intensamente la paz, y ese anhelo de vuestro espíritu es el que me ha traído hasta vos, oh, pueblo, porque sabéis que la paz se ha concentrado toda en Mí. Sería en vano que la buscaseis en las diversas instituciones humanas, entre los hombres del poder o entre las más avanzadas teorías de la ciencia moderna, porque ese tesoro lo ha perdido la humanidad. Cuando el hombre quiera recobrar ese don que ha desechado, tendrá irremediablemente que buscarlo en Mí, como aconteció con vosotros.

16. Clara y al alcance de todos mis hijos es la lección que he venido a daros, porque quiero prepararos para que seáis los emisarios de esta Buena Nueva, los que descubráis a la humanidad la mejor forma de buscarme para encontrar la paz.

17. Aquí tenéis cumplida la palabra que os di cuando en el Segundo Tiempo, Jesús daba gracias a su Padre por haber ocultado su sabiduría a los sabios y entendidos, en cambio se la había dado y revelado a los humildes. Sí, mi pueblo, porque los que llamáis sabios, se engrandecen y quieren humillar a los humildes, enseñándoles tan sólo lo que ellos consideran las migajas del pan, que de Mí han recibido. Mientras que los pobres, los humildes, que sí conocen las necesidades que la vida presenta y sus privaciones, cuando llegan a poseer algo, sienten que es demasiado para ellos y participan a los demás. Ahora agrego que, cuando el avaro se torne en generoso y el soberbio en humilde, llegarán al instante a gozar de cuanto tengo reservado para los que saben practicar la virtud, pues mi amor no es parcial, es universal, es para todos mis hijos.

18. Todo esto lo debéis de conocer porque si alguno quiere llegar a ser sabio en mi Doctrina, no olvide que para lograrlo, antes tiene que ser humilde como Salomón a quien hice rey y sabio al grado de que su nombre fue famoso y respetado en el mundo de aquella época, el que maravilló por la sabiduría de sus consejos y de sus juicios; pero todo su poder, su luz y esplendor cayeron bajo la fuerza de mi justicia, cuando faltó a mis órdenes.

19. Pueblo: Luchad y trabajad por la paz, como Israel conquistó la tierra prometida después de tantas vicisitudes y conflictos por los que tuvo que atravesar y vencer. Yo sé que vuestro espíritu me comprende bien cuando le hablo de Israel, porque esa simiente la lleváis en vuestro ser y esa historia fue escrita en vuestra Conciencia.

20. Ahí está su experiencia, evolución y luz, ahí está el libro abierto en su espíritu, señalándole la Ley y evitándole caer en error. He hecho que vuestro espíritu venga a reencarnar en este tiempo, lejos de antiguas posesiones terrestres que os hubieran materializado como ha ocurrido en otras razas y pueblos, para que vuestro único deseo fuera la de abrir una brecha espiritual a la humanidad, mostrarle por dónde encaminar sus pasos y conducirla a la paz de mi Reino de justicia y de amor.

21. Hoy venís en busca de caridad, y ¿quién puede decir que no la ha recibido? Los enfermos han sanado, los caminantes cansados han encontrado paz, y los hambrientos y sedientos de espiritualidad han calmado su hambre y su sed; pero aún hay entre los que me siguen algunos que no han despertado, que dudan y piden pruebas para creer, a ellos les voy a conceder lo que necesitan, según mi voluntad, mas no son las posesiones terrestres las que voy a entregarles, tengo para mis hijos los bienes del espíritu y de ellos daré sin límite al que me los pida con sus obras de caridad y amor hacia sus hermanos.

22. Busco al espíritu que es parte de mi Ser, para enseñarlo y guiarlo, quiero elevarlo y hacerlo llegar a Mí, mas no todos me reconocen ni saben recibirme. El mundo y sus innumerables pruebas han amargado vuestro corazón y no tenéis fuerza para pensar en la vida espiritual y os digo, que ahora que el mundo se ha vuelto hostil con vosotros, debéis buscar con más afán refugio en mi amor infinito.

23. Mi Doctrina cae lentamente sobre vosotros como gota incesante de agua cristalina, ella irá poniendo los cimientos de fe, de esperanza, de confianza para la obra que a cada espíritu le he encomendado.

24. Los elementos están desatados en contra del hombre, vosotros no debéis temer, porque sabéis que os he dado una potestad para vencer el mal y proteger a vuestros hermanos. Podéis ordenar a esos elementos de destrucción que se detengan y ellos obedecerán. Si permanecéis orando y velando, podréis hacer prodigios y sorprender al mundo.

25. Orad con limpidez, haced comunión con mi Espíritu, no busquéis para ello determinado lugar. Orad bajo un árbol, en un camino, en la cumbre de una montaña o en el rincón de vuestra alcoba y Yo descenderé a conversar con vosotros, a iluminaros y a daros fortaleza.

26. Cuando oigáis esta palabra, abrid vuestro corazón y dejad que su luz os vivifique, y después ya limpios y preparados, id por el mundo derramando el testimonio de lo que habéis recibido. Muchos me ofrecen llenos de alegría sus primeros frutos, mientras otros, temerosos ocultan su semilla; estos pusieron todo su esfuerzo y no obtuvieron el fruto deseado, pero Yo veo su celo, su amor, y les digo: Esperad, perseverad y recogeréis.

27. Velad para que la mala semilla no prospere, que no germine en la Tierra. Hoy que el tiempo es propicio para la siembra, trabajad y Yo os ayudaré a cultivar.

28. He dejado a vuestra nación a imagen de la segunda Jerusalén, pronto vendrán a ella hermanos vuestros de distintas razas, y al verla pródiga, se despertarán sus ambiciones y querrán despojaros. Os prevengo y os digo: Yo la he preparado para ofrecer paz a los espíritus; no quiero verles convertidos en señores y a vosotros en esclavos; os inspiro amor, justicia, equidad, para que viváis en paz.

29. Aprovechad el tiempo y analizad mi enseñanza porque ya se acerca 1950, en que dejaré de hablar por este medio; dejad que os corrija y os lleve paso a paso a la perfección.

30. María vela por vosotros y aunque no la miráis, sentís que su amor y consuelo se derrama en vuestro ser como un rocío de gracia. Los tristes han sido llenos de esperanza, los pecadores se purifican y todos habéis sido bendecidos y ungidos por Ella. Buscad en la Madre Divina el consuelo a vuestras penas. ¿Pensáis que les pueda negar su compañía y protección a sus hijos cuando es buscada con amor? No, pueblo, en su Espíritu Divino sólo encontraréis amor, ternura y caridad.

31. Mujeres del mundo: Imitad a María, evocad el tiempo en que vivió cerca de vosotras como mujer virtuosa y abnegada Madre, y sentiréis llenarse de fortaleza vuestro espíritu.

32. Y vosotros, varones que habéis sido creados a semejanza mía y que vais por el camino de pruebas, sintiendo la justicia divina, llenaos de fortaleza, usad vuestros dones y regid con amor y prudencia vuestra vida.

33. Para fortaleceros os digo: Comed de este pan y jamás moriréis. Bebed de esta agua cristalina y sed no volveréis a tener.

34. En esta Era he venido a comunicarme con vosotros bajo esta forma, para preparar a vuestro espíritu para la comunicación de espíritu a Espíritu. Vengo a hablaros extensamente para que lleguéis a conocer la esencia divina de mi palabra y no os confundáis con otras doctrinas.

35. Os he hecho penetrar en un camino de regeneración, para que no sintáis vergüenza cuando estéis en mi presencia y para que os sintáis dignos de escucharme.

36. Contemplo hasta lo más íntimo de vuestro corazón. Descubro aun lo que estáis por hacer, por eso no os extrañe que a veces os corrija antes de que hayáis faltado.

37. Así, cuando formé al mundo y en su destino fue el de ser un Valle de expiación, ya sabía que mis hijos tendrían flaquezas y faltas en su camino, que sería menester una morada para que diesen el primer paso hacia la regeneración y el perfeccionamiento.

38. Cuando los primeros seres humanos habitaron la Tierra, en ellos puso el Creador su amor y les dotó de espíritu, encendió su luz en la Conciencia, a la vez que les era dado el libre albedrío.

39. Y mientras unos lucharon por perseverar en el bien combatiendo todas las tentaciones con el fin de permanecer limpios y dignos del Señor y de acuerdo con su Conciencia, otros, de pecado en pecado y de falta en falta, fueron forjando una cadena de pecados, eslabón por eslabón, guiados sólo por la voz de los sentidos, dominados por sus pasiones, sembrando el error y la tentación entre sus hermanos; pero al lado de estos espíritus turbados, también han venido mis profetas como ángeles mensajeros de mi Divinidad, a despertar a la humanidad, a prevenirle de las asechanzas y a anunciarle mi llegada.

40. Los espíritus de tiniebla, cruzándose en el camino espiritual de la humanidad, la confunden induciéndola a la idolatría, al paganismo, al fanatismo.

41. Mis profetas, mis enviados, mis siervos, han venido a combatir la perversidad y la mentira, han venido a padecer y a morir por sus hermanos, señalando con su índice el camino de la verdad, la justicia y el amor.

42. Buscad la palabra de los profetas y en ella comprobaréis que ellos os preparaban desde aquel tiempo y os hablaban de hechos que habían de cumplirse. Ved cómo Joel os habló de estos tiempos de manifestaciones espirituales. Daos cuenta que todos los profetas han combatido la idolatría para enseñar la comunicación de espíritu a Espíritu.

43. Cuando Cristo vino al mundo, ya la humanidad había pecado mucho, ya el diluvio había lavado la faz de la tierra. Sodoma y Gomorra habían sido consumidas por el fuego y Babilonia había sido destruida. Él venía a reclamar la desobediencia a su Ley y la sangre de sus profetas, y también tuvo que ser juzgado y muerto por sus propios hijos.

44. El Verbo se hizo hombre y tomó carne de un seno Virginal, habló de humildad, de perdón, de amor y elevación espiritual, y fue perseguido y juzgado. Siendo Dios, fue burlado y escarnecido; como hombre padeció y murió.

45. Los hombres que han logrado penetrar en los misterios de aquellas revelaciones, han descubierto la verdad y ante ella hoy se inclinan.

46. Mas en este tiempo surge de nuevo la confusión, y los hombres llenos de soberbia en su falsa grandeza, tratan de desterrar del corazón humano el nombre de Cristo y su Doctrina, he ahí la tiniebla. Mientras, el Padre, en cumplimiento a la profecía de Joel, abre una nueva Era y derrama su Espíritu en toda carne y en todo espíritu se deja escuchar, se hace sentir y se deja contemplar, manifestándose en muchas formas.

47. La Naturaleza abre su seno y sorprende al mundo y a la ciencia al revelar secretos que han maravillado al hombre, son voces que hablan de una sabiduría y un poder que está sobre todos los conocimientos humanos. Las tumbas guardan a los muertos, pero los espíritus se escapan y se materializan para dar testimonio de la supervivencia del espíritu.

48. Los ojos de los hombres, lo mismo en el niño, que en el joven o en el anciano, atraviesan lo material para profundizarse en el Más Allá y contemplar la vida espiritual.

49. Oíd estas bocas torpes y humildes hablaros de enseñanzas divinas, y comprobaréis que esta manifestación es de las más grandes de este tiempo anunciada muchos siglos antes.

50. ¿Quiénes no han tenido sueños que han sido verdaderas profecías y que luego las habéis visto cumplirse? Es el Tiempo de la Luz, del despertar del espíritu que se había aletargado con la ciencia, maravillado ante los descubrimientos materiales.

51. Los hombres también han llamado a este tiempo “El de las Luces”, por su ciencia. Miradles como aves cruzando las alturas; vedles dominando los mares y la tierra, y cómo han encontrado luz para iluminar la noche. Cada día descubren fuerza y elementos para combinarlos y crear nuevas sorpresas para la humanidad, pero esa luz les ha cegado. El materialismo y la vanidad les han hecho sordos a la voz del corazón y de la Conciencia.

52. Hoy desciende al mundo la Luz del Espíritu Santo, para que los hombres levanten su faz y reconozcan que un solo Dios existe y una sola es su Ley en la que todos deberán unirse, para que las obras de la humanidad sean grandes y dignas del Creador.

53. No os confundáis, porque antes de que el Sexto Sello se cierre, sucederán grandes acontecimientos, los astros darán grandes señales, las naciones de la Tierra gemirán y de este planeta tres partes desaparecerán y sólo una quedará en la cual brotará la simiente del Espíritu Santo como una nueva vida. La humanidad comenzará una nueva existencia unida por una sola Doctrina, una sola lengua y un mismo lazo de paz y de fraternidad.

54. Cuán lejos os encontráis del tiempo en que vivisteis bajo la ley natural llevando en vuestra Conciencia la voz del Señor, quien dijo a los primeros: “Creced y multiplicaos, henchid la Tierra”.

55. Ahora la espiritualidad os hará volver a la sencillez y a la naturalidad, pero llevando en vuestro espíritu la luz que a través de la larga jornada habéis recogido.

56. La luz de la Conciencia que iluminó el primer paso del hombre y le acompañó por caminos y veredas, por cimas y abismos, le hará retornar al principio del sendero. La Conciencia jamás se extravía porque es mi propia luz. ¿Por ventura oísteis que ella alguna vez os dijera: Matad a vuestro hermano, que os ordenara desconocer al padre que os engendró o a la madre que os concibiera? ¿Escuchasteis que ella os aconsejase tomar lo prohibido? No, mis hijos, buen guía, consejero y juez ha sido la Conciencia, porque en la Conciencia estoy Yo.

57. Es por eso que siempre os he dicho, que doquiera que estéis me tenéis con vosotros. Entonces, ¿por qué si soy Omnipresente me buscáis en objetos hechos por vuestras manos?; ¿por qué tenéis que penetrar en determinados recintos para decir: “Aquí está el Señor, porque ésta es su casa”, cuando sabéis que soy Universal? ¿Por qué os dejáis deslumbrar con festines y ornamentos si sabéis que en el esplendor de la Naturaleza y en el Santuario interior de vuestro espíritu habito y me manifiesto Yo?

58. Estudiad mi enseñanza como buenos discípulos y en vuestro espíritu habrá más luz.

59. Mientras mi palabra desciende día tras día entre vosotros, en unos se enciende la fe y en otros se levanta la duda; unos hacen propósitos de enmienda y otros dudan si en verdad seré Yo quien me limito en esta palabra, para creer y regenerarse. Estos sienten el deseo de contemplarme para creer en Mí y dejar de atormentarse, pero al no verme con sus ojos materiales, buscan fenómenos espirituales y sobrenaturales para encender su fe.

60. Otros cierran sus ojos tratando de penetrar en lo invisible para contemplar mi faz y en su esfuerzo han llegado a fatigarse; mas cuando su mente cansada ha penetrado en el sueño quedando el espíritu elevado en los espacios, Yo he descendido para conversar con ellos, darles mi enseñanza y encender su fe. Al despertar de aquel profundo sueño, tanto el espíritu como el cuerpo, se han sentido renovados y han contemplado la vida iluminada por una nueva luz. Entonces vagamente recordáis vuestro sueño y decís: “Yo soñé a Jesús, ¿en verdad habrá estado el Maestro conmigo?”

61. En verdad os digo, que el espíritu tiene muchos ojos para contemplarme. Reconoced este don y desarrolladle, porque por medio de él se cumplirá la palabra de aquel profeta que dijo: “Que llegaría el tiempo en que la humanidad tendría visiones y sueños proféticos”.

62. También os digo: Estudiad bien estas lecciones para que no vayáis a buscar a los falsos profetas y videntes de este mundo y en ellos creáis.

63. En todos los tiempos he preparado vuestro espíritu para que él se comunique directamente Conmigo y en este Tercer Tiempo ya debería de haber alcanzado una grande elevación; si eso hubiera sido, al venir Yo en Espíritu, no hubieseis dudado, ni hubieseis querido tocarme con vuestras manos.

64. Cuando os hablo de los primeros tiempos, muchos nada entendéis porque ni siquiera habéis leído las Escrituras.

65. Estoy manifestando mi tercera enseñanza desde el año de 1866 y estando todo predicho, muchos habéis dudado, unos por ignorancia y otros por confusión debido a malas interpretaciones. Por eso ahora que he preparado el aposento y la mesa para que vengáis a comer el manjar de la Vida Eterna, os he encontrado sin preparación y he tenido que manifestarme con infinita paciencia en espera de vuestra elevación y de vuestro despertar.

66. Regeneraos, apartad vuestro fanatismo religioso, dejad de ser hipócritas y egoístas y os sentiréis como nuevos seres; entonces no tendréis que preguntaros, si seré Yo quien desciende entre vosotros, porque la limpidez de vuestro corazón dejará a vuestro espíritu sentir mi presencia.

La fe es una de las mayores virtudes, alcanzadla.

67. Vosotros sois a cada momento ante los ciegos, ante los paralíticos, delante de los desahuciados; los tenéis que sanar con vuestra fe y encender la luz en los corazones de vuestros hermanos.

68. Entre vosotros existen ya ejemplos de lo que podéis lograr con vuestra fe en Mí; hay muchos testimonios de los prodigios que con la fe podéis lograr.

69. No dejéis que 1950 os sorprenda débiles en vuestra fe, porque grande será vuestra tribulación, porque os sentiréis como huérfanos.

70. Hoy me presento ante los caminantes para enseñarles el camino verdadero. No me detengo a juzgar si sus vestiduras son regias o miserables, sino a buscar en su corazón un Santuario.

71. Al que va cayendo vencido por la fatiga, le ayudo a levantarse y le hago comprender que cuando ha blasfemado, ha rechazado mi fuerza y mi luz.

72. Orad para que vuestro ánimo no se altere en las pruebas, porque en un instante de violencia podéis cegaros y perder cuanto poseéis en vuestro espíritu.

73. Ahora podréis daros cuenta por qué la humanidad se ha ido despojando de todo aquello que la hacía grande y elevada espiritualmente.

74. He salido al encuentro de vosotros, porque os he visto próximos a caer en el abismo, dispuestos a pedir que vuestros días fueran acortados, mas al escuchar mi palabra os levantasteis comprendiendo que tendréis que morar en la Tierra hasta el instante marcado por mi Divinidad.

75. Para probaros que vuestros dones espirituales están nuevamente con vosotros, os he dicho: Extended vuestras manos en mi Nombre cuando estén desatados los elementos y veréis que ellos os obedecen.

76. Esos prodigios aumentarán vuestra fe y cuando menos lo penséis, os habréis convertido en mis labriegos; entonces recibiréis de vuestro Maestro lecciones más profundas para que alcancéis gran preparación y sepáis recibir a aquellos que vendrán a someteros a prueba y a los que querrán destruiros.

77. Si en verdad sabéis dar testimonio de mi palabra, veréis a muchos de vuestros hermanos glorificarme cumpliendo con el precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”.

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