Enseñanza 199

1. La paz del Espíritu Santo sea con vosotros.

2. Incansablemente os hablo, porque la prueba para los discípulos se acerca y quiero que sepáis entonces dar a conocer mi Obra. Yo os he dado a conocer sus principios, para que siempre la mostréis en toda su pureza y verdad.

3. Mi Doctrina unirá al mundo en un solo ideal, y cuando esa unión de pensamientos, de corazones y de voluntades se haya realizado, el mundo conocerá la paz y algo más de la vida del espíritu.

4. Existe en este tiempo la lucha de ideas y de doctrinas. Cada hombre quiere tener la razón, y en esa lucha de egoísmos e intereses, ¿quién poseerá la razón?, ¿quién será dueño de la verdad?

5. Si quienes se consideran estar dentro del camino perfecto y creen poseer la verdad, se envanecen por ello, en verdad os digo, que aun no conocen el camino, porque en él es menester llevar humildad, y basta que desconozcan la verdad que encierra la creencia de los demás, para que hayan dejado de ser humildes. Y Yo os dije desde el Segundo Tiempo: “Bienaventurados los mansos y humildes de corazón”.

6. El hombre que juzga la fe y la creencia de sus Semejantes, se aleja de la salvación, porque en su soberbia e insensatez trata de igualar a su Dios.

7. Yo os digo que os mostréis tal cual sois, para que no caigáis en la hipocresía. Sed sinceros considerando que os falta mucho para alcanzar la perfección de vuestro espíritu.

8. Quien por su humildad se considera inmerecedor de las gracias que recibe, ese nunca podrá engrandecerse por mucho que Yo le colme. Unos a otros se enfrentarán; la lucha será desigual, porque mientras unos apoyen su razón en la fuerza del poder de la Tierra, otros en su pobreza material sólo presentarán las armas de su amor, porque ellos no tendrán más patrimonio que su heredad espiritual.

9. Sabéis, pueblo mío, que os he formado y reunido entresacándoos de aquí y de allá, porque en todas las sectas y religiones, que son como caminos, se encuentran los Espiritualistas, los discípulos con los que he de formar esta familia. No les uniré en un recinto, sino en una Ley, en un mismo amor, porque todo aquel que sienta latir su corazón de amor hacia su hermano, ese será hijo de este pueblo.

En verdad os digo, que no seréis Espiritualistas tan sólo por penetrar en estos recintos en donde mi palabra habla de Espiritualismo, sino por el amor que deis a vuestros hermanos.

10. No os asuste el pensar que tendréis que luchar contra ideas, costumbres y errores de siglos, ni os importe que vuestro número sea reducido; sabéis que la luz que os he dado viene a romper las cadenas de la esclavitud e ignorancia.

11. ¿De qué se podrá acusar al pueblo Espiritualista cuando él cumpla con la Ley espiritual, con la Ley moral y con sus deberes materiales y vaya dejando en su camino una huella de virtud? Mas guardaos de todo aquello que Yo no os haya enseñado, para que no os hagáis reos de la justicia humana; hoy os digo como en el Segundo Tiempo: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, y nadie os encontrará mancha que juzgar.

12. Cumplid con las leyes que rigen al país en que vivís y tened respeto hacia aquéllas que rigen a los demás pueblos.

13. Os dejo mi palabra para vuestro estudio y análisis.

14. Levantaos como emisarios a imitación de vuestro Pastor para llevar la Buena Nueva a los corazones.

15. En verdad os digo, que por vosotros ha de salvarse el género humano.

16. Paso a paso os voy encaminando por el sendero de amor, ese sendero angosto, pero que os llenará de satisfacciones y de paz.

17. Quiero contemplaros caminando detrás del Maestro por la senda que conduce a la suprema felicidad. No toméis los caminos de maldad que os alejan de Mí.

18. Los que han cumplido se encuentran circundándome. Mas he venido a vosotros cual Padre de amor y caridad para enseñaros nuevamente a que me dediquéis unos instantes de cada alba.

19. Labriegos: Luchad y trabajad para que al finalizar 1950, entreguéis abundante cosecha.

20. Es delicada la misión que tenéis que cumplir, unos en lejanas comarcas, otros en el seno de vuestra familia.

21. La heredad que os he dado en este tiempo, es la misma que tuvisteis en los tiempos pasados; mas el pacto de amor y buena voluntad que habéis hecho Conmigo tiempo ha, lo habíais roto y fue menester volver a recordároslo.

22. Contemplad que la humanidad se encuentra en un alto grado de maldad. Mas vosotros servid de limpio corazón y os sentiréis fuertes y seréis salvos en medio del caos. Uníos, para que las congregaciones sean como una fortaleza, como una muralla firme, como una cadena irrompible en la que cada uno sea un fuerte eslabón.

23. Levantad al caído. Yo a todos entrego mi caridad; mas los unos son azotados por las tentaciones del mundo y no han oído aún el llamado de su Conciencia. A vosotros toca tenderles la mano y ser un báculo para ellos en el sendero, hasta que logréis que caminen tras de mi huella de amor.

24. Cuidad, mis hijos, de las enseñanzas del Padre, que lo vuestro cuidado está.

25. Os he entregado un cuerpo para que cumpláis una delicada misión en la Tierra. Guiad, oh, espíritus, a ese cuerpo con amor, porque grande será vuestro dolor si no cumpliereis con mi mandato.

26. Es a vuestro cuerpo a quien debéis guiar y no él quien os retenga en el camino del cumplimiento.

27. Sembrad la Semilla y haced que germine, para que multiplicada retorne a los graneros del Padre.

28. Es mi voluntad contemplaros humildes.

29. Contemplo que habéis jugado con mis vestiduras. Las he dejado entre vosotros para que os resguardéis de la intemperie de los tiempos, mas no para que las dejéis a la medianía del camino.

30. Desde 1866, tenéis mi nueva manifestación de amor entre vosotros y, ¿acaso os ha faltado algo?

31. Bienaventurado el que haya apurado con paciencia el cáliz de amargura, porque su dolor se transformará en gracia.

32. Preparad el Santuario, que tiempo ha el Padre ha querido morar en él.

33. Tomad el lugar que os corresponde y todos contemplarán que Cristo está entre vosotros.

34. Es mi voluntad que obedezcáis mi palabra y deis buen ejemplo a las multitudes; para ello llevad mi fortaleza. Os he entregado un camino y él se encuentra lleno de luz. Seguid mi huella y escalad la montaña.

35. Los unos me pedís las monedas, mas os digo: En el Primer Tiempo, grandes riquezas llevasteis en la Tierra y ante mi Ley fuisteis el desobediente. Hoy el pan no falta en vuestra mesa y corta es esta etapa de cumplimiento para vosotros. Sed incansables entregando a vuestros hermanos, para que al final de la jornada me hagáis presente la semilla multiplicada.

36. No temáis al morador de la Tierra, temed a mi justicia divina.

37. Todos sois mis hijos y todos llegaréis a Mí, cuando el instante sea propicio.

38. Por vosotros que os acercáis al Maestro, entrego a todos por lejanos que les creáis.

39. Cultivad las tierras preparadas por el Pastor espiritual, que son los corazones de las multitudes.

40. Cuando contempla el Pastor que la oveja lanza el balido lastimero, acude a ella y la acerca al redil.

41. A duras pruebas estáis sometido, Israel, mas os entrego la fortaleza para que salgáis avante.

42. Si cumplís en la Tierra, os espera grande regocijo en el Más Allá.

43. Las puertas del Reino se encuentran abiertas invitando a todo el que quiera vivir en él. Esas puertas las encontraréis en vuestra Conciencia.

44. Hoy vengo a sentaros a mi mesa de amor para daros el manjar del espíritu.

45. Hijos de mi Divinidad: Dejad que penetre hasta lo más íntimo de vuestro espíritu la luz del mensaje que mi amor os envía.

46. Sed bienvenido, oh, pueblo, que llegáis a Mí cansado, enfermo y triste del espíritu.

47. Bienvenidos seáis ante la luz de mi Rayo divino, porque en él encontraréis fortaleza, bálsamo y alegría.

48. ¿Por qué hay algunos de vosotros a quienes parece extraño que Yo llegue bajo esta forma?

49. Yo no os he dicho que me encuentre en esta materia, no, sólo os he dicho que esta mente está recibiendo mi inspiración. Estoy dando un nuevo mensaje a los hombres, a semejanza de una inmensa fuente que estuviera desbordando su contenido sobre campos y huertos sedientos. Considerad que vuestra mente es el depósito de mi sabiduría, en donde vengo a derramar mi luz.

50. Mi pensamiento lo he hecho palabra que derrama amor y ternura, para que en ella encontréis el bálsamo que cure a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo. También he venido a enseñaros a que adoréis a vuestro Dios en el altar de la Verdad, no en los altares de sombras, de idolatría y de fanatismo.

51. Preparaos para que recibáis el caudal que os traigo, dejad que hoy descorra este velo para que podáis comprender todo el sentido de mi nuevo Mensaje.

52. Vengo a haceros entender sin libros y sólo con el espíritu; vengo a enseñaros a interpretar el sentido de todas las revelaciones. De esta manera dejaréis de caer en la idolatría, porque no os conformaréis con deteneros ante el símbolo, sino que sabréis penetrar en el fondo de la Doctrina, para interpretar su verdad.

53. Habéis oído que en el Cielo los ángeles escuchan eternamente el concierto divino. Si os detenéis ante ese sentido figurado, entonces cuidaos de no creer que también en la Gloria se escuchan melodías semejantes a las que estáis acostumbrados a oír en la Tierra; quien así piense, habrá caído en un error completo de materialismo; en cambio, el que al oír hablar de la música del Cielo y de la dicha de los ángeles al escucharla, piense en la armonía con Dios en el concierto divino, ese habrá estado en la verdad.

54. Mas, ¿cómo es que hay algunos que no lo entienden así, siendo que cada uno de vosotros lleva en su espíritu una nota del concierto universal?, ¿cómo es que escuchando esta palabra hay quien no la entienda o quien no la sienta o la interprete mal?

55. Oh, hijos amados, que sois frágiles en vuestro entendimiento, buscad en la oración la luz. Preguntadme en vuestras meditaciones, que por grande que sean vuestras interrogaciones, Yo desde el infinito os sabré contestar. A mi vez, también os interrogaré, para que entre el Maestro y los discípulos, surja la luz de la verdad.

56. La melodía celestial es la presencia de Dios en vosotros, y en medio de ese concierto vibrará vuestra nota cuando hayáis alcanzado la verdadera elevación, que es la belleza espiritual. Esa es la música celestial y el canto de los ángeles.

Cuando sepáis y sintáis así, la verdad resplandecerá en vuestro ser y sentiréis que Dios está en vosotros; la vida os ofrecerá un eterno y divino concierto y en cada una de sus notas descubriréis una revelación. Aun no habéis escuchado las bellas notas en su perfecta armonía, notas dulces algunas veces, vibrantes otras. Si acaso las llegáis a percibir, os parecerán notas vagas que no llegáis a unir, y no habéis podido daros perfecta cuenta de la belleza que ellas encierran. Es menester ir más allá de los sentidos, más allá de las pasiones y de las sombras del materialismo, para llegar a escuchar el concierto de Dios en vuestro espíritu.

57. ¿Por qué creéis imposible mi comunicación con vosotros si estáis recibiendo la comunicación del Universo? ¿Cómo ha de pareceros imposible la vibración de mi Espíritu a través del pensamiento humano, si todos estáis llenos de los pensamientos de Dios? ¿Cómo ha de ser imposible que Dios se comunique con vosotros, cuando los ángeles, los mundos, los espacios y todo lo creado, está lleno de Él? ¿Por qué no había de ocuparme de vuestro espíritu o por qué había de abandonarlo?

58. Escuchadme bien: Yo soy el Maestro, este planeta es escuela para el espíritu; la vida y mis enseñanzas forman la lección perfecta. ¿Podréis creer que Yo abandonara mis deberes y que pudiera olvidarme de mis discípulos?

59. Pueblo: Os repito que las notas del concierto divino están vibrando en torno vuestro y que es indispensable que vuestro espíritu se eleve para percibir su armonía; de no ser así habréis dejado que aquellas notas queden vibrando en los espacios en espera de otros que sí sepan escucharlas.

60. Quiero que adquiráis la sensibilidad por lo espiritual, para que con ello endulcéis vuestra tristeza aquí en esta Tierra donde tanto lloráis y sufrís.

61. No escuchéis a aquéllos que niegan esta verdad, de que Yo estoy en vosotros y con vosotros. Despertad y escuchad aquella parte de mi concierto que por ahora os concedo oír. Vuestros oídos hasta ahora sólo han estado dispuestos para escuchar el eco de las lamentaciones y el estruendo de las guerras de esta humanidad, las cuales son la mejor prueba de vuestro desconcierto y de vuestra falta de armonía. Esa demostración la podéis encontrar en todos los lugares y en todos los órdenes de vuestra vida humana.

62. La guerra fratricida y la guerra de ideas están en su plenitud. Grandes y pequeños, fuertes y débiles, creyentes y profanos, se agitan en un mar de confusiones; pero la poda ya está cerca, y de cierto os digo, que todo árbol que no de buen fruto, será cortado.

63. El dolor, el tiempo y la verdad serán la hoz implacable que corte de raíz la mala hierba, la cual más tarde será arrojada al fuego de la sabiduría, donde todo lo que sea falso, será consumido.

64. En medio de este caos también hay quienes duden de mi amor, a lo cual os digo, ¿cómo he de abandonar a este mundo, si sólo Yo puedo calmar las olas de este mar embravecido?

65. No olvidéis que siempre que os encontréis en tinieblas, vendré a socorreros, porque soy la Luz del mundo.

66. Son los hombres los que provocan las tempestades, pero es mi deber el venir a enseñarles a hacer la paz, y eso es lo que estoy haciendo a través de mi Doctrina, la cual ha descendido en todos los tiempos como un concierto dulce y armonioso, como un Mensaje venido de aquel Reino de amor y de justicia.

67. Yo seguiré hablando a vuestro corazón; los Cielos quieren manifestarse en vuestro mundo, dejadles pasar por vuestra mente.

68. Es imposible la separación del Creador y de sus criaturas, es imposible que haya distancia entre Cristo y los hombres.

69. Cuando améis la verdad, grande será la belleza de que gozaréis en vuestra existencia y cuando logréis esa santa libertad que he venido a ofreceros a vuestro espíritu, viajaréis a través del pensamiento por cielos, espacios y mundos.

70. Vengo a consolaros en este tiempo de aflicciones, que estaba anunciado por los profetas ha mucho tiempo. Roque Rojas, mi enviado en este tiempo, os habló de las pruebas que estaban por llegar, y desde mi primer portavoz os hice conocer que las profecías se estaban cumpliendo. Los que me escuchasteis desde aquellos días, recordaréis que el Maestro os decía: “He aquí que la vida cambiará y la humanidad apurará un cáliz muy amargo; las naciones se desconocerán; los padres desconocerán a sus hijos y los hijos a sus padres; el hombre repudiará a su esposa y ésta a su vez le faltará al compañero; y muchos niños, teniendo padres, caminarán como huérfanos. A causa del vicio que se propagará, del hambre y del pecado que se multiplicarán, muchas multitudes morirán”.

71. Y he aquí que al cabo de pocos años, todas esas calamidades, como un torrente incontenible, irán arrasando vida, hogares, pueblos, creencias e instituciones. Siempre estoy diciendo a los que me escuchan, que velen y oren para que no se dejen arrebatar por esa corriente.

72. Velad por la virtud de vuestra familia y por la paz de vuestro hogar. Mirad cómo hasta los más pobres pueden ser dueños de este tesoro.

Reconoced que la familia humana es una representación de la familia espiritual; en ella está el hombre convertido en padre, guardando verdadera semejanza con su Padre Celestial; la mujer, con su corazón maternal lleno de ternura, es imagen del amor de la Madre Divina, y la familia que con su unión forman, es una representación de la familia espiritual del Creador. El hogar es el templo en donde mejor podréis aprender a cumplir mis leyes, cuando los padres han sabido prepararse.

73. El destino de los padres y de los hijos está en Mí, mas a unos y a otros toca ayudarse mutuamente en sus misiones y en sus restituciones.

74. ¡Cuán liviana sería la cruz y llevadera la existencia si todos los padres y los hijos se amasen! Las pruebas más grandes serían atenuadas por el cariño y la comprensión; su conformidad ante la voluntad divina la verían recompensada con la paz.

75. La primera institución en la Tierra fue el matrimonio, porque dicha unión quedó consagrada por el Creador desde la primera mujer y el primer hombre. A través de los tiempos mi Ley y mis revelaciones os han hablado de lo alto de esa misión.

Cuando fui con vosotros en la Tierra, gusté de visitar a los matrimonios y a las familias. Mi presencia en los hogares santificaba aquella unión y bendecía sus frutos. Hablaba a la niñez, a la juventud y a los ancianos, hablaba al mancebo y al padre de familia, a la doncella, a la esposa y a la madre, porque era menester reconstruirlo todo y dar nuevas luces sobre la forma de vivir en este mundo, que es una etapa de la vida espiritual. Mi palabra fue para todos; por eso cuando hablaba, llegaban presurosas las madres llevando de la mano y en sus brazos a los niños. Aquéllos corazones sencillos, al escuchar que Jesús les decía: “Quién conoce al Hijo conoce al Padre”, sentían que en aquella palabra estaban oyendo a Dios, y desde el fondo de su corazón decían al Maestro: “¡Aleluya, sois el Mesías que esperábamos! ¡Bendito sea Aquél en cuyo Nombre venís!”

76. Ahora se ha abierto una nueva Era con mi llegada y mi palabra en esencia es la misma. Ella viene a recordaros lo olvidado, a enseñaros nuevas enseñanzas y a elevar vuestra vida acercándola más a la perfección.

77. Si estuvieseis viviendo dentro de mi Ley, ¿creéis que hubiese Yo venido a materializarme, comunicándome en esta forma?

78. Vengo a cultivar con mi palabra la Semilla que en otros tiempos sembré, mas en esta forma sólo hablaré hasta 1950; después seguiré cultivando vuestro espíritu, pero mi comunicación será más sublime y elevada.

He venido hoy a recordaros algunos principios que han sido hollados por la planta del hombre. Con mis consejos celestiales estoy bendiciendo una vez más el matrimonio y la familia, mas para ampliar vuestros horizontes espirituales y evitar que caigáis en egoísmo, vengo a enseñaros a que principiéis a formar en este pueblo una verdadera familia espiritual, cuyo Padre contemplaréis en el infinito y en el mundo miraréis como hermanos a todos vuestros Semejantes.

79. ¿No creéis que quien haya sabido cumplir para con los suyos, se sentirá más fuerte y digno de salir de su hogar, de su pueblo y aun de su nación a esparcir mi enseñanza con su palabra y su ejemplo? No temáis porque os digo, que tenéis que salir de vuestro hogar y de vuestra comarca. Os digo, que Yo velaré por lo que dejéis y no os será necesario llevar doble alforja; Yo antes prepararé los caminos, las puertas, los corazones para que podáis cumplir vuestra misión. No os aguarda el sacrificio de sangre, aunque tengáis que sacrificar algunas de vuestras satisfacciones. El hogar del cual salga uno de sus hijos para ir en pos de las comarcas, será bendito.

Os hablo de estas revelaciones porque sólo faltan tres años en los que os dé mi palabra y quiero dejaros preparados, para que nadie venga a sorprenderos. Vuestro don de intuición os guiará en estos tiempos para que sepáis a qué sitio y por cuál camino tendréis que ir. No irán solos los discípulos, sobre ellos irá una gran legión de espíritus de luz en su ayuda, y sobre de todos, Elías, el Pastor espiritual iluminará los senderos y cuidará de sus ovejas. Mi voluntad se pondrá de manifiesto en vuestras obras.

80. No sois los únicos en quienes descansará esta Obra; en el Más Allá se encuentran ya dispuestos aquéllos que han de venir a encarnar después de vosotros, para continuar vuestra siembra. El mundo se transformará, mas no será en un instante.

81. Meditad en mi palabra, para que se haga la luz en vuestro entendimiento. Humanidad, cuando sepáis el lugar que ocupáis en mi Creación y la misión que traéis, sabréis que vuestro destino es siempre amar y bendecir.

82. Día tras día daré señales al mundo para que despierte de su letargo; al que tenga espiritualidad le hablaré a través de su intuición y en su oración, al que no conozca esa espiritualidad le hablaré en sus sueños, y al materialista le hablaré por medio de la Naturaleza y de sus elementos, ya que él sólo creerá en los que sus ojos corporales vean y sus manos toquen.

83. Si a pesar de esas voces los hombres permanecen dormidos o sordos, Yo sabré hacerles sentir mi poder y mi justicia, de la cual tanto se han mofado y a la cual han desafiado.

84. Los elementos, como grandes espíritus que baten sus alas sobre el mundo, prestos están a desatarse en obediencia a la justicia divina. Ellos harán también obra de purificación y os digo en verdad: “Podrán ser borrados de la Tierra los hombres, pero mi Nombre y mi presencia no podrán ser borrados jamás del espíritu”.

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