Enseñanza 187

1. Venid a comer el pan de Vida Eterna en la mesa del Maestro. Los ángeles han preparado el festín y vuestro Padre os recibe a todos. Comed y bebed, pero sabed apreciar el sabor celestial de estos manjares, y no os comportéis como algunos que se sientan a mi mesa, comen, beben y luego se marchan sin haber llegado a saber con Quién han estado.

2. El pan que hoy vengo a ofreceros es el mismo que os traje en el Segundo Tiempo; buscad la esencia en ambos y encontraréis que es la misma, la de mi Amor divino.

3. Vengo a salvaros como lo hice en el Segundo Tiempo y a todos los que quieran seguirme, les digo: “Tomad vuestra cruz y seguid mi huella”. Ellos saben bien que la cruz es de humildad, de amor, de caridad, de renunciación y de sacrificio; quien la toma, ya conoce la senda que deberá seguir. A nadie he engañado diciéndole que mi camino está sembrado de rosas, porque quiero que mis soldados me sigan por amor y fe.

4. Yo sé que después de mostrar a mis hijos la verdad de mi Doctrina, quienes me sigan serán fieles y sinceros en todos los actos de su vida; entre mis fieles no habrá servidores pagados, sino solamente discípulos fervientes y seguidores desinteresados.

5. Si alguien llegase a interpretar torcidamente esta Obra y la utilizara para fines mezquinos, él mismo se dará el título de traidor y su Conciencia será su propio juez.

6. Ya tuvisteis un doloroso y triste ejemplo en uno de mis discípulos del Segundo Tiempo, para que lo evitéis y por ningún motivo tratéis de imitarle, porque no es justo que después de haber estado entre el número de mis hijos fieles, tenga alguno que ausentarse para ocultar su falta que lo ha manchado, como Judas cuando se alejó del Cenáculo, al comprender que no era digno de permanecer un instante más, entre aquellos que iban a dar su vida para dar testimonio de la verdad revelada por el Divino Maestro.

Los que en aquel tiempo me siguieron, lo hicieron por amor a mi causa. Ahora quiero que los que venís en pos de mi Doctrina, también me sigáis, mas no guiados por intereses humanos o por el mal entendido temor a mi justicia. Quiero que sólo os inspire el amor a vuestros Semejantes, ya que en él estáis amando y cumpliendo con vuestro Padre y Creador.

7. Si Yo quisiera que fuera el temor el que os convenciera, me bastaría el desearlo, para que los elementos se desencadenaran y así os demostraran que el único poderoso soy Yo; mas quiero que en cada uno de vosotros se acumulen los méritos logrados por la humildad, la fe y el amor.

8. Este es un nuevo tiempo, y esa es la causa por la cual estáis recibiendo nuevas lecciones, porque los hechos de los primeros tiempos, según los espera la humanidad, no se repetirán en esta Era; eso sería como si el tiempo se hubiera estacionado y la humanidad estuviera repitiendo la misma lección.

9. Soldados de Cristo, así os llamo, porque os estoy confiando mi causa. Analizad mi Doctrina para que estéis ciertos de esta verdad; no sea que al llegar a vosotros la confianza, os aletarguéis y mañana los teólogos os sorprendan con sus preguntas, aunque lo que ahora os he mostrado no encierra ningún misterio. El arcano se ha abierto ante vuestro espíritu para que conozcáis más y más a vuestro Padre. ¿Qué objeto tendría que viniera con misterios ante vosotros? ¿Podríais llamar revelaciones a esos misterios?

10. Yo os prometí al Espíritu de Verdad, quien llegaría a vosotros para esclareceros mis lecciones pasadas; y ahora os puedo decir que en esta palabra he venido a entregar todo lo que corresponde a este tiempo.

11. Sabed ser mis discípulos escuchando atentamente mis lecciones, meditándolas profundamente y más tarde poniéndolas en práctica.

12. Hijos míos: Mientras vosotros me reconocéis por mi palabra, Yo os reconozco por vuestros actos.

13. Estando reunidos aprenderéis mejor mi lección. La enseñanza es extensa, llena de luz, porque es el mismo amor del Padre que se derrama en palabra. He ahí por qué tenéis que poner toda vuestra voluntad para cumplir como buenos párvulos.

14. Vuestro mundo es un desierto, Yo soy el Oasis, vosotros sois peregrinos sedientos que me habéis clamado, mostrándome toda vuestra sed de justicia y amor. Y os he enviado mi palabra como agua pura y cristalina, en ocasiones ha sido cual maná, pero siempre ha sido el sustento que fortalece a vuestro espíritu en su larga y pesada travesía.

15. Llegado el momento, vosotros os convertiréis en oasis que brinden sombra, agua y frescura al doliente peregrino. En vosotros curarán su corazón los que sufren, porque os estoy convirtiendo en bálsamo.

16. Este es el Tiempo de la Luz, todos estáis revestidos de ella. Esta luz hará comprender al hombre que en él existe un átomo de la Divinidad que es el espíritu, cuya inteligencia guiada por la Conciencia, le conducirá a la paz.

17. Sean esos dones los que lo libren de las restituciones dolorosas y le permitan encumbrar los planos de la sabiduría perfecta.

18. A través de los tiempos Yo he contemplado a muchos de mis hijos que han renunciado a los placeres que este mundo ofrece y han penetrado en el camino de mi Ley, para trazar a la humanidad una huella de ejemplos y alicientes espirituales. Esas criaturas, esos seres que habitaron la Tierra como vosotros y vinieron sólo para traer su mensaje de amor y consuelo, hoy moran en el Mundo espiritual y gozan de la verdadera paz.

19. No os pido que me dediquéis todo vuestro tiempo, porque os he confiado deberes y responsabilidades en la Tierra; pero es menester que comprendáis que el cuerpo humano que tanto os amáis, no es más que la capa o envoltura del espíritu; es la materia en la cual se despiertan todas las pasiones.

20. A esa materia le habéis dejado llenarse de imperfecciones y tentaciones que forja vuestra mente, cuando no veláis y oráis.

21. Sé que mientras estéis en este mundo, vuestro corazón y vuestros sentimientos latirán para él; pero luchad contra todo lo superfluo, lo vano y lo frívolo. No os aconsejo que os encerréis en claustros, renunciando al mundo y al trato con vuestros Semejantes, porque vuestro amor y servicio a mi Divinidad sería mal entendido. No aspiréis a ser puritanos, olvidando que estáis sujetos a cumplir con las leyes de la Naturaleza.

22. Cumplid con las leyes a que os ha sujeto el Creador; unas pertenecen al espíritu, otras a la materia, y sólo os mando que renunciéis a lo superfluo, a la vanidad y a la hipocresía.

23. Oh, discípulos amados, que estáis atentos a la lección del Maestro, ved como mi palabra despierta las facultades que se encontraban dormidas en vosotros.

24. Bien podréis decir que ya son éstos los últimos momentos de mi estancia entre vosotros bajo esta forma; son momentos preciosos, porque al recordarlos después de mi partida, podréis decir: “¡Cuánta gracia nos concedió el Señor!”

25. Ahora bien, discípulos amados, cuidaos de caer en tentación; no toméis la causa que no os toque juzgar, dejad que en vosotros se pueda reflejar la espiritualidad. Sé que vuestra lucha es ardua, que hacer el bien es duro y amargo a veces. Por eso, antes os enseño a amar y a perdonar a los vuestros para enviaros luego entre la humanidad.

26. No os canséis, que el trabajo para el espíritu nunca terminará. Si ahora os parece una restitución o un castigo, cuando vuestro espíritu se eleve, lo recibirá como una recompensa, porque él nunca se fatigará de amar y sembrar el bien.

27. Bienaventurado el corazón preparado, porque se asemeja a la rosa fragante que exhala su perfume. Bienaventurado el pensamiento del hombre que ha sabido elevarse a Mí, porque él contempla las bellezas espirituales. Quien sepa elevar su espíritu, hará obras grandes, y su mente sabrá concebir y forjar un mundo mejor.

28. Yo he venido a prepararos para que os levantéis a edificar un mundo en que reine el bien, porque los hombres en este tiempo han contribuido con sus pecados en una y otra forma a la destrucción de lo más noble y elevado que pueda existir en el corazón de la humanidad: El Amor espiritual.

29. No persigáis tanto vuestra comodidad; dejad ese afán de querer asegurar el mañana; dejad vuestra inconformidad. ¿Qué queréis o esperáis de este mundo? Ya habéis tenido glorias, placeres, elogios. Unos habéis tenido todo, otros habéis tenido mucho; sin embargo, os encuentro a todos desnudos de buenas obras.

30. Preguntaos si habéis sido justos con vosotros mismos. Tenéis inteligencia, tenéis razón y libre albedrío; estáis escuchando mi palabra; no podéis llamaros ignorantes. Habéis aprendido a buscarme en el infinito, en donde no existen formas porque como Dios no las tengo.

31. Yo soy en vosotros mismos. ¿Por qué los hombres me han de buscar siempre en ese azul que llaman cielo? También puedo deciros: Yo estoy más allá de ese cielo. Buscadme con humildad y respeto, y Yo os permitiré penetrar muy dentro de mi sabiduría; mas, ¿qué hombre habrá penetrado con su pensamiento donde está la potencia de Dios? Nadie, porque ninguno conoce camino o escala para llegar a Mí, porque ha desoído la voz de la Conciencia.

32. El hombre todavía no conoce su morada, la Tierra, cuya naturaleza aún le reserva muchas sorpresas, y aún existen muchos mundos como el que os rodea. Pero si no es conocida la Creación que es solamente parte de mi Obra, ¿cómo hay quien pretenda conocerme por medio de su ciencia?

33. Estoy hablando al espíritu, que algún día cruzará por el verdadero camino que a Mí conduce y verá mi divino esplendor.

34. Sed los humildes hombres del saber. Sed hombres de paz.

35. Me pedís que derrame mi gracia sobre vosotros, porque sabéis que mi palabra es alimento único para vuestro espíritu. Es que la vida que atravesáis os hace caer por momentos. En vuestros labios lleváis el sabor de la amargura, por eso me acerco a vosotros para daros dulzura y caricia en mi palabra y calmar vuestra sed con mi amor que todo lo llena, pero hay hombres infinitamente más hambrientos que vosotros, por eso os dejo cual depositarios de mis revelaciones, para que les participéis de mis gracias.

36. Habéis de convertiros en maestros, mas debéis grabar en vuestro corazón mis últimas lecciones, una a una. No estáis preparados aún. Si en este instante el Maestro llamara al más adelantado para ocupar su lugar hablando en su Nombre, ése no se sentiría capaz, y su temor no le dejaría ni despegar los labios.

37. Y pronto tendréis que hablar en esta forma, después de 1950, cuando Yo haya levantado mi palabra. Entonces tendréis que vencer todo vuestro temor y hacer uso de mi fortaleza para que entréis de lleno en el cumplimiento de vuestra misión. No será ya preciso el éxtasis que hoy habéis conocido, por medio del cual os he hablado en este tiempo; bastará que os elevéis a Mí, plenos de fe y escuchando la voz de vuestra Conciencia, para que la inspiración sea en vuestro entendimiento.

38. Enseñaréis a las multitudes a que os ayuden con su pensamiento, su elevación y preparación; entonces cuidaréis que vuestra palabra sea realmente portadora de una Inspiración divina.

39. Ved como la forma cambiará y todo se simplificará para mejor comprensión de la humanidad, porque el hombre quiere claridad, ya no quiere cansar su mente en descifrar las lecciones que juzga inexplicables. Es por eso que en los últimos tiempos de mi comunicación hago más comprensible mi palabra para que no cometáis errores.

40. También en el Segundo Tiempo el Maestro hizo más clara su Doctrina en los últimos instantes, porque esas lecciones postreras harían comprender todas las enseñanzas pasadas.

41. A vosotros os digo: Quiero que todos vuestros actos sean un destello de la verdad, porque la Doctrina que he venido a entregaros es como el agua cristalina. De mi Obra nada presentéis confuso ante los hombres, porque todo tiene una explicación clara y una razón de ser. Todo lo que entreguéis deberá ser sin temor al mundo; de esta manera todos los que hayan engañado a sus hermanos con manifestaciones ilícitas, reconocerán su error y sólo quedarán a mi servicio los que con buena intención y buena preparación estén dispuestos a entregar a la humanidad mi verdad, mi caridad y mi paz. En verdad os digo, que la mala hierba que crezca en los corazones, será apartada de los campos fértiles; sólo así conocerá la humanidad la verdadera Obra del Espíritu Santo.

42. Encontraréis diseminados en el orbe a todos mis discípulos, porque todo aquel que sea espiritual en su manera de vivir y rendirme culto, es Espiritualista.

43. La unificación de las religiones será cuando el espíritu de la humanidad se eleve por encima de materialismos, tradiciones, prejuicios y fanatismos; entonces se habrán unido los hombres espiritualmente en un solo culto: El bien por amor a Dios y al prójimo. Cuando así sea, penetrará la humanidad en un período de perfeccionamiento. Por eso os pido que mostréis mi Obra a través de actos buenos y puros. No os preocupe no llegar a contemplar la realización de todo esto, pero sí lograréis la satisfacción de haber contribuido con vuestra siembra al establecimiento del reino de paz, siembra que fructificará en el corazón de las generaciones del mañana.

44. Preparaos sembradores de mi campiña, porque los campos están dispuestos para recibir la semilla de mi Doctrina.

45. No está lejano el día en que veáis a las multitudes que os buscan, cruzar los mares en pos de lo que el Maestro os entregó para ellos. Este continente los recibirá con fraternidad y paz. Las razas se mezclarán, será la unificación de los hombres, porque sus costumbres e ideas se entrelazarán y eso traerá una paz verdadera y perenne. Surgirá un mundo nuevo; el que ahora vivís, es de preparación. Es menester que sea grande la lucha para que venga un tiempo más, porque las ideas que hoy prevalecen, no pueden ser borradas en un instante. Es menester un tiempo entre estos dos mundos: El que vivís, que ha de desaparecer y del mañana, que subsistirá.

46. Ya estáis en el tiempo más difícil de lucha, por eso he venido a guiaros, para que podáis contemplar ese mundo del mañana; os doy fuerzas necesarias para que realicéis vuestro propósito y bendigo a la humanidad.

47. Bienaventurados seáis, porque buscáis aumentar vuestros conocimientos para descubrir lo más elevado y porque anheláis ver con claridad, penetrando en la senda espiritual; pero no podréis conocer plenamente mi enseñanza, hasta que hagáis caer la venda que cubre vuestros ojos.

48. El hombre es responsable de su retraso espiritual, porque estando dotado de razón y de Conciencia, no hace ningún esfuerzo para elevarse al plano que le corresponde; se abandona y toma los placeres de la carne, sacrifica a su espíritu, se enferma y se arrastra como paralítico sin que tenga el menor deseo de curarse de su mal.

49. Muy poco han servido mis enseñanzas y mi sacrificio, porque al cabo de los siglos veo con tristeza que los ciegos guían a los ciegos y los paralíticos tratan de dar impulso a los paralíticos. Encuentro que la mayoría de los hombres son frágiles, sólo criaturas débiles, y es porque no queréis vivir como os he enseñado; dejáis que las pasiones os dominen y germinen en vuestro corazón, haciéndoos daño.

50. Estáis dotados de grandes atributos y no hacéis buen uso de ellos. He puesto al servicio del espíritu la inteligencia y la voluntad, para que seáis dueños de vuestros actos, de vuestra vida y buenos legisladores, para que en esa lucha que sostenéis entre el espíritu y la carne, venzáis y ganéis la batalla. Cuando lo consigáis, seréis los buenos profetas, los que guiarán a las multitudes, los hombres de buena voluntad. Entonces no temeréis a la lucha, porque os habréis vencido a vosotros mismos; os sentiréis fuertes y os veréis los unos a los otros con respeto y amor, aun a los seres inferiores, a esos pequeños hermanos, los cuales se convertirán en vuestros amigos.

51. No creáis que los profetas de la antigüedad, a quienes llamáis grandes hombres, los que alcanzaron la liberación, fueron fuertes y elevados solamente porque para eso estaban destinados, sino porque lucharon y forjaron el verdadero Templo de paz y amor. Pero los que más se esfuerzan por alcanzar la verdad, también están expuestos a caer en errores; mas por su elevación han distinguido el bien del mal, y rechazan cualquier tentación, logrando hacer triunfar la luz que hay en ellos.

52. Ese principio de vida que hay en vosotros, esa luz, procede de mi Espíritu Divino y la posee todo hombre sin comprender lo que vale. Por eso ha despreciado este tesoro, y habiendo sido dotado de grandes atributos para ser inmortal, se despoja de ellos, se sacrifica voluntariamente y pierde su fuerza. Yo dejo que sienta y conozca las consecuencias de su error, para que después con su esfuerzo y experiencia recobre su dignidad y busque el cumplimiento y los goces del espíritu, dejando para siempre los goces perecederos.

53. ¿Qué necesitáis para vivir siempre dentro de mis leyes? Usar vuestra fuerza y energía, trabajad como mis verdaderos discípulos para vencer las tinieblas que han invadido al mundo.

54. Quiero que comprendáis mi verdad y que sepáis que no tengo misterios ni secretos para vosotros, que si os preparáis en este tiempo, llegaréis a practicar el verdadero culto a mi Divinidad. Decís que practicáis la Ley y que creéis en Mí, pero vuestras obras dicen lo contrario. Hoy estáis conociendo mi voluntad y mis mandatos, pero llegará el día en que os encontréis preparados, entonces os manifestaré mi gloria, haré alianza con vosotros y será la paz en este mundo.

55. En ese instante me reconoceréis como único Señor y os amaréis como hermanos, sin distinción alguna. Mas si hoy queréis ser mis verdaderos discípulos, no será necesario que dejéis la Tierra para sentiros fuertes y limpios. Desde esta morada que habitáis veréis realizarse mis promesas, porque todo se cumplirá.

56. La mesa está dispuesta, sentaos, tomad vuestros lugares; dejadme conduciros y serviros. Tomad Conmigo el pan de la verdad; iluminaos con la luz del amor y entonad alabanzas a vuestro Dios.

57. Escuchad que armonía tan hermosa; vuestro canto de amor repercute en los Cielos y la voz de los ángeles se une a la vuestra.

58. Entregadme vuestras penas, dadme vuestras tristezas y no os acordéis más de ellas.

59. Así como estáis en este instante Conmigo, así quiero que la humanidad venga a Mí; Yo la espero. Sed limpios doquier que vayáis, para que mi Doctrina no sea atacada, sino reconocida por todos por los frutos que ella ofrece.

60. Mi Palabra divina vibra, más que en vuestro oído, en vuestra Conciencia. Os doy mi lección para que en el mañana podáis ser maestros; pero es menester que conozcáis el principio de mi enseñanza para que podáis hablar de ella, y ese principio es el amor. Aún más, os digo que no es suficiente, conocer tan sólo ese principio, es necesario poseerlo, sentirlo. ¿Cómo hablar de caridad cuando no la habéis sentido por vuestros Semejantes?

61. Si en mis enseñanzas os repito frecuentemente la palabra amor, es que puedo hacerlo, porque en verdad os amo.

62. Yo os he dicho, discípulos, que mañana seréis los maestros; esto será cuando améis a vuestros Semejantes. Mirad que mi palabra como fino cincel os pulimenta poco a poco, ya tocando vuestros entendimientos, ya las fibras del corazón o, a través de la Conciencia, para que su luz os ilumine.

63. Así hablo a vuestra parte humana para hacerla dócil y sumisa a vuestra Conciencia, que es la que en verdad guía los pasos del hombre sobre la Tierra, ella es quien tiene la fuerza y la luz.

64. Hoy contemplo al hombre estacionado en el camino espiritual; se ha internado por los caminos de la ciencia, del poder y de las pasiones. ¿Creéis que si no se hubiese detenido en su evolución espiritual, que es acercarse al amor, al bien y a la verdad, habría encendido la hoguera de la guerra?

65. Llegó el tiempo de la espiritualidad, y si los hombres se resisten a contemplar mi luz, se confundirán, porque hasta la misma Naturaleza tendrá manifestaciones que no podrán ellos comprender.

66. No me cumpláis por temor a mi justicia ni por obligación. ¿Qué mérito tendrá vuestra obra, si no la realizáis por voluntad propia? Vosotros sabéis que tenéis que llegar a Mí por méritos propios. Ya conocisteis el mundo y sus placeres y tan sólo os debilitaron y ensombrecieron vuestro espíritu. Mas no os confundáis creyendo que os vengo a prohibir las obras buenas y justas, a las que estáis ligados en la Tierra y de las que necesitáis a cada paso.

67. A todos amo, Yo no os distingo por razas; pero mientras el hombre no se reconozca como espíritu antes que como hombre, se creerá superior a sus hermanos, y la discordia y la guerra existirán.

68. El lenguaje universal de mi palabra, cuya esencia es el amor, será escuchado por todos los hombres, y él será quien los una entre sí y en su Padre.

69. Despertad, oh, pueblo, porque vuestra lucha comenzará después de 1950 en que mi palabra habrá cesado a través de estos portavoces. Vosotros y vuestros hijos y más tarde los hijos de ellos harán imborrable mi Doctrina en el corazón de la humanidad.

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