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Nicodemo

Libro de la Vida Verdadera

Nicodemo

Veréis con sorpresa a hombres de distintas religiones levantarse a seguiros, confesando que a quien tuvisteis entre vosotros fue al Maestro. Ellos serán como Nicodemo, que a solas hablaba con Jesús, al cual reconoció como al Hijo de Dios, lo amó como a su Maestro y lloró amargamente cuando lo vio salir de Jerusalén, llevando a cuestas la cruz de la injusticia y de la ingratitud. En ese instante su espíritu sollozante me dijo: “Maestro, yo os seguiré”. Y me siguió. 4-110-13

Bienaventurados los que en este tiempo se levanten así, sin temor a los hombres, porque en ellos será mi luz. 4-110-14

El que llegue a decir que mi Doctrina es un peligro para el progreso material de la humanidad, comete con ello un grave error, porque Yo, el Maestro de maestros, cuando vengo a mostrar al espíritu el camino de su restitución, también le hablo a la mente, a la razón y aun a los mismos sentidos. Mi Doctrina no sólo os viene a inspirar y a enseñar la vida espiritual, sino a hacer luz en toda ciencia y en todas las sendas humanas, porque mi enseñanza no se concreta a encaminar a los espíritus hacia la Mansión que está más allá de esta existencia, también llega al corazón del hombre, para inspirarle a vivir en esta Tierra una vida grata, digna y provechosa. 5-137-23

Si os dije en el Segundo Tiempo que: “Mi Reino no está en este mundo”, ahora os digo, que tampoco se encuentra aquí el vuestro, porque esta morada, como ya lo sabéis bien, es tan sólo transitoria para el hombre. 5-137-24

Vengo a enseñaros la Verdadera Vida, la que nunca ha estado basada en el materialismo. Por eso volverán a levantarse en contra de mi Doctrina los señores de la Tierra. Vengo a vosotros, con mi Doctrina eterna, con mi enseñanza de siempre que es de amor, de sabiduría y de justicia; sin embargo, no será comprendida al instante. El mundo volverá a juzgarme, esta humanidad volverá a poner la cruz sobre mis hombros; mas ya sé, que deberá pasar mi Doctrina por sobre todas estas ingratitudes, para que sea reconocida y amada. Sé que mis más tenaces perseguidores serán después mis más fieles y abnegados sembradores, porque pruebas muy grandes les daré de mi verdad. 5-137-25

Nicodemo, en el Segundo Tiempo, príncipe entre los sacerdotes, aquél que buscó a Jesús para conversar con Él sobre temas de elevada sabiduría, surgirá nuevamente en este tiempo, para analizar serenamente mi Obra y convertirse a ella. 5-137-26

En aquel tiempo dije a Nicodemo, quien me había buscado de buena fe para hablar Conmigo: “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del espíritu, espíritu es; no os sorprendáis si os digo, que es necesario nacer otra vez”. ¿Quién comprendió aquellas palabras? Yo os quise decir con ellas que una vida humana no es bastante para entender una sola de mis lecciones y que para que lleguéis a comprender el libro que esta vida encierra, os son necesarias muchas existencias. De ahí que la carne tenga que servir sólo de báculo al espíritu en su tránsito por la Tierra. 6-151-59