La Ley Natural

Primer Libro

Capítulo 4

La Ley natural:

En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley. Romanos 2:14

Antes de que os fuese revelada la Ley en el Primer Tiempo, vivisteis en la ley natural, alentados por hombres por quienes os aconsejé la virtud, por quienes manifesté mi verdad y mi justicia, hombres por los cuales me manifesté como el Dios del bien y del amor. 8-236-59

Ese pueblo que supo mantenerse en el temor del Dios verdadero, y que supo conservar la intuición de un Dios de justicia y de bondad, es el pueblo de Israel. Pero una ley concreta y definida no conoció ese pueblo hasta que, contemplándolo el Padre en peligro de caer en el gentilismo y en la idolatría, de su propio seno hice surgir un varón fuerte de espíritu para entregar por su conducto la Ley de Dios para los hombres, escrita en roca viva. El varón fue Moisés, libertador y legislador, quien con fe inquebrantable y gran amor al Señor y a su pueblo, condujo a las muchedumbres a una tierra propicia para construir un santuario y elevar un culto grato al Dios viviente e invisible. 8-236-60

Mirad cómo desde los primeros tiempos os he inspirado la espiritualidad. Con la promulgación de la Ley sobre el Sinaí, culminó ante la humanidad el Primer Tiempo. Aquel primer enviado fue como una estrella en el desierto, fue el índice que guía, fue consejero y legislador; fue pan, cuando el hambre se dejó sentir y agua que calmó la sed. Fue amable compañía en la soledad de los desiertos y conductor del pueblo, hasta las puertas mismas de la tierra deseada. 8-236-61

Cuando Cristo apareció entre la humanidad en el seno de ese mismo pueblo, habían transcurrido muchos siglos desde Moisés. 8-236-62

Fue la nueva alborada para el pueblo que esperaba la llegada del Maestro Divino, que venía a nacer y vivir entre los hombres para enseñarles la segunda parte del Libro de la Vida. 8-236-63

Habíais conocido al Dios de justicia y ahora, Él venía a mostrarse como Dios de amor, preparando con su palabra y sus obras un nuevo tiempo, una nueva vida para el espíritu. El Segundo Tiempo y todo cuanto os enseñé con mi palabra, milagros y ejemplos, hasta culminar con mi pasión, fue la hoja de la Ley de Amor que escribí para vosotros. 8-263-64

Ahora, en el Tercer Tiempo, Elías manifiesta su espíritu, como enviado y precursor del Espíritu Santo, diciendo a través del entendimiento humano: “He aquí a Elías, el profeta del Primer Tiempo, el mismo que después apareció sobre el Monte Tabor junto a Moisés y Jesús en la transfiguración de Cristo ante los discípulos”. 8-263-65

Oídme: Dios, desde el principio de la vida humana, se manifestó al hombre como Ley y justicia. El Espíritu Divino se materializaba ante la pequeñez y la inocencia de las primeras criaturas, haciéndoles oír su voz humanizada y comprensible. La sensibilidad de aquellos seres despertó, hasta saber interpretar al Padre a través de la Naturaleza; cuando vivían en la obediencia, experimentaban la caricia divina a través de cuanto les rodeaba; también sabían del tropiezo y la amargura, que les indicaba que habían faltado ante su Señor. Hice que brillara en ellos la luz de la Conciencia, que había de ser en la jornada, el faro, el juez y el consuelo. Intuitivamente los primeros hombres supieron que aquel Padre invisible siempre ordenaba el bien, y que esa orden constituía la Ley en la que deberían vivir. A esa luz interior le llamasteis: “La ley natural”. 6-153-44

Más tarde, cuando el hombre se multiplicó y en su multiplicación se olvidó de cumplir con aquella Ley, desoyendo la voz de su Conciencia y apartando de sí todo temor, el Padre, que había seguido al hijo en su destierro, le envió hombres dotados de elevado espíritu, por su virtud y sabiduría, para recordarles el camino del cual se habían alejado. 6-143-45

¿No recordáis al justo Abel, cuya sangre aún reclamo? El murió junto a su ofrenda. 6-143-46

¿Y al ferviente Noé, quien soportando las burlas de la gente, anunció la voluntad de su Señor hasta el último momento? Ellos, con sus actos, os recordaron mi existencia y mi Ley. Os envié después un Abraham, ejemplo de obediencia y fe infinita en su Señor; un Isaac virtuoso y un Jacob fiel y lleno de fortaleza, para que formasen el tronco del árbol de una de cuyas ramas había de brotar Moisés, aquel a quien envié para representarme y entregar mi Ley a los hombres. 6-143-47

En aquellos tiempos existían pueblos idólatras y gentiles que adoraban como a deidades las fuerzas de la Naturaleza, a las que ofrecían cultos impuros; fue entonces cuando surgió Abraham, dando a conocer la inspiración que de su Señor recibía, que era, luz de verdad y de justicia. Mas los hombres, duros e incrédulos, sometieron a prueba al patriarca. El salió avante de todos los lazos y asechanzas, convirtiéndolos a la Doctrina del bien, hasta proclamar al Dios de Abraham como el Dios invisible, pero viviente, de todos los tiempos. 7-204-21

Siempre habéis reconocido mi Ley por intuición, mi Ley que ordena el bien y que abomina el mal. Intuitivamente todo ser humano desde sus primeros pasos en la Tierra reconoce cuál es el bien y descubre en dónde está el mal. Mas no habéis sido capaces de manteneros en la ley natural, como los primeros hombres, como se encontró mi pueblo antes de la venida de Moisés. ¿Creéis que antes de la venida de Moisés, mi pueblo de Israel que se encontraba en formación, no reconoció a su Padre? En verdad os digo que sí, desde el principio de esta humanidad, ha habido quien me reconozca y por él he sido reconocido por los demás; pero cuando ha pesado más el mal que el bien, entre la humanidad, he tenido que venir a recordar al hombre el bien, he tenido que materializarme, para hacerme visible y tangible a los humanos, como sucedió en el Sinaí cuando ante Moisés, estando rodeado de su pueblo, promulgué mi Ley y se la entregué grabada en piedra, y a él lo envié entre su pueblo para que fuese la simiente entre todas las naciones. 11-328-23

Por esa Ley fue salvo mi pueblo, se libertó y alcanzó complacencias y dicha sobre la Tierra y esperanza para el Más Allá. Pero llegó el día de la adulteración de mi Ley, el día de la familiarización en ella y nuevamente el mal cundió hasta llegar a pesar más que el mismo bien. Cuando aquellos preceptos comenzaban a torcerse, cuando los hombres comenzaban a crear nuevos caminos dentro del mío, entonces hube de venir nuevamente, pero ya como Mesías, hecho hombre entre los hombres, a enderezar las sendas y comunicarlas con el camino de verdad y atraer a los hombres a la verdad y al bien, a invitarlos al camino de la justicia y del amor; a desenmascarar a los impostores, a destruir toda la falsedad, toda la superstición y a decirles: “¡Esta es la Ley, esto fue lo que entregué en aquel Primer Tiempo!” 11-328-24

El pecado original:

Luego plantó Yahvéh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado. Yahvéh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Génesis 2:8-9

Enmedio del paraíso de mi Creación, fue puesto el hombre para que gozase en la obra de su Padre, se llenase de sabiduría y siendo grande espiritualmente, fuera parte de mi concierto divino. Al hijo amado, le hice príncipe en la Tierra, dándole potestad sobre los seres inferiores. Todo su camino ha estado iluminado por la Luz de mi Espíritu, luz a la que vosotros llamáis Conciencia. 4-97-16

Si los primeros habitantes de este mundo, que vivieron en la virtud, aparecieran entre vosotros, os darían testimonio de la paz, inocencia y beatitud que envolvía a la humanidad de aquellos tiempos. También podrían deciros que el dolor no existía y que la Tierra tenía seno y rostro de madre; que entre las criaturas que la habitaban sólo había simiente de amistad y de fraternidad. En verdad que este planeta estaba engalanado a semejanza de la Morada celestial. 4-96-58

Si a mi juicio envié a los espíritus a habitar en este destino temporal, quise todavía rodear su existencia de maravillas, como prueba de mi amor para que el hijo no se olvidase de su Padre y en cada obra Suya, lo viese y también lo amase. Mas de aquel mundo, de aquella lozanía, de aquella pureza con que Yo le entregué la Tierra al hombre, nada ha quedado; aquel santuario fue profanado, originándose con esto, el dolor en innumerables formas. Ved lo que habéis hecho de ese reino que Yo os entregué, para que en él fueseis como príncipes herederos de mi sabiduría y de mi amor, poseedores de un mundo que con toda vuestra ciencia aún no conocéis. 4-96-59

A nadie hagáis responsable de haber perdido la gracia y la paz que rodeaba esta vida en el principio. No culpéis a vuestros primeros padres, porque en cada Edad y en cada generación habéis sido probados y casi siempre habéis caído. A pesar de ello mi amor y mi piedad han estado siempre presentes en vuestra vida. 4-96-60

Alguien dice en su corazón: “Señor, si nuestros antepasados fueron los que faltaron, ¿por qué hemos de ser nosotros los que suframos esas consecuencias?” Y os digo: “¿Qué sabéis vosotros de las faltas de los primeros? ¿Quién os dice que no seáis vosotros de los que formaron las primeras generaciones?” Por ahora, despertad, velad y orad, comprended que no será vuestro amor sino el dolor, lo que purifique a la humanidad y le devuelva su dignidad. Ya sobre la tierra preparada Yo derramaré la semilla de mi Doctrina, ésta que estoy revelándole a un pueblo humilde que ha sabido reconocerme por la esencia de mi palabra, y que será el indicado para dar la Buena Nueva a la humanidad en el momento oportuno. 4-96-61

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvéh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: “¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?” Respondió la mujer a la serpiente: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte”. Replicó la serpiente a la mujer: “De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”. Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. Génesis 3:1-6

Yahvéh Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” Este contestó: “Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí”. Él replicó: “¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” Dijo el hombre: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí”. Dijo, pues, Yahvéh Dios a la mujer: “¿Por qué lo has hecho?” Y contestó la mujer: “La serpiente me sedujo, y comí”.  Génesis 3:9-13

Cuando os obstináis en disfrutar de los placeres prohibidos, Yo permito que conozcáis y sepáis por propia experiencia, que ese cáliz os ofrece siempre el dolor. Después de una caída os desengañáis y volvéis a Mí, pidiendo que ese dolor sea para vuestra expiación. 2-42-13

La unión de la carne humana con el espíritu, Yo la hice. Así formé al primer hombre, a quien desde un principio le revelé mi Ley por medio de diferentes manifestaciones, para hacerle reconocer el amor que debe guardar a su Señor y a sus Semejantes. 9-243-45

El pecado original no viene de la unión del hombre y de la mujer: Yo, el Creador, establecí esa unión diciéndoles a ambos: “Creced y multiplicaos”. Esa fue la primera Ley. El pecado ha estado en el abuso que han hecho del don del libre albedrío. 4-99-62

Creced y multiplicaos:

Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: “Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra”. Génesis 1:27-28

Crecer y multiplicarse es Ley universal. Lo mismo brotaron los astros de otros astros mayores; la semilla se multiplicó, y jamás os he dicho, que en ese hecho hayan pecado u ofendido al Creador. ¿Por qué vosotros al cumplir con ese divino mandato, habíais de ser después juzgados como pecadores? Comprended que el cumplimiento de la Ley jamás podrá manchar al hombre. 2-37-21

Lo que mancha al hombre y aparta al espíritu del camino de evolución, son las bajas pasiones, el libertinaje, el vicio, la lujuria, porque todas ellas van en contra de la Ley. 2-37-22

Mi voz dijo a los primeros hombres, bendiciéndolos: “Fructificad y multiplicad, henchid la Tierra, sojuzgadla y señoread en los peces del mar, en las aves del cielo y en todas las criaturas que se mueven sobre la tierra”. 2-40-28

Sí, humanidad, Yo formé al hombre para que fuese señor y tuviese potestad en el espacio, en las aguas, en toda la tierra y en los elementos de la Creación. Mas he dicho, señor, porque los hombres creyendo señorear con su ciencia la Tierra, son esclavos; creyendo dominar las fuerzas de la Naturaleza, se convierten en víctimas de su impreparación, de su temeridad e ignorancia. 2-40-29

El hombre en la Tierra es un príncipe a quien mi amor y mi justicia dieron ese título, y la orden que recibió desde el principio fue el de señorear la Tierra. 4-92-32

Sobre el divino don de su libre albedrío puse un faro de luz que iluminara la senda de su vida: La Conciencia. 4-92-33

Libertad para obrar y la luz de la Conciencia para distinguir el bien del mal, son dos de los mayores dones con que mi amor de Padre heredó a vuestro espíritu. Están en el hombre antes de que nazca y después que muere. La Conciencia lo guía y no se aparta de él en la desesperación, ni en la pérdida de la razón ni en la agonía, porque está íntimamente unida al espíritu. 4-92-34

“Creced y multiplicaos”, dije al hombre al hacerle aparecer sobre la Tierra; palabras semejantes le dije a vuestro espíritu cuando le hice surgir a la luz de la vida. 4-88-19

Conociendo ya esto, ¿quién puede saber hasta dónde puede llegar el espíritu en su elevación?; ¿quién de vosotros puede imaginar hasta dónde han llegado en su perfeccionamiento los que más se han acercado a Mí? 4-88-20

El espíritu es como una semilla que he depositado en cada hombre, amadla, dejadla crecer, cuidadla, ella germinará en vosotros y se multiplicará en virtudes y perfecciones que serán para vuestra dicha y para gloria de Quién os dio la existencia. 4-88-21

Ved, pueblo, que ya resulta pequeña la Tierra para contener tanto dolor humano. Ayer le parecía al hombre un valle sin fin este planeta, ahora lo ha conquistado y lo ha poblado. 5-116-51

Yo di al hombre por morada este mundo diciéndole: “Creced y multiplicaos y henchid la Tierra”, y en verdad que ha henchido la Tierra, mas lo ha hecho con el pecado y el dolor. 5-116-52

Cada ser humano trae una misión a la Tierra, su destino está trazado por Mí y su espíritu está ungido por mi caridad. En vano los hombres hacen ceremonias y ungen a los pequeños; de cierto os digo, que en ninguna edad material, serán las aguas las que purifiquen al espíritu de sus faltas a mi Ley. Y si Yo envío a un espíritu limpio de todo pecado, ¿de qué mancha le purifican los ministros de las religiones del bautizo? 2-37-19

Tiempo es de que comprendáis que el origen del hombre no es un pecado, sino que su nacimiento es el resultado del cumplimiento de una ley natural, ley que no sólo el hombre cumple, sino todas las criaturas que forman la Naturaleza. Comprended que os he dicho que el hombre y no su espíritu; el hombre tiene mi potestad para crear seres semejantes a él, mas los espíritus sólo brotarán de mi Espíritu. 2-37-20

Desde el instante en que mi voz de Padre os dijo: “Creced y multiplicaos” hasta el presente, no se ha detenido un instante vuestra evolución. Mas, ¡cuán lentamente camináis! 2-55-22

Os habéis multiplicado, y con ello habéis cumplido aquel divino mandato; mas luego fue menester de un nuevo mandamiento para que de vuestro corazón brotasen frutos dignos de Dios, y entonces os dije: “Amaos los unos a los otros”. En el Segundo Tiempo os traje esa frase como el compendio de toda la Ley, y aún sigo esperando que dé fruto en vuestro corazón. Ahora he venido con nuevas lecciones y nuevas revelaciones, sin embargo, no aparto de vuestro corazón aquel mandamiento divino de Amaros, ni aquel otro de multiplicaros. 2-55-23

Sí, humanidad, creced en virtudes y sabiduría, multiplicaos a través de la espiritualidad, Amaos los unos a los otros sin distinción de razas, de clases, de credos y de mundos. 2-55-24

Quiero una nueva humanidad que crezca y se multiplique no sólo en número sino en virtud, para que contemplen cercana la Ciudad Prometida y sus hijos alcancen a morar, la Nueva Jerusalén. 2-38-43

El Matrimonio:

Dijo luego Yahvéh Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”. Y Yahvéh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera. El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. Entonces Yahvéh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahvéh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada”. Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro. Génesis 2:18-25

No estáis ligados a vuestros padres, porque para cumplir este destino os alejáis de ellos y quedáis en la senda de la lucha. Vuestros hijos también, cuando sea llegado el tiempo de ir en busca de su destino, se alejarán de vosotros, abandonarán el hogar paterno y sólo quedará cerca del corazón del hombre la compañera de su vida, la mujer que eligió, la que ha compartido sus alegrías y sufrimientos, y cuya unión sólo la muerte puede separar. 12-357-9

Cuán pocos son los que aspiran a vivir en el paraíso de la paz, de la luz y de la armonía, cumpliendo con amor las leyes divinas. 2-34-12

Muy larga es la senda por la que ha transitado la humanidad y aún prefiere comer los frutos prohibidos que sólo acumulan penas y desengaños en su vida. Frutos prohibidos son aquellos que siendo buenos por haberlos creado Dios, pueden transformarse en nocivos al hombre si éste no se ha preparado debidamente o los toma con exceso. 2-34-13

El hombre y la mujer toman sin preparación el fruto de la vida y desconocen su responsabilidad ante el Creador, al traer nuevos seres a encarnar en la Tierra. 2-34-14

Algunos me preguntan confundidos: “Señor, ¿por ventura el amor humano es ilícito y abominable ante Ti y sólo apruebas el Amor espiritual?” Yo os contesto: “No os confundáis. Bien está que al espíritu le corresponda lo más elevado y puro del amor, pero también en la materia puse un corazón para que amase en la Tierra y le di al hombre, sentidos para que a través de ellos gozara de todo lo que le rodea”. 2-31-7

Yo confié la vida humana a los espíritus, para que viniesen a habitar la Tierra, y ya en ella poner a prueba su amor a Dios. Para ello dividí la naturaleza humana en dos partes, dándole la más fuerte a unos y la más frágil a otros. Esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos podrán ser fuertes y felices, para ello instituí el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está enaltecido por el amor del espíritu. 2-31-8

El amor sentido únicamente por la materia, es propio de los seres irracionales, porque carecen ellos de la Conciencia que ilumina la vida de los seres racionales. De las uniones plenas de comprensión espiritual, tienen que brotar buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz. 2-31-9

Mas si la primera Ley fue la propagación de la raza humana, ¿cómo concebís que el mismo Padre os aplicase una sanción por obedecer y cumplir con un mandato suyo?; ¿es posible, pueblo, que en vuestro Dios exista una contradicción semejante? 6-150-45

Desde antes que llegaseis a la Tierra, ya conocía vuestra trayectoria e inclinaciones, y para ayudaros en vuestra jornada, puse en vuestro camino a un corazón que, con su amor a vosotros iluminara el sendero. El corazón lo mismo fue de un hombre que de una mujer. Así he querido ayudaros, para que lleguéis a ser como un báculo de fe, de fuerza moral y de caridad para los necesitados. 9-256-55

La primera institución en la Tierra fue el matrimonio, porque dicha unión quedó consagrada por el Creador desde la primera mujer y el primer hombre. A través de los tiempos mi Ley y mis revelaciones os han hablado de lo alto de esa misión. Cuando fui con vosotros en la Tierra, gusté de visitar a los matrimonios y a las familias. Mi presencia en los hogares santificaba aquella unión y bendecía sus frutos. Hablaba a la niñez, a la juventud y a los ancianos, hablaba al mancebo y al padre de familia, a la doncella, a la esposa y a la madre, porque era menester reconstruirlo todo y dar nuevas luces sobre la forma de vivir en este mundo, que es una etapa de la vida espiritual. 7-199-75

Velad por la virtud de vuestra familia y por la paz de vuestro hogar. Mirad cómo hasta los más pobres pueden ser dueños de este tesoro. Reconoced que la familia humana es una representación de la familia espiritual; en ella está el hombre convertido en padre, guardando verdadera semejanza con su Padre Celestial; la mujer, con su corazón maternal lleno de ternura, es imagen del amor de la Madre Divina, y la familia que con su unión forman, es una representación de la familia espiritual del Creador. El hogar es el templo en donde mejor podréis aprender a cumplir mis leyes, cuando los padres han sabido prepararse. 7-199-72

El destino de los padres y de los hijos está en Mí, mas a unos y a otros toca ayudarse mutuamente en sus misiones y en sus restituciones. 7-199-73

¡Cuán liviana sería la cruz y llevadera la existencia si todos los padres y los hijos se amasen! Las pruebas más grandes serían atenuadas por el cariño y la comprensión; su conformidad ante la voluntad divina la verían recompensada con la paz. 7-199-74

Mujeres que regáis el camino de este mundo con vuestras lágrimas, y que con sangre marcáis vuestro paso por esta vida: Descansad en Mí, para que cobréis nuevas fuerzas y sigáis siendo el nido de amor, el fuego del hogar, el cimiento fuerte de la casa, que en la Tierra os he confiado. Para que sigáis siendo la alondra, cuyas alas envuelvan al esposo y a los hijos, Yo os bendigo. 8-217-29

Yo enaltezco al varón y el lugar de la mujer a la diestra del hombre. Santifico el matrimonio y bendigo la familia. 8-217-30

El trabajo:

Al hombre le dijo: “Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: Con fatiga sacarás de él, el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás”. Génesis 3:17-19

Yo soy quien pone en vuestras manos las herramientas del trabajo y quien bendice ese trabajo y vuestro fruto. Soy quien bendice el sudor de vuestra frente. Entonces, no puedo ser el que os aparte de vuestro cumplimiento, mientras estéis ocupados en ello en verdad; pero cumplid como os pertenece, con humildad, con respeto y caridad para vosotros y con caridad también para los demás y entonces recogeréis de las más mínimas faenas terrestres, un fruto que dé paz y dulzura a vuestro corazón. 11-327-42

El pan estará bendecido no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque para entonces habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe, en un ambiente de paz. 6-173-38

Si sois pobres, nunca seréis parias. Luchad como todos por el pan de la Tierra, pero no os afanéis más de lo debido, no sacrifiquéis vuestro cuerpo tratando de alcanzar y atesorar los bienes materiales. Distribuid vuestro tiempo para que podáis conceder unos instantes a la evolución de vuestro espíritu. 2-41-45

Si Yo repruebo la materialización absoluta en el hombre, no por eso os aconsejo que persigáis únicamente lo espiritual. Mientras estéis en este mundo y tengáis materia, tendréis que armonizar hasta donde vuestra evolución os lo permita en vuestra vida, las necesidades del cuerpo con las del espíritu; dad a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo. 2-41-46

Vestid a vuestro cuerpo y defendedlo de la intemperie, mas a vuestro espíritu revestidlo de luz. Buscad el pan para vuestra materia, y así como buscáis que sea de buen gusto y que contenga las substancias que os sustenten, procurad a vuestro espíritu un alimento de verdadera vida para él. 2-41-47

Si la carne se impone, sufre el espíritu, si el espíritu se impone sufre la materia y en verdad os digo, que se debe a que en ambos elementos no existe armonía. Esta existe cuando ambos forman un solo cuerpo y una sola voluntad. 2-41-48

¡Pobres pueblos!, que llevan sobre sus hombros el trabajo como un fardo insoportable. Ese trabajo que ya no es aquella bendita Ley por medio de la cual el hombre obtenía cuanto le era necesario para subsistir, sino que se ha convertido en una lucha desesperada y angustiosa para poder vivir. Y, ¿qué obtienen los hombres a cambio de dejar su fuerza y su vida? Un remedo de pan, un cáliz de amargura. 11-325-12

En verdad os digo, que no es ese el sustento que Yo deposité en la Tierra para vuestro deleite y conservación, ese es el pan de la discordia, de las vanidades, de los sentimientos inhumanos, en fin, es la prueba de la escasa o nula elevación espiritual de quienes os conducen por la vida humana. 11-325-13

Veo que os arrebatáis el pan los unos a los otros; que los ambiciosos no pueden ver que los demás posean algo, porque lo quisieran para sí; que los fuertes se apoderan del pan de los débiles y éstos se concretan a ver comer y gozar a los poderosos. 11-325-14

Entonces Yo pregunto: ¿Cuál es el adelanto moral de esta humanidad? ¿Cuál es el desarrollo de sus más nobles sentimientos? 11-325-15

En verdad os digo, que la época en que el hombre vivió en cuevas y se cubría con piel, también se arrebataban de la boca el alimento los unos a los otros; también los más fuertes se llevaban la mayor parte; también el trabajo de los débiles fue en provecho de los que se imponían por la fuerza, también se mataban hombres con hombres, tribus con tribus y pueblos con pueblos. 11-325-16

¿En dónde está la diferencia entre la humanidad de ahora y la humanidad de aquellos días? 11-325-17

Sí, ya sé que me diréis que habéis alcanzado muchos adelantos, ya sé que me hablaréis de vuestra civilización y de vuestra ciencia, mas entonces os diré: Que todo ello es precisamente la máscara de hipocresía, tras de la cual escondéis la verdad de vuestros sentimientos y de vuestros impulsos todavía primitivos, porque no os habéis preocupado un poco por el desarrollo del espíritu, por cumplir con mi Ley. 11-325-18

De los profetas:

Después de algún tiempo, Matusalén, mi hijo, dio una mujer su hijo Lamek. Y este tuvo un hijo, que apenas fue recibido en las manos de la sabia mujer, abrió la boca para contar las maravillas del Señor. Entonces Lamek su padre, lleno de asombro, fue a encontrar a Matusalén, y le anunció que tenía un hijo que no se parecía en nada a los otros niños. No es un hombre, dijo, es un ángel del cielo; estoy seguro de que no es de nuestra especie. El libro de Henoc 105:1-3

Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe. Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba. Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. Hebreos 11:7-9

Henoc, el séptimo después de Adán, profetizó ya sobre ellos: “Mirad, el Señor ha venido con sus santas miríadas”. Judas 1:14

Si alguno me preguntase: “¿Cómo se guiaba el pueblo del Señor, antes de que fuese conocida por ellos la Ley que Moisés recibiera del Señor?”, les contestaría que: Antes que a Moisés, envié al mundo espíritus de gran luz, patriarcas y profetas, los cuales traían la Ley en la luz de su Conciencia, para enseñarla con sus obras a todos sus Semejantes. 5-137-12

Aquellos hombres, me honraban con su vida; no eran idólatras, porque ya conocían la espiritualidad, tenían sentido del amor y de la caridad hacia los demás, sabían recibir en sus tierras al extranjero, y dentro de su hogar eran hospitalarios para el viajero fatigado, para todos tenían a flor de labio, una buena palabra y un consejo sabio. 5-137-13

No todos los hombres han sabido guiarse por la voz de su Conciencia, porque ello requiere espiritualidad, y los sentidos de la materia no la comprenden. Por eso fue necesario que Yo me manifestase en varias formas entre la humanidad, para explicar la Ley y revelarle las enseñanzas divinas. 5-137-14

Vos, pueblo, que estáis escuchando esta palabra en el Tercer Tiempo y que aún conserváis algo de aquella simiente que os confiara en los tiempos pasados, comprended que debéis de limpiar de egoísmo y de materialismo vuestro corazón, para que pueda llegar a vosotros el instante feliz en que volveréis a seguir vuestra vida, guiándola por los dictados de vuestra Conciencia, como lo hicieran aquellos primeros iluminados, como Abraham, del cual brotó el pueblo que en todos los tiempos ha sido el depositario de mis revelaciones. 5-137-15

No sois ya los hombres de la Primera Era, quienes en su estado primitivo no tenían un conocimiento absoluto de una Ley espiritual a la cual apegarse. Fue necesario que los profetas, enviados del Padre, testificaran la existencia de Dios. Todos ellos hablaron de un mismo Ser Divino, y así se comenzó a formar en la humanidad una creencia, una fe en el Dios viviente y verdadero. Abraham con su amor a su Señor, Jacob con su firmeza en las pruebas y Moisés con sus inspiraciones y la Ley, fortalecieron y aumentaron el reconocimiento de Dios por los hombres. 7-204-17

Aquellos hombres fueron los precursores de una Era, como vosotros habréis de serlo de otra, de la Era de la Espiritualidad. 7-204-18

En verdad os digo, que en ninguna época de la vida humana ha carecido el hombre del conocimiento de mi Ley, porque de la chispa divina, que es su Conciencia, jamás le ha faltado un destello en el espíritu, una intuición en su mente o un presentimiento en su corazón. 7-184-39

Mi paz sea con vosotros.

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s