La Ley desde el principio

Primer Libro

Capítulo 1

La Ley desde el principio:

Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, ley que fue promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador. Ahora bien, cuando hay uno solo no hay mediador, y Dios es uno solo. Según eso, ¿la ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Si de hecho se nos hubiera otorgado una ley capaz de vivificar, en ese caso la justicia vendría realmente de la ley. Gálatas 3:19-21

Humanidad: Si sólo fuese el instinto el que guiase todos los actos de vuestra vida, no tendría vuestro Padre que haberos revelado su Ley, ni hubiese tenido que venir como Redentor a salvaros; pero no dependéis de vuestro instinto, fuerzas superiores gobiernan vuestros actos, y esas fuerzas están en el espíritu. 10-287-25

El espíritu goza del don del libre albedrío, medio por el cual debe hacer méritos para salvarse. 10-287-26

¿Quién guía, orienta o aconseja al espíritu durante su libre trayecto, para distinguir lo lícito de lo ilícito y por lo tanto para no perderse? La Conciencia. 10-287-27

La Conciencia es la chispa divina, es una luz superior y es una fuerza para ayudar al hombre a no pecar. ¿Qué mérito habría en el hombre si la Conciencia tuviera fuerza material para obligarlo a permanecer en el bien? Yo quiero que sepáis que el mérito consiste en escuchar aquella voz, en persuadirse de que ella nunca miente ni se equivoca en lo que aconseja y en obedecer fielmente sus dictados. Como vosotros podréis comprender, para escuchar claramente aquella voz, se requiere preparación y concentración en sí mismo. ¿Quiénes practican esta obediencia en los tiempos presentes? Contestaos vosotros. 10-287-28

La Conciencia siempre se ha manifestado en el hombre; pero la humanidad no ha alcanzado el desarrollo necesario para guiar toda su vida por esa luz. Ha tenido necesidad de leyes, enseñanzas, preceptos, religiones y consejos. 10-287-29

Cuando los hombres lleguen a penetrar en comunión con su espíritu, y en vez de buscar lo espiritual hacia el exterior, lo busquen en su interior, podrán escuchar la voz suave, persuasiva, sabia y justa que estuvo siempre vibrando en ellos sin que la escuchasen, y comprenderán que en la Conciencia está la presencia de Dios, que ella es el verdadero medio por el cual debe el hombre comunicarse con su Padre y Creador. 10-287-30

¿Creéis que la vida se concreta a vuestra existencia en la Tierra? ¿Creéis que mi Ley y mi Doctrina sólo iluminan vuestra vida en el mundo? No, multitudes que escucháis mi palabra, la Ley divina no la di a vuestro cuerpo, vine a iluminar con ella vuestro espíritu. 8-223-22

Comprended que todas las penalidades de esta vida que vivís, son consecuencias de las faltas humanas, porque Yo que os amo, no podía ofreceros un cáliz tan amargo. Os he revelado desde los primeros tiempos la Ley como un camino donde podéis preservaros de las caídas, del abismo y de la muerte. 8-215-65

Comprended que la Ley es el camino trazado por el amor del Supremo Hacedor, para guiar a cada una de sus criaturas. Meditad sobre la vida que os rodea, compuesta de elementos y organismos en número infinito, y llegaréis a descubrir que cada cuerpo y cada ser, marchan por un camino o trayectoria guiados por una fuerza en apariencia extraña y misteriosa. Esa fuerza es la Ley que Dios ha dictado para cada una de sus criaturas. Analizando estas enseñanzas concluiréis por reconocer que verdaderamente todo vive, camina y crece bajo un mandato Supremo; llegaréis a descubrir también, que en medio de esta Creación surge el hombre, distinto a todas las demás criaturas, porque en él existe la razón y el libre albedrío. En el espíritu del hombre existe una Luz divina que es la Conciencia, la cual ilumina a su inteligencia y le inspira el cumplimiento del deber, porque si una fuerza irresistible le obligara solamente a seguir el camino recto, no tendría ningún mérito su cumplimiento y se sentiría humillado al comprenderse incapaz de obrar por voluntad propia y que, a pesar de ello, estuviera sujeto a una ley. Mas en las condiciones en que se desarrolla vuestra existencia, ¿quién podrá guiar vuestros pensamientos hacia el bien? Sólo la luz divina de la Conciencia que inspira al hombre a cumplir con la Ley, luz que habita en el espíritu y a través de él se manifiesta a la materia. 1-15-4

¿Por qué no siguió el espíritu desde su principio los dictados de la Conciencia? Porque no había evolucionado lo suficiente para comprender y cumplir los mandatos que le inspiraba y al mismo tiempo, saber dominar los impulsos de la carne. El libre albedrío y la influencia de la materia, son las pruebas a las que está sujeto vuestro espíritu. 1-15-5

Si la humanidad desde el principio hubiera escuchado el dictado de su Conciencia como lo hizo Abel, ¿creéis que hubiera sido necesario que vuestro Padre tuviera que materializarse de tiempo en tiempo, para explicaros la Ley y enseñaros el camino de la evolución del espíritu? De cierto os digo, que no. Si hubieseis sido sumisos y obedientes a mi Ley, todas mis revelaciones y enseñanzas os hubieran llegado a través de vuestra Conciencia; pero cuando vi a esta humanidad cautiva de las pasiones que el mundo le brindaba, sorda a mi voz y ciega para mirar la luz espiritual que alumbraba su camino, tuve que materializar mi Ley en el Primer Tiempo, labrándola en la piedra y manifestándome en sus sentidos corporales, para vencer su materialismo. 1-15-6

¿Qué habéis hecho de la Ley, que por conducto de Moisés envié a la humanidad? ¿Acaso esos mandamientos fueron dados solamente para los hombres de aquel tiempo? 1-15-1

En verdad os digo, que aquella bendita simiente no está en el corazón de los hombres, porque no me aman ni se Aman los unos a los otros; no honran a sus padres ni respetan lo ajeno y sí, en cambio, se quitan la vida, adulteran y se causan deshonra. 1-15-2

¿No escucháis en todos los labios la mentira? ¿No os habéis dado cuenta de cómo un pueblo le roba la paz a otros pueblos? Y sin embargo, la humanidad dice conocer mi Ley; ¿qué sería de los hombres si olvidasen por completo mis mandatos? 1-15-3

Ved este mundo, soberbio, retador y orgulloso de todas las obras de los hombres con las que asombran a las generaciones de este siglo; en su mayoría no creen ni aman lo espiritual, por lo tanto, no oran ni practican mi Ley. Sin embargo, están satisfechos y orgullosos de poder mostrar un mundo portentoso, de maravillas creadas con el poder de su ciencia. Pues este mundo maravilloso de los hombres, logrado a través de siglos de ciencia, de luchas, de guerras y lágrimas, por sus propias manos y con sus armas van a destruirlo, porque ya se acerca el instante en que la humanidad se dé cuenta de la inconsistencia y fragilidad de sus obras, a las que faltó el amor, la justicia y el verdadero anhelo de perfeccionamiento. 10-282-10

Ya pronto sabréis que nada sois sin Dios, que la fuerza, la vida y la inteligencia sólo de Mí la podéis tomar para hacer una existencia armoniosa entre el espíritu y la parte humana del hombre. 10-282-11

Yo vengo con mi nueva palabra a resucitar al mundo, porque la humanidad a través de Eras y de siglos, ha visto reinar sólo a la muerte. ¿Cuál ha sido la causa de que la muerte haya imperado en vuestra existencia? La falta de amor. 10-282-12

En verdad os digo, que el amor es la potencia inmutable que mueve al Universo. El amor es el principio y la esencia de la vida. 10-282-13

Tres reinos he establecido entre los hombres, tres reinados que pronto se unirán en uno solo. 10-293-22

El Primer reinado fue el del poder y la fuerza, el Segundo el del amor, el Tercero es el de la sabiduría. 10-293-23

Cuando el hombre viva de acuerdo con la Ley, enseñanzas y revelaciones que en cada reinado le he traído, podrá decir verdaderamente que: “El Reino de los Cielos ha penetrado en el corazón de la humanidad”. 10-293-24

Tan es verdad, pueblo, que un solo Dios se ha manifestado a los hombres, aunque bajo tres aspectos distintos; que si en las obras del Padre en aquella primera Era, buscáis amor lo hallaréis y si buscáis la luz de la sabiduría también la encontraréis, así como en las obras y palabras de Cristo encontraréis no sólo amor, sino también poder y sabiduría. ¿Qué de extraño tendría que en las obras del Espíritu Santo en este tiempo, descubrieseis la fuerza, la Ley y el poder, así como el amor, la ternura y el bálsamo? 10-293-25

Este es el reinado más elevado, no por la luz, que ella siempre es la misma, sino porque los hombres están ya más capacitados para una vida superior. 10-293-26

En todos los tiempos os ha parecido demasiado difícil de cumplir mi Ley, siendo vosotros seres humanos; y por eso desde los primeros tiempos habéis formado distintas religiones, y habéis practicado de manera imperfecta. Si en el Primer Tiempo hubieses cumplido con mis leyes entregadas por conducto de Moisés, no hubiese sido necesario que Jesús, el Verbo del Padre, viniese entre vosotros, ¿por qué padeció aquel Maestro? Porque el pueblo de Judá le desconoció, le arrojó de su seno y le sacrificó, sin haber mirado ni sentido Quién era. 8-218-6

Ese pueblo no se había preparado, no había cumplido con las leyes divinas, de éstas y de los preceptos había hecho sus propias leyes, en las que creía cumplir. Y el Divino Maestro se hizo hombre y con su nacimiento, su vida y su pasión, escribió una página más del Libro de la Sabiduría divina, en la que cada palabra era conformada por obras poderosas, palabras y obras selladas con sangre; así recibisteis el Segundo Testamento, y si vosotros hubieseis cumplido con esos dos Testamentos, ¿habría tenido que comunicarse mi Espíritu en este Tiempo por el conducto humano, por medio de entendimientos imperfectos y perecederos? Si hubieseis practicado mis mandamientos y mi Doctrina que con tanto amor os he dado, no me estaríais juzgando ni dudando de Mí, el por qué me comunico por el entendimiento humano. 8-218-7

Os he dado la Ley y he esperado vuestro cumplimiento basado en lo que os dice vuestra Conciencia; no os he impuesto mi voluntad, puesto que os he dado voluntad propia, libre albedrío, facultades, para haceros semejantes a Mí; mas si queréis saber mi anhelo, os diré que ya quiero veros caminar celosamente dentro de mis leyes de justicia, libres de errores, para que dejéis a vuestros descendientes, una simiente buena, un ejemplo claro, un sendero luminoso. 8-221-45

Escuchad en el infinito las preguntas y las respuestas como el rumor de los mares, como el eco del viento; escuchad la sabiduría, que torna la ignorancia en luz, descanso y ternura; escuchad ese dulce coloquio de amor, que hace grata la existencia en el conocimiento de la vida y de la muerte, de los grandes arcanos, de las leyes de Dios en el hombre, de la eternidad y de la luz. ¡Escuchad! 8-215-50

Yo planté el árbol de la ciencia y no lo cortaré porque sus frutos son de vida, mas la impaciencia, la curiosidad y la ambición humanas han torcido sus ramas. 4-104-8

En mi Amor divino por las criaturas humanas, les permití que escudriñaran mis obras y tomasen de todo lo creado, para que nunca tuvieran motivo para decir que Dios es injusto porque oculta su sabiduría a sus hijos. Si Yo os formé y os di el don del libre albedrío, y lo he respetado, a pesar de que el hombre abusando de esa libertad, me ha desobedecido profanando mi Ley; hoy vengo a hacerle sentir la caricia de mi perdón, iluminando a su espíritu con la luz de mi sabiduría, para que uno a uno de mis hijos vuelvan al sendero de la verdad. 4-104-9

El Espíritu de Verdad, que es mi Luz, brilla en las Conciencias, porque os encontráis en los tiempos anunciados en que todo misterio os será esclarecido, para que comprendáis lo que hasta ahora no ha sido debidamente interpretado. 4-104-10

La idea errónea que de mi justicia se formó el hombre en los primeros tiempos, desaparecerá definitivamente para dar paso al verdadero conocimiento de ella. La justicia divina será al fin comprendida como la luz que brota del amor perfecto que existe en vuestro Padre. 4-104-11

Aquel Dios a quien los hombres creyeron vengativo, cruel, rencoroso e inflexible, será sentido en lo profundo del corazón, como un Padre que perdona a cambio de las ingratitudes de sus hijos, como el Padre que persuade con ternura al pecador; como el Juez que en vez de condenar al que ha faltado gravemente, le proporciona una nueva oportunidad de salvación. 4-104-12

¡Cuántas imperfecciones me atribuían los hombres en su ignorancia, creyéndome capaz de sentir ira, siendo la ira sólo una flaqueza humana! Si los profetas os hablaron de la “ira santa del Señor”, ahora os digo, que aquella expresión la interpretéis como justicia divina. 4-104-13

Los hombres del Primer Tiempo no hubieran entendido de otra manera, ni los disolutos o los libertinos hubiesen tomado en cuenta las amonestaciones de los profetas, si ellos no les hubiesen hablado en aquella forma. Era menester que la inspiración de mis enviados fuera expresada en términos que impresionaran el cerebro y el corazón de aquellos hombres escasos de desarrollo espiritual. 4-104-14

El mundo se transformará cuando escuche a su Redentor y conozca y cumpla mis leyes. 8-215-55

No habréis de llegar a vuestro Padre solamente por Mí, sino también por vosotros. Por eso os he confiado espíritu, voluntad, inteligencia, potencias y sentidos; es por eso que os he revelado mi Ley y os he confiado el tiempo y dejado en un camino de evolución a vuestro espíritu, de progreso y redención del mismo; quiero que vuestro corazón y vuestra palabra sean como una fuente, como un manantial inagotable entre los hombres y que vuestra voz humildemente invite a beber de mi palabra en los que vosotros vais a derramar. 12-360-41

Mi paz sea con vosotros.

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