Cuarto Mandamiento

Segundo Libro

Los 10 Mandamientos

El Cuarto Mandamiento:

Recuerda el día del sábado para santificarlo. Éxodo 20:8

¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues Yo os digo que hay aquí algo mayor que el templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado. Mateo 12:5-8

Desde el Primer Tiempo os enseñé a consagrarme el séptimo día. Si durante seis días el hombre se entregaba al cumplimiento de sus deberes humanos justo era que cuando menos uno, lo dedicase al servicio de su Señor. No le pedí que me consagrara el primer día, sino el último para que en él descansara de sus labores y se entregara a la meditación, dando a su espíritu la ocasión de acercarse a su Padre para conversar con Él a través de la oración. 6-166-31

El día de descanso se instituyó para que el hombre, al olvidar aunque fuera por un momento la dura lucha terrestre, dejara que su Conciencia le hablara, le recordara la Ley, y se examinara a sí mismo, se arrepintiera de sus faltas y formara dentro de su corazón nobles propósitos de arrepentimiento. El sábado fue el día que estaba dedicado al descanso, a la oración, y al estudio de la Ley, pero el pueblo al cumplir con la tradición, olvidó los sentimientos hacia la humanidad y los deberes espirituales que tenía para con sus Semejantes. Los tiempos pasaron, la humanidad evolucionó espiritualmente y Cristo vino a enseñaros, que aun en los días de reposo debéis de practicar la caridad y todas las buenas obras. 6-166-32

Jesús quiso deciros que un día estaba dedicado a la meditación y al reposo físico, pero debíais comprender que para el desempeño de la misión del espíritu, no podía señalarse día y hora. 6-166-33

A pesar de haberos hablado el Maestro con suma claridad, los hombres se distanciaron buscando cada cual el día que para ellos fuera el más propicio y así, mientras unos siguieron conservando el sábado como día dedicado al reposo, otros adoptaron el domingo para celebrar sus cultos. 6-166-34

Hoy vengo a hablaros una vez más y mis enseñanzas os traen nuevos conocimientos; habéis vivido muchas experiencias y habéis evolucionado. Hoy no tiene importancia el día que dediquéis al descanso de la fatiga terrestre, pero sí la tiene el que sepáis que todos los días debéis caminar por la senda que Yo os he trazado. Comprended que no existe hora señalada para que elevéis vuestra oración, porque todo tiempo es propicio para que oréis y practiquéis mi Doctrina en favor de vuestros hermanos. 6-166-35

Es el séptimo día, en el que reposáis de la fatiga de la semana, en que recogéis el fruto de vuestro trabajo y acumuláis fuerzas para proseguir en vuestro camino. 7-181-2

Tomad este día como la representación de la Séptima Etapa de vuestra evolución, aquella en la que habrá de abrirse el último Sello, en la que reposaréis después de la extensa jornada. 7-181-3

Discípulos: Si en vuestro reposo os ocupáis de analizar mi palabra, llegaréis a encontrar en su esencia una completa razón y una justicia infinita. 6-167-46

En el día de descanso vuestro espíritu penetra en mi Santuario para glorificarme. Porque seis días dedicáis a vuestros deberes y afectos humanos, para luego descansar uno y de él consagréis unos instantes a la meditación y culto a mi Divinidad. Ahí me encontraréis esperándoos. Siempre esperando vuestra oración que es el lenguaje con el que me habláis de vuestras cuitas, de vuestro amor o de vuestro agradecimiento. 1-4-58

En el Segundo Tiempo, dije a los fariseos que se escandalizaban de que Yo curase a los enfermos en un día sábado: “El Señor es dueño del tiempo y no el tiempo de Él, por lo tanto, puede hacer del tiempo lo que le plazca”. Así le digo en esta Era a los que no creen en mi comunicación por medio del entendimiento humano: “Yo soy el Dueño del hombre y no éste el dueño del Señor, por lo mismo, Yo hago de él mi voluntad”. 4-86-7

¡Oh, discípulos! En el séptimo día, el hombre de este tiempo descansa, eleva un instante su espíritu al Padre en acción de gracias o en demanda de ayuda; pero no todos velan, no todos oran, mas por aquéllos que viven despiertos, por aquéllos que velan por la paz, por el bienestar de los hombres, Yo hago que el mundo alcance un jirón de mi manto de paz, una gota de mi bálsamo divino, mi ósculo de amor en donde está mi perdón y las oportunidades que a cada espíritu le brindo para su redención. 12-360-5

Descansad, humanidad, Yo os he concedido una tregua cada siete días para que oréis y toméis fuerzas meditando en mi Ley. 10-289-49

Mi paz sea con vosotros.

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