Explicación 23

1. Dios os ha hablado a través de los tiempos, por medio de las alegorías, las parábolas y del sentido figurado.

2. Esta vida material es en sí, una gran parábola, una enseñanza, un libro que os revela la vida del Más Allá; es un reflejo de lo que es la vida espiritual en los planos superiores, en los mundos que están muy encima de éste.

3. Cada prueba que llegue a vosotros, tomadla como una ocasión de perfeccionamiento y adelanto, que os hace desarrollar vuestra voluntad y vuestra fortaleza, y por tanto, no debe ser desperdiciada esa prueba por más dolorosa que sea.

4. De ninguna manera una prueba es una amargura inútil; toda prueba que venga a vuestra vida, por pequeña que sea, reporta siempre un beneficio a vuestro espíritu, siempre y cuando la sepáis aceptar.

5. Que sirvan estas comunicaciones del Mundo Espiritual de Luz, para ampliar vuestro criterio y vuestros conocimientos, para que en el seno de vuestras congregaciones, siempre habléis con la verdad y así, después, cuando tengáis que enfrentaros al mundo, no os amedrentéis.

6. Vendrá una lucha de palabras, de pensamientos, de ideas, de análisis y de conceptos acerca de la Ley y de la Obra del Padre, lucha que se dará entre vosotros; esta lucha ya ha comenzado para muchos que se han levantado, enfrentándose a las pruebas y a las ideas, en una labor de paz, de luz y de buena voluntad.

7. Esta lucha la ha permitido el Maestro, para que se forje vuestro espíritu y se desarrollen el don de palabra y el de intuición, se temple vuestro espíritu y corazón para soportar los agravios y las vicisitudes con calma, para que aprendáis a escuchar.

8. Si aprendéis a escuchar, podréis entregar la enseñanza que lleváis en el momento oportuno, apoyados siempre en los principios de verdad y de amor, y también sabréis, cuáles de las armas que tenéis dentro de esta Doctrina, usaréis para combatir y abolir el fanatismo, la idolatría, la superstición y la ignorancia.

9. Una vez que haya triunfado la depuración entre vosotros, misma que os traerá como recompensa la elevación de vuestros espíritus, ya tendréis el temple, la experiencia y la fortaleza espiritual necesarios para enfrentaros al mundo, que es idólatra e ignorante de las cosas espirituales.

10. Ved cómo este mundo que habiendo tenido tantos adelantos en la ciencias humanas, en los descubrimientos materiales, se encuentra en el fondo aletargado; ved cómo es de imperfecto su culto a la Divinidad, pues el concepto que de lo divino y de la Ley tienen, difiere no sólo de pueblo a pueblo, sino de corazón a corazón, de espíritu a espíritu.

11. Y si vosotros, para alcanzar en vuestro seno la unificación de vuestro conocimiento, culto y preparación espirituales, tenéis que luchar tanto, ¿qué será cuando Israel tenga que enfrentarse al mundo, a las grandes religiones cuyas raíces han profundizado tanto en los espíritus, a las grandes doctrinas materialistas que avanzan devorándolo todo a su paso, ante las grandes ideas y conceptos de los teólogos y de los filósofos respecto a lo que es la Vida Eterna y de lo que es la Divinidad?

12. Cuán grande tendrán que ser vuestro temple y vuestra fortaleza espiritual, para derrumbar del espíritu de la humanidad todos los ídolos, todo el fanatismo y las tinieblas, hasta no dejar de todo esto ni piedra sobre piedra, y dejar así concluida vuestra obra, vuestro destino de Israelitas en el espíritu, para poder decirle al Padre: “¡Señor, hemos cumplido!”

13. La Obra del Padre, de la que tanto Él os ha hablado, es la eterna, la divina, la espiritual, es el camino perfecto que ha trazado a los espíritus, todos los cuales brotaron de Su seno amantísimo.

14. La Obra del Padre es Ley que rige a los espíritus, es el camino de evolución mostrado en Sus revelaciones a Sus hijos.

15. La Obra del Padre es esta Doctrina, entregada en cada una de Sus manifestaciones entre los hombres, en cada una de Sus palabras de verdad y de vida, en cada una de Sus enseñanzas.

16. La Obra del Padre es Vida Eterna, y contiene en sí las pruebas, todos los dones, todo lo espiritual.

17. Y esta Obra, siendo divina, no comenzó en 1866, ni en Su venida del Padre en cuanto Mesías en el Segundo Tiempo, ni cuando Moisés entregó la Ley al mundo escrita en unas tablas; la Obra ha sido siempre, y Su obra de Padre, de Maestro y de Dios, comenzó en cada uno de nosotros en el instante mismo de haber brotado de Su seno.

18. Por lo tanto esta Obra que conocéis como Espiritualista Trinitaria Mariana, es eterna, es infinita e inmutable, y está en el mismo Dios.

19. Cuando escuchéis al Padre hablar de Su obra, no penséis en estos recintos, en la pequeña congregación que formáis ni en el conjunto de manifestaciones y ceremonias que se verifican entre vosotros.

20. Pensad que cuando el Padre os habla de Su obra, os habla del Camino, de la Ley, de Su amor, de Su misión paternal divina y sublime para con cada uno de nosotros, para con todos los espíritus que forman Su familia espiritual.

21. Cuando seáis vosotros los que habléis de la Obra, no penséis solamente en los Tres Tiempos de esta humanidad, pensad en todos los tiempos y de lo que vuestro amoroso Padre, ha hecho en vosotros en medio de la eternidad.

22. El concepto que tenéis de lo que es el Templo, es muy reducido.

23. El Mundo Espiritual de Luz, en vez de usar la palabra “templo” para denominar estas casas de oración, prefiere usar el término “recinto”, pues no son otra cosa más que eso.

24. El verdadero Templo no son estas cuatro paredes en que os reunís, que os defienden de la intemperie, ocultándoos de las miradas profanas; si estas cuatro paredes fueran el verdadero Templo de Dios, entonces quienes la edificaron serían los más grandes ante la mirada divina y, ¿quiénes fueron éstos? Unos artesanos, quienes al edificar este humilde recinto con sus manos, no tenían la consciencia ni el conocimiento, el para qué estaban destinadas estas cuatro paredes y esta techumbre.

25. El Templo de Dios está en vuestro espíritu, que es donde Él busca la verdadera adoración, la verdadera lámpara que es vuestra fe, la verdadera ofrenda que son vuestros méritos espirituales, el verdadero altar que es el amor de vuestro espíritu hacia Dios, el Santuario que es Su morada, en donde pueden existir el recogimiento y el silencio interior.

26. Cuando os halláis ante la manifestación de la Palabra divina a través del entendimiento humano, vuestro espíritu se eleva, el Espíritu del Padre desciende, y el encuentro de ambos se verifica más allá del materialismo del mundo, de todas las cosas de esta Tierra, y sólo quedan vuestros cuerpos en recogimiento, en éxtasis, dentro de estas casas materiales, esperando el mensaje que el espíritu recibe en ese más allá.

27. ¿Por qué no aprendéis a preparar el Santuario doquiera os encontréis, ya sea en la intimidad de vuestra alcoba, en vuestras calles, ya sea en el desierto, los mares o la campiña?

28. Doquiera se encuentre vuestro espíritu, sea que esté afligido o sea que desee glorificar a su Padre, ¿por qué no penetráis de puntillas en ese Santuario interior, para ahí presentarle vuestra lámpara encendida, y vuestro altar adornado con fragantes flores?

29. Mientras el pueblo sienta necesidad de congregarse para unificar su espíritu, seguirán existiendo estas casas de oración; después de 1950, será necesario todavía que os sigáis congregando en las albas dominicales, o en los días que sea la voluntad del Padre.

30. Esto tendrá que ser así, para que no venga el distanciamiento de los unos hacia los otros, y porque para ese tiempo, Israel aún no sabrá comunicarse en pensamiento y en espíritu.

31. Mas después, pasaréis a hacer reuniones en vuestros hogares, dando lectura a las Cátedras del Maestro, hablando de todo lo que Él os dijo, y de este modo os prepararéis para recibir las inspiraciones.

32. Deberéis organizaros para que os levantéis en misiones, a entregar el bálsamo, la palabra, la Buena Nueva de la comunicación del Padre en el Tercer Tiempo, y así combatir las tinieblas que envuelven a los hombres; os levantaréis para hacer labor de espiritualidad, de amor y de paz.

33. Y cuando llegue el momento de que vuestra elevación y unificación sean verdaderas, cuando llegue el momento en que todos vuestros espíritus vibren al unísono en un mismo amor, bajo el mismo conocimiento y la misma luz, entonces sí podréis estar distantes el uno del otro, cada quien en su choza o en su comarca, o en diferentes naciones, pero siempre unidos en la oración, en la Ley y en la Obra del Padre porque todos estaréis con la planta en Su templo.

34. Cuando sea el tiempo en que os tengáis que levantar ya como maestros, a penetrar entre las religiones de los hombres a entregar la Doctrina del Espíritu Santo, ellos os hablarán de su concepto de iglesia, y desde ahora el Mundo Espiritual de Luz os previene y os prepara.

35. Cuando ellos pretendan sorprenderos con la palabra “iglesia”, vosotros deberéis conocer el verdadero sentido y esencia de esa palabra.

36. Os dirán que Cristo fundó Su iglesia; y vosotros, ¿qué contestaréis cuando tal cosa os digan? Si lo negaseis, mal haríais, pues ciertamente, el Señor así habló, pues en Jesús os dijo que Él venía a fundar Su iglesia.

37. Mas, ¿cuál era esa iglesia a la que se refería el Señor? ¿Se refería acaso a esa organización creada por los hombres, pasado el tiempo de los apóstoles? ¿Se refería acaso a la organización clerical de sacerdotes, de ministros, de ritos y liturgias? ¿Es ésa acaso la iglesia de Cristo?

38. No, hermanos; la iglesia a la cual se refirió el Divino Maestro en el Segundo Tiempo, es Él mismo, Él es Su iglesia, Él es el Templo, el Santuario.

39. Y sí, sí dejó a Sus discípulos de ese tiempo como encargados de Su iglesia, pero no de una sinagoga, ni de recinto material alguno, les dejó al cuidado de la Doctrina y la Ley divinas, para que velasen y esa luz no se apagara en el corazón de los hombres, y para que levantasen el verdadero altar en el corazón de la humanidad, con su amor y su sacrificio.

40. El Templo de la Divinidad no necesita de ministros o sacerdotes, lo que necesita son apóstoles, espíritus llenos de abnegación y de elevación, de amor, de caridad y desinterés, es eso lo que requiere la Obra del Padre, no sólo dentro del Espiritualismo Trinitario Mariano, sino dentro de cualquier religión o secta.

41. ¡Cuántos van por el mundo sin ostentar religión alguna, y son verdaderamente apóstoles de Dios! ¿Por qué es esto? Porque practican la caridad y la elevación, reconociendo que el Padre les ha enviado para amarle a Él en el Semejante, y si les preguntaseis qué religión profesan, os dirían: “Ninguna, pero creo en Dios y obedezco Sus mandatos.”

42. Esos son más apóstoles que aquéllos que ostentan títulos y cargos diciendo que son discípulos del Señor; el apostolado se da en la abnegación, en el sacrificio, en el amor y la renunciación.

43. ¿Cuantos de vosotros penetraréis de lleno en ese apostolado después de 1950?

44. ¡Cuántos hombres se desvelarán estudiando las Escrituras de los tiempos pasados! Muchos dejarán sus quehaceres, sus ideales humanos y sus empresas para interiorizarse en las cosas del espíritu.

45. ¡Cuántas criticas habrá entonces para el Espiritualismo! ¡Cuántas persecuciones, delaciones y calumnias se lanzarán sobre de él! Mas el Espiritualismo llevado por los apóstoles del Señor, debidamente practicado por ellos, irá sembrando la verdad e irá despertando a los que duermen en su profundo letargo, no de días ni de años, sino de siglos.

46. Y algunos que me escucháis, que seréis para entonces parte de esos apóstoles, iréis posando sobre aquellos pobres espíritus dormidos y muertos que se encuentran en las diversas religiones, la luz y el conocimiento necesarios para resucitarlos, levantándoles a la vida del espíritu, a la libertad que ofrece la Obra Espiritualista Trinitaria Mariana.

47. ¡Qué tiempos de lucha y de revolución le esperan a Israel y a la humanidad! Todo entonces será hablar del espíritu, de Dios y de la Ley; los hombres discutirán, se desgarrarán y profanarán, mas vosotros no participaréis de ello, pueblo, pues ya mucho discutisteis, desgarrasteis y profanasteis, y ese tiempo ya habrá pasado para vosotros.

48. Ya nunca volveréis a pronunciar el nombre de Dios y la Ley sin respeto, y siempre que lo hagáis será con veneración y en su debido tiempo; entonces seréis los verdaderos apóstoles, los labriegos de la Obra divina, los sembradores del Espiritualismo y de la espiritualidad, de la paz, y se conmoverán las naciones, los pueblos y las instituciones.

49. Cuando el astro rey ilumine el haz de este mundo en un nuevo día que ya no pertenecerá a 1950, y en el cual la manifestación del Padre por conducto humano ya no esté, sentiréis la ausencia y un dolor profundo, y no sabréis cómo ni cuándo empezar vuestra labor; pero os hemos hablado a tiempo de estas cosas, para que eso no suceda, para que desde ahora se prepare el pueblo de Israel.

50. Si vuestros ojos derraman lágrimas, que sea en silencio, pero no os entreguéis a la desesperación por ningún motivo, porque eso acusaría vuestra falta de espiritualidad, vuestra carencia de elevación y conocimiento, ese conocimiento fundamental de que Él ha de seguir siempre entre vosotros, aún más profundamente que ahora.

51. La Paz del Padre sea con vosotros.

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