Explicación 21

1. Sabed, hermanos, que cuando el Divino Maestro levante Su palabra, al finalizar 1950, también nos habrá prohibido a nosotros, Su mundo espiritual de luz, volver a tomar cerebro.

2. La forma curativa que habéis practicado, tendrá que desaparecer, pues la forma en que cura el Mundo Espiritual a través de las facultades espiritualistas ha sido muy material, en unas congregaciones más que en otras.

3. No todos habéis practicado la curación de la misma manera, mas para después de 1950, tanta diversidad de formas deberá desaparecer.

4. El pueblo Espiritualista, acostumbrado a cierta materialización del Mundo Espiritual de Luz, tendrá que extrañarse y se desorientará ante la nueva forma que las prácticas tomarán para entonces; tanto el Señor como Su mundo espiritual, queremos evitar esta extrañeza, esta confusión y desorientación y, ¿cómo lo podremos evitar? Anticipándole al pueblo las cosas por venir, encaminándole a dar pasos de espiritualidad, sin importar el sacrificio para ello, y así alcanzar la gracia del Señor y las emanaciones del Mundo Espiritual.

5. Cuando suene la hora solemne y temida por vosotros, no deberéis tener nada que resentir ni extrañar, sino por el contrario, el júbilo, la paz, la serenidad, la confianza y la fe en vuestro futuro espiritual deberán esplender en vuestro espíritu y corazón.

6. Sí, lamentamos profundamente que esta etapa no sea bien aprovechada, pero después, el amor, el ahínco y el esfuerzo de este pueblo enmendará sus errores, lavará sus manchas y repondrá los tiempos perdidos.

7. El Padre nos concedió llegar hasta un límite en la materialización, el fin de tomaros de la mano y llevaros desde el principio del camino hasta el final, entresacándoos del abismo en donde os encontrabais y de ahí, llevaros paso a paso hasta la cima.

8. Por razones el Padre, en Su complacencia, en Su divina paciencia, en Su amor sin límites, nos permitió descender hasta el plano de materialismo en que todos vivís y ya en él, doctrinaros.

9. Cada uno de vosotros puede ser un doctor de sí mismo y de los demás, al tener una intuición, un conocimiento y una espiritualidad amplios, para resolver todos los casos difíciles y todas las enfermedades.

10. La curación espiritual debe ser ampliamente comprendida por todo el pueblo Espiritualista.

11. Hay casos en que simplemente el fluido espiritual puede sanar al enfermo; en otros en que os veis obligados a recurrir a medicamentos materiales y a los hombres de ciencia, y cuando lo hacéis, muchas veces creéis que eso es una profanación, una ofensa a la Obra del Padre

12. El Mundo Espiritual de Luz os dice: No, hermanos, el pensar que eso sea una profanación u ofensa al Padre es ignorancia y fanatismo, fanatismo que se manifiesta cuando pensáis que al acudir al médico humano es prueba de poca fe.

13. ¡Cuántas veces ha flaqueado ese mal concepto de la fe, y acabáis acudiendo a hurtadillas a aquél que antes no quisisteis buscar sin que nadie os viera, al no haber logrado alcanzar del Mundo Espiritual, por vuestra escasa preparación, lo que habéis deseado!

14. Oíd: El Padre ha enviado a Su mundo espiritual, saturado de bálsamo de curación, de emanaciones puras y saludables, de luz, y habéis atestiguado muchos milagros, curaciones maravillosas, realizadas solamente por nuestro fluido espiritual; quienes así han sanado, se han levantado a la vida de la fe.

15. Dios ha sembrado el Universo y el camino con elementos que ayudan al hombre a resolver sus problemas, a mitigar penas, sanar males y acallar congojas en su jornada. El Señor ha puesto vida y salud en todos Sus elementos, desde el astro rey con su fuego, su luz, sus rayos y emanaciones que son vida, energía que llegando a vosotros, os satura, os levanta y os conserva, hasta el agua que os vivifica y el aire que os sustenta.

16. En este planeta en el que vivís, brotan manantiales y plantas de sus entrañas, corren los ríos, se agitan suavemente los mares, brindándoos salud para que cuando los males físicos sorprendan a la materia, podáis tener a vuestro alcance dicha salud, así como recreo y alimento.

17. ¿Y cómo podéis descubrir en dónde están los elementos que os alivian y curan los males si no sois hombre de ciencia?

18. El sentido común y la intuición son dones que el Señor ha confiado a todas las criaturas.

19. Ved cómo en el seno de todos los pueblos de la Tierra, sin importar si son grandes civilizaciones o tribus atrasadas, ha puesto el Señor el conocimiento intuitivo de las cosas.

20. ¿Será entonces ilícito que cuando sintáis un mal corporal, acudáis a esos elementos, a esos recreos materiales? No, hermanos, no es ilícito.

21. Dios ha puesto la intuición en todos Sus hijos, y espiritualmente sabéis que este don es un camino que os revela las grandes cosas superiores, inspirando a las mentes y a las inteligencias. Entre las criaturas humanas surgen los enviados de Dios, con dones especiales, con misiones muy grandes en beneficio de la humanidad y entre esas misiones, están los hombres de la ciencia médica

22. ¿Han cumplido todos estos hombres con su misión? No soy yo quien deba juzgarles, pero ellos han sido iluminados pues son enviados del Padre, los unos transitando por la senda que el Señor les ha trazado, los otros torciendo su destino y poniendo al servicio propio los dones y gracias con que han sido revestidos, pero los unos y los otros tienen luz en sus consciencias y tienen el bálsamo de curación para las dolencias del cuerpo.

23. Y si hay casos dispuestos por Dios que tienen que resolverse por medios científicos, al buscar esos medios, ¿habréis incurrido en profanación?

24. No, hermanos, abandonad el fanatismo y ese criterio tan reducido, pues debéis ser de espíritu amplio y grande.

25. Muchas veces, habéis tenido que recurrir a esos hombres de ciencia y aún continuaréis haciéndolo, mas si queréis recibir a través de ellos el verdadero bálsamo, y que con su inteligencia os entreguen algo limpio y puro que ataque directamente vuestro mal, penetrad en oración elevándoos al Padre, invocad al Mundo Espiritual en nombre del Señor y pedid que la luz de la Divinidad ilumine aquella inteligencia, que resplandezca sobre la mente de ese hombre de ciencia, para que vosotros y todos entreguen lo que sea la voluntad divina.

26. Cuántos de vosotros ha mucho tiempo que no habéis tenido necesidad de recurrir a los hombres de ciencia, y cuántos os habéis ido retirando cada vez más de los medicamentos materiales y no volveréis a presentar enfermedad corporal alguna a ningún médico material.

27. Mas, ¡cuántos todavía tendrán que recurrir a la ciencia humana, a los de los conocimientos, a los medios materiales, ya sea sirviéndose de la intuición, del sentido común, ya sea solicitando el consejo a los hombres de ciencia!

28. Pero cuanto más sea la espiritualidad en esta humanidad así como su regeneración y su enmienda espiritual y humana, mayor irá siendo su emancipación de todas esas cosas, y se irá acercando a los principios de los tiempos, en los cuales no se había desarrollado tanto la ciencia médica porque no era necesaria, ya que no eran frecuentes las enfermedades, las dolencias físicas no aquejaban todavía al género humano.

29. Ahora tenéis nuevas y grandes enfermedades que son producto de la complicación en vuestras costumbres y en vuestra vida, y son prueba de la degeneración a que ha llegado la raza humana.

30. La salud espiritual y física serán, por el contrario, signo de regeneración.

31. No creáis que al llevar vuestra forma de vivir de acuerdo como la llevasteis en un principio sea muestra de retroceso, recordad que el Padre os dice: “Yo soy vuestro Alfa y vuestro Omega, vuestro principio y vuestro final”, y recordad que también estaba profetizado que Elías había de regresar en este tiempo a devolver las cosas a su principio.

32. Cuando levantéis vuestra planta en los caminos de los hombres, transitando vuestro espíritu por la senda del Señor, tendréis que llevar el bálsamo a la humanidad y os preguntáis: “¿Tendremos entonces que recomendar a los hombres en ciertos casos, el que acudan a la ciencia humana?” Hermanos, el verdadero bálsamo lo lleváis en el espíritu.

33. No serán vuestras manos las que unjan al enfermo, será vuestro corazón el que lo haga cuando en él se encuentren los sentimientos elevados del amor.

34. Y si el Mundo Espiritual de Luz os dice que es vuestro espíritu quien debe ungir al enfermo, voy a citar un caso que unos habéis experimentado y practicado, aunque quizás otros no.

35. ¿Quién de vosotros no ha encontrado en su camino a un enfermo sea anciano, joven o niño, al que no le haya hablado o extendido la mano para hacerle una caricia, sin que hubiese sido menester llevar consigo un medicamento o una moneda?

36. En ese instante, habéis sentido el corazón destrozado de dolor al contemplar al necesitado; íntimamente habéis llorado, sintiendo en el corazón el dolor de vuestro hermano, y habéis sentido el deseo profundo de aliviar aquella pena; entonces, elevando vuestro espíritu habéis orado diciendo: “Padre mío, derrama una gota de Tu bálsamo en este enfermo, mi hermano”.

37. Y el enfermo cruzó por vuestro camino, alejándose, y no lo habéis vuelto a ver jamás, y quedó en vuestro corazón el dolor de pensar que nada pudisteis hacer por él, de que nada le pudisteis dar, pero he aquí que el enfermo se alivió sin vosotros saberlo; si era anciano se irguió nuevamente, si joven dejó de llorar y afligirse con amargura, si niño sonrió y sanó.

38. ¿Y cómo se operó este prodigio? Porque habéis ungido al enfermo, porque vuestro espíritu se elevó, alejándose de todo egoísmo, de todo materialismo y vuestros brazos espirituales estrecharon a ese enfermo, ungiéndole y apartando de él su dolor, para beberlo vosotros en vuestro propio cáliz; y aunque vuestros ojos nada de esto vieron, el Padre si lo vio y ahora nos permite deciros todo esto, para que tengáis confianza en Él y en vosotros.

39. Así, muchos enfermos tendréis que sanar y muchos problemas que resolver, pero no todo lo haréis con el pensamiento; habrá también muchos casos, en que vuestros labios deberán abrirse para dejar caer el bálsamo, ocasiones en que tendréis que ir de un hogar a otro, de comarca en comarca, de nación en nación, atravesando mares y grandes distancias, para llevar el bálsamo del espíritu a través de vuestra materia, y de esta manera vuestra misión será más amplia, sin límites.

40. Donde vuestra materia encuentre un tropiezo, vuestro espíritu lo salvará, donde vuestras manos nada puedan, vuestros ojos y labios se abrirán con poder, y si éstos nada logran, vuestra mente entonces, y vuestro espíritu en oración después, en comunicación de espíritu a espíritu y transportados a lo elevado, lograrán el prodigio y vuestra petición será atendida por vuestro Padre.

41. Siempre tendrá el espíritu ocasión de cumplimiento, en cada día podéis hacer grandes cosas, cada día está sembrado de oportunidades y lecciones que debéis aprovechar ejercitando vuestros dones, desarrollando vuestro espíritu y vuestras facultades.

42. Sabed que el desarrollo de vuestro espíritu no terminará sino hasta que hayáis llegado a la perfección espiritual y estéis en el seno del Padre.

43. El desarrollo espiritual se da a través de vuestro cuerpo físico y después de la muerte de él, se da en otros mundos; así, de escala en escala continuaréis hasta que moréis en el seno del Padre cuando hayáis alcanzado la perfección que como espíritus os corresponde.

44. Muchos os preguntáis: “Si somos esencia divina, si brotamos de la perfección, ¿por qué estamos en este mundo y por qué somos tan imperfectos?”

45. Hermanos, ¿es acaso el niño igual al hombre?, ¿son idénticos la semilla y el árbol? Ciertamente que no, porque el niño es hombre únicamente en potencia, y en el hombre crecido se hallan desarrolladas esas potencias que tuvo cuando niño; no cambia su esencia, lo que sucede es que ha creído y se ha desarrollado.

46. La semilla lleva en sí la perfección del árbol, mas no por ello es árbol; hay cosas que en su pequeñez son perfectas, mas hay otras, que precisan crecer y desarrollarse para hallar en su grandeza la perfección.

47. El espíritu se sirve de lo grande para manifestar su grandeza, como se sirve también de lo pequeño para manifestar lo menor.

48. Todo progresa, todo aumenta, todo crece y se multiplica; si esto así no fuese, sería la negación misma de la Ley de evolución, Ley que gobierna a todos los seres y a todo lo creado.

49. El único ser que no precisa de esa Ley, es el Ser Supremo, pues al ser Él la perfección, es por lo mismo, inmutable.

50. Hay muchos espíritus elevados que han venido a dar luz en el sendero de los hombres, y que han venido a dejaros amor, consuelo y misericordia; es tan grande el amor de esos seres, que se han ido perfeccionando unificando en sí mismo, el poder, el amor y la sabiduría.

51. Debéis saber que el verdadero poder surge del amor y de la sabiduría; cuando el hombre se perfeccione, llegará a tener estas tres perfecciones que le convertirán en maestro.

52. Ha dicho el Padre que vuestro espíritu llegará a tal desarrollo en sus virtudes y en sus dones, que no podríais siquiera imaginar que en vosotros exista desde vuestro principio, tanta perfección, tanta belleza y tanta grandeza.

53. La excelsitud del amor y la grandeza de la sabiduría os darán el poder, y con ese poder equilibraréis las cosas, y con vuestra voluntad, todo lo noble y lo bueno que existe en las alturas lo conquistaréis.

54. Llegaréis a ser los grandes maestros, seréis las potencias que rijan universos, seréis faros resplandecientes de la sublime verdad, y manifestaréis la Magna Grandeza: La del Padre Celestial.

55. Aunque los espíritus se encuentran hoy estacionados en la escala de perfeccionamiento espiritual, por no practicar la verdadera oración y las relaciones fraternales verdaderas y por no practicar el amor en sus diferentes formas, de todos modos el espíritu del hombre se ha desarrollado, desarrollando también su intuición y presiente que algo grande está a punto de suceder, presiente que el estado actual de cosas no puede durar mucho tiempo ya, que un cambio radical y profundo en el mundo está por verificarse, y esa esperanza renace todos los días en el espíritu de los hombres.

56. Unos saben por las profecías, que los tiempos cambiarán, que Dios ha hecho promesas a los hombres y que Él vendrá; otros no lo saben, y otros más lo han olvidado, pero en el fondo de su corazón presienten que algo se acerca, que algo viene a este mundo, que algo está preparándoles y que una luz ilumina la senda de todos, diciéndoles: “¡Alerta!, ¡Alerta!, ¡preparaos porque la llegada del Señor a todos se acerca, porque el Reino del Padre paso a paso se acerca y debéis estar preparados!”

57. Por todo esto, el Mundo Espiritual de Luz lamenta vuestros tiempos perdidos, Israel.

58. En el seno de vosotros, también habrá cambios, habrá quienes se levantarán tratando de entorpecer vuestros pasos de espiritualidad, no temáis, que de ellos se encargará el Señor; habrá quienes os ataquen y os critiquen, combatiéndoos, mas tampoco temáis.

59. Revestid vuestro espíritu y corazón de comprensión, de respeto y paciencia, de verdadera virtud, aunque ésta sea en vosotros un átomo solamente, y de este modo iréis inspirando confianza en los demás, quienes acudirán entre vosotros, convencidos de que no estáis profanando la Obra del Señor, sino que pugnáis por glorificar el nombre del Padre a través de prácticas mejores.

60. No juzguéis los actos de los demás, no juzguéis sus trabajos, no sois jueces de nadie, solamente Dios es el Juez perfecto, Él es quien se encarga de ir tocando espíritu por espíritu, labriego por labriego, es Él quien en forma perfecta hace estremecer el corazón y la Conciencia de Sus escogidos, para que éstos se levanten contemplando el cumplimiento de Su palabra.

61. Todos los labriegos que de buena voluntad se levantan a trabajar, van hallando el camino abierto, las oportunidades preparadas de antemano, y se han sorprendido de esta preparación.

62. Cuántos al oír mis palabras han de mofarse, cuántos las pondrán en tela de juicio, pero vosotros los párvulos y avanzados en el camino no os burláis, sabéis bien cuál es vuestra misión y por eso recibís con respeto todo cuanto os llega del Más Allá, porque reconocéis que son explicaciones y enseñanzas que os facilitarán la jornada, haciéndoos más liviana la cruz.

63. Muchos de vosotros no deberéis discutir con los hombres, vuestra carga ha sido aligerada, y algunos no combatiréis, vuestra lucha será tranquila, y vais a enseñar que sobre Dios y las cosas espirituales debe hablarse con respeto, elevación, amor y paz, la verdadera luz.

64. Para que vuestro espíritu, corazón y mente no se exalten ante los impulsos de los violentos y las burlas de la humanidad, y para que vuestro temperamento permanezca controlado y sin exaltarse, tenéis que desarrollar y practicar cuanto antes os enseñamos, y aún cuando ya todo esto conocéis e incluso habéis practicado, muchas veces habéis caído en la discusión, en el fanatismo, en el acaloramiento de las pasiones y finalmente, en la tiniebla.

65. No quiere decir esto, que rehuyáis a aquel que venga preguntándoos algo y discutáis sobre de ello: Dejadlo hablar, oídlo, respetad sus ideas y después, en calma, exponed la Doctrina del Padre y al exponerla, poneos por sobre todas las pasiones y miserias humanas, sobre todas las conveniencias sociales y religiosas, y así, elevados espiritualmente, con un criterio amplio y elevado, veréis cómo finalmente los hombres os escuchan atentamente, y no les quedará más que inclinarse ante la Verdad que el Padre ha puesto en vosotros.

66. Y si encontraseis a otros, que sin llamarse a sí mismos Espiritualistas Trinitarios Marianos, llevasen la misma verdad que vosotros, reconocedles; el Padre os ha revelado que, cuando el mundo entero se convierta a Su obra y transite por Su camino verdadero, no existirán nombres sobre los espíritus, ya no habrá Mosaicos ni Cristianos ni Espiritualistas, los diferentes “ismos” habrán terminado, porque todos serán los siervos del Señor, los hijos y discípulos del Espíritu Santo.

67. ¡Qué hermoso tiempo, mis hermanos! ¿Cuándo llegará? No podemos daros una fecha exacta en términos materiales, sólo os podemos predecir una fecha espiritual: Esto sucederá cuando todos nos amemos en el amor del Padre.

68. Que la paz del Padre sea con mis hermanos.

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