Explicación 05

1. Desde 1866, el Padre ha derramado enseñanzas sobre Su pueblo, primero a través del precursor Roque Rojas, y a partir de Damiana Oviedo a través de gran número de pedestales, hombres y mujeres preparados por la Divinidad para ser Sus portavoces.

2. Muchas de esas palabras han sido escritas, otras grabadas en el corazón de Israel y otra gran parte se ha volatilizado; lo escrito se ha sepultado, lo que se ha guardado en el corazón no se ha explicado y lo que se ha volatilizado pareciera haberse perdido, y así va caminando este pueblo, hablando de grandes prodigios y de grandes enseñanzas, mas si alguno escudriñara a cada uno de los discípulos, encontraría muchos errores e imperfecciones, desde el primero hasta el postrero.

3. Y si les preguntáis cómo han de enfrentarse a los grandes hombres del saber humano que han de venir a escudriñar esta Obra, os dirán: “En el momento de la prueba el Maestro hablará por mis labios”.

4. Grave error si pensáis esto, porque si tan sólo por gracia del Espíritu Santo habríais de responder las interrogantes de los incrédulos, ¿qué necesidad tenía el Maestro de entregar durante tanto tiempo y a través de tantos portavoces Sus enseñanzas, si bastaba vuestra intención para tener todas las respuestas y toda la preparación?

5. Si en cinco minutos de vuestro tiempo, el hombre pudiese prepararse para hacer frente al mundo y para manifestar lo divino, ¡en vano hojeó el Padre página por página el Libro de Su sabiduría a través de los tiempos!

6. Esto no es así, pues el Maestro ha querido estar en medio de Su pueblo, sujetándose a ofensas y a profanaciones, todo con el fin de preparar a Israel, de doctrinarlo, de llenarlo de sabiduría, de pulimentarlo en lo espiritual y en lo moral, para convertirlo en ejemplo y espejo de los demás, para que pasado el tiempo, Israel pudiese hacer frente al mundo, a la humanidad, a las pruebas y adversidades.

7. Es mucho lo que hay que trabajar todavía, mucho lo que queda por aprender, mucho por vivir antes de que llegue la hora señalada por el Padre en que este pueblo sea el baluarte, el fuerte en tiempo de confusiones sin encerrar este Mensaje en el fondo de vosotros mismos, pues ésta ha sido una de las causas de desunión del pueblo.

8. Aquellos que más hayan comprendido la esencia de los Mensajes divinos, deben compartir sus análisis con sus hermanos, proponiéndoles sus conocimientos, sin llegar por ello a la disputa o al acalorado debate; no deben existir entre vosotros grandes conocedores de la palabra que oculten sus conocimientos a sus hermanos, como sucede en el seno de las religiones donde hay jerarquías, con una organización férrea, un clero bien organizado y una diferencia extremadamente marcada entre sacerdotes y ministros, estudiados e instruidos, y una gran masa de adeptos ignorantes y por lo mismo desprotegidos.

9. ¿Es esto justo ante la Divinidad, que es Quién hace salir el Sol lo mismo sobre justos que sobre pecadores?

10. No, hermanos míos, aquel clero guarda las escrituras, las analiza, se profundiza a su manera en su significado, penetra por los caminos de la filosofía y de la ciencia teosófica para poseer sólo ellos el conocimiento, la explicación y el por qué de las cosas, y sólo le entregan migajas a la humanidad para poder subyugarla, dominar la consciencia del espíritu humano y hacerse a sí mismos seres superiores, imágenes vivientes de Dios; y ahí tenéis las consecuencias en una humanidad que diciéndose cristiana, vive en tinieblas, en el retraso espiritual, envuelta en prejuicios, en la debilidad, el hambre y la sed del espíritu.

11. Que no exista tal cosa en el seno de Israel, que en vosotros no existan jamás jerarquías, ni mayores ni menores, sólo un pueblo de labriegos, iguales en anhelos, iguales en derechos.

12. Estáis recibiendo del Divino Maestro y de Su mundo espiritual de luz los grandes mensajes que deberán ser trasmitidos por vosotros a toda la humanidad; no almacenéis nada, no os hagáis de esta causa delante del Señor.

13. Llenos de fraternidad, despojados de todo egoísmo, participad a través de vuestro arduo trabajo, a todos vuestros hermanos de los beneficios divinos.

14. De las Cátedras de vuestro Maestro, extractad párrafos, fragmentos o frases para formar con ellos álbumes, a los que les podréis dar lectura en el seno de vuestras congregaciones o de vuestros hogares, estudiándolos y analizándolos con toda elevación y respeto.

15. Parte de esta enseñanza es para la posteridad, mas otra parte muy importante de ella es para ponerse ya en práctica.

16. Con el debido análisis, os será fácil extraer todas aquellas partes de la Enseñanza que os serán útiles desde ahora, como también aquéllas que lo serán después de 1950, cuando cese la manifestación del Maestro y de Su mundo espiritual de luz, en la forma que hasta ahora habéis conocido.

17. En el seno de vuestras congregaciones no dejéis lugar a la política, ésa dejadla en manos de los materializados que se conforman con el poder terrenal; vosotros aspirad, por el contrario, al verdadero poder, ése que manifestara pendiente de un madero el Mesías prometido, el poder del amor y el perdón.

18. Caminad siempre bajo un mismo compás, a un mismo paso, y aunque sea tiempo de lucha, de perturbación, de tentaciones y de pruebas, donde haya disolución aportad armonía; donde haya dos labriegos, que haya acuerdo, donde tres, también.

19. Os insistimos en la oración, como arma de espiritualidad para manteneros unidos y combatir con ella las redes invisibles de la disolución, siendo firmes el hoy como el mañana, para que no dudéis mañana de lo que creéis hoy, para que lo que ahora veis con toda claridad, después no lo veáis envuelto en tiniebla.

20. Es menester que al llegar ante vosotros esta humanidad sedienta de conocimiento, se encuentre con los que han recibido una fuente inagotable de enseñanzas y revelaciones.

21. Así cuando lleguen a combatiros los obstinados en el vicio, los hombres de la justicia humana, los teólogos y los científicos, no les mostraréis una Obra mediocre, una Obra magnífica envuelta en pobre disfraz, sino una Obra divina y pura que puede creerse, amarse y practicarse.

22. No se os pide santidad ni perfección, simplemente purificación moral y adelanto realmente espiritual.

23. Habéis tenido la luz a torrentes, habéis tenido explicaciones suficientes, tenéis la Ley en la mano, el entendimiento preparado y las facultades en vuestro espíritu y mientras más recibís, mayor es vuestro compromiso; no mostréis por tanto, una Obra mediocre, sino dejad que la Obra grandiosa del Padre, se refleje limpiamente en vosotros.

24. Grande es vuestra responsabilidad para que mañana seáis los grandes analizadores de la Palabra divina, para que conociendo el fondo y el sentido de ella, lo compartáis con vuestra hermana humanidad.

25. Levantad al hermano caído, apartad la duda para que todos podáis comprender la palabra del Señor, y así todos preparados llevéis adelante Su obra y realicéis el plan divino, y si por momentos os sentís débiles, el Señor os mostrará Su brazo fuerte, y todo aquello que esté fuera de vuestro alcance por estar limitados, Él lo hará con suma sabiduría, amor y caridad.

26. Que vuestro espíritu se sienta siempre humilde y manso ante su Señor; y ante vuestros Semejantes, no os sintáis nunca superiores.

27. Si os reconocéis más elevados que otros, pensad que ellos también estarán algún día a vuestra altura, y que posiblemente escalen aún más alto que vosotros.

28. No siempre existirá el retraso, la ignorancia no será eterna; las tinieblas algún día se han de convertir en luz.

29. Si ahora, como en todos los tiempos, han existido los que son más elevados que los demás, el instante llegará en que la igualdad espiritual sea en todos y la familia universal del Padre se encuentre toda en la misma elevación espiritual, toda ella reunida en suma perfección.

30. El que sabe más que los demás, mayor es su responsabilidad y más delicado es su deber; tiene obligación contraída ante el Padre, de participar del conocimiento que posee a todo aquel que no lo tiene; recordad que Él os ha dicho, que no quiere que seáis los ricos avaros ni en lo material ni en lo espiritual.

31. Así como os prevenimos de que no caigáis en soberbia o afán de superioridad, os advertimos que no caigáis tampoco en falsa modestia porque ésta lleva en sí mentira; reconoced con humildad y sencillez vuestros logros espirituales, mas estad prestos también a reconocer los de los demás,

32. Para que el ejemplo de Israel sea fecundo entre la humanidad, y para que vuestras humildes obras conmuevan a los hombres, tenéis que afirmar vuestros pasos en la senda de la verdadera justicia.

33. ¿Quién de vosotros puede dudar de sí mismo? ¿Quién de vosotros podrá sentirse incapacitado para desempeñar su misión?

34. Aquél que así se sienta, será porque no ha reconocido sus dones, será porque no ha penetrado en sí mismo y porque no ha estudiado la palabra del Divino Maestro.

35. Todo aquel que tiene fe es porque comprende la magnitud de los dones que Dios ha depositado en él, ése no puede desconfiar de lo que él es; ése sabe que con amor y preparación, con elevación de espíritu, puede lanzarse a los caminos que el Señor le señale, revestido de mansedumbre, de humildad y de entera consciencia para dejar con su ejemplo, una huella de paz y de luz ante los hombres.

36. La Obra que Dios realiza en todos los mundos, en todas las regiones y en todos los valles de este Universo para vosotros incomprensible, es grandiosa; el Espíritu Divino no descansa, es el Ser infatigable que lucha por la perfección de Sus criaturas, es el Ser que es amor, creación y vida para todos Sus hijos.

37. Y en esta magnífica Obra universal, Dios os da una pequeña parte, para que en la lucha seáis semejantes a Él, para que llevéis en vuestro espíritu un átomo de maestro, de creador, de padre, de redentor y de guía, es para que os hagáis en todo semejantes a ese Espíritu Divino, a ese Ser todo amor, todo luz, todo bondad.

38. Así, cuando vuestro espíritu haya pasado de esta Tierra a otros valles, será digno de habitar regiones más elevadas, escalas más altas, donde el Padre le revele nuevas y más bellas lecciones que ni siquiera alcanzáis a imaginar.

39. Cuando la Obra Espiritualista Trinitaria Mariana haya realizado su misión en este mundo, entonces veréis que todos los hombres habrán penetrado por el camino del amor y de la justicia, y el orden será restaurado tanto en lo espiritual como en lo humano.

40. Seréis entonces testigos de la llegada a este planeta de grandes espíritus que manifestarán dones extraordinarios, espíritus que ya no se perderán en el ambiente reinante de este tiempo.

41. Veréis cómo ellos no tuercen su destino ni su misión, y veréis cómo los dones del Padre han estado siempre en la humanidad; los dones de justicia, de sabiduría espiritual, de curación espiritual y tantos otros, hoy profanados y tergiversados, les veréis florecer en las naciones y en los hombres.

42. Todavía por un tiempo más, los hombres seguirán penetrando por el camino de la ciencia para arrancarle sus secretos, y Dios les revelará muy grandes cosas cuando su ciencia sea aplicada al servicio del amor y del bien, en beneficio de toda la humanidad.

43. El Espíritu Santo abrirá Su arcano de luz, y les mostrará grandes cosas, y cuando esos hombres profundicen más y más, llegará el instante en que lleguen a la meta de espiritualidad, en donde las ciencias materiales desaparecen para fundirse como luz, como principio y meta en lo espiritual.

44. Entonces veréis que ellos proclamarán entre los hombres el desarrollo de las facultades espirituales, despertando en la humanidad el interés en el anhelo de los conocimientos del espíritu.

45. Muchas ciencias desaparecerán y los frutos amargos que ellas han dado a los hombres, también desaparecerán; será entonces el espíritu el que revele a la mente de los hombres sabios, la verdad y la luz que traerá a este mundo la paz, la fraternidad y la elevación espiritual.

46. En este mundo donde pareciera no haber ya cabida para la caridad, la piedad y el amor, aquí mismo tendrán cabida el amor, la luz y la paz de Dios. Habiendo la humanidad ya pasado por el crisol de dolores, de experiencias y evolución, vendrá la identificación de los unos con los otros.

47. Vendrá la fusión de creencias, de ideas, de religiones y de espíritus. En la guerra de ideas que ha de venir, el Señor quiere que vosotros, Su pueblo escogido de Israel, llevéis la antorcha en las manos para decirle al mundo: “He aquí la luz”, para que le abráis los ojos del espíritu, para que pueda contemplar la luz del Padre.

48. Después del año de 1950, el desarrollo de vuestros dones continuará cada vez más, siendo mayor aún de lo que ha sido hasta ahora; después, serán desatados plenamente todos los dones del espíritu en el pueblo de Israel, y este pueblo saldrá de las casas de enseñanza donde ha recibido tantas lecciones, para ir a la humanidad.

49. Hoy habéis vivido bajo un techo en la nación mexicana, donde reunidos habéis sido doctrinados por el mismo Padre, ha sido Su voluntad manifestar la Obra del Tercer Tiempo en esta nación; habéis sido protegidos de las guerras y las calamidades que asolan a otras naciones, y en esta paz del corazón habéis aprendido lo que el Señor os ha hablado.

50. Pero después tendréis que salir de vuestros hogares para ir a otras comarcas, quizás a otras naciones; para ello todos debéis estar preparados y dispuestos.

51. No esperéis que el Señor descienda a tomaros de la mano para guiaros en vuestros caminos materiales; será vuestra intuición despierta la que os diga a dónde deberéis dirigir vuestros pasos, dónde hay un corazón que os espera con ansia, y dónde debéis sembrar la enseñanza.

52. Para ese entonces, habréis sido más probados, os habréis conocido más a vosotros mismos, habréis experimentado más en el camino, estaréis más fuertes que ahora. Estaréis dispuestos para esa gran misión y esa gran jornada que el Padre tanto os ha anunciado, y que no habéis emprendido todavía porque el tiempo aún no es llegado.

53. Hoy, aprended y cultivad vuestro entendimiento; dejad que vuestro espíritu se emancipe y se libere de toda influencia impura; haced que vuestro corazón tenga un concepto amplio y bueno de todas las cosas.

54. Los tiempos han cambiado; estáis todos en un camino de progreso y de evolución, y habéis visto cómo vuestras prácticas han evolucionado, porque la Obra del Padre no se detiene; tampoco os detengáis vosotros.

55. El desarrollo de la humanidad ha de continuar, el desarrollo de los espíritus también, y el Libro que el Señor abrió en el año de 1866, lo deja en vuestras manos para que lo estudiéis página a página; Él seguirá escribiendo en ese Libro pues la vida del hombre no ha de detenerse en 1950.

56. Todo aquél que quiera leer en ese libro perfecto, el Libro de la Vida Verdadera, ha de prepararse espiritualmente para contemplar con claridad y leer en él, no los caracteres materiales escritos, sino en el propio Espíritu del Señor, porque Él le inspirará, Él le hablará doquiera que el discípulo respetuoso hojee ese Libro portentoso.

57. Que la paz del Padre sea con mis hermanos.

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