Tercer Precepto

Tercer Libro

Los Veintidós Preceptos

Precepto 3

No seguirás religión que no tenga por base el amor a Dios, la caridad perfecta con Sus hijos sean los que fueren y la pureza de María.

Porque Yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos. Oseas 6:6

La religión pura e intachable ante Dios Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en su tribulación y conservarse incontaminado del mundo. Santiago 1:26

A través de religiones, filosofías y sectas, me buscan los hombres, son caminos por los que algún día, me hallarán. 8-215-78

Os he permitidlo conocer religiones, sectas y doctrinas, para que probando el fruto de los diferentes árboles supieseis apreciar el sabor de éste que os estoy ofreciendo. Y os pregunto: ¿Seréis capaces de preguntar a los ministros y sacerdotes, si es verdad que me estoy comunicando por medio del entendimiento humano? ¿Por qué preguntáis a quienes se olvidaron de mi promesa de volver y ni siquiera se prepararon para recibirme? En verdad os digo, que hasta el más inculto de vosotros comprenderá por sí mismo si soy Yo el que os habla. Si mi palabra estremece a vuestro espíritu, si lo despierta y conmueve, eso os demostrará que estoy con vosotros, porque Soy el único que tiene potestad sobre los espíritus. 3-70-23

Ved que son muchos los caminos que se abren ante el espíritu de la humanidad; sin embargo, os digo, que no contemplo una sola religión perfecta en este mundo, aun cuando algunas están basadas en mi Doctrina.

Yo no vengo en contra de la palabra que os diera en el Segundo Tiempo, no puedo desconocerme a Mí mismo; mas os pregunto: ¿En dónde está aquella palabra, aquella enseñanza? La busco en el corazón de la humanidad y no la encuentro. Se ha quedado guardada en los libros envejecidos y polvorientos y aun hay entre la humanidad algunos que han osado adulterarla; por eso os digo, que no encuentro entre vosotros la religión perfecta, porque en vez de amor y caridad, de humildad y justicia, sólo encuentro ritos, tradiciones y vanidades, muchos sufrimientos e ignorancia; pero estos son errores que no llegan a mi Espíritu. A Mí sólo llega el amor, la mansedumbre, la justicia y la paciencia.

Quien ama, practica mi Doctrina; quien siente el dolor de sus Semejantes, sufre por ellos y les procura consuelo, ése es mi discípulo. El que enseña la virtud con obras, con su propia vida, ese es el maestro. El que ama en verdad a su propio hermano, ese es mi digno hijo. 3-73-27

El que conociendo mi Ley la oculta, no puede llamarse mi discípulo; el que entrega mi verdad sólo con los labios y no con el corazón, no me está imitando. Aquél que habla de amor y con sus obras demuestra lo contrario, ese es traidor a mis lecciones. 3-73-28

El que se levanta desconociendo la pureza y perfección de María es torpe, porque en su ignorancia desafía a Dios negando su poder. Quien desconoce mi verdad en el Tercer Tiempo y niega la inmortalidad del espíritu, está durmiendo y no recuerda las profecías de los tiempos pasados, que anunciaron las revelaciones que en este tiempo está viviendo la humanidad. 3-73-29

Sabed prepararos para recibir a la Mensajera del Amor que es María. La Madre que desciende a consolar el corazón del hijo. 6-171-68

El amor tiernísimo de Dios para sus criaturas, no tiene forma; sin embargo, en el Segundo Tiempo tomó forma de mujer en María, la Madre de Jesús. 6-171-69

Comprended que María, siempre ha existido, ya que su esencia, su amor, su ternura, siempre han estado en la Divinidad. 6-171-70

Sobre María, ¡cuántas teorías y confusiones han forjado los hombres! Sobre Su maternidad, Su concepción y Su pureza, ¡cuánto han blasfemado! 6-171-71

El día que ellos comprendan en verdad esa pureza, se dirán: “Más nos valiera no haber nacido”. Lágrimas de fuego quemarán su espíritu; entonces María les envolverá en su gracia, la Divina Madre los protegerá con su manto y el Padre los perdonará diciéndoles con amor infinito: “Velad y orad que os perdono y en vosotros perdono y bendigo al mundo”. 6-171-72

Cada pueblo, religión, secta, ciencia u hombre, lleva en sí su parte de falsedades y errores, así como su parte de verdad, mas llegará el instante en que la necesidad de unirse, como una fuerza poderosa e irresistible les aproxime, para aportar cada quien su simiente, en un anhelo de armonizar todos. Para ello tendrá que haber luchas, disputas y confusiones, mas serán necesarias para que lleguen todos a la única conclusión, que es la verdad inmutable de mi existencia y de mi Ley. 11-313-66

Al final de la lucha, los hombres ya en paz consigo mismos y con sus Semejantes, comprenderán que para alcanzar la meta del saber y experimentar la verdadera paz, es indispensable vivir en comunión con la Ley divina, que precisamente procede del amor del Creador. Al mismo tiempo comprenderán que no es necesario profesar tantas y tan diversas religiones para poderse conservar en el bien y en la moral, sino que, para lograr entre todos la verdadera armonía y tener una moral que esté más allá de lo simplemente humano, basta con llevar en el corazón la palabra que llamáis Doctrina de Cristo, y que para abrazarla tendréis que vivirla y amarla con sencillez y humildad. 11-313-67

¿De qué les sirven las religiones a los hombres? Veo que todas tienen como principio la creencia en Dios y como ley el bien; ¿acaso obedecéis lo que vuestras religiones os enseñan y mandan? No podréis decirme que sí cumplís, porque lo negaríais con las obras imperfectas que a diario lleváis a cabo en el mundo. 5-140-7

No soy creído, ni amado, ni obedecido. Otra sería la vida de los hombres en la Tierra, si me creyesen y obedeciesen. 5-140-8

Los que reconocen la Divinidad de Cristo y nieguen a María, no saben que se están privando de poseer la esencia más tierna y dulce que existe en mi Divinidad. 5-115-17

¡Cuántos hay que creyendo conocer las Escrituras, nada conocen, porque nada han entendido; y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la Creación, viven confundidos! 5-115-18

¿Podrán los hombres llegar a Mí, a través de distintas religiones? Sólo os diré, que existe un solo camino para la elevación de la humanidad y ese es el que os señalé en mi Ley en el Primer Tiempo, camino que fue sellado en el Segundo Tiempo con mi sangre e iluminado por mi Espíritu Santo en este Tiempo. 9-243-3

Creced y practicad sin fanatismo, elevaos y colocaos en un plano desde el cual podáis enseñar a todos vuestros hermanos sin distinción de credos ni doctrinas. No os detengáis para hacer la caridad a un necesitado porque practique un culto retrasado o imperfecto; antes bien, vuestra obra desinteresada conquistará su corazón. No os encerréis en grupos, ni reduzcáis con esto vuestro campo de actividades, sed una luz para todo espíritu y un bálsamo en toda aflicción. 3-60-27

Respetaréis siempre la fe o las creencias de vuestros hermanos, considerando que el corazón del hombre es mi Templo. Cuando queráis penetrar en su interior lo haréis con amor, orando antes de descorrer el velo de ese Santuario. 4-92-43

No imitéis a quienes sin temor y sin respeto traspasan los umbrales de ese Recinto sagrado que es el espíritu, apagan su lámpara, destrozan las ofrendas y destruyen el altar, porque os convertiréis en violadores y profanadores de mi Templo. 4-92-44

En muchos corazones encontraréis altares de fanatismo sobre los cuales se levanta un ídolo; eso no os importe, sabréis que la ofrenda es buena, que es sincera y que viene de un corazón inocente que se dirige a Mí. Así os enseño el respeto y la caridad, única llave con que podréis abrir los corazones. 4-92-45

Recordad que ahora y en todos los tiempos, os he revelado la forma en que debéis rendir culto a vuestro Padre; de esto, muchos de vosotros tenéis conocimiento. Mas cuando observáis como han complicado el culto las diversas religiones y sectas, pensáis en la lucha que tendrá que venir entre la humanidad cuando el ideal por la espiritualidad surja en el mundo, pugnando por la sencillez y la pureza. 4-92-46

Las religiones son pequeñas verdades que conducen a los espíritus al camino verdadero por el cual podrán ascender paso a paso hasta llegar a Mí. Mientras los hombres profesan distintas religiones en la Tierra, están divididos, mas cuando estén en el camino de amor y verdad, se habrán unido, se habrán identificado con esa luz única, porque una sola es la Verdad. 9-243-5

Mi paz sea con vosotros.

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