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La barca es la Enseñanza

Libro de la Vida Verdadera - La Barca es la Enseñanza

En muchas partes del Libro de la Vida Verdadera, nuestro Padre hace mención que en este tiempo de grandes pruebas, quienes permanezcan en la barca serán salvos. Las pruebas son muchas, de diversa índole e intensidad, mas para aquellos que permanezcan en la barca, las pruebas algunas pasarán como leve brisa y otras tocando al espíritu del discípulo, sin embargo no será bebido con la misma intensidad con que lo hará o lo está haciendo la humanidad.
Esta Enseñanza tiene el poder de apaciguar las pruebas materiales y espirituales. Mas no es la Enseñanza en sí la que hace tal prodigio, sino el discípulo al hacerla parte de su existencia. Es muy importante enriquecerse de conocimiento; pero mucho más significativo, que quien conoce la Enseñanza la lleve a la práctica.
Cuando en el espíritu existe elevación espiritual, es porque hay práctica de la Enseñanza. Esa elevación habla de la sensibilidad que ha alcanzado el espíritu en su pensamiento y sentimiento. Esa sensibilidad nos va haciendo uno con el Maestro. El Maestro era y sigue siendo la misma elevación pura y perfecta. El poder que manifestó en el Segundo Tiempo era prueba que Su elevación le hacía uno con Dios. No había nada extraño en Sus prodigios, Sus obras poderosas estaban impregnados del amor divino.
Hoy el Maestro tiene no doce discípulos, sino cientos, miles, unos encarnados… otros no. Cada discípulo se hace así mismo, pues el Maestro ha sembrado la semilla y recoge la cosecha al uno por mil. Cuando la Enseñanza no se queda sólo en las hojas, sino penetra en el santuario del corazón del discípulo, éste podrá sorprenderse en su camino de lo que la Enseñanza ha hecho por él y por quienes le rodean, y no sólo eso, sino por quienes no conoce. Ese discípulo es como una lámpara puesta en lo alto de una casa, en donde no sólo su luz le sirve, sino también a quienes habitan esa habitación, y aún más a quienes le visitan. Y cuando más intensa es la luz, más abarca, más envuelve,… la oscuridad pierde dominio.
Cada uno se hace discípulo. Cada quien tiene un santuario, cada quien enriquece su templo según su elevación. Quien permanece en la barca que es la misma Enseñanza hará que las pruebas sean atenuadas, porque ese discípulo ha hecho poder en su propio espíritu.

Mente instintiva, mente espiritual

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El cerebro instintivo de la carne es muy inferior a la mente del espíritu. Cuando en el LVV se lee sobre la voluntad de la carne, esa voluntad está ligada al enfoque de sus instintos. Esa voluntad no tiene libre albedrío, sin embargo, su cerebro instintivo buscará el cómo satisfacer sus necesidades más básicas y hasta primarias, y en esa búsqueda está su voluntad.
Otro tema importante es cuando se lee sobre la inteligencia. Hay quienes niegan la inteligencia instintiva del cerebro animal, pero hasta cierto grado es un error negarla. El cerebro instintivo busca y hasta encuentra el cómo satisfacer sus necesidades básicas,… como el superar un obstáculo, alguna dificultad. No es extraño el observar esto en las criaturas diversas. En ello existe esa inteligencia, esa habilidad de superar o salvar obstáculos o dificultades para satisfacer sus instintos naturales.

La inteligencia del espíritu es infinitamente superior al cerebro instintivo, es pensante.
La mente del espíritu es pensante, es creadora. Es pensante porque discierne, indaga, cuestiona, reflexiona, razona,… puede relacionar y encontrar el significado de las ideas. Todo esto no lo encontraremos en criatura alguna que tenemos por inferiores, sino en nuestro propio espíritu. Donde quiera se encuentre estas cualidades, estaremos presentes ante otro espíritu. Es creadora,… porque tiene esa facultad de transformar, de inventar, instituir lo que aún no existe como lo es una ideología, una ciencia. Sí, es creadora su mente, y todo ello procede de la potencia de su pensamiento espiritual.

En sí, no se podría hablar de una mente animal, pero tampoco se podría negar. Los animales sí reconocen, sí perciben, sí entienden los estímulos presentes, e incluso existe esa cierta intuición que les hacen sagaces, cautos ante el peligro eminente.
Nuestro espíritu en sí es muy superior ante su carne, ante su cerebro y voluntad instintiva. Nuestra mente espiritual y en él,… el pensamiento, no está ligada a los impulsos del instinto. Un animal puede aprender ante un incentivo,… nuestro espíritu aprende a través del razonamiento. Nuestra libertad espiritual está íntimamente ligada al libre albedrío y en él, a una voluntad propia. En cambio los animales su voluntad no tiene libre albedrío, su libertad está sujeta a la ley Natural.
Hay ocasiones que se discute o delibera sobre la inteligencia artificial; mas esa inteligencia no indaga, no razona, no discierne, no se pregunta las grandes cuestiones de la existencia y de la vida como lo hace el espíritu. Esa inteligencia artificial en sí no tiene pensamiento. A lo que llamamos inteligencia artificial y que es capaz de sobrepasar al cerebro del hombre, antes tuvo que almacenarse, acumularse, guardarse información o datos. Información que no provino de esa inteligencia artificial, sino de la mente pensante y creadora del espíritu en sí.
 

Espiritualismo y materialismo

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¿Qué es el materialismo? La ausencia de Espiritualismo. El materialismo es aquello donde nuestro espíritu se ve doblegado por la demasía en lo terrenal, por lo que es material, por los excesos de la carne, por aquello que representa pasión insana. Ese materialismo de las veces nos hace cometer grandes errores, nos hace caer en ese egoísmo donde unos y otros sufrimos las consecuencias.
¿Qué es el Espiritualismo? La armonía de nuestro espíritu con la materia. La armonía de nuestra naturaleza material con la espiritual. La armonía en dar al César lo que le corresponde, y dar a Dios lo que le pertenece. Es la Espiritualidad a la que todos debemos aspirar, y más bien es la finalidad de nuestro ser en este mundo. Porque no estamos en este mundo sólo para la conquista de lo terreno. No estamos en este mundo sólo para satisfacer las necesidades de nuestra carne. Porque no estamos en este mundo sólo para saborear todos los placeres a través de los sentidos de la carne.
En nuestra carne existe un ser que no pertenece a este mundo, nuestro Reino no es de este mundo, ya lo había dicho el Maestro. Un ser que necesita por su voluntad, aspirar a la conquista también de aquello que le corresponde. Un ser que no necesita de vestido, comida, que le es indiferente el tiempo, el clima, la «muerte». Un ser que necesita desarrollar su esencia, y lo hace a través de la práctica de la virtud, del bien, del amor, de la luz. Un ser provisto de todo lo necesario para incrementar cada vez más sus potencias espirituales, como lo es su pensamiento, su voluntad.
En cierto no sólo somos carne con la necesidad instintiva de vestirse, alimentarse, de reproducirse, de encontrar agua, refugio, dormir. Somos aquello que no vemos, pero que se expresa cada segundo a través de la carne. Y le es necesario por su Espiritualidad, esa armonía entre su naturaleza espiritual y material, el por fin haber consumado la lección en este mundo, para encumbrarse a otra morada de mayor luz y sabiduría. De mayores lecciones que le llevarán paso a paso a su perfeccionamiento espiritual, a la conquista todavía más de su propio ser. A tener por mérito propio,… ser y tener todo.

Discípulo de Cristo

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Para el espíritu no es imposible ser el discípulo de Cristo. En Jesús nos vino a dar lecciones para todos los tiempos, nos vino a mostrar más el poder de nuestro espíritu. Él fue el testimonio vivo de lo que alcanzará nuestro ser cuando nuestra voluntad sea con el de la Voluntad divina. Podríamos pensar humanamente que nunca alcanzaremos tal grado; sin embargo, nuestro espíritu tiene por intuición que sí lo llegará a conquistar. Él es el que ha traspasado los tiempos, el que ha visto con sus ojos espirituales el cómo hermanos suyos han logrado tal hazaña. Lo que ha contemplado en poder, en sabiduría, en luz,… conoce que también todo esto y más será suyo.

La Espiritualidad no es sola una bella palabra con un gran significado, no, también es la finalidad por el cual cada uno de nosotros estamos en esta morada,… ser y estar en armonía con las tres naturalezas de nuestro ser. La naturaleza material o sea nuestra carne con la naturaleza espiritual que pertenece a nuestro espíritu. Hay una naturaleza en nosotros que nunca se equivoca, aquella por la que Jesús hizo grandes testimonios, la divina.
La Conciencia es la voz de nuestro Padre en nuestro ser, cada uno la tiene. Esa naturaleza no puede corromperse ni mancharse, no puede mentir ni traicionar. Es la voz que ha existido en nosotros desde nuestra formación en el Seno Divino,… la que nos acompañará eternamente.
Jesús era uno con la Conciencia Divina de Dios, pues cuando logremos cada uno de nosotros lo que el Maestro nos enseñó,… el ser uno con la Conciencia Divina, seremos la misma imagen del Maestro.
Discípulos de Cristo en amor, luz, potestad, sabiduría, poder. Seremos una imagen de todo esto y más… Pues ya lo dijo el Maestro: lo que vieses que hago, vosotros haréis cosas mayores.
No somos solamente una pequeña esencia de Dios. Somos la grandeza de Su Espíritu hecho obra. Grandes seres han venido a mostrar la superioridad del espíritu, allí están Elías, Moisés, Daniel, Isaías,… Juan y los demás apóstoles. La Espiritualidad es la llave que abre el camino de los poderes y las grandes bellezas del espíritu. Nuevamente se puede decir que no solamente es una bella palabra, su significado apenas lo está empezando entrever la humanidad.

Padre-Madre-Hijo

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Nuestro espíritu no tiene sexo, tampoco el Espíritu Divino. Mas Él se ha plácido mostrarse como Padre, como Maestro y también como Madre. De Su seno divino cada uno de nosotros ha nacido, ha brotado a semejanza de su Espíritu Divino.
Cada uno de nosotros tiene la fuerza del Padre y a la vez la ternura de la Madre. Nos vamos acrecentando en el poder, la majestuosidad, la potencia espiritual,… pero también a la vez en la ternura, en la delicadeza, en ese amor que todo lo envuelve y lo abraza.
Somos aquello que aún no puede definirse del todo, y sin embargo, tenemos la posibilidad de conocernos más y más. No nos extrañe ser un todo del Espíritu Divino, de expresar y manifestar un todo de cuanto Es y manifiesta.
En esta morada mientras sea nuestro hogar a veces somos hombres, otras veces mujeres. Expresamos en un tiempo mucho más evidentemente lo masculino y otras veces lo femenino. En esta dualidad nuestro espíritu se alecciona, conociendo lo masculino, lo femenino. Siendo no solo hijos, sino también padres y madres.
En el Segundo Tiempo no solo encarnó el Verbo de Dios en Jesús, sino también encarnó Su ternura divina en María. Dios manifestaría la trilogía de la familia no siendo solo Padre, sino también Madre y a la vez Hijo. De lo divino a lo humano cumplió, para enseñar al espíritu de la humanidad el camino de lo humano a lo divino.
En los pies de la cruz en las palabras de Jesús, Dios se evidenció como Madre al dejar a María como Madre Espiritual de la humanidad. Aquella Madre que lloró la ingratitud de la humanidad, ante la presencia del Hijo que exhalaba poco a poco su último aliento. Ante el Padre que todo lo contemplaba y también todo lo sentía en el Hijo y la Madre. Todo lo recibió el Espíritu Divino, todo lo aceptó,… todo lo envolvió en ese instante en Su poder y Su ternura. Y el Verbo se hizo uno de nuevo con Él.
El Divino Espíritu se ha hecho presente ante la mirada espiritual en su trilogía como Padre, como Madre, como Hijo,… el Maestro. ¿Quién de este pueblo Mariano no ha contemplado al Padre como un Sol, al Hijo en Jesús, o a la Madre en María? Pero no es que hayan tres divinidades, sino solo una Divinidad manifestándose al espíritu de la humanidad. Unas veces nos hace conocer Su fuerza, Su potestad, Su poder,… otras veces, Su ternura, Su maternidad, Su protección. Y también otras veces es Verbo, es Enseñanza, es Sabiduría. En esto y así más, se nos muestra en nuestros dones espirituales Quién nos dio vida, eternidad, semejanza Suya.
Quien como nuestro Padre-Madre-Maestro, que conoce lo que necesitamos. Por eso a veces en nuestros dones espirituales contemplaremos Su poder o Su gracia… o, la lección.
Somos partícula Suya, partícula inmensamente con un algo de todo lo que posee el Espíritu Divino. En Su amor se mostrará a la humildad del espíritu, y como se muestre nos dará alegría, la ocasión de conocer un algo más de nuevamente decirlo de Quién nos dio vida y eternidad, así como dulzura y potestad.

Las Cátedras Inéditas

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Jesús el Cristo anunció y profetizó la venida del Espíritu de Verdad, del Espíritu Santo o de Consolación para otro tiempo venidero. Ese advenimiento se cumplió. Cristo como Espíritu de Verdad dejó Su legado divino nuevamente, a lo que nosotros conocemos: El Tercer Testamento.

¿El Tercer Testamento es el Libro de la Vida Verdadera? Sí, es parte del Tercer Testamento, no todo. El Libro de la Vida Verdadera es una síntesis de miles de Cátedras.

El Tercer Testamento comprendería o abarcaría todas las Cátedras que Cristo entregó por medio del entendimiento humano, en todos los recintos que hubo a lo largo y ancho de la República Mexicana. Así como también fuera de la nación desde el 11 de Mayo de 1884 que fue su primera Cátedra, hasta las últimas que se entregaron en la multitud de recintos por los llamados Portavoces hasta el 31 de Diciembre de 1950. Todo ese conjunto de Cátedras en ese lapso de tiempo comprendería el Tercer Testamento. Sin embargo, no ha sido posible obtener todas las Cátedras; a semejanza como tampoco pudo escribirse todos los testimonios que Jesús el Cristo hizo en Su predicación en Su segundo advenimiento. 
 
¿Debemos preocuparnos porque no se tienen todas las Cátedras que Cristo vino a dar como testimonio de Su verbo y amor divinos en Su tercer advenimiento? No,… gradualmente con el paso de los meses y los años se van consiguiendo más Cátedras, a las que comúnmente se les llama Inéditas, por aún no ser conocido el contenido de esa Cátedra a la mayoría. Existen quienes poco a poco las están dando a conocer. Cabe subrayar que el Tercer Testamento no le pertenece a ningún en particular, sino es heredad de Cristo para toda la humanidad. Nadie puede posesionarse o decirse dueño del Tercer Testamento, aunque sí existe protección de su contenido.

Aunque la humanidad no obtenga todo el Tercer Testamento que Cristo entregó, es necesario decir, que lo que hoy se conoce en contenido en el Libro de la Vida Verdadera, es suficiente para esclarecer muchas dudas sobre el conocimiento divino que Cristo vino a dilucidar o aclarar, de cuanto se entregó por parte de Él mismo en los Testamentos pasados. Considerar también que al paso se entregará lo inédito, lo que se ha encontrado o rescatado. Y si aún no fuese suficiente, nuestro propio Padre-Dios entregará a la humanidad por medio de los dones del espíritu lo que fuese necesario aún como Enseñanza, en la comunicación de Espíritu a espíritu, o sea Dios y el espíritu de la humanidad. Ya que la comunicación con nuestro Padre no ha terminado, ella se irá perfeccionando conforme el espíritu se desarrolle en su elevación espiritual. Elevación que le permitirá el desarrollo de sus dones espirituales, y por los cuales Cristo seguirá dando Enseñanza a la humanidad sin la intervención ya de mediador alguno.

En esta página web dedicado a la difusión del Libro de la Vida Verdadera, con el paso del tiempo se hará conocer un conjunto de Cátedras Inéditas, su contenido original y a la vez la depuración que se hizo de ellas. Es una encomienda divina el que los escritos de Su enseñanza sean lo más posible puros en la esencia de su Doctrina, cuando sean presentadas a la humanidad. No es posible, ni lo será el colocar todas las Cátedras inéditas que se han rescatado, o sea el contenido sin la depuración, sólo el trabajo final. Ese conjunto de Cátedras Inéditas que se mostrará en esta página servirá como un ejemplo amplio, donde el visitante podrá observar a grandes rasgos qué es lo que se hizo en caso de necesitarse tanto en ellas como en las demás. 

Es indispensable subrayar que cuando la humanidad quiera conocer todo cuanto dejo Cristo, irá y moverá cuanto fuese necesario para adquirir lo que dejó el Maestro como heredad divina antes de 1950. Ni si acaso este pueblo podrá detener que a ella lleguen una gran cantidad de Cátedras inéditas a sus manos. Posiblemente también encuentre copia por otros, de los trabajos que se hicieron en este pueblo. Y, está bien, nadie como se dijo anteriormente es dueño de la heredad divina del Tercer Tiempo. 

El espíritu de la humanidad le es necesario el desarrollar sus dones espirituales, y uno de ellos, es el de análisis. Ese don desarrollado le permitirá distinguir el trigo dorado de la paja. También le permitirá el no atenerse a alguien en particular, ni si acaso al pueblo doctrinado por tanto tiempo, Israel espiritual. Si al paso del tiempo, de los meses y los años ella debate por la Palabra divina, como se hizo por mucho tiempo en los grupos de estudio y análisis pasados, es preferible mil veces ello, a que su espíritu siga atenida como lo ha sido por siglos por uno o varios. Cada espíritu tiene lo necesario en sí para desarrollar todos sus dones, es semejante al Espíritu Divino con todos Sus atributos divinos. Pues también le es prioridad el alcanzar la comunicación de Espíritu a espíritu, cuando así sea, tendrá por guía, lección, enseñanza al Verbo del Cristo de Dios.    

Suicidio

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Hay dolores incomprensibles para los demás. Sufrimientos que parecieran no tener termino. Hay heridas que no sanan; quebrantos espirituales que se llevan en sí,… y nadie sabe. Sólo el quien lleva una pena muy grande, conoce el dolor oculto que tiene en sí. Hay hermanos que sienten y piensan, que dejando de existir toda su aflicción terminará. Así dejan la carne, sí la carne,… porque siendo conscientes o no, su espíritu no puede morir. Ese espíritu es perpetuo, lleva en sí la potencia de Quién le dio eternidad. Ese espíritu cuando se desprenda de su carne comprenderá una realidad: que aún es, aún existe.
 
No todos los dolores son iguales ni tampoco la intensidad con que se experimenta y se siente. Hay quienes han soportado por mucho tiempo, al parecer la luz nunca apareció en sus caminos. ¿Acaso el Padre aumentará sus penas? No,… sólo Él conoce lo que cada hijo es y lleva en sí. ¡Cuántos espíritus en el Más Allá cuando llega el juicio de la Conciencia, no soportan ese mismo juicio y quisieran desaparecer! Mas el Padre no es verdugo, sino Salvador de unos y otros. Como un Padre protege a todos, como una Madre cobija a todos.
 
Todo espíritu tiene por derecho el conquistar por sus méritos la paz del Reino de los Cielos. Ese Reino no es un lugar determinado, se lleva en sí, se conquista en sí. El hogar del espíritu es todo el Universo, de cierto nadie ha salido de ese hogar. Mas en ese hogar hay moradas superiores unas de otras, con mayor luz, excelsitud y sabiduría. Son peldaños que cada espíritu conocerá.
 
¿Es casualidad que nuestro espíritu se encuentre en este plano llamado Tierra, donde la luz no es en plenitud, y donde de los unos a los otros sufren el egoísmo por sus hechos y obras? No, no es casualidad, es la morada que nos pertenece, es el hogar que será nuestro una y otra vez, sí, una y otra vez hasta que cada quien sea digno de pertenecer a una morada superior. Así al suicida le es su hogar una y otra vez, unas veces encarnado otras veces sin la carne, ESPERANDO como todos en este plano volver a reencarnar y concluir el propósito de su existencia: La Espiritualidad, la armonía de su ser eterno con lo que tiene fin, su carne. La armonía de su espíritu con la materia.
Si cada espíritu llevara en sí ya el Reino de los Cielos en su interior, de cierto no se conocería el dolor en este mundo, Sería de las moradas superiores a conquistar por otros. El Maestro ya lo dijo, los mundos son los que sus habitantes quieren que sean.
 
No juzguemos a quien ha cometido suicidio;… cuando la luz de su Conciencia sea que le despierte reconocerá su error, su falta de fe. Entonces el Padre no se acercará para ofrecerle una pena mayor, sino una vez el camino a andar, una vez más a conquistar lo que dejó pendiente.
 
El espíritu cuando se siente sólo carne, sí sólo carne, cree que su existencia está motivada sólo por la carne. Cree que dándole muerte, todo terminará, y que si sufre, llora, se lamenta, todo no será más si la carne no es. Olvidan que el pensamiento y los sentimientos no pertenecen a la carne, sino a ese ser eterno, al espíritu. Así todo suicida cuando se desprende de su carne, ve con asombro que aún es y existe. Y no sólo eso, que su pensamiento y su sentir aún son. Que lo que le adolecía antes de cometer ese acto, todavía lo lleva en sí.

Muchos suicidas ya en el Más Allá, ese Allá que es esta misma morada mientras le pertenezca como hogar, al paso del tiempo se lamentan de haber cometido tal acto. La razón es simple, aún ve y contempla, oye y acaricia a quienes «dejó». Pero los que «dejó» no le ven, no le escuchan, quisieran acariciarle y no pueden. Es una gran pena, una tristeza muy grande que llevan en sí unos y otros. Muchos quisieran regresar el tiempo y no pueden. Así en el Más Allá están muchos hermanos con ese sentimiento de soledad, queriendo regresar con los suyos y no poder hacerlo más. Ahora tienen que esperar el momento de regresar, pero conocen que ya nada será igual. Por ello la necesidad de la comprensión de las obras y los hechos, porque todo es causa y efecto.
 
No olvidar que si se adolece y se llora, es porque aún está la semilla del egoísmo hecho árbol frondoso que cubre al mundo. Su sombra envuelve a todos, y es menester que el espíritu de la humanidad corte de raíz ese árbol y deje germinar otro árbol, el de la virtud. El árbol del egoísmo no sólo está en lo material, sus ramas se extienden por mucho también en el Más Allá. Así quien piense que en el Más Allá no se sufre ni se llora, medite que su ser es parte de esta morada, y lo seguirá siendo hasta que su luz le permita andar por Valles más sublimes.
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Elías, el Profeta de Fuego

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Elías, el profeta de Fuego, el gran espíritu que sirve a Dios, que siendo el más grande espíritu que ha llegado a esta morada, es el más pequeño entre el Reino de Dios.
Elías, aquel que de tiempo en tiempo ha servido al mandato divino. Elías no es divinidad, es un hermano nuestro muy evolucionado, elevado por la virtud y el bien. Sirve al Padre, a sus hermanos de esta morada terrenal. Es Pastor espiritual, es el que ha puesto nuestro Dios entre la humanidad, ella llegará a ser el Pueblo de Dios. Es el Pastor de los 144000 estén encarnados o no, él los despierta y los hace presentes al Padre.
Cuando las fuerzas de un espíritu se ven doblegadas por otras fuerzas ajenas, Elías con potestad es escudo. Elías es la representación de la luz del Espíritu Santo, nombramiento y cargo que sólo Dios puede otorgar. Él es el representante de la Obra Divina, quien con fuego consumirá lo que no pertenece a ella. Mas como el Padre, Elías no obliga, sino llegará también a cada uno por la convicción.
Elías es fuerza, pero no aprehensión ni imposición. Siendo Elías el representante de la luz de la Obra de Dios, ella tiene que llegar por convicción, nunca por temor ni por sometimiento.

Así nuestro Padre tiene grandes espíritus a su cargo, desempeñando importantes misiones; todos esos espíritus son en mucho el reflejo del amor divino. No podría ser de otra manera, ya que Él vencerá con la única arma, espada que redime y eleva, que enseña y hace espíritus grandes y con potestad,… el amor.
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Una explicación muy extensa sobre nuestro hermano y pastor Elías, aquí en la Enseñanza 345.

La nube espiritual

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Hoy temprano tuve un sueño… Ya se veía algo claro el amanecer, pensaba en nuestro Padre y me dio sueño nuevamente. Entonces dormí y en sueños me levanté, me acerque a la ventana, sentía la presencia del Padre, descorrí la cortina y abrí la ventana. Entonces vi un sol muy hermoso por donde se da el ocaso, entre dos cerros que están por donde vivo. El Sol estaba entre nubes blancas, y a sus lados había tres franjas perpendiculares de color naranja. Tres franjas por cada lado, cada franja brillaba con ese color naranja blanco intenso a semejanza del sol. Después los cerros se convirtieron en volcanes. El primero era pequeño e hizo erupción, no fue bastante; el segundo era un poco más grande y su erupción fue mayor; y apareció un tercero, este era mucho más grande y alto, su erupción fue impresionante, esa erupción se elevaba al cielo hasta perderse. Los tres volcanes también estaban cubiertos por nubes blancas. Cuando vi el último volcán, el sol todavía estaba presente , y en él y alrededor de toda esa visión sentía la presencia de Dios… Entonces desperté.
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El significado es espiritual, por la presencia de las nubes en casi todo el sueño. Las nubes tienen el simbolismo de lo espiritual. Así nuestro Padre nos lo hace entender a través de Su sabiduría en el LVV.

Cuando Cristo en Jesús profetizó Su advenimiento sobre las nubes rodeado de Sus ángeles con poder y gloria, Sus palabras tenían un sentido espiritual. Ya que también nos manifestó que enviaría al Espíritu de Consolación o de Verdad. Ya no sería el Hijo del Hombre el que vendría a manifestarse materialmente, sino el ESPÍRITU del Hijo del Hombre, y ese Espíritu es el Cristo de Dios, que estuvo no sólo en Jesús, sino también en Yo Soy el que Soy cuando manifestó Su ley a Moisés.
Cristo es el amor y verbos divinos que siempre ha existido en nuestro Padre, que es ESPÍRITU DIVINO y SANTO. Cristo es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin en nuestro Dios-Padre-Maestro. Él es el que de Tiempo en Tiempo se ha manifestado al espíritu de la humanidad. En un Primer Tiempo hizo resonar Su voz al pueblo reunido en las faldas del Monte Sinaí; en un Segundo Tiempo hizo encarnar Su verbo y amor en Jesús. En un Tercer Tiempo enviaría Su Espíritu Divino, cumpliéndose en este Tiempo la profecía de Joel, y que podemos leer textualmente en: 3.28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
Fue así que en el Tercer Tiempo el advenimiento de Cristo se dio entre nubes, espiritualmente,… Dios es Espíritu. Y entre nubes se dejó ver y oír, ya que Él derramó Su Espíritu en una gran cantidad de mujeres y hombres principalmente en toda la redondez de la nación Mexicana. No importó la lejanía o el lugar, el espíritu dispuesto del hombre o de la mujer hicieron la comunicación nuevamente de Cristo con el espíritu de la humanidad. Una gran cantidad de hombres y mujeres sirvieron de Portavoces entre 1884 a 1950, para que la Sabiduría del Espíritu de Verdad, que es el mismo Cristo de Dios se diera a conocer en Su tercer advenimiento.
Los jóvenes y ancianos tuvieron sueños y visiones, prueba de la comunicación espiritual de nuestro Dios con los dones que cada espíritu posee en sí. Él no venía a buscar la gala mundana, ni el oropel ni la grandeza de alguna religión en particular. Sino la humildad del espíritu, por ello entre nuestros siervos también derramó Su verbo y amor divinos.

Si la nube tiene un sentido espiritual, el significado del sueño es también espiritual. Muchos conocemos el Ojo Visor y como a sus lados varían el número de las franjas, que pueden ser pocas hasta muchas. El sol representa su Ojo Vizor, las seis franjas Seis de los Siete Sellos. Aún no conocemos el Séptimo Sello, sólo Seis,… en cada capítulo de la historia espiritual de la humanidad Su presencia ha estado, no sólo como amor, verbo, caridad, sabiduría, sino también como Justicia divina.

Los volcanes rodeados de nubes haciendo erupción, tienen el significado de Su Justicia divina, de ello podemos leer también en el LVV. Nuestro Padre como Espíritu Santo, nos dice que estamos en nuestra tercera altura de perversidad. Pues la perversidad de nuestro espíritu de tiempo en tiempo ha ido en aumento, y por lo tanto Su justicia divina también. Mas hoy en nuestra tercera altura de perversidad, Su justicia se eleva a los cielos hasta conmoverlos. No es que nuestro Padre nos castigue con Su justicia, sino sólo deja que el espíritu saboree el fruto de su perversidad, nos deja beber hasta la última gota, pero también hasta la última gota nos dejará beber nuestro cáliz de amargura. Esa es la Justicia inexorable de Dios. Justicia que se eleva hasta las alturas, pues los Cielos también gimen y lloran, porque si grande es la Justicia inexorable de nuestro Dios, así de grande es… nuestra perversidad.

La finalidad de nuestra existencia

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Sólo los seres con las facultades del razonamiento, del discernimiento, de la indagación y del cuestionamiento, facultades que pertenecen a la potencia del pensamiento, han llegado a preguntarse las grandes interrogantes de la vida, y una de ellas es,… la finalidad de nuestra existencia.

Cuántas veces hemos pasado una y otra vez a través de tantas reencarnaciones, y una y otra vez esa pregunta se llega a entrever nuevamente en nuestro pensamiento. Es nuestro Maestro-Padre quien nos lo aclara y explica esta gran interrogante: Adquirir la Espiritualidad.
La Espiritualidad es esa conquista de nuestro ser en la ARMONÍA de nuestras dos naturalezas, la material y la espiritual, que paso a paso conseguiremos si procuramos escuchar la tercera naturaleza que existe y es con cada uno de nosotros, la divina y en ella la voz de la Conciencia.
Por esa falta de armonía de nuestro ser en sus tres naturalezas nos es necesario una y otra vez reencarnar. Y es que de las veces, en cada reencarnación el César no sólo se adueña, sino encadena a nuestro espíritu al volvernos muy materiales. Olvidamos y no tenemos consideración de esa naturaleza que es esencia y que sólo se alimenta de lo que es esencia también. Esa esencia que es nuestro espíritu que se desarrolla y evoluciona al sustentarse con el maná espiritual: la práctica de la oración, de la virtud, el bien, la caridad, el amor, la meditación, el conocimiento espiritual,… etc.
Es nuestro espíritu el que se vuelve materialista al atesorar en demasía los bienes materiales, al dejarse influir por el poder y la gloria material, y algunos por lograr ello cometen los más grandes errores y atrocidades. Otros más se dejan seducir por sus debilidades e inclinaciones espirituales, y los llevan a cabo por medio de su carne.
No es malo conquistar el mundo y lo que le pertenece, sólo no olvidemos que nuestro ser es el que debe priorizar su existencia en una armonía donde de al César lo que le corresponda y al espíritu lo que le pertenece. Donde las debilidades de nuestro espíritu que se han vuelto inclinaciones o tendencias, cada vez vaya procurando aminorar a través de la práctica de la virtud.
Adquirir Espiritualidad en nuestra existencia no es sencillo, representa un lucha para el espíritu. Cada quien según su anhelo lo conquistará. Dice nuestro Maestro en Su sabiduría en el Libro de la Vida Verdadera, que Juan, su apóstol, evolucionó en breve tiempo lo que otros espíritus han necesitado miles de años. Que la nobleza de su ser, la bondad de sus pensamientos y sentimientos, una existencia dedicada al amor por sus hermanos, la oración,… etc., hicieron ese prodigio.
Reflexionando lo que nuestro Maestro dice de Juan, nos podemos dar una idea clara del cómo elevar nuestra existencia humana y espiritual, y por lo tanto dejar de reencarnar una y otra vez. Todos estamos en un tiempo donde somos influidos constantemente: la carne, lo del mundo; nuestras aspiraciones por lograr; aquello que de las veces no hemos conseguido y está como un pendiente. Sí, nuestro Padre lo conoce, todo ello y más, nos conoce mucho mejor que a nosotros mismos. Sin embargo, podemos hacer bastante por nosotros al tener pensamientos y sentimientos nobles, al dedicar tiempo a nuestro espíritu, al hacer caridad cuando nuestro espíritu lo sienta, el adentrarnos en esa oración o meditación cuando nuestro espíritu también sienta esa necesidad. El no apegarnos a las cosas materiales; si hemos conquistado mucho en lo material reflexionar que llegará el instante en que lo tendremos que dejar.
En sí, reflexionar que no es correcto para nuestro espíritu que el César representado por lo del mundo y lo de la carne, le subyugue y aprisione. Reflexionar que esta morada no será eterna, ni es nuestro hogar para siempre,… que más allá de este mundo existen otros deleites, que aunque aún no conocidos del todo por nuestro espíritu le esperan, ya que él tiene por destino su grandeza espiritual.
Esta morada guarda grandes maravillas, nuestro ser también. Puede que nuestro espíritu aún quiera, desee el estar aquí,.. y sí, nuestro Padre lo permite, sólo procuremos el que cada oportunidad que se nos de, el tratarnos lo más posiblemente con pensamientos y sentimientos nobles los unos a los otros. Llegará el instante en que nuestro espíritu al fin sienta la necesidad de conquistar otras moradas, y entonces también nuestro Padre lo consentirá.
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188.3. Luchad por alcanzar la espiritualidad, porque ella significa la Liberación del espíritu. Ajustaos a mis leyes que son amorosas e infalibles y ellas regirán vuestra vida, porque todo cuanto os rodea, ya sea material o espiritual, vive dentro de mi Ley.

188.4. El hombre, que es obra perfecta dentro de la Creación, debe vivir de acuerdo con la gracia que he depositado en él.

188.5. No vengo a deciros que os apartéis de las obligaciones del mundo, instituidas por Mí para vuestra conservación, satisfacción y perfeccionamiento. Sed equitativos y justos dando lo necesario a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo.

188.6. He hecho libre al hombre desde un principio, mas su libertad ha sido siempre acompañada de la luz de la Conciencia; a pesar de ello, él ha desoído la voz de su juez interior, alejándose del camino de la Ley, hasta crear esas guerras fratricidas y sangrientas, en las que el hijo se ha levantado en contra del Padre, porque se ha apartado de todo sentimiento de humanidad, de caridad, de respeto y de espiritualidad.

188.7. Ya deberían huir los hombres de la destrucción, de las guerras y evitarse una dolorosa restitución; sabed que si no alcanzan a purificarse en el bien antes de llegar a Mí, tendré que enviarles nuevamente a este Valle de lágrimas y sangre, porque quien camina en sentido inverso a la perfección, no podrá llegar a mi Seno.

309.39. Mientras tanto, seguid preparándoos, fortaleced vuestro espíritu, porque ella sólo os pide redención, salvación, por la espiritualidad. Mas, ¿qué es Espiritualidad? Es la senda trazada por Mí desde el principio de los tiempos y por la cual llegarán todos los espíritus purificados, al seno de Dios. En ella está la Ley divina, que es origen de toda virtud. Allí está el libro abierto, el Libro de la Vida, que encierra toda la sabiduría de Dios, por esa senda, una vez más he venido a invitaros.

309.40. Desde lo alto de la montaña os hablo por tercera vez diciéndoos: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, ya no os apartéis de Mí”.

309.41. Recordad que cuando mi cuerpo fue desclavado de la cruz y luego sepultado, consternados los discípulos y sin poder comprender lo que había pasado, creyeron que con la muerte del Maestro todo había terminado. Fue menester que sus ojos volviesen a verme y que sus oídos me escuchasen de nuevo para que su fe se encendiese y su conocimiento en mi palabra se afirmase.

309.42. Ahora debo deciros que entre aquellos discípulos hubo uno que jamás dudó de Mí, que nunca titubeó ante las pruebas y ni por un instante me abandonó: Fue Juan, el discípulo fiel, valeroso, ferviente y amantísimo.

Por ese amor lo confié a María, a los pies de la cruz, para que siguiese bebiendo el amor en aquel Corazón sin mancha y a su lado, se fortaleciese aún más para la lucha que le aguardaba. Mientras sus hermanos, los otros discípulos, iban cayendo uno a uno bajo el golpe del verdugo, sellando con su sangre y su vida la verdad de cuanto predicaban y el nombre de su Maestro, Juan vencía a la muerte y escapaba del martirio. Confinado al destierro, no supieron sus perseguidores que allí, en aquella isla a donde le arrojaban, descendería de los Cielos sobre aquel hombre, la gran revelación de los tiempos que vosotros estáis viviendo, la profecía que habla a los hombres de cuanto ha de ser y se ha de cumplir.

309.43. Después de amar mucho a sus hermanos y dedicar su vida para servirles en el nombre de su Maestro, tuvo Juan que vivir aislado de ellos, solitario, pero siempre orando por la humanidad, siempre pensando en aquellos por quienes Jesús había derramado su sangre.

309.44. La oración, el silencio, el recogimiento, la pureza de su existencia y la bondad de sus pensamientos, hicieron el milagro de que aquel espíritu evolucionase en un breve tiempo, lo que espíritus han necesitado de miles de años para poder alcanzar.

309.45. Sí, discípulos, Juan es un ejemplo de lo que alcanzará el espíritu de la humanidad en tiempos que están por venir. El éxtasis de Juan, a través del que hablaba, veía y oía, fue la revelación de lo que vosotros habríais de contemplar en este tiempo. Los mirajes espirituales representados con símbolos, fueron vistos a través del don de la videncia o sea de la mirada espiritual.

Los cimientos de la Doctrina

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Los cimientos de la Doctrina son espirituales, ya que nuestro Dios nunca ha entregado religión,… sino Enseñanza, Doctrina, Lección. El mejor ejemplo fue nuestro Maestro Jesús, y siendo el mismo Dios en Él, nunca promulgó religión alguna, sino Doctrina Espiritual.
Aunque siempre nuestro Padre se ha servido de enviados, ellos tampoco dejaron religión alguna, ni institución o sede material. Los cimientos que dejaron fue el mismo adoctrinamiento de sus adeptos también en una Doctrina Espiritual.
De hecho el adoctrinamiento de los espíritus comenzó desde su nacimiento del Seno Divino, nuestro Padre ya tenía la SABIDURÍA. Esa Sabiduría es Enseñanza para cada uno de nosotros. Siempre esa Sabiduría ha existido, está presente.
Nuestro ser no necesita de tradiciones y festines religiosos, porque no dejan nada de valor espiritual en el espíritu, el cual tendrá que retornar al Origen. Ni si acaso le sirve al espíritu denominarse Cristiano, Hinduista, Musulmán, del Judaísmo, o de cualquier otra denominación y seguir sus dogmas religiosos, tradiciones, las bases o cimientos que las identifican una a una materialmente. Si el espíritu tiende en su existencia a la luz, al amor, al bien, a la práctica de la virtud, ese espíritu se está asemejando a Quién le dio vida y eternidad,… si no es así, sus diversas religiones no le salvarán espiritualmente, sino ese mismo espíritu volviendo al camino que le pertenece.
En sí,… nuestro espíritu no necesita cimientos de índole material que se pueden hallar en la mayoría de las denominaciones religiosas. Sino cimientos espirituales, que le ayuden cada vez desarrollarse y ser mejor en su existencia humana y espiritual.
Muchos podrán decir, Roque Rojas instituyó la Iglesia Patriarcal de Elías, y sí, la hicieron y existe como religión hasta hoy en nuestros días, con dogmas, estatutos, vestimentas sacerdotales, una jerarquía sacerdotal, etc. Sin embargo cabe mencionar que el enviado espiritual fue Elías, el profeta de Fuego, y él no instituyó nada de ello. Así que si existe todo ello es de procedencia humana, que se fue adaptando a las creencias de aquellos tiempos hasta la actualidad.
Otro ejemplo de observar la anterior situación es en las religiones Cristianas, el Catolicismo, Bautistas, Testigos de Jehová, Cristianismo, etc… El enviado espiritual y Divino fue Jesús el Cristo, Él no instituyó festines, dogmas, liturgias, jerarquía sacerdotal, estatutos,… etc. Todo ello es de procedencia humana, que se fue diversificando y adaptando según la creencia de cada denominación religiosa cristiana a través del tiempo.

Abraham y el sacrificio de su hijo

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Los antiguos patriarcas conocían las costumbres de los pueblos contemporáneos de su tiempo, algunas difíciles de concebir para agradar a sus dioses, una de ellas, el de dar al hijo como ofrenda.
Abraham y su pueblo aún no conocían del todo al Dios Verdadero; tampoco tenían la suficiente certidumbre del cómo reparar los errores cometidos y que «ofendían» a Dios, o para disculparse de los agravios que se sucedían en el mismo pueblo entre unos y otros.
Era una época donde regía el más fuerte, donde los pueblos faltos de evolución y elevación espirituales, su corazón no estaba presto al amor. Una época donde su entendimiento era el que concebía de una manera muy superficial el desagraviar sus errores, con ofrendas materiales, en los que abundaban los sacrificios de animales. Era el entendimiento de los hombres de aquellos tiempos el que hablaba, no su espíritu. Y no era extraño que se ofreciera en esos tiempos en holocausto o sacrificio, al hijo.
Abraham deseaba de corazón ofrecer una ofrenda a su Dios por los agravios cometidos entre su pueblo. Grande fue su miedo y tristeza cuando Él le pidió su hijo. Abraham aunque dura la prueba, dudando también, pero al fin deseando agradar al Dios Invisible, aceptó el darle a su hijo. Eso fue suficiente para el Yo Soy el que Soy,… la muestra de humildad y de obediencia del patriarca. Entonces Él le dijo: «Ve y recoge a tu hijo, y como ofrenda por el pago de los pecados, da el cordero». Abraham como padre, se regocijo en su corazón, no perdió al hijo amado, y también conoció un algo más de la identidad del Dios Verdadero.
Ese pasaje guardaba así mismo una profecía… Ya que Dios sí ofrecería a Su Hijo en sacrificio por el espíritu de la humanidad, no sólo de aquellos tiempos, sino antes y después de Abraham. Jesús no tuvo quien tomara Su lugar en la cruz, Él fue el Cordero Santo que se inmoló por Su voluntad por amor al espíritu de todos los tiempos. Ese sacrificio vive y está presente en la Conciencia de todo espíritu, desde lo más íntimo de su ser, conocía que su Dios le vendría a salvar aún ofreciendo Su dolor y amargura.
Hoy nuestro ser más evolucionado tiene la capacidad de comprender mucho mejor a Quien le dio vida y eternidad. Su entendimiento y corazón a través de las Eras espirituales se han desarrollado. Hoy puede concebir que las ofrendas materiales no son los que más agradan a su Divinidad, sino las espirituales, aquellas que dejan un bien a su propio espíritu. Como nos dice nuestro Padre, ni si acaso las flores del campo el espíritu debería tomarlas y ofrecérmelas, ya que él nos la creo. Hoy puede concebir que las flores espirituales son las que hacen un bien a nuestro espíritu, porque su aroma llega a perdurar en la eternidad, como lo es el amor de los unos a los otros. Ese amor el cual Cristo es el primero en seguir y dar ejemplo eternamente, ya que Él no sólo es Verbo, sino hecho y obra.

Sobre las adicciones

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Casi siempre quien pasa por una adicción, necesita abrirse primero humanamente, para después venir lo espiritual. Muchos están resentidos con la vida, con la sociedad, con la familia, consigo mismos, con Dios. Por ello a una gran mayoría les es necesario acudir a un centro de adicciones como lo es AA, y allí ellos abrirse humanamente ante otros. Y es indispensable, muy indispensable que ellos reconozcan que necesitan ayuda, que la adicción les está arrastrando a un vacío, un abismo cada vez más hondo.

¿Es posible influir en ellos a que tomen esa decisión de buscar ayuda? Sí, a través del pensamiento, de la comunicación de espíritu a espíritu. Cada vez que tengamos oportunidad hacerles sentir con nuestro espíritu, el enviarles ese mensaje con nuestro pensamiento que lo que están haciendo no es la solución, que necesitan buscar ayuda, porque su adicción los ha sobrepasado. Que lo hagan por sí mismos, que sean honestos consigo mismos para aceptar su enfermedad.

Muchos hermanos nuestros en la humanidad están resentidos con Dios, nuestro Padre. Creen y hasta afirman que Él es la causa de sus sufrimientos, de aquello que les ha acontecido en el pasado. Ese sufrimiento lo eluden, según tratando de «olvidar», entumeciendo su razón. Les es necesario sanar, pero antes les es indispensable el reconocer que necesitan ayuda. Creen que todo está bien, que la adicción no les domina, que son los amos y no los esclavos. Por ello una gran mayoría les ha sido necesario caer muy fondo, donde sus fuerzas ya no son suficientes. Donde posiblemente ya han lastimado a otros en demasía, y sí,… llega el remordimiento de sus acciones.

Ojala ese remordimiento llegase mucho, pero mucho antes. Ahora el espíritu tiene necesidad de sanar, y aunque no lo reconozca su entendimiento humano, el espiritual le dirá que también le es indispensable purificar, restituir las equivocaciones que obró con los demás. ¿Le es necesario purificar y restituir con dolor? Muy probablemente sí acaso volviese obstinarse en la debilidad de la adicción… Sin embargo si su voluntad es fuerte y quiere reparar todo mal, todo error, sus deudas espirituales lo podrá restituir y purificar no con dolor, sino con otro maestro, el del amor para consigo mismo y los demás.

Las debilidades no suceden sólo con nuestros hermanos adictos, sino esto puede acontecer con cualquiera de nosotros, donde una debilidad, una pasión, un obrar o actuar alejado de la luz o de la Ley espiritual, el espíritu tendrá, sentirá esa necesidad de saldar sus deudas espirituales.

Nuestro Padre no es causa de nuestros sufrimientos, ni si acaso a puesto sendero de dolor en nuestro camino. Estamos en una morada, donde unos y otros se están purificando por el dolor. Donde unos y otros por sus hechos y obras, gimen en el ¡ay! del fuego por su egoísmo. Pues cuando de los unos de los otros, haya el sentido del amor espiritual, el dolor no tendrá razón de ser. Ya que el espíritu tendrá la luz y el amor por convicción. Entonces seremos de los unos a los otros los grandes espíritus, que han dejado una etapa muy amarga, para encumbrarse por su elevación espiritual a otra etapa que se significará o destacará por la virtud y la voluntad del espíritu.

Los Siete Sellos

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Los Sellos se mencionan en la revelación de Apocalipsis. Y nuestro Maestro-Padre como Espíritu de Verdad, nos reveló que los Siete Sellos es el libro de la historia del espíritu de la humanidad, allí están anotados sus triunfos y fracasos, sus luchas y victorias, su obediencia y deslealtad, su luz y oscuridad.
En ese libro sellado por Siete Sellos también se encuentra la Revelación, la Profecía, la Justicia que proviene de Dios. Revelación que es Palabra y Ley,… la Profecía que sólo proviene de Dios y la hace conocer al espíritu de la humanidad,… así como también la Justicia, y en ella la redención y la salvación espiritual de cada hijo de Dios.
El único que podría haber revelado el contenido de los Siete Sellos es Dios mismo, nadie más, el que es Verbo, Principio y Fin, el Alfa y la Omega. Hoy nos dice que el espíritu de la humanidad se encuentra en el Sexto Sello, y este Sello tiene por representación la Justicia divina y la purificación. Por lo tanto ningún espíritu se queda sin purificar, todos están presentes ante la Justicia divina, mas ella no pierde a los espíritus ni los condena. Aunque la purificación dolorosa, para quien sepa comprender su valor y salga victoriosa de ella, tendrá por mérito otro galardón: el advenimiento del Séptimo Sello y en él, Dios y Su pueblo, el Reino de los Cielos en la Tierra. La caricia del Padre ante todo dolor, Él lo enjugará y no se conocerá más. Entonces quienes penetren en el Séptimo Sello, tendrán por dicha y buenaventura esta morada con reflejo de Cielo espiritual. Mas no debemos confundirnos, esta morada no es ni será el hogar eterno de los espíritus. Sólo nuestro Padre nos dice, que quienes penetren en el Séptimo Sello, este hogar llamado Tierra, no se conocerá ya más el dolor ni el llanto.
Para quienes no penetren en el Séptimo Sello, tendrán por morada otro hogar donde aún el Sexto Sello está abierto,… donde el egoísmo de los unos a los otros reina aún. Donde el llanto, el crujir y rechinar de dientes es constante como fuego en los hijos de Dios.
El espíritu de la humanidad en su conjunto está en el Sexto Sello. Sin embargo, cada quien por su lucha y méritos penetra y pertenece al Sello que le corresponde. Así el libro de los Siete Sellos es la historia también de cada hijo de Dios, de su evolución espiritual. Y en esa evolución sus caídas, sus derrotas, su quebrantamiento a la Ley, así como sus fortalezas espirituales en la virtud. Cada Sello tiene un representante y nuestro Padre los menciona en el Libro de la Vida Verdadera, ellos son:
-Abel, el representante del Primer Sello, su virtud y fortaleza espiritual es el sacrificio.
-Noe, el representante del Segundo Sello, su virtud y fortaleza espiritual es la fe.
-Jacob, el representante del Tercer Sello, su virtud y fortaleza es la fuerza.
-El Cuarto Sello, representado por Moisés, su virtud y fortaleza es la Ley.
-El Quinto Sello, representado por el mismo Cristo en Jesús, su virtud y fortaleza es el Amor
-El Sexto Sello, representado por Elías, teniendo por virtud y fortaleza la Luz del Espíritu Santo.
-El Séptimo Sello, está representado por el mismo Padre, es el final, el camino perfecto, la virtud y la fortaleza manifiesta, la culminación del espíritu en su lucha y progreso espiritual. Cuando esta etapa llegue el espíritu encontrará un nuevo horizonte más allá de este plano terrenal, donde Dios mismo será el único que lleve a la cúspide del perfeccionamiento espiritual a todo hijo Suyo. Nadie más puede llevar esta obra, sino Él.
Cada espíritu ha pasado por cada Sello, por cada etapa espiritual que le permite conocerse así mismo, y no solo eso templar y acrisolar cada virtud, cada fortaleza. Así hay hermanos nuestros en este plano, encarnados o no, que apenas van principiando al inicio de su propio libro sellado de los Siete Sellos, otros van a medianía del camino, otros más están entrando y conquistando la Séptima Etapa, el Séptimo Sello. Cada quien va conquistando con su luz cada capítulo de su propio libro. Mas unos van lentos, otros más adelantados. Cada espíritu progresa según su anhelo, según su amor, según su virtud, según su luz. Mas todos penetrarán a la luz del Séptimo Sello, no hay ninguno que se le quite esta ventura, ese galardón. Y cuando eso sea, entonces cada hijo del Padre tendrá por mérito el conquistar otro camino, otro sendero, el de su perfeccionamiento espiritual. Ese es el destino de todo espíritu, de todo hijo de Dios, el conquistar el Reino de Dios en sí mismo. Porque en ese Reino sólo la luz y la virtud perfecta es…

LVV y Doctrina

Libro VV

La historia del Libro es un poco largo. Pero resumido, el Libro contiene la sabiduría de Dios en Su manifestación como Espíritu de Verdad, el prometido por Jesús el Cristo, de enviar en otro tiempo venidero al Espíritu de Consolación. Y por la Sabiduría del Libro que procede del Espíritu Santo, entender y comprender mucho más fácil los dos anteriores Testamentos. Donde el Primero contiene la LEY, el Segundo el cumplimiento de la Ley por el AMOR, que Jesús mostró por obra y hecho. Y el Tercero, la SABIDURÍA, la cual necesita nuestro espíritu, para seguir evolucionando y desarrollando su ser hasta y para alcanzar su perfeccionamiento espiritual.
Ley, Amor y Sabiduría… es la Trinidad de un solo Dios manifestado en Tres Tiempos. En cada Tiempo, Él ha venido a tocar la parte que le puede comprender. Así en el Primer Tiempo que corresponde al Primer Testamento Él tocó nuestro ENTENDIMIENTO. En el Segundo Tiempo, que corresponde al Segundo Testamento, Él tocó nuestro CORAZÓN. Y en el último Testamento, el Tercero, que correspondió al Tercer Tiempo, Él tocó nuestro ESPÍRITU. Ahora nuestro espíritu puede alcanzar por su desarrollo y evolución una comunicación más perfecta con Quien nos dio vida y eternidad, Dios y Su hija humanidad. Donde paso a paso los intermediarios ya no serán necesarios, entre ellos las religiones.
En la Doctrina y Enseñanza de estudio del LVV, no tenemos pastores, guías ni ministros. Tampoco tenemos una sede en algún lugar determinado. Sólo hay hermanos que conocen por años la Doctrina y ellos la comparten. Teniendo en consideración que ninguno de ellos se puede proclamar líder o que tenga la verdad sin equivocación.
Sí, estudiamos la Sabiduría que contiene la Palabra de nuestro Padre como Espíritu de Verdad en el Libro de la Vida Verdadera. Cada quien tiene Su invitación de llevarla a la práctica que es lo más importante, ya que Él no obliga. Y por esa práctica adelanto, desarrollo de todos nuestros atributos espirituales; así como en lo humano el acercamiento del Reino de los Cielos a la Tierra. No obliga nuestro Padre, sino como siempre es una invitación divina, que traerá al llevar a cabo Su enseñanza los mejores siglos dorados al espíritu de la humanidad. Cada quien tiene esa oportunidad,.. de nada es provecho para nuestro espíritu la Sabiduría sin la práctica.
También es importante mencionar que nuestro Padre siempre ha tenido por intermediario al hombre, sí siempre ha sido así. En el Primer Tiempo, fue Moisés primordialmente y por él le fue entregado la Ley, y después y antes de él, los patriarcas y los profetas. En el Segundo Tiempo fue el Hombre Perfecto el intermediario entre Dios y Su pueblo de Israel, Jesús el Cristo, y por Él nuestro propio Padre enseñó el cumplimiento de la Ley por el Amor. Y en el Tercer Tiempo, nuevamente ocupo al hombre y no sólo eso, sino también a la mujer para irradiar Su rayo divino, a quienes llamó Portavoces. Miles y miles fueron quienes recibieron al Verbo de Dios en su propio ser. Hombres y mujeres escogidos sabiamente por nuestro Padre desde antes de nacer en este mundo, porque esos hermanos ya llevaban adelanto y evolución en sus espíritus, que les permitía una comunicación de Espíritu a espíritu. Y aunque muchos de ellos en este Tiempo fueron iletrados, ignorantes de las cosas materiales, sencillos y a veces rudos, nuestro Padre conocía en sí sus espíritus. Muchos, sino todos posiblemente pertenecieron a los 144000. Por ellos el Verbo Divino habló a las grandes multitudes, que le llegaron a escuchar antes de 1950.
De cierto cada vez nos estamos acercando al tiempo de los patriarcas,… ya que ellos como los profetas conocían que era la comunicación de Espíritu a espíritu. Por ellos nuestro Padre daba mensajes, profecías, sueños, revelaciones. El espíritu de la humanidad se está acercando a ese tiempo, por ello cuando eso sea, Dios estará en cada pueblo y toda raza. Él será pan y vino espiritual, ya que es el Único el que puede encumbrar a cada espíritu, a cada hijo Suyo al sendero de la perfección espiritual, y en él, el verdadero Reino de los Cielos.

El Ojo Visor y otros símbolos

Ojo visor

Cada símbolo material ha representado un mensaje espiritual. Igual acontece en nuestros sueños, cuando estos tienen por motivo el entregarnos un mensaje mediante símbolos que nosotros podemos entender.
Muchos símbolos ha utilizado nuestro Padre, otros sólo han sido creaciones humanas. Sin embargo Él nos dice,… los símbolos que nos ha hecho conocer nunca deben ser adorados,… sólo han traído un mensaje, una lección que al haber sido comprendidos por nuestro espíritu, estos deben desaparecer de nuestra vista material. Por ello desde antes de 1950 nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos pedía quitar todo aquello que el pueblo ya adoraba con idolatría: la escala, los estandartes; las imágenes diversas que ni si acaso eran de la Obra, sino provenientes de otras creencias religiosas e introducidas a los recintos Espiritualistas. Ni si acaso flores se nos permitía ya el entregárselas como ofrenda a nuestro Padre, porque bien decía Él, que el hombre no era dueño de ellas ni su creador. Que si queríamos ofrecerle una ofrenda verdadera como flores espirituales, éstas fueran de perdón a quien nos había faltado, de caridad ante el necesitado. Esas si eran flores para Su Divinidad y no las flores de los campos.
Así el Ojo Visor, representado en una gran mayoría de recintos Espiritualistas y en otras religiones nunca debe ser adorado,… como tampoco la cruz, ya que ésta representa la ignominia con que la humanidad crucificó por su falta de amor a Quien vino entregarle la Vida Espiritual.
Nuestro Padre está presente en todo, todo lo envuelve, todo lo que procede de Él lo vivifica. Nada está apartado de Él, es la Vida misma a través de los tiempos, de la gran eternidad que aún no puede ser comprendido del todo por el espíritu.
Tres potencias, tres esencias, tres presencias, pero a la vez sólo una de Tiempo en Tiempo. Un Divino Espíritu manifestándose ante el espíritu de la humanidad, haciéndose más comprensible conforme ella tendía en su propia evolución. ¿Acaso Dios podría ser comprendido siendo niño el espíritu? No. Así como el niño crece y se desarrolla hasta ser adulto, y en esta etapa de su existencia comprender lo que de niño no le era posible. Así el espíritu de la humanidad necesito pasar de la niñez a su adultez espiritual,.. ahora puede comprender más a su Dios, y no sólo eso, sino conocerse y comprenderse así misma. Pues la esencia, la presencia y la potencia del Espíritu Divino, el espíritu de la humanidad lo lleva en sí. Es esencia por proceder de Quien es Esencia, es presencia porque existe, es potencia por cuanto al espíritu se le concedió a semejanza del Padre en atributos divinos. Porque la esencia, presencia y potencia de cada espíritu, cada vez será mayor, mucho mayor; sin embargo, mientras él crece, se desarrolla y evoluciona infinitamente, a Quien le creó y le dio Vida, cada vez lo verá más infinito.
¿Podría estar María representada en el Ojo Visor? Sí, porque el Espíritu Divino no sólo es Padre, sino Madre Es. La presencia de la Madre ha estado presente desde la creación de los espíritus,… así como después de la Creación material, existiendo lo masculino y lo femenino. Pues también así cada espíritu lleva la parte de gracia del Padre y la Madre, la ternura y la fuerza,… y en su carne lo masculino y lo femenino. La Madre envolviendo con amor y ternura la Creación espiritual y material, ya que nada está alejado o apartado de estos dos preciosos atributos del Espíritu Divino. El Espíritu Divino todo lo ve, todo lo contempla con ojos de Padre, con ojos de Madre,… todo lo envuelve en la potencia de Su fuerza divina, así como con la potencia de Su amor maternal.

Heredad y destino

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La Palabra de nuestro Padre es una sola Enseñanza, una sola Lección que de tiempo en tiempo nos va clarificando nuestro destino espiritual. Ese destino era desconocido para nosotros, hoy se vislumbra con mayor luz. Sin embargo la luz siempre ha sido la misma, son los espíritus los que en virtud de su evolución espiritual, pueden comprender cada vez más su destino.
Un espíritu no puede ser un desconocido perpetuamente, ya que la vida misma, la eterna que posee en sí, le va revelando cuanto le es de menester para reconocer los atributos divinos que lleva en sí. Un sólo atributo vale más que todos los tesoros de la Tierra, porque todos ellos son polvo llegado el momento. En cambio cada atributo los veremos manifestados conforme pasa la vida misma, desarrollados y desenvueltos uno por uno. Cuanta gracia divina hay en cada espíritu; pues si a veces imaginamos a seres grandiosos que rodean a Dios con majestad y poder, de cierto esa heredad lo disfrutarán y gozarán todos. Así nadie podrá decir que Dios hace distinción entre Sus hijos,… la heredad todos la tienen desde el momento de surgir del Seno Divino. Mas cada quien según su anhelo, con atraso o prontitud tiene por destino asemejarse a las legiones de gran luz. ¿Acaso esos seres siempre fueron perfectos y puros? No,… el pecado, el yerro, las grandes faltas también fueron en ellos, mas al fin venció la luz que desde el principio existe en su ser.
A semejanza cuando el infante nace del seno de la madre, puro y sencillo, todos hemos surgido así del Seno Maternal Divino de Dios. Mas el infante crece, se desarrolla, empieza a descubrirse a sí mismo y cuanto le rodea,… así hemos sido todos espiritualmente. Llega el momento en que el espíritu alcance una madurez espiritual, entonces la vida no la verá con los ojos de la inocencia o de la juventud, sino con aquellos donde su experiencia adquirida por tanto tiempo le sea como un manantial inagotable de conocimientos, para aprovecharlos con pensamiento sereno y calmo. Entonces todos sus atributos espirituales tendrán el valor por obra y fruto, que en verdad corresponde por haberlos heredado de Quién le otorgó la vida sin fin.

Restituir y purificar en el amor

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Nuestro Padre es Espíritu y su mayor expresión por todo lo que ha creado, incluido cada uno de nosotros, es el amor. Su Espíritu todo lo envuelve, todo lo vivifica, todo lo ama cuanto de Él sí procede.
El mal, el pecado, el caos, el egoísmo no son de Su Espíritu, no lo creo, ni lo vivifica, ni lo envuelve… Esas manifestaciones son nuestras, de nosotros procede, y hay veces nos atrae, le damos poder y le damos «vida» continuamente con nuestras obras y hechos.
Sí, hemos creado fuerzas ajenas a las de Dios, les hemos dado poder y grandes potestades. Ama a nuestro espíritu,… pero no aquello que ha surgido o nacido de nosotros, el mal.
Dios ama la libertad que le ha dado a nuestro ser, y sí,… por Su justicia divina derrotará el mal y el caos nuestro, con ese mismo bendito don que nos otorgó. Eso es justicia divina en la restitución, volver a la pureza lo que manchamos. Eso es justicia divina al purificar, el que cada quien saboree por sí mismo el fruto amargo o dulce de sus hechos.
Cada quien salda sus deudas espirituales. Cada quien va apartando su purificación amarga muchas veces, por medio de la práctica del amor si así lo pretende. Dios nuestro Padre no es alguien que guste del dolor ni del temor. Si existe dolor y temor es nuestro, de nosotros procede y es nuestra semilla. Semilla que ha crecido hasta ser árbol muy frondoso y que da sombra a Sus hijos. ¿Quién debería derribar ese árbol? Sino su dueño, todos nosotros. Nuestro Padre pacientemente espera que lo hagamos, persuadidos al fin que Su ley es justa y buena. Convencidos de que Su enseñanza no obliga, sino pacientemente espera que cada uno de nosotros por convicción la llevemos como ideal espiritual en nuestra existencia.

Caridad y más caridad

Caridad

«Caridad y más caridad a vuestros hermanos, y veréis al Padre en todo Su esplendor».

La caridad es una de las más excelsas y sublimes de las virtudes espirituales, por la cual nuestro espíritu va conquistando su elevación espiritual cuando lo hace de corazón.

El dar de corazón sin esperar pago alguno ni si acaso de Quién todo lo da, nos hace humildes ante Él.

Cuantas formas de manifestarse el amor espiritual, aquel amor más allá de lo humano, aquel amor que trasciende, transforma, eleva, enaltece, y hasta dignifica al espíritu cuando desea saldar sus deudas espirituales no por el dolor, sino por el amor.

Cuantas veces se espera que el Cielo responda, pero nos olvidamos a cada momento de dar nuestra respuesta. Pues también es cierto, que el QUE DA, RECIBE.

«Caridad y más caridad y veréis al Padre en todo Su esplendor»… Así es la Doctrina del Espiritualismo, la Doctrina del Espíritu Santo de Dios, porque el que da con el corazón, con espíritu humilde está abriendo la oportunidad de recibir de lo alto.

Nunca nos arrepentiremos de hacer esta practica, todo se guarda en el arcano de la eternidad, y todo llega en el preciso instante en que nuestro ser reciba su galardón. En nuestra propia familia cuántas formas de manifestar esta virtud, y más allá del hogar también. Esta morada no sería de tormento ni de llanto, si quienes lo habitan tuviesen como practica esta verdad.

El que da, recibe… que hermoso es cuando por medio de otro hermano sin interés alguno llega ese auxilio, esa ayuda… ¿será que en otro tiempo también nosotros mismos fuimos desinteresados? Entonces sigamos sembrando con corazón y espíritu de verdad.

La Iglesia del Espíritu Santo

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Cada espíritu está destinado a conquistar la comunicación de espíritu a Espíritu, y no sólo eso sino también la de Espíritu a espíritu,… Dios y nuestro ser.
En todos los tiempos hemos tenido ejemplos de esa comunicación espiritual: Elías, Moisés, Jacob, Daniel… en los tiempos de Jesús, el apóstol Juan principalmente. Y en el Tercer Tiempo, sin lugar a dudas Roque Rojas, y los miles de discípulos que recibieron y siguen obteniendo esa comunicación espiritual por medio de sus dones espirituales.
¿Es particularidad del Espiritualismo dicha comunicación espiritual por medio de los dones? No, ya que una considerable cantidad de nuestra hermana humanidad están recibiendo está relación íntima, principalmente cuando duermen, que es cuando el espíritu está más dispuesto y despierto a lo espiritual.
Así está dispuesto por Dios, Él y Su hija humanidad. Pues la evolución y mucho más importante la elevación espiritual que está logrando el espíritu, le permite que paso a paso él vaya obteniendo manifestaciones espirituales semejantes a los profetas y apóstoles de los tiempos pasados.
Así también nuestro Padre, está y sigue preparando el tiempo de la comunicación perfecta, donde no serán ya necesarios los intermediarios, donde ya no serán necesarias las iglesias, los grandes recintos de las denominaciones religiosas. Será un tiempo precioso, porque nuestro propio ser no tendrá necesidad de un pastor, de un guía espiritual, de un ministro, o de que alguien se prepare para recibir un mensaje por su conducto.
Dios y Su hija humanidad… en donde el Reino de la Conciencia será tan perceptible, que todo espíritu conforme vaya logrando una mayor elevación espiritual, tendrá por gozo el sentir a Dios en su propio ser.
No extrañemos los recintos, las iglesias materiales, mas bien meditemos que llegará el instante en que ya no sean necesarias… y más que tristeza, deberíamos sentir jubilo, porque la Iglesia espiritual seremos cada uno de nosotros.
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