Elías, el gran espíritu
Elías es de aquellos hermanos que aún están más allá de nuestra comprensión. Tan sólo el Maestro nos explica que fue él quien dio ambiente espiritual a este mundo, antes de que los espíritus vinieran a encarnar. Leer Más

Elías es de aquellos hermanos que aún están más allá de nuestra comprensión. Tan sólo el Maestro nos explica que fue él quien dio ambiente espiritual a este mundo, antes de que los espíritus vinieran a encarnar. Leer Más

En esta morada aún estamos lejos del reconocimiento de nuestro ser. Ese reconocimiento que no proviene de la carne, sino del espíritu. Sí, él encarnó y volverá a reencarnar. Es una Ley que aunque intuye la humanidad, no la valora ni la toma en consideración en su apropiada dimensión. Leer Más

A lo largo de los doce tomos del Libro de la Vida Verdadera no vamos encontrar la palabra alma; pero no está exenta de que podamos dar una explicación sobre ella.
El LVV nos menciona muchas veces que nuestro ser está constituido por tres naturalezas: La divina, la espiritual y la material. Hay grupos de estudio que mencionan que las tres naturalezas de nuestro ser son: La almica, la espiritual y la material, dejando de lado la naturaleza divina.
Mas analicemos por puntos:
1. Antes que la Creación material existiese no había nada, sólo el ESPÍRITU DIVINO.
2. El ESPÍRITU DIVINO a quien llamamos Padre-Madre, hizo seres semejantes a Él con las potencias, facultades, virtudes y dones propios de su Espíritu.
3. Ante la necesidad de nuestro espíritu de un aprendizaje y aleccionamiento para nuestra evolución espiritual, tuvo la idea divina de crear la Creación material.
4. Mas nada de lo material existía, ni si acaso un átomo. Todo cuanto existe en la Creación material procede de su PENSAMIENTO DIVINO.
5. Lo divino no tiene forma, ni cuerpo, ni substancia. Nuestro Creador tuvo la necesidad de pasar de lo divino que no tiene forma, a lo que sí tiene forma, y es aquí donde procede la CREACIÓN DEL ALMA.
6. El alma, ese elemento sutil, que no es totalmente espiritual, pero tampoco es material. Sin embargo tiene la particularidad de UNIR y SUJETAR ambas naturalezas.
7. Lo divino así paso a la SUBSTANCIA, o sea el tener un principio hacia la forma.
8. Por un largo periodo de tiempo, la substancia fue poseyendo MATERIA AL CONDENSARSE, y esa materia es todo cuanto es y existe, y es observable en el Universo.
9. Por lo tanto toda la Creación material con su naturaleza y sus diversas criaturas, incluyendo la carne del hombre, POSEE ALMA. A esto se le conoce como ALMA UNIVERSAL, porque todo, absolutamente todo posee alma, desde el átomo y la molécula.
10. Cuando surgimos o nacimos del Seno Divino… nuestro ser sólo era o poseía dos naturalezas, la divina y la espiritual: la divina que es la CONCIENCIA y la espiritual, o sea nuestro ESPÍRITU.
11. Mas nuestro espíritu al descender al plano material, al plano de las formas que es la Creación material, poseyó una tercera naturaleza, la material, o sea su CARNE.
12. Esta es su trilogía cuando ESTÁ ENCARNADO EL ESPÍRITU: La divina por la Conciencia, la espiritual por su espíritu, la material por su carne. ¿Dónde queda el alma? La adquirió de la misma ALMA UNIVERSAL. SÓLO EXISTE UN ALMA, la que se encuentra en toda la Creación material.
13. Mas cuando el espíritu desencarna, aún sigue SUJETO a la Creación material, pero en forma SUBSTANCIAL, el alma es el que lo sujeta. Entonces al no poseer ya materia, puede decirse que sus tres naturalezas son: La divina por su CONCIENCIA, la espiritual por su ESPÍIRITU, y una tercera naturaleza ya: la ÁLMICA.
14. Mas cuando el espíritu LOGRE SU PERFECCIONAMIENTO, no le será necesario ya la materia, ni si acaso el alma, sino sólo le servirá como un instrumento PARA INTERACTUAR en el plano de las formas, entonces será nuevamente como lo fue en su principio: CONCIENCIA Y ESPÍRITU.

Normalmente todos quienes elegimos el sendero espiritual en el Cristianismo, en algún momento nos ha interesado la historia del pueblo de Israel, el pueblo de Dios. Esa historia está contenida sin lugar a dudas en muchos libros, donde se ha plasmado su origen, sus luchas, sus grandes errores y aciertos, uno de aquellos libros es la Biblia. Leer Más

Cuando le damos importancia a nuestro ser, a lo que nos identifica como seres espirituales dotados de virtudes para manifestarlos. Cuando reconocemos que el dolor y el sufrimiento es siembra y cosecha nuestra, no de nuestro Dios-Padre. Leer Más

México, la nación escogida por Cristo para Su tercer advenimiento, donde manifestaría Su sabiduría como Espíritu Santo. De oriente a occidente Su rayo divino como luz potente estremeció la noche del espíritu.
Sobre la nube divina su Espíritu Divino dio sombra al espíritu, que en su soberbia se aventuro por los caminos extraviados, hallando solo el desierto. Ese destierro que él mismo se infligió al abandonar la casa paterna. La nube bienhechora está para darle sombra, para calmar su sed espiritual. Mas es necesario que el espíritu clame con humildad, que en el Templo de su corazón reconozca su vacío espiritual.
Cristo aún está en la nube, Su promesa de volver entre la humanidad aconteció. Esperando es a Su hija, a que sus pies no sólo toque el polvo de la tierra, sino se eleve y se halle con el Maestro en la nube divina. Que aprenda elevarse a las alturas de su virtud, pues es aquí donde encontrará no sólo la nube, sino el potente rayo divino que estremezca y rasgue su oscuridad de Eras.
Si el oriente por un tiempo y en un pueblo se cubrió de la nube divina en el Monte Sinaí, recibiendo la Voz potente del Yo Soy. En el Segundo Tiempo esa Voz potente bajo de la nube, para hacerse Hombre. Su voz humanizada estremeció como un rayo de luz el corazón de la humanidad.
Tiempo hermoso para Yo Soy, el Cristo, al asemejarse ya en Jesús a quienes amo desde su principio. Esos espíritus en envolturas humanas, olvidando su principio espiritual. ¿Acaso el Maestro no fue como una nube calmando la sed del espíritu? ¿No dijo el Maestro a la samaritana, que quien tomase agua del pozo volvería a tener sed? No vino el Maestro a saciar la sed de la carne, sino la sed del espíritu.
Y he aquí, al Espíritu de Verdad, al Espíritu de Consolación, al Cristo ya no humanizado en Jesús, sino el Espiritual, el Divino, volviendo sobre la nube, estremeciendo con Su rayo de luz a todos los espíritus. Todos le pertenecen, a todos calmará su sed, a tiempo como ellos también se harten del desierto.
No volverá más el Cristo humanizado bajando de la nube, sino el Cristo Espiritual sobre la nube. Pues Dios es Espíritu, y así ha vuelto, no visible a la mirada de los hombres, pero sí a la mirada del espíritu por sus dones espirituales.
México, nación bendita donde se reunieron las doce tribus del antiguo pueblo de Israel;… pueblo que atestiguaste al Mesías en Jesús,… tus ojos espirituales contemplaron el Rayo divino descender al entendimiento del hombre en el Tercer Tiempo. Tu Dios en labios de Jesús habló en otro tiempo una lengua distinta al de hoy, así como los tuyos.
Ese Rayo divino aún rasgando es las tinieblas de Su hija humanidad; la Nube Divina Espiritual, ya no posándose sobre el portavoz, sino sobre todo espíritu. ¿No es la nube que va de un lugar a otro, la que atraviesa sendas y valles? ¿No es ella que con su lluvia hace florecer después de un tiempo, los desiertos áridos? ¿No es ella la esperada por unos y otros, después de una larga sequía, augurando esperanza para los cultivos de los hombres? De cierto, la nube divina se está posando sobre todo aquél que le llama para calmar su sed espiritual, para hacer florecer su corazón árido, y hacer que de él broten las virtudes manifiestas de su espíritu.
Nación que en ti Yo Soy, se manifestó con potente luz,… el Mismo que en otro tiempo dijo, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida,… de ti saldrá la luz que de occidente a oriente, deje una estela de Sabiduría divina para no ser acallada más. Por ella se reconocerán y se reconciliarán los pueblos y las naciones; los hombres sabrán guiarse por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida. Los espíritus tendrán por bien el ya no pertenecer a esta morada, sino extender sus alas espirituales hacia las alturas, cada vez más hasta donde su elevación se lo permita.
Tiempo de luces es,… y lo será más para la luz divina, iluminando lo profundo del espíritu.

En el largo peregrinaje del espíritu hacia su perfeccionamiento espiritual, el Padre nunca dejó sin guía a quienes hizo semejantes a su Espíritu Divino. En cada partícula Suya dejó un testimonio viviente de Su presencia, un testimonio de la vida verdadera que cada uno debía conquistar con sus méritos.
Los espíritus sin conocer con certeza a Quién pertenecía aquella Voz, sintieron en su propio ser cada virtud que de Él procedía. ¿De dónde procedía aquella luz? De su Conciencia.
Un sentimiento fue lo que sintieron, un sentimiento desconocido pero que podían palpar en su propio ser. Cada sentir se expandió una y otra vez. Aquella voz sublime les hablaba, no como los hombres acostumbran con el lenguaje material, sino con el idioma del espíritu. Ese idioma que es sentir. ¿Qué lenguaje como acostumbran los hombres existía cuando nuestro Creador, creó a los espíritus? Ninguno. El Padre sentía a cada partícula Suya que brotó de Su seno divino, y cada partícula sentía a su Creador.
La comprensión espiritual de los primeros espíritus fue a semejanza como de aquellos que nacen del vientre de la madre, para iniciar la jornada en la Tierra. Y así como el entendimiento y la comprensión del nacido a su adultez se expande grandemente y va siendo conocedor de todo lo que la vida le ofrece, fue también la de los espíritus.
La Creación como una maravilla ante los ojos del espíritu se expandía más y más, no solamente en su sentido espiritual sino también el material. Y la vida paso a paso fue ofreciendo a los espíritus,… lecciones.
¡Qué hermoso fue ese comienzo! A semejanza cuando el nacido crece y se convierte en niño, va conociendo a sus padres, su entorno, los suyos,… el encanto de la vida. Y, ¡qué hermoso es el entendimiento de los padres!, que por intuición conocen que al hijo le es necesario las lecciones de la vida, para que al paso de su desarrollo humano puedan acrecentar no sólo su entendimiento, sino la comprensión de todas las cosas.
También al paso el entendimiento de los primeros espíritus fue acrecentándose, sus pensamientos multiplicándose en la experiencia de las primeras lecciones. Todo hacia una finalidad, una intención divina del Dador de Vida,… el desarrollo y el perfeccionamiento espiritual a quienes había otorgado la misma Vida.
¡Cuántas lecciones la vida a dado a los espíritus! Y en ella, la Conciencia como una luz divina nunca se ha apartado de cada uno de ellos. El libre albedrío de los espíritus ha dado frutos una y otra vez, no siempre hacia un fin noble, sino egoísta. Sin embargo ese libre albedrío ha dejado una experiencia acumulada a través de los tiempos.
¿Era necesario el dolor en la experiencia de la vida? No, ¿qué padre querría el sufrimiento de quienes ama y llama hijos? El dolor no existió en el comienzo. Este nació y creció conforme el espíritu se fue alejando de la luz de la Conciencia.
Los espíritus en su larga travesía ya han conocido el fruto de su libre albedrío. Son los espíritus que al paso del tiempo han evolucionado muchos de sus atributos espirituales. La vida se ha encargado de entregar una lección de amor en respuesta cuando sus acciones han sido correctas, y también una lección de dolor y sufrimiento cuando sus acciones y obras no son correctas.
Es tiempo que los espíritus dejen de nuevo florecer esa Voz que no obliga, pero sí invita a seguir el sendero del perfeccionamiento espiritual como lo fue desde el principio. Es menester que los espíritus vuelvan a sentir esa Voz bienhechora que existe en cada uno de ellos, y que no es difícil. Ese sentir de bienestar que se siente cuando se hace un bien, una caridad; como cuando el libre albedrío es al servicio de otro y muchos para su beneficio. Como cuando se otorga una caricia al quien va sufriendo. Ese sentir de que se hizo lo correcto cuando se le calma el hambre al que lo padece. Esa sensación inequívoca de paz cuando nuestro ser ha sido participe en la siembra y cosecha de la luz.

Cada hijo de Dios vive y se manifiesta «dentro» de su Espíritu Divino. No sólo cada hijo, toda la Creación. Nada existe fuera de su Espíritu, todo lo envuelve, todo es manifestación de Su poder, de la vida que es Él.




En este plano material no se nos pide perfección, pero sí cada vez la oportunidad de ir mejorando. Que no seamos ya el del ojo por ojo y diente por diente, como muchas veces estábamos acostumbrados a actuar ante la ofensa y el agravio de nuestro semejante. Que en nosotros ya hay Enseñanza, ya existe cierta elevación espiritual que es sensibilidad del pensamiento y del sentimiento, lo cual aún no lo tiene la mayor parte de nuestra hermana humanidad.
Somos cada vez más Concientes y conscientes de nuestros hechos y actos, por lo cual no nos permitimos ya hacer lo que pudiese ocasionar un daño a los demás. Mas no quiere decir que por ser más acordes a la Enseñanza del Maestro no debemos sentir enojo, malestar. Claro que sí, y no sólo eso, sino hasta expresarlo, pero ya no con una intención de que el fuego nos consuma. La Enseñanza nos ayuda a ser más acordes a la virtud, a ser más afines a la luz de la Conciencia y en ella a la voz del Padre. Lo cierto es, que cada vez somos menos pasionales, menos punzantes hacia el arrebato de la ira y la venganza.

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