Archivos por Etiqueta: reencarnación

¿Qué es la reencarnación del espíritu?

¿Qué es la reencarnación del espíritu?

La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al verdadero camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje.

La reencarnación es un don que Dios ha concedido a vuestro espíritu para que no se limite nunca a la pequeñez de la materia, a su efímera existencia en la Tierra, a sus naturales debilidades; si no que, procediendo el espíritu de una naturaleza superior, pueda tomar cuantas materias le sean necesarias para el desempeño de sus grandes misiones en el mundo.

La intuición de ello la conservan todos los hombres; en todos los pueblos de la Tierra presienten el misterio que encierra el pasado, presente y futuro de cada espíritu. Para unos es teoría, para otros es posibilidad, para otros fantasía, otros lo niegan rotundamente. Sin embargo, los encuentro pensativos en torno a esta verdad.

¿Quién sois? ¿Qué sois? ¿Quién creéis ser? ¿Qué sentís ser? ¿Acaso la materia que desciende al sepulcro o el espíritu que se eleva hacia la eternidad, hacia el infinito?

La materia es sólo la vestidura temporal del espíritu, la que cambia cuantas veces le es necesario para sus experiencias, su evolución o expiación.

La existencia de un hombre en la Tierra es sólo un instante en la eternidad, un soplo de vida que alienta por un tiempo al ser humano y luego se aparta para después volver a alentar a un nuevo cuerpo.

El cuerpo es de este mundo y en él queda, mientras el espíritu se levanta libre y vuelve a la vida de donde brotó.

«Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido de mi Espíritu, espíritu es». (Juan 3:6)

La resurrección de la carne es la reencarnación del espíritu y si unos creen que esa es una teoría humana y otros piensan que es una nueva revelación, de cierto os digo que este conocimiento, lo di al mundo desde el principio de la humanidad; prueba de ello pueden encontrarla, en el texto de las Escrituras que son un testimonio de mis obras.

Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. (Génesis 28:12)

¿Sabéis que significado encierra aquella Escala que en sueños contempló Jacob? Esa Escala representa la vida y la evolución de los espíritus. El cuerpo de Jacob dormía en el momento de la revelación; pero su espíritu se encontraba despierto. El se había elevado hacia el Padre, buscando como medio la oración y al penetrar su espíritu en las regiones de luz. Recibió un mensaje celestial que quedará como un testamento de revelaciones y verdades espirituales para su pueblo, que es toda la humanidad, porque Israel no es nombre material sino espiritual.

Jacob veía que aquella escala estaba apoyada en la Tierra y que su cúspide tocaba el cielo; esto indica el camino de elevación espiritual que empieza en la Tierra a través de la carne y termina fundiendo su luz y su esencia con la de su Padre, fuera de toda influencia material.

Vio el patriarca que por aquella escala subían y descendían ángeles, representando ello, el incesante encarnar y desencarnar, el continuo ir y venir de los espíritus en pos de luz, o también en misión de restituir y de purificarse, para elevarse un poco más al retornar al mundo espiritual. Es el camino de evolución espiritual que conduce al perfeccionamiento, por eso Jacob contempló en la cumbre de la escala la forma representativa de Jehová, indicando que Dios es la meta de vuestra perfección, de vuestras aspiraciones y el supremo galardón de infinitos goces, como compensación a las arduas luchas, a los prolongados sufrimientos y a la perseverancia por llegar al seno del Padre.

En las vicisitudes y en las pruebas, el espíritu encontró siempre la oportunidad de hacer méritos para ascender. Ahí, en cada prueba, ha estado siempre representada la Escala de Jacob, invitándoos a subir un peldaño más. Ésta es una gran revelación, porque en ella se os habla de la vida espiritual en un tiempo en el que apenas se iniciaba el despertar del espíritu hacia el culto a lo divino, a lo elevado, a lo puro, bueno y verdadero.

Ese mensaje no es tan sólo para una familia, ni siquiera para un solo pueblo; su esencia es espiritual y por lo tanto tiene universalidad. Por eso mismo la voz del Padre dijo a Jacob: «Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y el Dios de Isaac, la tierra en que os encontráis os la daré a vos y a vuestra simiente y esa simiente será como el polvo del mundo y os extenderéis hacia el occidente y al oriente, y al norte y al mediodía, y todas las familias de la Tierra serán benditas en vos y en vuestra simiente».

Este mensaje os podrá parecer de poca importancia en apariencia, pero es profundamente infinito en su contenido espiritual. Mas, ¿cómo podrían los hombres encontrar su esencia, si no la han valorizado, si huyen de toda señal o revelación espiritual? He tenido que ser Yo mismo quien viene a daros la interpretación de aquel mensaje que os di en otro tiempo, cuando apenas se iniciaba el despertar del espíritu en el mundo, para alentaros en vuestra misión.

En verdad os digo, que sois como los arroyos que a veces desvían su cauce, pero que al fin van a desembocar al mar, que es su meta.

Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. (Eclesiastés 1:7)

Una sola existencia en la Tierra, por ser tan breve comparada con la vida espiritual, no puede ser decisiva sobre la eternidad de un espíritu, o sea que ni será suficiente para que uno de vosotros alcance dentro de ella la perfección, que os lleve directamente al Reino de la más alta espiritualidad que es a lo que llamáis Cielo, como tampoco los errores de una vida en la Tierra podrán determinar que un espíritu se pierda en las tinieblas o en el dolor por una eternidad.

Esta revelación, estremecerá al mundo, hará revolución entre los hombres y con ello alcanzarán la explicación de muchos misterios y la fortaleza para su espíritu, porque es Ley de amor y en ella está mi luz. Ahora el mundo sabrá la verdad sobre la resurrección de la carne, que es la reencarnación del espíritu.

Reencarnar: Volver al mundo material para nacer de nuevo en cuanto hombre o mujer; surgir el espíritu en un cuerpo humano para continuar una misión, Esa es la verdad sobre la resurrección de la carne, de que os han hablado, dándoles tan torcidas como absurdas interpretaciones.

El misterio de la resurrección de la carne, lo ha esclarecido la revelación de la reencarnación del espíritu. Debéis saber que la finalidad de esta Ley de amor y de justicia, es la de que vuestro espíritu se perfeccione, de que no se pierda jamás, porque siempre encontrará una puerta abierta como oportunidad que le da el Padre para su salvación.

He aquí la resurrección de la carne, mas no en la forma en que fue concebida por la humanidad. La carne, al quedar inerte, va a las entrañas de la tierra mientras el espíritu parte al más allá en espera de que mi justicia le envíe a encarnar en un nuevo cuerpo; en esta forma espíritu y materia vuelven a unirse en este mundo, mas no en el valle espiritual.

¿Cómo han podido creer que en el día del juicio resuciten los cuerpos de los muertos y se unan a sus espíritus para penetrar en el Reino de Dios? ¿Cómo pueden interpretar así lo que en otros tiempos se os enseñó?

Mas en este tiempo ha llegado esta revelación a vuestro espíritu en un grado mayor de evolución y en breve será comprendida como una de las leyes más justas y amorosas del Creador.

No basta a vuestro espíritu una sola materia en su existencia eterna como tampoco es suficiente para vuestro cuerpo un solo vestido durante su vida en este mundo. Por ello, la reencarnación del espíritu es necesaria para su evolución. En cada etapa conocéis la riqueza y la pobreza, la salud y todas las enfermedades que afligen a la humanidad; conocéis el egoísmo, la soberbia, la inquietud y falta de caridad y también el perdón y el amor, la nobleza y la generosidad.

Hoy estáis cubiertos aún con el velo de la ignorancia, de materialismo y de fanatismo religioso, lleno de falsos temores y prejuicios, por lo que cuando llega una prueba a vuestra vida y no le encontráis alguna causa clara, clamáis, diciendo: Pero, ¿qué he hecho yo para que así se me castigue? Sin saber que a veces mi justicia tarde siglos y hasta Eras para llegar a un espíritu. Mi justicia siempre llega y aunque en apariencia llegue tarde o fuera de tiempo, lo cierto es que se manifiesta siempre en forma sabia, perfecta e inexorable.

No crean que las consecuencias de una desobediencia, se palpan inmediatamente; no, lo que sí os digo es que tarde o temprano tendrán que responder de vuestras obras. A veces llegará a parecerles que vuestra falta no tuvo consecuencias en vista de que el tiempo pasa y mi justicia no da señal alguna, pero debéis saber que como juez soy inexorable y que, llegado vuestro juicio, abriréis vuestros ojos ante la luz de la conciencia.

Si sabéis valorizar las lecciones que la vida os da, alcanzaréis la evolución de vuestro espíritu y comprenderéis la finalidad de la lucha que os va forjando, el dolor que os pulimenta, el trabajo que ennoblece, el saber que ilumina y el amor que eleva. El que practique mi Ley, puede dejar de venir a reencarnar en este planeta; mas aquél que en su última reencarnación deje huella de sangre o de maldad, ése tiene que tornar a esta Tierra a reparar errores, a reconstruir lo destruido, a dar vida a lo que dejó inerte, a perdonar a los que no perdonó. En una palabra: a restituir. Aquí tienen el último tiempo para reparar sus faltas, ya que estáis sujetos a la ley de evolución.

Evolución: palabra que estará en los labios de la humanidad cuando se ocupe de su espíritu, porque significa progreso, elevación, transformación y perfeccionamiento.

Las ciencias, las religiones y los teólogos no podrán descubrir en este tiempo cómo obra mi justicia. Cada corazón humano es una prueba viviente de mi justicia y de mi sabiduría.

A veces en el corazón de un miserable se oculta el espíritu del que en otro tiempo llevó corona sobre su cabeza, o en un presidiario se esconde el que en otra vida privó de su libertad a un pueblo. A veces le corresponde habitar en un ser cuyo corazón encierra gran rebeldía y entonces le parece difícil manifestar su luz. Ese corazón será su crisol y su prueba en la vida y si logra someterle y persuadirle de que sólo estando en armonía materia y espíritu puede el hombre encontrar la paz, entonces habrá triunfado de su prueba y podrá aspirar a un mundo más elevado.

Esa es mi justicia, que siempre os da la oportunidad de reparar la falta o de rectificar el error. Mi juicio en cada espíritu, por medio de esta ley, es perfecto e inexorable.

Sólo Yo sé juzgarlos, porque cada destino es incomprensible para los hombres. Así, nadie es descubierto ni delatado ante los demás.

El tiempo de la restitución y de la purificación tenía que llegar aunque para ello tuvieran que pasar siglos sobre el mundo y vuestro espíritu tuviese que aguardar esa hora. Y ese tiempo ha llegado, es éste, comprendedlo, vividlo y aprovechadlo.

El pasado de vuestro espíritu, es desconocido, para vosotros. ¿Quiénes fuisteis antes de esta vida, quiénes sois en la presente y quiénes serán en el futuro? Estos son los misterios que sólo al Juez Divino corresponde saber. Por ahora solo debéis comprender el verdadero significado de la ley de reencarnación que os he revelado como una suprema verdad.

Si por un instante Yo quitara el velo que impide a vuestra mente conocer vuestro pasado, en verdad os digo que caeríais postrados ante mi presencia, agobiados de arrepentimiento ante vuestras ingratitudes, desobediencias, infidelidades y falta de fe en mi Obra. Por esto, no os he permitido hasta ahora saber quiénes sois espiritualmente ni quienes habéis sido en sus vidas anteriores.

Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él (Jesús el Cristo) los reprendió, diciendo: Vosotros nos sabéis de que espíritus sois. (Lucas 9: 54-55)

Por lo tanto, todas aquellas ideas con que algunos de vuestros hermanos quieran sorprenderos, hablándoos de vuestro pasado o de vuestro futuro en la vida del espíritu, desechadlas, ya que esto es desconocido para vuestra mente.

Ahí podrán encontrar la causa por la que el espíritu olvida su pasado. Desde el instante en que encarna en una criatura inconsciente, recién nacida y se funde en ella, inicia una vida junto con aquel ser. Del espíritu sólo quedan dos atributos presentes: La conciencia y la intuición, pero la personalidad, las obras hechas y el pasado, temporalmente quedan ocultos. Así ha sido dispuesto por el Padre. ¿Qué sería del espíritu que ha venido de la luz de una elevada morada a habitar entre miserias de este mundo, si recordara sus vidas anteriores? ¡Cuántas vanidades habría entre los hombres al serles revelada la grandeza que en otra vida existió en su espíritu!

¿Alguno de vosotros cree que su presente existencia es la primera que vive en la Tierra? Muy poco es lo que os he permitido conocer acerca de lo que habéis sido a través de los tiempos, porque no quiero que vosotros penetréis en el santuario, en la intimidad de mis altos juicios; no quiero que hagáis de las enseñanzas de la vida espiritual, nuevas ciencias que tan sólo os conduzcan a la curiosidad y a la pérdida de tiempo. Entre la humanidad, hay algunos que supieron del fin de Sodoma y Gomorra y que más tarde vieron la destrucción de Jerusalén.

En este mundo, descubro a seres que otro tiempo cruzaron el desierto en pos de una promesa divina, que oyeron la voz del Señor sobre un monte; también descubro a otros que vivieron en el tiempo de Jesús el Cristo, vieron sus obras y escucharon su palabra, que le siguieron al desierto y comieron de los panes y peces que dio a comer a la multitud cuando ascendieron a la montaña para oír aquella voz, y a los que anduvieron entre las turbas gritando el día de su crucifixión.

También descubro a los que en otro tiempo, fueron doctores de ley o científicos; ahora traen su mente despierta para el saber espiritual, convencidos de que en el limitado saber humano no encontrarán la Suprema verdad.

En este mundo se encuentran muchos de los que fueron poderosos y ricos en la Tierra, y ahora han venido a saber de la pobreza y la humildad, Yo los bendigo por su conformidad y por su anhelo de perfeccionamiento. Ahí tenéis una prueba de mi amorosa justicia al hacerlos venir nuevamente a la Tierra para mostrarles una página más del libro de la sabiduría eterna.

Comparad esta forma de restitución con la del eterno castigo en el fuego eterno del infierno, forma de la que se valen los hombres para amedrentar al espíritu de la humanidad. Decidme, ¿cuál de estas dos formas os da la idea de una justicia divina, perfecta y misericordiosa? Una revela crueldad, rencor sin limite, venganza; la otra encierra tan sólo perdón, caridad, esperanza de alcanzar la vida eterna. ¡Cuán grande es la deformación que han sufrido mis enseñanzas por causa de las malas interpretaciones!

La idea de la muerte o de la condenación eterna, queda destruida ante esta revelación. Si en los primeros tiempos no se os descubrió esto, fue porque no estabais preparados para saberlo.

Para las generaciones del futuro está reservada esa gracia, a las que el conocimiento de su pasado no les causará impresión y vosotros seréis para ellas como un libro abierto. Serán esos espíritus los reveladores de muchos misterios, los que vengan a aclarar la vida del espíritu a través de sus propias vidas materiales, los que hablen a este mundo de otros mundos y de ese camino tan largo que es el de la vida espiritual.

Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porqué no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; mas de lo que podéis estar seguros, es de que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución.

Os he prometido enviar a morar entre vosotros a los espíritus de luz, ellos esperan tan sólo el momento para reencarnar y cumplir una gran misión de restauración. Cuando aquellos seres habiten este mundo, ¿qué tendréis que enseñarles? Nada, porque ellos vendrán a enseñar, no a aprender. Os maravillaréis de escucharles desde la infancia hablando de enseñanzas profundas, sosteniendo conversaciones con los hombres de ciencia y con los teólogos, asombrando con su experiencia a los ancianos y aconsejando la buena senda a la juventud y a la niñez.

Bienaventurado el hogar que reciba en su seno a uno de estos espíritus. ¡Cuán graves serán los cargos que se hagan a quienes traten de impedir el cumplimiento de mis enviados!

Mucho van a padecer ellos por causa de la maldad de los hombres; mas no será nada nuevo, ya que ninguno de los enviados de Dios ha escapado a la persecución, a la burla y a las ofensas.

No sabéis en que caminos de la vida humana tendrán que surgir, mas Yo os digo que unos aparecerán en el seno de las grandes religiones, donde lucharán por la unificación y la armonía espiritual de toda la humanidad. Otros se levantarán entre los hombres de ciencia para mostrar con el fruto de sus inspiraciones que la verdadera finalidad de la ciencia, es la de perfeccionamiento espiritual del hombre y no su miseria y destrucción. Y así en cada sendero aparecerán mis siervos llevando en su corazón mi Ley y testificando con palabras y obras todo lo que os he venido a hablar en este tiempo.

¡Cuántas lecciones os he dado para que aprendáis a amar! ¡Cuántas oportunidades vidas y reencarnaciones os ha proporcionado la misericordia divina! La lección se ha repetido cuantas veces ha sido necesaria, hasta que ha sido aprendida. Una vez cumplida, no existe razón para ser repetida porque tampoco podrá ser olvidada.

He concedido a vuestro ser la oportunidad de reparar errores, purificar y perfeccionar a vuestro espíritu en vez de castigaros o condenaros como solías pensar antes. En ello debéis comprender mi amor infinito. Vuestro deber, para no hablar de castigo, es reparar, restaurar, restituir y saldar hasta la última cuenta. Nadie, ni vuestro Padre Celestial, ni vuestros hermanos de la Tierra o del valle espiritual, harán lo que sólo vosotros debéis hacer.

Las reencarnaciones han pasado sobre vosotros y muchos no habéis estimado la gracia infinita y el amor que os ha concedido el Padre, vuestro Dios.

Mirad que mientras mayor sea el número de oportunidades, mayor será vuestra responsabilidad y si estas no son aprovechadas, en cada una irá en aumento la restitución y la justicia; ese es el fardo cuyo peso insoportable muchos seres no se explican y sólo mi Doctrina os puede revelar.

Muchos de vosotros ya no tendréis una nueva oportunidad de venir a la Tierra, a reparar sus faltas, no poseerán ese instrumento que hoy llevan y que es el cuerpo, en el que se apoya el espíritu. Es menester que comprendáis que el venir al mundo es un privilegio para el espíritu, que nunca es un castigo; por tanto, debéis aprovechar esta gracia.

No porque el Padre os conceda más de una oportunidad para el desempeño de vuestra misión, desaprovechéis la que hoy tienen, porque nadie sabe el número de existencias que mi justicia le asigne.

Si bien es cierto que mi justicia os ofrece nuevas ocasiones para borrar manchas y reparar errores, también es cierto que en cada oportunidad aumenta el número de pruebas, y que los trabajos y sufrimientos son más intensos cada vez, como grandes fueron los errores cometidos.

¿Habrá quién, después de escuchar este mensaje, lo rechace como lección inútil o falsa? Yo os digo que sólo aquel que llegare a encontrarse en un grado de materialismo extremo o de ciego fanatismo, puede rechazar esta luz sin que su espíritu se conmueva. ¿Quién es aquel que pueda pensar que, una sola existencia humana puede bastar a un espíritu para su desarrollo total y su perfeccionamiento espiritual?

¡Ah hombres, que se ocupan demasiado de la vida humana, creyéndose que son eternos en la Tierra, y no saben que a causa de vuestra materialidad, tienen que venir en nuevas materias al mundo, a dar el paso que en la ocasión anterior no supieron dar! Si pronto aprenden mis lecciones, no tendréis por qué sufrir, ni por qué llorar. Un ser que en la Tierra aprovecha las lecciones en ella recibidas, podrá volver al mundo, pero siempre será con mayor adelanto y en mejores condiciones.

En verdad os digo, que la vida en la Tierra es un grado más en la escala de evolución. ¿Por qué no lo entendéis así, para que aprovechéis todas sus lecciones? Es la razón por la que muchos tienen que volver a ella, una y otra vez: porque no comprendieron ni sacaron utilidad de su vida anterior.

Si habéis de volver al mundo una o algunas veces más, que sea para que recojáis frutos agradables, cultivados por vosotros con anterioridad, para que vuestro espíritu experimente la satisfacción de tener ante sí la oportunidad de concluir alguna obra empezada.

¡Qué doloroso es para el que tiene que retornar y encuentra que la labor que apenas dejó empezada, ahora tendrá que verla unida a nuevas misiones, responsabilidades y trabajos!

Muchas reencarnaciones tampoco le dan la perfección absoluta a un espíritu; por muy elevado que éste se encuentre. Después de su última estancia en la Tierra, aún le espera el valle espiritual con sus moradas en número infinito, sus nuevas enseñanzas, revelaciones, y maravillas. Y en todo esto, ¿no descubrís mi amor?

No olvidéis que vuestra existencia no está limitada por vuestra materia, por lo tanto al acabar ésta, no muere vuestro espíritu, ya que él tiene semilla de eternidad.

Sólo os pido que deis un paso en cada reencarnación, pero que sea un paso firme hacia la perfección; entonces será vuestro espíritu el que advierta su adelanto, manifestándose cada vez con mayor sabiduría a través de aquellos cuerpos que le vayan siendo confiados.

Extenso es el camino por el cual llegaréis a la plenitud de la luz. Ningún ser tiene un camino más largo que el de la reencarnación del espíritu en el cual el Padre, el Divino Escultor que pule y modela a vuestro espíritu, le da la forma perfecta.

Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?, dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh, casa de Israel. (Jeremías 18-6)

Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? (Job 14:14)

La reencarnación

LA REENCARNACIÓN

Yo soy luz, sencillez y verdad. No veáis misterios donde todo es claridad. Voy revelando mi Sabiduría al espíritu, a medida que avanza y se espiritualiza.

Os digo que no existe un solo ser que haya venido al mundo, sin haber vivido antes en otras moradas. El espíritu no nace al mismo tiempo que la envoltura, ni el principio de la humanidad fue el del espíritu.

La existencia del hombre en la Tierra es sólo un instante en la eternidad, un soplo de vida que alienta por un tiempo al ser humano y luego se aparta, para después volver y poseer un nuevo cuerpo.

Para vuestro desarrollo y perfeccionamiento, tenéis que habitar este mundo cuantas veces os sea necesario. Para que el espíritu sea grande, sabio y virtuoso, es menester que viva muchas experiencias.

Una sola existencia en el mundo no es suficiente para conocer todo lo que tengo que revelaros. Si la ciencia humana no la podéis asimilar sin recorrer un extenso camino, menos podréis poseer el conocimiento espiritual sin una completa evolución.

Así podréis conocer, en diferentes etapas, la riqueza y la pobreza, la salud y la enfermedad; el egoísmo y la soberbia y también el perdón, la nobleza y la generosidad.

Habéis tenido existencias de bienestar y complacencias, de esplendor y placeres, otras de vicisitudes y fracasos. Unas os han servido de experiencia, otras de expiación; algunas para el desarrollo de la mente, otras para el de los sentimientos, y ésta que ahora tenéis, para la elevación del espíritu.

Todo lo habéis conocido y poseído, por eso, si muchos de vosotros miráis que no tenéis riquezas ni esplendores, ni títulos, no lo lamentéis, porque era necesario que perdieseis lo superfluo. Si os hubiera dado todo en esta vida, ya no estaríais deseando ascender un escalón más. En esa forma, lo que no habéis alcanzado en una existencia, lo buscáis en la siguiente y lo que no obtenéis en aquélla, os lo ofrecerá otra más elevada, y así hasta el infinito en el camino sin fin del espíritu. Ésta es la razón de vuestras reencarnaciones. Nacisteis de la mente paterna y materna de Dios, inocentes y limpios; pero no es lo mismo ser puros y sencillos, que grandes y perfectos; como si comparáis a un niño que acaba de nacer, con un hombre experimentado.

La idea de la muerte o del castigo eterno, queda destruida ante esta revelación y tanto el espíritu como el corazón humano, se elevan para glorificar la bondad Divina, cuando comprenden esta verdad.

La carne es de este mundo y en él queda, mientras el espíritu se levanta libre de sus ataduras y vuelve a la vida de donde brotó. Lo que habéis llamado la resurrección de la carne, es la reencarnación del espíritu y si unos creen que es una teoría humana y otros que es una nueva revelación, Yo os digo que este conocimiento principié a darlo al mundo desde los orígenes de la humanidad, pruebas de ello podréis encontrarlas en el texto de las Escrituras, que son un testimonio de mis Obras.

También os digo que éste es el tiempo de la resurrección de los muertos, porque mi Luz viene a encender la fe de los que perecen entre tinieblas de remordimientos, desesperación y amargura.

En aquel tiempo dije a Nicodemo, que me había buscado de buena fe: Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo nacido del espíritu, espíritu es. No os sorprendáis si os digo que os es necesario nacer otra vez. ¿Quién comprendió aquellas palabras? Yo os di a conocer en ellas que una vida humana no es suficiente para entender una sola de mis lecciones, ni para apreciar la sabiduría que encierra la existencia, que es una enseñanza constante de belleza, armonía y perfección.

El hombre era pequeño en un principio. Su inteligencia estaba de acuerdo con la vida primitiva que llevaba, pero Yo quise que se desarrollara por sí mismo, que conociera el camino del bien y el del mal, y descubriese dentro de él su esencia espiritual, que supiera de dónde viene y a dónde va y que reconociera las facultades y potencias que le habrían de conducir al estado perfecto.

Sólo al cuerpo le corresponde desintegrarse después de que ha cumplido su misión, pero la luz de la inteligencia, la razón, la voluntad, los sentimientos, no mueren jamás, porque forman parte del espíritu que tiene vida inmortal.

He principado por haceros saber quiénes habéis sido y quiénes sois ahora, para después daros una idea de quiénes seréis el mañana.

En todos los tiempos, aun en los más remotos de la historia de la humanidad, habéis tenido grandes ejemplos de hombres de espíritu elevado. ¿Cómo podríais explicaros esto, si antes no hubiesen ellos pasado por diferentes reencarnaciones que les ayudasen a evolucionar? Por eso veis que el adelanto del hombre de este tiempo es mayor que en las Eras anteriores, porque es el espíritu el que ha recogido un cúmulo de experiencias.

Todo el que ha sido llamado para cumplir una misión, está a tiempo de comprender estas lecciones. No es la primera vez que su espíritu cruza por este planeta o recibe la luz de una revelación Divina; pero su pasado se oculta tras el velo de la materia.

En el Más Allá, los espíritus también gozan de libre albedrío. Algunos se desvían del camino, mientras otros perseveran en el bien y logran elevarse, pero llegado el instante marcado, los que están destinados a encarnar, descienden a la Tierra, unos para cumplir una noble misión, otros para expiar faltas anteriores y pasar por una restitución. Según queráis ver esta vida, así se os presentará: como un paraíso para algunos o un valle de lágrimas para otros. Pero al comprender la misericordia del Padre, sólo veréis una existencia maravillosa sembrada de bendiciones y enseñanzas para el espíritu.

La decadencia, la vejez y la muerte, no pertenecen al espíritu, sino la evolución, la experiencia y el desarrollo, logrados a través de la lucha y las pruebas.

Si observáis vuestra vida a través de los tiempos, encontraréis que la lucha del espíritu ha sido constante desde el principio, necesaria para vuestro adelanto, como indispensable es el fuego para acrisolar el oro. Pero las repetidas reencarnaciones no dan la perfección absoluta al espíritu por muy elevado que se encuentre. Aún estará esperándolo el Valle Espiritual con sus moradas en número infinito, para adquirir nuevas enseñanzas, revelaciones y maravillas.

Cuando hayáis recorrido el camino y lleguéis a los umbrales de lo puro y perfecto, estaréis comprendiendo el porqué de vuestra existencia y habitaréis verdaderamente en la luz.

No hace falta que os diga cuándo fue vuestro nacimiento espiritual, ni cuándo la primera vez que pisasteis el polvo de este mundo, como tampoco es necesario que os revele cuántas veces habéis estado en él, ni quiénes habéis sido en otras encarnaciones. Mi Doctrina no viene a descubriros lo que os está reservado hasta el final del camino. Mi Obra viene sólo a mostraros el sendero por el cual podéis llegar por medio de la elevación a la cumbre del saber espiritual.

A las generaciones venideras si les será dado, por gracia de mi Espíritu, la facultad de recordar sus vidas anteriores, conocer su pasado, porque esto será útil a su espíritu. Si no os lo he concedido a vosotros, es porque todavía descubro vuestra fragilidad.

Mientras evolucionáis en diferentes vidas, miráis que mi Obra permanece inmutable, inalterable, a través de los tiempos. Es que Yo siempre os manifiesto mi Amor de Padre, mi Paciencia sin límites, mis Obras y Ejemplos.

Mi Palabra está revelando al mundo la verdad, la justicia y el amor que existen en el prodigio de la reencarnación, sin embargo, el hombre la combatirá y le dará un cariz de doctrina falsa y extraña. A vosotros os bastará con saber que es verdad, para que una luz se encienda en vuestro corazón y admiréis mi amorosa Justicia. Comparad las teorías y diversas interpretaciones que las religiones han dado a estas enseñanzas e inclinaos por aquélla que sea más clara y encierre mayor justicia. De cierto os digo que ésta es una de las revelaciones que más conmoverá al espíritu en este tiempo.

Sabios y teólogos tendrán que rectificar sus conocimientos ante la verdad que estoy revelándoos. Éste es el tiempo en que la humanidad abrirá sus ojos a la luz de mi Sabiduría, luz que he hecho Doctrina para que a través de ella resucitéis espiritualmente a la vida verdadera.

He dado la oportunidad al espíritu para que no se limite nunca en la pequeñez de la materia a su efímera existencia, porque siempre encontrará una puerta abierta que le presenta el Padre para su salvación. Así el espíritu demuestra su gran superioridad sobre la carne y todo lo terreno, venciendo a la muerte, sobreviviendo a un cuerpo y a cuantos le sean confiados; vencedor del tiempo, de los escollos y las tentaciones. La materia tampoco desaparece: se desintegra y se confunde con los elementos de la naturaleza, de donde la hago surgir nuevamente para dotarla de espíritu.

Mi juicio en cada uno de mis hijos, por medio de la reencarnación, es perfecto e inexorable. Sólo Yo sé juzgaros, porque cada destino es incomprensible para los hombres.

Y después de tantas luchas y vicisitudes y tanto caminar, llegarán los espíritus ante Mí, llenos de sabiduría por la experiencia adquirida, purificados por el dolor, elevados por los méritos, pero sencillos y gozosos como niños.

Antes de daros estas revelaciones, os fueron necesarias muchas vidas, para que al pediros la lección anterior, vuestro espíritu supiese contestar y cuando le hiciese nuevas revelaciones, las comprendiera.

El hombre engendra hijos de su carne, pero Yo soy quien distribuye los espíritus en las familias, en los pueblos, en las naciones, en los mundos y en esa justicia impenetrable para el humano, se manifiesta mi Amor. ¡Por cuántas pruebas tendréis que pasar! ¿Quién puede saber si ese leproso que os ha tendido su mano y del cual os habéis apartado, fue en otra encarnación vuestro padre o vuestro hijo?

Éste es el tiempo en que haré encarnar en la Tierra a todos los espíritus que forman mi pueblo, para que con obras de amor y caridad den a la humanidad testimonio de la verdad sobre la vida espiritual. Vosotros venís a testificar mi Presencia: es una de las misiones que siempre habéis tenido.

Vengo a enseñaros que el amor Divino no tiene limitaciones y que a través de la reencarnación se manifiesta mi Justicia. Por medio de esta ley, no existe falta, por grave que sea, que merezca el castigo eterno.

Mas para llegar a Mí tendréis que reparar todos vuestros errores.

Con cuánto temor escuchan algunos de vosotros mi Palabra. Es que saben que está inspirada por el Espíritu de Verdad y entre los presentes hay quienes supieron del fin de Sodoma y Gomorra y que más tarde vieron la destrucción de Jerusalén. Por eso os he dicho que aquéllos y vosotros sois los mismos.

Sobre esta enseñanza descansará la primera lección que deis a vuestros futuros discípulos. Les haréis escalar paso a paso desde el primer tramo del camino de evolución.

Esta revelación estremecerá al mundo, hará revolución entre los hombres y en ella encontrarán la explicación de muchas dudas y la fuerza espiritual para llegar al fin de la jornada, porque es Ley de Amor.

¡Mi paz sea con vosotros!

Elías y la Ley de la reencarnación

Libro de la Vida Verdadera

Elías y la reencarnación

Habéis llegado a un grado de evolución, en el que sabréis comprenderme en mi esencia divina y sentirme como Espíritu. La evolución y la reencarnación del espíritu, os han ido preparando para recibir mis nuevas lecciones. 2-31-57

Cuando la oscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en los espíritus, sentirán la presencia de una nueva Era, porque Elías ha vuelto entre los hombres, como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en aquella visión del profeta Elíseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego. 2-31-58

Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él, como el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo. 2-31-59 Leer Más

La Ley de la Reencarnación

Libro de la Vida Verdadera

La Ley de la reencarnación

El misterio de la resurrección de la carne, lo ha esclarecido la revelación de la reencarnación del espíritu. Hoy sabéis que la finalidad de esta Ley de amor y de justicia, es la de que el espíritu se perfeccione, de que no se pierda jamás, porque siempre encontrará una puerta abierta como oportunidad que le da el Padre para su salvación. 1-1-61

Mi juicio en cada espíritu, por medio de esta Ley, es perfecto e inexorable. 1-1-62

Sólo Yo sé juzgaros, porque cada destino es incomprensible para los hombres. Así, nadie es descubierto ni delatado ante los demás. 1-1-63

Y después de perderse en los pecados, de tantas luchas y vicisitudes y de tanto caminar, llegarán los espíritus ante su Creador, llenos de sabiduría por la experiencia, purificados por el dolor, elevados por los méritos, fatigados por su largo peregrinaje, pero sencillos y gozosos como niños. 1-1-64

No sois nuevos ante mi enseñanza, si así fuere, os habría tenido que entregar la Ley labrada en piedra como lo hice en el Primer Tiempo; pero si he venido a hablaros de espiritualidad y a revelaros los misterios que en aquellos tiempos no les fueron mostrados a los hombres, es señal de que ya fuisteis mis discípulos en los tiempos pasados. He aquí la razón por la que a veces os digo que: “Aquellos y vosotros, sois los mismos”. 1-7-54 Leer Más

La Ley de la Reencarnación

Cuarto Libro

Capítulo 6

La Ley de la Reencarnación:

Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Génesis 28:12

Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahvéh: Levántate y baja a la alfarería, que allí mismo te haré oír mis palabras. Bajé a la alfarería, y he aquí que el alfarero estaba haciendo un trabajo al torno. El cacharro que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del alfarero, y éste volvió a empezar, transformándolo en otro cacharro diferente, como mejor le pareció al alfarero. Entonces me fue dirigida la palabra de Yahvéh en estos términos: ¿No puedo hacer Yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? Mirad que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel. Jeremías 18:1-6

Sus discípulos le preguntaron: “¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?” Respondió Él: “Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos”. Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista. Mateo 17:10-13 Leer Más

La Ley de Evolución

Cuarto Libro

Capítulo 5

La Ley de Evolución:

Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido. Salmos 119:80

Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. Mateo 5:48

Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: Cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca. No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos. Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Colosenses 3:8-13 Leer Más