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¿Qué es el Espiritualismo?

¿Qué es el Espiritualismo?

He llamado Espiritualismo a la revelación que os habla de la vida del espíritu, que os enseña a comunicaros directamente, con vuestro Dios, Padre y Creador y os eleva por sobre la vida material.

En verdad os digo que el Espiritualismo no es nuevo, ni pertenece a este tiempo, sino que ha sido una revelación que se ha venido desenvolviendo, de acuerdo con la evolución espiritual de la humanidad.

¿Qué de nuevo viene a enseñaros, si la Doctrina de amor dada por Jesús el Cristo en el Segundo Tiempo os mostró el camino a seguir? Ha venido a haceros entender aquella palabra y a explicárosla con mayor amplitud y enseñaros a practicarla espiritualmente.

Os aseguro que ninguna de mis palabras se perderá y que los hombres de este tiempo, llegarán a saber qué fue lo que os dije en los tiempos pasados. Entonces dirá el mundo cuando conozca el Espiritualismo: en realidad, ya todo lo había dicho Jesús, pero no fue comprendido.

Efectivamente todo lo dije ya, aun cuando de muchas de las verdades reveladas, sólo os manifesté el principio de ellas; os las dejé para que empezareis a entenderlas, porque en aquel tiempo aún no estaba capacitada la humanidad para comprender todo lo que ahora he venido a mostraros en plenitud.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:12-13)

Es la misma revelación del Primero y Segundo Tiempos. Es la base de todas las religiones, la que he venido a recordar a la Humanidad para que no se olvide de sus principios.

El Espiritualismo viene a destruir costumbres y tradiciones impuestas por los hombres las que han retrasado al espíritu. Espiritualismo es evolución y elevación incesante del espíritu.

El Espiritualismo no viene a borrar una sola de las palabras que Cristo predicó en aquel tiempo, ya que estaría oponiéndose a la verdad. ¿Cómo podría estar esta palabra en contra de aquella, si es el mismo Maestro quien la inspira?

El Espiritualismo carece de formas materiales, no necesita de esas manifestaciones, ni de ritos. El Espiritualismo es universal; la Doctrina o revelación del Espíritu Santo no es sólo para un pueblo, sino para toda la humanidad.

Yo, el Maestro, el Padre, he descendido a través de esta luz hasta vuestro espíritu y por esa causa habéis llamado Espiritualismo a esta revelación, la cual no es una religión, no es una secta, no es una nueva Doctrina, es la Ley de todos los tiempos. Es el amor, el perdón y la luz que Jesús el Cristo dejó al mundo en el Segundo Tiempo. Cuando comprendáis mi enseñanza y la practiquéis, entonces seréis digno de nombraros Espiritualistas.

El Espiritualismo nada tiene que ver con ritos, tradiciones o ceremonias religiosas, está por sobre todo culto externo, por lo que os digo que quien mezcle a mi Doctrina las prácticas aprendidas de sectas o religiones, se convierte en un profanador.

Quien no me comprenda, aún habiéndome escuchado, es porque mezcla a mis enseñanzas sus teorías e ideologías. Es porque confunde el Espiritualismo con credos dogmáticos y costumbres religiosas, impuestas a ellos por sus antepasados.

Se aproxima un tiempo en el que se abrirán vuestros ojos y comprenderéis la verdadera esencia del Espiritualismo. Cuando la humanidad comprenda la verdad de esta enseñanza, su justicia y los infinitos conocimientos que revela, desechará de su corazón todo temor, todo prejuicio y la tomará como norma de su vida.

Sirva esta lección de hoy como voz de alerta para quienes la han escuchado, para que inspirándose en ella, se revistan de energía, de celo, de amor y fe, para romper las redes que por mucho tiempo les han aprisionado y surja en su espíritu la concepción verdadera de lo que significa Espiritualismo y nazca en su corazón el noble ideal de convertirse en verdadero discípulo de esta Doctrina de luz y perfección.

De cierto os digo que en la historia de la humanidad, estará la historia de Espiritualismo, escrita con letras luminosas.

¿No se inmortalizó Israel al libertarse del yugo de Egipto? ¿No se inmortalizaron los Cristianos en su conquista por el amor? ¡Así se inmortalizarán los Espiritualistas en su lucha por la libertad del espíritu!

¿Qué significa ser un buen Espiritualista?

¿Sabéis qué quiere decir Espiritualista? Yo os lo digo en una breve frase: quiere decir discípulo del Espíritu Santo. Es un cristiano puro, quien reconoce y practica la Doctrina de Cristo.

El verdadero Espiritualista no acumulará en abundancia los bienes materiales; pero procurará ser siempre rico de los tesoros del espíritu. Él sabrá siempre lo que tiene y lo que es. Sufrirá como todo mortal, pero nunca se desesperará ni renegará.

No buscará el bien propio, sino sabrá darse enteramente a los demás, vendrá a llenar un hueco en el corazón de la humanidad y ayudará a sus hermanos a perfeccionar su idea respecto a Dios. No construirá templos de piedra, ni levantará altares.

De su palabra y oración, brotará el bálsamo divino que será gozo y liberación de los enfermos del espíritu o del cuerpo. De los verdaderos Espiritualistas, no pedirá ya sangre la humanidad, para creer en su testimonio; pero les pedirá verdad, quien así hable y actúe, será Espiritualista aunque sus labios no lo digan. El Espiritualista será reconocido por su palabra humilde y sencilla en su forma, pero profunda en su sentido.

Recordad que Yo no necesité del bello lenguaje exterior para cautivar el corazón de las multitudes, sino que supe llegar a ellas con el amor, con la verdad, con el bálsamo y la sabiduría. Ese es el ejemplo que quiero que toméis en cuenta e imitéis. Así seréis reconocidos no tanto por vuestras palabras, sino por los buenos ejemplos.

Todos aquellos que sean espirituales en su manera de vivir y rendirme culto, son Espiritualistas. Hombres preparados que contribuirán a la paz de la humanidad.

A vosotros, Espiritualistas, os confío la tarea de derribar esa barrera que la humanidad levantó entre Dios y ella, barrera de falsa fe, de aparente creencia en lo eterno, de materialidades y de cultos superfluos.

Si queréis que vuestros hermanos descubran que sois mis discípulos, daos a conocer por la nobleza de vuestro corazón. Dejad que la humildad se refleje en vuestros actos, que el que es manso de corazón, lo es también de espíritu. El soberbio y vanidoso aparenta ser fuerte, mas en realidad es pobre de espíritu.  

De los falsos Espiritualistas

¡Qué fácil es decir: «Soy espiritualista», pero qué difícil es serlo en verdad!

Cuántos hay que dicen ser Espiritualistas y aún no conocen el poder y la sabiduría del Espiritualismo, ni las potencias y atributos del espíritu y con sus obras van negando mi Doctrina que como luz radiante ilumina espiritualmente a la humanidad.

No queráis ser Espiritualistas sólo por el nombre, sino de obras, porque de falsos seguidores y de falsos discípulos está lleno el mundo.

¿Cómo podéis llamaros Espiritualistas, mientras no sepáis lo que es un espíritu y lo que significa y vale ante Dios? ¿Sois Espiritualistas? Pues necesitáis demostrarlo en vuestro culto limpio hacia Dios, en vuestra vida y en vuestras relaciones de los unos para con los otros.

Meditad en todo lo que os digo, para que cuando digáis que sois Espiritualistas, sea porque verdaderamente vivís lo que vuestros labios predican.

Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, porque no guardaban tus palabras. (Salmos 119:158)

No todo el que se dice Espiritualista, verdaderamente lo es. No es el cumplimiento aparente el que hace grandes a los discípulos, aunque delante de sus hermanos aparezcan como los más cumplidos, fervientes y perseverantes.

Quiero entre mis filas soldados firmes y fuertes que sepan defender la verdad, no legiones de fanáticos que en su ignorancia, en vez de honrar mi Obra, la profanen. No os creáis perfectos por llevar el conocimiento de una Doctrina perfecta.

Los buenos sembradores del Espiritualismo, jamás se distinguen por algo exterior o material. Ni hábitos, ni insignias, ni vestiduras especiales ni ninguna forma especial de hablar hay en ellos. No existen jerarquías ni distinciones, sin embargo, sí por algo se distinguen es por su caridad, su espiritualidad, su respeto y verdadero amor a sus semejantes.

¿Para qué os cubrís con túnicas y ornamentos y no revestís mejor vuestro espíritu de pureza? Yo sólo quiero contemplar en vosotros ese ropaje. Vosotros no sigáis en esa tendencia, ni uséis vestidos especiales para distinguiros, porque todo eso es culto idólatra.

Tampoco levantéis altares y símbolos; ni hagáis representaciones de hechos sagrados. Mi Doctrina está libre de todo ritualismo, si así no fuere, perdería su esencia.

Todo lo que entreguéis deberá ser sin temor al mundo; de esta manera todos los que hayan engañado a sus hermanos con manifestaciones ilícitas, reconocerán su error y sólo quedarán a mi servicio los que con buena intención y buena preparación estén dispuestos a entregar a la humanidad mi verdad, mi caridad y mi paz.

Con cuánta dulzura y amor enseñaron a la humanidad los primeros maestros del Cristianismo. La fuerza de su palabra estuvo en la verdad de sus obras, con las cuales convertían e invitaban a la espiritualidad. Los llamo maestros, porque enseñaron según mi ejemplo.

Vosotros, como discípulos de esta Enseñanza, preguntaos con frecuencia si estáis haciendo un esfuerzo por llegar a llamaros dignamente Espiritualistas.

El verdadero Espiritualista no sorprenderá a nadie con poderes misteriosos o facultades extraordinarias.

Quiero que todos vuestros actos sean un destello de la verdad, porque la Doctrina que he venido a entregaros es como el agua cristalina, sencilla en su exterior y profunda en su fondo, por lo que mi Obra nada presentéis confuso ante los hombres, porque todo tiene una explicación clara y una razón de ser.

Os digo que la unión entre los Espiritualistas de todo el mundo, no se hará por medio de la organización de una nueva iglesia, porque su fuerza no es material. Su unión es de pensamiento, de ideal y de obras y de esta manera será invencible, porque tomarán la fuerza espiritual de la fuente eterna que está en mi Espíritu.

Sólo se les podrá distinguir por la espiritualidad en su vida, en sus obras, en su forma de pensar y de comprender las revelaciones divinas. No practican ninguna religión y sin embargo, de ellos se eleva un culto interior, puro y limpio entre su espíritu y el de su Señor.

¿Qué es la Espiritualidad?

¿Qué es la espiritualidad?

La finalidad de mi palabra es la de mostraros el camino certero por donde debéis transitar para alcanzar la verdadera espiritualidad, por la cual lograréis no solamente la tranquilidad del corazón, sino la paz de vuestro espíritu. Ya que a los valores materiales les habéis dado mayor importancia de la que poseen y en cambio de la vida espiritual ya nada queréis saber y ha llegado a tanto vuestro amor al mundo, que hasta lucháis cuanto es posible por ignorar todo lo que se refiere a la espiritualidad, por creer que este conocimiento es contrario a vuestro progreso en el mundo.

Sólo la luz de la vida espiritual, os revela la verdad, con ella podéis comprender cuanto deseáis y necesitáis saber.

La verdadera espiritualidad no puede admitir ninguna especie de idolatría o prejuicios. Espiritualidad quiere decir armonía del espíritu y de la materia, observancia de las leyes divinas y humanas, sencillez y pureza en la vida, fe absoluta y profunda en el Dios verdadero, alegría de servir a Dios en vuestros semejantes.

Espiritualidad es claridad, es sencillez, es culto al amor, es lucha por alcanzar la perfección del espíritu, es elevación de los sentimientos, bondad del corazón, rectitud en los actos. Es limpieza en las obras y en las palabras, vida elevada y generosa.

Espiritualidad es libertad, es la armonía con todo cuanto os rodea. Todo esto, significa desarrollo de todas las facultades del hombre, tanto las que corresponden a su parte humana, como las que vibran más allá de los sentidos del cuerpo y que son las potencias, atributos, facultades y sentidos del espíritu.

Quienes vivan y sientan la espiritualidad bien entendida, les dará fuerza y salud, por lo que nunca dejarán de sentir la verdadera paz y hasta cuando duerman su sueño será tranquilo y reparador.

¿Cómo podéis lograr la espiritualidad? Yo os digo, procurando ser justos en todos vuestros actos, practicando la caridad con vuestros hermanos, amando y perdonando.

¿No deseáis sanar las enfermedades del espíritu así como las del cuerpo? De cierto os digo, que podéis y debéis hacerlo, y esto es posible, practicando la verdadera espiritualidad, entonces veréis realizarse verdaderas maravillas y prodigios.

Vuestro camino ya no será pesado, las tentaciones ya no os harán caer en las profundidades del abismo, ya sabréis tomar de este mundo lo estrictamente justo, lo lícito e indispensable, dando con ello libertad a vuestro espíritu para lograr un mundo mejor.

Cuando despertéis a la espiritualidad, comprenderéis que las tinieblas son débiles ante la luz, el odio es un átomo frente a la fuerza irresistible del amor, y el materialismo se empequeñece ante los dones del espíritu. Por medio de ella, se logra un grado de elevación que permite al hombre concebir ideas elevadas, más allá de lo que puede su mente presentir.

La semilla de la espiritualidad, que siempre he sembrado en el mundo, es la que una vez más os recuerdo en este tiempo. Esa semilla encierra el secreto de una vida mejor. Imaginad el adelanto de una humanidad cuya moral proceda de la espiritualidad; una humanidad sin limites ni fronteras, compartiendo fraternalmente todos los medios de vida que la Tierra ofrece a sus hijos. Tratad de imaginar lo que será la ciencia humana, cuando ella tenga por ideal el amor de los unos a los otros.

Pensad en lo grato que será para Mí recibir de los hombres el culto del amor, de la fe, de la obediencia y de la humildad, a través de su vida sin que tengan que recurrir a ritos ni a cultos externos.

¡Ah, si en toda vuestra vida supieseis conservar pureza en la verdadera espiritualidad sin caer en fanatismo; cuán grande sería vuestra evolución!

Yo no os aparto de vuestro cumplimiento en el mundo, porque también ahí tenéis deberes sagrados, pero os digo que no deis al mundo más importancia que a vuestro desarrollo espiritual.

Espiritualidad es cuanto os pido en este tiempo a los hombres, y dentro de lo lícito, verán cumplidos sus más grandes ideales y resueltos sus más grandes conflictos.

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. (Colosenses 1:9)

La humanidad comprenderá que los bienes espirituales son indispensables en la vida del hombre, bienes que no se pueden adquirir con monedas, sino preparación espiritual. ¡Hoy es el dolor, el que os purifica, mañana será vuestra espiritualidad!

Camino a la Espiritualidad II

EL CAMINO A LA ESPIRITUALIDAD – II

Construid vuestra paz, vuestro mundo de felicidad, estudiando y practicando la esencia de mis Enseñanzas.

La felicidad no está en lo que materialmente se posee, sino en lo que espiritualmente se conoce. Conocer es poseer.

Debo deciros que no es preciso llorar y padecer, para merecer la paz en el Más Allá. Debéis luchar por hacer más amable vuestra existencia. Benditos aquéllos que callan sus penas y en cambio, hacen que sus hermanos participen de sus alegrías, aunque éstas sean muy pequeñas.

Si pudieseis transformar este planeta de valle de dolor, en un mundo en el que se practicara el bien, en verdad os digo que esa existencia sería más meritoria y elevada que una vida de vicisitudes y sufrimientos.

Si los hombres se levantan en guerra, no es porque ésa sea mi Voluntad, es que no han comprendido mi Ley y, al alejarse de ella, hacen obra destructora. En esta Era de preparación os estoy haciendo pasar por un crisol para que, cuando salgáis de él, podáis ser el sabor del mundo, la luz que ilumine su camino.

Vuestra misión es la de velar, orar e interceder por vuestros hermanos, tanto presentes como ausentes, visibles e invisibles. ¿Cuándo amaréis a los que forman vuestra familia espiritual, como lo hacéis con los que llevan vuestra sangre? Ciertamente sois más hermanos por el espíritu que por el cuerpo que lleváis, porque el espíritu pertenece a la eternidad y la materia es pasajera. Las familias en la Tierra, hoy se forman y mañana se desintegran, mientras que la familia espiritual existe por siempre.

Daos la mano unos a otros en prueba de amistad, mas hacedlo con sinceridad, ¿cómo queréis ser hermanos si aún no sabéis ser amigos? Mas llegará el tiempo en que miréis en cada hermano una imagen de mi Divinidad. Cuando hagáis desaparecer las diferencias entre vosotros, la vida será risueña y agradable. Entonces estaréis en los albores de la Nueva Era.

En muchas sociedades, órdenes y congregaciones, suelen los hombres llamarse hermanos. Sus labios pronuncian esa dulce palabra, sin que la sienta el corazón. Quiero que cuando llaméis hermano a uno de vuestros semejantes, comprendáis su significado y procuréis sentir su verdad. Cuando lo hagáis, será muy grande vuestra fuerza.

Combatid todo brote de desunión, de falsedad o mistificación que surgiere en vuestro seno. No os descuidéis, porque la mala yerba puede crecer y echar raíces en los cimientos de vuestro santuario. Guardad esta lección, discípulos. Amaos estando reunidos, amaos estando distantes y a esa fraternidad, descenderá la bendición de vuestro Padre.

Yo me manifiesto en Espíritu. Soy la Verdad. Quien quiera entenderme, deberá seguir el dictado de mi Palabra. Esta comunicación por el entendimiento del hombre, es un testimonio del inmenso amor que os tengo, de mi Sabiduría.

La arcilla, que sois vosotros, no puede modelarse por si sola, necesita para ello de una inteligencia superior, clara, diáfana, que es la Divina idea del Creador.

El pensamiento del Padre, es el constructor del Universo. Él formó todo lo que existe. También el hombre tiene el poder de formar y crear, pero al no ser perfecto como el Padre, deberá perfeccionarse para convenirse en su digno colaborador.

Para que aparezca en la Tierra el NUEVO HOMBRE, es menester borrar toda mancha, destruir todo pecado y dejar que sólo germine la buena simiente. Haced que lo impuro se volatilice y los malos hábitos se pierdan en medio de la bruma, que vuestra mente se limpie y las ideas nuevas que broten de ella sean como avecillas que canten la gloria del Padre.

En el camino que vengo a trazaros, sólo tienen valor la luz de la verdad, las obras de amor y el perdón. Renunciad al mal carácter, para que no seáis prisioneros de vosotros. Nunca pretendáis imponeros con dureza ni altanería, ni aun revestidos de autoridad. El que ocupa un cargo delante de sus hermanos, no ordena, trabaja; no se irrita ni humilla a nadie, habla de manera tan dulce, que más parece que suplica.

El más grande debe cuidar de los demás como si fueran criaturas pequeñas, debe amarlos y velar por ellos, sanarlos, dirigirlos y enseñarlos con amor. El mayor entre los suyos, debe sentirse más responsable.

Educad vuestra mente, para que las palabras que salgan de vuestros labios sean constructivas. Así habréis dado un gran paso de adelanto en el camino. Cuando destruyáis el poder maléfico de herir con la palabra, habréis aprendido la primera lección.

Haced todo el bien que podáis. Apartad las malas costumbres, las bajas pasiones, y entonces, habréis lavado con el agua del manantial de la gracia, a vuestro espíritu. Quiero remover desde el fondo de vuestro ser la bondad, para avivar los buenos sentimientos.

¡Levantaos, cambiad de modo de pensar, de ser y de obrar! Educad vuestra voluntad, para que no toméis atribuciones que no os corresponden y no juzguéis a nadie, para que no seáis juzgados.

¿Creéis que mi Cátedra, mi Amor manifestado en palabra, no sea capaz de haceros hombres nuevos? ¿Acaso mi Verbo no puede penetrar en vuestro corazón y hacer una Divina renovación?

Cuando tengáis el suficiente valor para renunciar a todo lo equivocado de vuestra vida y la fuerza de voluntad necesaria para no volver a cometer errores, entonces podréis reconocerme, amarme, seguirme, y seréis ese hombre transformado de que os hablo, mi vehículo de manifestación, y seremos uno, como Yo soy Uno con mi Padre Celestial.

Yo bendigo a todos los pueblos, a los que me aman y a los que me desconocen; lo mismo a los que me siguen, como a los que se han alejado del camino. Todos están señalados para llegar a mi Presencia y tarde o temprano, hallarán el camino que los conducirá a Mí.

Entre los que han endurecido su corazón en el vicio y la maldad, veréis surgir a muchos buscando la regeneración y la espiritualidad; mas para que tomen con firmeza esa decisión, tenéis que darles ejemplo y dejar en ellos una verdadera prueba de fraternidad, que sea como un rayo de luz en las tinieblas de su espíritu.

¿Queréis lavar vuestras manchas? Dejad que os toque con mi Justicia sabia y perfecta.

Yo no os exijo ningún sacrificio, ni os pido la suprema perfección, sólo espero el propósito firme de que obedezcáis mis Mandatos y un poco de caridad a vosotros y a vuestros hermanos.

He llamado hombres de buena voluntad a los que saben imitarme y cuando sufren, elevan su espíritu en demanda de perdón y de paz. Ellos saben que para purificarse es necesario el dolor y por eso lo apuran con paciencia.

Si la brisa y el sol os acarician, haced lo mismo con vuestros hermanos. Éste es el tiempo en que los necesitados y los menesterosos abundan. Comprended que quien os pide un favor, os está concediendo la gracia de que seáis útiles y de que trabajéis por vuestra salvación.

No dudéis en el momento de la prueba; no digáis que no os he escuchado en el trance más difícil. Mientras haya aliento de vida en vuestro ser, mientras piense vuestra mente y necesite mi fuerza vuestro espíritu, Yo estaré con vosotros, porque soy la vida que vibra y palpita en todos los seres.

Debéis conoceros. Haced uso de vuestras facultades y potencias, porque hoy necesitáis conocerlo y abarcarlo todo con el espíritu, para que dejéis concluida vuestra obra en la Tierra.

El sendero es estrecho y debéis caminar con cuidado para no tocar ningún extremo: que no os familiaricéis con lo que es espiritual ni caigáis en fanatismo.

Sabed que esta vida es un combate, pero que estáis predestinados al triunfo, porque mi Luz, que está en cada uno de vosotros, jamás podrá ser opacada. Yo os digo que donde la lucha os llame, os presentéis con la confianza absoluta de que la sabiduría y la fe, siempre vencerán a las debilidades y pasiones.

Mi Palabra es un remanso de paz. Cuando os sintáis fatigados, tristes o enfermos, buscadla y en ella encontraréis fortaleza y salud para vivir. Bebed de esta fuente, ¡oh, espíritus sedientos que habéis buscado la luz sin encontrarla! Sentid esta dulce paz que no ha conocido vuestro corazón y cuando la hayáis saboreado, sabréis Quién os está hablando. Ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente a los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros.

Vuestro espíritu se ha ausentado de la materia para escuchar mi Enseñanza y me ha hablado sin palabras. El espíritu sabe que la palabra humana empobrece y empequeñece la expresión del pensamiento espiritual, por eso hace enmudecer vuestros labios y se eleva para confiarme, en el lenguaje que sólo Yo conozco, el secreto que lleva oculto en lo más íntimo de su ser.

Bendito el que busca estar en paz con su conciencia. Bendito el que siembra de paz su camino, porque dejará a su paso bienestar y confianza. Benditos los que han luchado y trabajado por la paz, los que han creído en mi Voz y se han levantado por los caminos, sembrando mi Enseñanza. Bienaventurados los que comprenden lo oculto y lo grande de las frases sencillas, porque de ellos es la sabiduría.

Todas las potencias de vuestro ser, hallarán en mi Palabra la senda luminosa, por donde podrán evolucionar y perfeccionarse.

No sólo vuestro espíritu ha encontrado en mi Obra motivos para su adelanto, también vuestras facultades mentales han tenido desarrollo y, todo lo que ayer mirabais confuso y misterioso, hoy podéis comprenderlo. Pero no aspiréis a llegar a las altas cimas del saber tan solo por el desarrollo de la mente, sino buscad siempre la forma de armonizar la inteligencia con los sentimientos.

El pensamiento es voz y oído, es arma y escudo. Lo mismo crea que destruye. Conoced vuestras armas antes de que la lucha de ideas comience. El que sepa prepararse será fuerte e invencible. Ahora os digo: No uséis la mente como arma homicida. Nunca penséis mal de aquéllos que no os comprenden, porque hasta el más íntimo sentimiento que tengáis hacia vuestros hermanos, ellos lo percibirán.

Vuestra espada será el pensamiento limpio y bien intencionado y vuestro escudo la fe y la caridad. He aquí por qué os he dicho que no conocéis todavía la fuerza de la mente.

En este momento de oración, consagrado a la comunión con el Padre, olvidad preocupaciones y tentaciones que puedan apartar a vuestro espíritu del recogimiento y libradlo de toda inquietud. Dejad que vuestra voluntad sea la mía y abandonaos en el amor del Padre. Cuando esto sea, contemplaréis realizarse, como en el Segundo Tiempo, las grandes obras.

Era menester que viniera en este tiempo de dolor, a recordaros enseñanzas olvidadas y a revelaros nuevas lecciones. No será necesario que lleguéis a hacer milagros, aunque os digo que muchas veces los hacéis sin daros cuenta y sólo Yo los contemplo; bastará que vuestra fe sea grande, que practiquéis la oración espiritual y perseveréis en el bien y vuestros ojos serán testigos de grandes prodigios.

Os habéis maravillado con las obras que hice a través de Jesús y, si meditáis, veréis que éstas no han cesado de realizarse en el mundo. Hoy nuevamente los sordos oyen. Son los que habían acallado la voz de su conciencia y han dado oído a mis Palabras, que los han llevado al arrepentimiento. El paralítico ha sanado y hoy me sigue. Es el hijo que habiéndose apartado de la senda espiritual, se encontraba entorpecido para venir a Mí, y hoy ha quedado libre de las cadenas que lo ataban. Los ciegos han visto. He venido a despertarlos de su letargo y mi luz ha apartado de sus ojos la venda de oscuridad que los cubría.

Ayer sólo creíais en el prodigio material, hoy creeréis en las obras del espíritu. Todos los milagros volverán, pero los veréis realizados en otra forma, y os repito: ¡Cuántos de ellos ya los habéis tenido entre vosotros! Mis lecciones tienen siempre un principio y una razón. No existe milagro que no tenga una explicación lógica y natural: nada se produce sin causa.

Lo que llamáis milagro, no es sino la materialización de un mensaje Divino, cuya voz habla incansablemente de algo que está más allá de vuestra razón y brota de mi Espíritu hacia el vuestro.

En la Escala que vio Jacob hay muchos peldaños, en el Valle Espiritual y en los espacios sin fin, hay muchos mundos. En verdad os digo que siempre me he comunicado con todos y según es la escala espiritual en que se encuentran mis hijos, así me he manifestado.

Éste es el tiempo en que ya vuestro espíritu, desde la Tierra, puede comenzar a soñar en moradas más altas y en conocimientos más grandes. Al partir al Más Allá, pasará por muchos mundos sin detenerse en ellos, hasta llegar a aquél que por sus méritos le corresponde habitar. Estará consciente de su estado espiritual, sabrá desempeñar su misión doquiera se encuentre, conocerá el idioma del amor, de la armonía y la justicia y sabrá comunicarse con la pureza del lenguaje espiritual.

No digáis más que hay un Cielo y una Tierra y que éstos son lugares determinados: existen millares de mundos. No es éste el único que sabe de la huella de mi paso: doquiera que ha sido menester de un Redentor, ahí ha estado mi Presencia.

Llego como antaño a deciros que más allá de esta existencia tenéis una vida superior: “en la casa de mi Padre hay muchas moradas”. Todo está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a todos mis hijos, en la forma que corresponde a cada uno, para llevarlos a la comunicación perfecta Conmigo.

¿Acaso espiritualmente sois los más adelantados en el Universo? Yo sólo os digo: No sólo en este mundo tengo discípulos. Hoy estáis aislados porque vuestro egoísmo sólo os ha hecho vivir para la materia sin ambicionar la libertad del espíritu. ¿Qué sería de vosotros si antes de despojaros de vuestras imperfecciones humanas, os fuese concedido llegar a otros mundos? ¿Cuál sería la semilla que iríais a sembrar? En lugar de amor, llevaríais soberbia y vanidad.

Aquí me he comunicado a través de materias, allá lo he hecho directamente con los espíritus elevados. Vosotros no tenéis todavía la evolución necesaria para comprender estas cosas, ni la espiritualidad para armonizar con otras moradas.

Yo envío a cada uno un rayo de mi Luz: a vosotros en forma de palabra humana, a otras moradas, por medio de inspiración. Cuando la vida de los hombres tenga un principio de espiritualidad, no será necesario que se esfuercen en buscar a quienes habitan moradas más altas, porque al mismo tiempo serán buscados por ellos. El bien y el amor serán las llaves que abran las puertas del Arcano.

Vuestra Tierra se ha iluminado con mi Presencia, pronto penetraréis en una Era de renacimiento espiritual, que ha de llevaros al florecimiento de todas las virtudes y a colocaros en planos superiores. Así como he venido a vosotros, he llegado a otros mundos, en donde el espíritu lucha y se perfecciona. Entre esos mundos y el vuestro, estableceré alianza y amistad. Quiero que enlacéis vuestro pensamiento con ellos.

Yo os conduzco hacia la comunicación de unos y otros. Muchos balbuceos habrá, grandes manifestaciones que serán creídas por unos y desmentidas por otros, pero el espíritu se manifestará y finalmente se impondrá. Sabed que el hombre está hecho a semejanza del Universo y éste a semejanza del hombre.

Mi Obra irá creciendo hasta que al fin, todos los espíritus se unifiquen en el cumplimiento de mi Ley y los que en este tiempo habiten este planeta, sentirán palpitar mi Amor en toda la creación y se irán preparando para llegar a moradas superiores. A las generaciones del mañana, les será dado contemplar abiertas las puertas que les aproximen a otros mundos y tendrán motivo para maravillarse de mi Obra.

Cada escala, cada peldaño, cada morada, ofrece al espíritu una luz mayor y un gozo más perfecto, pero la paz suprema, la felicidad del espíritu, está más allá de todas las moradas pasajeras.

Tomad ejemplo de mis apóstoles, quienes con obras de amor, con palabras de luz y con escritos que reflejaban la verdad, hicieron llegar a todos los pueblos de la Tierra el testimonio de que Cristo, el Maestro Divino, había estado con ellos.

No pregonéis que sois mi apóstol. Aunque seáis maestros, diréis que sois discípulos. No llevaréis vestidura que os distinga de los demás ni libro en vuestras manos. No edificaréis recintos ni tendréis en la Tierra la sede o cimiento de mi Obra, ni habrá hombre alguno que me represente.

Vosotros quedaréis para enseñar a vuestros hermanos lo que aprendisteis de Mí y no habrá pregunta, por profunda que sea, que no contestéis con acierto, pero sed humildes, para que no os despojéis de mi Gracia. Los que hoy me rodeáis no sois justos, pero llegaréis a serlo.

Hablad cuando debáis hacerlo, callad cuando sea conveniente, huid de la adulación y no publiquéis la caridad que hagáis; trabajad en silencio y testificaréis con obras de amor la verdad de mi Doctrina.

Si para dar ejemplo a los hombres Yo enviase santos y seres perfectos a la humanidad, les parecería imposible siquiera semejarse a ellos. Yo quiero enviar a la humanidad a pecadores convertidos que, sin llegar a ser justos, sepan dar ejemplo de regeneración, de arrepentimiento y fortaleza, inspirados en mi Enseñanza.

Ved que el Maestro no os pide imposibles, ni siquiera os digo que transforméis vuestra vida en un instante. Desmaterializad vuestro corazón, despojadlo de egoísmo y estaréis dando pasos de adelanto en el camino que os tracé con amor. El día en que sepáis penetrar en vosotros os será fácil llegar al corazón de vuestros hermanos.

Quiero que entre mis discípulos haya siempre verdad, porque Yo estoy y estaré siempre en vuestra verdad. Quiero que haya amor entre vosotros y mi amor siempre estará en vuestro ser. Una sola verdad existe y un solo amor verdadero.

No penséis que sólo vengo a buscar a los limpios de corazón. Vengo buscando a los perdidos, a los manchados, que son los que más necesitan de mi Caridad. Tampoco creáis que tengo preferencias, ni por los que viven en la opulencia ni por los que habitan en la pobreza. Yo busco al espíritu necesitado de luz, al enfermo, al triste, al hambriento, y esas necesidades espirituales lo mismo las encuentro en unos que en otros.

Siempre os he entregado mis beneficios por gracia, sin mirar si sois merecedores. Yo respondo lo mismo a un pensamiento puro, que al triste lamento de quien se acerca manchado, aunque de él brote sólo un pequeño destello de humildad y amor.

Soy el defensor de los débiles que lloran en medio de su impotencia e ignorancia. Soy la esperanza que llama y consuela, que acaricia suavemente al que gime en su dolor: Soy la Verdad al alcance del hombre.

Mi plan de redención Universal no podéis abarcarlo, mas os doy a conocer una parte de él, con el fin de que toméis un lugar en mi Obra. Ya sabéis la tarea que me he impuesto. En la eternidad os espero, mas tenéis que luchar para llegar a Mí, por eso vengo a alumbrar vuestro camino, para que marchéis siempre adelante.

No os detengáis más. No volváis vuestros ojos al pasado. Lo que dejasteis atrás fue dolor y lágrimas. Os alejasteis de Sodoma y os digo: no volváis vuestro rostro a ella. Era la ciudad del pecado; id en pos de una nueva tierra, cuyos manantiales de aguas cristalinas y fértiles campiñas, hagan amable y feliz vuestra existencia.

La humanidad es hoy campo fecundo para trabajar. Son muy extensas las tierras y escasos los labriegos. Tenéis un tiempo limitado y es mucho lo que debéis hacer. ¡La hora es propicia! ¡Reedificad los templos que se han derrumbado en el interior de los corazones! ¡Ayudad a reconstruir hogares, predicad espiritualidad a vuestro paso! ¡Testificad con obras!

Os dejo mi Palabra como simiente de amor. Cuando vayáis a sembrarla, pensad que la semilla no nace en el instante de sembrarse, mucho menos puede florecer y fructificar de inmediato. Todo ello requiere paciencia, amor y abnegación.

La tierra que os concedo es el corazón de la humanidad, la simiente es mi revelación como Espíritu Santo. Consagraos a su cultivo. Días, años y siglos transcurrirán, en los que esta humanidad será testigo de maravillosas luces y revelaciones espirituales, jamás antes conocidas por el espíritu.

El principio de esos tiempos ya se acerca. Vosotros debéis preparar el camino a quienes vendrán a ocupar vuestros lugares. Debéis bendecir la senda con buenas obras, entonces habréis iniciado la construcción del templo espiritual.

Si he permitido que en vuestro mundo existan la perversidad y el pecado, vuelvo a deciros que el mal no tiene en Mí su origen sino en vosotros, mas os ha servido para que vuestro espíritu adquiera experiencia y distinga lo perfecto de lo imperfecto.

No olvidéis que el mérito no consiste en sufrir, sino en saber sufrir con amor al Padre, con fe y paciencia, a fin de extraer del sufrimiento el mayor provecho. Pero si no hubiere amor en vuestras pruebas, tendréis que volver a pasar por ellas, hasta que aprendáis la lección.

La idea del juicio final ha sido mal interpretada. Mi juicio no será de una hora ni de un día, hace tiempo que él pesa sobre vosotros. Os digo también: los cuerpos no resucitarán, ellos han ido a confundirse con su propia naturaleza, porque lo que es de la tierra a la tierra volverá, así como el espíritu buscará su morada que es mi Seno.

Vuestro espíritu ha sido creado para alcanzar el más alto grado de elevación y perfeccionamiento, a través de su evolución. Todo en mi Creación es movimiento, armonía y orden, que conducen al progreso de vuestro ser.

La capacidad para comprender y discernir, proviene del desarrollo y la experiencia acumulada por el espíritu. Sobre cimientos de verdadero saber, amor y justicia, levantarán los hombres del mañana un mundo de paz y de luz. Un nuevo mundo en lo espiritual, moral e intelectual, surgirá de los escombros del actual y se manifestará en la transformación de la vida de los pueblos.

Pero no creáis que se acerca el fin de este mundo. La desintegración de este planeta no está próxima. Mis Palabras del Segundo Tiempo se referían al fin del mundo de errores y pecados, de tinieblas y ciencia al servicio del mal, sobre cuyos escombros levantaré una nueva humanidad.

Si os digo que la expiación eterna no existe, mucho menos podría existir la muerte. Muere sólo lo que es superfluo, lo inútil, lo malo, y la expiación debe cesar cuando se ha alcanzado la purificación.

La muerte es sólo un símbolo, pero para muchos sigue siendo un espectro tras el cual están el misterio o la nada. A vosotros os digo: abrid vuestros ojos y comprended que no moriréis, sólo os separaréis de la materia. Vosotros, como vuestro Maestro, tenéis Vida eterna. Yo no creé la muerte, porque al concebir mi Espíritu la idea de la creación, sólo sentí amor y de mi seno brotó vida.

Mirad que mi Palabra viene de un Padre que os busca, os ama y corrige, que os levanta cuando tropezáis y os sana cuando estáis enfermos. Ni siquiera he venido en este día a ordenaros, simplemente a doctrinaros.

Así os preparo, os conforto y hago que contempléis los horizontes infinitos de mi Obra, para que llevéis este mensaje de esperanza y de luz a la humanidad. Un instante dejaré que el mundo haga todavía su voluntad, mas después se hará la mía en el Universo.

Hombres y mujeres con quienes formaré mi nuevo pueblo: descansad en Mí, os limpio de vuestras manchas para que miréis una existencia nueva. La Obra que os confío, es delicada. No dejéis que manos profanas roben este tesoro, para decir después que es el fruto de su inspiración y con ello se engrandezcan y humillen a los inocentes. Si hoy sois ignorados, mañana seréis reconocidos. La misión de mis nuevos apóstoles, será reconstruir la moral entre la humanidad.

Después de mi partida, pero antes de que os diseminéis por el mundo, vendré a daros la luz que os hará comprender, todo lo que os inspiré con mis Lecciones y la fuerza indispensable para cumplir vuestra misión. En esos instantes será la luz de mi Espíritu Santo en cada entendimiento: unos me verán, otros me escucharán y todos sentiréis espiritualmente mi Presencia.

Hay pueblos enteros que se obstinan en apartarse de mi Ley, juzgándola impropia de este tiempo; mas para cada pueblo y raza están preparadas mi Justicia y las pruebas. Como si fuesen tierras laborables, las prepararé y depositaré en ellas mi semilla de Amor y Sabiduría.

La revelación de mi discípulo Juan habla del anticristo y habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del mañana como del presente. Hoy os digo: ese anticristo, como lo ha concebido la humanidad, ni ha existido ni existirá: anticristo es todo aquél que no ame y Cristo es el amor del Padre. Ved entonces cómo vuestro mundo se encuentra lleno de anticristos cegados por el materialismo.

Aún tendrá el hombre que saborear los frutos del árbol de la ciencia que con tanto interés ha cultivado, mas al final de los tiempos, reconocerá la pequeñez de sus obras que antes le parecieron grandes, y a través de la vida espiritual admirará como nunca la obra del Creador, recibirá por inspiración las grandes revelaciones y su vida retornará a la sencillez, a la naturalidad. Falta tiempo para que ese día llegue, mas todos mis hijos lo verán. Por ahora debéis dar un paso hacia adelante, a fin de que vuestro espíritu no tenga que lamentar haber llevado en la Tierra una vida estéril. Yo llamaré bienaventurados a los que sepan sobrellevar las pruebas de esos tiempos y les daré un galardón por su perseverancia y su fe, dejándoles como padres de una nueva humanidad.

Los pecados de los hombres se habrán borrado y todo parecerá como nuevo. Una luz de pureza y virginidad iluminará a todas las criaturas y entonces, comenzará a elevarse del espíritu del hombre hacia su Señor, un himno de amor que por tanto tiempo he esperado.

La madre Tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus más hermosas galas y los hombres no volverán a llamarla valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte. Este mundo será como un pequeño santuario en medio del Universo, desde el cual los hombres elevarán su espíritu al infinito, en una comunión llena de humildad y amor a su Padre y Señor.

Mi camino queda trazado en vuestra conciencia. Pronto no tendréis pastor alguno sobre la Tierra, ni ministros que celebren ritos delante de vuestros ojos, ni recintos que simbolicen el templo Universal de Dios. Tendréis por templo al Universo y delante de vuestro espíritu al Maestro, lleno de sabiduría y amor. No tendréis otro altar que vuestro corazón ni otro guía que vuestra propia conciencia.

Yo soy la vida, el calor y la luz. Yo soy el pan y el agua cristalina y he venido nuevamente a resucitaros a la vida de la gracia y a despertar a los que vivían en tinieblas.

¡Mi paz sea con vosotros!

Camino a la Espiritualidad I

EL CAMINO A LA ESPIRITUALIDAD – I

Cuántos caminos habéis recorrido buscando la verdad. Ni las ciencias ni las filosofías respondieron a vuestras interrogaciones y después de esa búsqueda, termináis comprendiendo que la verdad radica en Mí.

Yo he iluminado al hombre, para que viva su verdadera vida y conozca el destino que le he señalado. Es la criatura hecha a mi imagen y semejanza y, por lo tanto, la más próxima a Mí, porque posee el soplo Divino y está capacitada para hacer obras semejantes a las mías.

¿Queréis llamaros dignamente hijos míos? Amad, porque estáis formados por mi Amor y vuestro destino es proteger y bendecir, al igual que vuestro Padre.

He dotado de inteligencia al hombre, para que escudriñe la naturaleza y sus manifestaciones, le he permitido contemplar parte del Universo y sentir la vida espiritual. Mi Doctrina no estanca a los espíritus ni detiene la evolución del hombre, por el contrario, lo libera e ilumina, para que analice, razone, investigue y trabaje.

En Mí no puede existir egoísmo, por eso, siendo grande en mi Amor, he querido que también vosotros lo seáis. Si sois pequeños y débiles, no podréis comprenderme ni amarme. Yo daré a todos las mismas oportunidades para llegar a Mí. Los engrandecidos, vencidos por las pruebas, descenderán a los que consideraban inferiores, y los que se creían pequeños, ascenderán para colocarse a la altura de los que se sentían superiores. Os amo y quiero sentiros cerca. Nunca podrá un Padre ser feliz, sabiendo que sus hijos sufren o están ausentes.

Quiero igualdad entre mis hijos, como lo prediqué en el Segundo Tiempo, pero no como la conciben los hombres. Yo os inspiro igualdad por el amor, haciéndoos comprender que sois hermanos, hijos de un mismo Padre: todos los espíritus poseen los mismos atributos. No he venido a distinguiros por razas, clases o religiones. Doquiera que vayáis debéis sentiros como en vuestra patria, y a todo aquel que encontréis, sea del país que fuere, debéis considerarlo como vuestro hermano.

Llevad la paz a todos y veréis cómo las razas volverán a fundirse en una sola. Las lenguas que os dividieron, ahora os unirán; las castas y linajes desaparecerán y el género humano practicará la humildad y la comprensión.

Si hoy la humanidad está dividida y los hombres no se aman ni se comprenden, es porque en su corazón no ha germinado mi semilla de Amor. La nueva torre de Babel ha crecido en soberbia y división, pero Yo levanto frente a ella la torre de Israel, con bases de humildad y de amor.

La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se establecerá. Entonces, los que habían sido débiles serán fuertes, los lazos rotos se unirán y las diferencias de razas desaparecerán ante la espiritualidad, porque el culto a Dios será uno solo. Así empezaréis a formar una sola familia que estará iluminada por mi Espíritu.

Si los pueblos de la Tierra, aunque fuere sólo para poner a prueba mi Doctrina, compartieran su pan fraternalmente, cuánto bien recibirían y qué maravillosas manifestaciones contemplarían. Pero no se aman, unos a otros se miran como extraños, alimentan la envidia y se hacen la guerra. Por eso os digo que la altura de esta civilización es sólo aparente, porque los mismos hombres con sus obras la destruyen. Mientras la humanidad no esté cimentada en mi Ley de Justicia y Amor, no podrá tener la paz y la luz del espíritu, que la llevará a crear un mundo de verdadero desarrollo.

Mi Presencia sorprende a los hombres, impreparados para recibirme. Mi manifestación en espíritu en este Tiempo, coincide con el mayor materialismo de la ciencia. Veo las armas con que los hombres se preparan para combatir mi Doctrina: su filosofía, sus teorías, su egoísmo, su ambición y su soberbia. Mas Yo poseo una espada de luz, que es la Verdad, cuyo resplandor nadie puede resistir, porque pone al descubierto toda mentira y falsedad.

Si preguntaseis a vuestros hermanos que no me han escuchado, si desearían oír mis Enseñanzas, contestarían que son indignos y Yo os digo, que ninguno es indigno de escucharme. Todos necesitan de mi Palabra: los que me siguen, para recrearse con ella, escuchando a su Dios, los ignorantes, para aprender y alcanzar la evolución de su espíritu, los pecadores para regenerarse.

Todas mis Obras están escritas por Mí en un libro que se llama VIDA, el número de sus páginas es incontable y en cada una, existe un resumen en que el Padre ha limitado sus Enseñanzas, para ponerlas al alcance de todo entendimiento.

También el hombre está escribiendo el libro de su vida, en el cual quedarán escritas todas sus obras a lo largo del camino de evolución. Allí estarán la luz del saber y la experiencia, con que mañana iluminarán la senda de sus hermanos. De la memoria podrá borrarse el pasado, en el espíritu irán quedando distantes las existencias anteriores, pero del Libro de la Vida, donde queda anotado todo por Mí, nada se borra ni se olvida: ahí todo está presente y vivo eternamente.

El camino principia en Mí y en Mí termina. Para que recorráis esta jornada os concedo el tiempo suficiente. Yo estoy dando oportunidad a todos para despertar a la verdadera vida y ser instrumentos de mis altos designios.

El Espíritu Santo es mi propia sabiduría, en Él me conoceréis como Inteligencia Infinita, como gracia espiritual que a la vez que os ilumina, os consuela y salva.

El Reino del Padre se ha acercado a vosotros, pero un Rey sin súbditos no puede ser Rey, y Él ha venido con sus huestes espirituales, los seres revestidos de luz que me rodean, los grandes espíritus que hoy también se han manifestado.

Quiero que vengáis a habitar en esa mansión infinita y lleguéis a un alto grado de elevación espiritual, para que sintáis en todo lugar la beatitud de lo Divino, disfrutéis de la vida eterna y experimentéis mi Presencia.

Tened siempre presente que el espíritu que alcanza un alto grado de bondad, de sabiduría y de pureza, está más allá del tiempo, del dolor y las distancias. No está ya limitado a habitar en un sitio: puede estar en todas partes y encontrar en cada lugar el supremo deleite de existir, de amar y sentirse amado. ¡Ése es el Cielo del espíritu!

El hombre está necesitado de sabiduría espiritual y vengo a dársela, como en el tiempo pasado en que, viendo a la humanidad necesitada de amor, vine a enseñárselo. Os estoy esperando, buscadme, todo lo que necesitáis está en Mí.

Entre vosotros no encuentro justos ni perfectos, mas Yo sé que os transformaréis a través de mi Enseñanza. No vengo a salvar a unos cuantos, sino a todo espíritu necesitado de luz. Vengo también a preparar a unos, para que salven a otros y éstos a otros más.

Amad y dad con desinterés y veréis pronto la recompensa. Llamad a mis puertas y mi Voz responderá. Todos podéis levantaros, aun cuando hayáis caído muy bajo. Los hombres perdidos de hoy, ya convertidos, serán los fuertes del mañana. Sobre vuestras ruinas levantaré mi Templo, mas vosotros me ayudaréis en su reconstrucción.

¡Ah, si pudieseis venir Conmigo en espíritu y contemplar desde aquí toda la miseria de la humanidad! Si los poderosos, los que viven rodeados de comodidades quisiesen venir, Yo les llevaría en espíritu a los lugares de dolor y pobreza que ellos no quieren ver.

Entonces les diría: Dejad por un momento vuestra fiesta y recorramos juntos los sitios donde viven vuestros hermanos los abandonados. Les llevaría de sitio en sitio y haría que las puertas de las cárceles les dieran paso, para que contemplaran los millares de seres que han caído en las tinieblas del cautiverio por falta de amor, de caridad y justicia. En el silencio de las celdas haría escuchar mi Voz, y a esos hombres y mujeres sin esperanza, les diría: Aquí estoy con vosotros, ¿Acaso creíais que os había abandonado? No vengo a preguntaros si sois homicidas o si habéis hurtado, vengo a redimiros con mi Amor, a fortalecer al que ha caído y a salvar al inocente que ha sido víctima de una injusticia o de un error.

Luego, les llevaría hasta aquellos lugares donde se ahogan los ayes y lamentos del enfermo, del que ha visto doblarse su cuerpo, como se quiebra una rama cuando azota un huracán. Son los enfermos, los vencidos. Un manto de paz y consuelo, tendería sobre el dolor de los que sufren olvidados de sus hermanos y mi Amor como un bálsamo Divino, lo derramaría sobre sus males, levantándoles a la vida, para que den testimonio de mi Presencia espiritual.

Iríamos después al corazón de los niños, aquéllos a quienes todo les falta. Son ángeles en la Tierra, porque en su sonrisa sin maldad, se refleja algo de la pureza de los cielos. Yo haría que los hombres escuchasen sus interrogaciones profundas: el porqué de tanta injusticia, de tanto odio, egoísmo y crueldad. ¡Oh, mis pequeños! ¡Cubridles con vuestro fino manto, porque de ellos es el Reino de los Cielos! Y así, de sitio en sitio, les presentaría toda la miseria y el dolor que han causado la codicia, la falta de amor y la ambición desmedida de los que no dejan que cada quien posea lo que en justicia le pertenece.

Os hablo desde la cumbre del Nuevo Monte. Ahí os espero y en verdad os digo: el día de vuestra llegada habrá alegría en mi Espíritu. Venís por el camino del dolor lavando vuestras faltas, camino que Yo no tracé y que el hombre ha labrado. Por ese sendero me hicisteis caminar y desde entonces, el camino del sacrificio y del dolor fue bendecido con mi sangre.

Es en vano que los hombres busquen el placer perfecto en el materialismo. Todo es triste y vacío sin la fe en la presencia del Padre. Él es la alegría verdadera.

Si queréis ser grandes ante Mí, no busquéis la grandeza en las vanidades del mundo que son perecederas, sino en el cumplimiento de mi Ley que os lleva a planos superiores.

Vivid con pureza, con humildad, sencillamente. Cumplid con todo lo que sea justo en el mundo y no olvidéis vuestros deberes espirituales. Apartad lo superfluo, lo artificioso, lo nocivo, y recreaos sólo con lo bueno que os ofrece la vida.

No toméis lo ajeno. El que toma lo que no le pertenece, tiene que restituir con dolor y vergüenza. A nadie señalo, cada uno de vosotros reciba la parte que le corresponda. Si otros pueblos hurtasen vuestro pan, perdonadles, para que Yo os perdone a todos.

Respetad la vida del semejante y no dispongáis de la propia, porque no sois dueños de vosotros: el Dueño de todo soy Yo.

Vuestros días están contados por el Padre. Sólo Yo sé recibir con misericordia y justicia perfectas, a quienes atentan contra su propia vida. ¡Si supiesen que la soledad del espíritu es más grande que el desamparo y el dolor en este mundo, esperarían con paciencia y fortaleza hasta el día postrero de su existencia!

Después de daros esta lección, comprenderéis el juicio de los que se quitan la vida, de los que dan muerte a su hermano y de los que fomentan las guerras. Orad por todos ellos, desde Caín hasta el último homicida, para que su juicio sea atenuado.

Perdonad a vuestros enemigos como os enseñé a través de Jesús. Huid de la mentira y amad la verdad. Respetad a vuestros semejantes. Cumplid con las leyes que rigen al país en que vivís y respetad las de los demás pueblos. Honrad con vuestra vida el nombre de vuestros padres, para que a su vez seáis honrados por vuestros hijos.

Haced uso de vuestra razón y comprended que en el destino de todas las criaturas, existe mi Justicia que es perfecta. No creáis que vivís inútilmente: aun las más pequeñas y extrañas pruebas, encierran una finalidad que Yo he determinado.

Haced que se alejen de vosotros los malos pensamientos y atraed los que son nobles. Trabajad en la Tierra con ahínco y entregaos con fe a vuestros deberes. Buscad siempre el provecho para el espíritu, a fin de que vuestra vida material no sea estéril. No desperdiciéis el tiempo que os concedo. Amad y tendréis alegría, labrad la paz y sentiréis que la vida en el mundo es un reflejo de la mansión eterna.

Yo alimento a todos los seres, ¿por qué vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi Poder? En medio de la lucha por el sustento diario, no olvidéis que el Padre vela por vosotros y que no os dejará perecer. También os digo que sí observáis mis Preceptos, vuestra lucha será menos dolorosa, no será preciso tanto afán por subsistir y en la hora de la prueba veréis prodigios.

No seáis fatalistas afirmándoos en la creencia de que si sufrís, es porque ya estaba escrito, y sí gozáis, es porque así estaba destinado. Yo os he repetido que si sembráis amor, ese será el fruto que tendréis que recoger. Unas veces cosecharéis de inmediato y otras, vendréis en una nueva existencia a saborear el fruto. Analizad esto y destruiréis muchas confusiones y malos juicios que habéis formado sobre mi Justicia.

También os digo: Los hombres deben creer en los hombres, tener fe y confianza unos en otros, porque debéis convenceros de que en la Tierra todos necesitáis de los demás.

Dad con desinterés absoluto lo que Yo os he proporcionado y abriréis muchos ojos a la verdad. Enseñad que quien sirve a la humanidad me sirve a Mí. Hay tentaciones en el sendero, mas Yo os he dado las armas necesarias para luchar contra ellas.

Quiero que convirtáis en amigos a vuestros enemigos. Os hablo así para que vayáis modelando el corazón, porque el destino que os he trazado es el de amar y perdonar.

En el Segundo Tiempo os dije: “Muchos son los llamados y poco los escogidos”. Ahora os digo: No soy Yo el que escoge. Yo llamo a todos y conmigo se quedan los que me aman y quieren seguirme. Pero todos llegaréis a Mí.

Si escuchando estas lecciones empezáis a renovar el pequeño mundo de vuestros pensamientos, palabras y obras, con ello ayudaréis a la renovación de la humanidad. Que no pase el día sin que hayáis realizado una buena obra: así estaréis trabajando por la elevación de vuestro espíritu. Para fortaleceros, vuelvo a deciros: comed de este pan y no moriréis. Bebed de esta agua cristalina y sed no volveréis a tener.

Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre, para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él.

Penetro hasta la intimidad de vuestro ser, para probaros que para Mí, no existen barreras ni obstáculos que impidan que mi Luz llegue al fondo de vuestro espíritu. Soy vuestro Amigo, el que todo lo da por vosotros, a quien podéis confiar vuestros secretos.

No os conforméis con decir: Creo en el Señor. Mostrad vuestra fe en lo que hagáis, someteos a la prueba para que sepáis si en verdad me amáis. Las puertas del Reino están abiertas para todo aquel que quiera recibir sus beneficios.

¿Cuándo os convertiréis en pescadores de corazones y libertadores de espíritus? Quien ha conocido la escoria y el bajo mundo y de ahí ha logrado liberarse, está preparado para ir en busca de los que aún permanecen perdidos. Nadie mejor que él para persuadir con su palabra, plena de experiencia. En verdad os digo, que hay más amor en los pecadores arrepentidos, que en los que siempre se han tenido por buenos.

En los momentos de prueba, depositad toda vuestra confianza en Mí y no temáis: no es el peso de la cruz superior a vuestras fuerzas. Cuando la humanidad practique mi Enseñanza, apartará de su camino la purificación dolorosa que se ha labrado. Quiero que me imitéis: ¡No estéis inciertos de poder hacerlo!

Elevad vuestra mirada espiritual al Padre, para que os llenéis de pensamientos puros. Las oportunidades para cumplir y hacer méritos las encontraréis cada día, cada hora: no dejéis que pasen, porque después no las podréis alcanzar. Vivid una vida virtuosa y vuestro desarrollo será firme.

La misión que os he encomendado está de acuerdo con vuestra capacidad, sólo necesitáis comprenderla y amarla.

Orad en cada día para que recibáis la luz necesaria para el desarrollo de vuestros trabajos; después, permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os necesitan y también para que sepáis hacer frente a las pruebas. Cada día está señalado con una prueba y cada una de ellas tiene un significado y una razón. Preparaos para un buen día y os digo que al anochecer, vuestro sueño será tranquilo y apacible.

Sed lámpara entre tanta tiniebla que reina en este tiempo. Sed manantial de agua cristalina y maná, bálsamo y caricia. Entonces estaréis armonizando con los seres que me aman en los diferentes planos, con los espíritus que me rinden culto.

Escalad la montaña y llegad a la cumbre de la espiritualidad. No echáis raíces en este mundo. Si Yo os he dicho que este no es mi Reino, vosotros como mis discípulos, tampoco lo encontraréis aquí. Haced mi Voluntad y no lloraréis. Vivid mi Doctrina y conoceréis la felicidad. Amaos los unos a los otros y viviréis en perfecta paz. Sed los humildes hombres del saber. Sed hombres de paz.

De la mente Divina se desprende un torrente de mensajes, guardad de ellos cuanto agrade a vuestro corazón.

Muchas veces seguís pecando, porque creéis que no tenéis perdón, sin saber que mi Espíritu es una puerta eternamente abierta para el que se arrepiente y persevera en el bien. No dejéis que vuestro ánimo se altere en las pruebas, porque en un instante de violencia, podéis cegaros y perder cuanto de bien habíais logrado en vuestro espíritu. Cuando el mundo ha llegado a creer que lo he olvidado, que lo he abandonado en su abismo de dolor y de pecado, Yo he venido a darle una prueba de mi Amor infinito.

Vosotros no llegáis a comprender por qué en mi Enseñanza a los pecadores, empleo palabras llenas de ternura, cuando debiera usar algún rigor para tratarlos. Es que olvidáis que Yo a todos amo por igual. Si a vosotros os parece imposible la regeneración y salvación de la humanidad, Yo os digo que para Mí no lo es: la redención del hombre es obra Divina. No os extrañe que venga a salvar a los delincuentes, porque el que infringe, es también mi hijo a quien amo y busco para salvarlo. Mi Amor hará de los pecadores empedernidos, hombres de bien, de paz y buena voluntad.

En verdad os digo: no existe en la Tierra maestro alguno, que pueda enseñaros un camino más corto para alcanzar la espiritualidad, que éste que vengo a mostraros. Mi Doctrina es clara y no os impone dogma alguno: según vuestra capacidad espiritual asimilaréis mi Enseñanza. Pero no caigáis en vanidad: el que crea poder abarcar mi Obra con su mente y saberlo todo, está confundido. En cambio, el que se abisma en mi Sabiduría y en mi Grandeza, a tal grado que dice: Nada sé y nada soy ante mi Señor, ése, está en el principio del camino que lo conducirá a Mí.

Todo lo que os rodea y envuelve en este mundo, es una imagen de la vida espiritual, es una profunda lección explicada en formas y objetos materiales, para que pueda ser comprendida. Aún no habéis llegado al fondo de esa maravillosa lección. El hombre ha vuelto a equivocarse, porque ha tomado la vida en la Tierra como si fuese eterna; se ha conformado con tomar de ella las formas, renunciando a la esencia y verdad de la revelación Divina que se encuentra en toda la creación.

Si observáis y estudiáis los diferentes reinos de la naturaleza, hallaréis en ellos un número infinito de ejemplos, lecciones y parábolas dignas de que las imitéis. No quiero deciros que los seres inferiores sean vuestros maestros, pero si os digo que la naturaleza es un libro de sabiduría cuyo autor es el Padre. Ese libro lo he dejado abierto delante de los hombres, para que en él contemplen mi Perfección.

Estoy edificando en vosotros la NUEVA JERUSALÉN. Sois los cimientos de la blanca Ciudad anunciada por Mí a través de los profetas. Esa Ciudad no tendrá raíces en este mundo, pues la estoy edificando en vuestro espíritu y ella alcanzará a dar albergue a todos los hombres, cuando llegue su redención.

Cuando este pueblo crezca en número y sea fuerte por su espiritualidad, penetrará a la Ciudad espiritual, cuyas puertas de amor estarán abiertas, para dar acceso a las caravanas que vayan en su busca. De cierto os digo que todo aquel que penetrare a su interior, formará parte del pueblo de Dios.

En el Primer Tiempo llegasteis a la tierra de Canaán, quiero que ahora os encaminéis hacia la Tierra Prometida del espíritu. Ya habéis dado los primeros pasos para escalar la montaña en cuya cima está la gran Ciudad esperándoos.

Ahora os digo: Yo soy la puerta de la blanca Ciudad, bendito aquel que penetre, porque encontrará la vida eterna. Este jirón de tierra donde me he manifestado en este tiempo, será un reflejo de aquella Ciudad espiritual, cuando abra sus doce puertas para recibir a los forasteros que llegarán preguntando dónde estuvo el Maestro y cuáles son los testimonios de las obras que realizó.

Así como en el Segundo Tiempo mis discípulos fueron los precursores de una Era, vosotros habréis de serlo del tiempo de la Espiritualidad, en el que habrá armonía entre espíritu y materia, observancia de las Leyes Divinas y humanas, sencillez y pureza en la vida, fe profunda en el Padre, confianza y alegría de servirlo en vuestros semejantes. En la espiritualidad está el desarrollo de las facultades humanas, y de las que vibran más allá de los sentidos del cuerpo.

Yo sólo os enseño verdad, ¿por qué muchos dudan de mis Revelaciones? Vosotros sois también una verdad, ¿cómo es que si creéis en vuestra verdad y vuestra existencia, no aceptáis la mía? ¿No sabéis que la Verdad es una sola? Buscad la Verdad, ella es la vida; pero hacedlo con amor, humildad y fe.

No penséis que me sienta ofendido si alguien no cree en mi Presencia dentro de esta manifestación, porque su duda en nada afecta mi Verdad. ¡Cuántos hombres han dudado de que exista un Ser Divino que ha creado todas las maravillas del Universo, y no por eso el Sol ha dejado de darles su luz!

Para que vosotros reveléis el significado de cualquier acontecimiento de la naturaleza o de vuestra vida, preparad vuestro entendimiento y limpiad vuestro corazón, para que de vuestros labios fluya la inspiración, ya que en el fondo de cada hombre he depositado una semilla de la eterna Verdad. Por eso os digo que mi Enseñanza os da el conocimiento superior, que impedirá que vuestro corazón flaquee en presencia de los sabios de este mundo.

Bendito el que busca la Verdad, porque es un sediento de amor. Buscad y encontraréis. Buscad la Verdad y ella os saldrá al encuentro. Seguid meditando, preguntad al Arcano y él os contestará, porque nunca el Padre ha permanecido callado o indiferente ante aquél que le interroga.

No hay prisa en mis pasos. Sé que en medio de la eternidad, llegará el momento en que me buscarán mis hijos con el anhelo de salvarse. La prisa sólo debe existir en los hombres, porque mientras más retarden su regeneración, más prolongarán su expiación y su retorno a Mí. Yo siempre os estoy esperando.

¡Mi paz sea con vosotros!

¿Qué es el Espiritualismo?

Libro de la Vida Verdadera

¿Qué es el Espiritualismo?

El Espiritualismo enseña e invita a los hombres a encontrarme en sus propios caminos, porque Yo estoy manifestado en todo como Creador, como fuerza, como vida, perfección y armonía. ¿Y quién puede mantener esa armonía en el Universo? Sino Dios. Ese dios no tiene forma ya no lo debéis imaginar a través de figuras limitadas, porque al dejar este mundo, os encontraríais con una realidad que no podríais comprender. 178-39

Mi enseñanza no es solamente conocimiento, es caricia y es también consuelo; mi caridad se extiende a todos los que sufren, a los que van derramando lágrimas, a los que van soportando injusticias. Ella conforta a la madre y a la esposa, cuida de la doncella, fortalece al mancebo y sostiene al anciano; viene a encender la luz de la esperanza en esa dicha inefable que os aguarda a todos. 178-40

Espiritualismo es evolución y elevación incesante del espíritu, el que por medio de sus dones y atributos se purifica y se perfecciona hasta llegar a su Creador. El Espiritualismo señala la forma en que el espíritu expresa, siente y recibe a su Señor. El espiritualismo liberta al espíritu y lo desarrolla. 214-57 Leer Más

Espiritualismo y Espiritualidad 1

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Espiritualismo es la Doctrina del espíritu.

Es la Doctrina que enseña al hombre el conocimiento de sí mismo, de su principio y la finalidad de su existencia terrenal. Que le enseña al espíritu a descubrir sus dones, sus virtudes, sus facultades y potencias espirituales. Que enseña al hombre a transitar en su mundo terrenal, viendo en cada ser humano no solamente su parte material, sino mucho más importante al ser espiritual que lleva dentro y que es semejante a su Dios.

Espiritualismo es la ciencia que hace sentir al hombre la presencia de su Creador en todo y en todas partes, en sí mismo. Es la Doctrina que hace despertar al espíritu de la noche angustiosa de su desesperación y de su muerte. Es el conocimiento que debería de llevar consigo mismo para alumbrar su camino. Leer Más

Espiritualismo y Espiritualidad 2

Espiritualidad es el canto del espíritu, el himno que glorifica su triunfo cuando ha vencido sobre sus pasiones terrestres. Es un himno de paz y de alegría que guarda eternamente al haber conseguido armonizar con la Creación.
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¡Cuántos vagan en las penumbras de la noche porque no dan cabida a la luz de la verdadera vida que otorga la sabiduría divina! ¡Cuántos seres van y vienen a este Valle, ya que aún no han logrado cumplir para con sus espíritus! Mas llega el momento en que se encumbren a la montaña y vislumbren su triunfo espiritual.
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Espiritualidad es la armonía que logra el espíritu con su naturaleza material; es saber el encumbrarse a la perfección paso a paso al dar al mundo lo que le corresponde y a Dios lo que le pertenece. Es una armonía en que las tres naturalezas que está formado el hombre dan como culto, la verdadera obra: El Amor espiritual.